Sunday, August 30, 2020

Pensamiento analítico vs. pensamiento político

 

Pensamiento analítico vs. pensamiento político

 

Javier Treviño Cantú

 


El jueves pasado El Economista publicó en su primera plana: “Caída histórica del PIB, en el II trim”. “El sector secundario fue el más afectado en el periodo con un retroceso de 25.7%; México, entre los que más cayeron de los países de la OCDE”. “Confinamiento a raíz del coronavirus y ausencia de una política económica contracíclica sólida influyeron en el resultado”. Y en páginas interiores: “Confirma INEGI derrumbe del PIB de 18.7%, el mayor en la historia” ( https://bit.ly/2Gahc4R ).

 

Esa fue la realidad. Pero el discurso que escuchamos en las conferencias matutinas del Presidente López Obrador, de esos días, fue otro. El Presidente es un hombre de hábitos y analogías. Veo con regularidad sus conferencias mañaneras. Su disciplina de mensaje es inmejorable. Repite siempre lo mismo. Durante sus giras recientes a los estados, el Presidente de la República ha comunicado un mensaje que trata de definir como “una historia de éxito” de su gobierno: la manera como enfrentó la crisis sanitaria y económica. 

 

Ya sea en CDMX, Coahuila o Nuevo León, López Obrador nos dice, desde su púlpito mañanero: “hemos optado por aplicar una estrategia nueva que nos está dando resultado, es una vacuna contra la crisis económica, una vacuna que vamos a patentar porque es nueva y nadie lo está haciendo en el mundo. ¿Qué se hacía antes cuando había una crisis económica? Se apoyaba siempre a los de arriba, a las grandes corporaciones, a los bancos y no permeaba, no bajaba, porque la riqueza, a diferencia de las pandemias, no es contagiosa. ¿Qué hicimos en México, en contra de la opinión de muchos? Decidimos apoyar abajo, en vez de arriba, empezamos apoyando abajo, de abajo hacia arriba, entregando de manera directa el apoyo a la gente. Siempre que se entregaba arriba se robaban el dinero. El ejemplo más ilustrativo fue lo que lo hicieron cuando el Fobaproa, fue una crisis y lo que hacen es convertir deudas privadas de unos cuantos de arriba en deuda pública. Bueno, pero si no hubiese esa corrupción, de todas maneras, para que baje ese apoyo, que se destina para mantener empresas y que no haya desempleo, para que baje lleva mucho tiempo; porque también, así como hay burocracias en el sector público, hay burocracia en el sector privado. Entonces, cuando se inyectan los recursos abajo, se fortalece el consumo popular. Por esta política de apoyar abajo que se hizo acompañar afortunadamente por el apoyo que envían nuestros paisanos a sus familiares, porque están creciendo las remesas como nunca. Han aumentado las remesas en 12 por ciento en relación con el año pasado; y este año, según mis cálculos, las remesas van a llegar a 40 mil millones de dólares, va a ser récord. Entonces, más apoyo del gobierno abajo, a la gente humilde, a la gente pobre, más remesas que llegan a 10 millones de familias. Esto permite que no haya crisis de consumo, que la gente tenga para adquirir, para consumir cuando menos lo indispensable”.

 

Esa es la historia que cuenta AMLO. Este caso lo pinta de cuerpo entero y nos ilustra lo difícil que puede ser establecer un canal de comunicación directo con él. ¿Por qué? Mientras que muchos de los que lo observan piensan analíticamente, el Presidente piensa políticamente.

 

El pensamiento analítico se fundamenta en la evidencia y no en las emociones. Nos hacemos preguntas. Vamos al detalle y a la metodología. Investigamos y organizamos las ideas con precisión y claridad. Descomponemos las partes de un problema para entender su estructura y cómo se interrelacionan. Identificamos lo relevante y lo superfluo. Formulamos hipótesis, replanteamos el problema, definimos alternativas, opciones, con sus ventajas y desventajas, recomendamos cursos de acción, prevemos caminos alternos en caso de que falle la recomendación. La reflexión y el planteamiento de nuevas estrategias permiten que se seleccione e implemente la decisión más adecuada. 

