Saturday, November 20, 2021

La “cumbre” vista desde Canadá

 

 

La “cumbre” vista desde Canadá


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Cuando Justin Trudeau y Joe Biden intercambiaron saludos en Washington, el jueves pasado, el presidente de Estados Unidos dijo sobre Canadá: "ésta es una de las relaciones más fáciles que tenemos; una de las mejores”.

 

No se equivoca. Aproximadamente el 20 por ciento de las exportaciones estadounidenses se dirigieron a Canadá en 1965. Hoy en día, todavía son alrededor del 18 por ciento. Sin embargo, los canadienses son hoy más dependientes que nunca de Estados Unidos. Dependen cuatro veces más de ellos como clientes que viceversa. Estados Unidos compraba menos del 70 por ciento de las exportaciones de Canadá a fines de la década de 1960, y ahora es el 75 por ciento.

 

A pesar de esta realidad comercial, seguramente la delegación canadiense no se sintió tan a gusto en Washington cuando atestiguaba que su mayor socio diseña ahora sus políticas teniendo en cuenta más a China. Los canadienses vieron de cerca su nuevo problema. Estados Unidos es una superpotencia preocupada y distraída por desafíos en los que Canadá es un actor secundario.

 

El tema central ahora es China. Biden predijo que las generaciones futuras harán una pregunta sobre nuestro tiempo: ¿Estados Unidos compitió con China? Los canadienses olfatearon bien: ese miedo a perder impregna casi todo en Washington. Los estadounidenses tienen miedo a tres pérdidas: de poder económico, de capacidad manufacturera, de supremacía militar.

 

Siempre es bueno ver las cosas desde una perspectiva diferente a la acostumbrada. La cumbre trilateral de líderes de América del Norte se ve con otros ojos desde Canadá. Para los analistas canadienses, la visita de Trudeau a Estados Unidos ofreció una llamada de atención sobre la dura y nueva realidad para los canadienses en América del Norte.

 

En Canadá se vio como un fracaso que Trudeau no pudo detener las disposiciones, que afectaban a su país, en el paquete legislativo estadounidense que otorga una gran cantidad de créditos fiscales para la compra de vehículos eléctricos. La iniciativa se aprobó en la Cámara de Representantes de Estados Unidos el viernes, justo cuando Trudeau se iba de Washington, una amarga despedida simbólica, no deseada, que coronó su viaje sin resultados. Aunque todavía podría ser ajustada en el Senado, las perspectivas no son favorables para Canadá.

 

Los analistas canadienses se dieron cuenta de que los impulsos proteccionistas de Donald Trump no desaparecieron. Ahora saben que, con Biden, la nueva realidad es muy diferente de la que produjo el Pacto Automotriz de 1965 y que estimuló décadas de integración económica entre Canadá y Estados Unidos.

 

Estados Unidos redobló su plan para el sector automotriz a pesar de las objeciones canadienses. En una planta de GM en Detroit, Biden articuló claramente, hace unos días, el objetivo de su plan de crédito fiscal para vehículos eléctricos: "comprar vehículos limpios fabricados en Estados Unidos, hechos por sindicatos".

 

En vísperas de la Cumbre de Líderes de América del Norte, el gran incentivo fiscal del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para los vehículos eléctricos producidos en Estados Unidos creó tensión, y algunos ya conocen a esa iniciativa como “la gran asesina de empleos en la industria automotriz canadiense”.

 

Y por si todo esto fuera poco, los canadienses piensan que para Estados Unidos, en su visión de América del Norte, México es la prioridad. Los canadienses se quejan de que las preocupaciones de Estados Unidos están más cercanas a casa. Cuando los políticos estadounidenses hablan sobre este continente o sus fronteras, generalmente se trata de preocupaciones que involucran a México. Sus preocupaciones son la migración proveniente del sur y los empleos de la industria manufacturera que se van hacia el sur.

 

Los canadienses ven “la amenzaza mexicana” desde otras perspectivas: por un lado, migración, Centroamérica y la frontera. Por el otro, el movimiento de México hacia la renacionalización de los mercados energéticos. Pero, más que todo, creen que un objetivo de Biden del crédito fiscal es hacer que las plantas de ensamblaje regresen a Estados Unidos. Y es difícil eximir a un vecino sin hacerlo también con el otro. Y eso le pega a Canadá.

 

De ahí se deriva que México podría ser un aliado de Canadá en la lucha contra el plan automotriz de Estados Unidos. Pero se requiere una visión estratégica del lado mexicano.

 

¿Podría Canadá volver a tener una relación más individualizada con Estados Unidos? ¿Podría articular una política clara ante el riesgo chino? El mundo de hoy es muy diferente al que estábamos acostumbrados.

 

Desde Canadá se cuenta que, en los albores de la integración económica de América del Norte, Lester Pearson y Lyndon Johnson, firmaron el Pacto del Automóvil, en enero de 1965.  Eran otros tiempos. Canadá amenazó con aranceles y consiguió lo que quería. El pacto tuvo un efecto inmediato. Chrysler dijo que fabricaría 80 mil automóviles en Canadá para la exportación. Las exportaciones estadounidenses a Canadá de autopartes también aumentaron rápidamente. Todos ganaron.

