Saturday, July 29, 2023

¿Cómo se pierden las oportunidades?

 

 

¿Cómo se pierden las oportunidades?


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

En mis lecturas sobre relaciones internacionales y la realidad política de diversos países, he podido analizar la manera en la que muchos de ellos pierden oportunidades valiosas. Siempre me pregunto ¿por qué las naciones desperdician un tiempo precioso en lugar de aprovechar la coyuntura del presente y abordar los desafíos futuros?

 

El tiempo es un recurso finito e invaluable, especialmente para las naciones que buscan crecimiento y desarrollo sostenibles. Sin embargo, a lo largo de la historia, muchos países han desperdiciado oportunidades en varios frentes, sin abordar desafíos críticos y obstaculizando su progreso. 

 

1.     Uno de los principales culpables de la pérdida de tiempo es la polarización, la inestabilidad política y el estancamiento. Autoritarismo, concentración de liderazgos, gobiernos inestables y disputas partidistas desvían mucho tiempo y recursos que podrían haberse dedicado a cuestiones esenciales. Esto inhibe la planificación e implementación de las políticas públicas necesarias para el desarrollo sostenible.

 

2.     La corrupción y la mala gestión de los recursos son perjudiciales para el progreso de una nación. Cuando los fondos públicos se desvían para beneficio personal, o se asignan incorrectamente debido a ineficiencias o incompetencia, los proyectos cruciales se retrasan o abandonan. El tiempo que podría haberse utilizado para mejorar la infraestructura, la educación y la atención médica se desperdicia, perpetuando un ciclo de subdesarrollo.

 

3.     El pensamiento a corto plazo y las políticas populistas son trampas comunes que obstaculizan el progreso de una nación. Los líderes que priorizan las ganancias inmediatas sobre la sostenibilidad a largo plazo pueden ganar popularidad, pero a menudo descuidan inversiones cruciales en áreas como educación, investigación e innovación. Esta miopía conduce a la pérdida de oportunidades de crecimiento y desarrollo futuros.

 

4.     El activo más valioso de una nación es su gente. Sin embargo, algunos países descuidan las inversiones en educación y capital humano, lo que genera una fuerza laboral menos calificada y productiva. Si no se prioriza la educación y el desarrollo de habilidades, se desperdicia el potencial de los jóvenes y se socava la capacidad de innovación y competitividad del país en el escenario mundial.

 

5.     Las consecuencias del descuido ambiental son cada vez más evidentes. Las naciones que no abordan los desafíos ambientales, como el cambio climático, la deforestación y la contaminación, corren el riesgo de sufrir graves repercusiones ecológicas y económicas en el futuro. Al posponer acciones y políticas, estos países pierden un tiempo valioso en la transición hacia economías sostenibles y más verdes.

 

6.     En la era digital, la tecnología juega un papel fundamental en la configuración del progreso económico y el desarrollo social. Las naciones que se niegan a adoptar e invertir en avances tecnológicos corren el riesgo de quedarse atrás en un panorama global en rápida evolución. Retrasar la adopción de tecnología no sólo es una pérdida de tiempo, sino que también deja al país vulnerable al estancamiento económico y al aislamiento.

 

7.     La falta de inversión en el desarrollo de infraestructura sofoca el crecimiento económico y obstaculiza el desarrollo general. Los retrasos en la construcción y el mantenimiento de carreteras, puentes, puertos e instalaciones públicas dificultan el comercio, la productividad y la calidad de vida de los ciudadanos.

 

Las campañas políticas juegan un papel crucial en la configuración del futuro de las naciones, ya que permiten a los ciudadanos tomar decisiones informadas sobre sus líderes y políticas. Idealmente, las campañas presidenciales deberían enfocarse en abordar problemas nacionales apremiantes y proponer soluciones. Sin embargo, algunos países han sufrido campañas políticas que se concentraron en asuntos personales y triviales, desviando la atención de las cuestiones esenciales y perdiendo un tiempo precioso: 

 

Estados Unidos:

 

La carrera presidencial de 2016 fue testigo de casos de candidatos que intercambiaron insultos y participaron en debates superficiales en lugar de abordar temas vitales como la atención médica, la educación y la desigualdad de ingresos. Los ataques personales y cuestiones como la apariencia física de los candidatos ocuparon un lugar central, distrayendo a los votantes de los asuntos urgentes que demandaban su atención.

