Saturday, October 29, 2022

“Paltering” o el arte de engañar con la verdad

 

 

“Paltering” o el arte de engañar con la verdad


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Los aspirantes a las candidaturas presidenciales, de todos los partidos, recorren el país, con sus discursos y declaraciones, casi a diario. Y cuando los veo en la televisión y leo las historias que se publican en las redes sobre estos personajes, me recuerdan un estudio que se publicó en 2017 en el “Journal of Personality and Social Psychology” sobre el “paltering”, o, en otras palabras, el arte de engañar con la verdad. 

 

El artículo “Artful Paltering: The Risks and Rewards of Using Truthful Statements to Mislead Others” https://scholar.harvard.edu/files/todd_rogers/files/paltering.pdf fue escrito por Michael I. Norton, de la Escuela de Negocios de Harvard, Todd Rogers, Richard Zeckhauser, ambos de la Escuela Kennedy de Harvard, y Maurice E. Schweitzer de la Escuela de Negocios Wharton.

 

En cualquier país democrático, cuando se inician los períodos electorales, los ciudadanos tenemos que blindarnos ante la posibilidad de que los políticos decidan utilizar la técnica del engaño con la verdad. Cuando decir la verdad es, en realidad, deshonesto, estamos entonces ante todo un reto de la convivencia social y la vida democrática.

 

Aunque algunos crean que lo malo de la política son las mentiras y las declaraciones falsas de quienes aspiran a cargos de elección popular, hay algo todavía peor. El “paltering” es el uso activo de una declaración veraz para engañar a alguien. En otras palabras, es engañar con la verdad. Eso no es ético ni confiable. 

 

Todd Rogers, uno de los autores del artículo, encontró que algunas personas piensan que engañar con la verdad es mejor que mentir descaradamente. Pero, también concluyó en su estudio que, si la gente descubre al final que se le engañó con la verdad, reaccionará peor que si se le hubiera mentido. Los autores dicen en el artículo que los políticos hacen esto todo el tiempo. Se cree que hacer declaraciones veraces de forma activa, incluso si tienen la intención de engañar, es más ético que mentir directamente u omitir información relevante de forma pasiva. Los autores argumentan que si los políticos piensan que no es tan malo, y luego creen que sus contrapartes no pensarán que es tan malo, estarían cometiendo un grave error.

 

Los autores utilizan un ejemplo sencillo, de la vida diaria, para ilustrar lo que es el “paltering”: imaginemos que se está llevando a cabo una negociación entre un vendedor y un comprador de un auto usado. Si el comprador dice: “supongo que el auto está en excelente estado y el motor funciona bien" y el vendedor simplemente no lo corrige, porque el motor sí ha tenido problemas, estamos frente a una mentira por omisión. Pero si el vendedor le dice: "lo conduje ayer, en temperaturas de 10 grados bajo cero, y funcionó bien", incluso si sabe que el vehículo ha estado en el taller dos veces en el último mes, eso es “paltering”, engañar con la verdad. 

 

El riesgo que corremos es que, en un ambiente preelectoral polarizado, de repente seamos parte de la competencia de algunos jugadores políticos por engañar a otros con declaraciones veraces. Eso es muy arriesgado. Tal vez se harán aseveraciones que son técnicamente ciertas, pero podrían estar deliberadamente sesgadas. 

 

Clasificar si los votantes considerarán que el "paltering" es ético es muy complicado en una elección en la que los estándares habituales exigidos de verdad parecen ignorarse. Las personas que engañan con la verdad pueden ganar algo de terreno en el corto plazo, pero si se descubren sus astutas técnicas, pueden causarse daño a ellos mismos, en el largo plazo, en sus relaciones con los ciudadanos.

 

Los investigadores realizaron dos estudios piloto y seis experimentos para investigar las tres tácticas engañosas en diferentes contextos, incluidas las negociaciones cara a cara y en línea. En un estudio, pidieron a los participantes que imaginaran un escenario en donde, durante los últimos diez años, sus ventas habían crecido constantemente, pero esperaban que las ventas del próximo año se mantendrían estables, o se reducirían. Si su contraparte les preguntara "¿cómo espera que serán las ventas el próximo año?" la respuesta sería diferente dependiendo del tipo de engaño:

 

A)    Si miente por comisión, podría responder: "espero que las ventas crezcan el próximo año". En este caso, estarían engañando activamente a su contraparte con información falsa.

 

B)    Si induce a error con la omisión pasiva, puede permanecer en silencio si su contraparte dice: “dado que las ventas aumentaron en los últimos 10 años, espero que aumenten el próximo año”. No estarían corrigiendo activamente esta falsa creencia.

 

C)    Si engaña con la verdad (“paltering”), podría decir: "bueno, como usted sabe, en los últimos 10 años nuestras ventas han crecido constantemente". Esta respuesta es técnicamente cierta, pero no destaca su expectativa de que las ventas se mantendrán estables, o se reducirán, en el próximo año, y es probable que su contraparte creería la falsa impresión de que las ventas crecerán.

 

¿Por qué los políticos utilizan el “paltering”? Porque pueden, porque es simple, porque obtienen un mejor trato y porque les funciona. Sin embargo, los investigadores descubrieron, a través de sus experimentos, que los riesgos son enormes: si se descubre el engaño, las relaciones con los ciudadanos a menudo llegan a un callejón sin salida y, lo que es peor, pueden causar un daño grave a su reputación, lo que rompería las relaciones de forma permanente. Esto se debe a que los ciudadanos se sienten engañados y consideran que la práctica es tan poco ética como mentir abiertamente. 