 

Con el tiempo, Estados Unidos perdió su predominio. En unos pocos años, pasó de importar el cuatro por ciento de sus automóviles a casi el 25 por ciento. Los empleos se fueron a México, a China y muchos más que fueron sustituidos por la automatización.

 

Con Biden ahora hay una nueva filosofía. La industria es vital para una clase media próspera. Por lo tanto, recuperar las plantas manufactureras es prioridad nacional.

 

Y, para cerrar con una mayor preocupación, la realidad es que cada vez más canadienses creen que los acuerdos comerciales de América del Norte los han perjudicado. Los últimos datos del Instituto Angus Reid señalan que los sentimientos negativos hacia el acuerdo de libre comercio continúan desde que se firmó por primera vez el TMEC, en 2018.

 

En los tres años transcurridos desde que se firmó el acuerdo sucesor del TLCAN, no se ha podido lograr que los canadienses se encariñen con el TMEC. Los canadienses están más decepcionados que satisfechos con el acuerdo; y la mitad dijo que el nuevo acuerdo era peor que el que reemplazó.

 

Cuando se les preguntó cómo creen que el reemplazo del TLCAN está afectando la economía de su país, los canadienses son críticos por un margen de dos a uno (37% a 18%), mientras que muchos admiten que no están seguros.

 

La misma historia surge cuando se les pide a los canadienses que evalúen el impacto del acuerdo en sus respectivas provincias: uno de cada tres dice que el acuerdo está perjudicando a su provincia, mientras que el 13 por ciento cree que es beneficioso. Estos sentimientos son más pronunciados en el Atlántico de Canadá y Alberta, donde los que creen que el TMEC ha perjudicado la economía de sus provincias superan en número a los que creen que ha sido un beneficio por seis a uno y tres a uno, respectivamente.

 

La mitad de los votantes conservadores cree que el TMEC y el TLCAN han perjudicado la economía de Canadá. Entre los votantes liberales y del NDP, aquéllos que creen que los acuerdos de libre comercio han tenido un impacto económico negativo superan en número a los que creen que han sido una bendición para la economía del país.

 

La mitad (50%) de los canadienses tiene una opinión desfavorable de Estados Unidos y casi la misma cantidad (46%) ven a Estados Unidos de forma favorable. Al mirar más al sur, la mitad de los canadienses tiene una opinión favorable de México, el tercer socio en el TMEC, mientras que dos de cada cinco (39%) tienen opiniones desfavorables. Las opiniones favorables hacia México han disminuido desde que se firmó el TMEC hace tres años.

 

Si nuestro objetivo, después de la cumbre de “los tres amigos” es fortalecer la región de América del Norte, México debe poner más atención a su relación con Canadá.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-cumbre-vista-desde-canada/

 

Thursday, November 18, 2021

La crisis México-Estados Unidos de 1997

 

 

La crisis México-Estados Unidos de 1997


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

El fin de semana pasado vi la tercera temporada de la serie “Narcos México” de Netflix. Me trajo recuerdos de los momentos difíciles que viví durante esos años, cuando trabajé en la Embajada de México en Estados Unidos, cuando colaboré al lado de Luis Donaldo Colosio, en SEDESOL y en su campaña presidencial, y cuando fui Subsecretario de Relaciones Exteriores.

 

La serie explica los eventos (hipotéticos y reales) que se originaron para que la estructura y el poder del narcotráfico se desarrollara dentro de nuestro país. Se centra en los jefes de los cárteles de Juárez, Tijuana y Sinaloa. La mayor parte de la temporada explora los años noventa de México, una época de creciente globalización. 

 

El jefe del cártel de Juárez, Amado Carillo Fuentes, conocido como “El señor de los cielos”, se convierte en el mayor traficante de cocaína de la historia, en parte gracias a tener una llave: un general mexicano en su nómina.

 

Uno de los episodios que ilustran la complejidad de la tarea diplomática fue el que me tocó vivir durante la inolvidable semana del 17 al 21 de febrero de 1997. Yo había volado de la ciudad de México a Nueva York para sostener entrevistas en Naciones Unidas y con diferentes organizaciones y editores de los principales medios de comunicación. Manuel Tello era el Representante Permanente de México ante la ONU y Jesús Silva Herzog Flores era el Embajador de México en Estados Unidos.

 

Como Subsecretario de Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, tenía también la responsabilidad del área de asuntos culturales. Mi jefe, el Canciller Ángel Gurría, había viajado a Israel en esos días y habíamos quedado de encontrarnos en Nueva York, para luego viajar juntos a Washington.

 

En el marco de su visita a Israel y a los territorios autónomos palestinos, el Canciller Gurría se entrevistó con su homólogo israelí, David Levy, con el propósito de revisar los principales asuntos de la agenda bilateral. Los funcionarios israelitas externaron su interés en estrechar los lazos comerciales con México, a propósito de lo cual expresaron la conveniencia de firmar un tratado de libre comercio. 

