Friday, September 13, 2013

Política Exterior de México: Responsabilidad Global




Palabras de Javier Treviño Cantú, Diputado Federal por Nuevo León, durante la glosa del Primer Informe de Gobierno.
México, D.F. 12, de septiembre de 2013

A nombre del Grupo Parlamentario del PRI, es un honor para mí tener la oportunidad de referirme a un tema de particular importancia para el desarrollo de México, como sin duda lo es la política exterior.

Contexto sobre los objetivos de la política exterior

Durante el periodo que cubre este Primer Informe de Gobierno, hemos sido testigos de evidentes logros para recuperar el prestigio de nuestro país en el mundo. Como bien lo señaló el Presidente Peña Nieto en su mensaje, y cito: “en política exterior, la alternativa era dejar que se siguiera proyectando una imagen distorsionada de México, o ir al mundo para reposicionarlo como la gran Nación que somos”.

Porque no debemos olvidar que el gobierno del Presidente Peña Nieto asumió la responsabilidad de representar a nuestro país ante el mundo tras doce desafortunados años de despropósitos y descalabros diplomáticos.

En los dos sexenios anteriores, hubo pronunciamientos descabellados para servir como intermediarios en conflictos distantes; se provocaron tensiones innecesarias con naciones amigas; y fue desastroso el impacto en nuestra imagen internacional de la violencia que causó el indispensable —pero muy mal diseñado— combate contra las organizaciones criminales. Así, durante la última década, México vio gravemente menguado su peso geopolítico en el mundo.

Por ello, en el Grupo Parlamentario del PRI celebramos el replanteamiento y fortalecimiento de nuestra política exterior. Primero, al incorporar esta materia como una de las cinco grandes metas nacionales que orientan el quehacer del Gobierno Federal; y, segundo, mediante su atinada conducción desde la Secretaría de Relaciones Exteriores, a cargo del Canciller José Antonio Meade.

La compleja dinámica de los asuntos mundiales, así como nuestro propio desarrollo interno, exigen que México se consolide como un actor con mayor responsabilidad global. En el Grupo Parlamentario del PRI, coincidimos en que los objetivos de política exterior, planteados por el Presidente Peña Nieto, nos guiarán en esa dirección. A saber: 1. Ampliar y fortalecer la presencia de México en el exterior.  2. Promover el valor de México en el mundo. 3. Reafirmar el compromiso del país con el libre comercio, la movilidad de capitales y la integración productiva. 4. Velar por los intereses de México y de los mexicanos en el extranjero.

Fortalecimiento de la presencia de México en el mundo

En relación con el fortalecimiento de la presencia de México en el mundo, desde el Poder Legislativo hemos sido testigos de la intensa agenda de trabajo internacional del Ejecutivo Federal.

Norteamérica

En cuanto a América del Norte, a nadie escapa la importancia de nuestra relación bilateral con los Estados Unidos; sin duda, la de mayor relevancia por razones comerciales, de inversión, turísticas, políticas, de seguridad e, incluso, globales.
En el Grupo Parlamentario del PRI, coincidimos en que era necesario replantear la agenda bilateral con un nuevo enfoque multi-temático, de forma que la atención prioritaria de ambos gobiernos no sólo se redujera a las distintas cuestiones vinculadas con la seguridad.

Reconocemos, por tanto, la capacidad del Gobierno de la República para lograr que durante la visita de trabajo que realizó el Presidente Obama a nuestro país en mayo pasado— el acento se pusiera en la agenda económica, para asegurar que Norteamérica se fortalezca como una región cada vez más competitiva.

Por otro lado, es innegable que lo relacionado con seguridad engloba un aspecto crítico de nuestra relación bilateral con los Estados Unidos. En ese sentido, vemos con satisfacción que, sin dominar exclusivamente la agenda, el tema está recibiendo la debida atención.

Al mismo tiempo, nuestro Partido ha sido muy enfático en condenar cualquier presunto espionaje entre gobiernos, por ser una práctica ajena a los principios de respeto y confianza mutua que deben regir las relaciones entre países amigos, socios comerciales y aliados.

América Latina y el Caribe

Por su parte, con Centroamérica, América del Sur y el Caribe nos unen estrechos vínculos. Es así que aplaudimos los trabajos para fomentar la integración, prosperidad y seguridad regionales.

La entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México y Centroamérica refleja con toda claridad el firme compromiso de nuestro país con la región.
Desde el Poder Legislativo, seguimos con particular atención las negociaciones y acuerdos de México en el marco de la Alianza del Pacífico, la cual robustecerá de manera integral nuestras relaciones con Colombia, Perú y Chile, al mismo tiempo que construimos un referente innovador para promover una eficaz integración regional.

Europa

Respecto a Europa, los trabajos del Ejecutivo se han enfocado en fortalecer nuestras relaciones bilaterales, así como en afianzar nuestra asociación comercial y nuestra calidad de socios estratégicos de la Unión Europea.

En el contexto de las negociaciones comerciales con la misma Unión Europea, que actualmente llevan a cabo tanto los Estados Unidos como Canadá, reconocemos el convenio alcanzado por las autoridades mexicanas con los presidentes del Consejo y la Comisión de dicha Unión Europea, para establecer un grupo de trabajo que analice y actualice nuestro propio Acuerdo de Asociación Económica, con el fin de ampliar su alcance y estimular mayores inversiones.

Asia Pacífico

En cuanto a Asia-Pacífico, hemos visto con franco beneplácito el relanzamiento de nuestra presencia a nivel regional, en uno de los polos mundiales de desarrollo más dinámicos.
En particular, reconocemos la acertada decisión del Presidente Peña Nieto para formalizar nuestra participación en las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico, que hoy representa uno de los esfuerzos de libre comercio potencialmente más trascendentes.

Además, el relanzamiento de la relación con China merece una mención especial. La visita a México del Presidente Xi Jinping refleja la renovada confianza entre ambos gobiernos, misma que se ha traducido en el acuerdo para crear una Asociación Estratégica Integral, y un Grupo de Alto Nivel Empresarial que promueva intercambios comerciales más equilibrados y mayores flujos de inversión.

Nos congratulamos de que los resultados de tales esfuerzos diplomáticos ya estén a la vista, porque en un muy breve tiempo se ha simplificado el acceso de productos mexicanos al mercado chino.

Por supuesto, no podemos dejar de apreciar que también se le ha dado prioridad al fortalecimiento de las relaciones bilaterales con Japón, Indonesia, Singapur y muchas otras naciones de la región.

África y Medio Oriente

En lo referente al Medio Oriente y África, aplaudimos los esfuerzos de la Cancillería para profundizar los contactos con aquellas naciones que destacan por su dinamismo y relevancia regional. Nuestro país tiene numerosas afinidades con temas prioritarios para el desarrollo del continente, por lo que estamos ante una inmejorable oportunidad para ampliar nuestra presencia.

Multilateralismo

Otro aspecto que merece destacarse, es la reiteración del compromiso del Estado mexicano con las causas universales. Nuestro país tiene una reconocida trayectoria en el ámbito de la diplomacia multilateral y ha quedado claro que México está decidido a asumir una creciente responsabilidad global.

Además de seguir ocupando el lugar que nos corresponde en el mecanismo del G-20, celebramos por ejemplo que en reconocimiento a nuestra capacidad para incidir en la conformación de un orden internacional más próspero y estable, México haya sido el único país latinoamericano invitado a la Cumbre de Líderes del G-8, realizada el pasado mes de junio, en Irlanda del Norte.

Mención aparte también merece el papel que México desempeñó en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en donde contribuimos en forma destacada a la adopción del Tratado sobre Comercio de Armas; un paso que esperamos será determinante para combatir con mayor eficacia a la delincuencia trasnacional organizada.

Cooperación internacional para el desarrollo

El Gobierno del Presidente Peña Nieto también ha reafirmado el compromiso de ampliar la presencia de México en el exterior por medio de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, la cual ha establecido un creciente número de acuerdos y programas para consolidar a México como cooperante internacional.

Mexicanos en el exterior

Por otro lado, un tema particularmente sensible, y frecuente objeto de puntos de acuerdo en esta Cámara de Diputados, se refiere a la defensa de los derechos e intereses de los mexicanos en el exterior, en especial de nuestros connacionales en los Estados Unidos.

