Sunday, April 28, 2024

El poder no se divide, se comparte

 

 

El poder no se divide, se comparte


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Los conflictos que han ocurrido en días pasados entre el Congreso, el Presidente y la Suprema Corte de Justicia me recordaron algunas valiosas lecciones que aprendí cuando era estudiante.

 

En las clases de historia nos enseñaron que los redactores de la Constitución se inspiraron en los escritos del filósofo político francés Montesquieu (1689-1755). En su libro “De L'Esprit des Loix” (El espíritu de las leyes), publicado en 1748, Montesquieu defendía una “separación de poderes” en legislativo, ejecutivo y judicial para evitar la tiranía. 

 

Montesquieu argumentó: "cuando los poderes legislativo y ejecutivo están unidos en la misma persona... no puede haber libertad".  Sin embargo, el término “separación de poderes” es engañoso, ya que, en realidad, son las instituciones las que están separadas, no los poderes. 

 

Recuerdo los cursos que tomé con el profesor Richard Neustadt, en Harvard. Fue el experto que más ayudó a aclarar esta posible confusión para el caso de Estados Unidos. Nos decía: “se supone que la Convención Constitucional de 1787 creó un gobierno de ‘poderes separados’. No hizo nada por el estilo. Más bien, creó un gobierno de instituciones separadas que comparten poder”.

 

Es así como en el intrincado entramado de teorías de la gobernanza, destacan los dos conceptos: "separación de poderes" e "instituciones separadas que comparten poder". Si bien estos términos pueden parecer similares a primera vista, cuando uno profundiza en los escritos del profesor Neustadt se aclaran las distinciones y nos damos cuenta de cómo estos modelos dan forma a la dinámica de políticas públicas y a los resultados gubernamentales.

 

Creo que sería muy recomendable para la próxima presidenta de México, y su equipo, analizar esta discusión más temprano que tarde.

 

El concepto de "separación de poderes" tiene sus raíces en las obras fundamentales de filósofos políticos que, como Montesquieu, encarnan la división de la autoridad gubernamental entre distintos poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), cada uno de los cuales posee funciones autónomas. Esta división sirve como salvaguardia contra la tiranía al impedir la concentración del poder en manos de una sola entidad. Pero tiene sus limitaciones en la gobernanza moderna.

 

Contrariamente a la rígida compartimentación que implica la separación de poderes, Neustadt introduce la noción de "instituciones separadas que comparten poder". En este modelo, si bien las ramas del gobierno mantienen sus identidades distintas, participan en interacción y negociación continua. La gobernanza eficaz depende no sólo de la distribución del poder sino también de la capacidad de las instituciones para colaborar e influirse unas en otras.

 

La perspectiva de Neustadt ofrece una lente crítica a través de la cual podemos examinar estos dos modelos de gobernanza. En teoría, el modelo de separación de poderes enfatiza la independencia institucional, los controles y equilibrios. Cada poder opera dentro de sus límites constitucionales, sirviendo como contrapeso a posibles intrusiones de otros. Este marco fomenta la estabilidad y protege contra los abusos de autoridad, promoviendo el estado de derecho y la gobernanza democrática.

 

Sin embargo, Neustadt sostiene que la separación de poderes por sí sola no garantiza una gobernanza eficaz. En las naciones modernas caracterizadas por la complejidad y la interdependencia, la rígida demarcación de poderes puede impedir la coordinación y obstaculizar la toma de decisiones oportuna. Las instituciones separadas que comparten el poder, por otro lado, adoptan un enfoque más fluido, donde la colaboración y la negociación entre ramas no sólo son permisibles sino también fomentadas. La clave es la responsabilidad.

 

Neustadt aclara las vulnerabilidades inherentes de la autoridad presidencial, que a menudo depende de la persuasión y la negociación más que de poderes formales. Esta idea subraya la importancia de las redes y relaciones informales a la hora de los resultados de las políticas, trascendiendo los límites de las estrictas fronteras institucionales.

