Wednesday, April 13, 2022

México no es una isla

 

 

México no es una isla


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Ayer, escuché con atención el informe de los primeros cien días del cuarto año de gobierno del presidente AMLO. Parecería que, para el gobierno de la 4T, México es una isla. En un discurso de una hora, las únicas tres referencias al entorno internacional fueron las siguientes:

 

1.     “En los tres primeros meses del año 2022 lo más significativo ha sido, para bien, la disminución de la pandemia del COVID-19. Es cierto que otra causa externa —la invasión de Rusia a Ucrania— está produciendo trastornos en lo económico y humanitario, pero, aun siendo lamentable esa guerra, como cualquier otra, nada nos causó tanta tristeza y dolor, y nada dañó tanto nuestras actividades productivas y sociales como la pandemia que padecimos en los dos últimos años”.

 

2.     “El año pasado las remesas fueron de 51 mil 594 millones de dólares y siguen aumentando como nunca: en este primer trimestre han crecido en 18 por ciento en relación con el mismo periodo del año anterior. En poco más de tres años el peso se ha fortalecido en más de dos por ciento con relación al dólar, o sea, no se ha depreciado, como solía pasar. La mezcla mexicana de petróleo se vende en 92 dólares el barril. La economía se está recuperando. El año pasado crecimos cinco por ciento, casi lo mismo que Estados Unidos. La inflación es menor a la de nuestro país vecino del norte. La inversión extranjera ha sido la más alta de los últimos tiempos”.

 

3.     “Estamos conscientes que fue un acierto el haber renovado el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá. Ahora México es uno de los países más atractivos del mundo para la inversión, el desarrollo económico y el comercio. Un dato: a pesar de la pandemia, en tres años el comercio agroalimentario con Estados Unidos pasó de 47 mil 400 millones de dólares a 64 mil millones de dólares, un incremento del 35 por ciento”.

 

El lunes pasado, el periódico Financial Times publicó una editorial institucional muy relevante sobre la naturaleza cambiante de la globalización y la manera en que la crisis financiera, la pandemia y la guerra han puesto bajo presión las cadenas de suministro.

 

Unos cuantos párrafos, contundentes, deberían hacer reaccionar a los colaboradores de AMLO, a los legisladores de Morena y sus partidos aliados. Pero no creo que les interese leerlos. En México no sólo perdemos el tiempo, sino también mucho dinero, en consultas sobre revocación, acciones de inconstitucionalidad de leyes innecesarias y contrarreformas constitucionales que lastiman a la nación, mientras el mundo cambia a toda velocidad. Parecería que la 4T es parroquiana y no le interesa el mundo.

 

Los editores del FT escriben que, cuando el director general de la empresa de gestión de activos más grande del mundo proclama el fin de la globalización, es hora de tomar nota. Larry Fink, el fundador de BlackRock, escribió recientemente en su carta a los accionistas que la guerra en Ucrania, además de los cambios en la cadena de suministro relacionados con la pandemia, había puesto fin a las últimas tres décadas de globalización. Fink espera que más empresas y gobiernos fabriquen y se abastezcan a nivel nacional y regional, en lugar de globalmente. Larry Fink escribe que la guerra marca “un punto de inflexión en el orden mundial de la geopolítica, las tendencias macroeconómicas y los mercados de capital”.

 

El párrafo central de la editorial institucional del FT es el siguiente:

 

“De hecho, la crisis financiera, la pandemia y la guerra han centrado las mentes corporativas en cómo las cadenas de suministro globales podrían ser vulnerables en períodos de estrés. Los planes de China para una economía circular pueden convertir un mundo más bipolar en un hecho consumado. Una mayor regionalización será el futuro. El aumento de los salarios en Asia, los precios más altos de la energía y los estándares ambientales y sociales hacen que las cadenas de suministro largas sean más costosas. Las regiones difieren sobre cómo regular los datos y las economías digitales. La política más conflictiva también jugará un papel”.

 

¡Esto es lo relevante para México! ¡En eso debería estar pensando AMLO! Aunque las autoridades de la 4T no lo vean, ni lo quieran, México es parte de la región de América del Norte. Y en esta nueva conformación geopolítica, debemos aprovechar al máximo nuestra posición, nuestra vecindad. Pero no lo vamos a lograr con retórica, ni ideología, ni políticas públicas que inhiben la inversión privada.

 

La desglobalización ha estado ocurriendo. Las últimas décadas de globalización crearon una prosperidad sin precedentes. Pero dentro de la mayoría de los países, la desigualdad creció, se estancaron los salarios y se perdieron empleos. Algunos funcionarios, que sólo miran hacia atrás, se quejan de una disrupción tecnológica de los mercados laborales. La solución son los cambios tanto en la política interna como en las instituciones internacionales para ayudar a salvar lo mejor de la globalización. 

 

La brutal invasión rusa de Ucrania y las severas sanciones económicas occidentales que le siguieron, junto con la guerra comercial entre Estados Unidos y China, iniciada por el expresidente Donald Trump, nos han situado en un entorno de riesgo geopolítico, por lo que tenemos que pensar dos veces nuestras políticas públicas que inhiben la inversión privada y reconsiderarar nuestra exposición a China. Las empresas de todo el mundo luchan por encontrar proveedores confiables. México está en una posición geográfica privilegiada.

 

Las empresas acortarán sus cadenas de suministro y enfatizarán la resiliencia, no sólo la eficiencia. Los gobiernos democráticos y de mentalidad de libre mercado, como los de Estados Unidos y gran parte de Europa, están reevaluando su dependencia de los estados autoritarios para tecnologías y productos básicos. En esta crisis, los países occidentales se han sacudido décadas de letargo de la política económica. Un cálculo sobrio de riesgos y recompensas es justo lo que se necesita ahora.

