Wednesday, March 11, 2009

El lado oculto de la visita

Javier Treviño Cantú
El Norte
11 de marzo de 2009

La visita de Estado a México del presidente Nicolás Sarkozy debía haber sido causa de celebración. Francia es uno de los principales actores del sistema internacional multi-polar, y su decisión de venir a nuestro país, en la compleja coyuntura actual, representa un reconocimiento a México como actor relevante del “segundo mundo” que describe el analista Parag Khanna.

A la vez, el reconocimiento vino acompañado de un llamado para que México asuma la responsabilidad que le corresponde, ya sea al participar en los Cascos Azules de la ONU o al adoptar un papel más activo en los foros multilaterales. La frase “el mundo espera más de México” y la agenda de los “cinco soles” que propuso desde la tribuna del Senado de la República, deberían haber sido el punto culminante de su corta estancia.

Desafortunadamente, en lugar de que el viaje del presidente Sarkozy contribuyera a destacar las coincidencias entre dos potencias regionales (toda proporción guardada), la visita se “contaminó” por el affaire Cassez y forzó un urgente control de daños.

Los presidentes Sarkozy y Calderón encontraron una fórmula para ganar tiempo frente a sus respectivas “audiencias” internas. Al establecer una Comisión Binacional que revisará el caso, despejaron el camino para resaltar el amplio contenido de la visita y, paradójicamente, subrayaron el ofrecimiento de Francia para una mayor cooperación en el combate a la inseguridad.

Por otra parte, sin embargo, la visita de Sarkozy en efecto permitió comprobar la forma en la que ambos países están conduciendo sus propias “partidas” en el tablero geopolítico: la llegada de la administración Obama y la crisis global están exigiendo definiciones a las potencias “segundo-mundistas”.

En el caso de Francia, el viaje del mandatario galo coincidió con su decisión histórica de reintegrarse a la OTAN justo cuando Estados Unidos pide más apoyo de sus aliados transatlánticos para la guerra en Afganistán. Algunos especialistas lo consideran un riesgo “calculado”, que amenaza con dividir al partido de Sarkozy y pone en duda su autoridad para abanderar la herencia ideológica del General de Gaulle.

Además, la crisis económica ha mostrado las fallas del modelo seguido por la Unión Europea. De hecho, hay quienes temen que la falta de acuerdos pueda conducir al fin de la Unión. En ese sentido, el regreso a la OTAN y su énfasis en reforzar la regulación del sistema financiero global, serían parte del esfuerzo desplegado por Sarkozy para disputar el liderazgo de una Europa fragmentada.

En el caso de México, la visita del mandatario francés se produce en un marco de crecientes dificultades, por las tensiones con Washington y el impacto regional de la tormenta financiero-económica.

El mayor reto del gobierno federal sigue siendo la inseguridad que afecta al país, y en especial a la franja fronteriza con nuestros vecinos del norte. La violencia ya hizo que se prendieran todas las alarmas al otro lado. La muestra más reciente ocurrió el fin de semana pasado, cuando se difundió el “gran interés” del presidente Obama por el componente militar de la Iniciativa Mérida, al conocer el reporte de la visita del almirante Mike Mullen a nuestro país y otras naciones latinoamericanas.

En la conferencia de prensa que ofreció junto al mandatario francés, el presidente Calderón rechazó que la ayuda estadounidense “implique una intervención militar en ningún sentido”. No obstante, si la lucha del gobierno mexicano se basa en el uso fundamental de las fuerzas armadas, la cooperación necesariamente deberá estrecharse. Es un terreno muy delicado, que puede dar pie a nuevos reclamos, como los manifestados en la entrevista del presidente Calderón al diario Le Monde antes de la visita de Sarkozy.

Igual, o más graves aún, son las fricciones que puede provocar el endurecimiento de la política comercial estadounidense. A pesar de su supuesto rechazo a prácticas que atenten contra el libre comercio, el gobierno del presidente Obama no parece haber tratado de impedir el recorte de fondos para el programa piloto de transporte carretero, que facilitaría el acceso de los camiones de carga mexicanos a Estados Unidos. El embajador de México en Washington calificó la medida de proteccionista, y advirtió que México consideraría todas sus opciones, incluyendo la adopción de “represalias” comerciales.

Por si algo faltara, existen sospechas de que Estados Unidos se encamina hacia una confrontación con Europa y el resto del Grupo de los 20 países que se reunirán en Londres a principios de abril. En la búsqueda de soluciones a la crisis, el gobierno de Obama buscaría darle prioridad al aumento de los programas contra-cíclicos, mientras que Francia, Alemania y algunos otros preferirían definir mayores medidas regulatorias.

La situación sigue agravándose, y México deberá adoptar en Londres una postura clara. En unas semanas, veremos si la visita del presidente Sarkozy contribuyó a que México encuentre en Europa mayores espacios de negociación frente a Estados Unidos, y un auténtico socio estratégico que nos ayude en la lucha contra la delincuencia organizada. Sobre todo, veremos si México se decide a jugar ese papel que se le está demandando, para consolidarse y actuar como una verdadera potencia del segundo mundo.

1 comment:

Christian J. said...

El día que México anuncia la llegada de una fábrica de de Eurocopter y del Grupo Safrán para apuntalar el desarrollo de la tecnología aero-espacial, Estados Unidos dice que los 5 helicópteros de la Iniciativa Mérida llegarán "hasta dentro de 24 meses" y reduce en más de 100 millones de dólares el paquete de dicha iniciativa para México.

Es un juego complicado el querer ser potencia de segundo mundo teniendo a los americanos al lado. Pero las consecuencias las debemos asumir más temprano que tarde.

Saludos.
Christian.