 

Filipinas:

 

En las elecciones presidenciales de 2016, en lugar de delinear estrategias claras para abordar la pobreza, la corrupción y el desarrollo de infraestructura, los candidatos se enfocaron en difamar el carácter e intercambiar acusaciones. La campaña se convirtió en un espectáculo, con apodos despectivos y calumnias que dominaron el discurso, desviando la atención de la nación de los debates significativos.

 

Italia:

 

En las elecciones generales de 2001, los partidos políticos recurrieron a ataques personales y escándalos en lugar de discutir temas esenciales como la reforma económica y el desempleo. Tales tácticas socavaron la capacidad del electorado para tomar decisiones informadas e impidieron el progreso en asuntos políticos vitales.

 

India:

 

En las elecciones generales de 2014, varios candidatos se involucraron en calumnias y difamaciones, desviando la atención de asuntos urgentes como el alivio de la pobreza, la reforma educativa y el desarrollo de infraestructura. Los votantes quedaron desilusionados cuando las campañas se convirtieron en insultos y chismes, en lugar de discusiones políticas sustantivas.

 

Brasil:

 

La carrera presidencial de 2018 se destacó por los acalorados ataques personales y los asuntos triviales que ganaron más atención que las políticas sustantivas. El enfoque en el sensacionalismo desvió la atención del electorado de discusiones vitales sobre seguridad pública, atención médica y estabilidad económica.

 

Las campañas políticas presidenciales deberían ser un momento para que las naciones participen en debates significativos y productivos sobre su futuro. Las conclusiones de mis lecturas sobre características de campañas presidenciales exitosas en otros países son:

 

1.     Una visión clara y bien definida para el futuro de la nación. El candidato articula un plan integral que aborda los desafíos del país y describe propuestas de políticas específicas para el crecimiento económico, el bienestar social, la atención médica, la educación, la sostenibilidad ambiental. Esta visión proporciona a los votantes una comprensión tangible de las metas y prioridades del candidato.

 

2.     Debates orientados a políticas en lugar de ataques personales o asuntos triviales. Los candidatos deben participar en debates que se centren en las soluciones para los problemas del país. Al abordar cuestiones políticas concretas, los candidatos demuestran su seriedad y competencia, fomentando un electorado informado.

 

3.     La honestidad y la transparencia son vitales. Los candidatos deben ser francos sobre sus intenciones y revelar sus fuentes de financiación y los posibles conflictos de interés. La apertura ayuda a crear confianza con el electorado, reforzando la creencia de que el candidato tiene en mente los mejores intereses de la nación.

 

4.     Una campaña exitosa debe aspirar a ser inclusiva y unificadora. El candidato debe esforzarse por unir a las personas y trascender las divisiones partidistas. Al promover la unidad y la inclusión, la campaña puede atraer a una gama más amplia de votantes y promover un sentido de cohesión nacional.

 

5.     Los candidatos eficaces demuestran empatía y comprensión de los desafíos que enfrentan los diferentes segmentos de la sociedad. Escuchan las preocupaciones de los ciudadanos comunes y muestran un interés genuino por su bienestar. Al conectarse con las personas a nivel personal, los candidatos pueden construir relaciones más sólidas con los votantes.

 

6.     Enfoque en soluciones prospectivas en lugar de detenerse en fallas pasadas o retórica negativa. El candidato debe presentar una perspectiva positiva e inspirar esperanza en el electorado, ofreciendo un camino hacia un futuro mejor.

 

7.     Estrategia, organización y comunicación. El candidato necesita un sólido equipo de campaña para comunicar su mensaje de manera efectiva, movilizar a los partidarios y asignar recursos de manera eficiente.

 

8.     Adaptación y respuesta a las circunstancias cambiantes. A medida que surjan nuevos desafíos u oportunidades durante la campaña, el candidato debe estar dispuesto a ajustar su enfoque y responder a los problemas emergentes de manera oportuna.

 

9.     El apoyo de base auténtico es un indicador poderoso de una campaña exitosa. Cuando un candidato obtiene un apoyo significativo de ciudadanos comunes y voluntarios, demuestra una conexión genuina con la gente.

 

10.  Participar en debates públicos y asambleas permite a los candidatos presentar su visión directamente a los ciudadanos y responder preguntas e inquietudes. Esta accesibilidad refuerza la transparencia y la apertura.