 

Gurría transmitió un mensaje del presidente Zedillo al presidente Yasser Arafat en el cual manifestaba la esperanza de México en que pudiera consolidarse el progreso regional en el proceso de paz. 

 

El plan que tenía Gurría, al llegar a Nueva York, era asistir a la inauguración de la muestra del gran fotógrafo mexicano Manuel Alvarez Bravo en el MOMA, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, que abriría al público del 20 de febrero al 18 de mayo de 1997.

 

Con una carrera de casi ochenta años, Manuel Álvarez Bravo había sido reconocido como una de las figuras más importantes de la historia de la fotografía y uno de los grandes artistas mexicanos del siglo XX. La exposición --la más completa jamás dedicada a su carrera-- era una retrospectiva que incluía 185 fotografías, muchas de las cuales nunca antes se habían publicado o exhibido. Algunas, del archivo personal de don Manuel, no se habían visto desde que se exhibieron por primera vez a principios de la década de 1930.

 

Recuerdo que la organización cronológica de la exposición enfatizaba elementos recurrentes: simpatía por la clase trabajadora, un aire de misterio, un sentido de lo surrealista, una preocupación por la muerte. La exposición contó con el patrocinio de una generosa donación de CEMEX. Yo había hablado con Lorenzo Zambrano cuando se estaba planeando la exposición y lo convencí de apoyarla. La Fundación Mex-Am Cultural, Inc., Aeroméxico y el Instituto Mexicano de Cultura del Consulado General de México en Nueva York también fueron jugadores importantes para la realización de este gran evento.

 

Gurría y yo teníamos previsto volar a Washington, al día siguiente, con el fin de sostener una serie de entrevistas, en la Casa Blanca, con altos funcionarios del gobierno estadounidense para planear los eventos de la visita del presidente Clinton a México, programada para los primeros días de mayo. Se trataba de una “visita de Estado”, así que requería negociaciones de alto nivel para acordar la agenda.

 

Muy temprano, el 18 de febrero, mientras Gurría volaba de Israel a Nueva York, recibí la llamada de Liébano Sáenz, secretario particular del presidente de México, Ernesto Zedillo. Me dijo que en unas horas se daría a conocer la noticia de que el General Jesús Gutiérrez Rebollo había sido detenido. Yo debía informarle a Gurría tan pronto aterrizara. Me fui al aeropuerto JFK a esperarlo para darle la noticia.

 

En diciembre de 1996, el general Gutiérrez Rebollo había sido nombrado titular del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas (INCD), ganándose el apodo de zar antidrogas. Había sido presentado como un héroe en la lucha contra las drogas. Se habían generado grandes expectativas para la cooperación bilateral. Habíamos establecido un grupo de contacto de alto nivel. Había mucho en juego en esa nueva etapa de colaboración.

 

Muy temprano, el 20 de febrero volamos Gurría y yo de Nueva York a Washington. Teníamos que dar explicaciones de que el “héroe” había resultado ser un colaborador más del narcotráfico. Nuestros interlocutores mostraron consternación y preocupación, por decir lo menos.

 

El escándalo de la detención del General Gutiérrez Rebollo estalló en vísperas de la publicación, por el Departamento de Estado, de la lista de países que cooperaban en la lucha contra las drogas, y en días de plenos preparativos para la visita de Bill Clinton a México. 

 

El día 19 de febrero había fallecido el líder chino Deng Xiaoping, en Beijing. El Departamento de Estado y la Casa Blanca estaban muy ocupados planeando la cumbre de Clinton y Yeltsin en Helsinki, que se llevaría a cabo el 20 y 21 de marzo. Después seguiría la “visita de Estado” a México del 5 al 7 de mayo. Después de la reelección de noviembre de 1996, Clinton sólo había viajado a Filipinas para participar en la cumbre de APEC y en visitas de Estado a Australia y Tailandia.

 

Acompañé al Canciller Gurría a las reuniones con Janet Reno, Procuradora General de Justicia, con Barry McCaffrey, director de la Oficina Nacional para el Control de las Drogas de Estados Unidos, con Mack McLarty, consejero del presidente Clinton, con Madeleine Albright, quien apenas llevaba unas semanas como la nueva Secretaria de Estado. Era de esperarse que las conversaciones no serían nada fáciles.

 

Un día antes, el senador republicano Jesse Helms había dado a conocer una petición al Departamento de Estado para que México no fuera incluido en la lista de países que cooperaban en la lucha contra el narcotráfico. 

 

Gurría nunca minimizó la gravedad de la crisis que enfrentamos con la detención del General Gutiérrez Rebollo. Recuerdo que en la conferencia de prensa aclaró: "no luchamos contra las drogas para obtener el certificado de ningún país, sino para proteger a nuestros jóvenes y preservar nuestras instituciones democráticas. Estamos cooperando más y mejor que nunca con Estados Unidos, porque el problema de la droga nos afecta a los dos países, y a todo el mundo".

