Monday, July 13, 2020

Círculos íntimos

Círculos íntimos

 

Javier Treviño Cantú



https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Circulos-intimos-20200712-0033.html


 

La visita del Presidente de México a los Estados Unidos fue exitosa. Andrés Manuel López Obrador dio un buen discurso en la Casa Blanca. Comunicó claramente una visión de prosperidad para América del Norte y firmó con el Presidente Trump una declaración conjunta. El TMEC entró en vigor y ahora viene el trabajo de implementación.

 

Más allá de los malos pronósticos y el análisis de la comentocracia mexicana en relación con el riesgo de la visita, me sorprendió el tiempo, las líneas y la especulación que se dedicaron a identificar quiénes eran los empresarios mexicanos invitados a la cena en la Casa Blanca y por qué no se invitó a otros. ¿Se trató de un “círculo íntimo” del Presidente de México?  ¿Cuál sería la conversación del “círculo íntimo” con el Presidente antes y después de la cena? ¿Por qué no invitó a las organizaciones empresariales que realmente ayudaron a negociar el TMEC? ¿Están fuera del “círculo íntimo” del Presidente? 

 

Toda la discusión en la prensa sobre quiénes fueron incluidos y excluidos de la lista de invitados me recordó una experiencia de hace muchos años que es una lección de vida. 

 

En mayo de 1987, mi último semestre de la maestría en políticas públicas en la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard, tomé un curso con Roger B. Porter sobre “Management of Federal Policy Development”. Porter es un profesor extraordinario, con experiencia académica y administrativa en la Casa Blanca, donde trabajó para los Presidentes Ford y Reagan. Escribió un libro clásico, Presidential Decision Making: The Economic Policy Board. Al final de la última clase nos repartió a cada uno de sus alumnos una fotocopia de un documento y nos dijo: “no lo lean ahora, ni mañana; guárdenlo y léanlo cuando ya regresen a sus ciudades o a sus países de origen, cuando ya tengan trabajo y estén listos para iniciar una nueva etapa. Seguramente los hará reflexionar”. 

 

Todos los estudiantes estábamos en los días de euforia porque finalizaba el semestre y algunos terminábamos ya nuestra maestría. Así que puse las fotocopias que nos dio Porter en la carpeta del curso, guardé todo en una caja y no volví a verla hasta que me establecí en la Ciudad de México. 

 

El 1 de julio de 1987 inicié mis labores en la SEP como Director de Planeación del Centro de Procesamiento Arturo Rosenblueth. Era una muy buena oportunidad para iniciar mi carrera de servidor público. Yo había hecho mi servicio social en 1985 ahí, en Planeación Educativa. Vivíamos una época de efervescencia política previa a la nominación de quien sería el candidato del PRI a la Presidencia de la República. 

 

Una tarde de sábado, arreglando las cajas que traje de Harvard, me encontré el documento que Porter nos había entregado el último día de clases. Me puse a leerlo. Se trataba de uno de los ensayos más memorables de C. S. Lewis, “The Inner Ring” (El círculo íntimo).  C. S. Lewis (1898-1963) fue Profesor de Literatura Medieval y del Renacimiento en la Universidad de Cambridge. 

 

El texto era una de sus conferencias magistrales ante los alumnos de la Universidad de Londres en 1944. Describe la experiencia y el deseo de todos los seres humanos quienes, en diversas etapas de la vida, buscan sin cesar lograr ser aceptados dentro del “círculo íntimo” de cualquier grupo que les importe en ese momento. Para muchos, la vida es una lucha continua por entrar a círculos íntimos, uno tras otro.

 

Percibirse “excluido” del círculo íntimo, o “fuera de él”, es un sentimiento insoportable para algunos. Y el deseo de estar “dentro” puede hacer que muchos digan cosas que de otra manera no dirían, o que no digan lo que deberían decir. Este deseo de estar dentro del círculo íntimo al que se aspira puede afectar trabajo, afiliaciones políticas, relaciones en la comunidad.

 

C. S. Lewis dice: “creo que en la vida de todos los hombres en ciertos períodos, y en la vida de muchos hombres en todos los períodos entre la infancia y la vejez extrema, uno de los elementos más dominantes es el deseo de estar dentro del círculo íntimo y el terror de quedarse afuera de él. En la escuela, puede desear estar en el gobierno estudiantil, en un equipo deportivo, en un club, o simplemente ser aceptado por los chicos “geniales”. En la universidad tal vez el deseo de ser parte de una fraternidad. En el trabajo, tal vez el deseo sea ser “socio” en un despacho de abogados, obtener una promoción, ser parte del equipo ejecutivo de una empresa”.

 

El problema no radica en ese proceso natural de la vida. Entrar y salir de círculos íntimos no tendría nada de malo. Sin embargo, como dice Lewis: el deseo y la perversidad que nos lleva a penetrar los círculos íntimos puede ser peligroso. “A menos que usted tome medidas para evitarlo, este deseo será uno de los motivos principales de su vida, desde el momento en que ingresa a su profesión hasta que es demasiado viejo para preocuparse de ello”. 

 

Todo esto es una llamada de atención para los políticos. ¿Se lamentan por quedarse fuera de los círculos a los que nunca pueden entrar? ¿O celebran al entrar triunfalmente a uno y a otro sin saber realmente para qué lo hacen? 

 

El político, en su carrera ascendente, siempre va a tener opciones que se le presentarán en cruces de caminos. Puede avanzar por el camino de la virtud o por el camino del vicio. Pero si su única guía es la ambición de penetrar círculos íntimos, ser un personaje reconocido, llegar a puestos más altos, entonces seguramente seguirá por el camino que le permita ser admitido, aunque no sea ético, sea cual fuere la consecuencia. Eso le generará una gran satisfacción. 

 

Y así puede ceder a propuestas o compromisos que lo llevarán a uno y otro círculo íntimo más. En esa lucha diaria, el primer análisis y pensamiento se tornan en acciones, luego se vuelven hábitos, que la repetición los convierte en carácter y finalmente en destino. Aquí entra la disyuntiva entre los políticos que se convierten en almas grandes y los que se quedan con la simple etiqueta de sinvergüenzas, pusilánimes, que caen en las garras de la corrupción.