El Grupo Parlamentario del PRI, en consonancia con el Gobierno de la República, reprueba de manera categórica el uso excesivo o desproporcionado de la fuerza por parte de agentes migratorios estadounidenses. Dicha conducta es inaceptable y, desde el Poder Legislativo, deseamos dejar muy en claro nuestro rechazo a la misma.

Siria

Antes de concluir, no puedo dejar de referirme a la preocupante situación que se vive en estos momentos por el caso de Siria.

Compartimos la indignación de la comunidad internacional por el presunto uso de armas químicas en ese país, lo que representaría una flagrante violación al Derecho Internacional.
Condenamos cualquier uso de este tipo de armamento, sobre todo en contra de la población civil, y hacemos votos para que la posible actuación del gobierno de los Estados Unidos se apegue estrictamente a los principios contenidos en la Carta de las Naciones Unidas, acatando en su caso las resoluciones del Consejo de Seguridad.

Conclusión

Señoras y señores legisladores:

Quiero reiterar el respaldo del Grupo Parlamentario del PRI a las grandes metas, a los objetivos específicos y a las estrategias en materia de política exterior que ha trazado el Presidente Enrique Peña Nieto, así como al atinado desempeño que han tenido la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Canciller Meade.

En esta primera etapa de su Gobierno, se ha avanzado con solidez en el propósito de que México sea un actor con responsabilidad global.

Al contar con lineamientos bien definidos y un firme liderazgo, tenemos la certeza de que el prestigio internacional de nuestro país se restituirá, y de que contaremos con una mayor capacidad para que la política exterior sea un instrumento estratégico que apoye nuestro desarrollo, que nos permita promover nuestros intereses nacionales, defender los derechos de los mexicanos, y contribuir en forma activa a la construcción de un mundo más seguro, próspero y equitativo.

Finalmente, quiero aprovechar para resaltar la fructífera participación de los legisladores mexicanos en las Reuniones Interparlamentarias realizadas este año. La diplomacia parlamentaria es, indudablemente, un valioso esfuerzo para apoyar la política exterior de nuestro país y fortalecer la presencia internacional de México.

Por mi parte es todo, diputado Presidente, y les agradezco su atención.

Política Exterior de México - Mensaje del Diputado Javier Treviño

Wednesday, July 17, 2013

Interés nacional y reforma energética

Javier Treviño Cantú

Milenio

Ante la inminente presentación de la propuesta de reforma energética, en el marco del Pacto por México, y de su discusión en el Congreso de la Unión para concretarla en una iniciativa con posibilidades reales de ser aprobada, reglamentada e instrumentada a corto plazo, es indispensable partir de una pregunta fundamental que nos permita evitar falsos dilemas: ¿cuál es el interés nacional de México en un mundo globalizado, donde nuestro país aspira a ser reconocido como un actor relevante con capacidad de decisión propia y de asumir mayores responsabilidades geopolíticas?

Como señala el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018: “...el objetivo de la presente Administración será defender y promover el interés nacional, mediante una política que consolide el papel constructivo de México en el mundo”  (p. 182). Por ello, la primera consideración respecto a la propuesta de una reforma energética de largo alcance, sería precisar la forma en que deberá contribuir a promover nuestro interés nacional. Para efectos del tema que nos ocupa, éste podría definirse como la capacidad de maximizar el aprovechamiento de los recursos energéticos con que cuenta el país para beneficio de las generaciones presentes y futuras de mexicanos. Punto.

No debemos perder de vista tres objetivos estratégicos de una reforma energética. El primero de ellos, sería asumir que nuestro interés nacional no debe consistir tan sólo en asegurar la plena propiedad del Estado mexicano sobre los hidrocarburos y demás recursos energéticos con que contemos conforme a lo establecido en el Artículo 27 constitucional, sino también en lograr que los aprovechemos al máximo.

De nada sirve al interés nacional contar con enormes reservas potenciales de petróleo y gas, si no podemos realizar actividades de exploración para ubicarlas con precisión, transferir el riesgo a los inversionistas privados, explotarlas en forma eficaz (es decir, a un costo internacionalmente competitivo y evitando en la mayor medida posible impactos ambientales nocivos), y canalizar con transparencia los recursos financieros generados tanto a fortalecer la capacidad de Pemex para operar como una compañía rentable, como a invertir en el desarrollo sostenido de la sociedad mexicana.

