Wednesday, June 30, 2021

Tecnología de interés público

 

 

Tecnología de interés público


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Muchos de los nuevos gobernadores y alcaldes que ganaron las elecciones el 6 de junio pasado prometieron, durante sus campañas, que convertirían a sus estados y a sus municipios en comunidades digitales, inteligentes. Habrá que ver si logran transformar las promesas en planes y acciones de gobierno. Del dicho al hecho hay mucho trecho.

 

La pandemia del Covid-19 puso al descubierto las vulnerabilidades tecnológicas de los países industrializados. En Estados Unidos, por ejemplo, los sistemas computacionales del gobierno para registrar a los desempleados no resistieron la nueva realidad de la recesión autoinflingida. Su lenguaje de programación era de los años 1960s. El gobierno de Trump fue incapaz, en la segunda mitad de 2020, de administrar las vacunas que ya tenían disponibles. No contaban con un centro moderno para administrar la distribución nacional. Hubo una mala gestión. Tal vez por eso perdió la elección.

 

Son tan sólo dos ejemplos. Pero si eso pasó en Estados Unidos, no quiero imaginarme las deficiencias tecnológicas que vivimos en nuestro país. Eso nos dice que hacen bien los nuevos líderes en enfocarse en la importancia de la tecnología para que sus gobiernos estatales y municipales puedan cumplir mejor con sus responsabilidades. 

 

Puesto que el gobierno federal sigue mirando al pasado y se quedó anclado en la historia patria, son los nuevos gobernadores y alcaldes quienes tienen la oportunidad de construir un gobierno del siglo XXI. Lo que queremos los ciudadanos es que el poder de la tecnología beneficie a la sociedad a la velocidad que se necesita. En sus planes de gobierno deberían priorizar la contratación y el despliegue de tecnólogos de interés público que aporten experiencia y ética al trabajo.

 

¿Cuál ha sido el problema que muchos países desarrollados han enfrentado? Los gobernantes contratan tecnólogos con habilidades perfeccionadas en el sector privado. Es decir, estos expertos están capacitados para construir sistemas que optimizan las ganancias de las empresas sin tener en cuenta cómo pueden exacerbar las desigualdades sociales. 

 

Los gobiernos deben evaluar bien las contrataciones y los programas. Porque, desafortunadamente, hay quienes priorizan la eficiencia sobre la equidad. A raíz de este problema ha surgido en el mundo un nuevo campo de investigación, análisis y propuesta: la “tecnología de interés público”. Justamente esta disciplina tiene como objetivo mitigar las  dinámicas fallidas de la tecnocracia tecnológica. 

 

Este campo se encuentra en la intersección de la tecnología y las ciencias sociales. Incluye ingenieros e informáticos que comprenden las dimensiones éticas, legales, políticas y sociales del cambio tecnológico. Los tecnólogos de interés público diseñan políticas y logran que los servicios gubernamentales sean más eficientes de una manera justa y equitativa. Piensan de manera proactiva sobre cómo construir una tecnología que proteja y promueva los derechos de los ciudadanos.

 

No se trata solamente de esos grupos de defensa de los derechos civiles que son también conocedores de la tecnología. Hay una red de 36 instituciones de educación superior llamada Red de Universidades de Tecnología de Interés Público que está capacitando a ingenieros e informáticos para que aporten una lente de impacto social a su trabajo.

 

También ellos saben que hay que trabajar desde adentro de la industria tecnológica. Sería ideal que las empresas contrataran tecnólogos de interés público. Algo que puede interesar a gobiernos y empresas es explorar lo que hay detrás de un nuevo laboratorio de la Universidad de Harvard que trabajará para garantizar que la tecnología sirva al interés público. 

 

Ubicado en el Centro Shorenstein de Medios, Política y Políticas Públicas de la Escuela Kennedy de Harvard y con un apoyo inicial de 3 millones de dólares de la Fundación Ford, el “Laboratorio de Tecnología de Interés Público” es el lugar que reúne a profesores y estudiantes de toda la Universidad de Harvard para identificar tecnologías que sirvan a los intereses de los ciudadanos.

 

En los países desarrollados, una de las preocupaciones principales se ha concentrado en cómo la tecnología los podría estar dañando (hablan de ataques a la privacidad, divisiones sociales, prejuicios raciales). Por ello es realmente refrescante conocer que un nuevo laboratorio de Harvard pueda concentrarse en descubrir cómo la tecnología puede servir mejor a los ciudadanos y a la sociedad.

 

¿Qué ofrece el nuevo Laboratorio de Tecnología de Interés Público? Herramientas tecnológicas prácticas y experiencias que servirán a los académicos para ayudarnos a reimaginar cómo los gobiernos y la sociedad civil pueden utilizar la tecnología para el bien público. El nuevo laboratorio, recientemente anunciado, es una colaboración entre profesores de Harvard con la Red de Universidades de Tecnología de Interés Público.