 

Lo peor de todo es que aquél que logra ingresar al círculo íntimo se dará cuenta que la satisfacción no dura por mucho tiempo. Lewis dice: “mientras esté gobernado por ese deseo, ese individuo nunca obtendrá lo que desea”. Penetrar círculos íntimos es una tarea semejante a la de pelar una cebolla; quitas aros y aros, capas y capas y, si tienes éxito, descubres que no hay nada en el centro, porque al final de tu tarea no quedará nada. 

Si “logra meterse al círculo”, la emoción inicial del político no durará. Tarde o temprano tendrá que buscar una nueva puerta, ventana o rendija para ingresar a otro. El que quiera seguir pelando cebollas y penentrando círculos íntimos no será reconocido hasta que conquiste el miedo de ser un desconocido.

 

El político que tiene el alma grande no debe desear ingresar a los círculos íntimos. Mejor debe hacer un trabajo excepcional y su capacidad lo pondrá en el centro del círculo que realmente importa. El trabajo debe ser el fin del político, el servicio a la gente, la creación de valor público. Ese esfuerzo es lo único que será reconocido por los demás. Tal vez no gane fama ni fortuna ni influencia, pero sí el respeto de todos. Los resultados y el trabajo eficaz conducen al político a la amistad con otros políticos que ven las mismas verdades y valoran las mismas cosas. Ese no es un círculo íntimo, sino un círculo virtuoso. El poder es para hacer el bien y crear valor público.

 

@javier_trevino

Monday, July 06, 2020

El método de la reflexión y discusión pública

El método de la reflexión y discusión pública

 

Javier Treviño Cantú *


https://www.eleconomista.com.mx/opinion/El-metodo-de-la-reflexion-y-discusion-publica-20200705-0077.html

 

Vamos a dejar las consideraciones políticas a un lado. Podemos estar de acuerdo, o no, con la visión del Presidente de la República y su cuarta transformación, pero el primero de julio él celebró dos años de su triunfo electoral. 

 

Creo que no era tiempo de celebraciones porque vivimos uno de los momentos más difíciles para el país. Hacemos frente a una severa crisis de salud y a la peor crisis económica en muchos años. 

 

Lo que me sorprende es que, después de su informe, muy pocos nos preguntamos: ¿Cómo toma las decisiones el Presidente Andrés Manuel López Obrador? ¿Tiene un método? ¿Un modelo? ¿Cómo debemos evaluar su rol como administrador público? ¿O acaso no lo es?

 

Nos lo dice todos los días: en el centro de su gestión administrativa está la austeridad y la lucha contra la corrupción. Según él, ya nada es como antes. Excelente. Nadie puede estar en contra de eso. 

 

Pero vayamos un poco más allá. Que las cosas “no sean como antes” no significa que hoy existe el mejor modelo de toma de decisiones y de gestión en el gobierno. La responsabilidad de un administrador público es crear valor, valor público. 

 

Dos años después del triunfo electoral del Presidente López Obrador, se ha intentado implementar una transformación y no está claro si esa transformación crea o destruye valor público.

 

A partir de la Revolución Mexicana y la profesionalización del gobierno, pasamos en México de una visión y operación de la administración pública como el ejercicio máximo de intermediación de grupos de interés a otra etapa del análisis y la maximización del beneficio neto. Hoy, con la 4T, se intenta destruir ambos modelos.

 

La administración pública era el campo de los profesionales. Hoy se pretende que el pueblo decida. Pero no hay un mecanismo para que el pueblo reflexione y decida sobre lo que importa. El Presidente nos dice todas las mañanas lo que, desde su perspectiva, el pueblo quiere.

 

Antes se veía a los administradores públicos como expertos, hombres y mujeres con experiencia y con entrenamiento para encontrar los mejores medios de lograr los objetivos que señalaban las leyes.

 

El proceso democrático identificaba los problemas que debían resolverse. Los procesos administrativos eran neutrales y se buscaba optimizar las políticas públicas. 

La experiencia de los administradores públicos se centraba en los procedimientos y en las técnicas que les permitían resolver todo tipo de problemas.

 

La habilidad negociadora del administrador público era fundamental, era una especie de árbitro. La responsabilidad del proceso de toma de decisiones se sustentaba en que todo aquél que tenía un interés legítimo en un tema, o que podía ser afectado por la acción del gobierno, su punto de vista debía estar representado. 

 

Era lógico que, con el fin de una era de economía y política cerradas, nos hiciéramos la pregunta: ¿Es el interés público la agregación y reconciliación de las diferentes posiciones de grupos de interés o de líderes políticos?

 

El enfoque de maximización del beneficio neto surge con la apertura de la economía en México. Llegó al poder un grupo de administradores públicos formado en las mejores universidades nacionales y extranjeras, con todas las herramientas para la toma de decisiones, la planeación, la asignación de recursos, la teoría microeconómica aplicada a las políticas públicas.

 

El administrador público era un analista que buscaba la eficiencia. Estructuraba el proceso de toma de decisiones para definir el problema, sopesar los antecedentes, pensar en opciones, alternativas, decidir, implementar y asumir las consecuencias de la implementación de la solución. 

 

La opción escogida era la que generaba mayor utilidad social. El centro de los nuevos modelos de toma de decisiones en la administración pública estaba fincado en el pluralismo de nuestra sociedad. ¿Pero había un aprendizaje social? ¿Eran los administradores públicos responsables y daban respuestas a las preocupaciones de la gente? ¿Eran participantes en el desarrollo político de la comunidad?

 

Al maximizar el beneficio neto, los administradores seguían un proceso ordenado, simplificaban, consideraban alternativas, analizaban costos y beneficios de cada opción.  Hoy se critica ese proceso y se le pone la etiqueta de neoliberal o conservador.