 

El tiempo es un recurso invaluable que las naciones deben utilizar sabiamente para enfrentar los desafíos futuros de crecimiento y desarrollo. Desafortunadamente, muchos países se encuentran desperdiciando un tiempo precioso debido a la polarización, la inestabilidad política, la corrupción, el pensamiento a corto plazo, el descuido de la educación, la negligencia ante los problemas ambientales y la falta de preparación ante los avances tecnológicos. Estas oportunidades desperdiciadas tienen graves consecuencias: obstaculizan el progreso de una nación y dejan a sus ciudadanos vulnerables ante el estancamiento y el subdesarrollo.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/como-se-pierden-las-oportunidades/

Saturday, July 22, 2023

Consecuencias de las malas políticas públicas

 

 

Consecuencias de las malas políticas públicas


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Vivimos una época en donde prevalece la emoción sobre la razón. Importan más los personajes que las propuestas. Esto me recordó que, durante mi primer semestre de la maestría en políticas públicas en Harvard, tomé un curso con Robert Reich. Ahí examinamos la filosofía y práctica de la formulación de políticas públicas. En una de las sesiones, la discusión se centró en cuál debería ser nuestra prioridad cuando nos graduáramos: “analizar” o “promover” políticas públicas.

 

Los tecnócratas convertidos en formuladores de políticas pueden representar ventajas y riesgos para una nación. La transición de expertos técnicos a tomadores de decisiones en el gobierno entraña desafíos únicos. Los tecnócratas a menudo se seleccionan en función de su experiencia en campos específicos, como la economía, la ciencia o la tecnología. Sin embargo, pueden carecer de la perspicacia política y la comprensión necesarias del panorama político más amplio. Esto puede generar dificultades para navegar dinámicas políticas complejas.

 

Pero hacer que los activistas se conviertan en formuladores de políticas puede presentar todavía más riesgos para un país. Su transición de abogar por el cambio desde fuera del gobierno a influir en las decisiones desde dentro presenta mayores desafíos. Los activistas a menudo tienen fuertes sesgos ideológicos y, cuando se convierten en formuladores de políticas, sus decisiones se ven más influidas por sus creencias personales que por un análisis basado en evidencia. Esto puede llevar a la falta de objetividad y a una incapacidad para considerar perspectivas alternativas.

 

Los activistas suelen estar motivados por un fuerte sentido de propósito, bueno o malo, y les resulta difícil comprometerse o colaborar con otras personas que tienen puntos de vista diferentes. La formulación de políticas a menudo requiere negociación y creación de consenso, lo que puede ser difícil para las personas acostumbradas a defender sus posiciones sin compromiso.

 

El “análisis de políticas” y la “promoción de políticas” son dos enfoques distintos para abordar los problemas públicos e influir en los procesos de toma de decisiones. Si bien ambos desempeñan un papel fundamental en la configuración de las políticas públicas, difieren significativamente en sus objetivos, métodos y principios subyacentes. 

 

Análisis de políticas públicas:

 

1.     Es un enfoque objetivo y basado en evidencia para evaluar las políticas existentes o propuestas. 

 

2.     Implica el examen sistemático de las alternativas de política, sus impactos potenciales y su alineación con las metas y objetivos establecidos. 

 

3.     Proporciona información relevante y confiable para tomar decisiones informadas.

 

4.     Emplea una metodología rigurosa y analítica, basada en diversas fuentes de datos y métodos de investigación. Se basa en datos cuantitativos y cualitativos para evaluar la eficacia, la eficiencia y la viabilidad de las opciones.

 

5.     Se esfuerza por permanecer neutral e independiente de los sesgos ideológicos. Los analistas tienen como obligación presentar la información de manera objetiva e imparcial, sin agendas personales o políticas.

 

6.     Presenta opciones de políticas y sus posibles consecuencias. Los analistas no abogan por políticas específicas, sino que ofrecen a los tomadores de decisiones una variedad de alternativas viables.

 

Promoción de políticas públicas:

 

1.     Es un enfoque proactivo y basado en valores que busca influir en el proceso de formulación de políticas para promover una causa o interés en particular. 

 

2.     Los activistas promueven políticas o reformas específicas con la intención de lograr un cambio social o abordar las injusticias percibidas.

 

3.     Está impulsada por una agenda o causa específica, con el objetivo de influir en la opinión pública, los formuladores de políticas y la comunidad en general para apoyar un resultado de política particular.