 

Otro ejemplo de “paltering” que los investigadores usan en su artículo: el presidente Bill Clinton, ante las dudas sobre su relación con la pasante de la Casa Blanca, Monica Lewinsky, apareció en el programa "NewsHour" de PBS con Jim Lehrer, el 21 de enero de 1998, para negar las acusaciones de una aventura con "esa mujer, la señora Lewinsky".

 

Lehrer: 'Ninguna relación impropia': Defina lo que quiere decir con eso.

 

Clinton: Bueno, creo que sabes lo que significa. Significa que no existe una relación sexual, una relación sexual impropia, o cualquier otro tipo de relación impropia.

 

Lehrer: ¿No tuvo ninguna relación sexual con esta joven?

 

Clinton: No hay una relación sexual. Eso es exacto.

 

Por supuesto, sí hubo una relación sexual, pero en el momento del intercambio con Lehrer, Clinton y Lewinsky ya no estaban involucrados, lo que hace que la declaración de Clinton de que "no hay una relación” (en tiempo presente) sea técnicamente cierta, pero también engañosa para cualquiera que no estuviera al tanto de la relación. 

 

Los autores del estudio señalan que la declaración de Clinton, que no era del todo una mentira, ni del todo veraz, es un ejemplo memorable de la práctica del “paltering”.

 

El arte de engañar con la verdad (“paltering”) es algo que no ha sido bien estudiado todavía en México. Rogers se inspiró para investigarlo mientras trabajaba en un artículo con Norton sobre cómo los políticos eluden las preguntas durante los debates y si el público lo nota o los castiga por no responder correctamente. Analizaron con qué frecuencia los políticos esquivan las preguntas durante los debates, y se dieron cuenta de que pasaba algo más. Al contar otro hecho veraz, eran capaces de esquivar con éxito una pregunta directa. Así que se propusieron profundizar en este comportamiento.

 

¿Por qué es tan peligroso? Porque es común, efectivo y paga dividendos. Ocurre con más frecuencia que las mentiras descaradas, principalmente porque a los políticos les resulta más fácil decirse a sí mismos que no están haciendo nada malo cuando engañan con la verdad. Pero los ciudadanos los despreciarán si los descubren.

 

La técnica de engañar con la verdad es tan antigua que la usó Lope de Vega, en 1609, en “El arte nuevo de hacer comedias”. Desafortunadamente, cuando lo utilizan los políticos, cuando mienten, arruinan la confianza en las instituciones. No es ético. Hace que la gente desconfíe de sus motivaciones reales y de su propia identidad ideológica. 

 

Cuando lleguemos a la época de los debates entre candidatos presidenciales podremos atestiguar la gimnasia verbal de los personajes. Seguramente hablarán de hechos, cifras, anécdotas veraces, sin responder a las preguntas específicas que la moderadora les plantee. Desafortunadamente, eso podría llevarnos a conclusiones inexactas. El arte de engañar con la verdad debilita las democracias.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/paltering-o-el-arte-de-enganar-con-la-verdad/

Saturday, October 22, 2022

La guerra por el control del futuro

 

 

La guerra por el control del futuro


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

En agosto, el presidente de Estados Unidos firmó la Ley CHIPS, que incluye apoyos y subsidios por 53 mil millones de dólares para impulsar la industria nacional de semiconductores de Estados Unidos. El Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció, hace unos días, nuevas restricciones severas a las ventas de semiconductores avanzados y otros productos de alta tecnología de Estados Unidos a China. El impacto de estas medidas en los servicios militares y de inteligencia chinos puede ser mayor. Las tensiones chino-estadounidenses se recrudecen. Podría ser el inicio de una guerra económica por la tecnología, con graves consecuencias para todos. 

 

Los semiconductores son el corazón de la economía del siglo XXI. Sin microchips no hay nada, ni teléfonos inteligentes, ni autos, ni redes de comunicación, ni automatización, ni inteligencia artificial. Por eso, quien controla el diseño, la fabricación y las cadenas de valor de estos componentes, controla el futuro. Los países más poderosos serán aquellos que dominen la economía, la tecnología y la diplomacia.

 

Chris Miller, profesor de la Escuela de Derecho y Diplomacia Fletcher de la Universidad de Tufts, publicó recientemente su libro “Chip War: The Fight for the World’s Most Critical Technology”. Ahí describe las causas de la gran batalla por los semiconductores. Relata la historia científica, económica y política de los chips de computadora. De acuerdo con Miller, “la Segunda Guerra Mundial se decidió por el acero y el aluminio; y poco después siguió la Guerra Fría, que se definió por las armas atómicas”. Y añade: “La próxima era de rivalidades internacionales será tecnológica, tiene que ver con el poder de la computación, el poder de producir semiconductores de última generación”.

 

Como buen historiador económico, Chris Miller examina la manera en que el aumento o disminución en la producción de procesadores y las cadenas de suministro globales, tienen graves implicaciones para la seguridad nacional de Estados Unidos. El poder global de los chips de silicio deriva de que alimentan todo, desde automóviles y juguetes hasta teléfonos y armas nucleares. Lo más interesante del libro “Chip War” es el relato sobre las enormes implicaciones geopolíticas de esto. Concluye que la industria de los chips ahora determina tanto la estructura de la economía global como el equilibrio del poder.

