Sunday, June 08, 2025

El camino sinuoso de la transformación

El camino sinuoso de la transformación

Javier Treviño

@javier_trevino

El lunes pasado estuve en una conferencia de Nido Qubein en Estados Unidos. Es un reconocido empresario, educador y orador motivacional de origen libanés-estadounidense. Nació en 1948 en Jordania, hijo de madre libanesa y padre jordano. Tras la muerte de su padre, cuando tenía seis años, fue criado por su madre, una costurera. A los 17 años emigró a Estados Unidos con apenas 50 dólares en el bolsillo y un conocimiento limitado del inglés.

Qubein estudió en Mount Olive College y luego se transfirió a High Point University, donde se graduó en 1970. Posteriormente obtuvo una maestría en educación empresarial por la Universidad de Carolina del Norte, en Greensboro. Llegó a ser presidente de High Point University en 2005, liderando una transformación de la institución, que pasó de ser una pequeña universidad regional a una de las más reconocidas en el sur de Estados Unidos.

Qubein es un exitoso empresario. Fue presidente de Great Harvest Bread Company y miembro de los consejos de administración de Truist Financial y La-Z-Boy Corporation. También es autor de una docena de libros sobre liderazgo, comunicación y desarrollo personal. Es considerado uno de los oradores motivacionales más influyentes de Estados Unidos. Su mensaje se centra en la importancia de la actitud, el liderazgo con propósito, la resiliencia y la visión estratégica para transformar organizaciones y vidas personales.

Después de la conferencia, leí su libro, de 2024, “Extraordinary Transformation: An Entrepreneurial Blueprint for Leaders Who Seek Transformational Growth in Any Organization”. Pensé mucho en las elecciones del domingo pasado y en el reto que tiene el gobierno mexicano cuando habla de transformación.

En una era marcada por cambios constantes y desafíos sin precedentes, la necesidad de transformar nunca había sido tan urgente. El libro de Nido Qubein podría ser una guía práctica y oportuna que ofrece un marco integral para que nuestros líderes puedan desenvolverse en este panorama dinámico. 

Un crecimiento profundo y sostenible de una nación no se logra mediante ajustes graduales. Se tiene que adoptar una mentalidad emprendedora, cultivar una visión estratégica clara y ejecutar con una disciplina inquebrantable, a la vez que se fomenta una cultura que promueve la evolución continua. Es un camino sinuoso.

En el libro "Transformación extraordinaria" de Qubein se encuentra el concepto del plan empresarial. No es sólo para crear nuevas empresas, sino establecer tres pilares para inculcar en las organizaciones consolidadas la agilidad, la tolerancia al riesgo y el espíritu innovador. 

Primero, Qubein argumenta que los líderes deben convertirse en "intraemprendedores"; buscar constantemente nuevas oportunidades, desafiar la sabiduría convencional y estar dispuestos a adaptarse cuando sea necesario. Esta mentalidad fomenta una postura proactiva ante el cambio, considerando la disrupción no como una amenaza, sino como un terreno fértil para nuevas posibilidades. 

Se trata de fomentar una cultura donde se tomen riesgos calculados, los fracasos se consideren como oportunidades de aprendizaje y la creatividad sea un motor, independientemente de si la organización es una startup tecnológica emergente o una agencia gubernamental con una larga trayectoria.

Segundo, este espíritu emprendedor se complementa con el énfasis en la visión estratégica y la claridad. Qubein enfatiza que una transformación no puede ocurrir en el vacío; requiere una imagen convincente y bien articulada del futuro deseado. Esta visión va más allá de los meros objetivos financieros o la eficiencia operativa; debe inspirar, alinear y motivar a cada persona dentro de la organización. 

Una visión clara actúa como una guía para la toma de decisiones. Prioriza iniciativas y garantiza que todos los esfuerzos se canalicen hacia un objetivo unificado. Sin esta claridad, incluso los esfuerzos más emprendedores pueden convertirse en esfuerzos dispersos, carentes de la coherencia necesaria para una transformación extraordinaria.

El tercer pilar del plan de Qubein es la ejecución disciplinada. Una visión poderosa y una mentalidad emprendedora se vuelven inertes sin el esfuerzo constante y meticuloso necesario para hacerlas realidad. El libro proporciona pasos prácticos para que los líderes traduzcan grandes ideas en resultados tangibles. Esto implica establecer métricas claras, fomentar la responsabilidad y adoptar un proceso iterativo de planificación, implementación y evaluación. 

Qubein subraya que la verdadera transformación no es un evento único, sino un proceso continuo de perfeccionamiento y adaptación. Los líderes deben inculcar una cultura de seguimiento riguroso; garantizar que las estrategias no sólo se conciban, sino que se implementen y ajusten eficazmente a medida que evolucionan las circunstancias. Esta disciplina actúa como motor, e impulsa a la organización a través de las complejidades del cambio.

La base de estos tres pilares es el papel crucial de las personas y la cultura organizacional. Qubein aboga, tanto implícita como explícitamente, por un estilo de liderazgo que empodere, desarrolle e inspire a los empleados de todos los niveles. El crecimiento transformacional es un esfuerzo colectivo y requiere una cultura donde las personas se sientan valoradas, se les anime a aportar sus ideas y se les dote de las habilidades necesarias para afrontar nuevos retos. 

Según Qubein, los líderes deben cultivar un entorno de confianza, comunicación abierta y un propósito compartido, reconociendo que el factor humano es fundamental para impulsar y sostener cualquier cambio organizacional profundo.

"Transformación extraordinaria" de Nido Qubein ofrece un modelo oportuno y de aplicación universal para líderes que buscan algo más que una simple mejora gradual. Al promover una mentalidad emprendedora, enfatizar el poder de una visión estratégica clara y subrayar la necesidad de una ejecución disciplinada, todo ello dentro de una cultura de apoyo y empoderamiento, Qubein ofrece una guía completa. Su trabajo sugiere que la capacidad para un crecimiento extraordinario reside en cualquier organización, esperando ser liberada por líderes dispuestos a adoptar estos principios fundamentales de la transformación.

Aquí están algunas de las mejores frases que subrayé y que ilustran la idea central del libro:

1. “Tu circunstancia actual no determina a dónde puedes llegar; simplemente define por dónde debes empezar”. Esta cita resume la creencia de Qubein de que la transformación comienza con visión y posibilidad, independientemente de las limitaciones actuales.

2. “Las oportunidades no ocurren. Tú las creas”. Qubein enfatiza la mentalidad emprendedora: los líderes deben ser proactivos al forjar nuevos caminos en lugar de esperar la oportunidad.

3. “Si no estás dispuesto a arriesgarte, no puedes crecer. Si no puedes crecer, no puedes alcanzar tu máximo potencial. Si no puedes alcanzar tu máximo potencial, no puedes ser feliz. Si no puedes ser feliz, ¿qué más te queda?”. Esto refleja su convicción de que el crecimiento y la realización personal requieren valentía y disposición para asumir riesgos.

4. “La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario es ese pequeño extra”. Qubein destaca la importancia de ir más allá de las expectativas: la transformación se logra entregando constantemente más de lo requerido.

5. “El precio de la disciplina siempre es menor que el dolor del arrepentimiento”. La disciplina y la ejecución constante son fundamentales en el plan de Qubein para un cambio duradero.

6. “Una decisión se toma con la mente. Un compromiso se hace con el corazón. Por lo tanto, un compromiso es mucho más profundo y vinculante que una decisión”. La verdadera transformación, según Qubein, requiere un compromiso incondicional, no sólo un acuerdo intelectual.

7. “El cambio siempre trae oportunidades”. En lugar de temer al cambio, Qubein insta a los líderes a verlo como el catalizador del crecimiento y la innovación.

8. “El éxito no se trata sólo de ganar dinero; se trata de marcar la diferencia”. Redefine el éxito como la creación de valor e impacto positivo, no sólo como ganancia personal.

9. “La mayoría de nosotros perdemos las mejores oportunidades de la vida porque se nos presentan disfrazadas de trabajo”. Qubein enfatiza que la transformación se basa en el trabajo duro y en aprovechar las oportunidades que genera el esfuerzo.

10. “¿Eres un termómetro o un termostato? Un termómetro sólo refleja la temperatura de su entorno, adaptándose a la situación. Pero un termostato inicia la acción para cambiar la temperatura de su entorno”. Esta metáfora captura su llamado a los líderes a ser agentes de cambio proactivos, no meros respondedores pasivos.

11. “Cuando una meta le importa lo suficiente a alguien, esa persona encontrará la manera de lograr lo que al principio parecía imposible”. La visión y la pasión impulsan la persistencia necesaria para una transformación extraordinaria.

El mensaje central de Qubein es: la transformación es posible para organizaciones o líderes que adopten una visión audaz, abracen el cambio, se comprometan plenamente, ejecuten con disciplina y espíritu emprendedor.

https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-camino-sinuoso-de-la-transformacion/


Saturday, May 31, 2025

Revoluciones silenciosas

Revoluciones silenciosas

Javier Treviño

@javier_trevino

Las revoluciones evocan imágenes de multitudes, caos y confrontación. Son momentos en los que la historia toma forma con declaraciones contundentes y fuerza bruta. Sin embargo, no todas las revoluciones son ruidosas. Algunas se desarrollan silenciosamente, bajo la superficie, transformando sociedades, valores y sistemas, sin la fanfarria de la violencia ni la agitación. Ocurren gradualmente, desapercibidas, hasta que sus efectos son irreversibles.

Hace muchos años leí el libro de Ronald Inglehart, “The Silent Revolution: Changing Values and Political Styles Among Western Publics” (1977). El autor define las revoluciones silenciosas como "cambios de valores que ocurren no por una ruptura repentina, sino mediante el reemplazo generacional y la adaptación gradual". Para Inglehart, la era posterior a la Segunda Guerra Mundial presenció una revolución silenciosa en las sociedades occidentales, a medida que las generaciones más jóvenes priorizaban la autoexpresión y la calidad de vida sobre la seguridad económica y física.

¿Cuáles son las características de las revoluciones silenciosas?

1. Gradualidad: A diferencia de las revoluciones violentas que estallan repentinamente, las revoluciones silenciosas se desarrollan a lo largo de décadas o generaciones.

2. Mecanismos no violentos: Utilizan medios legales, educativos, culturales o económicos en lugar de la fuerza física.

3. Transformación estructural: Alteran los marcos subyacentes, como los sistemas de creencias, las instituciones o las normas sociales.

4. Visibilidad latente: Su impacto sólo se hace evidente en retrospectiva, y pasa desapercibido mientras está en curso.

5. Participación amplia: En lugar de ser impulsadas por élites o líderes carismáticos individuales, se configuran mediante una participación dispersa y descentralizada.

¿Cuáles son otros elementos centrales de las revoluciones silenciosas?

1. Ideas e ideologías: Las revoluciones silenciosas comienzan con un cambio en la conciencia colectiva. Cambiar las ideas dominantes puede erosionar la legitimidad de los sistemas existentes. Esto allana el camino para nuevas normas.

2. Instituciones y políticas: Los cambios graduales en las políticas, como nuevas leyes, reformas educativas o reestructuración institucional, sirven como vehículos para cambios revolucionarios. Estas reformas pueden ser "pragmáticas", pero tienen implicaciones transformadoras.

