Friday, September 14, 2012
Thursday, September 13, 2012
Política exterior eficaz: principios y resultados
Palabras de Javier Treviño Cantú, Diputado Federal por Nuevo León, durante la glosa del sexto Informe de Gobierno.
Honorable asamblea:
Es un honor para mí hacer uso de la palabra para referirme al estado que guarda la política exterior en el Sexto Informe de Gobierno.
La formulación y conducción de nuestra política exterior revisten una tarea especial y delicada, porque constituye el principal vínculo institucional de México con el mundo.
Es desafortunado, por tanto, que el capítulo dedicado a lo que el actual Ejecutivo federal denomina Política Exterior “Responsable” —como si fuera necesario aclararlo— presente serias deficiencias de forma y fondo.
Es lamentable que se haya hecho entrega a este Congreso de la Unión de un Informe tan desaseado, no sólo plagado de errores orto-tipográficos[1], sino en el que se llegan a confundir siglas de organismos internacionales como la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito[2].
Sin una introducción clara, el capítulo en la materia se reduce a un listado de diagnósticos, iniciativas y acciones, muchas veces inconsistentes entre sí.
Esta simple enumeración no indica cómo ha beneficiado en concreto a nuestra población el esfuerzo realizado en materia de política exterior, ni en qué ha contribuido a fortalecer al Estado mexicano.
Sobre todo, el Informe refleja un grave problema de fondo, porque en los últimos seis años, México ha carecido de una política exterior con una orientación estratégica.
A diferencia de lo indicado en el documento, durante su conferencia de prensa sobre el tema[3], la secretaria de Relaciones Exteriores señaló que la política exterior del gobierno saliente se planteó “tres objetivos concretos”.
El primero fue, y cito, “resolver y superar cualquier tipo de enfrentamiento con otros países”, para luego sostener que, “hoy, México no tiene conflictos con ningún país”.
Más allá de lo triste que resulta para un país con nuestra tradición diplomática sostener como fundamental este ínfimo propósito, la historia y las palabras del presidente Felipe Calderón mismo matizan dicha afirmación.
En una entrevista concedida la semana pasada a la televisión rusa, el presidente Calderón por ejemplo calificó de “complicadas y en ocasiones tensas”[4] las relaciones entre México y los Estados Unidos.
Quizás ambas naciones podemos discrepar en forma respetuosa sobre cuestiones específicas, pero no debemos olvidar que este sexenio pasará a la historia por el episodio que llevó al presidente de la República a exigir el retiro del entonces embajador estadounidense Carlos Pascual.
Fue un incidente lamentable, que reflejó las tensiones producto de una cooperación en materia de seguridad basada en criterios jurídicos vagos, y que se ha operado a escondidas, como lo demuestra el ataque en Tres Marías contra funcionarios encubiertos de Estados Unidos.
El Poder Legislativo, que una y otra vez ha solicitado información precisa sobre las condiciones en las que se conduce esta cooperación bilateral, nunca ha recibido respuestas que no sean elusivas.
Pero las persistentes
tensiones con Estados Unidos no son el único saldo negativo que deja la
administración saliente.
Es necesario recordar las
fricciones con Brasil, que hicieron que ni el presidente de la República, ni la
secretaria de Relaciones Exteriores acudieran en 2011 a la ceremonia de toma de
posesión de la presidenta Dilma Rousseff.
Y hay otros casos: como el
de Canadá, que de manera poco diplomática impuso requisitos draconianos para la
concesión de visas; o el controvertido tema de Florence Cassez, que sigue
afectando la relación con Francia; y el de Cuba, donde la detención de supuestos
activistas del PAN, en vísperas del viaje del Papa Benedicto XVI, estuvo a
punto de descarrilar la única y tardía visita del presidente Calderón a ese
país.
En la misma rueda de prensa,
la secretaria de Relaciones Exteriores manifestó que el segundo objetivo de la
política exterior en este sexenio era, vuelvo a citar, que “México fuera un
actor internacional unánimemente reconocido y respetado”, y además sostuvo que
“esto es ya un hecho”.
No cabe duda de que nuestro
país es mundialmente apreciado por numerosas razones. No obstante, lo que hoy
es un hecho, es que a México se le reconoce por la violencia asociada a la
estrategia federal para combatir el crimen organizado, por la baja tasa de
crecimiento económico en los últimos seis años, y por la incapacidad que esto
ha producido para superar los rezagos de pobreza y desigualdad extremas que aún
persisten.
Durante seis largos años, el
gobierno saliente fue incapaz de articular una política de comunicación
internacional y una diplomacia pública eficaz, que permitieran contrarrestar la
percepción negativa de México que se fue generando.
Y, todo esto, limitó en
forma notoria la capacidad de alcanzar el tercer objetivo de política exterior
que se fijó el Ejecutivo Federal saliente, que era —y cito por última vez— “dar
al país una nueva capacidad de influencia global”.
Señoras y señores
legisladores:
La actual administración deja
un legado de claroscuros en materia de política exterior: México aparece como
un país desorientado y “desdibujado” en el escenario internacional.
La cercanía con Estados
Unidos en materia de seguridad no sólo no
se ha reflejado en mejores condiciones para nuestros migrantes, sino que, por
el contrario, se ha traducido en deportaciones masivas, en legislaciones
anti-migratorias a nivel estatal, y en incesantes ataques de la Patrulla
Fronteriza contra compatriotas inocentes.
Ante dicha realidad, es indispensable
diversificar la agenda con Estados Unidos para que tenga un carácter integral; es
decir, que no solo esté supeditada al tema de seguridad, y en cambio nos
permita enfocarnos —con auténtica corresponsabilidad— en la generación de una
mayor prosperidad que, a su vez, se traduzca en nuevos empleos en ambos lados
de la frontera.
Por otro lado, la
desarticulación entre el Plan Puebla Panamá y la promesa incumplida del
Proyecto Mesoamericano, hicieron que nuestro país perdiera capacidad de
maniobra en Centroamérica, un área vital para nuestra seguridad nacional y
desarrollo económico.
En América del Sur, a pesar
de que la Alianza del Pacífico entre nuestro país, Colombia, Perú y Chile abre
una ventana de oportunidad que es indispensable aprovechar, las fricciones
comerciales y nuestra marcada ausencia en el plano cultural, han hecho que a
México se le perciba distante de sus raíces y vocación latinoamericanas.
Por ello, en el PRI
celebramos que la primera gira de trabajo del presidente electo, Enrique Peña
Nieto, sea a Latinoamérica, con lo que demuestra su compromiso de estrechar los
lazos de amistad y cooperación con la región.
Respecto a Europa, en estos
últimos años México no parece haber dotado de contenido propio a una
“asociación estratégica” que ha estado muy por debajo de su potencial.
Y, frente a Asia, México
quedó rezagado, justo en el momento en que las principales tendencias mundiales
exigían poner énfasis en países clave de esa región.
Ahora, a unos meses de que
inicie la nueva administración, el grupo parlamentario del PRI se declara listo
para acompañar al próximo titular del Poder Ejecutivo, Enrique Peña Nieto, en
la formulación y conducción de una política exterior renovada, que contribuya con
eficacia al desarrollo nacional, y permita recuperar el prestigio y el activo
papel de nuestro país en el mundo.
Tenemos que redefinir la
política exterior, de forma que no sólo sea de principios, sino también de
resultados.
Nuestra política exterior
tiene que estar vinculada, más estrechamente que nunca, con la eficacia que
demanda la política interior para lograr mayor bienestar y desarrollo.
Es cuestión de contar con
una visión en verdad estratégica, claramente alineada con esfuerzos coordinados
para reconstruir la presencia internacional de México.
Con base en los acuerdos
necesarios para sacar adelante las reformas estructurales que se requieren,
habremos de establecer las condiciones para que nuestra economía crezca a tasas
más elevadas y, con ello, logremos asumir nuestra condición plena de potencia
regional.
Asimismo, trabajaremos para
dotar a la Cancillería de recursos adecuados en el Presupuesto de Egresos de la
Federación, para impulsar nuevos proyectos que permitan subsanar el rezago de
los últimos doce años.
Este es el compromiso que
asume el Grupo Parlamentario del PRI, porque la Cámara de Diputados está
llamada a jugar un papel decisivo en la política exterior del país.
Muchas gracias por su
atención.
Sunday, August 26, 2012
Debut internacional de Peña Nieto
Javier Treviño Cantú*
Poco después de tomar posesión el próximo 1 de diciembre, el “debut” en los grandes escenarios internacionales de Enrique Peña Nieto, ya como Presidente Constitucional de México, ocurrirá en Santiago de Chile, cuando asista el 26 y 27 de enero de 2013 a la Primera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) – Unión Europea (UE).
Se trata, en realidad, de la séptima Cumbre entre América Latina-el Caribe y la Unión Europea, pero a raíz de la institución de la CELAC como nuevo mecanismo regional, aparentemente se decidió reiniciar la contabilidad. Su tema central será la promoción del desarrollo sustentable y, como es usual en este tipo de eventos, además de darle continuidad al llamado Plan de Acción de Madrid —acordado en la reunión previa— con seguridad se definirán nuevas áreas para los trabajos y la cooperación entre las partes.