 

El proyecto de Harvard está dirigido por la profesora Latanya Sweeney quien es pionera en los campos de la privacidad de datos y equidad de algoritmos. Sweeney se había distinguido por fundar el programa de Ciencia Tecnológica dentro del Departamento de Gobierno de la Universidad de Harvard. Fue la primera mujer negra en recibir su doctorado en ciencias de la computación del MIT. Además, Sweeney fue Directora de Tecnología de la Comisión Federal de Comercio del Gobierno de los Estados Unidos, lo que le da una perspectiva regulatoria adicional.

 

El primer objetivo del laboratorio es reunir todo el importante trabajo que se ha realizado ya en Harvard y en otros espacios académicos. Y luego se trata de ampliarlo. Es un puente, una transición, entre todo el trabajo logrado en las últimas décadas y la visión de un mejor futuro para ciudades, comunidades y países.

 

Sweeney ya ha estado trabajando con estudiantes y profesores en muchos desafíos sociales, como el uso de la tecnología para mejorar la participación democrática y el acceso a las vacunas. Ese trabajo ya ha influido en las regulaciones gubernamentales y ha llevado a empresas de tecnología como Facebook y Airbnb a cambiar algunas de sus prácticas.

 

El laboratorio tendrá tres objetivos generales: a) crear, desarrollar y proporcionar tecnologías de interés público; b) habilitar la investigación; y c) proporcionar formas de compartir conocimientos sobre tecnología de interés público entre instituciones y disciplinas. Todo ese esfuerzo, dice Sweeney, estará guiado por el deseo no sólo de fomentar la tecnología que sirva a algunas personas, sino que sirva a todos. 

 

Aunque algunos no quieran verlo así, vivimos en una sociedad en la que el diseño tecnológico dicta las reglas que gobiernan la vida diaria. En la carrera por construir el último dispositivo, la mejor aplicación y el servicio en línea más eficaz, “ganar” depende de la rápida aceptación de los ciudadanos. Pero “perder” puede provenir de las reglas del juego que definen los gobiernos, las normas sociales y los valores democráticos. 

 

Los nuevos líderes políticos de México deben entender la interacción compleja entre el diseño de tecnología, la gobernanza y los intereses económicos. La sociedad debe cosechar los beneficios de las innovaciones tecnológicas sin sacrificar sus valores. Hay conflictos entre tecnología y sociedad. ¿Cómo reconciliar esos dilemas? Es una gran tarea que tenemos por delante.

 

Sweeney señaló una vez: "El diseño de tecnología es el nuevo formulador de políticas públicas". La tecnología define la vida moderna. Los gobiernos no pueden quedarse mirando, ni retrasar la comprensión y regulación de la tecnología. La tecnología de interés público es un camino para que la innovación promueva la justicia. “Colaboración” es el nombre del juego. Academia, sociedad civil, industria y gobierno pueden formar, desarrollar y desplegar a los tecnólogos que necesitamos en los estados y los municipios.

 

La tecnología toca todas las partes de nuestras vidas y, por lo tanto, todos los puntos de la formulación de políticas públicas. No podemos quedarnos anclados en el pasado ni en la mediocridad. Nuestros hijos nos exigen que tengamos el coraje para reinventar un mejor futuro para México.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/javier-trevino-tecnologia-de-interes-publico/

 

 

Monday, June 28, 2021

Problema intratable

 

 

Problema intratable


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Cuando veo al Presidente de México en sus conferencias de prensa matutinas, cada vez me convenzo más de que la política de México necesita el acuerdo y no la confrontación; necesita llegar a la unidad y no a la polarización. Estamos frente a un problema intratable.

 

Entonces recordé que hace algunos años leí los libros de Adam Kahane. Adam es canadiense y organiza, diseña y facilita procesos que ayudan a que las personas avancen juntas en sus problemas más importantes, intratables e insolubles. Es director de Reos Partners, una empresa social internacional.

 

Adam es un organizador, diseñador y facilitador de procesos a través de los cuales los líderes empresariales, gubernamentales y de la sociedad civil pueden trabajar juntos. Ha trabajado en más de cincuenta países con ejecutivos, políticos, generales, guerrilleros, funcionarios públicos, sindicalistas, activistas comunitarios, funcionarios de Naciones Unidas, clérigos y artistas.

 

Adam es el autor de “Solving Tough Problems: An Open Way of Talking, Listening, and Creating New Realities” https://amzn.to/2U4zFqf, “Power and Love: A Theory and Practice of Social Change” https://amzn.to/2UKjQFF , “Transformative Scenario Planning: Working Together to Change the Future” https://amzn.to/3djreyi , y “Collaborating with the Enemy: How to Work with People You Don't Agree with, or Like or Trust https://amzn.to/3jko6Gc .

 

A principios de la década de 1990, Adam fue Director de Escenarios sociales, políticos, económicos y tecnológicos de Royal Dutch Shell en Londres. Ha ocupado puestos de estrategia e investigación en Pacific Gas and Electric Company (San Francisco), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (París), el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (Viena), el Instituto de Economía Energética (Tokio) y las universidades de Oxford, Toronto, Columbia Británica, California y Western Cape.