El segundo objetivo estratégico de la reforma, sería plantearnos cómo puede contribuir a reforzar y mantener nuestra seguridad energética. El acceso a fuentes de energía es un pre-requisito indispensable para toda la actividad productiva y el bienestar de la sociedad mexicana. Sin un abasto oportuno, no sólo se afecta la competitividad internacional de nuestro país frente a otras economías ya sean socios comerciales, como en el caso de los Estados Unidos, o competidores manufactureros como en el de China, sino que también se pone en riesgo nuestra seguridad nacional.

Nuestro reto en relación con este segundo objetivo estratégico es doble. Por una parte, no sólo ha caído la producción de petróleo y nos hemos rezagado en la explotación de gas natural y en formaciones rocosas de lutitas (gas shale), sino que incluso podríamos llegar a convertirnos en un país deficitario en materia energética muy pronto. De acuerdo con la Estrategia Nacional de Energía 2013-2027: “De 2000 a 2011, el consumo de energía en el país creció a un promedio anual de 2.08%, tasa superior a la (del) PIB, cuyo crecimiento anual fue de 1.82%. Por su parte, la producción de energía primaria disminuyó a una tasa anual de 0.3%. De continuar estas tendencias, tanto en consumo como en producción de energía, para el 2020 México se convertiría en un país estructuralmente deficitario en energía” (p. 3).

De hecho, nuestra seguridad energética ya está en riesgo, debido a nuestra creciente dependencia del exterior para abastecernos de productos petrolíferos —en especial, gasolinas y diesel—, así como de gas para consumo industrial y doméstico. La creciente capacidad exportadora de los Estados Unidos sin duda puede representar para nosotros una ventaja competitiva frente a otros países. Sin embargo, nada garantiza que los bajos precios actuales del gas estadounidense se trasladen en automático a México, ni que el intercambio energético pueda estar exento de las constantes fricciones comerciales entre ambos países, lo que en un caso extremo podría amenazar el suministro de productos críticos para el sector productivo y el transporte de nuestro país.

Por la otra parte, todo el panorama energético mundial está en un proceso de profundo reacomodo. Del lado de la oferta, precisamente por la revolución tecnológica que ha re-dinamizado la industria energética de los Estados Unidos y otros países con capacidad de explotar yacimientos petrolíferos no-convencionales, incluyendo a Canadá. Y, del lado de la demanda, por una reorientación del consumo hacia China y las demás economías emergentes de Asia, que demandan un mayor abastecimiento para sostener sus elevadas tasas de crecimiento y su propia seguridad energética.

De esta forma, no sólo nos hemos vuelto cada vez más vulnerables a la volatilidad de los precios energéticos internacionales por nuestras limitaciones en materia de refinación de combustibles o de extracción de gas, sino que, además, nuestro mercado “natural” de exportaciones petroleras, centrado en los Estados Unidos, está en posibilidades de desaparecer a mediano plazo. En Estados Unidos se está discutiendo acabar con las restricciones legales que impiden la exportación de gas y, ahora también, de petróleo crudo. Es decir, que muy pronto podríamos estar pagando precios mucho más elevados por el gas estadounidense, al mismo tiempo que nuestros vecinos del norte podrían competir con México por las exportaciones petroleras a los mercados de Asia.

Por último, el tercer objetivo estratégico de una reforma energética integral, tendría que enfocarse en la necesidad de contar con una industria y un mercado energético que contribuyan a elevar nuestra competitividad económica y, sobre todo, a darle bases más firmes al desarrollo social del país. Es un hecho que México ha ido ganando terreno en materia de competitividad, como lo muestran, por ejemplo, las cuantiosas inversiones en el sector automotriz y el acelerado desarrollo de la industria aeroespacial. Pero también es cierto que aún enfrentamos muchos retos para escalar posiciones en índices que, como el del Foro Económico Mundial, son determinantes para la toma de decisiones de los inversionistas. Y, entre los desafíos más relevantes, por supuesto se encuentra ofrecer un suministro energético confiable y a precios accesibles a la industria del país.