De cualquier forma, el entorno y la Cumbre CELAC-UE serán una excelente oportunidad para proyectar con claridad el nuevo enfoque de la política exterior que el Presidente Peña Nieto buscará seguir respecto a esas dos regiones claves para nuestro país. A la vez, su participación también servirá como referente para ir perfilando sus iniciativas diplomáticas hacia las otras dos regiones que conforman el “cuadrante geo-estratégico” para nuestro país: América del Norte, donde destaca en particular la relación bilateral con los Estados Unidos, y Asia, donde igualmente sobresale la importancia de la relación con China.
Para México, una de las condiciones para el éxito de su política exterior sin duda radica en encontrar un equilibrio en la atención dedicada a los ejes Norte-Sur (América del Norte-América Latina y el Caribe) y Este-Oeste (Europa-Asia), así como una complementariedad en el tratamiento transversal de los principales temas de las agendas bilaterales, regionales y multilaterales.
Durante el periodo de transición entre septiembre —una vez que el Tribunal Electoral concluya la calificación del proceso electoral— y noviembre, el Presidente electo tendrá oportunidad de realizar diversos viajes al exterior para establecer contacto personal con autoridades y otros grupos de interés. Sin embargo, tanto en el caso de Estados Unidos como de China —dos de los principales “nodos” para el tejido de una renovada red de alianzas diplomáticas, acorde a las cambiantes condiciones del escenario global— la situación coyuntural es compleja.
En Estados Unidos habrá elecciones en noviembre. Hace cuatro años, la única reunión internacional de Barack Obama como Presidente electo fue con el actual mandatario mexicano, Felipe Calderón. En un contexto particularmente difícil —al haber “heredado” una grave crisis económica y las guerras en Afganistán e Irak—, este gesto de Obama reflejó la importancia prioritaria que desde un principio su gobierno le asignaría a la relación con México. Por ello, en caso de que Obama logre reelegirse, sería factible anticipar la disposición de nuestros vecinos para reeditar un encuentro similar con Enrique Peña Nieto, o en su defecto programar una reunión de trabajo poco después de la ceremonia de inauguración.
De igual forma, en caso de que ganara el candidato Republicano a la presidencia de Estados Unidos, Mitt Romney, una pronta reunión con su contraparte de México refrendaría la voluntad de estrechar lazos para iniciar con el pie derecho una nueva etapa en la relación bilateral. En cualquier caso, sería muy útil que el encuentro entre los mandatarios de México y Estados Unidos se diera antes del viaje a Chile para participar en la Cumbre CELAC-UE a finales de enero. De esa forma, el Presidente Peña Nieto ya contaría con una perspectiva más clara de lo que cabría esperar para el futuro inmediato de la relación con Estados Unidos y, al menos en parte, quizás también con China, el otro actor central del escenario mundial.
El actual gobierno mexicano decidió —al “cinco para las doce”— promover la participación de México en las negociaciones para establecer el Acuerdo Trans-Pacífico (TPP, por sus siglas en inglés). Es una ambiciosa iniciativa nominalmente comercial, pero con significativas implicaciones geo-políticas, ya que algunos analistas lo ubican como parte de la reorientación diplomática de Estados Unidos hacia Asia para “contener” la expansión de China. En esta medida, la participación de México en el TPP será un elemento que el próximo gobierno chino seguramente tomará en consideración a la hora de evaluar y dar paso a la siguiente fase de la relación bilateral con México, una vez que se produzca el relevo de su dirigencia en algún momento de septiembre u octubre.
Esto nos trae de regreso al escenario latinoamericano, ya que la posible inclusión de México en el TPP embona con la reciente entrada en vigor del nuevo Acuerdo del Pacífico entre nuestro país, Colombia, Perú y Chile, así como con la creciente presencia en la región no sólo de China, sino también de la propia Unión Europea (UE). A pesar de las voces alarmistas que alertan sobre un posible retraimiento europeo del escenario mundial por su persistente crisis financiera, la UE es un actor con visión de largo plazo, dispuesto a seguir desempeñando un papel activo en el terreno internacional.
Para muestra, apenas el pasado mes de junio la UE suscribió un nuevo Acuerdo Comercial con Colombia y Perú, y un Acuerdo de Asociación con Centroamérica. Esto, sumado a las próximas resoluciones que se alcancen en Santiago de Chile, le abre una nueva ventana de oportunidad a nuestro país para reafirmar su liderazgo como un interlocutor multi-regional privilegiado.
México cuenta con su propio Acuerdo de Asociación con la UE desde el año 2000. Los intercambios comerciales han aumentado en este tiempo más de 200%, alcanzando en 2011 un total cercano a los 57 mil millones de dólares, mientras que la inversión proveniente de la UE pasó de representar un 22% del total, a un 37%. Nuestro país, además, fue reconocido desde 2009 por la UE como “socio estratégico”. En la reciente reunión bilateral entre México y la UE —realizada en Los Cabos el pasado mes de junio, en el marco de la Cumbre del G20—, ambas partes decidieron extender el Plan Ejecutivo Conjunto de su asociación estratégica, lo cual abre perspectivas para concertar posiciones de primera importancia para el país, incluyendo acciones de cooperación triangular que contribuyan a fortalecer la seguridad en Centroamérica.
De esta forma, a poco menos de sesenta días de haber asumido el poder, el Presidente Enrique Peña Nieto tendrá la oportunidad de desplegar un juego diplomático a cuatro bandas en Santiago de Chile. El valioso tiempo con el que contará durante la transición para definir su política exterior, y la asignación de un presupuesto en la Cámara de Diputados que asegure la disponibilidad de recursos suficientes para concretar proyectos ambiciosos, seguramente le permitirá aprovechar la Cumbre para empezar a retomar el lugar que nuestro país debe ocupar en el mundo como una potencia emergente respetada.
*El autor es Diputado federal electo por el PRI a la LXII Legislatura y fue Subsecretario de Relaciones Exteriores.
Friday, June 29, 2012
¡Es la política exterior...!
Javier Treviño Cantú*
Milenio
29 de junio de 2012
Como nunca
antes en la historia contemporánea de nuestro país, el éxito o el fracaso del
próximo gobierno dependerá en buena medida de lo que haga en materia de
política exterior. Y no sólo en cuanto tome posesión a partir del 1 de
diciembre, sino desde el inicio del largo periodo de transición entre julio y
noviembre de este año.
Uno de los
aspectos más novedosos del proceso electoral, que está por concluir el 1 de
julio, ha sido que los asuntos internacionales tuvieron un peso significativo.
Esto se reflejó, por ejemplo, en el segmento que se le dedicó al tema en el
segundo debate entre los candidatos a la Presidencia, en la publicación
simultánea de las propuestas de política exterior de los tres principales
partidos en la prestigiada revista Foreign Affairs Latinoamérica, o en los
numerosos foros que se realizaron entre especialistas, incluyendo el de la
Fundación Colosio del PRI sobre el Futuro Internacional de México.
Sin embargo,
esto apenas es la “antesala” de la importancia central que seguramente tendrá
todo lo relacionado con la política exterior para el nuevo gobierno. Sobre
todo, porque cada uno de los grandes retos que enfrenta México —ya sea para
abatir la violencia y combatir con más eficacia al crimen organizado, impulsar
un crecimiento económico que genere más y mejores empleos, o alcanzar un mayor
desarrollo social— están directamente relacionado con el entorno internacional.
El creciente
interés por los temas de política exterior que hemos visto a últimas fechas en
México se debe a varios factores. Primero, a que el 2012 es un año
eminentemente electoral. Aparte de lo que ocurra en México, a los resultados ya
conocidos de elecciones en países clave para la estabilidad mundial —como Francia,
Rusia y, ahora, Grecia—, en los próximos meses se sumarán el relevo
generacional en la dirigencia del Partido Comunista y el gobierno de China, así
como la decisión de los votantes en Estados Unidos para reelegir a Barack
Obama, o mandar a despachar desde la Casa Blanca a Mitt Romney.
En este
sentido, el próximo gobierno mexicano tendrá la ventaja que significará
posicionarse en un escenario global renovado, donde los principales actores
buscarán reconfigurar sus propias políticas exteriores. Esto le abre una
estrecha “ventana de oportunidad” a la siguiente administración en México, que
deberá definir con claridad sus objetivos estratégicos, poner en práctica
acciones concretas de inmediato, e imprimirle un sello distintivo a su política
exterior.
El segundo
factor que explica la creciente relevancia de los temas internacionales en
nuestro país es que, a los profundos reacomodos geopolíticos que están
ocurriendo entre los países más desarrollados y las nuevas “potencias
emergentes”, se sumó el controvertido activismo internacional del Presidente
Felipe Calderón. Así, el nuevo gobierno mexicano también se encontrará con un
margen de maniobra internacional acotado por los polémicos compromisos
internacionales que han sido adquiridos por la actual administración panista.
Un ejemplo es
la reciente cumbre del G-20 que se realizó en Los Cabos. El saldo inicial
parecería favorable para nuestro país, pero las cuentas finales que entregue
México cuando termine su presidencia pro témpore del mecanismo —justo un día
antes de que concluya el actual sexenio del Presidente Calderón— influirá en
las expectativas que se tengan de la siguiente administración.