 

El problema es que el gobierno de la cuarta transformación no nos dice con qué modelo va a sustituir lo que está desarticulando. En dos años destruyó el modelo general de equilibrio político y no sabemos exactamente qué sigue.

 

A todos nos gustaría que hubiera un verdadero aprendizaje social tanto en el proceso como en la sustancia de las decisiones de políticas públicas. El Presidente nos dice todos los días que ahora el pueblo decide. Pero quien decide en realidad es él.

 

Ojalá que realmente intentáramos un nuevo modelo en el que el futuro de la comunidad dependa de la reflexión y la discusión de los ciudadanos como aprendizaje social para entender los valores públicos comunes. La deliberación es el cimiento de la democracia.

 

A la hora de la toma de decisiones, el administrador público debería lograr que los individuos revisen, de manera informada, las opiniones sobre hechos y valores, cambien sus premisas y supuestos, descubran intereses comunes.

 

No es fácil que un administrador público penetre realmente en una comunidad y descubra que los desacuerdos y las inconsistencias alientan a los individuos a equilibrar y priorizar lo que verdaderamente necesitan. Cuando se comparten las preocupaciones de una comunidad se llega a acuerdos. La reflexión y discusión pública ayuda a transformar los valores individuales en valores sociales. La deliberación ayuda a forjar propósitos comunes.

 

La deliberación pública transforma a los individuos y los convierte en ciudadanos responsables. Cuando los ciudadanos saben que van a tomar un papel en una decisión, se esmeran por comunicar sus puntos de vista. Descubren nuevas perspectivas sobre el corazón de la decisión, lo que está en juego verdaderamente. Surge un sentido de responsabilidad y de ciudadanía. 

 

La gente puede descubrir las preocupaciones sobre su futuro en contraste con los intereses presentes de algunos cuantos políticos. La reflexión y el diálogo público ayuda. La deliberación pública educa a los administradores sobre la mejor forma de provocar el debate. Eso toma tiempo. Requiere esfuerzo. Es más difícil que predicar desde el púlpito. Ayuda a descubrir los valores públicos que tenemos como sociedad. Eso es lo que necesita la Cuarta Transformación.

 

A dos años de su triunfo, deberíamos preguntarnos: ¿Cómo debe tomar decisiones AMLO? ¿Debería considerar seriamente el aprendizaje social? Eso no se descubre en las conferencias de prensa matutinas diarias. Su papel no es el de tomar decisiones por encargo del pueblo. Lo que tiene que hacer entonces es ayudar a la reflexión y a la discusión pública sobre las decisiones que se tienen que tomar. 

 

El debate y la controversia no son malos, no son defectos ni hacen la toma de decisiones ni la implementación más difíciles. Son aspectos naturales y deseables en la definición del valor público y el entendimiento de la sociedad.

 

En todo caso, ya es tiempo de que se adopte un modelo de toma de decisiones. Pero lo que no puede hacerse es desperdiciar el talento ni abandonar las habilidades de los expertos en la intermediación entre los grupos de interés ni en el análisis para la maximización del beneficio neto. 

 

Crear valor público exige al administrador que piense con claridad y con estructura. El administrador público responsable no debe vender al pueblo únicamente “su propia” visión de futuro, sino presentar todas las visiones alternativas, para que sirvan de base para la reflexión y la discusión. Tiene que enfrentar las decisiones difíciles con método, con herramientas, con equilibrio, con sabiduría. No es un simple analista ni un mero promotor de políticas preconcebidas. Tiene que asumir su responsabilidad y crear valor público.

 

 

*Javier Treviño Cantú es Director General de Políticas Públicas del Consejo Coordinador Empresarial.

Saturday, June 27, 2020

Clausura de Summit virtual #STEAM

Palabras de Javier Treviño en representación del CCE. 

@MovimientoSTEAM

25 de junio de 2020

Es un gusto poder compartir con ustedes, por esta vía, el cierre de dos semanas intensas de trabajos sumamente relevantes. Sesiones en las que hemos visto la importancia de las Competencias STEM para resolver los grandes retos de la humanidad.

Para el sector empresarial, éste es un tema clave. Sabemos que hoy se están formando los ciudadanos, los emprendedores y los innovadores del futuro. Debemos trabajar más que nunca en fortalecer sus habilidades y competencias, si queremos un país más próspero y más justo. 

Hoy, la economía de México y del mundo están transformándose. La evolución de la tecnología, así como la disponibilidad y la capacidad para procesar información están cambiando la forma en la que producimos y en la que se comportan los mercados.

Estamos pasando de la automatización, a la digitalización de la manufactura, del comercio, de la prestación de servicios. Cada vez es más importante desarrollar nuevas capacidades para ser más productivos, para competir con éxito con otras empresas en el país y en el mundo.

Hay estimaciones que indican que la automatización reemplazará el 5% de los empleos totales del planeta y el 45% de las actividades en los trabajos para el 2020. En nuestro país, 7.1 millones de empleados serán afectados y se generarán 2.1 millones de puestos de trabajo que requerirán nuevas competencias y habilidades digitales.

En este contexto, hoy más que nunca es relevante que se esté desarrollando esta cumbre justamente para explorar formas de promover en México una tendencia mundial que nos ayude a detonar la productividad y competitividad a través de la mayor fortaleza que tenemos: el talento de nuestros jóvenes.

Hoy los mexicanos deben ser capaces de resolver problemas más complejos; de transformar la información en conocimiento; de crear soluciones nuevas a problemas viejos; de convertir la tecnología en un instrumento de desarrollo.

Las ciencias, las ingenierías, las matemáticas, el arte y la tecnología son herramientas indispensables para que nuestros jóvenes sean parte de esta transformación; para que los emprendedores y trabajadores en el país tengan la habilidad de enfrentar las demandas actuales del sector productivo; para que podamos ser un protagonista global de la industria 4.0.

Hoy, los países no son más competitivos por sus recursos naturales, sino por el talento de su gente. México es un país de jóvenes que tienen todo el potencial para ubicarnos a la vanguardia. Por eso es tan importante que impulsemos la educación y el fortalecimiento de habilidades y destrezas en STEAM. 