 

El martes 6 de mayo de 1997 se suscribió la “alianza contra el narcotráfico” por los presidentes de Estados Unidos y México, Bill Clinton y Ernesto Zedillo. Fue la base de una fructífera colaboración. Al poner a un lado la política de certificaciones, Estados Unidos reconoció su enorme responsabilidad en el tráfico de drogas.

 

Estados Unidos reconoció también, públicamente, los peligros de la nueva ley de inmigración que había entrado en vigor el 1 de abril. Clinton se comprometió a aplicarla "con humanidad", especialmente en el caso de menores y familias, a respetar los derechos humanos de los inmigrantes, a evitar las deportaciones masivas y a reducir la violencia a lo largo de la frontera. 

 

El presidente Zedillo resumió el nuevo espíritu de cooperación: "hoy demostramos que en la paz y en el derecho, México y Estados Unidos logran mucho más que en el encono y el reproche".

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-crisis-mexico-estados-unidos-de-1997/

 

 

Tuesday, November 16, 2021

Dos historias contradictorias de la 4T

 

 

Dos historias contradictorias de la 4T


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Ayer nos contaron dos historias contradictorias en el mismo escenario: la de un gobierno pro-competencia y la de un gobierno anti-competencia. Lo malo es que se trata del mismo gobierno.

 

A)    La historia pro-competencia.

 

Todos los lunes, el Procurador Federal del Consumidor, ante el presidente de México como testigo, hace profesión de fe en la competencia. En la conferencia de prensa matutina, desde Palacio Nacional, el Procurador hace un recorrido por el país, en su sección ¿Quién es quién en los precios de los combustibles? Su dependencia compara los precios de las principales empresas privadas distribuidoras de gasolinas, diesel, gas que compiten entre sí para ganar más clientes.

 

El lunes pasado, el Procurador del Consumidor habló también de las ventajas de la competencia cuando se refirió a “El Buen Fin” y los beneficios para los mexicanos de esta iniciativa del comercio organizado del país.

 

Entre las muchas virtudes de la competencia, se encuentra el hecho de que es el mejor método para asignar recursos en un mercado libre. Todos los elementos de una oferta --calidad, servicio, seguridad y durabilidad-- y no sólo el costo inmediato, se ven impactados favorablemente por la oportunidad que tiene el consumidor de seleccionar entre ofertas alternativas. 

 

¿Qué puede generar la competencia?

 

1.     Menores costos y precios de bienes y servicios.

2.     Mejor calidad.

3.     Más opciones y variedad.

4.     Más innovación.

5.     Mayor eficiencia y productividad.

6.     Crecimiento y desarrollo económico.

7.     Mayor igualdad.

8.     Una democracia más fuerte.

9.     Mayor bienestar.

10.   Promoción de la iniciativa individual, la libertad y la libre asociación.

 

La competencia en sí misma es buena. Cuando un gobierno y una sociedad son pro-competencia se logra un beneficio real. Los derechos de propiedad intelectual y las políticas antimonopolio se complementan para promover la innovación y la competencia.

 

La competencia es una fuerza universal y extremadamente poderosa. La competencia, de una forma u otra, es inevitable mientras las cosas que deseamos sigan siendo escasas, es decir, mientras no haya suficiente para que todos tengan todo lo que desean.

 

La naturaleza nos impone la competencia. La escasez es un hecho fundamental e ineludible de la vida. Siempre que dos o más personas quieran lo mismo, la consecuencia necesaria es alguna forma de competencia para determinar quién lo tendrá.

 

 

B)    La historia anti-competencia.

 

En la misma mañanera, el presidente defendió, de nuevo, su reforma constitucional en materia eléctrica. ¿Qué busca esta propuesta? Tal y como el señor Bartlett la explica, la reforma busca garantizar que la Comisión Federal de Electricidad (CFE), como organismo de Estado, controle la industria eléctrica. El control del sector eléctrico se concentraría, sin contrapesos, en la dirección de la CFE. En la práctica, eso significa:

 

1.     Eliminar el mercado. Se destruyen los tres pilares que requiere un mercado para operar: un regulador autónomo (Comisión Reguladora de Energía, CRE) que se integraría a la Secretaría de Energía; un operador independiente del sistema eléctrico nacional (Centro Nacional de Control de Energía, CENACE) que se incorporaría a la CFE; y, por tanto, un despacho eficiente de la electricidad, para privilegiar ahora las plantas de la CFE sobre las limpias y de bajo costo.

 

2.     Crear un monopolio, en la práctica. Generación, suministro y comercialización eléctrica, hoy con garantía de competencia y libre concurrencia, quedarían reservados al Estado y controlados por la CFE. Los generadores sólo podrán venderle a la CFE y los consumidores sólo podrán comprarle a la CFE, a las tarifas que ésta disponga. México sería un país sin opciones.