 

En la práctica, esto implica cultivar una cultura de negociación y compromiso, donde los actores institucionales reconozcan el valor de la búsqueda de objetivos comunes. También subraya la importancia del liderazgo para navegar las complejidades de la gobernanza, aprovechando los poderes informales para construir coaliciones y salvar divisiones.

 

Todos quisiéramos saber, desde hoy, cómo va a ser la próxima presidencia de México. La clave está en tratar de entender y centrarse en la intersección de “lo personal” y “lo institucional”. Hay un gobierno permanente, que no cesa, y una cosa es la persona y otra la institución. En el momento en que se cruzan sabremos si habrá continuidad o cambio.

 

La tarea no es sencilla. Cuando queremos saber cómo será la próxima presidencia, también tendremos que averiguar cómo será el próximo congreso y el próximo poder judicial y el próximo equipo de gobierno. Necesitamos averiguar cómo van a utilizar su influencia personal y su autoridad formal.

 

La presidenta tendrá poderes formales que le brindarán ventajas de negociación en el sistema de instituciones separadas. Pero son la reputación profesional y el prestigio público los que le permitirán persuadir, convencer y así ejercer su verdadero poder.

 

Es interesante pensar en los desafíos que enfrentará la nueva presidenta. Aquí esbozo sólo algunos:

 

1.     Transición. En el momento crucial de formular prioridades y preparar programas, ¿qué tipo de material analítico sería útil para preparar su presidencia? Su equipo tendría que haber hecho análisis comparativos, comprender el alcance de los cambios institucionales durante el período del presidente saliente, definir las capacidades de la nueva presidenta y de su personal para adaptarse a esos cambios. ¿Cómo será el proceso de nombramientos de su equipo de primer nivel? 

 

2.     Entorno. Todo cambió durante la 4T ¿Qué es exactamente la presidencia, como institución, hoy? ¿Hay más o menos dependencias y oficinas burocráticas? ¿Cómo será el equipo, altamente profesionalizado y organizativamente complejo, o parroquial o radical? Todo el entorno de la presidenta entrante limitará o ampliará sus opciones. Lo malo es que no las conocerá hasta que esté allí, sentada en la soledad de la silla del águila.

 

3.     Herencia. La nueva presidenta va a necesitar acercarse a historiadores, biógrafos, politólogos y psicólogos para entender mucho de lo que ocurrió con el presidente saliente. ¿Cómo se mezcló lo personal y lo institucional? ¿Cuál fue la capacidad del presidente para realizar el trabajo? La nueva presidenta no llegará a su cargo con una hoja de servicios en blanco. Lo que tendremos que entender es si la experiencia la ha preparado para comprender el nuevo entorno.

 

4.     Agenda. ¿Quién fijará la agenda, quién la controlará? Un tema fundamental de un nuevo gobierno es la definición y la gestión de la agenda; definición y seguimiento de prioridades. Es paradójico, pero luego resulta que otros jugadores son los que establecen una agenda que obliga a una respuesta presidencial. Nunca podrá escaparse de los acontecimientos imprevistos, las crisis, urgencias. A lo personal y a lo institucional se sumarán la cantidad incontrolable de eventos. Muchos quieren entender hoy el “cómo” de la política. Pero lo que deberemos entender mejor es el “qué” marcará la agenda del nuevo gobierno. 

 

5.     Congreso. Dependiendo de los resultados electorales, las interacciones con el nuevo congreso serán intrigantes. La transición en el congreso será un elemento fundamental que afectará la intersección entre lo personal y lo institucional de la presidenta. Ahí tendremos que ver la competencia y la competitividad de legisladores asociadas con márgenes estrechos. A eso habría que sumarle la nueva conformación de los partidos y la habilidad presidencial para interactuar con las dos cámaras, individualmente y en secuencia. 