¿Qué debemos hacer? Es esencial encender la curiosidad y brindar las herramientas de indagación a los niños mexicanos desde pequeños. También crear trayectos formativos estratégicos y generar información en torno a las condiciones de empleabilidad que ofrecen diversas carreras, para que los jóvenes tomen decisiones informadas sobre su futuro y puedan gestionar sus aspiraciones con base en evidencias.

Frente a la Cuarta Revolución Industrial, tenemos que impulsar las carreras técnicas y tecnológicas. Es crítico ver que sólo 7% de los egresados de educación superior optan por una carrera de este tipo; mientras que 80% de los empleadores requieren personal con esta formaciónEsta brecha entre la demanda y la oferta de trabajo es alarmante para el ingreso de los mexicanos y la competitividad de nuestra economía. 

Hay una clara discrepancia entre lo que los jóvenes están aprendiendo y lo que el mercado demanda. Por un lado, 44% de los empleadores considera que es difícil contratar personal con las habilidades adecuadas. Y, por otro lado, 40% de los jóvenes dicen no estar listos para incorporarse al mercado laboral. 

En la actualidad, 78% de los estudiantes de 18 años no están interesados en dedicarse a la ciencia. Cuando sabemos que allí, y en las otras disciplinas STEAM, se encuentra el futuro, no sólo profesional para estos muchachos, sino el futuro de nuestra sociedad. Más del 30% de los empleadores mexicanos reportan haber enfrentado dificultades para encontrar personas necesarias para ocupar vacantes en áreas STEM.

Si estamos buscando formas para que los jóvenes tengan mejores oportunidades de empleo, y a la vez que las empresas tengan el talento requerido, la clave está en el aprendizaje que reciben.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 8 de cada 10 de los empleos mejor remunerados están relacionados con carreras en STEM. Sin embargo, según la OCDE, sólo 27% de los hombres eligen esta formación; y entre las mujeres esta cifra sólo llega a 8%. 

Aquí también queda claro el otro gran potencial de las disciplinas STEAM para avanzar en inclusión y equidad de género. Es fundamental romper con los estereotipos y fomentar una mayor participación de las mujeres en estas áreas del aprendizaje. México no puede salir adelante si no aprovecha todo el potencial de la mitad de su población.

Para la implementación del enfoque STEAM en la educación, resulta imprescindible: 

• Transformar la pedagogía que se lleva a cabo en el salón de clases. 

• Trabajar de manera sistemática en la formación de las y los docentes para brindarles mejores herramientas pedagógicas que permitan mejorar su labor educativa y habilitarlos en sus competencias profesionales para la implementación de un enfoque STEAM en la enseñanza.

En síntesis, México tiene un compromiso con su gente y con su futuro. Mejorar la formación de los jóvenes mexicanos no solo ayudará a que nuestro país sea más próspero, sino que también nos permitirá avanzar más rápidamente hacia un desarrollo con mayor equidad e inclusión. Con mejores herramientas, la próxima generación podrá construir soluciones para problemas que aún no hemos siquiera imaginado. 

Estamos convencidos de que un pensamiento analítico y enfocado a la resolución de problemas – como lo promueve la educación en STEAM- es la mejor herramienta para alcanzar las metas que nos hemos propuesto a nivel nacional y mundial con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Sólo enfocando nuestros mejores talentos a resolver los grandes problemas de la humanidad, podremos asegurar un mejor futuro para todos. 

Enseñar a nuestros niños y jóvenes a resolver problemas, con habilidades y competencias para la innovación, el liderazgo y el emprendimiento, podrá generar una transformación en nuestra sociedad.


 

Wednesday, May 20, 2020

La 4T debería saber que gobernar es cosa seria

Hace poco leí una pinta en una barda que decía: “lo que le pasa al país es que la solución está en manos del problema”. En los tiempos del coronavirus, de la “sana distancia” y el trabajo desde la casa, he visto con frecuencia las conferencias de prensa matutinas del Presidente de la República (“mañaneras”, les llama el protagonista). He escuchado una visión de México y del mundo anticuada, que se repite a diario. Lecciones de historia nacionalista con pocas nuevas ideas. Ahora ya no es como antes, nos dice el Presidente. El pueblo es sabio, primero son los pobres y el neoliberalismo se acabó. 

El Jefe del Ejecutivo está convencido de que antes se hacían todas las cosas mal; ahora ya no. Antes había corrupción, ahora ya no. Antes se beneficiaban únicamente los de arriba, ahora ya no. Todo parecería ser conflicto y división, blanco y negro. La división es entre "ellos y nosotros"; "conservadores y nosotros"; "neoliberales y nosotros"; "los de arriba y nosotros".

Se destruyó el modelo general de equilibrio político que se había construido en México y todavía no sabemos con qué se va a sustituir. No hay frenos ni contrapesos. No hay un modelo de toma de decisiones. Todo es "ad-hoc". En la función diaria del gran teatro del Salón de Tesorería de Palacio Nacional se toman las decisiones y se dan instrucciones. Todo el gobierno debe estar atento de 7 a 9 de la mañana para saber lo que el jefe de la “ad-hocracia” responde a los “periodistas” de algunos medios que nadie conoce y ordena lo que se debe hacer.

La incertidumbre es la reina del nuevo juego político de México. Las reglas cambian. El Estado de Derecho se queda a la expectativa. Estamos gobernados por un grupo pequeño de políticos profesionales pero con muchos activistas y más espectadores; unos son radicales y otros moderados. Lo malo es que, como en el juego de mesa del maratón, la ignorancia avanza. En lugar de promover el crecimiento, el gobierno va a medir la felicidad. En fin.

El 2021 está a la vuelta de la esquina. Pronto iniciará el año electoral. La renovación de la Cámara de Diputados es vital para la salud política de la nación. Muchas veces olvidan los legisladores que forman parte de un sistema de instituciones separadas que comparten poder. También leo, veo y escucho en Nuevo León historias increíbles de quienes quisieran llegar a convertirse en Gobernador. El panorama no alimenta el optimismo.