Lo más importante de todo, no obstante, es asegurar que la reforma energética permita generar mayores recursos presupuestales para invertir en el bienestar de la sociedad mexicana. A pesar de avances innegables, lamentablemente en México todavía cerca de la mitad de nuestra población vive en condiciones de pobreza. Como lo indica el reciente reporte del INEGI (junio 12, 2013) sobre las clases medias en México: “42.4% de los hogares, en donde vive el 39.2% de la población total del país, son de clase media. Por su parte, 2.5% de los hogares son de clase alta, viviendo en ellos el 1.7% de la población del país, mientras que, en el otro lado del espectro social, se tiene al 55.1% de los hogares donde desarrolla su vida el 59.1% de la población mexicana”.

Si no somos capaces de aprovechar la oportunidad histórica de lograr una reforma energética verdaderamente transformadora, que reduzca la carga impositiva de Pemex a la vez que genere recursos presupuestales mucho mayores mediante la inversión y la participación empresarial en este sector —resguardando ante todo el control del Estado mexicano sobre la propiedad de los hidrocarburos y demás recursos energéticos—, el “bono demográfico” con el que aún contamos, pronto se convertirá en una auténtica bomba de tiempo que podría poner en riesgo el destino de nuestra nación.






* El autor es Diputado Federal por Nuevo León, Secretario de la Comisión de Energía y Secretario de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados. Se ha desempeñado como Subsecretario de Relaciones Exteriores y Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Monday, May 06, 2013

Más allá del oasis: el PRI y el mundo


Javier Treviño Cantú

Revista Confluencia XXI
núm 20 ene-mar 2013
http://pri.org.mx/descargas/2013/05/CONFLUENCIA_20_Lanueva_OK.pdf

La gran batalla que el PRI deberá librar ahora es la reconquista de su prestigio como un partido político comprometido con la democracia, como una organización al servicio de los ciudadanos y de los más elevados intereses de nuestro país. ¿Pudo el PRI completar con éxito su travesía del desierto a partir del 2000? ¿O sólo ha llegado a un oasis? Durante doce años de un trabajo político sostenido en cada uno de los estados y en todo el país, el PRI logró construir una nueva historia de éxito que culminó con el triunfo en las elecciones presidenciales del 2012 y con un claro repunte en el Congreso de la Unión. Sin embargo, no es suficiente. Ahora tiene que reconstruir su  influencia en el escenario internacional. ¿Cómo se ve al PRI en el resto del mundo? Sin duda hay mucho trabajo por hacer.

Al igual que el PRI está actualizándose para ser un partido político más eficaz, en lo que se refiere a su capacidad de impulsar iniciativas y políticas públicas que promuevan decididamente el avance de México, también debe cambiar para replantear su propio posicionamiento a nivel mundial. La transformación que promueve no sólo debe ser la de México. Renovación y transformación deben ser dos elementos esenciales del mismo PRI y de su nueva visión.

Con base en su reconocida tradición internacionalista, el PRI tiene mucho que aportar para que el nuevo gobierno federal encabezado por el Presidente Enrique Peña Nieto ponga en práctica una política exterior con un amplio y sólido respaldo, que contribuya al logro de los grandes objetivos nacionales que se ha planteado. De igual forma, con una visión estratégica del nuevo papel que pueden y deben jugar los partidos políticos en el cambiante escenario global, el PRI tiene por delante un urgente e importante esfuerzo a realizar: tanto para difundir su renovado ideario programático, como para ampliar su ámbito de acción a través de las organizaciones partidistas internacionales a que pertenece y de una activa interlocución con otros partidos políticos e instituciones del mundo.

El PRI ha confirmado ser una organización política con capacidad de aprendizaje. A lo largo de su historia institucional en el siglo XX, supo transformarse en momentos decisivos para estar a la altura de las cambiantes circunstancias por las que atravesó nuestro país. Al inicio del siglo XXI, como partido en la oposición supo mantenerse cohesionado para reafirmar su identidad esencial y, al mismo tiempo, redefinirse como un partido vanguardista con propuestas electorales de avanzada para responder con eficacia a las justas exigencias de la ciudadanía.