 

6.     Comunicación. Los cambios que se han producido en la comunicación presidencial con el público influirán en la habilidad o limitación de la nueva presidenta para gobernar. Hemos sido testigos de una campaña permanente. Ahora todos los jugadores políticos tendrán sus propias estrategias de comunicación: los nuevos miembros del Congreso, los nuevos gobernadores, los presidentes de los partidos, los nuevos funcionarios del gabinete. Todo esto tendrá implicaciones para la gobernabilidad democrática.

 

Hay muchas preguntas que no tienen respuesta. Todavía no hemos pasado, en México de la presidencia personal a la presidencia institucional. Tal vez eso no ocurrirá pronto. Primero necesitamos saber más sobre la intersección de “lo personal” y “lo institucional” y cómo esto dará forma a la nueva presidencia. 

 

El libro “Presidential Power” (1960) de Richard E. Neustadt es la obra fundamental para entender la presidencia. Un elemento central del argumento del profesor de Harvard era el reconocimiento del papel único de la presidencia y sus implicaciones para la dinámica de la gobernanza. Sigue vigente.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-poder-no-se-divide-se-comparte/

Saturday, April 20, 2024

Las paradojas de las ciudades

 

 

Las paradojas de las ciudades


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Además de la elección presidencial, muchos mexicanos vamos a votar por los alcaldes de nuestras ciudades el próximo 2 de junio. Tenemos que reflexionar sobre lo que verdaderamente importa.

 

Las ciudades modernas son el epítome del progreso humano; son bulliciosos centros de innovación, diversidad y oportunidades. Sin embargo, bajo el barniz de prosperidad se esconde un desafío paradójico: la tensión entre la búsqueda del crecimiento y el imperativo de la sostenibilidad. 

 

1.     Una de las características definitorias de las ciudades modernas es la rápida urbanización, impulsada por el crecimiento demográfico y la migración del campo a la ciudad. 

 

a)     Si bien la urbanización impulsa el desarrollo económico y el avance social, también intensifica el consumo de recursos y la degradación ambiental. 

 

b)     La concentración de personas, industrias e infraestructura en las ciudades ejerce presión sobre los recursos naturales, exacerba la contaminación y contribuye al cambio climático.

 

2.     A medida que las ciudades se expanden y modernizan, requieren una amplia infraestructura para respaldar a sus crecientes poblaciones y actividades económicas. 

 

a)     Sin embargo, la construcción de avenidas, carreteras, líneas de metro, edificios y servicios públicos suele realizarse a expensas de los ecosistemas y los espacios verdes. 

 

b)     La expansión urbana y la destrucción del hábitat alteran el equilibrio ecológico, fragmentan los paisajes y amenazan la biodiversidad.

 

3.     Las ciudades modernas son motores de crecimiento económico, atraen inversiones y fomentan la innovación. 

 

a)     Sin embargo, esta prosperidad a menudo se distribuye de manera desigual, lo que conduce a mayores disparidades de ingresos y desigualdades sociales. 

 

b)     Si bien algunos segmentos de la población prosperan en el entorno urbano, otros enfrentan marginación, pobreza y falta de acceso a servicios y oportunidades básicas.

 

4.     La movilidad es un aspecto crítico de la vida urbana moderna, que permite a las personas acceder a empleos, educación y servicios. 

 

a)     Sin embargo, la dependencia de vehículos privados y sistemas de transporte ineficientes genera congestión del tráfico, contaminación del aire y pérdida de tiempo y recursos.

 

b)     La tensión entre la necesidad de un transporte accesible y los efectos adversos de la planificación urbana centrada en el automóvil. 

 

5.     La demanda de vivienda en las ciudades modernas a menudo supera la oferta, lo que eleva los precios y exacerba los desafíos de asequibilidad. 

 

a)     La gentrificación, impulsada por la inversión y los esfuerzos de renovación urbana, conduce al desplazamiento de residentes y a la pérdida de cohesión comunitaria.

