Wednesday, September 12, 2007

Desastres políticos naturales

Javier Treviño Cantú
El Norte
12 de septiembre de 2007

Los ejes de la política interna y la política exterior del gobierno del Presidente Felipe Calderón volvieron a cruzarse. Ahora fue en la coyuntura del primer Informe y la gira que realizó a Nueva Zelanda, Australia -para participar en la reunión del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC)-, y la India.

Junto con el combate al crimen organizado, la política exterior ha sido uno de los terrenos que más frutos le han redituado al Presidente Calderón en el primer tramo de su gobierno. El trabajo serio y profesional de la Secretaría de Relaciones Exteriores, que ha permitido ir recuperando lo mejor de la tradición diplomática de nuestro país, se convirtió en una pieza clave de la estrategia seguida por la actual administración para contrastarse simbólicamente con la de su antecesor.

Esta vez, después de entregar por escrito el primer Informe de Gobierno en la Cámara de Diputados y del mensaje televisado desde Palacio Nacional al día siguiente, en lugar de que el Presidente y su gabinete salieran a promover sus logros, casi todos desaparecieron del mapa informativo. Con ello, crearon un vacío que acabó por desinflar el circo armado alrededor del evento ritual.

Ante la avalancha de críticas por la "falla técnica" que sacó del aire a la diputada Ruth Zavaleta, y en un tenso ambiente político por la discusión simultánea de las reformas electoral y fiscal, prácticamente la única dependencia que salió a dar la cara ante los medios fue Relaciones Exteriores. El inminente viaje del Presidente Calderón a Oceanía y la India abrió el espacio para citar a una inusual conferencia de prensa en la Cancillería.

Sin embargo, la evaporación mediática del propio Presidente Calderón hizo que el arranque de su nueva gira internacional fuera totalmente "anticlimático". A diferencia de sus viajes previos, esta vez el Mandatario no ofreció ni una sola entrevista, a medios nacionales o extranjeros, para precisar personalmente los objetivos de la excursión asiática.

En medio de las tormentas e inundaciones causadas por el huracán "Henriette", resultó paradójico que Calderón viajara precisamente para discutir la forma de combatir el cambio climático en la reunión de los líderes de las economías de APEC. Junto con las visitas a Nueva Zelanda y la India para impulsar su diplomacia comercial, esta gira marcó así la culminación de una primera etapa, en la que el Presidente ha ido cumpliendo -en la forma, más que en el fondo- cada uno de los objetivos centrales que se trazó al inicio de su administración.

Después de dedicarle una atención prioritaria a América Latina para recomponer relaciones maltrechas; de realizar dos giras a Europa para tratar de equilibrar el enorme peso que ejerce nuestra cercanía a Estados Unidos; de buscar "en lo oscurito" un replanteamiento de la cooperación sobre seguridad con nuestro vecino del norte; y de decidirse a jugar un papel activo en los foros multilaterales manteniendo la candidatura de México al Consejo de Seguridad de la ONU en 2009-2010, solamente faltaba la visita a Asia para acabar de "palomear" la lista de tareas iniciales.

En el fondo, sin embargo, la gira deja dos grandes pendientes. El primero es regional: este viaje no incluyó visitas a China y Japón, con lo que se pospuso el relanzamiento de dos relaciones bilaterales claves para México. El segundo pendiente es de carácter estratégico: una vez cumplidas las formas diplomáticas de esta primera etapa, ahora es necesario dotar de verdadero contenido a la política exterior de nuestro país.

El problema, como se vio en las distintas conferencias de prensa que sí tuvo que ofrecer el Presidente Calderón durante la gira, es que el eje de la política interna seguirá reclamando la mayor parte de su atención. Sobre todo, porque los desastres naturales causados por los huracanes que deberá atender, no se comparan con el desastroso giro que está tomando el panorama nacional. Ni modo: toda la política es local.

A su regreso lo esperan cinco malas noticias: 1) una segunda llamada de alerta sobre los riesgos reales para nuestra seguridad nacional, después de los nuevos atentados contra la infraestructura energética del País; 2) la evidente falta de previsión de los aparatos de inteligencia y de capacidad operativa por parte de los encargados de la gobernabilidad del País; 3) un rompecabezas legislativo que obstaculiza el logro de reformas económicas y políticas realmente estructurales, con todo el lastre para nuestra estabilidad y competitividad que ello implica; 4) la reactivación de los enfrentamientos con la dirigencia del PAN; y 5) un nuevo escándalo internacional, por la detención en Estados Unidos del que fuera zapatero personal del ex Presidente Fox, Martín Villegas, acusado por el Departamento de Justicia de aquel país de tráfico ilegal de especies en peligro de extinción y lavado de dinero, después de una investigación que tenía más de tres años.

Después de esta gira, las únicas buenas noticias en casa para el Presidente Calderón son que puede contar con una Cancillería que ahora sí está dedicada a hacer su trabajo con eficacia, y que siempre podrá seguir contando con su antecesor para recordarnos que no todo tiempo pasado fue mejor.

2 comments:

Anonymous said...

Felipe se va a encontrar con otra buena noticia a su regreso: El Fórum de las culturas en Monterrey. (risas)

jose manuel said...

Aunque no lo crean, el Fórum de Monterrey y las obras del gobierno de Natividad se van a convertir en un activo político. Seguramente van a traer votos para los candidatos del PRI. Maderito se va a quedar con las ganas.