Saturday, May 07, 2011

Reflexión sobre Nuevo León

Javier Treviño Cantú
7 de mayo de 2011

El día de hoy celebramos la fecha histórica de la creación de nuestro Estado Libre y Soberano de Nuevo León. Hace 187 años, el Honorable Congreso General Constituyente de los Estados Unidos Mexicanos, estableció por decreto que a partir del 7 de mayo de 1824 el territorio de la antigua provincia del Nuevo Reyno de León se consideraba parte de la República Mexicana con la categoría de Estado miembro de la Federación.

Por primera vez, y de acuerdo a lo instruido por el Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, izamos la bandera nacional a toda asta para recordar la expedición del acta de nacimiento de nuestro Estado.

Conmemorar este aniversario significa mucho más que otra fecha de nuestro calendario cívico. Es recordar la entereza de los hombres y mujeres que forjaron la grandeza de nuestro Estado, y que nos legaron un ejemplo de determinación y voluntad para salir adelante, de perseverancia en el esfuerzo para construir nuestro propio destino.

Pero sobre todo es renovar el orgullo de pertencer a esta tierra, de ser nuevoleoneses.

El carácter de Nuevo León

La historia de Nuevo León es la historia de hombres y mujeres decididos a crecer, con la convicción de ver en cada reto una oportunidad de progresar.

La construcción de Nuevo León ha estado marcada por capítulos complejos, pero sobre ellos sobresale el afán de sus obreros, trabajadores, empresarios y hombres del campo de superar las adversidades.

Desde sus inicios Nuevo León tuvo la vocación de ser un estado diferente, identificado por su capacidad de ver hacia delante, de crear, de emprender; por su virtud de pensar en grande, su sentido de unidad, y su concepto del trabajo, de la tenacidad y del ahorro como instrumentos de progreso común y bienestar social.

Esos son los valores que forjaron el carácter de los nuevoleoneses, y que llevaron al Estado a ser líder industrial del país, pioneros de la previsión social y de la educación superior de excelencia.

Construimos nuestra mayor ventaja competitiva en la capacidad de nuestra gente de competir al tú por tú con los mejores del mundo.

Reivindicar nuestros valores

Muchas veces, en la historia de Nuevo León, hemos demostrado nuestro potencial de transformar la adversidad en prosperidad como resultado de la unión de esfuerzos y de compartir un mismo rumbo.

Hoy tenemos el deber, como herederos de esa cultura, de transformar de nuevo nuestro Estado y reconquistar un ambiente de paz y tranquilidad, basados en los valores que nos distinguen.

Más allá de las diferencias naturales en la forma de pensar o de afiliaciones políticas, los nuevoleoneses debemos compartir una sola visión de futuro, para que con la determinación y el espíritu de lucha que nos caracterizan logremos vencer los retos que enfrentamos.

El avance de Nuevo León y la superación de los desafíos de nuestro tiempo, se dará en la medida en que todos –trabajadores, estudiantes, profesionistas, amas de casa, empresarios de todos tamaños, gobierno– compartamos el compromiso de salir adelante y de rescatar lo que somos.

Hoy más que nunca Nuevo León necesita de todos. Nunca como ahora había sido tan necesaria la reivindicación de los valores que nos forjaron, los que nuestros antepasados pregonaron con el ejemplo, la sabiduría que nos heredaron. Esa responsabilidad es nuestra, de nadie más.

Nunca, nada se nos ha regalado, lo que no hagamos nosotros, como comunidad, por nuestro estado, por nuestra sociedad, por nuestras familias y por nosotros mismos, nadie más lo hará. Los nuevoleoneses, más que nadie, sabemos que las cosas cuestan, que para conseguirlas hay que esforzarse.

Tenemos muchos desafíos, algunos de ellos muy graves, pero el reto principal, el reto del cual depende la trascendencia de este pueblo, es el de rescatar e inculcar los valores que han forjado nuestra cultura.

Nuevo León es hoy un estado de contrastes, de grandes diferencias, en algún punto del camino perdimos el sentido de cohesión, le dimos cabida a la apatía y los valores que nos amalgamaban se relajaron, dando paso a la fragmentación social, la falta de solidaridad y la supremacía de lo material.

Es por eso que debemos fortalecer el sentido de lealtad a Nuevo León, y de reforzar nuestra identidad. Privilegiar la templanza y sencillez sobre la vanidad, el ahorro y austeridad sobre el dispendio, el ser sobre el tener, el sentido de unidad sobre la indiferencia, la cultura del esfuerzo y perseverancia sobre la cultura de lo merecido, el espíritu de lucha sobre la vacilación.

Tenemos que revalorizar el valor de la familia y devolverle su lugar como sentido de vida del nuevoleonés, tenemos que renovar la cultura del trabajo como una virtud y sinónimo de dignidad y honorabilidad.

Cuando se tiene un rumbo claro, e impera la ambición positiva de avanzar y crecer, la cultura del trabajo se convierte en un instrumento integrador y articulador de la sociedad, en un medio para lograr un objetivo común de superación, de progreso, de bienestar.

Son tiempos distintos y enfrentamos retos diferentes a los que enfrentaron quienes nos antecedieron, pero los valores sobre los que se construyó Nuevo León siguen siendo los mismos que se necesitan para superar los desafíos de hoy.

Nuevo León tiene alma y corazón a prueba de crisis. Que nadie nos venga a decir quiénes somos o lo que tenemos que hacer. En Nuevo León, los hombres y mujeres se hacen a sí mismos.

El día de hoy, celebramos el orgullo de ser de Nuevo León. Yo estoy orgulloso de poder llamarme nuevoleonés, y ser heredero de esta gran cultura.

Monday, March 21, 2011

El discurso de Colosio del 6 de marzo

Javier Treviño Cantú
21 de marzo de 2011

Admiro a quienes escriben discursos. No es una tarea fácil. Imaginarlos, pensar la estructura, encontrar las frases de más impacto, redondearlos, pulirlos. Un buen discurso es una obra de arte. He leído casi todos los discursos que han cambiado la historia del mundo. Así tenía que ser el discurso del 6 de marzo de 1994. Tenía que iniciar un cambio en la historia de México. Colosio nos había encargado a Samuel Palma, Cesáreo Morales y a mí preparar el primer borrador. Nos dio instrucciones muy claras sobre la estructura que quería, el diagnóstico de lo que había visto en el país durante sus recorridos de campaña, ideas precisas, el tono deseado, la propuesta de reformas. Se trataba del 65 aniversario del PRI, pero también se trataba de iniciar una nueva etapa de la campaña presidencial, desde el Monumento a la Revolución.