 

La globalización siempre ha sido un proceso desigual, con diferencias entre países y conflictos internacionales que reducen significativamente los flujos internacionales. A medida que cambia el panorama, las estrategias globales deben actualizarse, pero también debemos evitar las exageraciones. Tenemos que observar con cuidado los flujos internacionales de comercio, capital, información y personas. 

 

Después de caer en picada, al comienzo de la pandemia, el comercio mundial de bienes se recuperó por encima de los niveles previos a la pandemia antes de finales de 2020 y estaba estableciendo nuevos récords a principios de 2021. En Estados Unidos, el consumo personal real de bienes físicos aumentó un 17% entre 2019 y 2021. 

 

Al igual que el comercio, los flujos de capital internacional también se desplomaron al comienzo de la pandemia y también se han recuperado. La inversión extranjera directa volvió a superar su nivel previo a la pandemia en 2021, y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo dio una perspectiva positiva para el crecimiento de la IED a partir de enero de 2022. 

 

Los flujos de datos internacionales aumentaron a medida que la pandemia envió interacciones en persona en línea. Los flujos internacionales de personas se han visto severamente restringidos durante la pandemia de Covid-19, debido a su potencial para transmitir el virus y sus variantes. La cantidad de personas que viajaron a países extranjeros cayó un 73% en 2020 y aún estaba un 71% por debajo de los niveles previos a la pandemia en 2021. 

 

Las relaciones entre China y sus rivales geopolíticos se han estado deteriorando durante varios años, y es probable que la guerra acelere esa tendencia. Los líderes del gobierno mexicano deberían observar hasta qué punto el desacoplamiento se extiende más allá de los sectores tecnológicos estratégicos. México no debe perder de vista que los países pueden rápidamente desconectarse frente a amenazas extremas. Es hora de que el gobierno de la 4T reconozca que México no es una isla.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/mexico-no-es-una-isla/

Sunday, April 10, 2022

Tres derrotas para la 4T

 

 

Tres derrotas para la 4T


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

En menos de una semana, gracias al pésimo desempeño de sus colaboradores, AMLO va a sufrir tres graves derrotas: 1) la decisión de la Suprema Corte del jueves pasado sobre la Ley de la Industria Eléctrica; 2) los resultados de la consulta de hoy sobre la revocación de mandato; 3) la votación del martes en la Cámara de Diputados sobre la reforma constitucional en materia eléctrica.

 

Sin embargo, el presidente AMLO va a intentar empaquetar los tres momentos como tres grandes victorias. Ya lo hizo con la primera. Pero sabe bien que perdió en las tres, las va a utilizar políticamente y se va a radicalizar.

 

El presidente AMLO ve el cambio como un ejercicio de comunicación. Para el presidente de México, la transformación es sólo una cuestión de mensajes. Cree que si la gente entiende su idea principal la aceptará, y él maximizará poder. Encontró el mensaje correcto, que suele decirlo parado en un solo pie. Cree que comunicando su propósito de “acabar con la corrupción” encenderá las pasiones necesarias para lograr la cuarta transformación. Nada puede estar más lejos de la verdad. 

 

Nos hemos quejado de las divisiones y la polarización que AMLO fomenta desde su púlpito mañanero. Pero la polarización es algo inherente al cambio. Si un cambio pretende ser dramático, y lograr un verdadero impacto, siempre habrá un grupo de personas a las que no les gustará y trabajarán para socavarlo, ya sea de frente y transparentemente, o de manera deshonesta, solapada y engañosa. 

 

El cambio que propone un presidente como AMLO rara vez falla porque la gente no lo entiende. Al mismo tiempo, tiende a ser saboteado activamente por sus adversarios. Eso es lo natural. Lo que todavía no entiende el líder de la 4T es que la repetición de frases no lo salvará. Lo que necesita es una estrategia sólida para superar la resistencia al cambio. No la tiene. 

 

Los partidos de oposición podrían fortalecerse si aprovechan bien las tres derrotas de la 4T. El verdadero cambio se podría dar en el 2024. El cambio transformador sí es posible. Pero los movimientos sociales y políticos de la oposición tienen que hacerlo de manera diferente.

 

El cambio siempre comienza con una creencia, con una convicción. Si la mayoría de los mexicanos creen que el cambio que propone la oposición es bueno, lo adoptarán. Si creen que es malo, será difícil convencerlos.

 

Las creencias y las convicciones están arraigadas en la identidad y en el sentido de nosotros mismos. Lo vemos con el mismo AMLO. El presidente es el mejor ejemplo de cuando se le presentan hechos contrarios a sus creencias y convicciones: cuestiona la evidencia en lugar de sus propias nociones preconcebidas.

 

Los partidos de oposición deberían estar más cerca de la gente. Entender cómo los mexicanos llegamos a definir nuestras creencias y convicciones. La respuesta es sencilla pero compleja a la vez. Quienes influyen para formar creencias y convicciones son las personas que nos rodean, los agentes de socialización política, el núcleo familiar, la educación formal, la religión, los grupos de referencia, las amistades, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías.

 

Los partidos de oposición todavía tienen gobiernadores en un buen número de estados. Ahí tienen mayoría. Las mayorías gobiernan e influyen. Si quieren generar un cambio de verdad, los partidos de oposición no pueden hacerlo desde “la nación”, porque ahí están en minoría. Tienen que comenzar desde sus estados. ¿Dónde se empieza un cambio? Donde se tiene una mayoría, donde tengan más partidarios que detractores. Los partidos de oposición tienen que empoderar a sus seguidores. No deben perder el tiempo tratando de convencer a los escépticos. Después de crear una historia de éxito local, luego se puede replicar, expandir.