 

b)     Las ciudades tratan de lograr el crecimiento económico mientras luchan contra las consecuencias sociales de la inseguridad habitacional.

 

Las ciudades modernas son cada vez más vulnerables a los impactos del cambio climático, incluidos los fenómenos meteorológicos extremos, las sequías, el aumento del nivel del mar y las olas de calor. 

 

Si bien se están realizando esfuerzos para mejorar la resiliencia urbana, con infraestructura verde y medidas de preparación para desastres, hay tensión entre las estrategias de adaptación y mitigación. 

 

Equilibrar las necesidades de corto plazo con los objetivos de sostenibilidad a largo plazo presenta un desafío complejo para los planificadores urbanos y los alcaldes.

 

La paradoja de las ciudades modernas se reduce al concepto de que el progreso tiene consecuencias tanto positivas como negativas, a menudo concentradas en el mismo entorno urbano. 

 

Prosperidad económica y desigualdad; innovación y tensión ambiental; diversidad y segregación; comunidad y anonimato; oportunidad y vulnerabilidad. Estas contradicciones son las que hacen que las ciudades sean paradójicas. Son lugares de inmenso potencial, pero también de importantes desafíos. 

 

Encontrar soluciones a estas paradojas requiere mentes brillantes, participación de los ciudadnos, una planificación cuidadosa, inversión en programas sociales y enfoque en un crecimiento inclusivo que beneficie a todos los residentes.

 

Las ciudades son responsables de más del 70% de las emisiones globales de dióxido de carbono. Y para 2050, también albergarán al 70% de la población mundial. Y gran parte de esta expansión tendrá lugar en el mundo en desarrollo.

 

Estos factores hacen que las ciudades sean extremadamente vulnerables a los efectos del cambio climático y, por lo tanto, es imperativo que todas las áreas urbanas impulsen la innovación, la adaptación y la resiliencia climática.

 

Me dio gusto leer en el sitio de internet del World Economic Forum, hace unos días, la historia de 15 ciudades del mundo (ninguna mexicana) que han esbozado ambiciosos planes urbanos con cero emisiones de carbono en el concurso “Reinventing Cities 2024” organizado por la red mundial de alcaldes de ciudades C40:

 

1.     Almere, al este de Ámsterdam en los Países Bajos, está transformando un área de tierra infrautilizada en un proyecto de renovación urbana sin emisiones de carbono que proporcionará viviendas y espacios de trabajo para la comunidad local.

 

2.     En Bilbao, la histórica Residencia de los Venerables Sacerdotes se revitalizará como un centro pionero de sostenibilidad e inclusión, con un enfoque central en la gastronomía.

 

3.     En las afueras de Bolonia, se está regenerando parte de una antigua zona de cuarteles militares para incluir espacios públicos, nuevos servicios y viviendas inclusivas diseñadas para apoyar a jóvenes y estudiantes.

 

4.     Bruselas está desarrollando un sitio que incluye comunidades vulnerables en un desarrollo de uso mixto para usos múltiples, incluidos hogares, negocios y actividades culturales con credenciales de sostenibilidad "ejemplares". 

 

5.     Glasgow planea regenerar dos sitios a lo largo de su canal en nuevos vecindarios, teniendo en mente la conservación de la naturaleza y la resiliencia ambiental.

 

6.     Una escuela primaria y un gimnasio en Milán se transformarán en una nueva área urbana que exhibirá enfoques innovadores de reducción de carbono, economía circular y adaptación al clima.

 

7.     Nueva York planea transformar los espacios no utilizados en las azoteas en lugares que generen energía verde y “alimentos buenos y saludables”.

 

8.     En Palermo, el emplazamiento de una antigua fábrica de productos químicos se convertirá en una nueva zona de bajo impacto medioambiental y con usos diversos, como alojamiento turístico y actividades deportivas, de ocio, culturales y artesanales.