Todo había sido cuesta arriba. El domingo 28 de noviembre de 1993 fue el día de la nominación. Era la culminación de muchos meses de preparación. El 8 de diciembre fue la toma de protesta de Colosio como Candidato del PRI a la Presidencia de la República. Dos mensajes complementarios, con toda una nueva propuesta, intentarían cambiar al PRI. El equipo de campaña se formó en diciembre y estábamos listos para lanzarnos con todo el entusiasmo en una campaña ganadora. Pero se atravesaron el movimiento zapatista del 1 de enero de 1994 y la ambición de Manuel Camacho, y todo cambió. Más tarde, el 23 de marzo, nuestro candidato fue asesinado.

Samuel, Cesáreo y yo trabajamos muchas horas en el discurso del 6 de marzo. Nos sentábamos por horas y días en torno a mi escritorio, yo tecleaba en mi computadora, y los tres lo redactábamos en equipo, simultáneamente, y lo discutíamos, nos reíamos, nos enojábamos, hacíamos el análisis político obligado hasta que cada párrafo quedaba listo. Revisamos versiones y versiones con Luis Donaldo. Encerrados en la casa de campaña ubicada en la lateral del Periférico, por el Pedregal, o en su casa de San Angel, Colosio tachaba párrafos, escribía nuevas frases, nuevos párrafos, los leía en voz alta. Cuando ya tuvo una versión muy cercana a la final fue cuando lo compartió con el coordinador de la campaña y con algunos escritores e historiadores, amigos de él, para que le hicieran sus comentarios. El discurso quedó listo la tarde del sábado 5 de marzo y Colosio lo envió a Los Pinos. El rumbo de la campaña cambió con el discurso del 6 de marzo de 1994.

Los invito a leer el texto íntegro del discurso en http://www.bibliotecas.tv/colosio/discursos/candidato06mar94.htm

Saturday, March 12, 2011

Nuevo rumbo despuès de una dècada gris

Mensaje de Javier Treviño durante la ceremonia de clausura del LVII CONSEJO NACIONAL DE LA CROC

Monterrey, N.L. 12 de marzo de 2011

Estimadas amigas y amigos de la CROC:

Es un honor para mí acompañarlos en esta ceremonia de clausura de su Quincuagésimo Séptimo Consejo Nacional Ordinario.

Les agradezco su invitación, y la oportunidad de dirigirles unas breves palabras.

Antes que nada, quiero reiterar que nos da mucho gusto que hayan decidido celebrar su Consejo Nacional en Monterrey.

Nuestra ciudad, y nuestro Estado, siempre han sido símbolos del avance industrial y agropecuario del país, y ese sólido desarrollo nunca hubiera podido lograrse sin el esfuerzo y el apoyo de los trabajadores de la CROC.

Por ello, todos ustedes saben que —aquí, en Nuevo León— siempre tienen su casa.

Panorama nacional

El hecho de que hayan realizado su Consejo en Monterrey es, sobre todo, una muestra de confianza y de respaldo que en el Gobierno del Estado apreciamos sinceramente.

Pero, lo que más nos llena de satisfacción, es haber comprobado que sus trabajos se dedicaron a tratar temas de la mayor trascendencia para nuestro país.

Como la necesidad de contar con un verdadero Plan de Desarrollo Nacional con alcances de largo plazo.

Como la necesidad de fortalecer la calidad educativa para que los jóvenes y los trabajadores cuenten con las herramientas necesarias para poder competir con éxito en una economía globalizada.

Como la necesidad de impulsar una mayor integración de las empresas nacionales en cadenas productivas, para fortalecer nuestro mercado interno y consolidar el surgimiento de una clase media con mayor poder adquisitivo.

Como la necesidad de atender con propuestas eficaces el complejo reto del cambio climático, para asegurar que se traduzcan en una mayor competitividad y en una mayor capacidad de prevenir desastres naturales.

Son temas que van a la raíz de muchos de los problemas que desafortunadamente estamos viviendo en la actualidad, por la falta en las más altas esferas gubernamentales del país de una definición clara sobre el mejor camino que debió haber seguido México durante la última década.

Y, consecuentemente, por la falta de capacidad para aglutinar los esfuerzos de los distintos sectores en torno a un propósito común, compartido por la gran mayoría de los mexicanos.

En México, llevamos ya una década de crecimiento promedio muy por debajo de lo que se necesita para darle empleos formales bien pagados a los millones de jóvenes que se suman cada año a la población económicamente activa.

Llevamos ya una década de pagar costos crecientes por la falta de una política nacional en materia de seguridad pública con un enfoque integral.

Llevamos ya una década en donde se han ido perdiendo —uno a uno— los referentes que nos unen como Nación.

Si bien es cierto que muchas mexicanas y mexicanos talentosos hoy destacan a nivel internacional en el mundo de la ciencia, de la literatura, del cine, de los deportes, e incluso de los negocios, la verdad es que lo han hecho a pesar de la falta de condiciones que promuevan activamente el desarrollo y la proyección mundial del enorme talento que distingue a nuestra gente.

Llevamos ya una década de perder terreno en materia de competitividad; no sólo frente a nuestros principales socios comerciales, sino especialmente frente a otra economías emergentes que sí han sabido aprovechar las oportunidades de la globalización.

Mientras que Brasil ya rebasó a México en términos de su producto per cápita y es reconocido como un jugador clave en el escenario de la geopolítica, nuestro país se ha quedado rezagado, sin ser ni de aquí, ni de allá.

Ni parte de una auténtica comunidad Norteamericana, integrada por socios que se respetan y coordinan en condiciones de equidad relativa, ni parte de una comunidad Latinoamericana donde —por su peso específico e historia— México debe estar llamado a desempeñar un papel protagónico.

Ya no se diga parte de los países que sí han sabido capitalizar su pertenencia a la Cuenca del Pacífico para establecer relaciones mutuamente provechosas con Asia.