 

4.     Emplea estrategias persuasivas de comunicación y movilización para obtener apoyo para sus políticas preferidas. A menudo participan en campañas públicas, cabildeo y organización de base para lograr sus objetivos.

 

5.     Está inherentemente cargada de valores, ya que los activistas se alinean con ideologías o intereses de las partes interesadas. 

 

6.     El objetivo de los promotores activistas es avanzar en sus posiciones y lograr un cambio de política que se alinee con sus intereses.

 

En resumen:

 

·       El “análisis de políticas” tiene como fin proporcionar información objetiva y basada en hechos, lo que facilita la toma de decisiones basada en evidencia. Por el contrario, la “promoción de políticas” se basa en argumentos subjetivos y apelaciones emocionales para obtener el apoyo público para una política en particular.

 

·       El “análisis de políticas” mantiene una postura no partidista, brindando a los tomadores de decisiones una comprensión integral de las opciones de políticas sin promover una agenda específica. Por el contrario, la “promoción de políticas” es inherentemente partidista y aboga por una solución política particular basada en los valores e intereses del activista.

 

·       El “análisis de políticas” informa a los formuladores de políticas mediante la presentación de datos, proyecciones y posibles resultados. Por el contrario, la “promoción de políticas” busca movilizar el apoyo público e influir en los formuladores de políticas a través de campañas de promoción, manifestaciones y esfuerzos de cabildeo.

 

·       En todo caso, ya se trate de “análisis” o “promoción”, de “tecnócratas” o de “activistas”, las políticas públicas juegan un papel crucial en la configuración de la trayectoria del desarrollo social, económico y político de una nación. Las políticas eficaces pueden fomentar el crecimiento, la estabilidad y la armonía social. Sin embargo, lo contrario también es cierto: las malas políticas públicas pueden tener efectos perjudiciales, lo que lleva a la desintegración de un país. 

 

Una forma de destruir valor público en un país con malas políticas gubernamentales es descuidar las necesidades básicas de sus ciudadanos. Cuando un gobierno no brinda servicios esenciales como atención médica, educación, agua potable y saneamiento, genera frustración, resentimiento y malestar social. La falta de acceso a las necesidades básicas exacerba la desigualdad, amplía la brecha entre ricos y pobres y erosiona la cohesión social.

 

La corrupción y la mala gestión de los recursos públicos pueden destruir rápidamente las instituciones de una nación y debilitar la confianza pública. Cuando los funcionarios públicos priorizan el beneficio personal sobre el bienestar de la población, el país sufre. La malversación, el soborno y el nepotismo desvían los fondos destinados al bienestar público, lo que da como resultado una infraestructura en ruinas, servicios públicos inadecuados y una economía en decadencia. La corrupción generalizada socava la legitimidad del gobierno, fomentando un clima de cinismo y desilusión.

 

Las políticas económicas mal concebidas también pueden contribuir al colapso de un país. Las medidas proteccionistas, la regulación excesiva y la falta de inversión en los sectores productivos pueden sofocar el crecimiento económico, desalentar el espíritu empresarial y perpetuar el desempleo. La alta inflación, la devaluación de la moneda y la carga insostenible de la deuda pueden paralizar la economía y empobrecer a la población. A medida que empeoran las condiciones económicas, aumentan la pobreza, las tasas de criminalidad y el malestar social, empujando a un país hacia la desintegración.

 

Las malas políticas públicas que exacerban las divisiones sociales y la desigualdad pueden fracturar una nación. Las políticas discriminatorias basadas en el origen étnico, la religión o la clase social crean divisiones y fomentan el resentimiento entre los diferentes grupos. Cuando ciertos segmentos de la población son marginados y se les niega la igualdad de oportunidades, el malestar social se vuelve inevitable. Las tensiones étnicas, la violencia sectaria y los movimientos separatistas pueden desgarrar el tejido social de una nación, dando lugar a conflictos prolongados e incluso a movimientos secesionistas.

 

La falta de voluntad de un gobierno para tolerar la disidencia y la oposición puede acelerar la desintegración de un país. Cuando se restringe la libertad de expresión, prensa y reunión, se reprime el discurso público, se socavan las instituciones democráticas y se fomenta una atmósfera de miedo y represión. Silenciar a los críticos y reprimir las voces disidentes genera frustración e ira, lo que eventualmente resulta en disturbios civiles y protestas.