Pero éste no
será el único proceso en marcha que heredará el próximo gobierno mexicano. Y,
por supuesto, los más delicados tienen que ver con el tema de seguridad. Las
dos administraciones panistas en la primera etapa de la alternancia democrática
en México establecieron una cercanía sin precedentes en este terreno con
nuestros vecinos del norte. Primero, mediante la Alianza para la Seguridad y la
Prosperidad de América del Norte y, luego, a través de la Iniciativa Mérida.
Hay que ser
muy claros: la cooperación internacional para combatir con éxito al crimen
organizado transnacional es absolutamente indispensable. Pero la opacidad de la
Iniciativa Mérida ha despertado dudas legítimas sobre el verdadero contenido de
los acuerdos entre ambos países. El próximo gobierno de México deberá mantener
una cooperación en materia de seguridad eficaz, basada en un auténtico compromiso
con la co-responsabilidad. Tanto con los Estados Unidos, como con todos los
demás países que enfrentan este mismo reto global. Sin embargo, lo deberá hacer
con base en diagnósticos y criterios propios, y asegurando que las condiciones
de la cooperación coincidan plenamente con las leyes y el más elevado interés
nacional.
Además,
presuntamente México sería la sede del centro que coordinaría el nuevo Esquema
Hemisférico de Combate a la Delincuencia Organizada Transnacional. Resultado de
una propuesta mexicana en la reciente Cumbre de las Américas, todavía es poco
claro su alcance, cómo operaría en la práctica, y quién supervisaría su
funcionamiento. Nuevamente, es indudable que está en el interés de México
contribuir a una mayor colaboración entre todos los países del continente
americano para combatir con mayor eficacia al crimen, pero será necesario
clarificar qué compromisos implica este “Esquema”, para evitar falsas
expectativas o condiciones inaceptables.
De igual
forma, el próximo gobierno tendrá que darle seguimiento al nuevo Acuerdo del
Pacífico que acaba de formalizar nuestro país junto con Colombia, Perú y Chile
—y que en principio iría mucho más allá de cuestiones meramente comerciales—,
al mismo tiempo que deberá ser incluido desde el periodo de transición en la
incorporación de México a las negociaciones del Acuerdo de Asociación
Transpacífica (AAT). Este Acuerdo tiene aspiraciones muy ambiciosas, que se
basan en criterios muy rigurosos que deberán, otra vez, ser cuidadosamente
valorados para asegurar que respondan al interés nacional y evitar posibles
impactos negativos para la industria de nuestro país.
Además, el
Acuerdo de Asociación Transpacífica ha sido visto por algunos especialistas
como parte central de la reorientación estratégica hacia el Pacífico Asiático
que lleva a cabo la actual administración del Presidente Obama. Incluso, hay
quienes lo consideran como la pieza clave en una nueva política estadounidense
de “contención” hacia China. Por ello, el próximo gobierno mexicano deberá
extremar precauciones para evitar que nuestra posible incorporación al AAT
dificulte la renovación de una relación bilateral con China mucho más
productiva para nuestro país.
En suma, la
nueva administración federal que resulte electa el próximo 1 de julio en México
se encontrará con un escenario global extraordinariamente complejo, en proceso
de reacomodos geopolíticos estructurales. Es en ese escenario donde tendrá que
impulsar una política exterior seria, eficaz y propositiva, que contribuya de
manera integral al desarrollo de nuestro país.
________________________
*El autor fue
Subsecretario de Relaciones Exteriores y actualmente es el Coordinador de la
Campaña de Enrique Peña Nieto en Nuevo León.
http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9151762
Thursday, April 26, 2012
México-Estados Unidos: Candados Transexenales
Javier Treviño Cantú
Milenio
26 de abril de 2012
En el actual contexto electoral, es lógico esperar que desde Los Pinos y la campaña de la candidata del PAN se trate de espantar al electorado con “el petate del muerto”, pero ya es tiempo de que tanto aquí como en los corredores del poder civil y militar de los Estados Unidos quede claro que el PRI y su candidato, Enrique Peña Nieto, han sido enfáticos en su compromiso de abatir la violencia y combatir a todas las organizaciones criminales.
Desde 2009, el Comando Norte del Ejército estadounidense lanzó la revista en español Ágora (http://agorarevista.com/es). En el número 4 de 2011, Benjamin P. Gochman (“Socios en defensa cooperativa”, http://bit.ly/I9WAyv) señalaba que “los efectos corrosivos de la amenaza del crimen organizado transnacional, los retos complejos para vencerla y las abundantes oportunidades para progresar, subrayan la vital importancia de asegurar que esta relación continúe durante los próximos seis años de administración presidencial después de las elecciones del 2012 en México”.
Hace unos días se publicó en nuestro país un artículo en una línea similar. Richard Downie, director del Centro de Estudios Hemisféricos sobre Defensa —de la Universidad Nacional de Defensa de Estados Unidos—, sostuvo en “Decisión crítica para el próximo Presidente” (Reforma, abril 18, 2012) que:
Plantea que “la opción más pragmática sería una combinación de las tres primeras categorías”. Por el contrario, “una acomodación directa o tácita con la delincuencia organizada sería perniciosa para el Estado de Derecho de México, [y] la seguridad y otras formas de cooperación con Estados Unidos terminarían”, dice Downie.
El artículo es una adaptación del ensayo que Downie publicó en julio del año pasado (“Critical Strategic Decisions in Mexico: the Future of US/Mexico Defense Relations, http://1.usa.gov/IcCIOO). Ahí, sostenía que “la cuarta opción subraya la alternativa de regresar al viejo estilo corporativista del PRI, de buscar acomodos en forma directa o tácita con los cárteles”. Además, “bajo tales condiciones los Estados Unidos buscarían mantener relaciones militares de carácter institucional, mientras esperan el regreso [sic] de un gobierno que confronte a las organizaciones criminales transnacionales”.
Downie también consideraba en julio de 2011 que Estados Unidos aún estaba a tiempo de “ampliar los lazos operativos y organizacionales” con las Fuerzas Armadas mexicanas. Para ello, proponía “institucionalizar los avances logrados en materia de cooperación sobre defensa durante la administración Calderón”, ya que, “una vez establecidos formalmente, los acuerdos, consejos internacionales y unidades conjuntas son más difíciles de desmantelar”.
Dos acontecimientos recientes de gran trascendencia indicarían que las propuestas de Downie fueron atendidas con prontitud.
El primero fue la histórica reunión del pasado 27 de marzo en Ottawa, entre los secretarios mexicanos de Defensa, Guillermo Galván, y de Marina, Francisco Saynez; el secretario de Defensa de EUA, Leon Panetta; y el Ministro de Defensa Nacional de Canadá, Peter Mackay (http://bit.ly/HifRxG). El encuentro se centró en los retos planteados por el narcotráfico y el apoyo de las Fuerzas Armadas en casos de desastres naturales.
Esta reunión se realizó días antes de la Cumbre de Líderes de América del Norte. Los Presidentes de México, Felipe Calderón, de Estados Unidos, Barack Obama, y el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, consideraron la reunión militar como una simple “ampliación” de los encuentros a nivel ministerial para atender las agendas bilaterales y la agenda trilateral, (http://1.usa.gov/HQF5n4). Pero, con ello, dejaron en claro que su prioridad es la militarización del combate regional contra el crimen transnacional.
El segundo acontecimiento, fue la aprobación en la Sexta Cumbre de las Américas del Sistema Interamericano de Combate contra el Crimen Organizado (SICCO), que incluiría un nuevo Centro en México para coordinarlo.
En su mensaje de clausura, el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, señaló que los mandatarios habían coincidido en “la necesidad de analizar los resultados de la actual política [anti-drogas] en las Américas y explorar nuevos enfoques”, por lo que le dieron “un mandato a la OEA para tal fin”. No obstante, un comunicado adicional señaló que los mandatarios acordaron “el desarrollo de un esquema hemisférico contra la delincuencia organizada transnacional... [e] implementar una entidad coordinadora” (http://bit.ly/Jt2AGn).
Debido a la veda electoral que impide difundir “propaganda gubernamental”, y quizás para evitar una nueva violación a la Constitución por parte del titular del Ejecutivo (Milenio, abril 19, 2012), la información sobre el SICCO se limitó a un cable de la agencia Notimex (“Aprueba Cumbre de las Américas propuesta mexicana sobre seguridad”, abril 15, 2012, http://bit.ly/Jr9sBs).
Tras ambas Cumbres, la impresión que queda es que los actuales gobiernos de México y Estados Unidos buscan formalizar mecanismos más amplios en materia de seguridad a nivel bilateral y regional, antes de las respectivas elecciones en cada país, para que —como plantea Downie— sean “más difíciles de desmantelar”.
Sin duda, es necesario fortalecer institucionalmente la relación entre México y Estados Unidos, pero no sólo en este ámbito. Desde la desaparición “informal” de la Comisión Binacional —y aún considerando la ASPAN o las esporádicas cumbres de líderes norteamericanos—, nuestra principal relación bilateral ha carecido de un instrumento institucional que atienda en forma integral todos los temas incluidos en nuestra amplia y compleja agenda común.