En especial, con China, el mayor polo de crecimiento durante esta misma década que aquí se ha desperdiciado.

O de Europa, con quien a pesar de tener un acuerdo comercial de avanzada y una supuesta “asociación estratégica”, hoy nuestras relaciones están marcadas por el escándalo, las fricciones, y los cuestionamientos a nuestra credibilidad como país comprometido con el Estado de Derecho.

Soluciones glocales

Sin embargo, ante la falta de dirección con altura de miras que ha padecido el país en este tiempo, Nuevo León y otros Estados de la República han sabido actuar con decisión para velar por el bienestar de sus ciudadanos.

Frente a los rezagos que ya mencioné, y también frente a retos de alcance global, pero cuyas peores consecuencias se resienten a nivel local —como los efectos devastadores del cambio climático, las consecuencias de la crisis económica, o las distintas expresiones del crimen organizado a nivel transnacional—, en Nuevo León estamos trabajando en forma decidida para recuperar la paz y tranquilidad a la que todos los mexicanos de bien tenemos derecho; para atraer inversiones que produzcan más y mejores empleos; y para fortalecer nuestro tejido social.

Estado con rumbo

Es innegable que en Nuevo León estamos enfrentando grandes retos en todos los ámbitos para seguir impulsando un crecimiento que beneficie en mayor medida a los trabajadores.

Sin embargo, lo que también es un hecho, es que Nuevo León tiene un rumbo claro.

El Gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, ha definido estrategias precisas en cada uno de estos terrenos, y nos ha instruido a sumar esfuerzos con todos los sectores sociales, para alcanzar nuestro propósito de que el Estado siga a la vanguardia del desarrollo nacional.

Ante todo, por supuesto, con los sectores productivos, y en especial con las organizaciones sindicales que —como la CROC— han demostrado su compromiso con el avance del país y del Estado.

Quiero aprovechar esta oportunidad para hacer un reconocimiento al liderazgo de la CROC, y a todos sus agremiados, por su colaboración a través de diversos programas para lograr estos objetivos fundamentales.

En las buenas, y en las malas, Nuevo León ha podido contar con la CROC, y la CROC sabe que siempre puede contar con nosotros.

Tiempo de definiciones

Hoy, sabemos que nuestro país nuevamente está entrando en una etapa de definiciones.

La CROC siempre ha estado a favor del progreso; del desarrollo profesional de sus trabajadores a través de la educación y la capacitación; y de las acciones que permitan seguir construyendo un país con bases más sustentables.

Estoy seguro que, en el futuro cercano, el trabajo de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos será aún más importante e intenso para que nuestro país retome el camino de la unidad…

Un camino que le permita salir adelante fortalecido de los graves desafíos que enfrenta actualmente, y volver a ser reconocidos en el mundo entero como una nación capaz de hacerse respetar por la fortaleza de sus instituciones, y —más que nada— por la dedicación de su gente para labrarse un mejor futuro mediante el trabajo honesto.

Por ello, mi más sincero reconocimiento, y mis felicitaciones por el resultado tan productivo que ha tenido su Quincuagésimo Séptimo Consejo Nacional Ordinario.

Espero que hayan disfrutado su estancia en Monterrey, y ya saben que aquí siempre son bienvenidos.

Saturday, December 04, 2010

El Ejército Mexicano y la lealtad al orden constitucional

Mensaje de Javier Treviño Cantú, Secretario General de Gobierno de Nuevo León.

Monterrey, N.L. 4 de diciembre de 2010.

Es un honor para mí asistir en representación del Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz a esta ceremonia de clausura del 11º Escalón 2010 del Curso de Adiestramiento Básico Individual, así como a la entrega de cartillas del Servicio Militar Nacional a jóvenes nuevoleoneses.

A nombre del Gobierno del Estado agradezco al Comandante de la IV Región Militar, y al Comandante de la Séptima Zona Militar, por su invitación.

Saludo con afecto a los generales, jefes, oficiales y tropa que nos han recibido con tanta calidez, y felicito a los jóvenes del 11º Escalón que nos hicieron una extraordinaria demostración de lo que han aprendido en el Centro de Adiestramiento de Combate Individual Regional (CACIR).

El Ejército es sinónimo de disciplina y de lealtad al orden constitucional, que siempre ha velado por la defensa de los más elevados intereses nacionales.

En Nuevo León respetamos y valoramos el inquebrantable apego institucional del Ejército y reconocemos la seriedad con la que asume sus responsabilidades.

En estos tiempos en que enfrentamos algunos de los retos más trascendentes para el futuro del país, es motivo de legítima satisfacción comprobar el profesionalismo de nuestras Fuerzas Armadas, y su esfuerzo para prepararse y entrenarse continuamente y con apego a los estándares más rigurosos.

El año que está por terminar ha sido un año particularmente complejo y doloroso para Nuevo León. Por un lado, en 2010 se recrudeció la actividad criminal de la delincuencia organizada, y por el otro la naturaleza nos golpeó de frente con la embestida del huracán “Alex”.

Hoy, quiero hacer nuevamente un reconocimiento al Ejército Mexicano que con lealtad ha combatido sin descanso a los enemigos de la Nación en la lucha por recuperar la paz y la tranquilidad en el país y en el Estado.

Al mismo tiempo, y a nombre del pueblo de Nuevo León, agradezco su invaluable apoyo en las tareas de protección civil, con su participación solidaria y oportuna ante la situación de emergencia que provocó el paso devastador del huracán Alex por nuestro Estado.

Sabemos que el esfuerzo ha sido enorme, pero también sabemos que las Fuerzas Armadas siempre han sabido estar a la altura de las exigencias de cada momento histórico del país.

Ante los profundos cambios que han ocurrido en el escenario internacional, y en nuestro propio país en años recientes, el Ejército Mexicano ha demostrado su capacidad para adaptarse y encarar con oportunidad, inteligencia, valentía y eficacia los graves retos que imponen las organizaciones criminales transnacionales.

El Gobierno de Nuevo León rechaza categóricamente la revelación ilegal de comunicaciones que se imputan a representantes diplomáticos de los Estados Unidos en nuestro país. Los documentos filtrados, y muchos de sus contenidos, responden a visiones inexactas.