 

Ojalá que los asesores de quienes aspiran llegar a la presidencia de México lean mucho y reflexionen más; dejen la emoción y acudan a la razón; se olviden de los personajes y se concentren en el análisis de las políticas públicas que nuestro país necesita.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/consecuencias-de-las-malas-politicas-publicas/  

Saturday, July 15, 2023

“Mentalidad de fundador” en el gobierno

 

 

“Mentalidad de fundador” en el gobierno


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

“El crecimiento crea complejidad, y la complejidad es la asesina silenciosa del crecimiento”. Esta es “la paradoja del crecimiento” según Chris Zook y James Allen, socios de Bain & Company. En su libro de 2016, "La mentalidad de fundador: cómo superar las crisis de crecimiento previsibles", estudiaron el desempeño de empresas de más de 40 países durante una década.

 

Distanciamiento, falta de atención, erosión de la responsabilidad, proliferación de procesos, burocracia, son los cuellos de botella que necesitan una “mentalidad de fundador”. ¿Qué es esto? Nada más y nada menos que actitudes y conductas típicas de un fundador de empresa audaz y ambicioso, que recupera el foco, la velocidad y la conexión con los clientes. En muchos sentidos, la mentalidad de fundador ha sido el secreto del éxito empresarial.

 

Los autores del libro explican que los primeros años de una empresa, los años del fundador, son casi como un organismo unicelular en biología. El fundador tiene información perfecta, tal vez enciende y apaga las luces por la noche. Pero a medida que la empresa crece exitosamente con el tiempo, y se prueba en el mercado, naturalmente necesita comenzar a escalar, crece en complejidad. Añade capas de personal. Comienza a agregar otros negocios. Se adentra en otras geografías. Comienzan a formarse departamentos, cada uno con su propia estrategia de especialización. Zook y Allen añaden que, con el tiempo, si la alta dirección no tiene cuidado, puede alejarse de la línea del frente, pierde el sentido de su misión, se convierte en burocracia. La mentalidad de fundador comienza a decaer. Cuando una empresa se convierte en una burocracia, todo se acaba. 

 

Las empresas que alcanzan el crecimiento sustentable comparten una serie de comportamientos y actitudes motivadoras, que usualmente pueden rastrearse a un fundador ambicioso, que lo hizo bien desde la primera vez. Son “empresas insurgentes”, que pelean una guerra en defensa de un consumidor mal atendido. Son empresas que crean una industria completamente nueva. Tienen un claro sentido de misión y enfoque. Todos sus colaboradores lo entienden. Hay un sentimiento de responsabilidad personal. Aborrecen la complejidad, la burocracia y cualquier cosa que se interponga en el camino de la ejecución. Están obsesionadas en poner atención a los detalles del negocio y celebran a los empleados que están en la línea de batalla, los que tratan directamente con los clientes. 

 

Los autores presentan cinco principios clave que guían a las empresas exitosas:

 

1.     Mantener una misión insurgente: reafirmar y reconectarse continuamente con su propósito original, fomentando un sentido de insurgencia contra el statu quo. Una misión insurgente ayuda a reavivar la pasión, la agilidad y el sentido de urgencia que impulsaron el éxito inicial de la empresa.

 

2.     Obsesión por la primera línea: mantener una fuerte conexión entre los clientes y los empleados de primera línea. Al empoderar e involucrar a los empleados de primera línea, las empresas pueden impulsar la atención al cliente, la innovación y la rápida toma de decisiones.

 

3.     Redescubrir la mentalidad de fundador: los líderes deben nutrir y alentar activamente la mentalidad de fundador dentro de sus organizaciones. Esto implica cultivar la mentalidad de propietario, abrazar la velocidad y la simplicidad; fomentar una cultura empresarial, de asunción de riesgos y responsabilidad.

 

4.     Escalar manteniendo el espíritu de una startup: navegar por el crecimiento escalando el negocio mientras se preservan los elementos centrales de una startup. Esto requiere desarrollar un modelo escalable y repetible, priorizando el talento adecuado y manteniendo un enfoque claro en lo que realmente diferencia a la empresa.

 

5.     Expandir la mentalidad del fundador más allá del núcleo: ir más allá del negocio central significa identificar mercados adyacentes, explorar nuevas plataformas de crecimiento y equilibrar la búsqueda de nuevas oportunidades con enfoque.