Sobre todo, debe quedar claro que el próximo gobierno de México evaluará lo logrado hasta ahora mediante la cooperación bilateral, regional y multilateral en materia de seguridad, y definirá sus propias políticas a partir del primero de diciembre de este año. Pero lo deberá hacer con base en los más elevados intereses de México, y no en los candados transexenales que se están tratando de aplicar a punto de que concluya un sexenio cuyo legado —para su mala fortuna y la de todos los mexicanos— será el dolor provocado por la violencia.
*El autor fue
Subsecretario de Relaciones Exteriores y actualmente es Candidato del PRI a
Diputado Federal.
Milenio
26 de abril de 2012
Desde hace
tiempo, tanto en México como en Estados Unidos se ha ido hilando una narrativa
que pretende equiparar el posible triunfo del PRI en las próximas elecciones de
julio a una supuesta regresión que pondría en peligro la lucha decidida en
contra del crimen organizado y la delincuencia común.
En el actual contexto electoral, es lógico esperar que desde Los Pinos y la campaña de la candidata del PAN se trate de espantar al electorado con “el petate del muerto”, pero ya es tiempo de que tanto aquí como en los corredores del poder civil y militar de los Estados Unidos quede claro que el PRI y su candidato, Enrique Peña Nieto, han sido enfáticos en su compromiso de abatir la violencia y combatir a todas las organizaciones criminales.
Desde 2009, el Comando Norte del Ejército estadounidense lanzó la revista en español Ágora (http://agorarevista.com/es). En el número 4 de 2011, Benjamin P. Gochman (“Socios en defensa cooperativa”, http://bit.ly/I9WAyv) señalaba que “los efectos corrosivos de la amenaza del crimen organizado transnacional, los retos complejos para vencerla y las abundantes oportunidades para progresar, subrayan la vital importancia de asegurar que esta relación continúe durante los próximos seis años de administración presidencial después de las elecciones del 2012 en México”.
Hace unos días se publicó en nuestro país un artículo en una línea similar. Richard Downie, director del Centro de Estudios Hemisféricos sobre Defensa —de la Universidad Nacional de Defensa de Estados Unidos—, sostuvo en “Decisión crítica para el próximo Presidente” (Reforma, abril 18, 2012) que:
“...gane
quien gane las elecciones [presidenciales en México] tendrá cuatro opciones
para... reducir la violencia y abordar el tráfico ilícito: 1) ‘Mantener el Rumbo’.
Continuar la estrategia del presidente Calderón con las fuerzas militares en el
rol principal con el apoyo de las instituciones policiales; 2) ‘Policía en el
Rol Principal’, con el apoyo militar; 3) ‘Políticas Sociales y Culturales’...
en lugar de confrontación [sic] y reformas para despenalizar o legalizar la
marihuana y otras drogas; 4) ‘Acomodo Directo o Tácito’. Como manera de reducir
los delitos violentos en México, algunos ex funcionarios [sic] han sugerido que
el gobierno evite la confrontación con los grupos criminales. Por ejemplo, no
impedir el narcotráfico a los Estados Unidos”.
Plantea que “la opción más pragmática sería una combinación de las tres primeras categorías”. Por el contrario, “una acomodación directa o tácita con la delincuencia organizada sería perniciosa para el Estado de Derecho de México, [y] la seguridad y otras formas de cooperación con Estados Unidos terminarían”, dice Downie.
El artículo es una adaptación del ensayo que Downie publicó en julio del año pasado (“Critical Strategic Decisions in Mexico: the Future of US/Mexico Defense Relations, http://1.usa.gov/IcCIOO). Ahí, sostenía que “la cuarta opción subraya la alternativa de regresar al viejo estilo corporativista del PRI, de buscar acomodos en forma directa o tácita con los cárteles”. Además, “bajo tales condiciones los Estados Unidos buscarían mantener relaciones militares de carácter institucional, mientras esperan el regreso [sic] de un gobierno que confronte a las organizaciones criminales transnacionales”.
Downie también consideraba en julio de 2011 que Estados Unidos aún estaba a tiempo de “ampliar los lazos operativos y organizacionales” con las Fuerzas Armadas mexicanas. Para ello, proponía “institucionalizar los avances logrados en materia de cooperación sobre defensa durante la administración Calderón”, ya que, “una vez establecidos formalmente, los acuerdos, consejos internacionales y unidades conjuntas son más difíciles de desmantelar”.
Dos acontecimientos recientes de gran trascendencia indicarían que las propuestas de Downie fueron atendidas con prontitud.
El primero fue la histórica reunión del pasado 27 de marzo en Ottawa, entre los secretarios mexicanos de Defensa, Guillermo Galván, y de Marina, Francisco Saynez; el secretario de Defensa de EUA, Leon Panetta; y el Ministro de Defensa Nacional de Canadá, Peter Mackay (http://bit.ly/HifRxG). El encuentro se centró en los retos planteados por el narcotráfico y el apoyo de las Fuerzas Armadas en casos de desastres naturales.
Esta reunión se realizó días antes de la Cumbre de Líderes de América del Norte. Los Presidentes de México, Felipe Calderón, de Estados Unidos, Barack Obama, y el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, consideraron la reunión militar como una simple “ampliación” de los encuentros a nivel ministerial para atender las agendas bilaterales y la agenda trilateral, (http://1.usa.gov/HQF5n4). Pero, con ello, dejaron en claro que su prioridad es la militarización del combate regional contra el crimen transnacional.
El segundo acontecimiento, fue la aprobación en la Sexta Cumbre de las Américas del Sistema Interamericano de Combate contra el Crimen Organizado (SICCO), que incluiría un nuevo Centro en México para coordinarlo.
En su mensaje de clausura, el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, señaló que los mandatarios habían coincidido en “la necesidad de analizar los resultados de la actual política [anti-drogas] en las Américas y explorar nuevos enfoques”, por lo que le dieron “un mandato a la OEA para tal fin”. No obstante, un comunicado adicional señaló que los mandatarios acordaron “el desarrollo de un esquema hemisférico contra la delincuencia organizada transnacional... [e] implementar una entidad coordinadora” (http://bit.ly/Jt2AGn).
Debido a la veda electoral que impide difundir “propaganda gubernamental”, y quizás para evitar una nueva violación a la Constitución por parte del titular del Ejecutivo (Milenio, abril 19, 2012), la información sobre el SICCO se limitó a un cable de la agencia Notimex (“Aprueba Cumbre de las Américas propuesta mexicana sobre seguridad”, abril 15, 2012, http://bit.ly/Jr9sBs).
Tras ambas Cumbres, la impresión que queda es que los actuales gobiernos de México y Estados Unidos buscan formalizar mecanismos más amplios en materia de seguridad a nivel bilateral y regional, antes de las respectivas elecciones en cada país, para que —como plantea Downie— sean “más difíciles de desmantelar”.
Sin duda, es necesario fortalecer institucionalmente la relación entre México y Estados Unidos, pero no sólo en este ámbito. Desde la desaparición “informal” de la Comisión Binacional —y aún considerando la ASPAN o las esporádicas cumbres de líderes norteamericanos—, nuestra principal relación bilateral ha carecido de un instrumento institucional que atienda en forma integral todos los temas incluidos en nuestra amplia y compleja agenda común.
Sobre todo, debe quedar claro que el próximo gobierno de México evaluará lo logrado hasta ahora mediante la cooperación bilateral, regional y multilateral en materia de seguridad, y definirá sus propias políticas a partir del primero de diciembre de este año. Pero lo deberá hacer con base en los más elevados intereses de México, y no en los candados transexenales que se están tratando de aplicar a punto de que concluya un sexenio cuyo legado —para su mala fortuna y la de todos los mexicanos— será el dolor provocado por la violencia.
Tuesday, March 06, 2012
Una clara visión y más de una década perdida
Javier Treviño Cantú
Milenio
6 de marzo de 2012
Era una noche del mes de febrero de 1994, cuando Luis Donaldo Colosio nos encargó a Samuel Palma, Cesáreo Morales y a mí que empezáramos a trabajar en su mensaje para el aniversario del PRI.
Nos dio instrucciones muy claras sobre lo que quería. Los tres trabajamos mucho tiempo en ese discurso, nos sentábamos por horas en mi escritorio a redactar juntos, luego nos encerrábamos con Luis Donaldo en la casa de campaña, o en su oficina privada en Aniceto Ortega, para revisar cada versión, cada línea. El candidato tachaba secciones, escribía frases nuevas, párrafos completos. El discurso quedó listo el 5 de marzo.
Hoy se cumple un aniversario más. Colosio pronunció el inolvidable discurso del 6 de marzo de 1994 en el Monumento a la Revolución, y lamentablemente aquel “México con hambre y sed de justicia” que describió en su mensaje está más vigente que nunca.
Si bien en los años siguientes el país transitó de manera pacífica a una democracia electoral plena, en estos casi últimos 12 años nuestro país no ha avanzado de acuerdo a su verdadero potencial.