 

Si los partidos quieren hacer el cambio desde “la nación”, desde el Congreso Federal, donde están en minoría, habrá un retroceso inmediato. El cambio pierde impulso y se descarrila.

 

En esta semana se desencadenó un momento. Hubo un disparador: las tres derrotas de la 4T. Las revoluciones políticas se centran en puntos de tensión particulares. Mientras que el movimiento de la 4T une a grupos pequeños, a menudo dispares, en el contexto de propósitos y valores compartidos, el momento que se le presenta hoy a la oposición abre una gran ventana de oportunidad. Esperaríamos que los partidos de oposición estén ya preparados para este desencadenante y lo aprovechen al máximo.

 

El presidente AMLO y Morena radicalizarán su discurso y sus acciones. Eso es una buena noticia porque el cambio prospera en la pasión. El statu quo de la 4T tiene la inercia de su lado y nunca va a ceder su poder. Seguirán atacando a su oposición, buscando enfrentarlos, exponer sus conceptos erróneos y mostrar el valor de hacer las cosas de manera diferente. Esto es casi siempre un error. Es poco probable que logren algo con ello. Es cierto que no pueden actuar como si no existieran sus críticos más feroces. Aunque deberían aprender a respetar a sus adversarios, no lo harán porque la arrogancia no los deja.

 

A estas alturas, los partidos de oposición ya deben haber aprendido a escuchar bien a los políticos de la 4T que odian sus ideas. Ya debieron haber identificado sus propias fallas. Ya tuvieron la oportunidad de corregirlas. Ya debieron haber identificado valores compartidos. Deben aprovechar ahora los errores de la 4T en su favor. Si la 4T ve que la oposición está ganando terreno, invariablemente la atacarán, se extralimitarán.

 

La verdad es que para lograr un cambio político real es necesario, en primer lugar, atraer. El error de siempre es intentar dominar. Si los partidos de oposición quieren ser vistos por los medios de comunicación como las fuerzas que están luchando contra la 4T, pueden animar a algunos de sus seguidores más cercanos, pero no van a atraer a ningún ciudadano más. 

 

La razón por la que los partidos de oposición han fracasado hasta ahora es porque asumen que la justicia de su causa los salvará. No lo hará. La injusticia, la inequidad y la ineficacia del gobierno de la 4T pueden prosperar durante décadas, si se les permite. 

 

Si los partidos de oposición creen que prevalecerán, por el solo hecho de serlo, se sentirán muy decepcionados. Las batalla de 2024 sólo se puede ganar con una buena estrategia y mejores tácticas. En lugar de tratar de derrotar a su enemigo con una fuerza abrumadora, deben obtener una victoria decisiva en un punto de ataque en particular. Tienen que innovar constantemente. Aprovechar la fuerza que desencadena la debilidad. La clave del éxito no serán las críticas, ni una ocurrencia de un consultor político extranjero, ni encontrar a un líder tradicional, ni inventar un eslogan en particular; la clave es la flexibilidad estratégica y una nueva propuesta de gobierno, una nueva narrativa.

 

Los líderes de los partidos de oposición se han quedado atrapados en estrategias fallidas porque se sienten bien al creer en algo con pasión. No tienen estrategia ni ejecución. Necesitan aprender a operar con eficacia, estudiando a los que ya han triunfado y a los que fracasaron. Deben construir sobre sus éxitos locales. Tienen que corregir sus errores y volver a intentar todo.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/tres-derrotas-para-la-4t/

Friday, April 08, 2022

La derrota de la 4T en la Suprema Corte de Justicia

 

 

La derrota de la 4T en la Suprema Corte de Justicia


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

En el mundo del gobierno de la 4T, si las batallas no se ganan tampoco se pierden, sólo se transforman. Al menos así lo quieren manejar en los medios de comunicación. Algunos periódicos publicaron en sus sitios de internet, desde ayer, el encabezado de “victoria para AMLO”. ¿De verdad se lo creen? Veamos lo que pasó en realidad en la Suprema Corte de Justicia.

 

¿Para qué sirve una acción de inconstitucionalidad? Es una herramienta para que la Suprema Corte de Justicia elimine normas que atentan contra la Constitución General de la República. Es decir, la Corte elimina de nuestro sistema legal, de forma definitiva y con efectos generales, una norma o conjunto de normas que se consideran inconstitucionales. Esto es tan importante, puede ser tan grave, que por eso se requiere una votación calificada de 8 de los 11 ministros.

 

La votación que se llevó a cabo en la Suprema Corte de Justicia ayer fue muy clara. Ningún artículo de la Ley de la Industria Eléctrica de 2021 fue considerado inconstitucional por 8 ministros. Es cierto. No hubo mayoría calificada. ¿Qué significa eso? Pues que ninguno de los artículos fue eliminado del sistema jurídico mexicano definitivamente. Entonces, como no se logró esa votación calificada, de acuerdo con las reglas de los tribunales, se desestimó la acción de inconstitucionalidad. 

 

Muchos analistas de los medios estaban completamente confundidos ayer con eso. Llegaban a conclusiones completamente equivocadas. 

 

Aquí van las primeras cinco conclusiones generales de lo que ocurrió ayer en la Suprema Corte de Justicia:

 

1.     La acción de inconstitucionalidad se desestimó.

 

2.     La Suprema Corte no reconoció la constitucionalidad de la LIE.

 

3.     La Corte no revocó las sentencias de amparo que ya han sido otorgadas a las empresas.

 

4.     La Suprema Corte no revocó las suspensiones definitivas que todavía existen contra la LIE.

 

5.     No se alcanzaron los 8 votos necesarios para declarar inconstitucional la LIE, con efectos generales e inmediatos.