 

La Guerra del Golfo Pérsico, de 1990, se convirtió en el momento crucial para comprender el papel que jugarían los microchips en el campo de batalla, especialmente con los misiles guiados. La evolución fue muy rápida y se dio una integración de sensores para los tomadores de decisiones, tecnologías de comunicación y sistemas de armamento. Todo dependía de los chips. Lo que importaba era la integración: poder de cómputo, memoria y ancho de banda de comunicación. Se trataba de la capacidad de integrar los chips, transferir información entre ellos y hacer que funcionaran juntos. Y todo eso requería semiconductores avanzados en cada etapa del proceso. 

 

Las historias que Miller cuenta en su libro son fascinantes:

 

·       En 1955, William Shockley abrió “Shockley Semiconductor” en Mountain View, California, en parte para estar cerca de su anciana madre, que vivía en Palo Alto. Esa es una de las razones por las que el inicio de los semiconductores se da en el Área de la Bahía de San Francisco. 

 

·       En 1957, ocho ingenieros, conocidos como los "ocho traidores", dejaron “Shockley Semiconductor” para fundar “Fairchild Semiconductor”. Ahí inicia la extraordinaria historia del Silicon Valley. Bob Noyce, inventor del microchip, y Gordon Moore fundaron Intel. 

 

·       Miller describe la forma en que los intercambios furtivos de investigación de semiconductores entre Moscú y Stanford, en la década de 1960, crearon una dimensión de la carrera armamentista de la Guerra Fría. Juegos de espías apasionantes, en donde los ingenieros neoyorquinos comunistas Alfred Sarant y Joel Barr se unieron a la red de espionaje de Julius Rosenberg. Ellos fueron los que ayudaron a la Unión Soviética a construir su industria informática. 

 

·       El 19 de abril de 1965, apareció en la revista “Electronics” un artículo de Gordon E. Moore. Su análisis es el que más influencia ha tenido en la historia de los chips: “Insertar más componentes en los circuitos integrados”. Se convirtió en la predicción del futuro de la informática. La “Ley de Moore” era que la cantidad de transistores que un ingeniero podría meter en un chip de silicio se duplicaría cada dos años. ¡Y se ha cumplido!

 

·       En esa época, Europa no comprendía la importancia de los transistores. Miller cuenta la historia del presidente francés Charles de Gaulle olfateando una radio de transistores, un regalo de Hayato Ikeda, el primer ministro de Japón, en 1962. De Gaulle aparentemente encontró la radio como un artilugio de mal gusto para la pequeña burguesía. 

 

·       Más tarde, fueron los Países Bajos los que hicieron que Europa lograra su propio avance en la ingeniería de chips, con la invención de la litografía ultravioleta extrema (EUV), una tecnología increíblemente precisa que continuó reduciendo los transistores. Una empresa holandesa, ASML, ahora domina el 100 por ciento del mercado de EUV, sin el cual no se pueden construir chips de última generación. Hoy cada máquina EUV cuesta 100 millones de dólares, lo que la convierte en la herramienta de producción masiva más cara de la historia.

 

·       La historia de Akio Morita, el cofundador de Sony, es fascinante. Era el heredero de una destilería de sake en la decimoquinta generación, y se negó a capitanear la decimosexta. En cambio, se dedicó por completo a los transistores en la década de 1950 y construyó la compañía a la que se le atribuye la reactivación de la economía japonesa después de la guerra.

 

·       Miller cuenta la historia de cómo China ha intentado construir su propia industria nacional de semiconductores. Ha intentado construir un “campeón nacional”, contratando muchos doctores extranjeros y otorgando grandes exenciones fiscales. También ha comprado entidades extranjeras existentes. Analiza a Xi Jinping, quien, desde el principio, desafió la creencia occidental de que Internet difundiría los valores democráticos. Ahora ha creado una Internet autoritaria. China produce el 15 por ciento de los chips de silicio del mundo, según las estadísticas de Miller, una porción relativamente pequeña del pastel. Japón produce el 17 por ciento y Taiwán el 41 por ciento.

 

Pero la historia más interesante del libro es la de Taiwán, que está en la cumbre de los chips de silicio. Y el personaje clave es un hombre de 91 años, Morris Chang, fundador de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC). Chang studió en Harvard, MIT y Stanford. En 1958 trabajó en Texas Instruments y se propuso mejorar la maquinaria de fabricación de chips. La empresa no lo retuvo. En la década de 1980, por invitación del gobierno taiwanés, Chang estableció TSMC sólo como un conjunto de fábricas de chips para otras compañías, sin productos electrónicos terminados. De esa manera, TSMC podría concentrarse en aumentar la eficiencia en las fábricas, mientras trabajaba con todos los diseñadores de chips más grandes, particularmente Apple. 

 

TSMC produce alrededor del 85% del suministro mundial de los chips más delgados y avanzados, del tipo que alimentan los teléfonos inteligentes y otros dispositivos. El dominio de Taiwán en la fabricación de chips se debe a la previsión. Es un extraordinario ejemplo de pensamiento estratégico en la formulación de políticas públicas. El exministro de economía, K.T. Li, previó que albergar plantas de ensamblaje para empresas estadounidenses podría reducir el riesgo de agresión desde China continental. Taiwán ofreció costos laborales mucho más bajos y un entorno comercial sencillo. La primera instalación de ensamblaje de chips, propiedad de Texas Instruments, se inauguró en Taiwán en 1969. Otra fue operada por Morris Chang. 

 

En ese momento, la mayoría de las principales empresas de chips diseñaban y fabricaban sus propios chips. Chang se dio cuenta de que esto se volvería insostenible porque los transistores más pequeños iban a requerir herramientas de fabricación mucho más caras. Tanto Li como Chang demostraron que su visión era la correcta.