3. Tecnología e infraestructura: La innovación tecnológica puede catalizar revoluciones silenciosas. La revolución digital ha redefinido la comunicación, el comercio y la comunidad de maneras que inicialmente eran imperceptibles.

4. Cambios demográficos y culturales: Los cambios en las estructuras familiares, los niveles educativos, los roles de género o los patrones de inmigración pueden revolucionar silenciosamente las dinámicas fundamentales de la sociedad.

¿Cuáles son algunos ejemplos de revoluciones silenciosas?

1. El cambio posmaterialista. En su libro, Ronald Inglehart documentó un cambio de valores en las sociedades industriales avanzadas: de preocupaciones materialistas (estabilidad económica) a prioridades posmaterialistas (protección ambiental, igualdad de género, autonomía individual). Esta transformación, en gran medida invisible al principio, ha tenido profundas implicaciones políticas, influyendo en el auge de los partidos verdes, los movimientos por los derechos civiles y la democracia participativa.

2. La revolución digital. El auge del internet y la tecnología móvil alteró fundamentalmente el tejido de la sociedad global: cómo nos comunicamos, trabajamos e incluso cómo pensamos. Shoshana Zuboff, en “The Age of Surveillance Capitalism” (2019), exploró cómo estas tecnologías han creado nuevas estructuras de poder y modelos económicos, moldeando silenciosamente el comportamiento y la gobernanza sin consentimiento ni reconocimiento explícitos.

3. Conciencia ambiental y política climática. El auge del ambientalismo —de la defensa de nichos específicos al consenso global— ilustra una revolución silenciosa en las prioridades y las políticas. Libros como “Silent Spring” (1962) de Rachel Carson no provocaron una revuelta masiva, sino que iniciaron una lenta transformación en la conciencia pública y las políticas regulatorias.

Cansancio político.

El cansancio político —también conocido como hartazgo, fatiga política, desilusión o alienación— puede ser una causa y una condición importante para una revolución silenciosa. Si bien las revoluciones políticas suelen surgir de una intensa movilización y confrontación, las revoluciones silenciosas pueden surgir de lo contrario: la desconexión con las estructuras políticas tradicionales y la búsqueda discreta de alternativas.

1. Decepción con la política tradicional.

Cuando los ciudadanos pierden la fe en los partidos, líderes e instituciones políticas establecidas, pueden retirarse de la participación convencional (voto, activismo) y, en cambio, expresar sus valores a través de cambios culturales, cambios en el estilo de vida o iniciativas descentralizadas. Este cansancio se convierte en terreno fértil para revoluciones silenciosas en valores, identidades y modos de gobierno. El profesor Colin Crouch escribió en su libro “Postdemocracia” (2000) que “la erosión de la confianza en las instituciones políticas no es necesariamente el fin de la política; puede ser el comienzo de la política por otros medios”. 

2. Transición de la participación a la autonomía personal.

Ronald Inglehart argumentó que, a medida que las personas se cansan políticamente, o se sienten materialmente seguras, desvían su atención de las luchas materiales colectivas hacia la expresión y la autonomía individuales. Esto impulsa las revoluciones posmaterialistas y culturales, silenciosas en su forma, pero radicales en sus implicaciones. “Cuando la política se percibe como corrupta o insensible, la gente ya no marcha, sino que se retrae”, concluye quien fuera el director de la Encuesta Mundial de Valores.

3. Sustitución de instituciones.

En lugar de enfrentarse al sistema directamente, los ciudadanos cansados y hartos del estado actual de cosas podrían construir o apoyar sistemas paralelos —cooperativas locales, software de código abierto, monedas comunitarias o democracias digitales— que poco a poco socavarían el orden dominante. El auge de la tecnología blockchain surgió como respuesta a la desconfianza en los bancos. El movimiento de educación en casa aparece como reacción al desencanto con la educación pública. El periodismo ciudadano y los medios de comunicación descentralizados surgen de la frustración con las narrativas dominantes.

4. Rechazo silencioso de las narrativas dominantes.

El cansancio político puede resultar en un rechazo masivo, pero silenciado, del discurso de las élites, lo que lleva a una transformación de los símbolos culturales, el lenguaje y las aspiraciones, sentando las bases de una revolución cultural. Esto se evidenció en la década de 2010 con el creciente escepticismo hacia la globalización, el neoliberalismo y la autoridad centralizada. Rebecca Solnit, en su libro “Esperanza en la oscuridad” (2004) escribió acertadamente que “la gente no siempre asalta el palacio. A veces simplemente deja de mirarlo.”

5. Estudio de caso: Europa del Este antes de 1989.

En los años previos a la caída del bloque soviético, muchos europeos del Este se desvincularon de la vida política oficial. Disidentes como Václav Havel abogaron por “vivir en la verdad” como una forma de resistencia silenciosa, optando por no creer en la propaganda estatal ni participar en sus rituales. En “El poder de los impotentes” (1978), Havel escribió que “el verdadero poder de la disidencia no reside en el acto de protesta, sino en la retirada silenciosa del consentimiento”. Todos lo sabemos. Esta erosión silenciosa de la legitimidad, impulsada por el cansancio y la disidencia silenciosa, allanó el camino para un cambio político repentino y drástico.

El catalizador de la revolución silenciosa.

El cansancio político es más que sólo un síntoma de apatía: es un catalizador de la revolución silenciosa. Cuando las personas se desvinculan de los sistemas fallidos, comienzan a construir nuevas formas de vida, organización y relación, transformando silenciosamente el panorama político y cultural. Estos cambios pueden ser lentos, sutiles y descentralizados, pero su impacto acumulativo es duradero.

Hay gobiernos que no se dan cuenta de que las revoluciones silenciosas empiezan con cambios tectónicos bajo la superficie de la sociedad. Se centran menos en el espectáculo y más en la sustancia: transforman mentes, normas e instituciones de manera que perduran. Al estudiar y reconocer las revoluciones silenciosas, comprendemos mejor cómo los cambios significativos suelen ocurrir: no con un estallido, sino con persistencia, ideas y determinación.

Una "revolución silenciosa" describe una transformación fundamental dentro de una sociedad; ocurre gradualmente, sin trastornos dramáticos ni violencia generalizada. A diferencia de las revoluciones tradicionales, marcadas por barricadas y derramamiento de sangre, las revoluciones silenciosas se desarrollan a través de cambios en valores, normas, tecnologías o estructuras institucionales, que eventualmente conducen a profundas alteraciones en la forma en que las personas viven, piensan e interactúan.

El ritmo de una revolución silenciosa es evolutivo; el cambio se acumula con el tiempo, inadvertido en sus etapas iniciales. Es impulsada por actores no estatales, como empresarios, movimientos de base, innovadores tecnológicos. Cambia las actitudes culturales. Su impacto es profundo y duradero. Transforma los aspectos fundamentales de la sociedad. Sólo se hace evidente en retrospectiva, cuando el efecto acumulativo de estos cambios graduales se vuelve innegable.

https://www.sdpnoticias.com/opinion/revoluciones-silenciosas/


Saturday, May 24, 2025

Revelaciones que cambian las reglas

Revelaciones que cambian las reglas

Javier Treviño

@javier_trevino

¿A usted no le ha pasado? De repente comprende o soluciona inesperadamente un problema que antes era incomprensible. Es el ¡momento ajá! Se caracteriza por una rápida transición de la confusión o el estancamiento a la claridad y la comprensión, acompañada de una respuesta emocional positiva y una fuerte convicción de que la solución es la correcta.

Características del “momento ajá”.

Repentinidad: Aparece de forma abrupta, sin previo aviso, tras un periodo de estancamiento o fijación mental en un problema.

Fluidez: Una vez que se produce la intuición, la solución se procesa con fluidez y sin esfuerzo, como si de repente todo "encajara" en su lugar.

Afecto: Este momento provoca sentimientos de alegría, satisfacción y entusiasmo debido a la sorpresa y la claridad que aporta.

Convicción: La persona experimenta una fuerte sensación de que la solución o la comprensión es verdadera y precisa. 

Las investigaciones demuestran que estos momentos suelen surgir de la actividad cerebral subconsciente, a veces desencadenados por señales ambientales o interrupciones en la atención concentrada.

Elementos esenciales del “momento ajá”.

Impasse: La persona que resuelve el problema inicialmente se encuentra con un bloqueo mental o fijación, incapaz de encontrar una solución a pesar del esfuerzo.

Interrupción de la fijación: Un cambio de perspectiva o la relajación de las limitaciones mentales permite la formación de nuevas conexiones.

Introspección súbita: La solución surge espontáneamente, vinculada a un estallido de ondas cerebrales de alta frecuencia en el lóbulo temporal derecho, como lo demuestran estudios neurocientíficos.

Respuesta emocional: La introspección va acompañada de una fuerte reacción emocional, que refuerza la memoria y el aprendizaje.

Integración: La nueva comprensión se incorpora a la conciencia, lo que a conduce a una mejor resolución de problemas y creatividad.

Consecuencias del “momento ajá”.

Mayor creatividad y productividad: Puede impulsar la creatividad al permitir a las personas pensar fuera de los patrones convencionales y generar ideas innovadoras.

Mejora del aprendizaje y la memoria: El impacto emocional positivo y la claridad repentina ayudan a consolidar la comprensión en la memoria, lo que favorece el aprendizaje de un solo intento.

Mejor toma de decisiones: Experimentar la comprensión permite respuestas más precisas y completas para la resolución de problemas en comparación con intentos parciales o incompletos.

Satisfacción emocional: La alegría y la emoción asociadas con el momento motivan una mayor exploración y compromiso con problemas complejos.

Factores como los estados de relajación, los entornos espaciosos o la reducción de distracciones pueden aumentar la probabilidad de “momentos ajá” al promover el pensamiento holístico en lugar de un enfoque analítico limitado.

El “momento ajá” en política y gobierno.

En política y gobierno también hay descubrimientos o percepciones repentinas que transforman drásticamente la comprensión, la estrategia o la opinión pública, lo que a veces conduce a cambios significativos. Son revelaciones que cambian las reglas y pueden ocurrir durante asambleas políticas, negociaciones, elecciones o discursos, y con frecuencia marcan puntos de inflexión en la historia de un pueblo.

Un “momento ajá” puede implicar una claridad repentina sobre una estrategia política, ideología o problema social que transforma la dinámica de un partido o de la opinión pública. Estos momentos pueden revelar nuevas alianzas, exponer debilidades o inspirar movimientos, frecuentemente acompañados de resonancia emocional y una amplia atención pública.

En el ámbito de la política y el gobierno, el progreso suele ser lento, complejo y obstaculizado por la burocracia. Sin embargo, la historia ofrece momentos de claridad repentina: percepciones transformadoras cuando individuos o sociedades comprenden colectivamente una verdad fundamental. Son las instancias de epifanía que redefinen el liderazgo, las políticas y la conciencia pública. No siempre llegan con fanfarrias, pero su impacto se extiende a través de generaciones.

Una repentina comprensión personal, un fracaso que revela verdades sistémicas más profundas o un ajuste de cuentas público que impulsa el cambio. Estos momentos pueden alterar ideologías, cambiar las plataformas políticas o transformar naciones enteras. 

Thomas Kuhn, en “La estructura de las revoluciones científicas”, describe los cambios de paradigma como cambios repentinos y radicales en la cosmovisión. La política tiene su propia versión, cuando la narrativa dominante se derrumba bajo sus contradicciones y emerge una nueva visión. 