 

9.     Renca, en Chile, está desarrollando un terreno para atraer negocios con enfoque en economía circular, ecodiseño y tecnologías y capacitación ambiental.

 

10.  Roma planea regenerar un edificio público de la década de 1930 para convertirlo en un centro de renovación urbana centrado en la sostenibilidad ambiental, la eficiencia energética y la construcción sostenible.

 

11.  San Antonio, Texas, planea reinvertir en edificios existentes para crear un campus de economía circular “primero en su tipo” centrado en cultivar una fuerza laboral ecológica, mejorar la salud pública y promover la reparación y producción de viviendas asequibles.

 

12.  Varios edificios infrautilizados del centro de San Francisco, California, se están transformando en “espacios reinventados y sostenibles”, tanto para uso residencial como comercial.

 

13.  São Paulo planea desarrollar espacios públicos más saludables y acogedores que ayuden a la ciudad a enfrentar sus desafíos ambientales y sociales.

 

14.  Seattle planea remodelar un antiguo sitio de envío para convertirlo en un área que apoye la recuperación del centro de la ciudad, y albergará servicios ecológicos y formación marítima.

 

15.  Se ha seleccionado una fortaleza del siglo XVII en Venecia para convertirla en un nuevo sitio comunitario, que se desarrollará de acuerdo con principios de bajas emisiones de carbono y ofrecerá actividades culturales, museísticas y deportivas.

 

En la carta de 40 Alcaldes (ninguno mexicano) a los presidentes de los bancos multilaterales de desarrollo establecen que son líderes urbanos comprometidos con la lucha contra la crisis climática que amenaza nuestros hogares, nuestras economías y nuestro mundo. No les falta ambición climática. Lo que les falta es la financiación para hacerla realidad. 

 

Los bancos de desarrollo pueden desempeñar un papel importante en la mejora del entorno financiero de las ciudades brindando asesoramiento sobre políticas, ayudando a apalancar y reducir el riesgo de la financiación privada. Ya se habla de la COP29 como la “COP de financiamiento climático” y esto presenta una oportunidad única. 

 

Las ciudades desempeñan un papel indispensable para impulsar la prosperidad nacional a través de la promoción económica, ecosistemas de innovación, mercados laborales, infraestructura, dinámica cultural, eficiencia del mercado, innovación de políticas y capacidad para atraer inversión extranjera. 

 

Votar no es sólo un derecho sino una responsabilidad. Elijamos sabiamente, porque en los alcaldes confiamos la prosperidad y el bienestar de nuestras ciudades y las aspiraciones de las generaciones venideras.


https://www.sdpnoticias.com/opinion/las-paradojas-de-las-ciudades/

Saturday, April 13, 2024

Tiempos de exageración


 

Tiempos de exageración


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

La exageración es un recurso retórico profundamente arraigado en la comunicación humana. Es fascinante pero compleja; da forma a los relatos, influye en las percepciones e impulsa los procesos de toma de decisiones. 

 

La exageración es el acto de amplificar ciertos aspectos de una declaración, afirmación o historia más allá de su magnitud real; traspasa los límites de lo justo, verdadero o razonable. Opera según el principio de magnificación: enfatiza ciertos elementos mientras minimiza o ignora otros. 

 

Algunos la usan para convencer, otros para hacer reír, otros pocos con fines artísticos. El hecho es que se basa en sesgos cognitivos y estrategias lingüísticas para captar la atención, evocar respuestas emocionales y transmitir significado. 

 

La hipérbole es una de las formas más comunes de exageración, lleva la verdad al límite, creando imágenes vívidas y provocando fuertes reacciones. Mientras tanto, el embellecimiento realza la importancia o el impacto de una narrativa mediante un énfasis selectivo, agregando color y profundidad a las historias.