 

3.     Cancelar todos los permisos y contratos vigentes, de manera inmediata, sin causa justificada. Esto tendría efectos confiscatorios sobre 44 mil millones de dólares de inversión privada, tanto nacional como extranjera. Prohibiría que las plantas privadas produzcan energía al momento de su publicación, pues carecerían de permiso para hacerlo.

 

¿En qué se convertiría la CFE? La reforma le daría a la CFE poder sobre todo el sector, al hacerla juez y parte en los distintos mercados. CFE adquiría facultades constitucionales para decidir discrecionalmente sobre:

 

1.     Quién puede generar electricidad y quién no, incluyendo hogares y empresas.

2.     En qué orden se puede inyectar la energía a la red – privilegiando sus propias plantas por encima de las limpias y de bajo costo.

3.     Qué tarifas deben pagar las familias y los empresarios.

4.     Qué tecnologías – generación con gas, diésel, combustóleo, o limpias - se permiten para la instalación de nuevas unidades de generación.

 

La reforma de Bartlett haría dos cosas que vuelven inviable la participación del sector privado: cancela unilateralmente todos los contratos y permisos vigentes, y elimina las condiciones que permitían la competencia de las empresas para generar energía más limpia y a menor costo y sólo podrá vendérsele a CFE bajo las condiciones que ésta decida.

 

El 46% del mercado que plantean es una simulación de competencia para beneficiar a CFE, quien puede decidir ese porcentaje de 0% hasta 46%, según considere. La reforma es retroactiva y confiscatoria en la práctica: cancelaría todos los permisos y contratos vigentes, sin causa justificada, sólo podría vendérsele a CFE bajo condiciones que ésta decida y cambiaría radicalmente todas las reglas con las que se estructuraron financieramente 44 mil millones de dólares de activos en operación.

 

La retroactividad de la reforma es equivalente a una expropiación al cambiar arbitrariamente las condiciones sobre las que se pactaron las inversiones.Todos los proyectos financiados caerían inmediatamente en bancarota.

 

El argumento del 46% del mercado es una simulación de competencia para beneficiar a la CFE. Al concentrar, sin contrapesos, todo el control del sector eléctrico en la dirección de la CFE, se le permite tomar decisiones arbitrarias sobre quién genera electricidad, y al precio al que se vende y compra.

 

 

C)    Conclusión.

 

Cuando una institución del gobierno, como la CFE, se libera de la necesidad de competir por los ingresos, los resultados que podemos esperar son totalmente indeseables: disminución de la calidad, aumento de los costos, gestión irresponsable y prepotente. 

 

Uno de los peores errores que podemos cometer como sociedad es eximir a una institución de la competencia. Una vez que hacemos eso, una vez que cortamos esa conexión vital entre el desempeño y los ingresos, alteramos drásticamente los incentivos que enfrentan. Ya no deben concentrar sus energías y habilidades en hacer todo lo posible para servir a los clientes o colaboradores. Ahora los ingresos y los recursos se utilizarán para hacer más cómoda la vida del director general. La eficacia y la eficiencia disminuyen inevitablemente. La sociedad sufre.

 

La competencia es el estado natural de las cosas. El intento de escapar de la competencia sólo puede lograrse mediante el uso de la coerción para evitar que otros persigan sus objetivos. Sólo a través de la voluntad de emplear la amenaza de violencia, bajo los auspicios del Estado, las instituciones pueden intentar escapar del rigor de la competencia. No se debe sustituir la competencia pacífica (el mercado) por la violenta (la política). 

 

¿Preferimos un México de libertad y competencia o uno en el que los inescrupulosos usen la coerción para sofocar o eliminar la competencia económica donde les beneficia hacerlo? Cuando un gobierno y una sociedad son anti-competencia, se genera un perjuicio generalizado. Obstaculizar la competencia puede provocar resultados antidemocráticos, como poder económico y político concentrado, inestabilidad política y corrupción.

 

Como ciudadanos, debemos sospechar cuando el gobierno decide, a través de una reforma constitucional, si la participación de las empresas privadas se convertirá en una “competencia destructiva” en “mercados que ya están adecuadamente atendidos” y que “no sería de interés público”. Creo que sería mejor para todos dejar esas decisiones a los consumidores, no al gobierno.

 

Los jóvenes mexicanos ya están poniendo a las personas por delante del Estado. Es hora de que la 4T se ponga al día.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/dos-historias-contradictorias-de-la-4t/

Monday, November 15, 2021

La COP26 deja tarea a la 4T

 

 

La COP26 deja tarea a la 4T


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

La cumbre climática COP26 en Glasgow llegó a su fin. Casi 200 naciones llegaron a un acuerdo el sábado. Por primera vez se incluye una referencia al papel de los combustibles fósiles en la crisis climática. El carbón es la principal fuente de gases de efecto invernadero. En las 25 COP anteriores a Glasgow, nunca un acuerdo había mencionado al carbón, el petróleo o el gas, o incluso los combustibles fósiles en general, como impulsores —y mucho menos como la causa principal— de la crisis climática. El texto también incluye lenguaje en torno a la obligación de alejarse de los subsidios a los combustibles fósiles.