Lyndon B. Johnson y los derechos civiles.

Uno de los momentos de revelación más impactantes en la política estadounidense ocurrió con el presidente Lyndon B. Johnson. Aunque era un demócrata sureño con un historial complejo en cuestiones raciales, Johnson experimentó una transformación significativa durante su presidencia. El punto de inflexión se produjo tras el asesinato de John F. Kennedy y las marchas por los derechos civiles en Selma, Alabama.

Durante su discurso de 1965 ante el Congreso, en el que defendía la Ley de Derecho al Voto, Johnson declaró: “Es un error total negar a cualquiera de nuestros compatriotas estadounidenses el derecho al voto en este país”. En un momento de profunda claridad, se unió al movimiento por los derechos civiles. La historiadora Doris Kearns Goodwin escribe que Johnson reconoció tanto el imperativo moral como la trascendencia histórica del momento. Su impulso a la Ley de Derechos Civiles (1964) y la Ley de Derecho al Voto (1965) transformó la democracia estadounidense.

Mijaíl Gorbachov y la Glásnost.

Otra revelación que cambió el mundo ocurrió con Mijaíl Gorbachov, el último líder de la Unión Soviética. Cuando Gorbachov llegó al poder en 1985, la URSS se enfrentaba al estancamiento económico y la represión política. Inicialmente producto del sistema soviético, su contacto con las economías occidentales y el debate intelectual le hicieron comprender que la URSS no podía sobrevivir sin reformas.

Esto condujo a las políticas de glásnost (apertura) y perestroika (reestructuración). Su momento revelador fue reconocer que el imperio no podía sostenerse únicamente mediante el control autoritario. Irónicamente, estas reformas aceleraron el colapso de la URSS, pero también pusieron fin a la Guerra Fría y abrieron espacio para nuevos movimientos democráticos en Europa del Este. Gorbachov reflexionó posteriormente: “Me considero un hombre que inició las reformas necesarias para el país, para Europa y para el mundo”.

La transición de Nelson Mandela de la resistencia a la reconciliación.

La transformación de Nelson Mandela durante su encarcelamiento en Robben Island es otro ejemplo emblemático. Inicialmente líder militante del Congreso Nacional Africano, Mandela abrazó el sabotaje y la resistencia al apartheid. Pero durante sus 27 años en prisión, comenzó a comprender que la reconciliación, y no la venganza, era el camino hacia una paz sostenible.

Tras su liberación, declaró: “Al salir por la puerta que me llevaría a la libertad, supe que si no dejaba atrás mi amargura y mi odio, seguiría en prisión”. Esa constatación se convirtió en la base de la transición pacífica de Sudáfrica del apartheid a la democracia y le valió a Mandela la veneración mundial.

George Floyd y la protesta global.

No todos los momentos reveladores surgen de los líderes. A veces, surgen de la conciencia pública colectiva. El asesinato de George Floyd en 2020, grabado en video, desencadenó una reflexión global sobre la raza y la brutalidad policial. Para millones de personas, especialmente fuera de Estados Unidos, fue la primera exposición visceral al racismo sistémico en tiempo real.

Esto catalizó debates legislativos, la retirada de estatuas coloniales y movimientos reformistas. El “momento ajá" no se trataba sólo de la policía, sino de una injusticia más profunda y generalizada. Como observó Cornel West: "El sistema no puede reformarse solo. Lo hemos intentado año tras año, década tras década, y no funciona". La revelación galvanizó a una generación.

La fragilidad y el poder de la epifanía.

Si bien los "momentos ajá" son poderosos, no son invencibles. Requieren constancia, apoyo institucional y un cambio cultural. La elección de Barack Obama en 2008 se anunció como uno de esos momentos para el progreso racial en Estados Unidos; sin embargo, al final de su mandato, la nación estaba profundamente dividida. La comprensión debe ir acompañada de resiliencia.

No todas las epifanías son positivas. Los autoritarios también tienen momentos de revelación cuando se dan cuenta del poder del populismo, la desinformación o el miedo. La comprensión de Hitler del potencial propagandístico de la radio; o el uso de las redes sociales para eludir a los medios tradicionales, muestran cómo estas percepciones pueden socavar la democracia.

El momento de revelación en política es más que una chispa: es un punto de inflexión. Ya sea que surja en un despacho presidencial, en una celda o en las calles, revela algo previamente oculto. Estas revelaciones transforman las leyes, los corazones y la historia. El desafío no es sólo reconocerlas, sino actuar en consecuencia y construir sistemas que mantengan su promesa. Václav Havel lo dijo claramente: “La esperanza no es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de cómo resulte”. Es en ese espacio —entre la comprensión y la acción— donde nace la transformación política.

https://www.sdpnoticias.com/opinion/revelaciones-que-cambian-las-reglas/


Saturday, May 17, 2025

Sentido de comunidad

Sentido de comunidad

Javier Treviño

@javier_trevino

Vivimos tiempos en que las divisiones se profundizan. La animosidad prevalece sobre la comprensión y fractura la sociedad. Ante esto, el "sentido de comunidad" no puede ser un ideal nostálgico. Debería ser un instrumento vital para el progreso, la resolución de disputas y la generación de prosperidad compartida. 

Nací y crecí en Monterrey. No es un secreto que los lazos que nos unían se desgastaron, bajo el peso del individualismo y la polarización. Ahora deberíamos darnos a la tarea de cultivar conscientemente la comunidad. Es una labor esencial para reparar el tejido social, fomentar la empatía y construir un futuro compartido.

El poder de un fuerte “sentido de comunidad” reside en su capacidad para trascender las fronteras ideológicas. En las naciones polarizadas, esta interconexión se ve eclipsada por las voces amplificadas de la división. 

La necesidad humana fundamental de pertenencia y conexión persiste. Un enfoque en espacios locales compartidos, objetivos comunes (como mejorar las escuelas o la infraestructura local) y la ayuda mutua puede crear núcleos de unidad que trascienden las afiliaciones políticas. 

Las encuestas coinciden en que el sentido de apego comunitario es más fuerte en las zonas donde se percibe una mayor compatibilidad política, lo que sugiere que incluso una brecha ideológica moderada no necesariamente anula los lazos comunitarios.

Un sólido sentido de comunidad proporciona un terreno fértil para la resolución de disputas. Cuando las personas se sienten conectadas entre sí, es más probable que aborden los desacuerdos con un espíritu de compromiso en lugar de una oposición arraigada. 

El poder de la empatía y la comprensión de las necesidades son esenciales. Una comunidad sólida fomenta la confianza relacional que permite un diálogo basado en valores compartidos. La comunidad es un proceso, es una conversación, en donde las personas coexisten respetando su diversidad social y aceptando el compromiso político. Aceptación y respeto son un poderoso antídoto contra la mentalidad del "nosotros contra ellos" que alimenta la polarización.

Una comunidad cohesionada está intrínsecamente ligada a la prosperidad compartida. Cuando las personas sienten un sentido de propiedad y responsabilidad colectivas, son más propensas a invertir en sus espacios compartidos y a apoyar iniciativas que beneficien el bien común. Esto se manifiesta en el desarrollo económico local, proyectos colaborativos y la voluntad de contribuir al bienestar de todos los miembros de la comunidad, independientemente de inclinaciones políticas. 

Al involucrar activamente a los ciudadanos en la toma de decisiones, los gobiernos locales pueden fortalecer la confianza, fomentar la colaboración y crear un sentido de pertenencia compartido en sus comunidades. Se construye el camino hacia una prosperidad más inclusiva y sostenible.

Sin embargo, construir y mantener un “sentido de comunidad” no está exento de desafíos. La profunda animosidad y desconfianza que fomenta la polarización pueden dificultar la conexión interideológica. Superar esto requiere un esfuerzo consciente para crear un "capital social puente", como lo plantea Robert Putnam, fomentando las conexiones entre grupos diversos en lugar de simplemente reforzar las redes homogéneas.

El "sentido de comunidad" es uno de los aspectos más profundos de la vida humana. Trasciende la geografía, la cultura y la edad. Es identidad compartida, apoyo mutuo y propósito colectivo. Es fundamental para el bienestar personal, la cohesión social y la capacidad de los grupos para superar desafíos juntos.

¿Qué es el “sentido de comunidad”?

En esencia, el “sentido de comunidad” se refiere al sentimiento que tienen las personas de pertenecer a un grupo que se apoya mutuamente y está comprometido con objetivos y valores compartidos. El psicólogo Seymour Sarason, quien acuñó el término en 1974, lo describió como "la percepción de similitud con los demás, una interdependencia reconocida, la voluntad de mantener esta interdependencia dando o haciendo por los demás lo que uno espera de ellos". Este sentido no es meramente emocional o sentimental; abarca la confianza, la responsabilidad compartida y la participación activa.

Recuerdo que cuando estaba estudiando la maestría en políticas públicas en Harvard leí un artículo que se acababa de publicar, que ahora es un clásico, en el Journal of Community Psychology (volumen 14, enero 1986): “Sense of Community: A Definition and Theory” escrito por David W. McMillan y David M. Chavis, de Vanderbilt  University.

Los autores desglosaron el sentido de comunidad en cuatro componentes fundamentales:

1. Membresía: El sentimiento de pertenencia o de formar parte de un colectivo. Esto incluye la seguridad emocional y la identificación con el grupo.

2. Influencia: La idea de que los miembros se importan entre sí y para el grupo, y que tienen voz y voto en las decisiones del grupo.

3. Integración y satisfacción de necesidades: La comunidad satisface las necesidades de sus miembros mediante valores compartidos e intercambios de apoyo.

4. Conexión emocional compartida: Un vínculo que se desarrolla a través de historias, experiencias y tiempo compartido.

El sentido de comunidad es esencial para el bienestar individual y colectivo. Las personas que se sienten conectadas con sus comunidades tienen mayor probabilidad de experimentar resiliencia emocional, menores niveles de ansiedad y depresión, y un mayor sentido de propósito. A mayor escala, las comunidades con un fuerte vínculo interno tienden a ser más colaborativas, adaptables y capaces de movilizar recursos en tiempos de crisis.

Los movimientos sociales se fortalecen gracias al sentido de comunidad entre sus miembros. El movimiento por los derechos civiles y el activismo ambiental demuestran cómo los objetivos compartidos y las conexiones emocionales pueden impulsar a las personas hacia la acción colectiva sostenida.

La erosión de la comunidad.

La urbanización, la tecnología digital y las normas culturales individualistas han provocado fragmentación social y aislamiento. Las personas pueden vivir en zonas densamente pobladas sin siquiera conocer a sus vecinos. Las interacciones en línea, si bien son convenientes, carecen de la profundidad y la responsabilidad de las relaciones en persona.

Esta erosión tiene consecuencias reales: aumento de los problemas de salud mental, mayor polarización y un debilitamiento del sentido de responsabilidad cívica. En respuesta, existe un creciente movimiento para reconstruir las comunidades, a través de iniciativas locales, espacios compartidos, voluntariado y gobernanza inclusiva.

