Tuesday, November 18, 2008

El futuro de las Américas

Javier Treviño Cantú
El Norte
19 de noviembre de 2008

El pasado fin de semana participé en un foro de análisis por los primeros 25 años del Instituto de las Américas. Asociado a la Universidad de California en San Diego, se fundó en 1983 para promover mayores esfuerzos de cooperación basados en un diálogo constructivo entre funcionarios, empresarios y académicos de las diversas “Américas”.

La discusión giró en torno a dos grandes temas: la forma en que América Latina ha evolucionado en este último cuarto de siglo y los retos que enfrenta, así como el panorama para el futuro de las relaciones ante la llegada de la próxima administración estadounidense que encabezará el presidente Obama.

El ex-embajador y director del Instituto, Jeffrey Davidow, reseñó los avances políticos y sociales de Latinoamérica. Destacó la forma en que un creciente número de ciudadanos se relacionan con sus gobiernos en términos distintos a los del pasado, por logros como las leyes de transparencia y acceso a la información. Sin embargo, también se advirtió que, en muchos sentidos, los ideales de libertad y democracia siguen siendo simples aspiraciones.

El reto fundamental es mejorar la calidad de la democracia. En general, como lo muestran los indicadores del Latinobarómetro —publicados por The Economist la semana anterior—, el apoyo en la región a los sistemas de gobierno democráticos está creciendo, pero en muchos países existe una frustración por su incapacidad para producir avances más rápidos y tangibles.

Según el Latinobarómetro, eso hace que se siga idealizando a líderes fuertes, que le “resuelvan” sus problemas al ciudadano. En ese sentido, el riesgo es que ocurra una regresión hacia gobiernos autoritarios, que lleguen por la vía electoral y traten de mantenerse indefinidamente en el poder cambiando las reglas constitucionales.

Una posible respuesta a ese reto estructural, está en reforzar las bases locales de gobierno, mediante administraciones eficientes, alianzas público-privadas y una mayor participación ciudadana. Al menos en el caso de México, el diagnóstico parece certero: para fortalecer nuestra democracia, habría que empezar por extender los periodos de los gobiernos municipales, reforzar su captación directa de ingresos tributarios, y dotarlos de facultades legales para aplicar soluciones locales a sus problemas específicos.

El segundo gran reto de Latinoamérica es su baja competitividad. A pesar de los logros relativos en los últimos años, las economías de la región todavía son muy vulnerables a los impactos externos. En buena medida, siguen siendo exportadoras de productos con poco valor agregado, presentan grandes rezagos en infraestructura, y cuentan con sistemas educativos deficientes e instituciones débiles.

Al igual que en el terreno político, lo que se necesita es mejorar la calidad del crecimiento económico. Para ello, es clave aplicar el Estado de Derecho, adoptar nuevos esquemas educativos, y fomentar una colaboración entre gobiernos, empresas y universidades, sobre la que se pueda construir una auténtica cultura de competitividad.

Inevitablemente, también se discutió el efecto de la crisis mundial. El ex-presidente Ernesto Zedillo se encargó de resaltar la necesidad de no caer en tentaciones proteccionistas y sí, en cambio, de ampliar la integración a la economía global.

Por otra parte, se señaló que el fin de la Guerra Fría y la Unión Soviética hicieron que Latinoamérica desapareciera del radar de la política exterior estadounidense. Ahora, ante la agresiva presencia en la región de Rusia, China, Irán, e incluso la Unión Europea, quizás los Estados Unidos se verán forzados a dedicar más atención a sus vecinos.

Para James Stavridis, el almirante que dirige el Comando Sur de los Estados Unidos, lo primero es erradicar de cada funcionario estadounidense la idea de que Latinoamérica es el “patio trasero” de la superpotencia. Ante el crecimiento de la población de origen latino en ese país, los destinos de todo el continente están más entrelazados que nunca, y la única forma de prosperar juntos, es trabajando juntos.

Mack McLarty —quien fuera jefe de gabinete en la Casa Blanca durante la administración Clinton y uno de los impulsores de la Cumbre de las Américas— reconoció que la región tal vez no será prioritaria al inicio del nuevo gobierno, pero que seguramente la administración demócrata buscará darle un enfoque más serio a sus políticas, particularmente en tres áreas: comercio, migración y energía.

McLarty no fue muy optimista sobre la posibilidad de una reforma migratoria integral durante el primer año de la administración Obama. En cambio, le restó importancia a las supuestas tendencias proteccionistas del demócrata, señalando que el TLC de América del Norte no se verá afectado en forma significativa. McLarty es una persona cercana al círculo de colaboradores que rodean al presidente electo, por lo que ojalá tenga razón.

En suma, las conclusiones del foro fueron que América Latina sigue siendo vulnerable, pero que cuenta con mejores bases que antes para mejorar la calidad de sus democracias y de su competitividad económica. Si bien la región no recibirá demasiada atención por parte del próximo gobierno de los Estados Unidos, los retos comunes le exigirán buscar esquemas de cooperación más eficaces.

5 comments:

Christian J. said...

Recientemente, un Secretario de Desarrollo Económico de cierto puerto comercial mexicano, me cometó, al respecto de la urgente reforma constitucional a los municipios en México:

"El gran problema de los municipios, se puede entender en dos aristas: por un lado, carecen de capacidad legislativa, por lo que cualquier programa, institución o proyecto no logra sustentarse en una base legal, muriendo el siguiente trienio. El segundo punto es, efectivamente, la nula reelección, que no nos permite planear a mediano o largo plazos..."

Teniendo en cuenta que buena parte de la fortaleza de cualquier institución democrática depende de su sustento jurídico (más allá de personas) y de su consecuencia en el tiempo (más allá de períodos)...no veo por qué nos hemos tardado tanto en avanzar en la más importante de las "reformas al Estado", la de los Municipios.

Ojalá cuando lo hagamos, no sea demasiado tarde y sigamos estando en la cola de las naciones que logran avanzar en sus respectivas agendas trascendentales.

Saludos.

Javier Trevino said...

Muchas gracias por tu comentario, Christian. Tienes razón. Nos hemos tardado demasiado en avanzar en las reformas que fortalezcan los municipios. Todavía hay quienes creen que la reelección de los presidentes municipales fortalecerán los cacicazgos locales. Es no es totalmente cierto. El hecho es que en tres años es difícil profesionalizar a los servidores públicos que están más cerca de las necesidades ciudadanas. Yo creo que es indispensable avanzar en la reelección de los presidentes municipales y en buscar figuras novedosas como las de administradores de ciudades o de zonas metropolitanas.

Anonymous said...

¿Crees que a Hillary Clinton le pueda interesar América Latina cuando sea Secretaria de Estado de Obama?

Javier Trevino said...

Creo que la señora Clinton es una política profesional y tiene todas las credenciales para ocupar el Departamento de Estado. Además, casi estoy seguro que nombraría a un subsecretario de Estado para asuntos interamericanos con experiencia y conocimiento. Tiene gente muy cercana con experiencia previa en América Latina. Afortunadamente va a tener que ver pronto hacia América Latina porque en abril se llevará a cabo la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago. Esa será la primera aparición importante del Presidente Obama con todos los mandatarios del continente.

Ovidio Meza said...

La prioridad de Estados Unidos en América Latina gira en torno a tres temas: seguridad, energía y comercio.