 

AMLO se convenció a sí mismo que es un líder porque, como Presidente de la República, está en una posición de autoridad. Las elecciones del 6 de junio fueron reveladoras. Los verdaderos líderes tienen seguidores voluntarios. Y los seguidores verdaderamente voluntarios confían en sus líderes.

 

Me he dedicado a observar todos los días y analizar la interacción del liderazgo y la confianza. La autoridad no se extiende mucho sin confianza. No importa qué tan poderoso sea un Presidente, cuando las personas no confían en él, su influencia se desvanece. Los elementos del poder presidencial no son otros más que su reputación pública y su prestigio profesional.

 

Y esos elementos de poder siguen un principio: las personas sólo seguirán libremente a los líderes en los que confían, que actúen por el bien de las personas. Todos creemos que, por lo general, las personas seguirán a quienes tienen la mayor autoridad posicional y el control de los recursos. Pero también seguirán a quienes tienen otras formas de poder, como la elocuencia, la pasión, la sinceridad, el compromiso y el carisma. Incluso pueden llegar a seguir a personas menos experimentadas si tienen ideas y energía inspiradoras.

 

Sin embargo, no importa cuán poderosos sean, cuando los líderes pierden la confianza, a través de algo que hicieron, dentro o fuera de su entorno, su influencia se desvanece. Las declaraciones polarizantes contra el aspiracionismo y las críticas a la clase media se pueden convertir en un proceso de pérdida de confianza. Es posible que otros aún les presten atención, pero ahora sólo con los fines transaccionales de lo que se recibe a través de los programas sociales.

 

Si AMLO quiere ser un líder real, uno con seguidores voluntarios, debe recordar que hace falta ganar y mantener la confianza de su gente. Los mexicanos evaluarán cuidadosamente su actitud y acciones. Si su evaluación es que es confiable, se quedarán con él.

 

¿Cómo podemos avanzar si los líderes políticos mexicanos se oponen amargamente entre sí? Como ciudadanos, necesitamos que se pongan a trabajar en los problemas mutuos más cruciales y difíciles. Si no encuentran la manera de trabajar juntos, la reconciliación y el crecimiento que el país necesita desesperadamente nunca se producirá.

 

Lo primero que AMLO tendría que hacer es dejar de usar el término “adversario” para describir a las personas difíciles con las que necesita colaborar. Es claro que no está de acuerdo con ellas, que piensan diferente, que no hay confianza entre las partes.

 

Cuando escuchamos la retórica del Presidente de México en sus conferencias de prensa matutinas, parecería que las circunstancias se pueden estar saliendo de control y los conflictos podrían parecer irresolubles. Entonces siempre surge la pregunta: ¿Cómo podemos avanzar hacia un acuerdo nacional?

 

Kahane nos dice que en el mundo de las empresas, las cinco preguntas que se hacen los ejecutivos son:

 

1.     ¿Cuál es nuestro propósito común?

2.     ¿Cuál es el problema?

3.     ¿Cuál es la solucion al problema?

4.     ¿Cuál es el plan para ejecutar la solución?

5.     ¿Quién debe hacer qué para ejecutar el plan?

 

Pero en una empresa hay un jefe y su autoridad hace que, al final del día, todos vean el problema de la misma manera y luego acuerden el camino a seguir.

 

En la política y en el gobierno hay propósitos contradictorios. En muchas ocasiones los jugadores no pueden ponerse de acuerdo sobre lo más básico, que es la definición del problema. Mucho menos van a llegar a un acuerdo para resolverlo. No hay confianza. Nadie controla el proceso. A lo mejor están de acuerdo en que la situación es inaceptable y debe cambiarse.

 

Cuando hay desacuerdos fundamentales entre las partes, no se puede articular armoniosamente los intereses mutuos. Deben encontrar una manera de colaborar, a pesar del desacuerdo. La colaboración no es fácil. Hay cierto miedo de que si trabajas con el enemigo, serás visto como un “colaborador”, e incluso tus aliados desconfiarán de ti y tal vez te castiguen. La parte más difícil es ser considerado un “traidor”.

 

No tenemos que rendirnos cuando no hay un acuerdo en principio. Se puede avanzar y estirar la colaboración. Es necesario incluir a personas de todas los sectores de la sociedad y todos los puntos de vista políticos. Lo único que se requiere es que participen, que hablen y que escuchen.

 

Cada persona, equipo y organización participante en la conversación es “un todo”. Tienen que interactuar con “otros todos”. Cada uno tiene una idea diferente de lo que está sucediendo y lo que debería estar sucediendo. 

 

Esto no es como en los negocios. En la colaboración convencional, imaginamos que somos un equipo con un propósito: trabajar en sincronía. En situaciones políticas problemáticas, no tenemos que ponernos de acuerdo sobre cuál es la solución, ni siquiera cuál es el problema. Los acuerdos más sólidos son aquellos que diferentes actores apoyan por diferentes razones que pueden ser contraintuitivas.