Con una experiencia de diecisiete años en el gobierno federal, once años en el sector privado, tres años en el gobierno de Nuevo León y dos años como legislador federal por Nuevo León, he podido leer mucho, platicar con gente sabia, reflexionar sobre el gobierno. He visto la política desde los cuatro lados de la mesa. Y de mis lecturas y vivencias he recopilado y articulado 10 ideas, por lo pronto, que pudieran ser orientadoras: 

1. Gobernar es cosa seria. El objetivo del diseño, formulación e implementación de las políticas públicas es crear valor, y no destruirlo. Entonces, ¿serían la política y el gobierno un juego sucio? Definitivamente no. Para el político, cada día entraña una noble batalla, un reto de proporciones inimaginables. ¿Y cuáles son las armas para ganar esa batalla? Sin duda, se requiere talento, experiencia, conocimiento, razón. También es necesaria una buena dosis de autocontrol, buen juicio, fortaleza interior y prudencia. Se requiere flexibilidad, apertura a las nuevas ideas y una combinación de cuatro tipos de esquemas de pensamiento: analítico, histórico, político, soberano. Ninguno debe prevalecer sobre el otro. Los cuatro son necesarios a la hora de tomar decisiones.  

2. Gobernar es un ejercicio de responsabilidad. Un político genuino, responsable, defiende lo que cree, lo hace de frente, y alienta a otros a que luchen también por lo que juntos creemos, que, al final del día, se trata de nuestra vida en comunidad.  Yo creo en el poder transformador de la política. En un país como el nuestro, hay que cambiar algunas cosas y proteger otras de cualquier cambio. Hay líneas rojas que nadie debe cruzar. Siempre he pensado que la decisión que tomas hoy te debe permitir tomar una decisión mañana. Nunca debes decir o hacer algo que va a minar tus oportunidades futuras. Hemos sido testigos de que, en tiempo de elecciones, los ciudadanos caen en la trampa de votar por los charlatanes, en lugar de preferir la experiencia. Eso se debe acabar. Para ello, los políticos responsables deben articular y contar su narrativa mejor que los charlatanes.

3. Gobernar es controlar tus emociones. Pero la tarea política también exige emociones y no puedes estar todo el tiempo a la defensiva. La combinación de prudencia, coraje y audacia es difícil de lograr, pero es indispensable. A lo largo de una carrera política se avanza y se retrocede. Es necesario saltar, echarse al agua fría y no temer a fracasar. El fracaso no es una desgracia, te enseña lecciones de vida, duraderas, dolorosas. El éxito te puede echar a perder. Hay que buscar el éxito, pero con ecuanimidad. ¿Qué puedes controlar? ¿Qué depende exclusivamente de ti? Tu visión, tu valentía, tu voluntad, tu determinación y tu sentido del humor. ¿Qué no puedes controlar? Las fuerzas que se desatan a tu alrededor cuando decides entrar a la arena política. Estarás siempre asediado por enemigos y adversarios.

4. Gobernar es dejar la ingenuidad y la inocencia a un lado. Para bien o para mal, la buena o mala fortuna es la que determina las carreras políticas. El destino se puede volver contra ti. Nunca seas arrogante ni soberbio. Mucho menos cuando inicias un nuevo encargo. Porque la novatez, la ignorancia y la arrogancia se combinan en una crisis explosiva imposible de detener. No puedes controlar tu propio destino. Cuando decides entrar a la vida política debes dejar a un lado tu inocencia. Tienes que estar dispuesto a pagar el costo sin saber cuál va a ser el total de la factura. Debes conocerte a ti mismo. También debes ser firme en torno a la razón por la que entraste a la política. 

5. Gobernar es estar del lado de la gente y ganarse el respeto de los ciudadanos. El éxito viene si la gente está convencida que tú sabes bien que a ellos les debes tu puesto. Tienes que asumir las causas de la gente como tu propia causa. Saber que representas los sueños de la gente te cambia para siempre. La gente debe creer en ti. La lealtad de la gente se gana día a día. La confianza se gana cuando eres verdaderamente quien dices ser. La gente confía si cree que tus convicciones son sinceras, si les prometes que vas a hacer algo y lo haces. Muchas veces me he hecho la pregunta: ¿qué prefieres, la aprobación o el respeto de los ciudadanos? No hay que ser popular para tener éxito. Pero sí requieres el respeto de la gente. La gente quiere a un político íntegro, que entiende y se esfuerza por ellos, que tiene visión de largo plazo y que sabe ejecutar las políticas hoy.

6. Gobernar es saber contar historias. Tienes el poder si sabes articular historias, relatos, narrativas. Nunca dejes que tus adversarios te definan. Si ellos definen quién eres será con el ánimo de destruirte. Tienes que mantener el control de tu propia historia. Nadie conoce mejor tu trayectoria que tú mismo.  La narrativa que debes contar es la de la comunidad y el estado que quieres construir. Tu historia debe vincular tu destino al de la gente, tu vida a la de la gente, tu causa a la de la gente. Por ello se requiere un discurso convincente donde se integren tus propuestas y tu historia personal. Explicar cómo vamos a reforzar los lazos comunes, cómo vamos a enfrentarnos juntos a las fuerzas de la desigualdad, la envidia, la división y el odio, cómo vamos a fortalecer el tejido social, cómo vamos a compartir nuestro destino. Tenemos que ser mejores de lo que somos. Siempre es una historia de destino común.