 

TSMC construyó una "gran alianza" de empresas que diseñan chips, fabrican componentes y venden propiedad intelectual. Chang quería que su empresa fuera el principal fabricante de los chips de los iPhone de Apple, cuyo contrato pertenecía a Samsung. Y lo logró. Los destinos de Apple y TSMC se han entrelazado inextricablemente desde la llegada del iPhone. Lo interesante es que TSMC ahora tiene varias empresas chinas importantes, incluidas Huawei, Tencent y Alibaba, entre sus principales clientes, así como Apple y Amazon. 

 

Puedo estar exagerando, pero creo que ningún producto ha jugado un papel tan destacado en la configuración de la economía mundial y el equilibrio del poder militar como los semiconductores. Es una industria de 600 mil millones de dólares. Está en el centro de la confrontación entre Estados Unidos y China. Todos nos veríamos afectados. Dependemos mucho de muy pocas empresas.

 

Miller nos dice en su libro que el debilitamiento del liderazgo de los Estados Unidos en el sector de los chips, así como las catástrofes naturales y la pandemia han dejado al descubierto la fragilidad de la cadena de suministro mundial. China ha resentido el control estadounidense sobre las cadenas de suministro y lo considera como una amenaza para su seguridad nacional. Sin embargo, algo que nos recuerda Miller en su libro, y tiene toda la razón, es que los puntos de estrangulamiento no duran infinitamente. 

 

La dependencia del mundo de una sola isla, cuya soberanía es disputada por las dos superpotencias económicas, genera ansiedad. Todo esto nos tiene que poner a pensar. ¿Será cierta la tesis de que Estados Unidos y China, o China y Taiwán, nunca podrían enfrentarse en un conflicto porque sería demasiado costoso hacerlo? No lo sabemos. El liderazgo chino no está preocupado sólo por maximizar su PIB, sino también por sus objetivos políticos. 

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-guerra-por-el-control-del-futuro/

Saturday, October 15, 2022

La Web3, las DAO y el futuro de la política mexicana

 

 

La Web3, las DAO y el futuro de la política mexicana


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Cuando empiezo a escribir una columna, la pregunta que siempre me hago es: ¿cómo podemos trabajar juntos, de manera más efectiva, para lograr buenos resultados para México? Y la respuesta ineludible es que todo depende de la coordinación. Todos sabemos que los silos destruyen valor y que el progreso depende de la colaboración. Lo único que nos puede ayudar, a lo largo del tiempo, serán las innovaciones y la tecnología.

 

En los últimos días estuve leyendo sobre la “Web3”. ¿Podemos aprovecharla mejor? La "Web3" es la nueva ola de aplicaciones de Internet que cuentan con la ayuda de cadenas de bloques descentralizadas. Recordemos que “Web1” fue el comienzo de Internet, con páginas web estáticas y la introducción del navegador. “Web2” fue la centralización del poder en manos de las empresas de “grandes tecnologías” y el surgimiento del modelo comercial publicitario. Y “Web3” es el movimiento de regreso hacia una Internet abierta y más descentralizada. 

 

¿De dónde surge la transformación y todas estas innovaciones? No son meras ocurrencias tecnológicas. Detrás de ellas hay todo un impulso social y cultural. Reflejan la inconformidad de muchos que quieren vivir mejor.

 

El 4 de octubre pasado, la investigadora Sarah Hubbard publicó, en la página de internet de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard, una nota sobre “Más allá de las palabras de moda: Web3, DAO y el futuro de la coordinación humana”. https://www.belfercenter.org/publication/beyond-buzzwords-web3-daos-and-future-human-coordination . Nos asegura que hay varias tendencias subyacentes que nos han empujado a todos hacia una mayor frustración con el estado de Internet y las instituciones con las que vivimos hoy:

 

1.     Ya nos cansamos ​​de ser el producto. El poder se ha centralizado en manos de unas pocas grandes empresas de tecnología, lo que ha resultado en implicaciones imperceptibles para la privacidad, la publicidad, la desinformación, la censura y la falta de competencia. Como usuarios, somos el producto; nos vemos obligados a intercambiar nuestros datos por servicios, y las megaplataformas han encontrado una posición lucrativa como intermediarios.

 

2.     La desconfianza ha aumentado. Continúa creciendo el descontento de los ciudadanos con muchos gobiernos en todo el mundo. Polarización política, regímenes autoritarios y corrupción es una mala combinación. Muchos ciudadanos tienen una creciente desconfianza en sus gobiernos, instituciones y medios de comunicación.

 

3.     La desigualdad está creciendo. Según estudios de Naciones Unidas, el 71 por ciento de la población mundial vive en países donde la desigualdad de ingresos ha aumentado. Y otros elementos contribuyen a esta preocupante tendencia: por un lado, todas las barreras a la movilidad social se vuelven infranqueables; por el otro, el acceso limitado a los servicios y herramientas financieras ponen a los más pobres en desventaja. Los ricos son cada vez más ricos, los pobres no salen de la pobreza, y los demás nos quedamos navegando en aguas turbulentas para asegurar nuestra estabilidad financiera. Todo indica que lo que los ciudadanos quieren es ser beneficiarios de la riqueza creada a través de las plataformas de Internet, las herramientas tecnológicas y los servicios en línea.

 

El gran fenómeno de nuestro tiempo es que toda esta desconfianza y desigualdad está provocando también innovaciones de la era digital. Es algo muy poderoso. Sarah Hubbard nos dice que la introducción de las tecnologías “Web3” ha permitido que las personas comiencen a experimentar cómo se coordinan globalmente, sin la necesidad de confiar en las instituciones actuales que han dejado atrás a tantos. Si se logra un campo de juego nivelado y se revitaliza la democracia habremos avanzado.