 

¿Por qué la gente exagera? Algunos porque quieren establecer una buena relación, expresar entusiasmo o provocar simpatía. Otros proque quieren que su historia sea más atractiva. En publicidad y marketing, la exageración es una herramienta poderosa para captar la atención del consumidor, diferenciar productos y crear impresiones de marca memorables. Los anuncios a menudo emplean afirmaciones o imágenes exageradas para resaltar los beneficios del producto y estimular el interés del consumidor.

 

A mi me gusta el papel que juega la exageración en la expresión cultural, porque da forma a narrativas, mitos y leyendas. ¿Quién de ustedes no ha disfrutado los cuentos populares y el folclore que presentan personajes, eventos o fenómenos exagerados, que reflejan valores, miedos y aspiraciones culturales? Estas representaciones exageradas sirven no sólo como entretenimiento sino también como vehículos para transmitir conocimientos culturales y lecciones morales. 

 

En la literatura y las artes, la exageración tiene fines estéticos, amplificando emociones y experiencias para evocar significados y resonancias más profundos en el público. Edgar Allan Poe decía que "el arte de la exageración es una parte muy necesaria de todo estilo grandioso e impresionante".

 

Donde sí me preocupa la exageración es en el ámbito del discurso público y la comunicación política. Puede utilizarse como arma para manipular opiniones, sembrar división y socavar la confianza en las instituciones. Las exageraciones engañosas, ya sea en forma de desinformación, propaganda o retórica política, pueden distorsionar la realidad, polarizar los debates y erosionar las normas democráticas. 

 

Además, la proliferación desenfrenada de afirmaciones exageradas en los medios y plataformas en línea contribuye a la difusión de información errónea y a la erosión de la confianza pública en las fuentes tradicionales de información.

 

Necesitaríamos pensamiento crítico, alfabetización mediática y verificación de hechos a la hora de discernir la verdad de la falsedad. Educar a las personas sobre los mecanismos y las implicaciones de la exageración les permite evaluar críticamente la información, cuestionar suposiciones y resistir la manipulación. 

 

Fomentar una cultura de transparencia, rendición de cuentas y comunicación ética puede ayudar a promover el uso responsable de la exageración y al mismo tiempo defender la integridad y credibilidad en el discurso público.

 

En el gobierno, la exageración, la hipérbole, el embellecimiento y el sensacionalismo significan la manipulación de datos, estadísticas o narrativas para influir en opiniones, justificar acciones o lograr objetivos específicos. Puede variar desde adornos sutiles hasta falsedades absolutas, según el contexto y la intención.

 

Una de las principales ventajas de la exageración en las decisiones gubernamentales es su poder de persuasión. Al exagerar los beneficios de una política o iniciativa, los tomadores de decisiones pueden obtener apoyo, atraer inversionistas o movilizar a la opinión pública. 

 

La exageración también ayuda a resaltar la urgencia o importancia de ciertas cuestiones, impulsando acciones y movilizando recursos. Además, puede ser una herramienta que permite a las organizaciones obtener una ventaja competitiva o superar a sus rivales.

 

Sin embargo, la exageración conlleva desventajas y riesgos inherentes. Las afirmaciones exageradas pueden erosionar la confianza y la credibilidad, provocando reacciones violentas, escepticismo o repercusiones legales. 

 

En el gobierno, las exageraciones engañosas pueden socavar la confianza pública en las instituciones y sembrar discordia dentro de la sociedad. Además, confiar en afirmaciones exageradas puede desviar la atención de cuestiones genuinas o impedir una resolución eficaz de los problemas, lo que en última instancia obstaculiza el éxito de una nación a largo plazo.

 

Los peligros de la exageración son particularmente pronunciados en la era de la desinformación y las noticias falsas. Las narrativas exageradas propagadas a través de los canales de los medios de comunicación pueden distorsionar las percepciones públicas, polarizar opiniones e incitar miedo o pánico. En el gobierno, la exageración puede explotarse para obtener beneficios políticos, lo que lleva a decisiones políticas basadas en información errónea en lugar de evidencia. En suma, la proliferación desenfrenada de afirmaciones exageradas plantea una amenaza a los procesos democráticos, la integridad del mercado y el bienestar social.