Esta cualidad fundamental del PRI como organización “inteligente”, capaz de aprender para adecuarse a nuevas situaciones históricas y condiciones políticas, ha quedado nuevamente plasmada en las recientes adecuaciones a sus Estatutos, a la Declaración de Principios y al Programa de Acción emanados de la Asamblea Nacional que se llevó a cabo en el mes de marzo del presente año. Como bien se señala en dicha Declaración: “De cara a los desafíos del siglo XXI, ratificamos nuestros principios fundamentales, actualizamos nuestra agenda partidista y renovamos el compromiso de seguir abanderando las mejores causas de México”.

Ahora, en el marco de un mundo que se caracteriza por intensas dinámicas de cambio en todos los planos y órdenes del quehacer político, el PRI también debe renovar su forma de proyectarse en el mundo. Sobre todo, para incidir constructivamente en la formulación y conducción de una política exterior de Estado, que se oriente a fortalecer la capacidad soberana de nuestro país para definir su propio interés nacional y las políticas más adecuadas para promoverlo, y también para contribuir a encontrar soluciones eficaces ante los grandes retos comunes que enfrenta la humanidad en materia de competitividad económica, desarrollo social, seguridad y sustentabilidad.

Como ya lo han apuntado reconocidos académicos y analistas, el mundo globalizado de la actualidad se distingue, entre muchas otras cosas, por un replanteamiento de lo que constituye la esencia del poder y las fuentes de donde emana dicho poder. Si bien los Estados-Nación son, y seguirán siendo, los actores preeminentes, hoy éstos —a través de sus gobiernos representativos— ya comparten el escenario global con otros actores que cuentan con una creciente capacidad de acción e influencia, incluyendo a entidades de gobierno sub-nacionales y organizaciones supra-nacionales o multilaterales, a empresas y medios de comunicación de alcance mundial, individuos y personalidades comprometidos con causas específicas, asociaciones ciudadanas y, por supuesto, partidos políticos.

Paradójicamente, estos mismos partidos políticos hoy atraviesan en lo general por una profunda crisis de legitimidad, producto de un desfase entre la cambiante realidad de las sociedades alrededor del mundo, y la capacidad de dichos partidos para canalizar con eficacia las demandas y aspiraciones de quienes comparten una misma afinidad política. En este sentido, hoy los partidos tiene ante sí el doble reto que significa, por una parte, articular y transmitir con absoluta claridad el apego a determinados principios y su postura respecto a las agendas nacionales, locales y globales correspondientes; y, por la otra parte, aprovechar al máximo la capacidad de interacción con la ciudadanía nacional, local y global que brindan tecnologías como Internet y las redes sociales, al igual que un creciente panorama de foros internacionales para la discusión pública y el intercambio de experiencias.

En este sentido, si bien el PRI debe reafirmar y aprovechar al máximo los espacios que le brindan su pertenencia a organizaciones como la Internacional Socialista y la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL), también debe promover activamente una mayor presencia en otros espacios de interlocución donde pueda dar a conocer de manera puntual su ideario político. Para ello, ante todo es necesario reconocer que la imagen y percepción que se tiene del PRI en gran parte del mundo, sigue estando asociada a estereotipos o cualidades negativas que quizás lo pudieron haber distinguido en el pasado, pero que, o bien siempre han sido erróneas e infundadas, o en todo caso ya no corresponden con su verdadera caracterización actual.

Es decir que, en términos de lo que pudiera referirse como mercadotecnia política a escala global, el PRI tendría que emprender cuanto antes una activa campaña de reposicionamiento para asociar su “marca” a cualidades esencialmente positivas, incluyendo no sólo su amplia experiencia como partido en el gobierno, sino también su compromiso fundamental con la democracia, su capacidad de transitar como partido en la oposición a  integrar nuevamente el gobierno federal en México tras las elecciones presidenciales de 2012 y el triunfo de su candidato Enrique Peña Nieto, su apego irrestricto a la legalidad, y su voluntad de lograr que en México impere la justicia social y que nuestro país alcance un mayor desarrollo.

Para ello, el PRI necesitaría poner en marcha una estrategia integral, con enfoque claro, disciplina y perseverancia, para alinear esfuerzos en siete frentes claves:

1. Asignarle la más alta prioridad dentro del Comité Ejecutivo Nacional a la tarea internacional del Partido. Es necesario ampliar la presencia activa del PRI en organizaciones formales y foros coyunturales en las diferentes regiones del mundo.