Reconstruir el sentido de comunidad requiere un esfuerzo intencional. Comienza por escuchar, estar presente y crear entornos donde todos se sientan vistos y valorados. Las escuelas, los lugares de trabajo, las instituciones religiosas y los grupos vecinales desempeñan un papel fundamental. La tecnología, cuando se usa bien, puede fomentar la comunidad al conectar a personas con intereses o necesidades comunes. Las políticas públicas que priorizan la vivienda digna, los espacios públicos accesibles, la educación y la atención médica de calidad contribuyen significativamente a fortalecer las comunidades. 

¿Qué logra un fuerte “sentido de comunidad”?

1. Cuando ocurre una crisis (un desastre natural, una emergencia de salud pública o disturbios sociales), el sentido de comunidad fomenta la cohesión social. Las personas son más propensas a actuar en beneficio colectivo, coordinar respuestas y brindarse apoyo mutuo cuando se sienten parte de un grupo más amplio y solidario. Esta solidaridad permite la rápida movilización de recursos y voluntarios, facilita una comunicación eficaz y fortalece la confianza en la toma de decisiones colectiva.

2. Un sólido sentido de comunidad protege a las personas del impacto psicológico de las crisis. La identidad y la pertenencia compartidas reducen los sentimientos de aislamiento, ansiedad e impotencia. Ayudar a otros dentro de la comunidad no sólo beneficia a quienes la reciben, sino que también mejora la salud mental y el bienestar de quienes ayudan, fomentando un ciclo de apoyo y resiliencia.

3. Durante las crisis, la confianza en las instituciones es crucial. Un fuerte sentido de comunidad anima a sus miembros a responsabilizarse mutuamente. Esto se extiende desde la familia inmediata y los vecinos hasta la ciudad o el país en general, creando una red de apoyo que puede absorber los impactos y acelerar la recuperación.

4. La resiliencia social (la capacidad de resistir y recuperarse de las perturbaciones) está profundamente vinculada a la fortaleza de los vínculos comunitarios. Las comunidades con altos niveles de conectividad y participación social están mejor preparadas para brindar apoyo, movilizar recursos y adaptarse a las circunstancias cambiantes. No se trata solo de supervivencia; se trata de la capacidad de recuperarse, reconstruir e incluso resurgir fortalecido tras la adversidad.

5. En tiempos de conflicto, un fuerte sentido de comunidad puede superar las divisiones, reducir las tensiones y promover el diálogo. Las conexiones emocionales compartidas y el sentido de pertenencia ayudan a las comunidades a gestionar sus diferencias y a trabajar hacia objetivos comunes, fomentando la paz y la estabilidad.

https://www.sdpnoticias.com/opinion/sentido-de-comunidad/


Saturday, May 10, 2025

El síndrome del impostor y los partidos políticos

El síndrome del impostor y los partidos políticos

Javier Treviño

@javier_trevino

Todos cometemos errores. Los psicólogos expertos en liderazgo siempre dan los mismos consejos prácticos:

1. Admitir el error, disculparse y responsabilizarse. Ignorar un error puede ser desmoralizante y corrosivo para un equipo. Lo peor que pueden hacer los líderes es minimizar su error, ignorarlo o intentar culpar a otros. 

2. Controlar la reacción. Los líderes deben controlar sus emociones aunque haya frustración, vergüenza e incomodidad. No deben insistir en tener la razón o culpar a otros por un error. Tienen que reflexionar, considerar puntos de vista alternativos y nueva información. Nunca hacer suposiciones sin conocer los hechos. Evitar las lagunas de razonamiento.

3. Comunicarse con claridad. Es importante que los líderes sean lo más claro posible al hablar de sus errores con los miembros del equipo. Deben definir el error con precisión, evaluar la magnitud del daño, diseñar los pasos siguientes, escuchar opiniones, comunicarse con transparencia. 

4. Solucionar el problema. Los errores suelen ser sintomáticos de un problema mayor que debe abordarse. Una vez que los líderes comprenden por qué se cometió el error, pueden crear un proceso para ayudar a evitar errores similares en el futuro.

Todos los días leemos historias sobre los errores de los partidos políticos mexicanos y sus líderes. Es me recordó al “síndrome del impostor”. Es un término acuñado en 1978 por las psicólogas clínicas Pauline R. Clance y Suzanne A. Imes, que se refiere a individuos con un alto rendimiento, caracterizados por una incapacidad para internalizar sus logros y un miedo persistente a ser expuestos como un "fraude".

Hay individuos que sienten que "van a ser descubiertos". Esta idea de que "no encajan" refuerza aún más la sensación de "simplemente tuve suerte" y "no estoy aquí porque lo merezca". Todo esto aumenta la ansiedad, la baja autoestima y el estancamiento en un trabajo que dura mucho más de lo previsto, a pesar de un buen desempeño o del deseo de adquirir más responsabilidades.

En los años de la pandemia leí el libro “Own Your Greatness: Overcome Impostor Syndrome, Beat Self-Doubt, and Succeed in Life” (2020), de Lisa Orbé-Austin y Richard Orbé-Austin ("Aduéñate de tu grandeza: Supera el síndrome del impostor, vence las dudas y triunfa en la vida"). Los autores son terapeutas y estiman que el 70% de las personas experimentará el “síndrome del impostor” en algún momento de su vida. 

El libro ofrece una guía completa para comprender y superar el “síndrome del impostor”, esa persistente sensación de fraude intelectual y profesional a pesar de las evidencias externas de competencia. Los autores analizan minuciosamente el fenómeno y sus diversas manifestaciones y causas subyacentes:

1. Describen claramente sus características, incluyendo sentimientos de fraude, miedo a ser descubierto, atribuir el éxito a factores externos y perfeccionismo.

2. Categorizan patrones comunes del síndrome del impostor (el perfeccionista, el experto, el solista) para ayudar a los lectores a reconocer sus manifestaciones específicas.

3. Exploran los posibles orígenes del síndrome del impostor, incluyendo dinámicas familiares, presiones sociales y normas culturales.

4. Ofrecen técnicas prácticas para desafiar los pensamientos negativos, replantear los éxitos, desarrollar la autocompasión, construir confianza y aceptar la imperfección. Esto incluye la reestructuración cognitiva, experimentos conductuales y el cultivo de una mentalidad de crecimiento.

5. Orientan para mantener el progreso y desarrollar resiliencia ante futuros episodios de inseguridad. 

Creo que la metodología del libro puede aplicarse a los partidos políticos. Los principios descritos en ofrecen un marco sorprendentemente relevante sobre cómo los partidos políticos pueden abordar sus propias formas de "síndrome del impostor" y cultivar una presencia más auténtica y efectiva en el panorama político. 

El síndrome del impostor en los partidos políticos se manifiesta cuando políticos o líderes de partidos, a pesar de su competencia, dudan de su legitimidad y temen ser expuestos como un fraude. Esto puede tener varios efectos en la dinámica y la gobernanza del partido:

1. Parálisis en la toma de decisiones: Los líderes con síndrome del impostor pueden dudar en tomar decisiones audaces o ceder excesivamente ante los demás, temiendo que sus decisiones sean juzgadas con severidad o que se expongan sus supuestas deficiencias. Esto puede ralentizar las respuestas del partido, especialmente durante las crisis, cuando la decisión es crucial.

2. Reducción de la cercanía y la participación pública: La preparación excesiva y la búsqueda de la perfección pueden hacer que los líderes parezcan menos espontáneos o cercanos, lo que debilita su conexión con los votantes y colegas.

3. Problemas de delegación y colaboración: Los líderes pueden evitar delegar tareas, preocupados de que compartir la responsabilidad pueda revelar sus supuestas deficiencias. Esto centraliza el poder y sofoca la creatividad y la eficiencia del equipo.

4. Impacto en la diversidad e inclusión: Los miembros de grupos históricamente subrepresentados pueden experimentar un mayor síndrome del impostor, especialmente al ser juzgados por quienes tradicionalmente ostentan el poder. Esto puede generar reticencia a expresar nuevas ideas o adoptar posturas controvertidas, e incluso puede resultar en renuncias prematuras.

5. Percepción y confianza pública: La inseguridad persistente y la vacilación visible pueden socavar la confianza pública en el liderazgo de un partido, afectando los resultados electorales y la cohesión interna.

Los partidos políticos pueden abordar el síndrome del impostor fomentando culturas que valoren la experiencia por encima de la confianza en sí mismos, fomentando el debate abierto sobre las inseguridades y apoyando diversos estilos de liderazgo en lugar de castigar las desviaciones percibidas de la tradición.

1. Identificar el origen del impostor en el partido: Así como las personas atribuyen los sentimientos de impostor a experiencias formativas, los partidos políticos pueden reflexionar sobre eventos históricos que pudieron haber impactado su autopercepción. Las derrotas electorales, los conflictos internos o los escándalos públicos pueden generar una sensación colectiva de incompetencia. Reconocer estos eventos permite al partido comprender y abordar los problemas subyacentes que afectan su identidad.

2. Reconocer los detonantes organizacionales: Los partidos deben identificar las situaciones que generan dudas o comportamientos defensivos. Estas pueden incluir la cobertura mediática crítica, la participación en debates sobre políticas polémicas o la gestión de transiciones de liderazgo. Al anticipar estos detonantes, los partidos pueden preparar respuestas constructivas, manteniendo la compostura y la claridad en tiempos difíciles.

3. Reformular la narrativa interna: En lugar de ver los reveses pasados como fracasos, los partidos pueden reinterpretarlos como oportunidades de aprendizaje que contribuyeron al crecimiento y la resiliencia. Este cambio de una narrativa centrada en los déficits a una que reconoce los logros y la adaptabilidad fomenta una autoimagen organizacional más positiva.

4. Fomentar la comunicación abierta: Fomentar la transparencia dentro del partido ayuda a combatir los sentimientos de incompetencia. Crear espacios donde los miembros puedan compartir inquietudes y experiencias promueve el apoyo mutuo y la resolución colectiva de problemas, reduciendo el aislamiento que a menudo acompaña a los sentimientos de impostor.

5. Desafiar los pensamientos negativos automáticos: Los partidos pueden desarrollar estrategias para contrarrestar creencias negativas generalizadas, como "siempre perdemos en las zonas urbanas" o "nuestras políticas son demasiado complejas para el público". Al examinar críticamente estas ideas y reemplazarlas con afirmaciones basadas en la evidencia, los partidos pueden construir una perspectiva más equilibrada.

6. Experimentar con nuevos roles: Así como se anima a las personas a probar nuevos roles, los partidos pueden explorar diferentes enfoques de liderazgo y participación. Pasar de una postura reactiva a una proactiva e innovadora en políticas, o de un activista tradicional a un comunicador experto en medios digitales, puede revitalizar la imagen y la eficacia del partido.

7. Construir una coalición de apoyo: Formar alianzas con organizaciones, grupos comunitarios y líderes de opinión afines puede reforzar la misión y los valores del partido. Estas alianzas proporcionan validación externa y amplían la red de apoyo del partido, contribuyendo a un mayor sentido de propósito y legitimidad.

Los partidos suelen participar en diálogos internos autocríticos. Cuestionar narrativas y replantear acontecimientos pasados desde una perspectiva más equilibrada puede fortalecer la confianza colectiva. En lugar de centrarse únicamente en las victorias electorales, los partidos pueden aprender a reconocer y valorar otras formas de éxito, como la defensa eficaz de políticas públicas.