 

A pesar de sus riesgos, la exageración aún puede ofrecer beneficios cuando se emplea con precaución y moderación. La exageración estratégica, respaldada por evidencia creíble y consideraciones éticas, puede estimular la innovación, estimular el crecimiento económico y fomentar el progreso social. 

 

Los mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y verificación de hechos desempeñan papeles cruciales para mitigar los riesgos asociados con la exageración, asegurando que las decisiones se basen en la realidad y no en la retórica.

 

La exageración juega un papel importante en las campañas presidenciales:

 

1.     Es una herramienta poderosa para elaborar mensajes persuasivos. Los candidatos a menudo exageran sus logros, propuestas políticas y cualidades personales para presentarse de la mejor manera posible y apelar a las aspiraciones y preocupaciones de los votantes. Al amplificar sus fortalezas y restar importancia a sus debilidades, los candidatos buscan crear una narrativa convincente que motive a los votantes.

 

2.     También se utiliza para distinguir a los candidatos de sus oponentes y resaltar las diferencias percibidas en posiciones políticas, cualidades de liderazgo y rasgos de carácter. La campaña negativa, que a menudo se basa en la exageración, es una estrategia común empleada para socavar a los rivales e influir en los votantes indecisos. Las afirmaciones exageradas sobre los antecedentes o las intenciones de los oponentes pueden crear dudas entre los votantes e influir en sus percepciones sobre la idoneidad de los candidatos.

 

3.     Puede servir como herramienta de movilización para fomentar la participación electoral. Al enmarcar las elecciones como una contienda de alto riesgo con consecuencias exageradas, los candidatos buscan galvanizar su base y maximizar la participación de los votantes. La retórica exagerada sobre la urgencia del momento o las amenazas existenciales que enfrenta la nación puede evocar fuertes respuestas emocionales.

 

4.     Atrae la atención de los medios. Las declaraciones extravagantes o provocativas hechas por los candidatos pueden dominar los titulares, moldear el discurso público e influir en los temas que reciben atención en la campaña. Si bien la exageración puede generar críticas de oponentes y verificadores de datos, también puede dar una mayor visibilidad y reconocimiento para los candidatos.

 

5.     A pesar de su potencial persuasivo, la exageración conlleva riesgos inherentes para los candidatos. Las afirmaciones exageradas que son fácilmente desacreditadas o percibidas como engañosas pueden dañar la credibilidad de un candidato y erosionar la confianza entre los votantes. Además, los opositores pueden aprovechar casos de exageración para atacar la honestidad e integridad de un candidato, socavando su atractivo general para los votantes.

 

Una anécdota famosa sobre el uso de la exageración tiene que ver con un comentario atribuido al ex primer ministro británico Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Según la anécdota, durante los días más oscuros de la guerra, un miembro del parlamento se acercó a Churchill y le instó a recortar los fondos para las artes a fin de apoyar el esfuerzo bélico. El parlamentario argumentó que, en tiempos de crisis, gastar en actividades culturales era frívolo e innecesario. Se dice que Churchill, conocido por su ingenio y su lengua afilada, respondió con una frase que ejemplifica el arte de la exageración en la retórica política: "Entonces, ¿para qué luchamos?".

 

Esta anécdota pone de relieve la creencia de Churchill en la importancia de preservar los esfuerzos culturales y artísticos incluso en tiempos de crisis. Pero, lo más importante es que, al plantear la cuestión en términos exagerados, Churchill transmitió el profundo significado de valores como la libertad, la democracia y la creatividad humana, que creía que valía la pena defender a toda costa.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/tiempos-de-exageracion/