2. Desarrollar relaciones constructivas con los medios de comunicación internacionales. La historia de éxito del PRI debe ser transmitida en forma consistente mediante una nueva narrativa, que resulte convincente y también atractiva para los corresponsales extranjeros que escriben desde México. Esto debe ser complementado con una estrategia de acercamiento con los editores de las principales publicaciones internacionales, así como con otras personalidades y líderes de opinión mundiales atentos a nuestro país.

3. Fortalecer la vinculación con las universidades extranjeras, centros de investigación académica (think tanks) en diferentes países y con expertos internacionales que han hecho de México su campo de estudio. Los estudiantes mexicanos en el extranjero pueden convertirse en un conducto privilegiado para organizar la presencia del PRI en los campus universitarios de mayor influencia del mundo.

4. Desarrollar una relación inteligente y eficaz con las comunidades de mexicanos en el extranjero sigue siendo un terreno fértil para ampliar la presencia del PRI en diferentes países, particularmente en los Estados Unidos.

5. Promover de manera permanente, alineada, coordinada, enfocada y disciplinada, la participación de los legisladores priístas en los principales foros internacionales.

6. Mantener y dar seguimiento constante a todos los espacios antes señalados a través de las nuevas tecnologías y las redes sociales.

7. Consolidar a la Fundación Colosio del PRI como un instrumento verdaderamente estratégico para la formación de cuadros de priístas especializados, con la capacidad de participar en cualquier foro mundial para promover las ideas y la imagen de lo que un PRI renovado significa para el avance democrático de México. La Fundación debe ser la fábrica de ideas, el gran actor que define la agenda de la discusión y elabora las narrativas que los priístas deben transmitir en todo el mundo.

De manera simultánea, el PRI tiene la oportunidad, y la responsabilidad, de acompañar al gobierno federal que encabeza el Presidente Peña Nieto para apoyar la ambiciosa agenda que se ha planteado en materia de política exterior. Después del lamentable deterioro sufrido tras 12 años de desastrosos gobiernos panistas, una de las principales tareas que debemos emprender —partido, gobierno y sociedad— es la recuperación de la imagen y la capacidad de influencia de nuestro país en cada región del mundo y en todos los espacios de actuación multilateral.

Desde el arranque de su administración, el Presidente Peña Nieto fue muy claro en advertir la importancia prioritaria y estratégica que le asignaría a la política exterior. Lo hizo al incorporar este tema como uno de los cinco grandes ejes que orientarán el esfuerzo de su gobierno para lograr que México sea un país donde prevalezcan la paz y la seguridad; para que sea un país incluyente, capaz de abatir la pobreza y la marginación, donde todos los mexicanos cuenten con oportunidades de desarrollo y bienestar; para que todos los mexicanos puedan acceder a una educación de calidad; para que México cuente con bases sólidas que le permitan ser un país más próspero; y, finalmente, para lograr que México sea un actor con responsabilidad global.

En el esfuerzo que representa “trazar una ruta acorde a las nuevas realidades globales”, el Presidente Peña Nieto ha detallado que la política exterior de su gobierno estará sustentada en cuatro grandes pilares: 1) fortalecer la presencia de México en el mundo [para] incidir en la conformación de una arquitectura internacional más próspera y equitativa; 2) ampliar la cooperación internacional, para que nuestra política exterior contribuya decididamente al desarrollo interior del país; 3) promover el valor de México en el mundo, a fin de acercar a otras latitudes nuestra historia, nuestra riqueza cultural, nuestra naturaleza, nuestra gastronomía y el patrimonio cultural que tiene nuestro país; y, 4) velar por los intereses de México y de todos los mexicanos en el extranjero.

En todos y cada uno de estos ámbitos, el PRI puede contribuir mediante una activa presencia internacional a lograr que México avance. Para concretar en los hechos el enorme potencial que lo consolide como una auténtica potencia regional y como un actor de alcance global.

Para completar la travesía del desierto que iniciamos en el 2000, y para ir más allá del oasis al que llegamos con el triunfo electoral del 2012, no basta ser exitosos en las contiendas electorales. Necesitamos ganar el debate de las ideas y reconstruir el prestigio internacional del PRI.