Tuesday, December 02, 2008

Las lecciones de la elección

Javier Treviño Cantú
El Norte
3 de diciembre de 2008

Los partidos políticos mexicanos ya se están preparando para la elección del 2012, por lo que sus estrategas deberían considerar siete lecciones que nos ofrece la elección presidencial de Estados Unidos:

1) En política, no hay enemigo pequeño. Cuando Obama anunció su candidatura, pocos lo tomaron en serio. Políticamente hablando, era un desconocido a nivel nacional. No pertenecía a una dinastía política, y no tenía bases de apoyo significativas. Su falta de experiencia, nombre y raza lo hacían parecer inelegible. Por ello, Hillary Clinton y John McCain cometieron el error de subestimarlo.

2) Una buena organización es la base del éxito. McCain, un republicano “atípico”, recurrió a un grupo de asesores cercanos a Karl Rove, el arquitecto de las victorias de Bush en 2000 y 2004. El resultado fue una campaña plagada de contradicciones. Hillary se rodeó de los consultores demócratas más reconocidos, y cotizados. Le diseñaron una campaña tan tradicional y costosa que, además de perder, todavía debe millones de dólares. En cambio, Obama dirigió una campaña impecable. Gracias a la estrecha coordinación entre los estrategas encabezados por David Axelrod; los empresarios y voluntarios que se les unieron; y los consejeros de confianza, incluyendo a su esposa Michelle y mentores como Valerie Jarrett, Obama logró mantener una estricta disciplina que evitó filtraciones y mensajes contradictorios. Durante casi dos años, eso le dio una consistencia ejemplar a su discurso.

3) El mensajero es el mensaje. McCain buscó proyectarse como un republicano diferente, pero tuvo que cargar con el legado de Bush. Hillary intentó reafirmarse como una candidata con peso político propio, pero la sombra de su esposo, el ex presidente Clinton, hizo que muchos dudaran en re-elegir a una pareja presidencial. Obama literalmente encarnó su mensaje de cambio, lo cual hizo que fuera convincente.

4) Las campañas negativas tienen un impacto limitado. Los ataques contra McCain fueron más eficaces, porque tenían mayor sentido: representaba la continuidad de las políticas que condujeron a la guerra contra Irak y la crisis económica. Por el contrario, los intentos para descalificar a Obama por su origen, nombre y relación con personalidades controvertidas, resultaron contraproducentes.

5) La televisión sigue siendo básica. Las cifras lo dicen todo: más de 30 millones vieron el infomercial de 30 minutos estelarizado por Obama. Entre junio y octubre, Obama gastó cerca de 300 millones de dólares en difundir casi 420 mil anuncios, mientras que McCain dedicó 132 millones para transmitir 270 mil spots.

6) Los medios 2.0 ya son determinantes. Lo más novedoso de la reciente elección fue la capacidad de Obama y su equipo para darle un uso estratégico a Internet y la conectividad de banda ancha. YouTube se convirtió en un canal de comunicación directo, y en una plataforma para multiplicar esfuerzos creativos independientes. Algunos estudios indican que Obama sumó 6 veces más amigos en MySpace que McCain, y 5 veces más en Facebook. En su portal my.barackobama.com se registraron más de 1.5 millones de cuentas; se volvió un espacio no sólo de información y socialización, sino también de organización. Sus seguidores formaron más de 35 mil grupos de apoyo y realizaron 150 mil eventos relacionados con la campaña. Sobre todo, convirtió su sitio en una ventanilla multi-media para recaudar más de 700 millones de dólares provenientes de 3 millones de donantes. Con ello, Obama trascendió las barreras tradicionales de la política partidista para cambiar la forma de hacer campaña y, posiblemente, también de gobernar.

7) Los partidos se están quedando chicos. La lección más trascendente del triunfo de Obama fue que los partidos siguen siendo indispensables para obtener la nominación a la presidencia, alcanzar el triunfo y gobernar, pero ya no son suficientes. Los medios 2.0 permiten ir más allá de las bases políticas tradicionales. Obama tiene bases de datos con millones de direcciones y correos electrónicos de ciudadanos que pueden —y esperan— ser movilizados para poner en práctica el cambio prometido.

Esta forma de democracia participativa no sólo se está popularizando en Estados Unidos. En México vemos cómo se multiplican los movimientos “legítimos” para defender el petróleo, pelear por la dirigencia del PRD, o regresar a la arena política después de protagonizar videos recibiendo fajos de dólares con sus respectivas ligas.

Sin duda, contar con el apoyo directo de millones de ciudadanos puede ser un instrumento electoral y de gobierno muy poderoso. Sin embargo, no se puede perder de vista que también entraña un gran riesgo. Si ese movimiento ciudadano es olvidado por su candidato después de tomar el poder; si sus esperanzas de cambio no son satisfechas; o, peor aún, si su ideario es “traicionado” desde el gobierno, pude voltearse en contra y desatar una inestabilidad social de consecuencias incalculables.

Rumbo a la elección en México del 2012, los precandidatos que mejor aprovechen desde ahora el “modelo Obama 2.0” de movilización social tendrán una enorme ventaja, por el peso que seguirán ganando los electores jóvenes. Quedan tres años para comprobar si ese modelo también sirve para gobernar.

4 comments:

Anonymous said...

¿Qué pensarán Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes de estas lecciones? A lo mejor todavía se van a aferrar al pequeño -o muy grande- dinosaurito priísta que llevan dentro. Yo creo que ni siquiera le entienden a la nueva lógica de los medios 2.0

Anonymous said...

Obama ganó porque encarnó eficazmente el deseo de cambio. Los norteamericanos ya no soportaban a Bush ni los ocho años de retroceso.

Diego Fonseca said...

Hola Javier,
Recién hallo tu blog. VOlveré a echarle una mirada más detenida.
Saludos,
Diego

Javier Trevino said...

Hola Diego. ¡Qué gusto saber de ti! Te envío un abrazo.