El Estado mexicano está plenamente vigente y en control de todo el territorio nacional. Además, en Nuevo León estamos comprometidos con una estrategia integral para combatir la inseguridad. Y, en esta tarea, el Ejército Mexicano trabaja, con toda firmeza, para fortalecer la presencia de la autoridad, para debilitar y desmantelar a las organizaciones criminales, para generar mejores condiciones para nuestro pueblo, y para ayudarnos a fortalecer las instituciones estatales y municipales.

En Nuevo León se muestra con claridad que el trabajo conjunto con el Ejército Mexicano continúa avanzando en el cierre de los espacios a la criminalidad.

Nuevo León se los reconoce y agradece. Los nuevoleoneses lo valoramos y nunca lo vamos a olvidar.

Jóvenes graduandos del Onceavo Escalón 2010 del Centro de Adiestramiento de Combate Individual Regional (CACIR) de la IV Región Militar; Jóvenes que concluyen su Servicio Militar Nacional:

Todos debemos luchar de manera cotidiana contra la ignorancia, la intolerancia y la desigualdad, la pobreza y el olvido, contra la violencia, la corrupción y la impunidad. Si peleamos juntos esas batallas, sin duda, las vamos a ganar.

Quien les diga que el futuro de México es incierto se equivoca. Como Secretario General de Gobierno he tenido el privilegio de trabajar muy de cerca con las Fuerzas Armadas, y sólo hace falta ver el rostro de nuestros soldados para saber que con valor, honestidad, honor, coraje, convicción y lealtad a la patria habremos de recuperar la paz, la tranquilidad y el respeto por la ley.

Los exhorto a que mantengamos vivos esos valores fundamentales para seguir construyendo un México del que todos nos sintamos orgullosos.

Por último, quisiera aprovechar también, para públicamente darle la más cálida de las bienvenidas al Comandante de la IV Región Militar, General Noé Sandoval Alcázar, quien encontrará en estas tierras franqueza y muchas manos amigas que no dudarán en apoyarlo en este alto encargo. Está usted entre amigos que sabrán corresponder a su dedicación y trabajo.

A todos los generales, jefes, oficiales y tropa de la Cuarta Región y de la Séptima Zona Militares, les digo de nuevo que cuentan con el respaldo y admiración del Gobierno y de la gente de Nuevo León.

El Gobierno del Estado reitera su inquebrantable disposición para seguir trabajando juntos y en estrecha coordinación con el Ejército, por Nuevo León y por México.

Monday, September 13, 2010

En defensa de la Patria

Mensaje de Javier Treviño, Secretario General de Gobierno de Nuevo León, en la ceremonia del CLXIII Aniversario de la Gesta Heróica de la Niños Héroes de Chapultepec.
Monterrey, N.L. 13 de septiembre de 2010

“En defensa de la Patria”… es más que una frase; es la razón más íntima, y más poderosa, que puede mover a toda una Nación para enfrentar retos extraordinarios.

Para el Gobierno de Nuevo León, es un honor rendir un merecido homenaje a la memoria de los cadetes del Colegio Militar que ofrendaron sus vidas, precisamente “en defensa de la Patria”.

Con su sacrificio, todos los defensores del Castillo de Chapultepec, que murieron aquel aciago 13 de septiembre de 1847, nos dieron un ejemplo de patriotismo y entrega, que se convirtió en base fundamental para consolidar nuestra Nación.

Con su voluntad para encarar la adversidad sin rendirse, y defender hasta las últimas consecuencias la esencia nacional que simboliza nuestro lábaro patrio, dieron una muestra de grandeza que ha inspirado el esfuerzo de incontables generaciones de mexicanos, para hacer realidad nuestra vocación de independencia.

Con su máxima prueba de devoción a México, pusieron un ejemplo que nos sigue animando a reafirmar nuestro compromiso con los más elevados intereses de nuestro País, y que nos exige redoblar esfuerzos para superar los graves retos que enfrentamos en la actualidad.

Hoy, al igual que ayer, cuando debemos hacer frente a graves amenazas con impactos que se extienden más allá de nuestras fronteras, es imprescindible recordar nuestra historia para aprender todas las lecciones del pasado.

No podemos olvidar que fueron las divisiones internas, y la falta de acuerdos sobre un rumbo claro para la construcción de un país plenamente soberano, lo que en gran medida propició el conflicto que acabaría cobrando las vidas de los Niños Héroes, y de todos los soldados mexicanos que cayeron en el frente de batalla.

Nunca debemos olvidar que, ante la falta de un gobierno estable debido a las constantes guerras internas y la bancarrota, durante la primera mitad del siglo XIX, México fue considerado por la comunidad internacional como un Estado incapaz de gobernarse por mano propia.

Don Justo Sierra, en su afamada obra “México y su Evolución Social”, escribía que “el pueblo y el gobierno de Estados Unidos estaban convencidos de que todo el territorio vecino que México no pudiera gobernar debía ser norteamericano”.

Don Ignacio Manuel Altamirano culpaba de la derrota también a la indiferencia y la falta de patriotismo de las llamadas clases privilegiadas, de lo que constituía la aristocracia partidaria del centralismo, que no supo anteponer los intereses de la patria a los suyos.

Las diversas interpretaciones pueden diferir sobre los aspectos militares de la batalla; sin embargo, todas coinciden en que la derrota fue una consecuencia lógica de veinticinco años de anarquía política, de falta de cohesión entre las clases dirigentes, y de que, en repetidas ocasiones, se antepusieron los intereses partidistas a los de la Nación.

Por ello, en esta conmemoración, debemos refrendar nuestra disposición a sumar esfuerzos para evitar confrontaciones estériles, y a trabajar unidos por el bien de nuestro Estado, y por el bien de México.

Desde aquí, el Gobierno de Nuevo León reitera su compromiso a seguir trabajando en estrecha coordinación con las autoridades federales y con todas las autoridades municipales del Estado, así como a seguir colaborando con los diversos sectores de la sociedad y las organizaciones ciudadanas, para avanzar juntos en el logro de una mayor seguridad, de una prosperidad equitativa, y de un desarrollo sustentable.

Hoy, también debemos reconocer el decisivo papel que las Fuerzas Armadas están llamadas a jugar en la vida nacional.