Entre 2001 y 2010, México tuvo el peor crecimiento económico de los últimos 80 años. En ese mismo período, a pesar de las promesas, la tasa de desempleo general y juvenil se duplicó, y alrededor del 60% de quienes se emplearon en esos años lo hicieron en la informalidad.
Entre 2006 y 2010, más de 12 millones de mexicanos de clase media cayeron en pobreza patrimonial, y 3 millones más se sumaron a la filas de la pobreza multidimensional.
Después de casi 12 años de gestión ineficaz en las más altas esferas gubernamentales, seguimos viendo el México que retrató Colosio en su discurso: un país de trabajadores, profesionistas y jóvenes que no encuentran los empleos, los salarios y las oportunidades que necesitan. De campesinos y empresarios que no tienen las respuestas y condiciones que merecen. De mujeres que no tienen acceso a las oportunidades que les pertenecen. De mexicanos que no pueden esperar más a sus exigencias de dignidad y progreso. De ciudadanos, como nunca antes, angustiados por la violencia y la falta de seguridad. Y yo agregaría, un México que inaceptablemente ha perdido competitividad y en donde sus líderes han dilapidado los referentes que nos unen como Nación.
Durante estos 12 años, nunca se definió claramente el mejor camino que debíamos seguir; no se tuvo la capacidad para aglutinar los esfuerzos de todos en torno a un propósito común; ni se estableció, con una visión estratégica, qué transformaciones de fondo necesitaba el país.
En suma, hoy vemos un México que exige eficacia en el diseño e instrumentación de soluciones de corto y largo plazo, y que ya no puede esperar más.
__________________
*Javier Treviño Cantú es Coordinador de la Campaña de Enrique Peña Nieto en Nuevo León.
Milenio
6 de marzo de 2012
Era una noche del mes de febrero de 1994, cuando Luis Donaldo Colosio nos encargó a Samuel Palma, Cesáreo Morales y a mí que empezáramos a trabajar en su mensaje para el aniversario del PRI.
Nos dio instrucciones muy claras sobre lo que quería. Los tres trabajamos mucho tiempo en ese discurso, nos sentábamos por horas en mi escritorio a redactar juntos, luego nos encerrábamos con Luis Donaldo en la casa de campaña, o en su oficina privada en Aniceto Ortega, para revisar cada versión, cada línea. El candidato tachaba secciones, escribía frases nuevas, párrafos completos. El discurso quedó listo el 5 de marzo.
Hoy se cumple un aniversario más. Colosio pronunció el inolvidable discurso del 6 de marzo de 1994 en el Monumento a la Revolución, y lamentablemente aquel “México con hambre y sed de justicia” que describió en su mensaje está más vigente que nunca.
Si bien en los años siguientes el país transitó de manera pacífica a una democracia electoral plena, en estos casi últimos 12 años nuestro país no ha avanzado de acuerdo a su verdadero potencial.
Entre 2001 y 2010, México tuvo el peor crecimiento económico de los últimos 80 años. En ese mismo período, a pesar de las promesas, la tasa de desempleo general y juvenil se duplicó, y alrededor del 60% de quienes se emplearon en esos años lo hicieron en la informalidad.
Entre 2006 y 2010, más de 12 millones de mexicanos de clase media cayeron en pobreza patrimonial, y 3 millones más se sumaron a la filas de la pobreza multidimensional.
Después de casi 12 años de gestión ineficaz en las más altas esferas gubernamentales, seguimos viendo el México que retrató Colosio en su discurso: un país de trabajadores, profesionistas y jóvenes que no encuentran los empleos, los salarios y las oportunidades que necesitan. De campesinos y empresarios que no tienen las respuestas y condiciones que merecen. De mujeres que no tienen acceso a las oportunidades que les pertenecen. De mexicanos que no pueden esperar más a sus exigencias de dignidad y progreso. De ciudadanos, como nunca antes, angustiados por la violencia y la falta de seguridad. Y yo agregaría, un México que inaceptablemente ha perdido competitividad y en donde sus líderes han dilapidado los referentes que nos unen como Nación.
Durante estos 12 años, nunca se definió claramente el mejor camino que debíamos seguir; no se tuvo la capacidad para aglutinar los esfuerzos de todos en torno a un propósito común; ni se estableció, con una visión estratégica, qué transformaciones de fondo necesitaba el país.
En suma, hoy vemos un México que exige eficacia en el diseño e instrumentación de soluciones de corto y largo plazo, y que ya no puede esperar más.
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*Javier Treviño Cantú es Coordinador de la Campaña de Enrique Peña Nieto en Nuevo León.
Friday, February 10, 2012
Misión cumplida
Mensaje al terminar el encargo como Secretario General de Gobierno de Nuevo León
Javier Treviño Cantú
7 de febrero de 2012
Agradecimiento
Quiero agradecer al Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz la oportunidad que me brindó de ser parte de su equipo de trabajo en la Administración que encabeza, y de servir a mi Estado como Secretario General de Gobierno desde el 4 de octubre de 2009 a la fecha.
Contexto
Durante todo este período nos tocó vivir tiempos muy complejos; los encaramos con responsabilidad, determinación, sin descanso, trabajando en equipo y concentrados en resolver los retos del presente pero con la mira puesta en la tarea de forjar un mejor futuro para Nuevo León.
Nuestro Estado también vive una realidad política distinta a la que los políticos de antes estaban acostumbrados. Ahora, la sociedad civil organizada, la ciudadanía en general y otros actores relevantes tienen una participación cada vez más activa en los asuntos de la vida pública de Nuevo León.
Concepto de la política
Esa realidad requiere una forma distinta de hacer política; por eso –y siguiendo las instrucciones del Gobernador– en la Secretaría General de Gobierno trabajamos para reivindicar el carácter constructivo que debe tener el ejercicio de la política.
Un ejercicio político que tiene que ver, no con golpes y manotazos sobre, y por debajo de la mesa, que lo único que hacen es generar más conflicto; sino un ejercicio político que tiene que ver con escuchar, entender los distintos intereses, conciliar y resolver de manera eficaz a través de soluciones que busquen el cómo sí y esquemas donde todos ganen por el bien de los nuevoleoneses.
Algunos de los logros
En todo momento privilegiamos una vinculación cercana y de puertas abiertas con el poder Legislativo y Judicial del Estado, con el Ejecutivo Federal y los gobiernos municipales; con el sector empresarial; los sindicatos; los partidos políticos; las organizaciones religiosas; las instituciones académicas; y con las organizaciones ciudadanas para superar los desafíos que enfrentamos como sociedad.
Ante todo, prevenimos el conflicto atendiendo las necesidades y demandas de los distintos grupos.
En todo momento pusimos en práctica un nuevo estilo y una gestión eficaz de equipo, en especial en tareas como la coordinación del gabinete durante la emergencia que nos tocó enfrentar y resolver ante el embate del huracán Alex.
Resolvimos asuntos añejos; como el caso del que fuera el problema agrario más grave en el Estado, en el municipio de Galeana, con más de 25 años de no encontrar solución; o demandas de más de 30 años de diversas instituciones religiosas.
Acercamos los servicios del Registro Civil a la ciudadanía; abatimos el rezago de trámites, reformamos y modernizamos el Registro Público de la Propiedad y el Comercio.
Promovimos el involucramiento activo de la gente en la solución de las necesidades en sus comunidades, a través de crear esquemas innovadores como los Comités de Participación Ciudadana y las Escuelas de Formación Vecinal, mecanismos que han permitido mejorar la convivencia en sus colonias.
Impulsamos con éxito todos los paquetes legislativos que fueron presentados por el Ejecutivo ante el Honorable Congreso del Estado.
Coordinamos e instrumentamos, de acuerdo a las instrucciones del Gobernador, una estrategia integral para enfrentar el reto más delicado que tenemos hoy en día, que es el de la seguridad.
Como parte de esa estrategia, en la Secretaría General de Gobierno diseñamos soluciones de fondo para reconstruir el tejido social como el programa “Unidos Transformando mi Comunidad” o el programa de “Microcréditos” que ya están dando resultados.
Construimos una relación basada en la confianza con el Ejército, la Marina, la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Gobernación, que ha permitido el funcionamiento eficaz del grupo de coordinación en la lucha contra la inseguridad.
Y logramos una coordinación eficiente para instrumentar exitosamente el inicio de la segunda etapa de la Reforma al Sistema de Justicia Penal en el Estado.
En resumen, en la Secretaría General de Gobierno cumplimos las instrucciones del señor Gobernador de instrumentar una gestión política eficaz a través del trabajo en equipo, la participación, el diálogo, el consenso y la conciliación.
Cierre
Señor Gobernador, hago entrega del despacho que me confió, con resultados y cuentas claras, y con la satisfacción del deber cumplido.
Se dice fácil, pero durante los últimos 28 meses la explanada de los Niños Héroes ha estado tranquila como muestra de la paz política que hay en el Estado.
Ahora he decidido iniciar una nueva etapa para dedicarme de tiempo completo a tareas de trabajo político vinculado a las próximas elecciones federales.
De nueva cuenta, con el respeto y aprecio de siempre, le agradezco la oportunidad que me dio de servir a Nuevo León desde la Secretaría General de Gobierno, y por todo el apoyo incondicional que recibí de usted durante el tiempo que encabecé la Secretaría.