 

Fueron más de dos semanas de negociaciones, anuncios, reuniones a todas horas del día. El acuerdo final de la cumbre, conocido como el Pacto Climático de Glasgow, ha sido firmado por 197 países, que van desde los grandes emisores como China e India hasta los pequeños estados insulares cuya existencia misma se ve amenazada por el calentamiento global.

 

Alcanzado por consenso, el documento tiene como objetivo mantener vivas las esperanzas de mantener las temperaturas globales en 1.5°C por encima de los niveles preindustriales para finales de siglo, la aspiración original del Acuerdo de París. 

 

A continuación mencionaré algunas de las conclusiones clave del acuerdo que tendrán un impacto en el gobierno de México.

 

1.     La 4T ya tiene tarea para el próximo año. El nuevo acuerdo establece que se solicita a los países que revisen y fortalezcan sus planes climáticos para 2030, y los presenten antes del fin de 2022. Es un avance. Porque no se esperaba que los países expusieran sus planes nacionales sobre el clima hasta 2025. 

 

2.     Así que la 4T tiene que hacer su tarea a conciencia. Y es muy claro que los planes de la CFE, con la reforma eléctrica de Bartlett, son un estorbo para este propósito. El éxito de la política ambiental de México dependerá de si asiste a la COP27, en Egipto, el próximo año con compromisos más ambiciosos para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. 

 

3.     Es muy relevante este acuerdo de adelantar planes. Se obliga así a los países a reforzar sus políticas públicas. Con los compromisos anteriores a la COP26, el resultado de los planes de los países para 2030 tenían como resultado 2.4°C de calentamiento global para 2100, muy por encima del objetivo de París de mantener las temperaturas por debajo de 2°C con la aspiración de mantenerlas en 1.5°C.

 

4.     Otro elemento clave del texto es un llamado a acelerar la “eliminación gradual” de la energía del carbón sin cesar y la eliminación gradual de los “subsidios ineficientes a los combustibles fósiles”. Ahí le hablan a la CFE.

 

5.     Cada palabra en el lenguaje de las resoluciones multilaterales siempre cuenta. Fue muy interesante ver los detalles de las negociaciones durante los últimos días, porque el lenguaje en esta sección se debilitó en el último minuto. La India pidió una "reducción gradual" para reemplazar una "eliminación gradual" de la energía del carbón, más firme durante el plenario final de la conferencia el sábado por la noche. 

 

6.     A pesar de esto, es la primera vez que se incluye una mención a los combustibles fósiles, el principal impulsor de la crisis climática, en un documento sobre el clima de la ONU de este tipo.

 

7.     El texto expresa "alarma y máxima preocupación" de que los seres humanos ya han provocado que las temperaturas globales aumenten 1.1°C desde el inicio de la era industrial, lo que ha provocado impactos en "todas las regiones" del mundo.

 

8.     El acuerdo final de Glasgow expresa un “profundo pesar” porque no se cumplió una promesa de larga data de las naciones ricas de proporcionar 100 mil millones de dólares en fondos a los países más pobres que luchan contra los impactos climáticos para 2020.

 

9.     Esta fue una demanda específica de las naciones del mundo en desarrollo, quienes dicen que el incumplimiento de la promesa ha dañado irrevocablemente la confianza. El texto también pide a los países desarrollados que entreguen los 100 mil millones "urgentemente", de aquí a 2025.

 

10.  Como parte del pacto, los países desarrollados se han comprometido a duplicar la cantidad que gastan en ayudar a los países más pobres a adaptarse a los impactos climáticos, a partir de los niveles de 2019, para 2025.

 

11.  Muchos países en desarrollo habían pedido la creación de un programa de asistencia financiera para ayudarlos a hacer frente a las "pérdidas y daños" causados ​​por la crisis climática, como la pérdida de vidas humanas durante los fenómenos meteorológicos extremos. Esto fue rechazado por Estados Unidos y la Unión Europea. Causó decepción e insatisfacción de los países en desarrollo.

 

12.  Se hizo un fuerte llamado para frenar el metano para 2030. El texto invita a los países a considerar cómo reducirán el metano, un gas de efecto invernadero de corta duración, pero potente, creado por la agricultura animal y la producción de combustibles fósiles, durante la próxima década.

 

13.  México, junto con alrededor de 100 países más, firmó un compromiso global para reducir las emisiones de metano en un 30 por ciento para 2030, en comparación con los niveles en 2020. China también acordó reducir sus emisiones de metano en un acuerdo separado con Estados Unidos.

 

14.  Una mala noticia para las ilusiones del gobierno de la 4T es que se eliminó del acuerdo final la mención de "soluciones basadas en la naturaleza" como herramientas para abordar la crisis climática mediante el aprovechamiento de los hábitats naturales. En el acuerdo sólo se señala “la importancia de proteger, conservar y restaurar la naturaleza y los ecosistemas”.