La gesta de los Niños Héroes nos recuerda la importancia de los valores que se inculcan a los soldados de nuestro país en el Heroico Colegio Militar, y el invaluable servicio que siempre han estado dispuestos a prestar en defensa de la soberanía nacional.

Como mexicano le tengo un profundo respeto a cada uno de los generales, jefes, oficiales y tropa.

Como Secretario General de Gobierno he tenido el privilegio de trabajar y convivir muy de cerca con las Fuerzas Armadas, y he podido ver en cada uno de ellos sus rostros de esperanza.

En los ojos de cada soldado se reflejan el valor, la honestidad, el honor, la lealtad, el patriotismo, el coraje, y su deseo de construir un México del que todos nos sintamos orgullosos.

Este día, quiero hacer un reconocimiento al Ejército Mexicano, al igual que a la Marina Armada de México, por su indudable lealtad institucional, y por su apoyo solidario en la lucha por la seguridad pública y en las tareas de protección civil ante los devastadores desastres naturales.

A las Fuerzas Armadas de México, nuestro más sincero agradecimiento.

Señoras y señores:

Al conmemorar este aniversario de la gesta de los Niños Héroes, en el año que celebramos el Bicentenario del inicio del movimiento de Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana...

... el recuerdo del sacrificio hecho por el teniente Juan de la Barrera y los cadetes Agustín Melgar, Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez y Juan Escutia...

... nos llena de un legítimo orgullo, y nos infunde ánimos renovados para seguir dando la batalla por Nuevo León, que también es la batalla por México.

La defensa de Nuevo León, es la defensa de la Patria.

Wednesday, July 14, 2010

Reconstrucción de Nuevo León

Palabras de Javier Treviño durante la instalación del Consejo para la Reconstrucción de Nuevo León
Monterrey, N.L.
14 de julio de 2010

A nombre del Gobierno del Estado, es un honor para mí darles la más cordial bienvenida a esta instalación formal del Consejo Estatal para la Reconstrucción de Nuevo León.

Ante todo, quiero agradecer su presencia y hacer un reconocimiento a todos los que de alguna u otra forma han ayudado y han dado muestras de solidaridad para hacer frente a la emergenca que provocó el huracán “Alex”.

Contexto

Como todos sabemos, este huracán trajo consigo efectos devastadores para la región noreste del país, incluyendo a nuestro Estado.

Tan sólo para contar con un punto de comparación, en términos de precipitación pluvial, el huracán “Alex” representó –en el área donde se registraron las lluvias más intensas– más de dos veces y media el “Gilberto”.

Está dimensión inusitada del fenómeno metereológico causó grandes daños.

Principales acciones inmediatas del GNL

Ante la aproximación del huracán “Alex”, el Gobierno del Estado activó planes de emergencia que incluyeron acciones de coordinación con las autoridades federales y las instancias de protección civil de los gobiernos municipales.

En ese momento la prioridad fue salvaguardar la vida e integridad física de la población.

Inmediatamente después, se iniciaron las tareas de respuesta a la contingencia y que tienen que ver con la atención a los damnificados, el restablecimiento de los servicios públicos, el monitoreo de riesgos, el reordenamiento de la vialidad, el reforzamiento de las labores de salud púlica, entre otras acciones.

Voluntad del GNL para trabajar por todos los ciudadanos de NL

Ahora, y al tiempo que seguimos dedicados a superar la contingencia, debemos emprender la siguiente etapa: iniciar la reconstrucción y darle un impulso renovado al desarrollo de Nuevo León.

Quiero ser muy enfático, el Gobierno del Estado está atendiendo todo aquello que requiere respuesta inmediata y definirá con claridad las nuevas acciones a emprender, sin distingos de tipo político, partidista, de ubicación geográfica, o de ninguna otra naturaleza.

Aquí no existe cabida para las diferencias ideológicas, para las descalificaciones estériles, ni para las divisiones sectoriales.

Hoy es momento de unirnos para sacar a adelante a Nuevo León, tenemos ante nosotros la gran oportunidad de surgir fortalecidos de esta nueva prueba que nos ha puesto la naturaleza.

La historia de nuestro Estado siempre ha sido la de nuestra capacidad para imponernos a los rigores del entorno natural, y la historia de nuestra gente siempre ha sido la de un pueblo con el carácter necesario para responder a los retos más difíciles, y con el espíritu emprendedor para seguir buscando nuevas oportunidades de mejorar.

Esta vez no será diferente.

Es cierto que el embate de “Alex” ha sido histórico, pero también histórica será la nueva etapa que hoy iniciamos.

Consejo Estatal para la Reconstrucción de Nuevo León y Gabinete Operativo

Las circunstancias del momento hacen necesario que revisemos nuestras metas originales de desarrollo para el presente período de gobierno.

Vamos a encarar esta responsabilidad con la mayor seriedad y altura de miras, para asegurar que el futuro avance de Nuevo León cuente con bases más sólidas.

Para ello, ante la urgencia de iniciar la reconstrucción del Estado, y ante la oportunidad de resolver este inmenso reto con una visión moderna e integral a partir de un plan maestro que tome en cuenta a todos los sectores de la sociedad, el Gobernador del Estado ha estimado fundamental la instalación del “Consejo Estatal para la Reconstrucción de Nuevo León”.

Este Consejo tendrá el carácter de cuerpo colegiado mixto público-privado y su objetivo principal será analizar, asesorar y en su caso aprobar el Plan Maestro de Restauración, Reconstrucción y de Reactivación Económica y Social.

De igual manera, será atribución del Consejo conocer de las asignaciones de recursos presupuestarios públicos y privados dirigidos a la reactivación y reconstrucción, de tal forma que estos esfuerzos cuenten con total transparencia.

El Plan Maestro de Restauración, Reconstrucción y de Reactivación Económica y Social será elaborado y presentado ante el Consejo por el Gabinete Operativo para la Reconstrucción, designado por el Gobernador para atender la emergencia e integrado por distintas dependencias y entidades del Gobierno del Estado.

El Consejo lo presidirá el Titular del Ejecutivo Estatal y lo coordinará el Secretario General de Gobierno del Estado.