7. Gobernar es resolver dilemas. No hay duda de que el antagonismo, la contradicción, los dilemas son la esencia de la política. Todos los días te enfrentarás a dilemas qué resolver. Tienes que luchar si quieres sobrevivir. Tienes que saber defenderte. No debes tomar los ataques como algo personal. Defiende tu honor e integridad, tu posición y tu derecho a ser escuchado, tu reputación y tu prestigio. Hay que dar todo en la batalla, pero con golpes limpios, con inteligencia, con audacia. Hay que ganar el respeto de la gente, no el miedo. Hacer política no es pelear sucio. No eres inocente pero tampoco cínico. Como político, siempre se debe mantener la fe en el buen juicio de las personas. Los votantes sí saben lo que quieren. Son más inteligentes de lo que crees. En eso consiste la belleza de la democracia. La gente pone a los políticos en su lugar. La realidad siempre se impone.

8. Gobernar es convertirte en un guardián de la democracia. La política te exige que trabajes para todos. Un buen político es responsable ante la gente que lo eligió y es responsable por sus acciones. Tenemos que defender la democracia no porque sea el menos malo de los sistemas políticos, como decía Churchill, sino porque sólo la democracia nos permite sacar lo mejor de nosotros mismos para lograr hacer realidad las causas de la gente. Hechos, no palabras; acción y no teoría, es la manera de fortalecer la democracia. Cuando un político es guardián de la democracia establece una relación de confianza con las personas y defiende las instituciones, las tradiciones y las reglas de la convivencia. Las instituciones te hacen mejor de lo que eres como un político aislado.  Las instituciones son siempre tu respaldo.

9. Gobernar es dejar las ocurrencias y la improvisación a un lado. Los adversarios en política son oponentes, no enemigos. La política no es la guerra, sino la única alternativa viable a la misma. Se requiere una cultura de respeto a tu antagonista, a tu adversario. Debes ser leal a ti mismo, a tu partido, a la gente, a tu nación. Y México está por encima de todo lo demás. La política es algo muy serio. No es para improvisados ni para aficionados. La política no es el mundo del espectáculo o de las celebridades, mucho menos de los charlatanes. La política es el mundo de la responsabilidad. Max Weber dijo que sólo aquéllos que viven para la política pueden entenderla como una llamada. Los que viven de la política no sirven para ello. 

10. Gobernar es aprender a aprender cada día. Las decisiones siempre tienen consecuencias. Nunca te dejes llevar únicamente por el razonamiento por analogía. La política no es una profesión, no hay estándares, técnicas que puedan enseñarse. No es una carrera estable. Hay triunfos y derrotas; subidas y bajadas. No es una ciencia sino un arte, que depende de la capacidad de persuasión, del mensaje, de los relatos, de los contactos, de las narrativas que conectan con la gente, de la perseverancia. Es una experiencia de vida. Pero, por eso mismo, la vida política puede terminar en cualquier momento. Y debes tener una vida con anterioridad y saber construir una vida después de tu experiencia política.

Tuesday, May 19, 2020

¿Se le olvidó el mundo?

A un año y medio de iniciado su gobierno, el Presidente de la República publicó un ensayo revelador: “La nueva política económica en los tiempos del coronavirus”. Treinta páginas que reflejan claramente su visión, sólidamente enraizada en los años de la mitad del siglo pasado, pero con un entendimiento muy rudimentario de lo que pasa en el mundo de hoy. Eso debe preocupar a los jóvenes mexicanos. El Presidente no viaja y ha decidido poner poca atención a la política internacional. Lo malo es que, precisamente en este momento de la crisis del coronavirus, la suerte de México y la del mundo están entrelazadas.

Andrés Manuel López Obrador nos ha demostrado en sus conferencias matutinas y en sus escritos que conoce muy bien la historia de México. Pero también queda claro que sabe muy poco de los temas internacionales. Parecería que no importa entender por qué lo que pase con el mundo de hoy tendrá un impacto en el México de mañana. Me temo que tampoco tiene mucha información, en realidad, de cómo opera la cooperación internacional. 

El problema es que tanto el Presidente como la mayoría de su equipo de gobierno están prácticamente alejados del mundo del que nuestro país forma parte. Tal vez se quedaron con los viejos esquemas de la Guerra Fría y no entienden que China ahora es una potencia mundial. O, peor aún, no quieren darse por enterados de que las nuevas tecnologías, el internet, la inteligencia artificial, el cambio climático son los temas de hoy. Parecería que transitaron por los caminos de México, durante dos décadas, con el tanque internacional intelectual casi vacío, en la reserva. Tal vez requieren una rápida alfabetización de lo que la nueva era significa. 

Precisamente en esta crisis, haremos historia, para bien o para mal. La recuperación será azarosa. Cuando leí el ensayo de AMLO sobre la “nueva” economía en la época del coronavirus me di cuenta de que el Presidente describe el presente en términos del pasado. Eso habla mucho de él y de su historia personal, en dónde ha estado y de dónde viene. Pero, desafortunadamente, aunque nos habla de felicidad y de bienestar, no nos dice nada de hacia dónde vamos como país. No hay proyecto claro para el futuro.

Las relaciones internacionales de México son cada vez más importantes y se mueven sin el control gubernamental, quiéranlo o no el Presidente y sus colaboradores. La historia no se acabó con el colapso del PRI, ni el fracaso del PAN, ni la destrucción del modelo general de equilibrio político que teníamos. Hoy, más que nunca, nuestros líderes deben entender lo que está ocurriendo en el mundo y cómo va a afectar nuestras vidas.

Todos los países, incluyendo a México, requieren que sus ciudadanos estén familiarizados con el escenario internacional y puedan operar dentro y fuera de México. El interés de cada mexicano en su propia economía, personal y familiar, la necesidad de ser competitivo, la urgencia de entender lo que está pasando dentro y fuera de las fronteras es esencial para los negocios y las decisiones de inversión.

Está muy bien que el Presidente conozca la historia de México y que nos cuente su propia versión cada mañana. La historia no se repite, pero sí tenemos que aprender de sus lecciones para que el futuro no se parezca a nuestro pasado.

¿Le interesa al Presidente saber más sobre los retos globales? Comercio, ciberseguridad, terrorismo, proliferación de armas de destrucción masiva, cambio climático son los temas de nuestro tiempo y exigen de los gobiernos atención, negociaciones, decisiones y manejo adecuado. Ellos pueden generar la estabilidad o el desorden que afectarán a nuestro país.