 

15.  Otro reto para el gobierno de la 4T es que se avanzó en las reglas del Acuerdo de París. Ahora sí se sabrá quién cumple y quién no. Hay nuevas reglas sobre "transparencia". Todos los países ahora tendrán que informar sobre las emisiones y el progreso cada dos años. Hay disposiciones que cubren los mercados de carbono y otras formas de cooperación internacional. 

 

16.  El texto final de Glasgow hace una mención específica al “papel importante” que juegan “los pueblos indígenas, las comunidades locales, los jóvenes, los niños, los gobiernos locales y regionales y otras partes interesadas” para abordar la crisis climática.

 

17.  En el marco de la COP26, México firmó la declaración para acelerar la transición a 100% de vehículos de autotransporte cero emisiones.

 

18.  Jóvenes activistas climáticos organizaron múltiples protestas en Glasgow para escuchar las “voces de los niños”.

 

El mundo necesita reducir la tasa de emisiones de gases de efecto invernadero en casi 27 mil millones de toneladas métricas al año para limitar el calentamiento global a 1.5°C para 2030. Pero las promesas que se concretaron en la COP26, alcanzan para aproximadamente una cuarta parte del camino.

 

Nadie quedó totalmente satisfecho. Los ecologistas criticaron la falta de ambición de los países para poner en marcha las medidas inmediatas para hacer frente a la crisis climática. Los países más dependientes del carbón y algunos de los mayores productores de petróleo y gas consiguieron suavizar el lenguaje de la declaración final. 

 

Con todo y sus limitaciones, la suma de los esfuerzos colectivos de todos las naciones debe llevar a que en 2030 las emisiones de dióxido de carbono sean un 45% menores que en 2010. La verdadera tarea para México comienza ahora, ya que todos los países deben regresar a casa y cumplir sus promesas de Glasgow. La reforma constitucional en materia eléctrica de Bartlett es una política que va, peligrosamente, en el sentido opuesto.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-cop26-deja-tarea-a-la-4t/

Friday, November 12, 2021

Estados Unidos necesita a México y Canadá

 

 

Estados Unidos necesita a México y Canadá


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Por primera vez se reunirán, presencialmente, los presidentes López Obrador de México, Joseph Biden de Estados Unidos y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. La IX Cumbre de Líderes de América del Norte se llevará a cabo el 18 de noviembre en Washington.

 

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon, dijo que el objetivo es fortalecer la cooperación y los lazos entre las tres naciones. Se abordarán principalmente los temas de competitividad, recuperación e integración económica, salud y seguridad sanitaria, migración, desarrollo para una región segura, y cambio climático. 

 

Los líderes de los tres países quieren construir, de manera conjunta, una América del Norte más próspera, igualitaria y segura. Además, AMLO sostendrá encuentros bilaterales separados con cada uno de los jefes de gobierno de Canadá y Estados Unidos. 

 

Se abordará el tema económico: recuperación, crecimiento y fortalecimiento de las cadenas de suministro en la región. ¡Ya fueron muchas las dificultades que hemos enfrentado durante la pandemia! Se habla de desarrollo, equidad, crecimiento, diversidad. Habrá que ver cómo se traduce ese discurso en políticas públicas concretas. 

 

No se puede quedar atrás, en esta cumbre, el interés que tiene Estados Unidos en encontrar oportunidades de colaboración para proyectos que incentiven la inversión y el crecimiento económico en Centroamérica y generen mejores oportunidades económicas en dicha región. El objetivo es promover una migración regular, segura y ordenada.

 

Todo está muy bien. Veremos la próxima semana los resultados de la cumbre y las tareas que se asignen a los equipos de gobierno. Mientras tanto, pensemos también en lo impensable.

 

Hace unos días leí en la página de internet de Geopolitical Futures https://geopoliticalfutures.com/canada-mexico-and-americas-reality/un análisis de George Friedman sobre Canadá, México y la realidad de Estados Unidos.

 

Friedman es un pronosticador geopolítico y estratega en asuntos internacionales. Su libro más reciente, The Storm Before the Calm: America's Discord, the Coming Crisis of the 2020s, and the Triumph Beyond, describe cómo “Estados Unidos alcanza periódicamente un punto de crisis en el que parece estar en guerra consigo mismo, pero después de un largo período se reinventa, en una forma a la vez fiel a su fundación y radicalmente diferente de lo que había sido ". Ha escrito otros libros muy relevantes: The Next 100 Years: A Forecast for the 21st Century; Flashpoints: The Emerging Crisis in Europe; The Next Decade; America's Secret War; The Future of War y The Intelligence Edge.

 

Friedman describe cómo Estados Unidos vive en una realidad geopolítica especial: es la única potencia que no enfrenta el riesgo de una guerra terrestre, por lo que no necesita una fuerza masiva para defender su territorio. En cambio, puede concentrarse en mantener el control de los océanos Atlántico y Pacífico. Si retiene el control de los mares, la única amenaza para Estados Unidos serían los ataques aéreos y con misiles. 