Además lo integrarán, como representantes del sector público: el Jefe de la Oficina Ejecutiva del Gobernador, diez representantes de la Administración Pública Estatal, un representante del Poder Ejecutivo Federal, un representante del H. Congreso del Estado de Nuevo León y un representante de H. Tribunal Superior de Justicia del Estado.

Y como representantes de la sociedad civil: los integrantes del Consejo de Planeación y Evaluación del Estado de Nuevo León que participaron en la elaboración del Plan Estatal de Desarrollo 2010-2015, y un representante del Patronato “Reconstruyamos Nuevo León”, A.B.P.… A todos ustedes, de nueva cuenta nuestro reconocimiento.

Compromiso del GNL para actuar con visión de futuro y transparencia

A partir del plan maestro de reconstrucción consensuado entre todos los miembros del Consejo, articularemos programas específicos de rehabilitación y construcción de infraestructura, de reordenamiento territorial para identificar las áreas apropiadas para el crecimiento metropolitano, así como la revisión de la normativa legal relacionada con el desarrollo urbano.

La tarea que nos estamos imponiendo, es una tarea con horizontes de corto, mediano y largo plazos.

En este sentido, deberá sentar los pilares para mejorar significativamente nuestra capacidad de prevención de riesgos; de rehabilitación del entorno ambiental; de movilidad urbana; de generación de riqueza, y de poner en práctica una política de desarrollo social inclusiva; así como de fortalecer nuestro sentido de comunidad, a partir de la recuperación y creación de mayores espacios de convivencia social.

Este Consejo no se limitará a darle seguimiento a las tareas que ya están en curso para superar la contingencia actual.

Por el contrario; su objetivo es reafirmar a Nuevo León como un Estado con visión de futuro, y —quizás más importante aún— con la capacidad para hacerla realidad.

Esto exigirá contar con recursos suficientes, y el Consejo también deberá participar en los esfuerzos para asegurar su captación.

Pero, sin duda, su mayor valor radica en que reúne a integrantes capacitados, experimentados, y plenamente comprometidos con Nuevo León.

Por último, quiero reafirmar nuestro compromiso con la rendición de cuentas y volver a destacar que los trabajos de reactivación y reconstrucción se realizarán con total transparencia.

Vamos a darle seguimiento puntual a todos y cada uno de los esfuerzos que realizaremos, y vamos a asegurarnos de que todos y cada uno de ellos contribuyan a prevenir riesgos futuros, y a mejorar la vida de todos los nuevoleoneses.

Señor Gobernador, señoras y señores:

El reto que tenemos frente a nosotros plantea dos opciones: ver las cosas como una gran tragedia, o tomarlo como la gran oportunidad para construir un Nuevo León mejor y más fuerte…

Estoy seguro que todos hemos decidido tomar la segunda opción.

Muchas gracias por su atención.

Thursday, June 10, 2010

La educación en una democracia ciudadana

Palabras de Javier Treviño en el XVI Congreso de la Asociación Mundial de Ciencias de la Educación.
Monterrey, Nuevo León
31 de mayo de 2010

A lo largo de toda mi carrera profesional en el servicio público, siempre he estado convencido de la relevancia primordial que tiene la educación como motor del desarrollo, y como fundamento para el bienestar de la sociedad en cualquier país.

En particular, cuando me desempeñé como Subsecretario de Cooperación Internacional en la Secretaría de Relaciones Exteriores, tuve la oportunidad de desarrollar numerosos proyectos buscando sumar los conocimientos, experiencias y recursos de diversas naciones para fomentar el avance educativo en el país.

Ahora nuevamente tengo el privilegio de participar en un esfuerzo de gobierno a nivel estatal que tiene a la educación entre sus principales prioridades.

Ante los retos que enfrentamos en todos los órdenes —desde la procuración de una seguridad integral, hasta el impulso a una mayor creación de riqueza y el logro de un desarrollo social inclusivo— sabemos bien que la educación es una pieza clave en el diseño de políticas públicas transversales y con un carácter integral.

CONTEXTO

Desde hace ya un par de décadas hemos estado asistiendo a una serie de cambios muy profundos, que se rigen por el impulso y la velocidad del desarrollo científico y tecnológico.

En particular, por los avances exponenciales de los sistemas de información y comunicación, que a su vez han desencadenado nuevas formas de relacionarnos en términos políticos, económicos, laborales, sociales y culturales.

Este auténtico “nuevo orden mundial”, caracterizado por su rápida y constante evolución, ha traído consigo la necesidad apremiante de establecer nuevos esquemas institucionales, nuevos marcos normativos, y también nuevas reglas de convivencia a nivel global, nacional y local.

Hoy, quizás más que nunca, requerimos reglas claras y flexibles, capaces de responder a la dinámica de cambio incesante que se ha convertido en el eje rector de los procesos en que estamos inmersos, y también capaces de tomar en cuenta la pluralidad de intereses como base esencial para su aplicación eficaz.

Con todas sus ventajas y desventajas, la globalización está trayendo consigo el desarrollo de una nueva economía y, por lo tanto, de una nueva sociedad.

De una sociedad que, considerando todas sus posibles diferencias, está teniendo acceso a un cúmulo sin precedentes de información, y que debe interactuar en distintos planos —reales o virtuales— caracterizados por una creciente complejidad.

Esto, sobre todo, está transformando la percepción y el sentido de pertenencia a lo que tradicionalmente nos proporcionaba seguridad.

En este incesante proceso de globalización, la identidad nacional y cultural se reconstruye cada día, frente al surgimiento de identidades individuales que se reconocen y se unen en torno a intereses particulares, locales.

Son elementos que en muchas ocasiones y en distintos sentidos, trascienden a la identidad nacional, referida como pertenencia a un Estado determinado, el cual se ve debilitado como resultado del mismo proceso de globalización.

Esta especie de crisis de la identidad nacional y cultural como vínculo de pertenencia, sin duda no es un fenómeno exclusivo de un solo país, ni de un solo sector.

Por el contrario; nos plantea desafíos a todos: A los distintos niveles de gobierno, a los organismos internacionales, a las organizaciones no gubernamentales, al sector empresarial, a los sindicatos, a las iglesias, a los medios de comunicación, al sector académico, a los padres de familia, y a cada uno de nosotros en lo individual.