Al nuevo Secretario General, le deseo el mayor de los éxitos, le reitero mi amistad y le refrendo mi respaldo en sus nuevas responsabilidades.
Muchas gracias.
Javier Treviño Cantú
7 de febrero de 2012
Agradecimiento
Quiero agradecer al Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz la oportunidad que me brindó de ser parte de su equipo de trabajo en la Administración que encabeza, y de servir a mi Estado como Secretario General de Gobierno desde el 4 de octubre de 2009 a la fecha.
Contexto
Durante todo este período nos tocó vivir tiempos muy complejos; los encaramos con responsabilidad, determinación, sin descanso, trabajando en equipo y concentrados en resolver los retos del presente pero con la mira puesta en la tarea de forjar un mejor futuro para Nuevo León.
Nuestro Estado también vive una realidad política distinta a la que los políticos de antes estaban acostumbrados. Ahora, la sociedad civil organizada, la ciudadanía en general y otros actores relevantes tienen una participación cada vez más activa en los asuntos de la vida pública de Nuevo León.
Concepto de la política
Esa realidad requiere una forma distinta de hacer política; por eso –y siguiendo las instrucciones del Gobernador– en la Secretaría General de Gobierno trabajamos para reivindicar el carácter constructivo que debe tener el ejercicio de la política.
Un ejercicio político que tiene que ver, no con golpes y manotazos sobre, y por debajo de la mesa, que lo único que hacen es generar más conflicto; sino un ejercicio político que tiene que ver con escuchar, entender los distintos intereses, conciliar y resolver de manera eficaz a través de soluciones que busquen el cómo sí y esquemas donde todos ganen por el bien de los nuevoleoneses.
Algunos de los logros
En todo momento privilegiamos una vinculación cercana y de puertas abiertas con el poder Legislativo y Judicial del Estado, con el Ejecutivo Federal y los gobiernos municipales; con el sector empresarial; los sindicatos; los partidos políticos; las organizaciones religiosas; las instituciones académicas; y con las organizaciones ciudadanas para superar los desafíos que enfrentamos como sociedad.
Ante todo, prevenimos el conflicto atendiendo las necesidades y demandas de los distintos grupos.
En todo momento pusimos en práctica un nuevo estilo y una gestión eficaz de equipo, en especial en tareas como la coordinación del gabinete durante la emergencia que nos tocó enfrentar y resolver ante el embate del huracán Alex.
Resolvimos asuntos añejos; como el caso del que fuera el problema agrario más grave en el Estado, en el municipio de Galeana, con más de 25 años de no encontrar solución; o demandas de más de 30 años de diversas instituciones religiosas.
Acercamos los servicios del Registro Civil a la ciudadanía; abatimos el rezago de trámites, reformamos y modernizamos el Registro Público de la Propiedad y el Comercio.
Promovimos el involucramiento activo de la gente en la solución de las necesidades en sus comunidades, a través de crear esquemas innovadores como los Comités de Participación Ciudadana y las Escuelas de Formación Vecinal, mecanismos que han permitido mejorar la convivencia en sus colonias.
Impulsamos con éxito todos los paquetes legislativos que fueron presentados por el Ejecutivo ante el Honorable Congreso del Estado.
Coordinamos e instrumentamos, de acuerdo a las instrucciones del Gobernador, una estrategia integral para enfrentar el reto más delicado que tenemos hoy en día, que es el de la seguridad.
Como parte de esa estrategia, en la Secretaría General de Gobierno diseñamos soluciones de fondo para reconstruir el tejido social como el programa “Unidos Transformando mi Comunidad” o el programa de “Microcréditos” que ya están dando resultados.
Construimos una relación basada en la confianza con el Ejército, la Marina, la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Gobernación, que ha permitido el funcionamiento eficaz del grupo de coordinación en la lucha contra la inseguridad.
Y logramos una coordinación eficiente para instrumentar exitosamente el inicio de la segunda etapa de la Reforma al Sistema de Justicia Penal en el Estado.
En resumen, en la Secretaría General de Gobierno cumplimos las instrucciones del señor Gobernador de instrumentar una gestión política eficaz a través del trabajo en equipo, la participación, el diálogo, el consenso y la conciliación.
Cierre
Señor Gobernador, hago entrega del despacho que me confió, con resultados y cuentas claras, y con la satisfacción del deber cumplido.
Se dice fácil, pero durante los últimos 28 meses la explanada de los Niños Héroes ha estado tranquila como muestra de la paz política que hay en el Estado.
Ahora he decidido iniciar una nueva etapa para dedicarme de tiempo completo a tareas de trabajo político vinculado a las próximas elecciones federales.
De nueva cuenta, con el respeto y aprecio de siempre, le agradezco la oportunidad que me dio de servir a Nuevo León desde la Secretaría General de Gobierno, y por todo el apoyo incondicional que recibí de usted durante el tiempo que encabecé la Secretaría.
Al nuevo Secretario General, le deseo el mayor de los éxitos, le reitero mi amistad y le refrendo mi respaldo en sus nuevas responsabilidades.
Muchas gracias.
Saturday, May 07, 2011
Reflexión sobre Nuevo León
Javier Treviño Cantú
7 de mayo de 2011
El día de hoy celebramos la fecha histórica de la creación de nuestro Estado Libre y Soberano de Nuevo León. Hace 187 años, el Honorable Congreso General Constituyente de los Estados Unidos Mexicanos, estableció por decreto que a partir del 7 de mayo de 1824 el territorio de la antigua provincia del Nuevo Reyno de León se consideraba parte de la República Mexicana con la categoría de Estado miembro de la Federación.
Por primera vez, y de acuerdo a lo instruido por el Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, izamos la bandera nacional a toda asta para recordar la expedición del acta de nacimiento de nuestro Estado.
Conmemorar este aniversario significa mucho más que otra fecha de nuestro calendario cívico. Es recordar la entereza de los hombres y mujeres que forjaron la grandeza de nuestro Estado, y que nos legaron un ejemplo de determinación y voluntad para salir adelante, de perseverancia en el esfuerzo para construir nuestro propio destino.
Pero sobre todo es renovar el orgullo de pertencer a esta tierra, de ser nuevoleoneses.
El carácter de Nuevo León
La historia de Nuevo León es la historia de hombres y mujeres decididos a crecer, con la convicción de ver en cada reto una oportunidad de progresar.
La construcción de Nuevo León ha estado marcada por capítulos complejos, pero sobre ellos sobresale el afán de sus obreros, trabajadores, empresarios y hombres del campo de superar las adversidades.
Desde sus inicios Nuevo León tuvo la vocación de ser un estado diferente, identificado por su capacidad de ver hacia delante, de crear, de emprender; por su virtud de pensar en grande, su sentido de unidad, y su concepto del trabajo, de la tenacidad y del ahorro como instrumentos de progreso común y bienestar social.
Esos son los valores que forjaron el carácter de los nuevoleoneses, y que llevaron al Estado a ser líder industrial del país, pioneros de la previsión social y de la educación superior de excelencia.
Construimos nuestra mayor ventaja competitiva en la capacidad de nuestra gente de competir al tú por tú con los mejores del mundo.
Reivindicar nuestros valores
Muchas veces, en la historia de Nuevo León, hemos demostrado nuestro potencial de transformar la adversidad en prosperidad como resultado de la unión de esfuerzos y de compartir un mismo rumbo.
Hoy tenemos el deber, como herederos de esa cultura, de transformar de nuevo nuestro Estado y reconquistar un ambiente de paz y tranquilidad, basados en los valores que nos distinguen.
Más allá de las diferencias naturales en la forma de pensar o de afiliaciones políticas, los nuevoleoneses debemos compartir una sola visión de futuro, para que con la determinación y el espíritu de lucha que nos caracterizan logremos vencer los retos que enfrentamos.
El avance de Nuevo León y la superación de los desafíos de nuestro tiempo, se dará en la medida en que todos –trabajadores, estudiantes, profesionistas, amas de casa, empresarios de todos tamaños, gobierno– compartamos el compromiso de salir adelante y de rescatar lo que somos.
Hoy más que nunca Nuevo León necesita de todos. Nunca como ahora había sido tan necesaria la reivindicación de los valores que nos forjaron, los que nuestros antepasados pregonaron con el ejemplo, la sabiduría que nos heredaron. Esa responsabilidad es nuestra, de nadie más.
Nunca, nada se nos ha regalado, lo que no hagamos nosotros, como comunidad, por nuestro estado, por nuestra sociedad, por nuestras familias y por nosotros mismos, nadie más lo hará. Los nuevoleoneses, más que nadie, sabemos que las cosas cuestan, que para conseguirlas hay que esforzarse.
Tenemos muchos desafíos, algunos de ellos muy graves, pero el reto principal, el reto del cual depende la trascendencia de este pueblo, es el de rescatar e inculcar los valores que han forjado nuestra cultura.
Nuevo León es hoy un estado de contrastes, de grandes diferencias, en algún punto del camino perdimos el sentido de cohesión, le dimos cabida a la apatía y los valores que nos amalgamaban se relajaron, dando paso a la fragmentación social, la falta de solidaridad y la supremacía de lo material.