Los partidos deben aceptar los errores y aprender de ellos sin culparse ni recriminarse internamente. Una cultura de aprendizaje y crecimiento fomenta la resiliencia. Reconocer pública e internamente las fortalezas, los valores y las contribuciones históricas del partido puede fortalecer el sentido de eficacia colectiva.

https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-sindrome-del-impostor-y-los-partidos-politicos/


Friday, May 09, 2025

La magia de una conversación

La magia de una conversación

Javier Treviño

@javier_trevino

En medio del inmenso mar de desacuerdos todavía podemos encontrar algunas islas de acuerdos. Hace tiempo leí uno de los artículos de Irene Vallejo donde destaca el poder transformador de la conversación como un arte esencial para construir entendimiento. La clave está en escuchar y dialogar con respeto, sin arrogancia ni imposición, buscando puntos de concordancia más que demostrar que se tiene la razón. 

Las disputas son parte inevitable de la interacción humana y surgen en el ámbito laboral, familiar, de amistad e incluso entre países. Si bien los conflictos suelen tener connotaciones negativas, también ofrecen oportunidades de crecimiento y comprensión si se abordan con las herramientas adecuadas. La conversación es el medio más poderoso y transformador para resolver disputas.

¿Por qué la conversación es importante en la resolución de conflictos? Porque se basa en la conexión. A través del diálogo, las personas comparten pensamientos, emociones y perspectivas, creando un puente entre diferentes puntos de vista. Cuando surge un conflicto, una conversación significativa se convierte en el vehículo que transforma la discordia en comprensión y, en última instancia, en resolución.

Las conversaciones productivas permiten a las partes expresar sus necesidades e inquietudes, escucharse mutuamente y colaborar para encontrar soluciones. Este proceso no sólo resuelve el problema inmediato, sino que también fortalece las relaciones y genera confianza para el futuro. Cortesía, claridad y empatía pueden derribar las barreras de la soledad y la hostilidad. Una conversación es la herramienta más poderosa para la colaboración, la convivencia y las alianzas.

¿Cuáles son los elementos clave de las conversaciones efectivas en caso de conflictos?

1. Escucha activa: una de las habilidades cruciales en la resolución de conflictos es la escucha activa. Esto significa concentrarse plenamente en la persona que habla, interpretar tanto sus palabras como sus emociones, y demostrar un interés genuino en su perspectiva. La escucha activa garantiza que todas las partes se sientan respetadas, lo cual es esencial para reducir la tensión y fomentar el entendimiento mutuo.


2. Comunicación clara y constructiva: expresarse con claridad y respeto es vital. Usar frases en primera persona, en lugar de lenguaje acusatorio, ayuda a comunicar sentimientos sin culpar; reduce la actitud defensiva y abre la puerta a una conversación honesta.


3. Crear un entorno seguro: elegir un entorno neutral y privado para conversaciones difíciles puede ayudar a los participantes a sentirse más cómodos y dispuestos a participar abiertamente. Establecer reglas básicas para una comunicación respetuosa garantiza que el diálogo se mantenga constructivo.


4. Buscar puntos en común: centrarse en objetivos o valores compartidos ayuda a que la conversación pase de ser conflictiva a colaborativa. Cuando ambas partes reconocen sus intereses comunes, encontrar soluciones se vuelve más fácil y satisfactorio para todos los involucrados.

¿Podemos encontrar un potencial transformador en una conversación? Creo que sí. Un diálogo significativo va más allá de resolver disputas específicas; puede transformar relaciones y comunidades. Al abordar los conflictos con curiosidad y apertura, las personas pueden convertir los desacuerdos en oportunidades de aprendizaje y conexión. 

En el ámbito laboral, las conversaciones constructivas sobre conflictos pueden aumentar la productividad y el bienestar, mientras que en las familias y las amistades, profundizan los vínculos emocionales y la confianza.

Además, las conversaciones que abordan problemas y emociones subyacentes, en lugar de simplemente superficializar desacuerdos, pueden generar cambios duraderos y prevenir futuros conflictos. Este enfoque fomenta una cultura de comunicación abierta, donde los problemas se abordan de forma proactiva en lugar de permitir que se agraven.

En un mundo cada vez más polarizado, el arte de la conversación sigue siendo una de las herramientas más potentes para resolver disputas en los ámbitos personal, profesional y social. El diálogo fomenta la comprensión, la empatía y la colaboración; permite a las personas y a las comunidades superar las diferencias y encontrar puntos en común.

En esencia, el diálogo es más que un simple intercambio de palabras; es un proceso de entendimiento mutuo. ¿Qué es lo que dicen algunos de los expertos que han estudiado el poder de la conversación?

1. Thich Nhat Hanh, un reconocido monje budista, enfatizó que “en el diálogo verdadero, ambas partes están dispuestas a cambiar”. Esta disposición a adaptarse y comprender la perspectiva del otro es fundamental para la resolución de conflictos.


2. Marshall Rosenberg , en “Comunicación no violenta: un lenguaje de vida”, ofrece un enfoque estructurado para el diálogo empático. Enfatiza la observación sin prejuzgar; la expresión honesta de sentimientos y necesidades, y la formulación de peticiones claras, fomentando así el respeto y la comprensión mutuos.


3. Roger Fisher y William Ury, en “Cómo llegar al sí”, abogan por una negociación basada en principios. Su método consiste en separar a las personas del problema, centrándose en los intereses en lugar de las posiciones, trabajando juntos para encontrar soluciones mutuamente beneficiosas.


4. Jefferson Fisher enfatiza la importancia de la regulación emocional y la curiosidad en las conversaciones. En su libro “The Next Conversation”, aconseja técnicas como hacer una pausa antes de responder a los insultos y buscar comprender las motivaciones subyacentes.


5. El diálogo también desempeña un papel crucial para abordar conflictos sociales y políticos. Paula Green, experta en consolidación de la paz, inició "Hands Across the Hills", un proyecto que reúne a personas de comunidades políticamente divergentes para fomentar el entendimiento a través del diálogo. Escuchar e interacción empática son pasos vitales para superar las brechas y lograr el cambio social.


6. Daniel Yankelovich, en “La magia del diálogo”, subraya la importancia de transformar el conflicto en cooperación. Identifica elementos clave como la igualdad entre las partes, la escucha empática y la disposición a revelar las suposiciones como cruciales para el éxito del diálogo.


7. George Kennan en "Diplomacia estadounidense", argumentó con toda razón que si bien las dinámicas de poder son innegables, el diálogo sostenido, basado en la comprensión y el respeto, es esencial para desenvolverse en panoramas geopolíticos complejos.


8. Nelson Mandela decía que “si quieres hacer la paz con tu enemigo, tienes que colaborar con él. Entonces se converitrá en tu aliado”. Esta alianza, surgida del terreno fértil del diálogo, es la clave para resolver disputas y construir relaciones y sociedades más armoniosas.

Las conversaciones no son sólo un medio para un fin en la resolución de conflictos; son la base sobre la que se construyen la comprensión, la confianza y las soluciones duraderas. Al fomentar un diálogo abierto, honesto y empático, las personas y los grupos pueden transformar las disputas en oportunidades de conexión y crecimiento. El verdadero poder de la conversación reside en su capacidad para transformar el conflicto en colaboración.

Al acoger el diálogo, las personas y las sociedades pueden superar el conflicto, fomentando conexiones que conducen a una paz y colaboración duraderas. Cuando se maneja con intención y habilidad, el diálogo posee una riqueza, poder y eficacia que trasciende los marcos legales y las intervenciones contundentes, ofreciendo un camino hacia la comprensión, el compromiso y, en última instancia, la paz.

La riqueza de la conversación en la resolución de disputas reside en su capacidad inherente para el intercambio multifacético. Va más allá de la dicotomía entre lo correcto y lo incorrecto, permitiendo la exploración de las necesidades, emociones y perspectivas subyacentes. 

El poder de la conversación está en la capacidad para fomentar la comprensión y tender puentes. Los conflictos suelen surgir por interpretaciones erróneas, expectativas incumplidas y la incapacidad de comprender la perspectiva del otro. A través del diálogo abierto, las partes pueden expresar sus experiencias, aclarar sus posiciones y comprender mejor la realidad del otro. 

La conversación permite a las personas humanizar el conflicto. Cuando las disputas se reducen a principios abstractos o argumentos legales, se pasa por alto el núcleo emocional. El diálogo permite expresar la vulnerabilidad y reconocer la humanidad compartida. 

La eficacia de la conversación como herramienta de resolución de disputas es evidente en todos los ámbitos de la vida: 

a) En las familias, las conversaciones abiertas y honestas pueden reparar relaciones fracturadas y establecer patrones de comunicación más saludables. 

b) En los negocios, el diálogo constructivo entre colegas o entre la gerencia y los empleados puede resolver conflictos laborales, mejorar la productividad y fomentar un entorno más colaborativo. 

c) En el ámbito internacional, las conversaciones diplomáticas, por muy desafiantes que sean, siguen siendo la principal vía para prevenir y resolver conflictos entre naciones.

¿Por qué no usamos, entonces, la magia de una conversación para acabar con la dañina polarización en la política? 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-magia-de-una-conversacion/


Saturday, April 26, 2025

La oscuridad de las burocracias

La oscuridad de las burocracias

Javier Treviño

@javier_trevino

Durante el mes de abril, cuando pagamos nuestros impuestos, todos nos acordamos de las burocracias. ¿Son omnipresentes? ¿Las apreciamos? ¿Para qué sirven? ¿Agregan valor? ¿Se pueden mejorar? ¿Podrán los gobiernos ser más receptivos a las personas a las que sirven? ¿Es posible que dejen de abrumar a los ciudadanos con trámites excesivos?

Hace algunos años leí el libro de Jorrit de Jong, “Dealing with Dysfunction: Innovative Problem Solving in the Public Sector” (2016). El autor explora las ineficiencias burocráticas y presenta un marco práctico para su reforma. Con base en investigación académica y estudios de caso reales, de Jong desafía los enfoques tradicionales para la reforma burocrática. Propone un liderazgo e innovación de abajo hacia arriba.

Si bien todas las burocracias que funcionan bien comparten similitudes, las que son disfuncionales presentan sus propios defectos. La disfunción más grave surge cuando varias organizaciones comparten la responsabilidad de un problema, pero ninguna es la principal responsable de resolverlo. Este escenario subraya la necesidad de capacidades distribuidas para la resolución de problemas y estructuras de rendición de cuentas.

El profesor Jorrit de Jong es el director del “Centro Bloomberg para las ciudades” de la Universidad de Harvard. Su misión es ayudar a los gobiernos locales a aprender a ser más innovadores. En sus clases explica cómo los gobiernos pueden ser más eficientes, eficaces y receptivos a las necesidades de la gente. Su trabajo aborda los desafíos persistentes de la disfunción burocrática y la necesidad de una resolución de problemas pública, innovadora y colaborativa.

Un tema central es el diagnóstico y la solución de la disfunción sistémica en las burocracias. Argumenta que muchos esfuerzos de reforma fracasan porque no distinguen adecuadamente entre los síntomas y las causas profundas, ni involucran a los más afectados en el proceso de reforma. 

De Jong propone que la solución a la disfunción burocrática no reside en una reforma regulatoria de arriba hacia abajo, sino en el desarrollo de una capacidad distribuida para la resolución de problemas. Esto requiere aprendizaje organizacional e interorganizacional profundo, revisar las estructuras de rendición de cuentas para aclarar roles y responsabilidades, fomentar el liderazgo y la innovación desde abajo hacia arriba.