 

El libro de Zook y Allen destaca las barreras más comunes: la sobrecarga de la burocracia, la complejidad interna, la tiranía de lo "no discutible" y la pérdida de responsabilidad. Los autores respaldan sus ideas con numerosos estudios de casos y ejemplos de una amplia gama de industrias. 

 

Yo creo que los principios y las ideas del libro se podrían aplicar al gobierno también. Los líderes políticos y los funcionarios gubernamentales pueden cultivar un enfoque de gobernanza responsable, más innovador, centrado en el ciudadano.

 

Todos suponemos que los líderes del gobierno saben que los “padres de la patria”, o los “fundadores de la nación” en México, tenían buenos deseos y aspiraciones para el país: 

 

1.     Liberar a México del dominio colonial español y establecer una nación soberana e independiente. Querían que México fuera autónomo y capaz de tomar decisiones políticas, económicas y sociales sin la interferencia extranjera.

 

2.     Libertad para todos los mexicanos. Buscaban garantizar los derechos individuales, como la libertad de expresión, de asociación y de culto. También deseaban abolir la esclavitud y promover la igualdad de todos los ciudadanos mexicanos.

 

3.     Querían erradicar la opresión y la desigualdad que existían durante el periodo colonial. Aspiraban a crear un sistema de justicia equitativo que protegiera los derechos de todos los ciudadanos y promoviera la igualdad de oportunidades.

 

4.     Buscaban liberar los recursos y el potencial de México para fomentar el crecimiento económico y mejorar las condiciones de vida de la población. Querían promover la agricultura, la industria y el comercio para fortalecer la economía nacional.

 

5.     Deseaban establecer un sistema educativo inclusivo y accesible que permitiera a todos los mexicanos recibir una educación de calidad. Aspiraban a promover las artes, las ciencias y la cultura en general para enriquecer la identidad nacional.

 

¿Podría un gobierno retomar la “mentalidad de fundador”?

 

En gobierno, “mantener una misión insurgente” significa preservar un sentido de propósito y compromiso de servir al interés público. Los líderes políticos deben reafirmar continuamente su dedicación al bienestar de la gente y permanecer alerta contra la complacencia, la corrupción y el statu quo. Hacer hincapié en las políticas centradas en los ciudadanos, abordar los desafíos sociales y buscar reformas progresistas puede ayudar a sostener una misión insurgente en el ámbito de la política.

 

Adoptar una “obsesión de primera línea” en el gobierno implica mantener una estrecha conexión con los ciudadanos y comprometerse directamente con las preocupaciones y aspiraciones de la gente. Los líderes políticos deben buscar activamente la opinión del público, participar en el diálogo y priorizar la transparencia y la accesibilidad. Al mantenerse conectados con la primera línea, los líderes pueden abordar las necesidades de los ciudadanos, comprender sus perspectivas y tomar decisiones informadas que reflejen genuinamente los intereses de las personas a las que sirven.

 

Los líderes políticos deben esforzarse por redescubrir la “mentalidad de los fundadores de la patria”, abrazando la simplicidad y fomentando una cultura de responsabilidad. Esto implica ser administradores responsables de los recursos públicos y promover la eficiencia y la eficacia en la gobernanza. Los líderes también deben alentar la toma de riesgos, fomentar la innovación en la formulación de políticas y desafiar las prácticas establecidas para garantizar la operación con agilidad y adaptabilidad.

 

Los líderes gubernamentales pueden escalar el impacto de sus políticas e iniciativas mientras mantienen el espíritu de una startup al garantizar la escalabilidad, la eficiencia y la sostenibilidad. Esto implica desarrollar e implementar marcos sólidos, aprovechar la tecnología para optimizar los procesos y centrarse en la toma de decisiones basada en evidencia. Al administrar cuidadosamente los recursos y priorizar las áreas de impacto, los líderes pueden escalar sus esfuerzos sin perder de vista la misión original y la necesidad de adaptarse constantemente a las circunstancias cambiantes.

 

Los líderes políticos deben identificar los desafíos sociales emergentes, buscar activamente soluciones creativas y considerar nuevas plataformas de crecimiento para abordar estos problemas. Al diversificar los enfoques, colaborar con las partes interesadas y fomentar una cultura de innovación, los líderes pueden expandir la “mentalidad de fundador” a nuevos dominios de las políticas públicas y abordar los problemas complejos de manera eficaz.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/mentalidad-de-fundador-en-el-gobierno/