¿Tendremos un nuevo orden mundial después del coronavirus? Sí. Y las principales fuentes de estabilidad serán la noción de soberanía, el equilibrio del poder, las alianzas, el papel de las organizaciones internacionales, el comercio y el derecho internacional. ¿Le interesa todo esto al Presidente de México? Esperemos que la segunda edición de su ensayo incluya, además de democracia, justicia, honestidad, austeridad y bienestar, una visión clara sobre el nuevo papel de México en el mundo.

Tuesday, November 27, 2018

Reflexión sobre el Nuevo Modelo Educativo

https://www.sdpnoticias.com/nacional/2018/11/27/reflexion-sobre-el-nuevo-modelo-educativo
Reflexión sobre el Nuevo Modelo Educativo
Javier Treviño Cantú*/

En esta semana concluye la gestión gubernamental correspondiente al periodo 2012-2018, que impulsó una de las reformas educativas más profundas registradas en México.
En meses recientes, la SEP y algunos organismos han elaborado y publicado documentos que exponen con amplitud los resultados de la política educativa implementada en el país en los seis años de la presente administración.[1] Tal es el caso del documento “Educación en México 2013-2018. Balance y Perspectiva”, que constituye una memoria de la gestión educativa en ese lapso.
En esos materiales está documentada la experiencia y resultados de las estrategias, programas y proyectos impulsados para cumplir con el mandato fundamental de la reforma educativa, establecido en la Constitución General de la República: garantizar el derecho de las niñas, niños y jóvenes a una educación de calidad. La invitación a leerlos y analizarlos está abierta. Bienvenida la crítica basada en argumentos y evidencias sólidas.
En lo personal, concluyo mi responsabilidad al frente de la Subsecretaría de Educación Básica con la satisfacción de haber contribuido, junto a un gran equipo de colegas, servidores públicos, académicos, expertos y especialistas en educación, legisladores y, sobre todo, con la participación de miles de maestros, directivos, supervisores, madres y padres de familia, ciudadanos y organizaciones civiles y empresariales, a construir y poner en marcha una de las transformaciones educativas más ambiciosas no sólo en México, sino en América Latina: el modelo educativo para la educación obligatoria.
Pese a las turbulencias generadas por el periodo de transición, soy optimista por dos razones principales: en primer lugar, porque el nuevo Modelo Educativo, construido a partir de las demandas, aspiraciones y propuestas de los genuinos protagonistas de la tarea educativa -profesores, alumnos, madres y padres de familia, directivos, supervisores- está en marcha en la gran mayoría de las comunidades escolares del país. En segundo término porque el relevo institucional en la Secretaría de Educación Pública corresponde a un equipo de profesionales que, estoy cierto, sabrán continuar con los avances y transformaciones que requiere nuestro sistema educativo.
Diversos indicadores muestran que el país cuenta hoy con un sistema educativo cualitativamente mejor que hace seis años. Las tasas de cobertura escolar continúan en ascenso en todos los niveles educativos; las tasas de reprobación y deserción tienden a reducirse y la eficiencia terminal continúa su ascenso, de manera gradual.
No obstante, el mayor desafío en los niveles de la educación obligatoria, continúa siendo la mejora sostenida y generalizada de los aprendizajes de los alumnos, como lo muestran los recientes resultados de Planea 2018. La gran diferencia respecto a años anteriores, estriba en que hoy las comunidades escolares mexicanas cuentan con un conjunto de instrumentos, mejor articulados y sólidos, para el mejoramiento gradual de los aprendizajes de los alumnos.
Desde mi perspectiva, tres son los mayores logros de la política educativa durante el sexenio:
El primero consiste en haber impulsado la reforma al artículo 3º de la Constitución General de la República y las correspondientes de las entidades federativas, para establecer el derecho de las niñas, niños y jóvenes a servicios educativos de calidad[2]. Tal mandato ha sido la llave para conferir un profundo cambio al sistema y a la política educativa, con enfoque  integral y visión de largo plazo.
El segundo estriba en la articulación de los cambios al marco jurídico e institucional del sector educativo, que ha permitido al Estado mexicano reasumir –en un proceso no exento de resistencias- la rectoría de los procesos educativos, poniendo por encima de intereses particulares, el interés superior de la niñez.
El tercer logro ha sido la construcción del Modelo Educativo para la Educación Obligatoria[3], a partir de los planteamientos y propuestas emanados de amplios procesos de consulta nacional, realizados en 2014 y 2016[4], que definieron un consenso para lograr mejores contenidos, mejores escuelas y mejores maestros.
El Modelo Educativo establece una estrategia para la transformación del sistema educativo, articulada en cinco ejes:
El primero, un nuevo planteamiento curricular, contenido en el Plan y Programas de Estudios para la Educación Básica, Aprendizajes Clave para la Educación Integral, que entró en vigor en el presente ciclo escolar.
El nuevo plan y programas de estudio parte de la definición clara de los fines de la educación en el siglo XXI y del perfil de los alumnos y ciudadanos que México requiere formar para enfrentar con éxito los enormes desafíos del país, en el contexto de la economía y la sociedad del conocimiento.
El segundo eje, consiste en poner a la Escuela al Centro del Sistema Educativo Nacional, mediante una estrategia para articular los esfuerzos de todos los sectores involucrados en el proceso educativo y alinear los recursos a las prioridades educativas del país.
El tercer eje, es la Formación y Desarrollo Profesional Docente, como una estrategia que fortalece el papel de las maestras y maestros en el proceso educativo, haciendo del mérito y la mejora continua, los factores clave para la mejora de la calidad educativa.
El cuarto eje es la Inclusión y Equidad como estrategia transversal para lograr el derecho de todas las niñas, niños y jóvenes a una educación de calidad, considerando sus necesidades y su contexto.
El quinto eje, es la Gobernanza del Sistema Educativo, como estrategia para convocar e impulsar la participación corresponsable de los tres órdenes de gobierno, los tres poderes de la Unión y las organizaciones magisteriales, civiles y empresariales en el mejoramiento permanente del sistema educativo.
En los cinco ejes se registran avances considerables. El “Libro Blanco de la Reforma Educativa 2013-2018” los documenta de manera pormenorizada[5].
Los análisis de diversas reformas educativas en el mundo muestran que la variable clave en su éxito o fracaso, está en la eficacia de su implementación a lo largo del tiempo. Por ello, la SEP elaboró y publicó la “Ruta de Implementación del Modelo Educativo para la Educación Obligatoria”[6], documento que detalla las acciones, las áreas responsables de su ejecución, las metas y cronogramas hasta el término de la presente administración.
A escasos días de que concluya la gestión, los avances en la implementación del nuevo Modelo Educativo son considerables y evidencian el grado de apropiación de los cambios por parte de las comunidades escolares.
Sin duda, uno de los cambios más importantes que arroja resultados alentadores y motiva el optimismo de quienes participamos en los procesos educativos, es el fortalecimiento de la autonomía de gestión de las escuelas de nivel básico. El enfoque adoptado, tomando la experiencia y las mejores prácticas educativas, a nivel nacional e internacional, demostró que son las comunidades escolares quienes mejor conocen los retos específicos que enfrentan y tienen la cercanía y capacidad para tomar decisiones efectivas para atenderlos.
En esta semana especialistas del Banco Mundial presentaron los resultados del estudio de evaluación de impacto de la política de gestión escolar aplicada en México entre 2015 y 2018.[7] Los hallazgos en una muestra de 1,665 escuelas de nivel básico arrojaron no sólo que los niveles de gestión mejoraron en las siete entidades federativas analizadas (Estado de México, Durango, Guanajuato, Morelos, Puebla, Tabasco y Tlaxcala) y en todos los componentes de la gestión escolar, sino también registraron efectos positivos en los aprendizajes de los alumnos, medidos a partir de los resultados de la prueba Planea. El estudio confirmó los avances en la implementación del nuevo Modelo Educativo, evidenciando el grado de apropiación de los cambios por parte de las comunidades escolares.[8]
Hace unas semanas también el  Banco Mundial dio a conocer el estudio ¿Qué impacto tiene el Programa Escuelas de Tiempo Completo en los estudiantes de educación básica?[9] evidenciando los efectos positivos que ha tenido este programa sobre los aprendizajes de los estudiantes de las escuelas primarias y la reducción del rezago escolar.
La investigación mostró que los impactos positivos del programa se mantienen a través del tiempo y sus beneficios son mayores en los alumnos de escuelas ubicadas en localidades de mayor vulnerabilidad social y de alta marginalidad. Se demostró, asimismo, que el Programa Escuelas de Tiempo Completo(PETC) constituye una de las más importantes acciones de la política educativa en la presente administración.
El número de escuelas cuya jornada escolar se amplió a 6 y 8 horas, pasó de 6 mil 708 en el ciclo 2012-2013 a 25 mil 134 escuelas en el ciclo escolar 2017-2018, en beneficio de 3.6 millones de alumnos. En poco más de 19 mil planteles –casi 70% en localidades indígenas o rurales-  el programa incluye la entrega de apoyos alimenticios del DIF o proporcionados por la propia escuela.
Los resultados del estudio del Banco Mundial mostraron que el Programa de Escuelas de Tiempo Completo contribuye a reducir la proporción de los estudiantes en el nivel más bajo de desempeño en las pruebas de aprendizaje, tanto en Matemáticas como en Lenguaje y Comunicación. Asimismo, la investigación validó la decisión de priorizar la implementación del programa en escuelas ubicadas en contextos de alta marginación social, ya que es precisamente en estas escuelas donde la intervención registró el mayor impacto en los aprendizajes y en la disminución del rezago escolar grave.
A partir del 1º de diciembre la Nación comienza un nuevo ciclo. En lo que concierne a la política educativa, el equipo entrante cuenta con un marco jurídico e instituciones robustas para consolidar los avances. Pero sobre todo, tendrá a su favor a las miles de comunidades escolares proactivas y empoderadas para ser actores principales de un sistema educativo a la altura de las necesidades y aspiraciones de todos los mexicanos.