 

Pero ahí no termina la historia. Hay que analizar con mayor cuidado todo el proceso de lo que ocurrió ayer en la Suprema Corte de Justicia. De ahí se derivan decisiones importantísimas que nos llevan a la conclusión de que AMLO y la 4T perdieron esta batalla. Ahora se iniciarán nuevas batallas con una gran cantidad de nuevos juicios de amparo.

 

En la mayoría de los temas que han impugnado las empresas privadas en sus juicios de amparo, la Suprema Corte decidió ayer, por una mayoría de 6 a 5 y de 7 a 4, que las normas de la LIE resultan inconstitucionales. 

 

¿Y qué tiene de relevante esto? En el derecho mexicano los precedentes se toman en cuenta. Entonces, esta mayoría servirá de precedente para que los jueces de distrito y los magistrados de los tribunales colegiados orienten sus futuras decisiones.

 

No obligan a jueces y magistrados, es cierto, pero los integrantes del Poder Judicial son muy inteligentes y van a elaborar sus sentencias futuras tomando en cuenta que la mayoría de los ministros de la Corte considera inconstitucionales los artículos más importantes de la LIE.

 

Debemos estar atentos durante los próximos días y semanas porque la Suprema Corte todavía tiene que integrar la versión definitiva de la sentencia. Y ahí se tienen que incluir todos los votos disidentes. 

 

Algo más: si había una prohibición a los tribunales colegiados para que resolvieran los recursos sobre este tema de la LIE, pues con la decisión de ayer de la Corte, ya se tiene que levantar dicha prohibición.

 

¿Qué va a pasar entonces? 

 

a)     Los juicios de amparo que ya se habían presentado seguirán su curso. 

 

b)     Los recursos de revisión en contra de las sentencias tendrán que ser resueltos por los tribunales colegiados o por las Salas de la Suprema Corte. 

 

c)     Se presentará una enorme cantidad de nuevos amparos.

 

Y ahí es donde se tomará muy seriamente lo que ocurrió ayer: una mayoría de la Corte ya se pronunció por la inconstitucionalidad de la LIE. Los ministros que consideran que artículos relevantes de la LIE deben eliminarse del sistema jurídico mexicano expresaron su razonamiento con gran claridad y contundencia. Esto queda como un precedente que será tomado en cuenta en el futuro. Es una de las mejores prácticas de nuestro sistema.

 

Quienes se amparen deberan de tener a su favor este precedente que debe aplicarse por los tribunales.

 

Con la habilidad comunicacional del líder de la 4T, los seguidores de Morena van a querer presentar lo que ocurrió ayer en la Suprema Corte como un gran triunfo político. Sin embargo, la mayoría de los ministros de la Suprema Corte de Justicia lo ven de otra manera. La mayoría consideró a la LIE como inconstitucional. Y los jueces y magistrados tomarán nota. Esperemos que no se dejen presionar por parte del gobierno.

 

Un tema más para añadir a la lista de pendientes de AMLO. El Embajador de Estados Unidos, Ken Salazar, expresó claramente la preocupación de su gobierno:

 

1.     “El gobierno de los Estados Unidos respeta la soberanía de México y sus procesos democráticos. Es en este tenor de cooperación y respeto que nos preocupa que la Ley de la Industria Eléctrica de 2021 probablemente abrirá la puerta a litigios sin fin, generando incertidumbre y obstruyendo la inversión. 

 

2.     “Las medidas que están ante el Poder Legislativo de México tienen impactos en la competitividad de América del Norte, y por ello esperamos que el marco jurídico resultante apoye la creación de una América del Norte que sea potencia de energía limpia, que proteja las inversiones actuales y futuras de empresas estadounidenses en México conforme a las obligaciones de México bajo el Tratado México-Estados Unidos-Canadá, y que proteja la integración de las cadenas de suministro México-Estados Unidos en favor de la prosperidad de nuestra región. Esperamos que cualquier marco jurídico establezca un claro compromiso con el combate a la crisis del cambio climático, y con proveer energía limpia, barata y accesible para todos”.

 

Como mexicanos, debemos confiar en la fortaleza institucional del Poder Judicial. Es de gran valor que los temas de máxima trascendencia nacional se procesen por la vía institucional y que los ministros de la Suprema Corte de Justicia planteen sus perspectivas y razonamientos jurídicos de cara a la sociedad de manera imparcial, apegándose a la Constitución. Bien lo dijo el Consejo Coordinador Empresarial ayer: la riqueza de la deliberación constitucional no puede resumirse de forma binaria, no es un sí o un no. Por el contrario, ofrece múltiples puntos de vista que enriquecerán la labor cotidiana de los jueces y magistrados en esta materia, así como de la Comisión Federal de Competencia Económica.

 

En la batalla de la Suprema Corte de Justicia ayer, el gobierno de la 4T fue derrotado.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-derrota-de-la-4t-en-la-suprema-corte-de-justicia-de-la-nacion/

Wednesday, April 06, 2022

Tenemos que dar la batalla correcta: empresas y derechos humanos

 

 

Tenemos que dar la batalla correcta: empresas y derechos humanos


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Mi hija estudió en Stanford y en New York University. Cuando la visité, hace algunos años, me llamó mucho la atención que en la Escuela de Negocios Stern, de NYU, había un Centro de Empresas y Derechos Humanos. Yo me hubiera imaginado que un centro para el estudio de los derechos humanos podría estar en cualquier otra escuela, en la de derecho o en la de gobierno, pero no en la escuela de negocios. Me imagino que muchos ejecutivos y expertos en negocios se preguntaban también entonces ¿qué tienen que ver los derechos humanos con las empresas?

 

Pero me puse a reflexionar y tenía todo el sentido del mundo. Las empresas deben abordar la seguridad en las fábricas. Pero debemos ir más lejos. Los derechos humanos como área de investigación y enseñanza en las escuelas de negocios abarca temas tan diversos como la subcontratación, los derechos sobre la tierra y la privacidad, las condiciones de los trabajadores migrantes, la desinformación en las redes sociales.