 

Kahane nos dice que “estirar la colaboración requiere que sigamos moviéndonos y probando cosas con el entendimiento de que no podemos controlar el futuro, pero podemos influir en él. La definición de éxito en este tipo de colaboración no es encontrar una solución, sino trabajar para lograrla”.

 

Cuando el Presidente y sus adversarios se sienten a la mesa deberían diseñar un conjunto de historias de lo que podría suceder. Construir escenarios juntos es una buena manera de trabajar con personas con las que no estás de acuerdo. Es la mejor manera de conseguir abrir una discusión tan franca de todas las opciones disponibles. Ahí se puede marcar un “antes” y un “después”.

 

Kahane nos advierte que “cambiar la conversación es el primer paso. Colaborar de esta manera es como trabajar con arcilla”. Ejercicios para escuchar o trabajar juntos en historias del futuro “amasan” al grupo para que puedan surgir ideas y alianzas inesperadas. Entonces, pueden nacer iniciativas”.

 

El Presidente de México tiene ideas y propósitos. Pero debe mirarse a sí mismo como parte del problema; no está fuera de él. Tiene que ser parte del problema para que pueda ser parte de la solución.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/javier-trevino-problema-intratable/

 

Saturday, June 26, 2021

La importancia del centro político

 

 

La importancia del centro político


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

"Tenemos un trato", el presidente Biden anunció el jueves. Acordó el avance de una etapa del plan de infraestructura, de aproximadamente un billón de dólares, con un grupo bipartidista de diez Senadores. Pero el compromiso aún enfrenta serios obstáculos en el Congreso.

 

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-Calif.), dijo el jueves que la Cámara no aceptará un proyecto de ley de infraestructura bipartidista si el Senado no aprueba también un paquete de reconciliación presupuestaria con las otras prioridades de los Demócratas.

 

Se trata de carreteras y puentes, pero también de muchos otros tipos de infraestructura, incluidos los sistemas de comunicaciones digitales, de agua y el ferroviario. Todo es bueno para la economía; más eficiencia, más crecimiento. Es el paquete de infraestructura más grande de la historia.

 

Parecería que el centro político ganó una vez más. El acuerdo es una gran victoria para los moderados del Senado y para el propio Biden, quien hizo campaña como un gran negociador. Un paquete de infraestructura bipartidista hará mucho bien a Estados Unidos. Significa un compromiso y el valor que el Presidente y los legisladores asignan a la palabra.

 

Los expertos en economía también han llegado a acuerdos sin precedentes, ubicándose también en el centro. Por ejemplo, tres economistas de gran prestigio de Estados Unidos publicaron, conjuntamente, en “The Hill”, una columna con su opinión. 

 

“The Hill” es un periódico y sitio web concentrado en la cobertura del Congreso de los Estados Unidos y tiene la mayor circulación de cualquier publicación de temas del Capitolio. “The Hill” fue fundado en 1994 para hacer competencia a otra publicación especializada en temas legislativos, “Roll Call”. 

 

Robert Rubin, exsecretario del Tesoro durante la presidencia de Clinton, Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía que también fue economista jefe del Banco Mundial, y Felicia Wong, presidenta del Instituto Roosevelt dicen que, en general, nunca llegan a una misma posición en los debates de política económica sobre cuestiones relacionadas con el gasto, los impuestos y el déficit. Pero ahora llegron a la misma conclusión: “la agenda económica del presidente Biden llevará a cabo inversiones que son muy esperadas para el futuro de nuestra nación y las medidas de ingresos que financiarían esas inversiones son sólidas, progresivas y eficientes”. 

 

El llamado que los tres economistas hicieron a los legisladores es contundente: “A largo plazo, creemos que sería muy perjudicial para nuestra economía que ustedes no aprobaran el plan Biden”.

 

Hagamos un poco de memoria: la Casa Blanca presentó dos propuestas: a) el Plan de empleo estadounidense, y b) el Plan de familias estadounidenses. En conjunto, significan aproximadamente cuatro billones de dólares en inversión pública durante 10 años, totalmente pagados con mayores contribuciones de las corporaciones, de los individuos de altos ingresos y de una mejora en la ejecución de la legislación fiscal existente.

 

Rubin, Stiglitz y Wong nos presentan 5 conclusiones fundamentales en su columna:

 

1.     “Algunos analistas económicos han expresado preocupación por el tamaño de los paquetes, argumentando que la economía no necesita estímulos adicionales. Pero es un error considerar estos proyectos de ley como un estímulo. A diferencia de los recientes proyectos de ley de estímulo relacionados con la pandemia, estos no están financiados por déficit. Los Planes de Empleo y Familias se centran en impulsar nuestra capacidad productiva a largo plazo, no en aumentar la demanda a corto plazo. Hacer permanente el Crédito Tributario por Hijos, ampliado y reembolsable, por ejemplo, sacaría de la pobreza a millones de niños y los equiparía mejor para contribuir a nuestra economía y nuestra democracia en el futuro. Y las inversiones propuestas en infraestructura resiliente reducirían en gran medida los costos a largo plazo del cambio climático, que representa una amenaza existencial para nuestra economía”.