 

¿Y qué es la “Web3”? Es la próxima versión de Internet que enfatiza la descentralización. En esencia, la descentralización es la distribución del poder de las manos de unos pocos a las manos de muchos. La descentralización se basa en principios fundamentales de controles y equilibrios, inclusión, democracia y aprovechar la sabiduría de muchos. La “Web3” tiene como objetivo permitir una mayor descentralización a través de tecnologías innovadoras como “blockchain”, contratos inteligentes y criptografía.

 

Mientras leía sobre la “Web3” me he encontrado con todo tipo de nuevos conceptos para mi, como DAO, NFT, crypto, stablecoins, DeFi, DApps. Son las diferentes aplicaciones financieras. Lo que me ha quedado claro es que “blockchain” es la verdadera tecnología subyacente que impulsa a la “Web3”. ¿Por qué es tan relevante? Nada más y nada menos porque proporciona una base de datos que permite un registro seguro y transparente de las transacciones en una red distribuida de computadoras que ninguna persona controla.

 

 Se habla de una "neutralidad creíble" que funciona sin una entidad central. Aunque muchos de nosotros todavía no entramos totalmente en este nuevo mundo de la “Web3”, el crecimiento de sus aplicaciones es impresionante. Las firmas de capital de riesgo invierten sumas estratosféricas en ellas. Y los gobiernos empiezan a entenderlas, a preocuparse y a hacer un llamado al desarrollo responsable de los activos digitales.

 

El ruido y el riesgo han crecido, hay una rápida experimentación. Tenemos que enfrentar los retos que se derivan del crecimiento; también las estafas y el escepticismo. Muchos se hacen ricos rápidamente con esto. Pero lo verdaderamente importante es analizar si las nuevas aplicaciones tienen, o no, la capacidad de alterar las estructuras de poder en las sociedades. Todavía no lo sé. Debemos estudiar este nuevo fenómento y entenderlo.

 

Sarah Hubbard escribe que una de las aplicaciones más interesantes que surgen de la Web3 son las DAO, que permiten a las personas de todo el mundo coordinarse de formas novedosas.

 

¿Y qué es un DAO? Es un acrónimo, en inglés, de "Organización Autónoma Descentralizada" y describe una amplia y fascinante categoría de experimentos de coordinación. 

 

Una DAO es una "entidad dirigida por la comunidad sin una autoridad central". Es un grupo de personas que se unen con una misión compartida, unen sus recursos y aprovechan la tecnología de “blockchain” y contratos inteligentes para tomar y ejecutar decisiones colectivas. Estas entidades son ideológicamente más parecidas a una cooperativa, en los tiempos de las nuevas tecnologías. Sus miembros están incentivados económicamente y alineados con el éxito de la organización. 

 

Las DAO tienen muchos de los mismos principios de una cooperativa, pero utilizan la tecnología “blockchain” de “Web3” para desarrollar potentes herramientas de gobernanza y coordinación que deben ser seguras, transparentes y autónomas.

 

Es fascinante saber que se pueden formar diferentes organizaciones, descentralizadas y autónomas, con diferentes misiones y diferentes mecanismos de gobierno. 

 

Hoy hay DAO que han surgido para crear un impacto positivo en la sociedad a través de la financiación de bienes públicos. También hay DAO de inversión, que permiten a las personas agrupar sus fondos y asignar el capital a una cartera de activos. Las DAO sociales se basan en membresías y cultivan la comunidad a través de eventos y espacios.

 

Según Hubbard, lo que hace que una DAO sea única, sobre una organización tradicional que podría tener cualquiera de estos mismos objetivos, es que una DAO se basa en un conjunto de reglas codificadas y puede usar contratos inteligentes para que los miembros voten sobre una propuesta y ejecuten automáticamente la decisión colectiva. 

 

Además, la investigadora de Harvard comenta que, actualmente, uno de los mecanismos de gobernanza más populares es que los miembros de una DAO sean poseedores de tokens: los miembros pueden comprar o ganar estos tokens, usarlos para votar propuestas y pueden "retirar" sus tokens en cualquier momento. Todas las decisiones o transacciones se registran en la cadena de bloques de código abierto, que es lo que hace que las DAO sean seguras, transparentes y distribuidas. Esto permite a personas de todo el mundo, que no se conocen y no tienen que confiar entre sí, coordinarse hacia la promoción de un objetivo común. 

 

Lo que me ha quedado claro en las lecturas sobre la “Web3” y las “DAO” es que han podido experimentar de manera rápida e iterativa con diferentes formas de gobernanza y mecanismos de votación para alcanzar la forma más justa de consenso. Esto nos debe dar una esperanza de que pronto lograremos fortalecer la gobernanza democrática, la toma de decisiones y la coordinación humana.

 

Las preguntas que me hago hoy, entonces, son: ¿cómo podemos aprovechar estas nuevas tecnologías y organizaciones descentralizadas para crear una sociedad más equitativa, transparente e inclusiva? ¿Cuáles son los riesgos que debemos mitigar? ¿Cómo podrían los formuladores de políticas públicas entender, apoyar, habilitar y regular estas nuevas tecnologías? Ahí estará cimentado el futuro de la política mexicana. 

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-web3-las-dao-y-el-futuro-de-la-politica-mexicana/

Saturday, October 08, 2022

Una “quinta disciplina” para México

 

 

Una “quinta disciplina” para México


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Uno de los libros que vale la pena releer en este tiempo turbulento mexicano es “La quinta disciplina”, de Peter Senge. Lo leí en 1990, cuando fue publicado. Yo trabajaba entonces en la Embajada de México en Estados Unidos. Recuerdo muy bien que el libro de Senge revolucionó las ideas sobre la administración con la teoría de que las organizaciones son capaces de aprender y dependen de la interacción y desarrollo de las personas que las conforman.