 

Hoy ya se cuenta con toda una Red Global de Escuelas de Negocios por los Derechos Humanos. En muchas universidades hay cursos sobre derechos humanos para estudiantes del MBA. Hay muchos estudiantes de negocios que quieren ir más allá de los cursos de finanzas y tomar un curso que tenga un valor único. Es la nueva forma de enseñar para crear valor para las empresas y la sociedad. 

 

Hace algunos años, los derechos humanos era una actividad marginal que sólo observaban los inversionistas y ONGs que eran más bien activistas. Hoy, los inversionistas institucionales importantes están presionando a las empresas para que se enfoquen en los derechos humanos. Sólo cuando comprendamos bien las implicaciones de las decisiones de las empresas para proteger los derechos humanos es cuando podremos alcanzar los objetivos climáticos. Las cadenas de suministro también están vinculadas con el trabajo infantil y las condiciones de trabajo.

 

A 10 años del fallecimiento del doctor Jorge Carpizo, la Universidad Nacional Autónoma de México, a través del Programa Universitario de Derechos Humanos, ha organizado el coloquio internacional “Estado actual de los Principios Rectores de la ONU en materia de empresas y derechos humanos”, hoy y mañana.

 

Yo participaré virtualmente, por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), mañana. El CCE, reúne a las 14 organizaciones empresariales más importantes del país cuya representatividad abarca sectores desde el pequeño comercio y servicios, el financiero, agroalimentario, a toda la industria, el comercio exterior, al sector asegurador, tiendas departamentales y autoservicio, sector bursátil, afores, por mencionar sólo a algunos.  

 

El CCE tiene hoy una Comisión de Derechos Humanos y Empresas para articular acciones en este campo. Las empresas son agentes de cambio. Los empresarios deben entender los impactos reales y potenciales que sus operaciones diarias tienen sobre el medio ambiente, las comunidades con las que se relacionan, y con todos sus grupos de interés (stakeholders). Deben cumplir también las leyes nacionales e internacionales vinculadas al respeto de los derechos humanos. 

 

La pobreza, la desigualdad, la falta de certeza jurídica, un débil --o casi nulo-- estado de derecho, la sobrerregulación vulneran la sostenibilidad de casi la totalidad de las pequeñas y medianas empresas que forman parte del sector productivo. En este difícil contexto, en este marco, tienen que llevarse a cabo las actividades de nuestras empresas.

 

El enfoque ASG (ambiental, social y de gobernanza) está cada vez más presente en las decisiones de todo inversionista. Por eso, las organizaciones empresariales que forma parte del CCE tienen una gran responsabilidad para lograr un trabajo integral, articulado, con organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales, la academia. El eje del cambio en la cultura empresarial son las alianzas y el acompañamiento de la sociedad. No se podría entender ningún caso de éxito que no sea resultado de la colaboración. 

 

Sabemos que el diálogo es fundamental. Se han llevado a cabo talleres de talleres de sensibilización sobre los Principios Rectores de la ONU en derechos humanos, impartidos por la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Universidad de Monterrey, para capacitar a los directivos de los organismos empresariales sobre la gestión empresarial de los derechos humanos.

 

Se elaboró, con la Secretaría de Gobernació,n un plan de trabajo para implementar el Programa Nacional de Derechos Humanos y Empresas. El tema de derechos humanos ha avanzado dentro del sector empresarial a tal grado que cada vez más empresas asumen su responsabilidad de poner a las personas en el centro de sus organizaciones y tener clara la visión de prevenir, respetar y remediar todo lo relacionado con los derechos humanos. 

 

Este enfoque es parte integral de la estrategia para avanzar con el cumplimiento de la Agenda 2030 de desarrollo sostenible. Para ello se requiere establecer prioridades. El CCE ha trabajado, durante los últimos 4 años, con la OCDE, OXFAM México, la agencia de cooperación alemana GIZ, el Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos, la Universidad de Monterrey, la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la UNODC, el Pacto Mundial, la SEGOB,  entre muchos otros. Cada uno de estos actores, nos han sensibilizado en cómo generar y habilitar distintos mecanismos que fortalezcan esta importante agenda del sector empresarial.

 

Se habla mucho de que la responsabilidad social es sólo de las grandes empresas. El CCE va más lejos. Nos hemos dado a la tarea de que toda empresa, sin importar su tamaño, pueda acceder a la información. Elaboramos documentos gratuitos, que pueden ser encontrados en la página del CCE, sobre el “ABC de la Debida Diligencia en Derechos Humanos para Pymes”, documentos e infografías, análisis del contexto en derechos humanos y principales factores de riesgo, y un “Marco Conceptual de los Derechos Humanos en México” trabajado en colaboración con el Pacto Mundial. 

 

En el CCE hemos tomado los derechos humanos como una bandera muy relevante. Entendemos el impacto que tenemos en la sociedad. La integridad y la ética son fundamentales cuando fortalecemos organizaciones que respeten los derechos humanos. Creamos valor público. Esta responsabilidad debe estar en la esencia de cualquier modelo de negocio, en su visión de sostenibilidad. 

 

La sociedad espera mucho de las empresas. Las decisiones de compra de la gente dependen no sólo de la calidad de un producto, sino de cómo fue hecho, con qué medios, si la empresa tiene una buena reputación de cuidado hacia sus colaboradores, de cuidado del medio ambiente, entre muchos otros factores que hace unos años ni siquiera imaginábamos. 