 

2.     “Algunos críticos argumentan que medidas como el prekínder universal y la licencia familiar y médica son programas sociales y no pertenecen a un paquete económico. Independientemente de cómo lo llamen, se trata de inversiones públicas que probablemente tengan una alta tasa de rendimiento. Los programas de cuidado infantil y prekínder de calidad, por ejemplo, permiten a los padres permanecer en la fuerza laboral durante los primeros años de su hijo, lo que contribuye a nuestra competitividad y producción económica nacional. Se ha demostrado que las inversiones inteligentes en el cuidado y la educación de la primera infancia ofrecen rendimientos de hasta siete veces, a medida que los niños crecen más sanos, mejor educados y con mayores ingresos como adultos”.

 

3.     “Otros críticos han encontrado fallas en las medidas de ingresos que financiarían los programas de Biden. Dicen que no es el momento adecuado para aumentar los impuestos, advirtiendo que los impuestos más altos podrían obstaculizar el crecimiento y castigar a los ricos. Después de haber estado trabajando en torno a la formulación de políticas económicas durante décadas, hemos escuchado esos argumentos anteriormente. Lo cierto es que hay mucho margen para subir los impuestos de forma progresiva sin efectos económicamente perjudiciales. Los impuestos son históricamente bajos. Antes de la pandemia, los ingresos fiscales federales como proporción del PIB estaban muy por debajo del promedio de una economía de pleno empleo y muy por debajo de la proporción a fines de la década de 1990. La reducción de la tasa impositiva corporativa del 28 al 21 por ciento en 2017 se sumó al déficit sin tener ningún impacto positivo significativo en la inversión. No hay razón para creer que aumentar la tasa en 2021 tendrá un efecto adverso”. 

 

4.     “Más allá de los impuestos corporativos, el presidente ha ofrecido una serie de medidas sensatas para generar ingresos, desde reducir la brecha entre las ganancias de capital y las tasas del impuesto sobre la renta, hasta gravar los intereses contabilizados como ingresos ordinarios, hasta terminar con la "base escalonada" que permite a los ricos transferir activos importantes a sus herederos sin pagar impuestos sobre las ganancias de capital. Todas estas medidas son económicamente sólidas”.

 

5.     “El Presidente también ha propuesto invertir 80 mil millones en una mejor recaudación. Y creemos que otras medidas de ingresos merecen estar sobre la mesa, como un impuesto a las transacciones financieras cuidadosamente diseñado y algún tipo de impuesto al carbono, los cuales tienen beneficios económicos más allá de la recaudación de ingresos”.

 

Estados Unidos cuenta con enormes fortalezas e ingresos suficientes, únicamente de los impuestos, para financiar los planes de Biden. El Presidente propuso un paquete de inversiones audaz para promover el crecimiento, reducir la pobreza, la desigualdad y el cambio climático.

 

En todo este episodio político estadounidense, hay lecciones que en México podríamos observar con cuidado, en lugar de seguir perdiendo el tiempo con la confrontación, los ataques a la clase media, la retórica polarizante y la lucha fratricida de los principales jugadores de la 4T:

 

1.     Las palabras que usa el Presidente Joe Biden son “acuerdo”, "confianza", "consenso" y "compromiso". Confía en la palabra. Su actitud ha sido un verdadero antídoto contra el veneno de la política. 

 

2.     Biden ofrece un momento de alivio nacional. Restauró la calma, la moderación y la normalidad en Washington. La capital estadounidense funciona y está trabajando de una manera que no había sucedido en años.

 

3.     En una época ideológica, Biden no ofrece garantías, pero sí lee bien el funcionamiento del Congreso. Sabe que la esencia de la política es la negociación. Combate el absolutismo de los extremos, para privilegiar el centro político. Muestra generosidad con los opositores. Las diferencias no son personales.

 

4.     Promueve la cohesión interna del Partido Demócrata. A pesar de las profundas diferencias internas el presidente sabe que prevalecerá la lógica. Biden ha dicho: "Mi partido está dividido, pero mi partido también es racional”. 

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/javier-trevino-la-importancia-del-centro-politico/

Gobierno municipal de excelencia

 

 

Gobierno municipal de excelencia


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Ya perdí la cuenta de las veces que me llegó ayer, por WhatsApp, un video de una entrevista que le hicieron a Luis Donaldo Colosio. La exageración de quienes me enviaban el mensaje es que “Colosio se deslindaba de Movimiento Ciudadano”. La realidad es que Colosio dijo que compitió y ganó la presidencia municipal de Monterrey bajo las siglas de Movimiento Ciudadano. Pero también dijo que ya no estamos en elecciones. Y tiene razón. Colosio va a gobernar para todos. Ésa es su verdadera responsabilidad.