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*/Subsecretario de Educación Básica de la SEP.

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[1] SEP, “Libro blanco de la Reforma Educativa 2013-2018”:
 SEP, “Informe de Rendición de Cuentas, 2013-2018”
 OCDE, Una Base Sólida para la Equidad y la Calidad de la Educación en México:
https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/414156/Resumen_Ejecutivo_OCDE__en_espan_ol_.pdf   (Documento en pantalla, resumen ejecutivo, versión en español)
[2]  La reforma al artículo 3º de la Constitución, aprobada en diciembre de 2012,  establece que “El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos”.
[4] Los Foros de Consulta Nacional para la Revisión del Modelo Educativo 2014 y 2016 pueden consultarse en los sitios: http://www.forosdeconsulta2014.sep.gob.mx/ y en el sitio: https://www.gob.mx/modeloeducativo2016
[5] SEP, “Libro Blanco de la Reforma Educativa 2013-2018”. México, 2018. Descargable en el sitio: https://www.gob.mx/sep/documentos/libro-blanco-reforma-educativa-2013-2018-182474
[7] Banco Mundial, ¿Qué impacto ha tenido  la política de autonomía de la gestión escolar sobre la calidad de los servicios educativos?. Se puede consultar en el sitio: http://documentos.bancomundial.org/curated/es/462241542754975539/pdf/132267-repl-Impacto-Servicios-Educativos.pdf
[8] El quinto transitorio de la reformas al artículo 3º Constitucional del 2013, establece la obligación de los ejecutivos y los congresos, federal y estatales, para fortalecer la autonomía de gestión escolar. La reforma a la Ley General de Educación también introdujo diversos cambios en materia de autonomía de gestión, particularmente lo previsto en los artículos 12, fracciones Vbis y VIIbis, 25 y 28 Bi.,