 

En febrero de 2020, el CCE, junto con más de 150 organizaciones y empresas, presentamos los principios de “Dimensión Social de las Empresas”, un decálogo de compromisos que las empresas asumen con la sociedad, sus colaboradores, el medio ambiente, el cumplimiento de la ley, entre otros temas. Evidentemente, de manera directa o indirecta, los 10 puntos se enfocan a proteger los derechos humanos. Subrayo aquí el punto 7: “Asumir y promover la inclusión, la diversidad, y el respeto irrestricto a los derechos humanos.” Y es que, para nosotros, el tema es tan importante que actualizamos el “Código de integridad y ética” y el “Código de principios y mejores prácticas de gobierno corporativo”. Ambos son ya referentes a nivel nacional e internacional. Tienen la visión integral del respeto y protección a los derechos humanos. 

 

Todavía hay mucho camino por recorrer. Debemos seguir impulsando la gobernanza empresarial. Los líderes de los negocios deben comprometerse a hacer de esta nueva agenda una realidad. Debemos tender puentes basados en la confianza y no en la estigmatización. Debemos escuchar a todo aquel que esté interesado en acompañarnos en este proceso. Tenemos que dar la batalla correcta.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/tenemos-que-dar-la-batalla-correcta-empresas-y-derechos-humanos/

 

Monday, April 04, 2022

Las 7 preguntas de Niall Ferguson sobre la guerra en Ucrania

 

 

Las 7 preguntas de Niall Ferguson sobre la guerra en Ucrania


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

El gran historiador Niall Ferguson, quien ha sido profesor en Stanford, Harvard, la Universidad de Nueva York y Oxford, publicó ayer una extraordinaria columna en Bloomberg sobre la guerra en Ucrania https://bloom.bg/3K9t82S .

 

Ferguson había escrito, hace algunas semanas, que la situación global actual se parece más a la década de 1970, a una nueva guerra fría. La analogía que usaba es que la guerra en Ucrania es como el ataque de los estados árabes a Israel en 1973 o la invasión soviética de Afganistán en 1979. Si ya estábamos padeciendo un problema de inflación antes, el impacto económico de la guerra en los precios de la energía y los alimentos está creando un riesgo de estanflación.

 

Sin embargo, hay otra analogía, la del historiador Sean McMeekin, que cree que lo que vivimos hoy se parece más a 1939. Ferguson dice que la Segunda Guerra Mundial fue una aglomeración de múltiples guerras: la de Japón contra China, la de Europa del Este, la guerra de Hitler en Europa Occidental y la de Japón contra Estados Unidos y los imperios europeos en Asia.

 

Además de la invasión de Rusia en Ucrania hoy, ¿qué pasaría si China lanzara una invasión de Taiwán? ¿Una guerra entre Irán y sus enemigos regionales? ¿Un conflicto entre los estados árabes e Israel? ¿Se acercaría la Tercera Guerra Mundial? ¿O podríamos mantener la paz hasta el final de este siglo? Como escribe Ferguson, si dos potencias tienen suficientes ojivas nucleares para destruir a la mayor parte de la humanidad, la paz durará sólo mientras los líderes de esas naciones se nieguen a iniciar una guerra nuclear.

 

En su columna, Niall Ferguson plantea 7 preguntas y las responde. Trataré de resumirlas:

 

1. ¿Lograrán los rusos tomar Kiev y al presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy en cuestión de dos, tres o cuatro semanas o nunca?

 

La respuesta parece que es "nunca". Aunque es posible que el Kremlin sólo haya retirado temporalmente algunas de sus fuerzas de los alrededores de Kiev, ahora hay pocas dudas de que ha habido un cambio de planes. Los generales rusos afirmaron que nunca había sido su intención capturar Kiev o Kharkiv, y que los ataques allí solo tenían la intención de distraer y degradar a las fuerzas ucranianas. El verdadero objetivo ruso era y es obtener el control total de la región de Donbas en el este del país. Eso suena como una racionalización de las enormes pérdidas que han sufrido los rusos desde que lanzaron su invasión. Quizás intentarán asegurar un “puente terrestre” desde Rusia a Crimea a lo largo de la costa del Mar de Azov. Todo lo que se puede decir con certeza es que éste será un proceso relativamente lento y sangriento, como lo ha dejado claro la brutal batalla de Mariupol.

 

2. ¿Precipitarán las sanciones una contracción económica tan severa en Rusia que Putin no pueda lograr la victoria?

 

La economía rusa sin duda se ha visto muy afectada por las restricciones occidentales, pero no se ha visto suficientemente afectada como para poner fin a la guerra. Mientras el gobierno alemán se resista al embargo sobre las exportaciones de petróleo ruso, Putin sigue ganando suficientes divisas para mantener a flote su economía de guerra. La mejor prueba de ello es la notable recuperación del tipo de cambio del rublo frente al dólar. Antes de la guerra, un dólar compraba 81 rublos. Después de la invasión, el tipo de cambio se desplomó a 140. El jueves pasado volvió a 81, reflejando principalmente una combinación de pagos extranjeros por petróleo y gas y controles de capital rusos.

 

3. ¿La combinación de crisis militar y económica precipita un golpe palaciego contra Putin?

 

La administración Biden está apostando por un cambio de régimen en Moscú. Eso se ha vuelto explícito. El gobierno de Estados Unidos no sólo calificó a Putin de criminal de guerra e inició procedimientos para enjuiciar a los perpetradores rusos de crímenes de guerra en Ucrania; al final de su discurso en Varsovia, Joe Biden pronunció nueve palabras para los libros de historia: “Por el amor de Dios, este hombre no puede permanecer en el poder”. Hizo repetidas alusiones a la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética, planteando una nueva batalla en nuestro tiempo “entre democracia y autocracia, entre libertad y represión, entre un orden basado en reglas y uno gobernado” por la fuerza bruta.” Estados Unidos (y al menos algunos de sus aliados europeos) tienen como objetivo deshacerse de Putin.