 

Colosio me invitó a que continúe ayudándolo como consejero externo, ahora para evaluar los perfiles de quienes podrían integrar su equipo de primer nivel. El objetivo es identificar a las y los mejores que puedan ocupar una responsabilidad en el gobierno municipal de Monterrey. La decisión final será del alcalde.

 

En los tiempos de frustración social, como nunca antes, necesitamos líderes que sean relevantes, auténticos y con visión de futuro, que comprendan el reto de gobernar en tiempos de incertidumbre y cambio. El liderazgo de Colosio es diferente. Por eso nos entusiasma a muchos de los que lo apoyamos.

 

Monterrey exige un líder que pueda entablar relaciones eficaces con el personal a su cargo y con la comunidad en general. Venimos de un período de campaña que fue muy destructivo, por la guerra sucia. Algunos candidatos se distinguieron por su falta de respeto y desprecio por la comunidad. Se dedicaron a lanzar ataques personales que tenían como objetivo socavar una gobernanza sólida. 

 

Siempre he creído que si un candidato desea que otro fracase, al final todos fracasan. Cuando pasan las elecciones, debe existir un esfuerzo por construir buenas relaciones entre los excontendientes. En Monterrey no queremos despechados ni complacientes.

 

Un gobierno municipal exitoso se construye cuando el alcalde sabe que fue elegido por los ciudadanos como individuo, pero que, a partir de la elección, tiene que trabajar en un equipo. Ser un jugador de equipo eficaz significa ser capaz de defender la posición de uno sin dejar de ser abierto para conocer la posición de los demás. El alcalde debe fomentar un flujo de información, ideas. Debatir, respetar y apoyar la decisión de la mayoría es responsabilidad del líder moderno. El bien de cada ciudadano está por encima de cualquier presión que los grupos de interés quieran ejercer.

 

El Presidente Municipal deberá tener pleno control sobre su estado emocional. Su tarea es tomar decisiones en el mejor interés de la comunidad. Lo van a criticar sus opositores. Tiene que poder resistir las críticas. La madurez significa compromiso. Tolerar a los disidentes. Nunca reaccionar en forma exagerada. Habrá que hacer frente a las emociones intensas de todos los aliados y opositores.

 

Liderazgo en los tiempos modernos significa escuchar atentamente a los demás con el deseo de comprender sus preocupaciones, ideas y perspectivas. Se espera que el alcalde sea accesible a la comunidad.

 

La mayoría de los problemas que Colosio va a enfrentar provienen de las malas políticas o las malas soluciones que se dieron a los problemas por los gobiernos anteriores. El alcalde electo no puede seguir trasladando problemas para el futuro. Al contrario, debe mantener una perspectiva de largo plazo y asumir la responsabilidad por el impacto potencial de sus decisiones.

 

Por eso, va a requerir una extraordinaria preparación mental para tomar las mejores decisiones sobre la sostenibilidad a largo plazo de su comunidad. No se trata solamente de recibir gente en audiencias y encabezar reuniones de trabajo. Tendrá que investigar, leer antecedentes, prepararse para tener la mejor información antes de tomar decisiones en sus gabinetes y sesiones de cabildo.

 

El alcalde electo debe comprender la información financiera básica y ser capaz de evaluar los presupuestos y estados financieros. Debe comprender las consecuencias fiscales y presupuestarias a largo plazo de sus propuestas y decisiones.

 

Estoy convencido que Colosio ejercerá un liderazgo bueno y honesto a nivel local. Los buenos líderes saben escuchar. Esa calidad de liderazgo simple, pero profunda, le da a las personas la cortesía que merecen. Los buenos líderes son amables con las personas, independientemente de su rango o estatus social. Son genuinos. Por eso consiguen fácilmente que se adopten sus puntos de vista y tienden a conseguir que el público esté de su lado. 

 

Los buenos líderes toman posición, representan la construcción de una mejor calidad de vida en la comunidad. Tienen una visión y un enfoque basados ​​en principios. Reconocen los problemas y trabajan para seguir adelante. 

 

Creo que todos queremos que el nuevo gobierno de Monterrey sea de excelencia: ​​abierto,  transparente, responsable y comprometido. Que tenga las herramientas adecuadas a su disposición para hacer su trabajo. Que mantenga las cosas funcionando sin problemas. Que establezca el curso de acción correcto, que cumpla sus objetivos y se comunique con los ciudadanos.

 

No queremos que el nuevo gobierno de Monterrey sea meramente un buen gobierno. Esperamos que sea un gran gobierno, un gobierno de excelencia. Para eso:

 

1.     Necesita un extraordinario plan estratégico; comenzar con una visión del futuro. ¿A dónde queremos ir? ¿Dónde estaremos en tres años? ¿En seis años? 