Es por eso que debemos fortalecer el sentido de lealtad a Nuevo León, y de reforzar nuestra identidad. Privilegiar la templanza y sencillez sobre la vanidad, el ahorro y austeridad sobre el dispendio, el ser sobre el tener, el sentido de unidad sobre la indiferencia, la cultura del esfuerzo y perseverancia sobre la cultura de lo merecido, el espíritu de lucha sobre la vacilación.
Tenemos que revalorizar el valor de la familia y devolverle su lugar como sentido de vida del nuevoleonés, tenemos que renovar la cultura del trabajo como una virtud y sinónimo de dignidad y honorabilidad.
Cuando se tiene un rumbo claro, e impera la ambición positiva de avanzar y crecer, la cultura del trabajo se convierte en un instrumento integrador y articulador de la sociedad, en un medio para lograr un objetivo común de superación, de progreso, de bienestar.
Son tiempos distintos y enfrentamos retos diferentes a los que enfrentaron quienes nos antecedieron, pero los valores sobre los que se construyó Nuevo León siguen siendo los mismos que se necesitan para superar los desafíos de hoy.
Nuevo León tiene alma y corazón a prueba de crisis. Que nadie nos venga a decir quiénes somos o lo que tenemos que hacer. En Nuevo León, los hombres y mujeres se hacen a sí mismos.
El día de hoy, celebramos el orgullo de ser de Nuevo León. Yo estoy orgulloso de poder llamarme nuevoleonés, y ser heredero de esta gran cultura.
7 de mayo de 2011
El día de hoy celebramos la fecha histórica de la creación de nuestro Estado Libre y Soberano de Nuevo León. Hace 187 años, el Honorable Congreso General Constituyente de los Estados Unidos Mexicanos, estableció por decreto que a partir del 7 de mayo de 1824 el territorio de la antigua provincia del Nuevo Reyno de León se consideraba parte de la República Mexicana con la categoría de Estado miembro de la Federación.
Por primera vez, y de acuerdo a lo instruido por el Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, izamos la bandera nacional a toda asta para recordar la expedición del acta de nacimiento de nuestro Estado.
Conmemorar este aniversario significa mucho más que otra fecha de nuestro calendario cívico. Es recordar la entereza de los hombres y mujeres que forjaron la grandeza de nuestro Estado, y que nos legaron un ejemplo de determinación y voluntad para salir adelante, de perseverancia en el esfuerzo para construir nuestro propio destino.
Pero sobre todo es renovar el orgullo de pertencer a esta tierra, de ser nuevoleoneses.
El carácter de Nuevo León
La historia de Nuevo León es la historia de hombres y mujeres decididos a crecer, con la convicción de ver en cada reto una oportunidad de progresar.
La construcción de Nuevo León ha estado marcada por capítulos complejos, pero sobre ellos sobresale el afán de sus obreros, trabajadores, empresarios y hombres del campo de superar las adversidades.
Desde sus inicios Nuevo León tuvo la vocación de ser un estado diferente, identificado por su capacidad de ver hacia delante, de crear, de emprender; por su virtud de pensar en grande, su sentido de unidad, y su concepto del trabajo, de la tenacidad y del ahorro como instrumentos de progreso común y bienestar social.
Esos son los valores que forjaron el carácter de los nuevoleoneses, y que llevaron al Estado a ser líder industrial del país, pioneros de la previsión social y de la educación superior de excelencia.
Construimos nuestra mayor ventaja competitiva en la capacidad de nuestra gente de competir al tú por tú con los mejores del mundo.
Reivindicar nuestros valores
Muchas veces, en la historia de Nuevo León, hemos demostrado nuestro potencial de transformar la adversidad en prosperidad como resultado de la unión de esfuerzos y de compartir un mismo rumbo.
Hoy tenemos el deber, como herederos de esa cultura, de transformar de nuevo nuestro Estado y reconquistar un ambiente de paz y tranquilidad, basados en los valores que nos distinguen.
Más allá de las diferencias naturales en la forma de pensar o de afiliaciones políticas, los nuevoleoneses debemos compartir una sola visión de futuro, para que con la determinación y el espíritu de lucha que nos caracterizan logremos vencer los retos que enfrentamos.
El avance de Nuevo León y la superación de los desafíos de nuestro tiempo, se dará en la medida en que todos –trabajadores, estudiantes, profesionistas, amas de casa, empresarios de todos tamaños, gobierno– compartamos el compromiso de salir adelante y de rescatar lo que somos.
Hoy más que nunca Nuevo León necesita de todos. Nunca como ahora había sido tan necesaria la reivindicación de los valores que nos forjaron, los que nuestros antepasados pregonaron con el ejemplo, la sabiduría que nos heredaron. Esa responsabilidad es nuestra, de nadie más.
Nunca, nada se nos ha regalado, lo que no hagamos nosotros, como comunidad, por nuestro estado, por nuestra sociedad, por nuestras familias y por nosotros mismos, nadie más lo hará. Los nuevoleoneses, más que nadie, sabemos que las cosas cuestan, que para conseguirlas hay que esforzarse.
Tenemos muchos desafíos, algunos de ellos muy graves, pero el reto principal, el reto del cual depende la trascendencia de este pueblo, es el de rescatar e inculcar los valores que han forjado nuestra cultura.
Nuevo León es hoy un estado de contrastes, de grandes diferencias, en algún punto del camino perdimos el sentido de cohesión, le dimos cabida a la apatía y los valores que nos amalgamaban se relajaron, dando paso a la fragmentación social, la falta de solidaridad y la supremacía de lo material.
Es por eso que debemos fortalecer el sentido de lealtad a Nuevo León, y de reforzar nuestra identidad. Privilegiar la templanza y sencillez sobre la vanidad, el ahorro y austeridad sobre el dispendio, el ser sobre el tener, el sentido de unidad sobre la indiferencia, la cultura del esfuerzo y perseverancia sobre la cultura de lo merecido, el espíritu de lucha sobre la vacilación.
Tenemos que revalorizar el valor de la familia y devolverle su lugar como sentido de vida del nuevoleonés, tenemos que renovar la cultura del trabajo como una virtud y sinónimo de dignidad y honorabilidad.
Cuando se tiene un rumbo claro, e impera la ambición positiva de avanzar y crecer, la cultura del trabajo se convierte en un instrumento integrador y articulador de la sociedad, en un medio para lograr un objetivo común de superación, de progreso, de bienestar.
Son tiempos distintos y enfrentamos retos diferentes a los que enfrentaron quienes nos antecedieron, pero los valores sobre los que se construyó Nuevo León siguen siendo los mismos que se necesitan para superar los desafíos de hoy.
Nuevo León tiene alma y corazón a prueba de crisis. Que nadie nos venga a decir quiénes somos o lo que tenemos que hacer. En Nuevo León, los hombres y mujeres se hacen a sí mismos.
El día de hoy, celebramos el orgullo de ser de Nuevo León. Yo estoy orgulloso de poder llamarme nuevoleonés, y ser heredero de esta gran cultura.
Monday, March 21, 2011
El discurso de Colosio del 6 de marzo
Javier Treviño Cantú
21 de marzo de 2011
Admiro a quienes escriben discursos. No es una tarea fácil. Imaginarlos, pensar la estructura, encontrar las frases de más impacto, redondearlos, pulirlos. Un buen discurso es una obra de arte. He leído casi todos los discursos que han cambiado la historia del mundo. Así tenía que ser el discurso del 6 de marzo de 1994. Tenía que iniciar un cambio en la historia de México. Colosio nos había encargado a Samuel Palma, Cesáreo Morales y a mí preparar el primer borrador. Nos dio instrucciones muy claras sobre la estructura que quería, el diagnóstico de lo que había visto en el país durante sus recorridos de campaña, ideas precisas, el tono deseado, la propuesta de reformas. Se trataba del 65 aniversario del PRI, pero también se trataba de iniciar una nueva etapa de la campaña presidencial, desde el Monumento a la Revolución.
Todo había sido cuesta arriba. El domingo 28 de noviembre de 1993 fue el día de la nominación. Era la culminación de muchos meses de preparación. El 8 de diciembre fue la toma de protesta de Colosio como Candidato del PRI a la Presidencia de la República. Dos mensajes complementarios, con toda una nueva propuesta, intentarían cambiar al PRI. El equipo de campaña se formó en diciembre y estábamos listos para lanzarnos con todo el entusiasmo en una campaña ganadora. Pero se atravesaron el movimiento zapatista del 1 de enero de 1994 y la ambición de Manuel Camacho, y todo cambió. Más tarde, el 23 de marzo, nuestro candidato fue asesinado.