 

4. ¿El riesgo de caída lleva a Putin a tomar medidas desesperadas (por ejemplo, llevar a cabo su amenaza nuclear)?

 

Ésta es ahora la pregunta crucial. Biden y sus asesores parecen tener una confianza notable en que la combinación de desgaste en Ucrania y sanciones a Rusia provocará una crisis política en Moscú comparable a la que disolvió la Unión Soviética hace 31 años. Pero Putin no es como los déspotas del Medio Oriente que cayeron del poder durante la Guerra de Irak y la Primavera Árabe. Posee armas de destrucción masiva, incluido el mayor arsenal de ojivas nucleares del mundo, así como armas químicas y biológicas.

 

Aquéllos que proclaman prematuramente la victoria de Ucrania parecen olvidar que cuanto peor le va a Rusia en la guerra convencional, mayor es la probabilidad de que Putin use armas químicas o un arma nuclear pequeña. Su objetivo desde 2014 ha sido evitar que Ucrania se convierta en una democracia estable de orientación occidental integrada en instituciones occidentales como la Organización del Tratado del Atlántico Norte y la Unión Europea. Si cree que Estados Unidos y sus aliados pretenden derrocarlo, y si Ucrania continúa atacando objetivos dentro de Rusia, parece mucho más probable que intensifique el conflicto a que dócilmente renuncie a la presidencia rusa.

 

5. ¿Los chinos mantienen a flote a Putin pero con la condición de que acepte un compromiso de paz que ofrecen negociar?

 

Ahora está bastante claro que el gobierno chino se pondrá del lado de Rusia, pero no en la medida en que desencadene sanciones secundarias de EE. UU. a las instituciones chinas que hacen negocios con entidades rusas que contravienen las sanciones. Ferguson no espera que China desempeñe el papel de mediador de paz. La gélida cumbre virtual del viernes entre la Unión Europea y los líderes chinos lo confirmó.

 

6. ¿Aparecerá nuestro trastorno por déficit de atención?

 

En los próximos meses, el apoyo del público occidental a la causa ucraniana se pondrá a prueba por el persistente aumento de los precios de los alimentos y el combustible, combinado con la percepción errónea de que Ucrania está ganando la guerra, en lugar de simplemente no perderla.

 

7. ¿Cuál es el daño colateral?

 

El mundo tiene un problema de inflación grave y cada vez peor, con los bancos centrales muy por detrás de la curva. Cuanto más dure esta guerra, más grave será la amenaza de una estanflación total (inflación alta pero con un crecimiento económico bajo, nulo o negativo). Este problema será más grave en los países que dependen en gran medida de Ucrania y Rusia no sólo para la energía y los cereales, sino también para los fertilizantes, cuyos precios prácticamente se han duplicado como resultado de la guerra. Cualquiera que crea que esto no tendrá consecuencias sociales y políticas adversas es un ignorante de la historia.

 

Niall Ferguson plantea que es probable un alto el fuego en, digamos, cinco semanas, a principios de mayo, porque para entonces los rusos habrán logrado rodear a las fuerzas ucranianas en el Donbas o habrán fracasado. 

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/las-7-preguntas-de-niall-ferguson-sobre-la-guerra-en-ucrania/

Saturday, April 02, 2022

El poder del presidente AMLO

 

 

El poder del presidente AMLO


Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

Ayer se publicaron dos comunicados del gobierno de la 4T que merecen ser leídos y analizados con cuidado: 

 

1.     “Iniciativa de reforma eléctrica se queda como está, afirma presidente López Obrador” https://www.gob.mx/presidencia/prensa/iniciativa-de-reforma-electrica-se-queda-como-esta-afirma-presidente-lopez-obrador . 

 

2.     Comunicado No. 23. Hacienda entrega al H. Congreso de la Unión los “Pre-Criterios 2023”. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público actualiza la cifra de crecimiento económico para las estimaciones de finanzas públicas a 3.4% en 2022 https://www.gob.mx/shcp/prensa/comunicado-no-23-hacienda-entrega-al-h-congreso-de-la-union-los-pre-criterios-2023 .

 

No por ser contundentes en el papel, las dos noticias dejan de ser asombrosas. Ambas reflejan el estilo, la determinación y la decisión del presidente AMLO. El contenido de ambos comunicados me hizo reflexionar sobre la naturaleza del poder del presidente en momentos delicados.

 

No hay duda de que el trabajo de un presidente difiere del de un general del ejército. Richard Neustadt, el extraordinario profesor de Harvard y experto en el análisis de la institución presidencial, tenía razón cuando citaba al presidente Harry Truman, refiriéndose al general Eisenhower: “Pobre Ike, se sentará en esta oficina oval, en este escritorio presidencial y ordenará: ‘haz esto, haz aquéllo’ y no pasará nada”.

 

¿La conclusión de Neustadt? "El poder presidencial es el poder de persuadir".

 

Neustadt explica en su clásico libro “Presidential Power and the Modern Presidents: The Politics of Leadership from Roosevelt to Reagan” que es muy poco lo que los presidentes pueden hacer por su propia cuenta. El mejor uso de la autoridad presidencial al formular el presupuesto, firmar tratados, conferir nombramientos, emitir reglamentos, supervisar dependencias y supervisar la implementación de las políticas públicas, es negociar. Los presidentes ofrecen o amenazan con tomar acciones particulares a cambio de acciones que otros acuerdan tomar.

 

Neustadt añade que la capacidad de los presidentes para negociar, es decir, para persuadir, depende de su prestigio y reputación profesional. Los presidentes ganan reputación profesional usando la autoridad, formando estratégicamente alianzas mutuamente ventajosas y cumpliendo las acciones prometidas.