De Jong enfatiza la importancia de los enfoques colaborativos para abordar los desafíos del sector público, especialmente aquéllos que abarcan múltiples agencias o sectores. Aplica el marco del "triángulo estratégico" para guiar a los gestores públicos a la hora de abordar los retos:

a) Valor público: garantizar que las iniciativas generen beneficios significativos para los ciudadanos.

b) Legitimidad y apoyo: obtener la aceptación de las partes interesadas clave y del público.

c) Capacidad operativa: desarrollar las herramientas para implementar soluciones eficazmente.

Los casos prácticos y ejercicios de simulación son ideales para capacitar a los servidores públicos en gestión estratégica y resolución de problemas. Se requieren herramientas prácticas para diagnosticar problemas, diseñar intervenciones y liderar el cambio en entornos complejos.

¿Qué se debe hacer?

1. Diagnosticar y abordar las causas específicas de la disfunción burocrática.

2. Promover la resolución distribuida y colaborativa de problemas en lugar de reformas de arriba hacia abajo.

3. Desarrollar el liderazgo y la capacidad operativa mediante el aprendizaje de experiencias y marcos prácticos.

4. Abogar por la innovación y la rendición de cuentas para abordar problemas sociales complejos.

5. Claridad conceptual y estrategias prácticas para lograr gobiernos más eficaces, equitativos y receptivos a las necesidades de la sociedad.

El profesor Jorrit de Jong fundó la “Brigada Kafka”, un equipo de investigación de campo centrado en ayudar a los gobiernos a mejorar los servicios para los ciudadanos vulnerables que soportan desproporcionadamente la carga de la burocracia y los trámites. 

En una conversación reciente publicada en el sitio de la Escuela Kennedy de Gobierno de Harvard, Jorrit de Jong aseguraba que “el problema suele ser difícil de resolver porque se diagnostica erróneamente”. 

La OCDE publicó un informe titulado “¿Por qué es tan complicada la simplificación administrativa?” Para responder a esta pregunta, debemos analizar más detenidamente qué se esconde bajo la superficie de la burocracia.

El profesor de Jong señala que la burocracia no es tanto un sistema de reglas, sino un sistema de valores. Es una forma organizativa que rige la forma en que se realiza el trabajo de acuerdo con los principios que Max Weber codificó: estandarización, formalización, oficialidad experta, especialización, jerarquía y rendición de cuentas. Al sumar todo esto se llega a un sistema que valora la palabra escrita; que está aislado, porque eso es lo que hace la especialización; que a veces puede ser lento, porque existe una cadena de mando y un proceso de aprobación. 

La estandarización respalda el valor de que no importa quién seas, a quién conozcas, tu aspecto personal al solicitar un permiso o el de quién lo expida: el caso se evaluará según sus méritos. Eso es positivo, en teoría: la burocracia tendría que ser una forma forma racional, impersonal, responsable y eficiente.

Sin embargo, De Jong concluye que “cuando las organizaciones empiezan a violar sus propios valores, pierden la conexión con su propósito”. Si la estandarización se convierte en rigidez, se dificulta hacer justicia a las circunstancias individuales atenuantes. Si la formalización se convierte en papeleo inútil, frustra el propósito. Y si las estructuras de rendición de cuentas priorizan la aversión al riesgo sobre la toma de iniciativa, las organizaciones no pueden innovar.

La disfunción burocrática ocurre cuando el sistema que hemos creado deja de generar el valor que buscábamos. Tenemos que crear organizaciones que se beneficien de la rendición de cuentas, la estandarización y la especialización sin las cargas de la lentitud, la rigidez y los silos. 

Los gobiernos que aprovechan los datos para comprender a las comunidades a las que sirven y medir su rendimiento aprenden y mejoran más rápido. Las gobiernos que utilizan el pensamiento de diseño para reinventar los servicios ahorran tiempo y dinero. Y las ciudades que colaboran entre organizaciones y sectores encuentran soluciones más eficaces a los problemas urbanos.

Reducir la burocracia fracasa porque el problema se diagnostica mal. Algunos gobiernos sólo arañan la superficie —digitalizando formularios que, de entrada, son inútiles— mientras que otros se exceden al recortar regulaciones importantes sólo porque el papeleo es engorroso.

Un buen diagnóstico comienza por distinguir diferentes niveles de análisis: a) experiencia del usuario, b) estructura organizacional, c) cultura y d) política. 

Los gobiernos locales están cerca de sus ciudadanos y la retroalimentación puede ser rápida: los líderes municipales perciben de inmediato el descontento de los residentes. Sin embargo, carecen de las herramientas para abordar sistemáticamente los problemas. Se requiere educar a los alcaldes, hacer trabajo de campo con los altos funcionarios municipales, analizar casos reales y construir herramientas de diagnóstico que puedan utilizar en su propio contexto para mejorar los servicios.

En un mundo ideal, los gobiernos toman en serio a los ciudadanos. Aprovechan su experiencia. Y realizan un diagnóstico sistemático de lo que está sucediendo, dónde están desperdiciando tiempo, dinero y potencial humano, y cómo pueden mejorar la calidad de vida de la gente mediante la innovación gubernamental.

"Lidiando con la disfunción: solución innovadora de problemas en el sector público", de Jorrit de Jong, va más allá de simplemente lamentar la oscuridad de la burocracia y la ineficiencia. Proporciona un marco para comprender las raíces de estos problemas y, aún más importante, ofrece un enfoque novedoso para resolverlos. El libro presenta una perspectiva práctica y teóricamente fundamentada sobre cómo lograr un gobierno más eficaz, eficiente, equitativo y receptivo.

Una de las principales fortalezas del libro es su comprensión matizada de la disfunción. Argumenta contra la idea simplista de la burocracia como una entidad monolítica que debe ser atacada ciegamente. En cambio, enfatiza que “todas las burocracias que funcionan bien son iguales; y cada burocracia disfuncional lo es a su manera”.

Los líderes del sector público, legisladores y los interesados en crear un gobierno más eficaz, eficiente y centrado en el ciudadano, necesitan desarrollar una perspectiva innovadora y práctica sobre un desafío persistente. Tienen que ir más allá de las críticas simplistas y proporcionar un marco sólido para comprender y abordar las ineficiencias burocráticas. 

Necesitamos un diagnóstico matizado, la participación de las partes interesadas y la aplicación práctica, respaldada por estudios de caso convincentes. Tenemos que desafiar la sabiduría convencional y la oscuridad de las burocracias. Debemos ofrecer un camino prometedor hacia una resolución rigurosa de los problemas públicos que, en última instancia, pueda conducirnos a un estado más equitativo.

https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-oscuridad-de-las-burocracias/


Saturday, April 19, 2025

El poder de la disrupción

El poder de la disrupción

Javier Treviño

@javier_trevino

En los tiempos de los rápidos cambios tecnológicos, mercados volátiles y expectativas cambiantes de los consumidores, la disrupción se ha convertido en algo más que una palabra de moda: es un imperativo de supervivencia. Para prosperar en este entorno, las organizaciones pueden adoptar el pensamiento disruptivo, implementar estrategias disruptivas y cultivar un liderazgo disruptivo. Estos tres pilares conforman un marco que desafía el statu quo, redefine las industrias y moldea el futuro.

1. Pensamiento disruptivo: desafiando el statu quo.

El pensamiento disruptivo comienza con una mentalidad: la disposición a cuestionar suposiciones, romper moldes y reimaginar lo posible. Acuñado y explorado por Clayton M. Christensen en su libro “El dilema del innovador” (1997), el concepto de innovación disruptiva describe cómo las tecnologías más simples, económicas y accesibles pueden derrocar a los gigantes de la industria.

Uno de los ejemplos más citados es Netflix. Adoptó un modelo disruptivo que finalmente destruyó la industria del alquiler de videos. Sus líderes pensaban de manera diferente, no en términos de medios físicos, sino en términos de conveniencia, personalización y tecnología de streaming.

Los pensadores disruptivos provienen de sectores externos a las industrias tradicionales o tienen una perspectiva contraria. Pensemos en Elon Musk, quien cuestionó la sostenibilidad de los combustibles fósiles y revolucionó tanto la industria automotriz (Tesla) como la exploración espacial (SpaceX) al replantear paradigmas arraigados. Su enfoque refleja lo que Harvard Business Review denomina "contrarianismo estratégico": la capacidad de ver oportunidades donde otros ven imposibilidad.

Además de la obra de Christensen, vale la pena leer dos libros más: “Think Again: The Power of Knowing What You Don't Know”, de Adam Grant (2021), que insiste en las ventajas del replanteamiento y la flexibilidad mental. Y “Loonshots: How to Nurture the Crazy Ideas That Win Wars, Cure Diseases, and Transform Industries”, de Safi Bahcall (2019), que explora cómo surgen y perduran las ideas radicales en las grandes organizaciones.

2. Estrategia disruptiva: creación de nuevos mercados.

Una estrategia disruptiva va más allá de la innovación de productos. Altera fundamentalmente la forma en que una empresa compite. En lugar de enfrentarse directamente con actores establecidos, los disruptores suelen crear nuevas redes de valor y atender mercados desatendidos o ignorados.

El marco de Christensen distingue entre innovación sostenida (mejora de productos existentes) e innovación disruptiva (creación de nuevos mercados). Por ejemplo, Airbnb no mejoró los hoteles, sino que proporcionó una plataforma que transformó la percepción de las personas sobre el alojamiento para viajes.

Christensen decía que “la disrupción es un proceso. Los productos que comienzan siendo simples y asequibles mejoran con el tiempo y finalmente desplazan a los competidores establecidos”.

En su libro “Blue Ocean Strategy”, W. Chan Kim y Renée Mauborgne describen un complemento estratégico a la teoría de Christensen. En lugar de navegar en un "océano rojo" lleno de competencia feroz, las empresas pueden buscar océanos azules: espacios de mercado sin explotar, propicios para la innovación. El Cirque du Soleil, por ejemplo, eliminó elementos costosos del circo tradicional (como los animales) y combinó acrobacias con narrativa teatral, creando una nueva forma de entretenimiento.

3. Liderazgo disruptivo: liderando en la incertidumbre.

El liderazgo disruptivo es la capacidad de dirigir a través de la ambigüedad, fomentar la experimentación y construir culturas donde prospere la innovación. Los líderes disruptivos no sólo se adaptan al cambio, sino que lo crean.

Según Linda Hill, profesora de la Escuela de Negocios de Harvard y coautora de “Collective Genius: The Art and Practice of Leading Innovation” (2014), el éxito de la innovación se basa menos en la genialidad individual y más en la creación de entornos donde equipos diversos puedan co-crear. Hill argumenta que “liderar la innovación consiste en liberar el talento y la pasión de muchas personas”.

Pensemos en Satya Nadella, quien transformó Microsoft al transformar la empresa de una cultura de “sabelotodo” a una de “aprendelotodo”. Su liderazgo no se centró en la disrupción por sí misma, sino en impulsar la transformación a través de la empatía, la mentalidad de crecimiento y la colaboración interdisciplinaria. Bajo la dirección de Nadella, Microsoft adoptó el código abierto, la estrategia de priorizar la nube y el diseño inclusivo, muy diferente de su postura anterior.