 

Peter M. Senge se educó en Stanford y MIT, fue director del Centro para el Aprendizaje Organizacional de la Sloan School of Management y fundador de la Society for Organizational Learning. Las cinco disciplinas que propone en su libro son:

 

1.     Dominio o excelencia personal, para manejar la tensión entre las aspiraciones y la realidad, y prepararse para tomar mejores decisiones.

 

2.     Reconocimiento de los modelos mentales que determinan nuestro modo de percibir el mundo, actuar y sentir, y que, por ser inconscientes, no suelen revisarse.

 

3.     Generación de una visión compartida que oriente la acción de individuos y grupos hacia objetivos y futuros comunes.

 

4.     Trabajo en equipo, basado en comunicación, interacción y alineación de talentos para que los resultados sean mayores que la suma de los aportes individuales.

 

5.     Enfoque sistémico para ser capaces de reconocer interacciones que puedan conducir a mejoras significativas y duraderas; buscar soluciones de fondo a los problemas y no atacar sólo los síntomas.

 

La quinta disciplina es la que nos hace mucha falta en estos días. Senge sostiene que quienes prosperan son las “organizaciones inteligentes”, es decir aquellos grupos de personas que alinean talentos y capacidades para aprender a triunfar en conjunto y lograr los resultados deseados, aun frente a escenarios cambiantes.

 

Un sistema es un conjunto de elementos o partes interconectadas de tal manera que producen su propio patrón de comportamiento a lo largo del tiempo. El pensamiento sistémico es, por tanto, el marco para percibir estas interconexiones y una disciplina para ver y comprender el todo, desde las estructuras hasta las causas fundamentales.

 

El poder del pensamiento sistémico es que se centra en los resultados y descubre las complejidades. Para evitar las consecuncias no deseadas de las políticas públicas, las mejores decisiones deben tomarse con un entendimiento de cómo una intervención afectará al sistema en general.

 

El pensamiento sistémico de Senge nos alienta a ampliar el campo de observación de las organizaciones, públicas y privadas, para comprender complejidades e interacciones. Propone pensar en totalidades y hacer conexiones. El aprendizaje organizacional requiere de un desarrollo a largo plazo.

 

Recuerdo que, en el capítulo 4 del libro, Peter Senge sugiere las 11 leyes del pensamiento sistémico que hoy nos ayudarían a comprender mejor nuestra realidad. Voy a tratar de sintetizarlas aquí:

 

1. Los problemas de hoy provienen de las soluciones de ayer.

 

Los líderes son felices cuando piensan que resuelven problemas, pero no siempre piensan en las consecuencias intencionadas y no intencionadas de sus decisiones. Con demasiada frecuencia, sus soluciones contraatacan para crear nuevos problemas.

 

2. Cuanto más fuerte empuje, más fuerte lo empujará el sistema.

 

Los seres humanos tenemos una tendencia obstinada a abrirnos camino a través de situaciones difíciles, cuando las cosas no funcionan como esperábamos. Avanzamos sin tomarnos el tiempo de pensar en soluciones para encontrar mejores alternativas. A veces resolvemos problemas; más a menudo, especialmente en el entorno actual, nos encontramos con el agua hasta el cuello, en más problemas.

 

3. El comportamiento mejora antes de empeorar.

 

Las soluciones de corto plazo brindan una mejora temporal en el mejor de los casos, pero nunca eliminan las cuestiones y los problemas fundamentales. Estos problemas subyacentes empeorarán la situación a largo plazo.

 

4. La salida fácil conduce de nuevo a la entrada.

 

Los líderes a menudo tienen algunas soluciones rápidas en su “carcaj" de soluciones que les han brindado un éxito rápido y fácil en el pasado. Con demasiada frecuencia, la salida fácil es adaptar estas soluciones a cualquier situación sin tener en cuenta los contextos, las personas y el momento único.

 

5. El remedio puede ser peor que la enfermedad.

 

A menudo, la solución fácil y más familiar no sólo es ineficaz sino adictiva y peligrosa. Incluso podría inducir a una dependencia.

 

6. Más rápido es más lento.

 

A la primera prueba del éxito, es tentador avanzar a toda velocidad sin precaución. Recuerde que la tasa óptima de crecimiento o cambio es mucho más lenta que el crecimiento o cambio más rápido posible.

 

7. La causa y el efecto no siempre están íntimamente relacionados en el tiempo y el espacio.

 

Somos buenos para encontrar causas, incluso si son sólo síntomas que no están relacionados con las causas fundamentales.

 

8. Los pequeños cambios pueden producir grandes resultados, pero las áreas de mayor apalancamiento suelen ser las menos obvias.

 

Las soluciones más grandiosas y llamativas, como cambiar la política, la visión, la marca o el eslogan de la organización, rara vez funcionan para cambiar y transformar. Los cambios pequeños, ordinarios pero consistentes y repetitivos pueden marcar una gran diferencia.

 

9. Puedes tener tu pastel y comértelo también, pero no todo a la vez.

 

Las opciones rígidas de "es esto o lo otro" no son infrecuentes. Recuerde que esto no es un dilema si cambiamos nuestra perspectiva o las "reglas" del sistema.