2.     Los gobiernos de excelencia se acercan a la gente, diseñan sus políticas poniendo en el centro a los ciudadanos, involucran a su comunidad para descubrir lo que es realmente importante para ellos. 

3.     El plan estratégico guiará el trabajo futuro del alcalde. Es la razón que inspira a todos los miembros de su equipo. Un buen plan es indispensable para alcanzar sus metas.

4.     Los gobiernos de excelencia sobresalen cuando traducen su plan en acciones. Una vez que comience a establecer objetivos medibles, puede comenzar a trazar los pasos necesarios para llegar allí, y puede alinearlos con el trabajo que la gente está haciendo todos los días.

5.     El alcalde debe trazar una línea desde su plan hasta sus objetivos, pasando por sus operaciones diarias. Debe mantener sus decisiones específicas, realistas y alcanzables. Su equipo debe saber cómo su trabajo contribuye a esa visión general.

6.     Los gobiernos de excelencia deciden cómo medir su progreso y hacen un seguimiento eficaz. Definen cómo se ve el éxito desde el principio mediante la selección y el seguimiento de indicadores de desempeño cualitativos y cuantitativos. 

7.     El alcalde tendrá que entrar a ver los detalles del motor de su organización. No puede saber a dónde va si no sabe dónde se encuentra. Necesita definir cómo se ve el éxito y decidir cómo lo va a medir. El éxito no ocurre de la noche a la mañana, pero es importante saber si la aguja se mueve en la dirección correcta.

8.     El alcalde tendrá que comparar su desempeño con el de otros municipios. Tiene que romper todos los silos de su gobierno. Solamente se mejora cuando se compara con otros. 

9.     La evaluación comparativa del rendimiento abre conversaciones sobre las mejores prácticas. Se trata de la mejora contínua y de sentar las bases para la conversación, los comentarios y la conexión con otras comunidades. Cuando un alcalde comienza a rastrear y comparar, se introducirá en el camino de la mejora.

10.  El alcalde debe conocer a todas sus audiencias con franqueza y transparencia. Las diferentes organizaciones de la comunidad son verdaderos socios y no problemas. Se requiere un sistema de informes del desempeño sólido, abierto y transparente para los ciudadanos. La transparencia es uno de los aspectos más importantes de un gobierno de excelencia.

 

Colosio se preparó para el éxito en su campaña. Ahora tiene que gobernar para todos y no para los simpatizantes de un solo partido. Colosio tendrá que construir un gobierno de excelencia, centrado en cada ciudadano.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/javier-trevino-gobierno-municipal-de-excelencia/

 

Tuesday, June 22, 2021

Celos en la 4T

 

 

Celos en la 4T


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

La tragedia de la Línea 12 del Metro, los resultados de las elecciones adversos en la Ciudad de México, los cambios en el gabinete de la 4T y las opiniones ciudadanas en las encuestas sobre la sucesión presidencial han desencadenado una nueva etapa en el gobierno de AMLO.

 

El domingo pasado, SDPNoticias publicó una encuesta de SRS y MetricsMX.com https://bit.ly/3qeuZtU en la que se evaluaron las posibilidades de figuras públicas para saber quién está dentro y quién está fuera de la cancha en la sucesión del 2024.

 

Ayer, el Presidente de México sustituyó a la Secretaria de la Función Pública. Es un cambio que sigue al reciente movimiento en Hacienda. Y no parece que será el último reajuste en el gabinete. En días recientes, hemos sido testigos de una nueva oleada de celos y envidia entre los jugadores del Gobierno de la 4T. 

 

Cuando un Presidente concentra poder, las disputas en el equipo destruyen valor. La investidura del Presidente siempre será objeto de envidia. Hay cuestiones de honor y reputación cuando hablamos de la lucha por el poder. La envidia y los celos juegan un papel muy importante en la motivación de las acciones y el comportamiento de los servidores públicos que están preocupados por su ascenso, imagen y estatus.

 

Un gobierno está formado por individuos y cada uno experimenta emociones. Aunque sería descabellado argumentar que las emociones del burócrata promedio tienen un efecto determinante en el gobierno, las emociones de los altos funcionarios pueden a veces servir como un intensa y poderosa fuerza de cambio. La combinación de emociones, entre un Presidente que ha concentrado poder y la envidia y los celos de quienes aspiran a sucederlo, son perjudiciales e incluso peligrosas.

 

Las emociones, decía Aristóteles, son las cosas a causa de las cuales los hombres cambian y difieren en sus juicios, van acompañadas de dolor y placer, como la ira, la piedad, el miedo y muchas más, así como sus opuestos.

 

Cuando un servidor público experimenta una emoción como la envidia y los celos entra en un estado complejo de inutilidad. Tendrá una disposición para pensar, sentir y actuar junto con un estado de excitación fisiológica y de una cognición especial.

 

Cada servidor público experimentado está predispuesto, o esencialmente programado, para reaccionar de manera predecible a ciertos estímulos. Pero siempre hay límites y dificultades. Hay un tabú social que los rodea, junto con acusaciones, repudios o exhortaciones.