Los líderes disruptivos muestran ciertos rasgos clave: empatía e inteligencia emocional; pensamiento visionario a largo plazo; seguridad psicológica que fomenta la toma de riesgos; orientación al aprendizaje, no al perfeccionismo.

4. El riesgo de sentirse demasiado cómodo.

Una de las principales advertencias de la teoría de la disrupción es que el éxito puede generar complacencia. Como señala Christensen: “no sobrevive la especie más fuerte, ni la más inteligente... sino la que mejor se adapta al cambio”. Esta metáfora darwiniana subraya el peligro que enfrentan los actores del mercado que se resisten a la innovación.

Kodak, que en su día fue líder de la industria, inventó la cámara digital, pero no logró comercializarla. ¿Por qué? Porque sus líderes estaban apegados al rentable negocio tradicional de la película. Su incapacidad para generar disrupción fue una advertencia.

Christensen decía que “la razón por la que a las empresas existentes les resulta tan difícil capitalizar las innovaciones disruptivas es porque sus procesos y su modelo de negocio, que las hacen eficaces en su negocio actual, las hacen incapaces de competir por la disrupción”.

La disrupción no consiste en perseguir todas las tendencias. Se trata de cultivar una mentalidad, una estrategia y un estilo de liderazgo que acojan la transformación. El pensamiento disruptivo abre la puerta, la estrategia disruptiva guía el camino y el liderazgo disruptivo proporciona la brújula.

Las organizaciones que adoptan esta triple combinación no sólo pueden sobrevivir a la disrupción, sino que también pueden impulsarla. En un mundo que cambia más rápido de lo que se pueden hacer planes, la única ventaja sostenible es la capacidad de adaptarse, aprender y reinventarse.

5. Pensamiento, estrategia y liderazgo disruptivos en política y gobierno.

En el contexto de la gobernanza, el pensamiento, la estrategia y el liderazgo disruptivos tienen el potencial de abordar problemas arraigados, fomentar la innovación y reconectar con electorados cada vez más volátiles y desilusionados. Sin embargo, también conllevan riesgos inherentes y exigen una comprensión matizada del panorama político.

El pensamiento disruptivo en política cuestiona supuestos arraigados y concibe enfoques de gobernanza completamente nuevos. Va más allá de la reforma gradual y busca identificar las tareas que el gobierno debe realizar de manera fundamentalmente diferente. 

Los partidos políticos necesitan una deconstrucción y reconstrucción completa de su forma de hacer política. Tienen que adoptar la innovación y la tecnología para generar un cambio transformador en lugar de un progreso lento e incremental. Esto requiere la voluntad de mirar más allá de los paradigmas tradicionales de izquierda-derecha y abordar nuevas ideas, incluso aquéllas que desafían las ideologías establecidas.

La estrategia disruptiva en el gobierno traduce este pensamiento innovador en planes de acción concretos. Identifica áreas propicias para un cambio radical, donde los sistemas existentes fallan o no satisfacen adecuadamente las necesidades de la población. Aprovecha la tecnología para prestar servicios de forma más eficiente, la reestructuración fundamental de los procesos burocráticos o el cuestionamiento de la propia naturaleza de la intervención gubernamental en ciertos sectores. 

El liderazgo disruptivo en política es el motor de esta transformación. Requiere individuos que no teman desafiar la sabiduría convencional, asumir riesgos calculados y movilizar apoyo para ideas no convencionales. Estos líderes a menudo operan como forasteros, desafiando el orden establecido y apelando al deseo de un cambio fundamental. 

El camino hacia la disrupción en la política y el gobierno está lleno de desafíos. Los intereses arraigados, la inercia burocrática y el escepticismo público hacia el cambio radical pueden crear obstáculos significativos. La falta de marcos establecidos y los riesgos inherentes asociados a los experimentos sociales a gran escala exigen una cuidadosa consideración. Además, las implicaciones éticas de la disrupción, especialmente en áreas que afectan a poblaciones vulnerables, deben abordarse exhaustivamente.

En conclusión, el pensamiento, la estrategia y el liderazgo disruptivos representan una fuerza poderosa para la transformación de la política y el gobierno. Al desafiar las normas establecidas, adoptar la innovación y movilizar apoyo para un cambio radical, los líderes pueden abordar problemas arraigados y reconectar con las necesidades sociales en constante evolución. 

Sin embargo, este enfoque exige un manejo cuidadoso, una visión clara y una profunda comprensión de los posibles riesgos e implicaciones éticas. El "sismo interno" que genera la disrupción debe gestionarse con cuidado para construir un sistema de gobernanza más eficaz, en lugar de simplemente fracturar los cimientos existentes.

https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-poder-de-la-disrupcion/


Saturday, April 12, 2025

El arte de mantener la popularidad

El arte de mantener la popularidad

Javier Treviño

@javier_trevino

¿Cómo gestionan los líderes exitosos una alta aprobación? En el complejo mundo de la política y el liderazgo, alcanzar la popularidad es sólo la mitad de la batalla; mantenerla es el verdadero desafío. 

La historia ofrece innumerables ejemplos de líderes que ascendieron rápidamente en la estima pública sólo para caer con la misma rapidez debido a una mala gestión de su imagen, mensaje o políticas. 

Por otro lado, unos pocos han mantenido altos índices de aprobación de forma constante durante largos períodos. Estos líderes comprenden que la popularidad es un activo dinámico: frágil, fluido y determinado por la percepción pública, la comunicación estratégica y el liderazgo auténtico.

Nicolás Maquiavelo decía, en “El Príncipe, que “más vale ser temido que ser amado, si no se pueden ambas cosas”. Sin embargo, el liderazgo moderno demuestra que se puede y se debe lograr un equilibrio entre el afecto y el respeto de los ciudadanos. Los líderes más exitosos gestionan su popularidad no mediante la complacencia, sino utilizando la aprobación como herramienta, aprovechándola para impulsar políticas, unificar a sus electores y protegerse de las crisis.

Una de las estrategias clave empleadas por estos líderes es la configuración deliberada de la narrativa. El expresidente estadounidense Barack Obama, por ejemplo, mantuvo altos índices de aprobación durante gran parte de su presidencia. En sus memorias, "Una tierra prometida", reflexiona: "lo que aprendí rápidamente fue que la historia que cuenta un presidente es tan importante como las políticas que implementa". El estilo de comunicación de Obama —medido, ambicioso y basado en la empatía— le permitió cultivar un sentido de confianza. 

Según la profesora de la Universidad de Pensilvania, Kathleen Hall Jamieson, "los líderes que enmarcan sus políticas dentro de narrativas con resonancia emocional tienen más probabilidades de mantener el apoyo público, incluso en tiempos turbulentos" (“Presidentes que crean la presidencia”, 2008).

Gestionar los altos índices de aprobación también requiere adaptabilidad sin renunciar a los principios. La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, quien gozó de admiración mundial por su liderazgo durante la pandemia de Covid-19, fue un claro ejemplo de ello. Su combinación de compasión y decisión le valió un amplio reconocimiento. Ella dijo en una entrevista en 2020, “se puede ser empático y fuerte a la vez”. El comentarista Simon Jenkins, en “The Guardian”, argumentó que el éxito de Ardern residía en su “capacidad de proyectar una autoridad serena y hacer que la gente se sintiera escuchada”.

La transparencia es otro pilar fundamental en la gestión de la popularidad. Los líderes que se comunican con honestidad durante las crisis tienden a conservar la confianza pública. Durante la “crisis de los misiles de Cuba”, la aprobación del presidente estadounidense John F. Kennedy se disparó tras dirigirse públicamente a la nación con información clara y sincera sobre la amenaza. 

“El gran enemigo de la verdad no es la mentira... sino el mito”, advirtió Kennedy en un discurso de graduación en la Universidad de Yale, en 1962. Este reconocimiento de la importancia de decir la verdad sigue siendo relevante para los líderes actuales. Doris Kearns Goodwin ha enfatizado que “la popularidad sostenida depende menos de la perfección que de la percepción de integridad” (“Liderazgo en tiempos turbulentos”, 2018).

Gestionar altos índices de aprobación es una tarea compleja para los líderes exitosos; requiere un equilibrio entre mantener el apoyo ciudadano y tomar decisiones basadas en principios que no siempre coinciden con la opinión pública. Los líderes eficaces comprenden que, si bien los índices de aprobación pueden reflejar el apoyo público, el verdadero liderazgo exige priorizar los objetivos a largo plazo sobre la popularidad pasajera.

El expresidente estadounidense Ronald Reagan resumió este sentimiento al afirmar que “el mejor líder no es necesariamente el que hace las cosas más grandes, sino el que impulsa a la gente a hacer las cosas más grandes”. Esta perspectiva subraya que un liderazgo eficaz se trata de empoderar a los demás en lugar de buscar el reconocimiento personal.

Los líderes exitosos construyen y mantienen una imagen pública positiva al alinearse con una causa superior a ellos mismos. Nelson Mandela logró no sólo ganar popularidad, sino elevarla a una autoridad moral. Su humildad y visión de largo plazo para la reconciliación fueron cruciales para preservar su posición. Escribió en "El largo camino hacia la libertad": "un líder debe actuar en el mejor interés de la nación, incluso si su propia popularidad se resiente". Esta sabiduría paradójica —que a veces se preserva mejor la popularidad al no perseguirla— distingue a los grandes líderes de los meramente carismáticos.

La capacidad de adaptarse al sentir ciudadano sin perder su identidad es crucial. Franklin D. Roosevelt, quien ejerció cuatro mandatos y mantuvo una sólida aprobación durante la mayoría de ellos, dominó esto. Jon Meacham escribe en "El alma de América": "el genio de Roosevelt residió en su capacidad de encarnar la esperanza incluso al reconocer las dificultades". Al utilizar charlas informales para hablar directamente con los ciudadanos, forjó una conexión emocional sin precedentes con el pueblo estadounidense.

Los altos índices de aprobación son la moneda de cambio más codiciada del liderazgo político; son una validación de la visión, la competencia y la conexión con la población. Sin embargo, esta misma popularidad presenta desafíos únicos que pueden consolidar el potencial transformador de un líder o convertirse en una jaula de oro, obstaculizando la acción audaz y, en última instancia, conduciendo al declive. Los líderes exitosos comprenden que la alta aprobación no es un fin en sí mismo, sino un poderoso instrumento que exige una gestión cuidadosa.

Uno de los principales retos de la alta aprobación es la tentación de la complacencia. La calidez del apoyo público puede inducir al líder a una falsa sensación de seguridad, disminuyendo la urgencia de la innovación y la reforma continuas. Los líderes que se regodean en la alta aprobación pueden conformarse con un progreso gradual, sin aprovechar las oportunidades para un cambio verdaderamente transformador. Corren el riesgo de volverse reactivos en lugar de proactivos, abordando las preocupaciones inmediatas sin una visión clara de largo plazo.

La presión para mantener una alta aprobación puede generar reticencia a tomar decisiones difíciles pero necesarias. Los líderes pueden preocuparse excesivamente por la popularidad a corto plazo, evitando políticas que podrían encontrar resistencia pública inicial, incluso si benefician a la nación. 