 

10. Dividir un elefante por la mitad no produce dos elefantes pequeños.

 

Como líder, puede dejar de ver el sistema como un todo bajo su propio riesgo. Esta falla en la percepción y la visión a menudo conduce a decisiones subóptimas, tareas repetidas, pérdida de tiempo y energía, y tal vez incluso pérdida de seguidores.

 

11. No hay culpa.

 

A los líderes les gusta culpar, señalar con el dedo y generar sospechas sobre eventos, situaciones, problemas, errores y faltas. A veces incluso nos creemos la culpa que echamos. En realidad, nosotros y la causa de los eventos, situaciones, problemas, errores y equivocaciones somos parte del sistema.

 

Hay ciertos beneficios de aplicar el pensamiento sistémico para entender la política de nuestro país. ¿Qué implica el pensamiento sistémico? Es más que una simple colección de herramientas y métodos. Es una sensibilidad sobre la naturaleza circular del México en que vivimos. La estructura tiene un papel fundamental. Existen poderosas leyes de sistemas operativos de las que no somos conscientes. Hay consecuencias en nuestras acciones de las que no nos damos cuenta.

 

El pensamiento sistémico es también una herramienta de diagnóstico. El pensamiento sistémico es un enfoque disciplinado para examinar los problemas de manera más completa y precisa antes de actuar. Nos permite hacer mejores preguntas antes de saltar irresponsablemente a conclusiones. El pensamiento sistémico a menudo implica pasar de la observación de eventos o datos a la identificación de patrones de comportamiento a lo largo del tiempo, para sacar a la superficie las estructuras subyacentes que impulsan esos eventos y patrones. 

 

Las consecuencias de las políticas públicas están unidas por tejidos invisibles de acciones interrelacionadas, que a menudo tardan años en desarrollar completamente sus efectos entre sí. El pensamiento sistémico no es una panacea para ser aplicado a todos los problemas políticos, económicos, sociales que existen en México. Sin embargo, nos brinda una forma de ver cuál es nuestro verdadero problema y obtener una mejor comprensión de dónde estamos parados ahora mismo. Nos permite ver no sólo lo que tenemos, sino también cómo podemos hacer un cambio. Es la diferencia entre usar una escopeta o un rifle de precisión.

 

En esencia, el pensamiento sistémico proporciona un enfoque para gestionar la complejidad. Es una herramienta para ayudar a los tomadores de decisiones a comprender las relaciones de causa y efecto entre los datos, la información y las personas. Expande las habilidades de pensamiento individuales y colectivas y mejora la toma de decisiones al centrar la atención en las causas de los problemas de desempeño y los cambios en los sistemas que producirán mejores resultados.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/una-quinta-disciplina-para-mexico/

Saturday, October 01, 2022

Índice Nacional de Poder Cibernético: ¿Y México?

 

 

Índice Nacional de Poder Cibernético: ¿Y México?


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Cuando inicié mis estudios de maestría en políticas públicas en Harvard, en 1985, 

un grupo interdisciplinario de profesores, investigadores y profesionales analizaba, en la Escuela Kennedy de Gobierno, la mayor amenaza de la Guerra Fría: el temor de un intercambio nuclear entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Hoy los expertos analizan una nueva amenaza: el riesgo de conflictos en el ciberespacio. 

 

Los gobiernos de casi todos los países ponen atención (o deberían hacerlo) a proteger la infraestructura crítica de sus naciones de un ataque cibernético. Las potencias mundiales tienen expertos que piensan todo el tiempo en cómo organizar, entrenar y equipar una fuerza militar para prevalecer en caso de un conflicto en el ciberespacio. También han diseñado todo tipo de estrategias para disuadir a los terroristas de realizar ataques cibernéticos. El reto fundamental es cómo controlar la escalada de un conflicto en el ciberespacio sin sofocar las actividades productivas y la innovación de una nación. 

 

El Centro Belfer de Harvard inició hace unos años un Proyecto Cibernético y lanzó recientemente el Índice Nacional de Poder Cibernético 2022 https://bit.ly/3rkRpel . Organizó conversaciones y debates entre los encargados de formular políticas gubernamentales, la academia y la industria sobre el concepto de “poder cibernético” y cómo los estados pueden mejorar su capacidad de lograr objetivos nacionales.

 

Lo que muchos líderes mundiales no se han dado cuenta es que, para aprovechar el poder cibernético de un estado, se requiere “un enfoque de toda la nación” en la vigilancia, el control de la información, la competencia tecnológica, las motivaciones financieras y la configuración de lo que es aceptable y posible a través de normas y estándares.

 

Tal vez no se entiende bien todavía, en algunos países, la dependencia gubernamental sobre el uso de Internet y las tecnologías digitales para lograr sus objetivos nacionales. Ni se comprende a ciencia cierta la relación del poder cibernético con el poder nacional. En la era del COVID-19 se exacerban los riesgos cibernéticos que enfrentan los gobiernos, la infraestructura, las empresas y las fuerzas laborales dispersas en lugares remotos.

 

Los debates recientes sobre el poder cibernético han logrado que algunos gobiernos midan mejor sus propias capacidades cibernéticas y han estimulado una exploración más profunda del alcance y la aplicación del poder cibernético. Los gobiernos exitosos deben comprender el poder cibernético de manera integral. Su impacto tiene un alcance más amplio que las preocupaciones inmediatas de seguridad nacional. Para aprovecharlo, se requiere un enfoque de toda la nación. Las capacidades cibernéticas son sólo una herramienta. 