Hoy, todos tenemos que preguntarnos ¿qué debemos y podemos hacer ante el enorme reto que significa darle un nuevo sentido de propósito a la educación en este contexto?

PARTICIPACION DE NUEVOS ACTORES

Se dice fácil, pero es una tarea de tal magnitud que ningún Estado-nación, por muy poderoso que sea, podría lograr solo.

En el caso especifico de América Latina, por ejemplo, la década pasada estuvo marcada por esfuerzos significativos en la mayoría de los países para impulsar el desarrollo, bajo pautas diseñadas en buena medida por los principales organismos internacionales.

En términos generales, éstas se orientaron a establecer criterios de eficacia institucional para un “buen gobierno”, como serían la transparencia, la rendición de cuentas y el fortalecimiento del Estado de Derecho; todas ellas tareas aún inacabadas que —además— ya muestran sus propias limitaciones por su carácter unilateral.

En este sentido, la experiencia nos indica que debemos pasar a una siguiente etapa, en la que se requiere la participación activa no sólo de los gobiernos, sino también de todos los demás actores sociales para crear de manera conjunta formas novedosas de gobernar, que le den un nuevo sentido al concepto de democracia en Latinoamérica.

Hasta ahora, la percepción ciudadana de este concepto se limitaba en gran medida a la construcción de una democracia meramente electoral, que en cierto sentido culminaría con la alternancia en el poder.

Sin embargo, como desafortunadamente hemos podido comprobar en más de un país, por sí misma la alternancia dista mucho de ser suficiente para traer consigo avances concretos, que se traduzcan en beneficios directos para la mayoría de los ciudadanos.

Pero también debemos reconocer que han existido experiencias muy exitosas, cuyo “hilo conductor” —como lo señala el reconocido sociólogo Manuel Castells— apunta hacia los esfuerzos para “acercar mucho más el Estado al ciudadano”, no al revés.

Es decir, a la coordinación de esfuerzos por parte de los gobiernos a nivel federal, estatal y municipal, para crear o reforzar mecanismos de participación ciudadana en el ámbito local.

Entre otras cosas, ello implica la descentralización de recursos y competencias; la necesidad de capacitación permanente para los servidores públicos; el desarrollo institucional; la reforma de los marcos legales; y —por supuesto— una mayor transparencia y rendición de cuentas claras a la sociedad, junto con la sociedad.

En este sentido, es indispensable reconocer que los procesos más constructivos de democratización latinoamericana, están ampliándose hacia lo que podríamos llamar una democracia ciudadana.

Se trata de una democracia que incluye el derecho de los ciudadanos a participar en el ejercicio del poder político; no sólo a través del voto, sino también de una colaboración institucionalizada para la formulación e implementación de las políticas públicas.

AMBITO EDUCATIVO

El ámbito de la educación ciertamente no escapa a esta ola transformadora.

De hecho, ha sido uno de los sectores pioneros con mayor desarrollo en lo que se refiere al impulso de la participación ciudadana.

En este sector, al igual que en de la salud, es donde se vivieron las primeras experiencias de descentralización política y administrativa en América Latina.

Fue aquí donde se empezaron a desarrollar los esfuerzos para reorganizar el aparato administrativo, y donde se impulsaron conceptos innovadores de autonomía para la participación de los nuevos actores con injerencia en el campo educativo.

No obstante, a pesar de los pequeños y variados avances que sin duda se han logrado registrar en el sistema educativo, hemos llegado a un punto donde debemos reflexionar sobre la necesidad de adoptar nuevas formas de trabajo colaborativo, que contribuyan a evitar la dispersión de los esfuerzos individuales.

Debemos participar desde y para nuestra localidad, enfocándonos no sólo en los problemas que requieren una atención urgente, sino decidiéndonos también a encarar aquellos que, por su propia naturaleza o dimensión, exigen programas de largo aliento, con un horizonte a largo plazo.

DIALOGO POLITICO

La política educativa en particular, que hasta hace unos cuantos años parecía ser competencia exclusiva a los gobiernos, hoy requiere de la participación ciudadana para elevar su calidad y eficiencia con la rapidez que demanda el cambiante entorno mundial.

Pero esta participación no puede darse de manera esporádica, o quedar sujeta a la voluntad ocasional de los actores gubernamentales y sociales.

Es claro que le corresponde a los distintos niveles de gobierno construir los puentes institucionales para establecer una comunicación permanente entre las autoridades y la ciudadanía.

Las diversas experiencias nacionales, compartidas en foros y encuentros ministeriales, así como las investigaciones de los especialistas, están llegando a un consenso, en el sentido de que el medio idóneo para lograr la calidad y la equidad educativa, es el diálogo político.

No el discurso político, ni el debate político.

El diálogo político tanto como condición básica, y como medio indispensable para el uso eficiente de los escasos recursos disponibles, con el fin de alcanzar objetivos bien definidos y —por lo tanto— compartidos entre todos.

El diálogo político como factor determinante para una nueva acción conjunta de gobernar —que los especialistas llaman gobernanza— y que lo que busca, es dar un cauce institucional a los procesos de acción conjunta para lograr el bien colectivo.

Este diálogo político debe darse, y —en la práctica— ya se está dando, en dos planos.

Por una parte, en el plano externo, a través del intenso diálogo internacional que existe en materia de políticas educativas, en foros como la Conferencia de Jomtien de 1990, donde —como saben—, se realizó la Declaración Mundial sobre Educación para Todos, referente a la "satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje".

O el Foro de Dakar del año 2000 , donde la mayoría de los países del mundo —incluyendo por supuesto a México—, nos comprometimos a lograr la meta de una Educación de Calidad para Todos.

Por otra parte, en el plano interno, la educación representa la tarea más trascendente que debemos asumir como Nación, una tarea integral que —como ya señalé— nos compete a todos por igual.

No sólo a las secretarías, o ministerios de educación, y a las escuelas, sino a todo el aparato gubernamental a nivel federal, estatal y municipal, con base en una disposición para coordinar la definición de programas y el uso de los recursos materiales y humanos disponibles.

Pero, también, a los medios de comunicación, tanto impresos como electrónicos, que por su alcance e influencia deben compartir el compromiso de contribuir a la tarea educativa, informando y analizando nuestra compleja realidad con un elevado sentido de responsabilidad.

