Wednesday, April 09, 2008

Una cómoda apuesta

Javier Treviño Cantú
El Norte
9 de abril de 2008

A unos días de que se celebre la cumbre de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), México parece ir a contracorriente en su relación con Estados Unidos. El mundo espera grandes cambios cuando llegue una nueva administración a la Casa Blanca, ya sea demócrata o republicana. Sin embargo, en México el Gobierno le está apostando a la inercia del continuismo.

Los pendientes en materia de política exterior que deja Bush a su sucesor(a) son interminables: Iraq y Afganistán; el Medio Oriente; China, Rusia, la India y otras potencias emergentes con programas nucleares; la relación transatlántica con Europa; África. Todos recibirán una atención prioritaria antes de que alguien se ocupe de América Latina.

Además, el nuevo Gobierno deberá definir su postura frente a temas globales como la "guerra contra el terrorismo", la proliferación de armas de destrucción masiva, el calentamiento global, la inseguridad energética, la promoción de la democracia y, por supuesto, la reactivación de la economía estadounidense.

Es cierto que algunos especialistas opinan que la política exterior de la siguiente administración será definida más por la continuidad, que por el cambio. Si acaso tienen razón, la clave estará en el nuevo "principio rector" que oriente la toma de decisiones en la Casa Blanca para distinguir entre lo urgente, y lo importante.

Parecería que México le está apostando a este escenario de continuismo. En el caso de la relación comercial tiene sentido. La gran mayoría de los estudios muestra que, con todo y sus limitaciones, el TLC ha tenido efectos positivos para México. Por ello el Gobierno mexicano ha cerrado filas para defenderlo a capa y espada. El pasado fin de semana, el Secretario de Hacienda, Agustín Carstens, sostuvo en Miami que "lo que importa es que (el TLC) continúe... nosotros no expresamos, como miembros de gobierno, preferencia por ningún candidato".

El caso de la ASPAN es más complicado. Ésta fue una iniciativa de Washington para atender las preocupaciones por su seguridad tras los atentados del 11 de septiembre. Nunca contempló espacios para discutir otros asuntos de importancia fundamental para las contrapartes, especialmente el tema migratorio. Su peculiar diseño ha despertado sospechas y temores, especialmente en Estados Unidos. En México y Canadá también existe un gran escepticismo acerca de sus ventajas.

A pesar de todo, el Gobierno mexicano considera que la ASPAN es el mejor instrumento para asegurar la supervivencia de proyectos como la "Iniciativa Mérida". Los mil 400 millones de dólares que solicitó el mandatario estadounidense para esta iniciativa están congelados en su Congreso. El pasado 4 de abril se publicaron declaraciones del Subsecretario para América del Norte, Carlos Rico Ferrat, quien habría sostenido que "para nosotros es fundamental que quien llegue (a la Presidencia de Estados Unidos) no quiera cambiarnos la agenda o no aprovechar todo el avance que hemos logrado". Con ello, reafirmó que la continuidad de la ASPAN es una de las principales metas para la cumbre que sostendrán los Presidentes Bush y Calderón, junto con el Primer Ministro canadiense Stephen Harper, el 21 y 22 de abril en Nueva Orleans.

El Presidente Felipe Calderón llegará a esa cumbre con una posición de fuerza relativa. La economía mexicana ha resistido mejor de lo esperado la desaceleración económica en Estados Unidos. La estrategia de combate a la inseguridad dista mucho de haber logrado sus objetivos, pero la reestructuración de la Policía Federal y otras medidas indican que México por lo menos está tratando de hacer su parte para enfrentar el reto común. Además, se ha recuperado capacidad de interlocución con América Latina a través de la presidencia del Grupo de Río, y pronto ocuparemos un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Para que México capitalice esta fortaleza del Presidente y los "espacios ganados" a los que se refirió el Subsecretario Rico, habría que concentrarse en cuatro aspectos: 1) Replantear la estrategia de comunicación internacional del Gobierno para dejar atrás los reclamos altisonantes y la dispersión de mensajes. 2) Designar un nuevo encargado de llevar todos los hilos de la ASPAN. La agenda de seguridad está a cargo de la Secretaría de Gobernación, y la de prosperidad queda bajo la coordinación de la Secretaría de Economía, ambas con todo el apoyo de la Cancillería. Pero el diseño de la ASPAN exige que haya un responsable de mantener la perspectiva global, y para ello debe estar lo más cerca posible del Presidente, en Los Pinos. 3) Mejorar la coordinación dentro del gabinete de seguridad. Esto es esencial, particularmente ante las recientes muestras públicas de diferencias entre la SSP y la Sedena. 4) Diseñar un nuevo modelo para ampliar la participación de otros actores en el mecanismo, sin perder efectividad, tomando como referente la experiencia del Consejo de Competitividad de América del Norte.

Ante la oportunidad de que México presente una iniciativa de reforma para la relación con Estados Unidos y Canadá, en la próxima cumbre de la ASPAN deberíamos apartarnos de la cómoda apuesta por la continuidad.

10 comments:

Anonymous said...

Me gusta que sus artículos tienen un soporte y fuentes a las que el lector puede acudir. Ya no encontramos muchos articulistas que sustenten bien sus opiniones. En las páginas editoriales leemos muchas ocurrencias sin sustento. Felicidades.

Javier Trevino said...

Muchas gracias por su comentario. Saludos.

Juan Güémez said...

Mi estimado Javier:

Me da gusto saber de tí, aunque sea por el ciberespacio.

Felicidades por tu blog, muy interesante.

Recibe un fuerte abrazo!

Juan A. Güémez Z.
jguemez@hotmail.com

Javier Trevino said...

Muchas gracias, Juan. Un abrazo.

Salvador Barragán H said...

Mucho que aprenderle al maestro de siempre... Mucho material que estudiar (de tarea)!! Por lo pronto ha sido un honor leer y aprender conceptos tan claros y tan reales. Si bien es cierto que estamos lejos todavía de reducir la pobreza como quisieramos, me deja un buen ánimo para proseguir luchando por los anhelos y propósitos que este país merece. Felicidades por esta magnífica obra publicada. Saludos!!!

Javier Trevino said...

Muchas gracias por tus comentarios Salvador. Te envío un abrazo. Javier

Anonymous said...

Ni modo. Creo que el Congreso no le va a dar permiso a Calderón para ir a Nueva Orleans.

Anonymous said...

No estoy de acuerdo con el comentario de que no le van a dar permiso a Calderón. Al final del día sí va a ir. Pero como tiene su mente puesta en los temas internos de México, la reunión de la ASPAN va a ser completamente inútil. La gente cercana a Calderón cree que tienen que esperarse hasta que llegue el nuevo gobierno a Washington. Para entonces será demasiado tarde y ya habrán perdido tiempo precioso. Saludos
Agustín J. Hernández
Puebla, Pue.
agusjhdez@gmail.com

Javier Trevino said...

Coincido con Agustín. Pero vamos a ver en los próximos días si acaso el Presidente Calderón logra algo provechoso de la reunión en Nueva Orleans.

Rogelio said...

Tenía razón Agustín. Calderón sí fue a New Orleans. La cumbre de ASPAN será un encuentro útil. Veremos en un par de días los resultados.