 

Los antiguos griegos consideraban estas emociones perjudiciales y potencialmente peligrosas, así como simplemente impropias. Las personas propensas a la envidia y los celos son inseguras, lo que generalmente se considera un atributo negativo. Hay una correlación entre estas emociones y su baja autoestima. 

 

Los servidores públicos de alto nivel son personas que típicamente no confiesan sentimientos de envidia y celos fácilmente. La "felicidad", la "ira" o el "dolor" tiene diferentes apariencias y manifestaciones, y es difícil, si no imposible, resumir todas ellas en una sola descripción o conjunto de criterios de diagnóstico. 

 

Envidia y celos no son sinónimos. Son dos emociones diferentes (aunque estrechamente relacionadas). La envidia ocurre cuando una persona juzga que a) otra persona tiene cierta posesión o cualidad; b) la persona misma no tiene esta misma posesión o cualidad; y c) esta situación es incorrecta.

 

Los celos ocurren cuando una persona juzga que a) él o ella tiene una relación exclusiva con cierta otra persona o posesión; b) él o ella corre el riesgo de perder esa exclusividad o toda la relación; y c) ese riesgo proviene de la existencia (o de la existencia percibida) de un rival para esa otra persona o posesión.

 

La envidia tiene sus raíces en la comparación. Los políticos son más propensos a envidiar a aquéllos a quienes consideran sus pares o con quienes son de alguna manera similares, porque la comparación surge de manera más natural con ellos y tienen un mayor significado emocional. La envidia surge debido a la percepción del propio sujeto de los motivos de comparación entre él o ella y la otra persona.

 

Esta comparación, y la participación de otra persona, son dos de los factores principales que diferencian la envidia de la codicia: mientras que la codicia se enfoca en obtener algo deseable, la envidia necesariamente involucra a una persona que tiene algo deseable.

 

Un viejo político mexicano decía que sólo hay dos tipos de enemigo: aquél que tiene el puesto que tú quieres y aquél que quiere el puesto que tú tienes. Por eso podemos diferenciar entre dos categorías de envidia, dependiendo de si el objetivo final es adquirir la posesión o cualidad deseada o privar a la persona hacia quien se dirige la envidia de esa posesión o cualidad. 

 

Los políticos químicamente puros pueden llegar a sentir indignación por todo esto. Ellos no juegan con el deseo de adquirir o el deseo de privar a otro. La indignación representa una especie de enojo por la violación de las normas no escritas de la política. Según Aristóteles, la indignación es el dolor que sentimos al ver triunfar a alguien que no lo merece, mientras que la envidia no tiene consideración por cuestiones de mérito.

 

En el caso de los celos, una persona está preocupada por la posibilidad de perder una relación especial con otra persona. Alguien puede estar celoso de la posición de alguien más y teme perder su dominio en un campo determinado o su reputación de exclusividad. El quid de la cuestión es si un individuo está preocupado y teme perder algo o alguien ante un posible rival. 

 

Los celos involucran a un rival de algún tipo, pero ese rival no necesita ser real o específico. Incluso el enfoque en los celos no tiene por qué ser real: una persona puede imaginar fácilmente que tiene una relación especial con alguien (o que tiene una reputación especial) que es objetivamente inexistente. Eso es lo que pasa con AMLO y su equipo.

 

La envidia tiene un elemento de comparación social en su núcleo. Aun así, la envidia no implica necesariamente una competencia real. Los políticos pueden envidiar al Presidente pero no puede esperar competir con él de ninguna manera concreta. Los celos, por otro lado, tienen que ver con la competencia y el miedo a perder ante un rival; en muchos casos, es una emoción que se siente de manera más personal o más intensa que la envidia. 

 

Es el caso de la 4T. Si el Presidente se interesa en favorecer a uno de sus colaboradores lo más probable es que lo afecte de una manera muy personal, dando lugar a celos de los demás. Con la envidia (y especialmente con la envidia codiciosa), surge la percepción de la relativa inferioridad de un colaborador respecto de otro. El sujeto envidioso estaría contento si adquiriera algo comparable. Sin embargo, con los celos, no estarían completamente satisfechos con un mero reemplazo. 

 

La envidia es una emoción típicamente bipartita (A envidia B), mientras que los celos son típicamente una emoción tripartita (A es celoso porque A está preocupado por perder B por C). Así vemos en este juego de celos y envidia a los colaboradores de AMLO en esta nueva etapa de la 4T.

 

En este mismo sitio he escrito sobre los silos y los círculos íntimos en el gobierno https://bit.ly/3zL9qpe , que han destruido valor en la forma de operar de la 4T. En la segunda mitad del sexenio se suman los celos y la envida. Todo esto me dará mucho material para un ensayo más largo sobre “silos, celos y círculos íntimos” en la gestión gubernamental.   

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/javier-trevino-celos-en-la-4t/