Asimismo, compete al sector empresarial, que al asumir una creciente responsabilidad social corporativa, puede contribuir recursos muy valiosos para la tarea educativa, y compartir conocimientos a través de la vinculación con instituciones de educación superior, por ejemplo, al establecer Cátedras sobre temas específicas, o impulsar iniciativas de investigación aplicadas a la solución de retos concretos.

También compete en forma directa a los maestros, como pilares de la labor educativa; y a todos los que somos padres de familia, que debemos acompañar a nuestros hijos a lo largo de todo su proceso educativo, a la vez que hacemos el esfuerzo —siempre difícil— de educarlos con el ejemplo.

Sin duda, la mejor forma de articular estas distintas esferas de competencia, es mediante un diálogo político franco, constante, orientado a la búsqueda de soluciones eficaces para mejorar la educación.

En este diálogo político, la escuela representa el puente principal de comunicación, y el espacio natural para la gestación de nuevas formas de entender y practicar una ciudadanía más participativa, responsable, tolerante e inclusiva, que permita la convivencia constructiva de identidades plurales.

Es precisamente en este sentido que la educación exige la participación responsable de todos, en un proceso transparente que establezca y difunda públicamente las metas, los procedimientos, el contenido y los resultados de los esfuerzos que llevamos a cabo a fin de lograr una educación de calidad para todos.

Partiendo de esta premisa, debemos entonces propiciar un nuevo enfoque para la definición y el desarrollo de las políticas educativas.

Un enfoque que, en lugar de basarse en decisiones verticales, surgidas “de arriba hacia abajo”, se instrumenten a partir de los consensos alcanzados a través del diálogo político, “de abajo hacia arriba”, con la consecuente participación de todos los actores involucrados en el proceso educativo.

Desde esta ángulo, como lo ha planteado la propia UNESCO a través de la Organización Internacional de Educación, cito:

El surgimiento del “diálogo político como elemento central y determinante de la construcción y desarrollo de las políticas educativas, puede ser considerada como una de las mayores tendencias que hoy caracterizan a los sistemas educativos del mundo entero”.

“Si durante siglos —y particularmente en el siglo XX— pudo considerarse que el ‘discurso político’ constituía un instrumento esencial de la conducción, hoy resulta evidente que la educación no puede seguir siendo el terreno acotado de un pequeño equipo técnico de un solo ministerio –por competente que éste sea–, sino que incumbe al conjunto del gobierno, así como a toda la sociedad civil, y necesita la acción común y concertada de un número creciente de actores”.

VISION AMPLIADA DE LA EDUCACION

En este mismo sentido, la globalización ha generado la necesidad de “una visión ampliada de la educación”, que trascienda no sólo a las viejas estructuras jerárquicas de los sistemas educativos tradicionales, concentrados en la lectura, la escritura, la aritmética, y— afortunadamente— el civismo, como recordatorio de la identidad nacional.

La educación —formal e informal; desde la escuela, los medios de comunicación, el barrio o los hogares— debe rescatar antes que nada el amor por nuestras raíces, por nuestra comunidad, nuestro pueblo, nuestro país.

Debemos fomentar entre todos el orgullo de lo que somos, y —a partir de ahí—crecer juntos, impulsando modestos o grandes proyectos, pero que nos fortalezcan a todos como personas, y como nación.

La creciente complejidad mundial trae consigo desesperanza y confusión en cuanto a nuestro sentido de pertenencia.

Los jóvenes encuentran cada vez menos acomodo en las estructuras educativas tradicionales, que muchas veces se encuentran a años luz del desarrollo actual que ofrece el avance tecnológico.

De esta manera, lo que hace el concepto de una “visión ampliada de la educación", es poner énfasis en la urgente necesidad de darle un sentido renovado de pertinencia a la educación.

Un concepto renovado de educación, que nos prepare para convivir con la complejidad y el cambio constante; que nos permita vivir juntos con respeto y tolerancia; y que nos enseñe a aprender a lo largo de toda la vida.

La realidad en que debemos actuar, exige que las competencias educativas básicas incluyan el respeto a la diversidad de las culturas, así como la reinvención —desde lo local— del concepto de ciudadanía universal.

Desde esta perspectiva, la educación debe contribuir a la paz y la no-violencia; al entendimiento mutuo; a la equidad de género; e, incluso, al logro de un desarrollo sustentable, con base en una plena conciencia de la propia singularidad, pero que a la vez se fortalezca en la pluralidad.

Esto es parte de una discusión que tiene años de estarse desarrollando, pero que no por ello ha perdido vigencia ni relevancia.

Hoy, seguimos enfrentando las mismas tensiones que identificó la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI en su informe de 1996 a la UNESCO.

La tensión entre lo mundial y lo local; entre lo universal y lo singular; tradición y modernidad; el largo y el corto plazo; entre la competencia y la igualdad de oportunidades; entre el extraordinario desarrollo del conocimiento, y la capacidad de asimilación por parte del ser humano; la tensión milenaria entre lo espiritual, y lo material.

En este enfoque para revalorizar el sentido ético y cultural de la educación, sin duda destaca el resurgimiento de la educación tal y como quedó consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

No como un medio para el mero logro de metas económicas, como se ha planteado durante mucho tiempo, sino como lo verdaderamente esencial: como un derecho humano, que —a su vez— resulta indispensable para ejercer nuestros demás derechos, y para cumplir nuestras obligaciones ciudadanas.

CONCLUSION

Como lo muestran estas referencias que he mencionado, si bien existe una amplia coincidencia en muchos de los “qués” para dotar de un contenido pertinente a la educación en nuestro cambiante mundo globalizado, resulta evidente que aún es necesario encontrar los “cómos” para lograrlo.

Ese enorme desafío, es el que hoy nos reúne en este Décimo Sexto Congreso de la Asociación Mundial de Ciencias de la Educación.

A nombre del Gobierno de Nuevo León —y, en lo personal, como un actor más que está plenamente comprometido con la búsqueda de soluciones a los grandes retos que enfrentamos con base en un diálogo político constante—, hago votos para que de este encuentro surjan nuevas reflexiones y propuestas para atender las necesidades que plantea la mundialización a la educación.