Como bien señaló Winston Churchill, “un estadista debe tener la valentía de actuar en contra de la opinión de sus expertos”. Esta valentía se pone a prueba al enfrentarse a la posible erosión de la popularidad que pueden conllevar decisiones controvertidas pero cruciales. La búsqueda de la aprobación perpetua puede sofocar el liderazgo necesario para afrontar desafíos complejos.

Los líderes exitosos entienden que la popularidad es un recurso que debe desplegarse estratégicamente, y no un ego frágil para la acaricia constante. La alta aprobación sirve para generar consenso, movilizar apoyo para agendas ambiciosas y capear las inevitables tormentas de las críticas. Muchas cosas parecerían imposibles hasta que se hacen. Un líder popular posee el capital social necesario para persuadir al público a aceptar cambios desafiantes, pero a la larga beneficiosos, convirtiendo el escepticismo inicial en apoyo final.

La gestión eficaz de la popularidad exige mantener la humildad y la perspectiva. Los líderes que se obsesionan con su propia aprobación corren el riesgo de perder el contacto con las realidades que enfrentan las personas a las que sirven. Pueden aislarse, rodearse de aduladores y perder la retroalimentación crítica necesaria para una toma de decisiones acertada. La cualidad suprema del liderazgo es la integridad. Exige un compromiso con la verdad y el bien común, incluso cuando pueda mermar la popularidad a corto plazo.

Los líderes sabios comprenden que la popularidad suele ser efímera. La opinión pública es voluble, influenciada por multitud de factores, muchos de los cuales escapan al control directo de un líder. Centrarse únicamente en mantener una alta aprobación puede llevar a un enfoque de gobernanza reactivo y, en última instancia, insostenible. En cambio, los líderes exitosos priorizan generar confianza mediante acciones consistentes, una comunicación transparente y un compromiso genuino con sus valores y objetivos declarados. 

A la gente no le interesa tanto lo que el líder hace sino el por qué lo hace. Por eso, tiene que explicarlo. Alcanzar una alta aprobación no es un destino, sino un delicado equilibrio que requiere autoconciencia, comunicación estratégica y claridad moral. Los líderes exitosos gestionan su popularidad manteniéndose auténticos, transparentes y receptivos al cambio. No exigen lealtad, se la ganan.

https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-arte-de-mantener-la-popularidad/


Saturday, April 05, 2025

El cambio es el alma de la política

El cambio es el alma de la política

Javier Treviño

@javier_trevino

Uno de los primeros libros que leí sobre relaciones internacionales fue el texto publicado por El Colegio de México, en 1977, “Continuidad y cambio en la política exterior de México”. Pues con el anuncio del Presidente de Estados Unidos del miércoles pasado, llegó de nuevo la hora del cambio. México tiene una gran oportunidad.

El cambio es el alma de la política, una fuerza implacable e ineludible que moldea naciones, ideologías y la propia estructura de la gobernanza. Su naturaleza es inevitable e impredecible, marcada por una compleja interacción de esencias, características, desafíos, dilemas y oportunidades. Comprender esta “bestia proteica” es crucial para salir de las arenas movedizas de la realidad política.

La esencia del cambio político reside en el dinamismo inherente a las sociedades. Como observó Nicolás Maquiavelo en “El Príncipe”, “no hay nada más difícil de llevar a cabo, ni de mayor incertidumbre en su éxito, ni más peligroso de manejar, que iniciar un nuevo orden de cosas”. Esto captura la tensión fundamental entre el deseo de estabilidad y la necesidad de adaptación. El cambio, impulsado por la evolución demográfica, los avances tecnológicos, las fluctuaciones económicas y la evolución de los valores sociales, obliga a los sistemas políticos a evolucionar.

Una de las características que definen el cambio es su naturaleza multifacética. Puede manifestarse como cambios graduales en las políticas, revoluciones radicales o transformaciones sutiles en la opinión pública. “Lo único constante es el cambio”, como afirmó Heráclito, una verdad que resuena profundamente hoy. Este flujo constante exige a los actores políticos ser ágiles y receptivos, capaces de adaptarse a circunstancias imprevistas.

Sin embargo, el cambio rara vez es un proceso fluido o lineal. Presenta numerosos desafíos y dilemas. La resistencia al cambio es un fenómeno común, derivado de intereses creados, rigidez ideológica o miedo a lo desconocido. Como señaló John Kenneth Galbraith: “ante la disyuntiva de cambiar de opinión o demostrar que no hay necesidad de hacerlo, casi todos se dedican a demostrarlo”. Esta resistencia puede obstaculizar el progreso y crear un estancamiento.

Además, el cambio suele ir acompañado de incertidumbre e inestabilidad. Esta sensación de agitación puede generar ansiedad y miedo, especialmente cuando el cambio es rápido o inesperado. Los líderes deben gestionar esta incertidumbre con sensibilidad y previsión, proporcionando una comunicación clara y fomentando la confianza pública.

Sin embargo, junto a los desafíos se encuentran importantes oportunidades. El cambio puede ser un catalizador para una transformación positiva, que conduzca a una mayor justicia social, prosperidad económica y participación política. 

“El mundo que hemos creado hoy como resultado de nuestro pensamiento tiene problemas que no pueden resolverse pensando de la misma manera que pensábamos cuando los creamos”, afirmó sabiamente Albert Einstein. El cambio al que nos enfrentaremos puede impulsar la lucha contra las desigualdades sistémicas, la reforma de instituciones obsoletas y el fomento de la innovación.

Gestionar con éxito el cambio requiere una combinación de pensamiento estratégico, liderazgo ético y una profunda comprensión del comportamiento humano. Los líderes deben ser capaces de anticipar las tendencias futuras, formar coaliciones y comunicarse eficazmente con los ciudadanos. Peter Drucker, un gurú de la gestión, dijo: “el mayor peligro en tiempos de turbulencia no es la turbulencia misma, sino actuar con la lógica del pasado”. 

En este momento de turbulencia, comprender el papel de la opinión pública será crucial. Walter Lippmann decía que la formación de la opinión pública es un proceso complejo, moldeado por los medios de comunicación, las interacciones sociales y los sesgos individuales. Los líderes deben estar atentos al sentir público, fomentando el diálogo y construyendo consenso.

La naturaleza del cambio que viene en el mundo será un fenómeno complejo y dinámico. Presenta desafíos y dilemas significativos, pero también ofrece oportunidades para una transformación positiva. Al comprender su esencia, sus características y abordar sus complejidades con visión de futuro y liderazgo ético, los actores políticos pueden forjar un futuro más justo y próspero. Ignorar a la “bestia proteica” es dejarse arrastrar por ella.

Junto con el cambio en las relaciones internacionales vendrá necesariamente el cambio en la política interna de las naciones. Esto nos exigirá reflexionar con profundidad en cada uno de los siguientes 20 temas:

1. Esencia del cambio político.

En esencia, el cambio político refleja la evolución de las estructuras de poder y los mecanismos de gobernanza dentro de una sociedad. Ocurre cuando los gobernantes pierden el poder, los sistemas de gobernanza se transforman o surgen nuevas políticas para abordar las necesidades sociales. 

2. Cambio institucionalizado vs. disruptivo.

El cambio político puede ser regular e institucionalizado, como las elecciones democráticas, o irregular y disruptivo, como los golpes de Estado o las revoluciones. 

3. Adaptar la gobernanza.

El objetivo final del cambio político suele ser adaptar la gobernanza para que refleje mejor la voluntad y las necesidades de la población, a la vez que aborda los desafíos emergentes.

4. Cambio interno vs. externo.

Los cambios internos son iniciados por la ciudadanía a través de mecanismos como las elecciones o las protestas. Los cambios externos ocurren cuando entidades extranjeras influyen en la política de una nación, en respuesta a violaciones de derechos humanos o intereses geopolíticos.

5. Incremental vs. transformativo.

Los cambios incrementales implican ajustes graduales de políticas dentro de los marcos existentes. Los cambios transformadores conducen a reformas sistémicas, como la transición del autoritarismo a la democracia.

6. Mecanismos democráticos.

En las democracias, el cambio político se institucionaliza mediante elecciones que garantizan transiciones pacíficas de poder, a la vez que abordan los conflictos sociales de forma no violenta.

7. Imprevisibilidad.

El cambio político suele ser impredecible debido a las complejas interacciones entre las condiciones económicas, la opinión pública y la dinámica de liderazgo.

8. Resistencia al cambio.

Los intereses arraigados y la inercia burocrática se resisten a las reformas que amenazan las estructuras de poder existentes.

9. Polarización y populismo.

El auge del populismo y el extremismo político socava la confianza en las instituciones y exacerba las divisiones sociales.

10. Restricciones económicas.

Las recesiones económicas y la desigualdad dificultan la implementación de reformas políticas significativas.

11. Barreras estructurales.

Las normas culturales, los sistemas patriarcales y la falta de recursos impiden la participación política inclusiva, especialmente para grupos marginados.

12. Presiones globales.

Las influencias externas de naciones o corporaciones poderosas pueden desestabilizar democracias frágiles o imponer cambios no deseados.

13. Estabilidad vs. reforma.

Equilibrar la necesidad de reformas con el riesgo de desestabilizar los sistemas establecidos plantea un dilema importante.

14. Objetivos a corto plazo vs. objetivos a largo plazo.

Los responsables políticos se enfrentan a la presión de lograr resultados inmediatos a expensas de soluciones sostenibles a largo plazo.

15. Inclusión vs. eficiencia.

Los esfuerzos por incluir voces diversas en la toma de decisiones pueden ralentizar las reformas, pero aumentan la legitimidad.

16. Democracia vs. autocracia.

Si bien la democracia garantiza la rotación regular de líderes y la adaptabilidad de las políticas, también puede generar ineficiencias en comparación con los sistemas autocráticos más centralizados.

17. Confianza renovada en las instituciones.

Un cambio político efectivo puede reconstruir la confianza pública en los procesos democráticos al abordar la desilusión con la gobernanza.

18. Progreso social.

Las reformas orientadas a la inclusión, como el empoderamiento de las mujeres en la política, generan mejores resultados de gobernanza y fomentan la cohesión social.

19. Crecimiento económico.

Los episodios de democratización se han vinculado con un mejor desempeño económico debido a la innovación política y la reducción de la corrupción.

20. Avances tecnológicos.

Aprovechar la tecnología puede mejorar la transparencia y la participación ciudadana en los procesos políticos.

Conclusión.

El cambio será un fenómeno inevitable, complejo, que reflejará las aspiraciones y luchas de la sociedad mexicana. Si bien ofrece oportunidades de progreso y renovación, estará plagado de desafíos que requieren una gestión cuidadosa para evitar consecuencias imprevistas. Al fomentar la inclusión, garantizar el estado de derecho, abordar las barreras estructurales y acoger la innovación, se podrá aprovechar el potencial para construir un sistema de gobernanza resiliente y equitativo para las generaciones futuras.

El progreso y la prosperidad de una nación suelen atribuirse a las decisiones de los políticos y los partidos. Sin embargo, la verdadera fuerza impulsora del cambio y el crecimiento nacional reside en sus ciudadanos. El compromiso, la innovación y la responsabilidad de las personas determinan la trayectoria del futuro de un país, más que la influencia efímera de las figuras políticas. El poder de los ciudadanos reside en sus acciones colectivas, su participación económica, su compromiso cívico y sus valores sociales.

https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-cambio-es-el-alma-de-la-politica/