 

El pensamiento político es diferente. Hace algunos años leí el libro de Michael Freeden, The Political Theory of Political Thinking. Freeden (Londres, 1944) es un destacado teórico contemporáneo de las ideologías. Es investigador asociado del Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Londres y fue profesor de Ciencia Política en las Universidades de Nottingham y Oxford. En su libro hace la pregunta clave: ¿Qué es el pensamiento político? Y lo define:

 

1.     Afirma o aspira al ejercicio de la jurisdicción y el control sistémico superior total en los asuntos sociales; anula y limita las competencias de otras esferas y agentes sociales mediante la construcción de una identidad colectiva soberana simbólica. 

 

2.     Distribuye la relevancia clasificando los objetivos, demandas, procesos y estructuras sociales en orden de importancia o urgencia.

 

3.     Acepta, justifica, critica o rechaza las entidades colectivas, sus procedimientos y actividades.

 

4.     Articula arreglos conceptuales y argumentativos cooperativos, disidentes, competitivos o conflictivos para grupos.

 

5.     Determina políticas, construye y dirige planes colectivos y, de manera más ambiciosa, proyecta visiones colectivas.

 

6.     Se expresa y transmite a través de intensidades y habilidades de persuasión, retórica, emoción o amenaza que impregnan el habla y la escritura y, en parte, la comunicación no verbal; tan bien como a través del silencio deliberado. Tales intentos discursivos, argumentativos y expresivos de ejercer el poder permean las otras cinco esferas del pensamiento político:

 

a)     El autodefinido ejercicio incontestable de la toma de decisiones como triunfo y afirmación de la capacidad y derecho de excluir de consideración las reivindicaciones individuales y grupales, o subordinarlas a criterios que emanan de la esfera política; o la supresión controlada de dichos reclamos antes de su articulación.

 

b)     Una lista de prioridades que busca ser indiscutible y la eliminación de otras prioridades.

 

c)     La expresión, la obtención o la utilización del flujo de consentimiento, aquiescencia u oposición hacia sistemas, procesos, grupos y líderes políticos.

 

d)     La regulación, estipulación o dislocación de las relaciones sociales espaciales entre grupos.

 

e)     El intento de control sobre el tiempo social futuro.

 

Mientras que muchos de nosotros pensamos analíticamente, el Presidente de México piensa políticamente. Tal vez por eso se genera la frustración generalizada. La tarea de gobernar es tomar decisiones. Lo que el Presidente decide hacer y no hacer nos muestra, en gran medida, su estrategia. La calidad del pensamiento que está detrás de esas decisiones es lo que determina la calidad de la estrategia.

 

El Presidente está tan ocupado en prepararse para sus conferencias de prensa matutinas que tal vez no se ha puesto a examinar cómo piensa sobre las decisiones estratégicas para el país. Apenas enfrenta un problema o reto nuevo, inmediatamente nos cuenta una referencia histórica, infiere lecciones y trata de aplicarlas ante la situación. A eso se le llama razonar por analogía. Una analogía siempre es poderosa, pero también tiene defectos y conduce a cometer errores.

 

Tal vez, el Presidente se siente cómodo con las analogías porque así no tiene que entender cada aspecto del problema. Pone atención, y hace que “el pueblo” ponga atención, en sólo un aspecto del problema y usa las lecciones del pasado para aplicarlas a los problemas del presente.

 

El peligro es usar una analogía sobre la base de una smilitud superficial. Porque una vez que una analogía se incrusta en la mente del tomador de decisiones, y de su equipo cercano, es muy difícil desecharla. Peor aún si el tomador de decisiones está vinculado emocionalmente con la analogía, como lo es la del Fobaproa.

 

Adicionalmente este problema se refuerza con la tendencia del tomador de decisiones de buscar información que confirme lo que él piensa y a ignorar los datos contradictorios. Desde la perspectiva de las mañaneras, el Presidente siempre está en lo correcto. El riesgo que corremos es que su pensamiento político se convierta en pensamiento soberano.

 

 

*Javier Treviño Cantú es Director General de Políticas Públicas del Consejo Coordinador Empresarial.

 

@javier_trevino

 

Podcast: https://anchor.fm/javier-trevi361o


https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Pensamiento-analitico-vs.-pensamiento-politico-20200830-0010.html


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