 

Neustadt nos dice que cuando un presidente decide llevar a cabo una acción, debería siempre considerar las consecuencias que esa acción tendrá para su poder, para su capacidad de negociar de manera efectiva en el futuro. Los presidentes rara vez actúan por su cuenta, solos. Siempre intentan persuadir a otros para que los apoyen y cumplan sus órdenes. Los presidentes que actúan solos, unilateralmente, pueden sentirse frustrados e incluso humillados. 

 

En realidad, los presidentes tienen muchos más activos en la negociación. Pueden apoyar las disposiciones que otros quieren. Pueden recompensar o castigar a los miembros de su gabinete proponiendo aumentos o recortes en el presupuesto de sus dependencias. Pueden ayudar políticamente a sus subalternos elogiándolos en público. Los presidentes pueden recompensar a grupos o personas en localidades particulares. 

 

Si un presidente es popular puede desalentar a la oposición. Puede amenazar con recortar un presupuesto, oponerse a un proyecto de ley, cancelar un proyecto necesario, cerrar una instalación ya avanzada y criticar a una persona o a una idea.

 

Los presidentes no sólo toman decisiones por la bondad de sus corazones. Hacen ofertas a cambio de acciones recíprocas específicas  y premian a quienes les ayudan. Los presidentes saben que sus responsabilidades se dan a lo largo de juegos prolongados, mantienen relaciones, reúnen apoyo para promover agendas políticas ambiciosas. Los presidentes deben comprender no sólo su propia agenda, sino también la de sus posibles aliados y oponentes.

 

Según Neustadt, uno de los verdaderos pilares del poder presidencial es una buena reputación profesional. La reputación profesional se basa en la percepción de los demás de que el presidente: 

 

a) Tiene objetivos definidos que lograr y que estos son lo suficientemente específicos y realistas para lograrlos.

b) Es persistente, trabajará duro y durante mucho tiempo para conseguir algo importante y no se dará por vencido a la primera señal de oposición o conflicto.

c) Tiene la habilidad para negociar de manera efectiva para ayudar a aquéllos en los que se puede confiar y que están avanzando en el logro de sus objetivos.

 

Los presidentes construyen una reputación profesional armando coaliciones con éxito, convirtiendo a los antiguos infieles en colaboradores, demostrando que apostar en contra del éxito presidencial es una propuesta perdedora y haciendo que los oponentes de una buena vez quieran estar de su lado. 

 

Los presidentes también pueden construir una reputación profesional al usar efectivamente el púlpito de la intimidación, para presentar argumentos persuasivos a los votantes, elogiar y defender a aquéllos que quieren actuar de la manera que ellos aprueban y desalentar las acciones negativas a través de críticas o amenazas implícitas. 

 

Por el contrario, los presidentes pueden perder su reputación profesional al ser pasivos, rodearse de colaboradores incompetentes, tomar posiciones inconsistentes o no cumplir con las promesas y amenazas.

 

Todos los presidentes toman decisiones para maximizar el poder. Cada decisión que toma un presidente puede afectar su capacidad para tomar decisiones más adelante. Una decisión puede construir una reputación profesional o destruirla, hacer que otros quieran cooperar con el presidente en el futuro o no, y convencer a los posibles aliados de que el presidente no los dejará por ahí tirarados.

 

Las acciones presidenciales también pueden afectar el apoyo público al presidente y hacer que las personas piensen que corren el riesgo de perder el apoyo si lo contradicen.

 

Lo que los presidentes deben entender es que sus decisiones no son hechos aislados; las que se toman en un área (por ejemplo, política energética) pueden afectar el poder del presidente en otras áreas (por ejemplo, política exterior, economía o medio ambiente). 

 

Los colaboradores del presidente siempre están observando. Si un presidente tiene una reputación de ineficacia en un área de política dudarán en confiar en ese presidente en otra área. Tampoco respetarán a un presidente que falta a su palabra o avergüenza a quienes se han unido a él. Por otro lado, muchos actores importantes querrán estar de acuerdo con un presidente conocido como un socio de negociación confiable y un aliado confiable.

 

Los presidentes, por lo tanto, deben tomar cada decisión teniendo en cuenta su efecto en su capacidad futura para persuadir y negociar. No pueden darse el lujo de tomar decisiones que agoten su crédito, desilusionen a sus aliados o hagan que otros sean indiferentes a lo que ellos piensan o quieren. 

 

El logro de objetivos y los buenos resultados es lo que ayuda a construir la reputación profesional de un presidente. Los presidentes deben siempre considerar si una decisión le abrirá o cerrará la posibilidad de una acción efectiva más adelante, ya sea sobre temas similares o no relacionados.

 

La única razón por la que a un presidente se le puede revocar su mandato es cuando todos estemos avergonzados porque ya no puede gobernar, no puede cumplir sus promesas ni respaldar sus amenazas. 

 

Si la decisión que un presidente toma hoy no le va a permitir tomar decisiones mañana, por más popularidad que parezca tener, cerrará definitivamente la puerta de su eficacia futura. Concluirá, en los hechos, su gestión peor que como la inició.

 

Es cierto que la tarea presidencial es ingrata. Es inevitable tomar decisiones con información muy limitada. Muchos presidentes piensan que una decisión imperfecta puede ser mejor que no decidir, o decidir tarde. Pero los presidentes existosos se apoyan en asesores para aliviar la presión; escuchan puntos de vista alternativos. Cuándo negociar, cómo persuadir y cuándo tomar represalias son opciones que los presidentes evalúan regularmente. 

 

Decir que la iniciativa de reforma eléctrica se queda como está y que la cifra de crecimiento económico para las estimaciones de finanzas públicas es de 3.4% en 2022, son decisiones que se toman hoy pero que no permitirán tomar decisiones mañana.

 

https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-poder-del-presidente-amlo/