 

Estados Unidos no tiene que preocuparse por una invasión por tierra o mar, nos dice Friedman. No ha enfrentado una presencia extranjera en su territorio desde el siglo XIX. Las armas nucleares son contrarrestadas por una estrategia de destrucción mutua asegurada, que ha protegido al territorio de los Estados Unidos durante más de medio siglo. Esta es la base del poder estadounidense. 

 

Durante la Segunda Guerra Mundial, donde gran parte de Europa y Asia quedó dividida, el territorio estadounidense permaneció intacto. Este es un hecho tan obvio que tiende a descuidarse. Las razones geopolíticas detrás de la seguridad estadounidense tienen que ver con México y Canadá. Es el primer círculo de la seguridad estadounidense.

 

¿Un asalto terrestre desde Canadá o México? Eso es cosa del pasado. Ninguno de los dos países atacaría hoy a Estados Unidos. ¿Podrían alinearse Canadá o México con potencias hostiles a Estados Unidos? Nadie puede asegurarlo.

 

Friedman tiene razón. En cualquier discusión sobre la estrategia estadounidense y sus prioridades estratégicas, el tema más importante es el mantenimiento de sólidas y estables relaciones con Canadá y México. 

 

Friedman desarrolla, en su artículo, un argumento que parecería absurdo, a simple vista: “es cierto que en este momento cada país tiene un interés primordial en mantener su relación, por razones que van desde el comercio hasta los vínculos sociales. También es cierto que Estados Unidos podría imponer su voluntad militarmente a cualquiera de los dos países (México y Canadá). Sin embargo, hacer la guerra a los vecinos es peligroso y agotador. Estados Unidos es una potencia global que persigue intereses globales, y su estabilidad doméstica sería la primera víctima de un asalto terrestre contra Canadá o México”.

 

Pero debemos detenernos un minuto y ponerle atención. Hay muchos que creen, tanto en Estados Unidos, Canadá y Méxcio que las relaciones en América del Norte no requieren atención especial. Algunos creen que América del Norte podría navegar en piloto automático. Nada más lejos de la realidad. Se requiere “una gran idea” para que América del Norte pueda competir con el resto del mundo.

 

Friedman nos hace una advertencia: “una de las observaciones más obvias de la historia es la velocidad a la que lo aparentemente obvio se disuelve y una nueva normalidad toma su lugar. Dada la abrumadora importancia para Estados Unidos de que ninguno de los vecinos cambie su estrategia nacional, la cómoda suposición de continuidad es quizás el elemento más imprudente de la política estadounidense. Ciertamente, no hay peligro actual de cambio, ni peligro en el horizonte. Pero éste es precisamente el momento en que un poder prudente dedica una atención significativa a un tema. Revertir un cambio de política es mucho más difícil que prevenirlo”.

 

Friedman hace un recuento de las fuerzas que están alejando a Estados Unidos de sus vecinos. En el futuro, cuando se agreguen otros problemas y se muestren nuevas relaciones tentadoras, podría cambiar la ecuación. 

 

Por ejemplo, cita el caso de la forma en que Estados Unidos canceló el oleoducto Keystone XL, un proyecto que era importante para Canadá. Estados Unidos mostró una profunda indiferencia hacia los intereses de Canadá. “Hubo pocas consultas, ninguna oferta de compensación ni intento de crear un proyecto alternativo. Por sí solo, esto no es suficiente para provocar una ruptura con Estados Unidos, pero ciertamente le recuerda a Canadá que Washington lo ve como subordinado a sus intereses más que como el objeto de sus intereses”.

 

Y luego Friedman aborda el caso de México: “Estados Unidos está obsesionado con la inmigración, un tema que no es esencial para los intereses mexicanos. Ha habido un aumento de migrantes en esa frontera, la mayoría de camino a los Estados Unidos, pero todos crean problemas importantes en su camino hacia el norte. Estados Unidos ve a México como una fuente de inmigración ilegal. México considera que el problema de la inmigración tiene su origen en la frontera sur de México con Guatemala. Por tanto, México ha solicitado la ayuda de Estados Unidos para cerrar su frontera sur, que ha sido denegada. En cambio, se demoniza a México por la inmigración que Estados Unidos no ayudará a detener”. No es claro quién tenga la responsabilidad o la culpa. El hecho es que ésa es la percepción.

 

Canadá y México son esenciales para Estados Unidos. La seguridad nacional y el comercio internacional de Estados Unidos depende de sus vecinos. El territorio de Estados Unidos es seguro porque Canadá y México lo hacen seguro. Pero ambos países podrían tener otras alternativas. Nadie cree que las pudieran ejercer. Pero nunca hay que descartar opciones ni dejar de pensar lo impensable. El poder ciega y aleja la realidad a la vista de los líderes gubernamentales. Se debe invertir tiempo, dinero y esfuerzo en mantener, consolidar y fortalecer la alianza de América del Norte. 

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/estados-unidos-necesita-a-mexico-y-canada/