 

Si no se comprende la evolución del poder cibernético de los estados no se puede tener éxito en las tareas del gobierno. Hemos sido testigos de ataques cibernéticos como los de Solarwinds, Microsoft Exchange, Colonial Pipeline, JBS. Y, más recientemente, el uso de ataques cibernéticos de Rusia a Ucrania y el hackeo de Guacamaya a la SEDENA. 

 

Han aumentado los ataques de “ransomware” a gran escala en los últimos años. Y las cadenas de suministro digitales son un vector de ciberataques. La realidad es que cuanto más conectados e integrados estemos, más atractivos serán los ciberataques para los delincuentes. Entonces, los estados necesitan mejorar su poder cibernético para proteger sus intereses.

 

Muchas veces nos dejamos llevar por la percepción de que, en el ciberespacio, los países buscan destruir y deshabilitar la infraestructura y las capacidades de un adversario. Lo que debemos pensar es que los estados también deben fortalecer y mejorar sus defensas cibernéticas, recabar inteligencia, hacer crecer la tecnología comercial, fomentar la competencia, controlar y administrar el entorno de la información, y extender su influencia mediante la definición de normas cibernéticas internacionales y estándares técnicos. 

 

El poder cibernético es multifacético y requiere un enfoque de toda la nación para aprovecharlo. El INPC proporciona una medida más completa de ciberpoder que los índices existentes, los estudios anecdóticos o las especulaciones periodísticas. Mide estrategias de gobierno, capacidades de defensa y operaciones destructivas, asignación de recursos, capacidades del sector privado dentro de un país, empresas de tecnología, mano de obra e innovación. 

 

Entre muchos otros, algunos de los objetivos de gobiernos exitosos en ciberseguridad son los siguientes:

 

1.     Vigilancia y monitoreo:

 

Un estado debe tener la autorización legal para fortalecer sus capacidades de vigilancia cibernética para monitorear, detectar y recopilar inteligencia sobre amenazas internas y actores dentro de sus propias fronteras. Debe ser capaz de monitorear el tráfico de Internet, eludir el cifrado o detectar e interrumpir servicios de inteligencia extranjeros, organizaciones criminales y grupos terroristas.

 

2.     Fortalecimiento y mejora de las ciberdefensas nacionales:

 

Un estado debe priorizar la mejora de la defensa de los activos y sistemas gubernamentales y nacionales, y la mejora de la ciberhigiene y resiliencia nacional. Esto incluye la defensa de los activos del gobierno, la promoción de la seguridad cibernética y la higiene cibernética para las industrias clave y la población en general, y la sensibilización nacional sobre las amenazas cibernéticas.

 

3.     Recopilación de inteligencia extranjera para la seguridad nacional:

 

Un estado debe tener la capacidad de recopilar información externa sobre actividades diplomáticas, planificación militar, supervisión de tratados y otras situaciones que le permitan comprender mejor las acciones de un país extranjero. Pero también debe cuidarse de hackeos e infracciones de material clasificado, especialmente de documentos militares, del robo de registros de personal y del acceso a las comunicaciones de figuras importantes del gobierno.

 

4.     Creciente competencia en tecnología comercial y cibernética nacional:

 

Un estado debe hacer crecer su industria tecnológica nacional y utilizar medios cibernéticos para desarrollar otras industrias estratégicas. Urge inversión en investigación y desarrollo de seguridad cibernética y priorizar el desarrollo de la fuerza laboral de seguridad cibernética. Un estado también debe protegerse de las técnicas, tácticas y procedimientos destructivos y todo tipo de ataques cibernéticos a su infraestructura crítica.

 

5.     Definición de normas cibernéticas internacionales y estándares técnicos:

 

Un estado debe participar activamente en debates internacionales legales, políticos y técnicos en torno a las nuevas normas cibernéticas. Esto podría incluir la firma de tratados cibernéticos, la participación en grupos de trabajo técnicos y la unión de asociaciones y alianzas cibernéticas para combatir el delito cibernético y compartir conocimientos técnicos y nuevas capacidades.

 

Las capacidad cibernética de un estado es sólo una del conjunto de herramientas que debe construir para lograr sus objetivos nacionales. Además, se requieren medios militares tradicionales, diplomacia, comercio, inversión, sanciones, aranceles. Es claramente evidente, en el nuevo entorno geopolítico actual, que los estados están buscando un conjunto más completo de capacidades de poder cibernético. 

 

Los gobiernos requieren métodos analíticos para evaluar las amenazas cibernéticas a la seguridad nacional. Necesitan considerar la amplia gama de desafíos y amenazas de otros actores estatales. Lo que hicieron los investigadores de Harvard fue incorporar modelos cualitativos y cuantitativos, con más de 1,000 fuentes de datos existentes y con 29 indicadores para medir la capacidad de cada estado, su poder cibernético.

 

Son 30 países los que integran el Índice Nacional de Poder Cibernético. Y éste es el ranking:

 

1.     Estados Unidos 

2.     China

3.     Rusia

4.     Reino Unido 

5.     Australia

6.     Países Bajos 

7.     Vietnam

8.     República de Corea 

9.     Francia

10.  Irán

11.  Alemania

12.  Ucrania

13.  Canadá

14.  RPDC (Corea del Norte)

15.  España

16.  Japón

17.  Singapur

18.  Nueva Zelanda 

19.  Israel

20.  Suecia

21.  Arabia Saudita 

22.  Suiza

23.  Turquía

24.  Egipto

25.  Estonia

26.  India

27.  Italia

28.  Malasia

29.  Lituania

30.  Brasil

 

¿Y México? Desafortunadamente no encontré alguna mención o referencia de nuestro país en el estudio.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/indice-nacional-de-poder-cibernetico-y-mexico/