Samuel, Cesáreo y yo trabajamos muchas horas en el discurso del 6 de marzo. Nos sentábamos por horas y días en torno a mi escritorio, yo tecleaba en mi computadora, y los tres lo redactábamos en equipo, simultáneamente, y lo discutíamos, nos reíamos, nos enojábamos, hacíamos el análisis político obligado hasta que cada párrafo quedaba listo. Revisamos versiones y versiones con Luis Donaldo. Encerrados en la casa de campaña ubicada en la lateral del Periférico, por el Pedregal, o en su casa de San Angel, Colosio tachaba párrafos, escribía nuevas frases, nuevos párrafos, los leía en voz alta. Cuando ya tuvo una versión muy cercana a la final fue cuando lo compartió con el coordinador de la campaña y con algunos escritores e historiadores, amigos de él, para que le hicieran sus comentarios. El discurso quedó listo la tarde del sábado 5 de marzo y Colosio lo envió a Los Pinos. El rumbo de la campaña cambió con el discurso del 6 de marzo de 1994.
Los invito a leer el texto íntegro del discurso en http://www.bibliotecas.tv/colosio/discursos/candidato06mar94.htm
21 de marzo de 2011
Admiro a quienes escriben discursos. No es una tarea fácil. Imaginarlos, pensar la estructura, encontrar las frases de más impacto, redondearlos, pulirlos. Un buen discurso es una obra de arte. He leído casi todos los discursos que han cambiado la historia del mundo. Así tenía que ser el discurso del 6 de marzo de 1994. Tenía que iniciar un cambio en la historia de México. Colosio nos había encargado a Samuel Palma, Cesáreo Morales y a mí preparar el primer borrador. Nos dio instrucciones muy claras sobre la estructura que quería, el diagnóstico de lo que había visto en el país durante sus recorridos de campaña, ideas precisas, el tono deseado, la propuesta de reformas. Se trataba del 65 aniversario del PRI, pero también se trataba de iniciar una nueva etapa de la campaña presidencial, desde el Monumento a la Revolución.
Todo había sido cuesta arriba. El domingo 28 de noviembre de 1993 fue el día de la nominación. Era la culminación de muchos meses de preparación. El 8 de diciembre fue la toma de protesta de Colosio como Candidato del PRI a la Presidencia de la República. Dos mensajes complementarios, con toda una nueva propuesta, intentarían cambiar al PRI. El equipo de campaña se formó en diciembre y estábamos listos para lanzarnos con todo el entusiasmo en una campaña ganadora. Pero se atravesaron el movimiento zapatista del 1 de enero de 1994 y la ambición de Manuel Camacho, y todo cambió. Más tarde, el 23 de marzo, nuestro candidato fue asesinado.
Samuel, Cesáreo y yo trabajamos muchas horas en el discurso del 6 de marzo. Nos sentábamos por horas y días en torno a mi escritorio, yo tecleaba en mi computadora, y los tres lo redactábamos en equipo, simultáneamente, y lo discutíamos, nos reíamos, nos enojábamos, hacíamos el análisis político obligado hasta que cada párrafo quedaba listo. Revisamos versiones y versiones con Luis Donaldo. Encerrados en la casa de campaña ubicada en la lateral del Periférico, por el Pedregal, o en su casa de San Angel, Colosio tachaba párrafos, escribía nuevas frases, nuevos párrafos, los leía en voz alta. Cuando ya tuvo una versión muy cercana a la final fue cuando lo compartió con el coordinador de la campaña y con algunos escritores e historiadores, amigos de él, para que le hicieran sus comentarios. El discurso quedó listo la tarde del sábado 5 de marzo y Colosio lo envió a Los Pinos. El rumbo de la campaña cambió con el discurso del 6 de marzo de 1994.
Los invito a leer el texto íntegro del discurso en http://www.bibliotecas.tv/colosio/discursos/candidato06mar94.htm
Saturday, March 12, 2011
Nuevo rumbo despuès de una dècada gris
Mensaje de Javier Treviño durante la ceremonia de clausura del LVII CONSEJO NACIONAL DE LA CROC
Monterrey, N.L. 12 de marzo de 2011
Estimadas amigas y amigos de la CROC:
Es un honor para mí acompañarlos en esta ceremonia de clausura de su Quincuagésimo Séptimo Consejo Nacional Ordinario.
Les agradezco su invitación, y la oportunidad de dirigirles unas breves palabras.
Antes que nada, quiero reiterar que nos da mucho gusto que hayan decidido celebrar su Consejo Nacional en Monterrey.
Nuestra ciudad, y nuestro Estado, siempre han sido símbolos del avance industrial y agropecuario del país, y ese sólido desarrollo nunca hubiera podido lograrse sin el esfuerzo y el apoyo de los trabajadores de la CROC.
Por ello, todos ustedes saben que —aquí, en Nuevo León— siempre tienen su casa.
Panorama nacional
El hecho de que hayan realizado su Consejo en Monterrey es, sobre todo, una muestra de confianza y de respaldo que en el Gobierno del Estado apreciamos sinceramente.
Pero, lo que más nos llena de satisfacción, es haber comprobado que sus trabajos se dedicaron a tratar temas de la mayor trascendencia para nuestro país.
Como la necesidad de contar con un verdadero Plan de Desarrollo Nacional con alcances de largo plazo.
Como la necesidad de fortalecer la calidad educativa para que los jóvenes y los trabajadores cuenten con las herramientas necesarias para poder competir con éxito en una economía globalizada.
Como la necesidad de impulsar una mayor integración de las empresas nacionales en cadenas productivas, para fortalecer nuestro mercado interno y consolidar el surgimiento de una clase media con mayor poder adquisitivo.
Como la necesidad de atender con propuestas eficaces el complejo reto del cambio climático, para asegurar que se traduzcan en una mayor competitividad y en una mayor capacidad de prevenir desastres naturales.
Son temas que van a la raíz de muchos de los problemas que desafortunadamente estamos viviendo en la actualidad, por la falta en las más altas esferas gubernamentales del país de una definición clara sobre el mejor camino que debió haber seguido México durante la última década.
Y, consecuentemente, por la falta de capacidad para aglutinar los esfuerzos de los distintos sectores en torno a un propósito común, compartido por la gran mayoría de los mexicanos.
En México, llevamos ya una década de crecimiento promedio muy por debajo de lo que se necesita para darle empleos formales bien pagados a los millones de jóvenes que se suman cada año a la población económicamente activa.
Llevamos ya una década de pagar costos crecientes por la falta de una política nacional en materia de seguridad pública con un enfoque integral.
Llevamos ya una década en donde se han ido perdiendo —uno a uno— los referentes que nos unen como Nación.
Si bien es cierto que muchas mexicanas y mexicanos talentosos hoy destacan a nivel internacional en el mundo de la ciencia, de la literatura, del cine, de los deportes, e incluso de los negocios, la verdad es que lo han hecho a pesar de la falta de condiciones que promuevan activamente el desarrollo y la proyección mundial del enorme talento que distingue a nuestra gente.
Llevamos ya una década de perder terreno en materia de competitividad; no sólo frente a nuestros principales socios comerciales, sino especialmente frente a otra economías emergentes que sí han sabido aprovechar las oportunidades de la globalización.
Mientras que Brasil ya rebasó a México en términos de su producto per cápita y es reconocido como un jugador clave en el escenario de la geopolítica, nuestro país se ha quedado rezagado, sin ser ni de aquí, ni de allá.
Ni parte de una auténtica comunidad Norteamericana, integrada por socios que se respetan y coordinan en condiciones de equidad relativa, ni parte de una comunidad Latinoamericana donde —por su peso específico e historia— México debe estar llamado a desempeñar un papel protagónico.
Ya no se diga parte de los países que sí han sabido capitalizar su pertenencia a la Cuenca del Pacífico para establecer relaciones mutuamente provechosas con Asia.
En especial, con China, el mayor polo de crecimiento durante esta misma década que aquí se ha desperdiciado.
O de Europa, con quien a pesar de tener un acuerdo comercial de avanzada y una supuesta “asociación estratégica”, hoy nuestras relaciones están marcadas por el escándalo, las fricciones, y los cuestionamientos a nuestra credibilidad como país comprometido con el Estado de Derecho.
Soluciones glocales
Sin embargo, ante la falta de dirección con altura de miras que ha padecido el país en este tiempo, Nuevo León y otros Estados de la República han sabido actuar con decisión para velar por el bienestar de sus ciudadanos.
Frente a los rezagos que ya mencioné, y también frente a retos de alcance global, pero cuyas peores consecuencias se resienten a nivel local —como los efectos devastadores del cambio climático, las consecuencias de la crisis económica, o las distintas expresiones del crimen organizado a nivel transnacional—, en Nuevo León estamos trabajando en forma decidida para recuperar la paz y tranquilidad a la que todos los mexicanos de bien tenemos derecho; para atraer inversiones que produzcan más y mejores empleos; y para fortalecer nuestro tejido social.
Estado con rumbo
Es innegable que en Nuevo León estamos enfrentando grandes retos en todos los ámbitos para seguir impulsando un crecimiento que beneficie en mayor medida a los trabajadores.
Sin embargo, lo que también es un hecho, es que Nuevo León tiene un rumbo claro.
El Gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, ha definido estrategias precisas en cada uno de estos terrenos, y nos ha instruido a sumar esfuerzos con todos los sectores sociales, para alcanzar nuestro propósito de que el Estado siga a la vanguardia del desarrollo nacional.
Ante todo, por supuesto, con los sectores productivos, y en especial con las organizaciones sindicales que —como la CROC— han demostrado su compromiso con el avance del país y del Estado.
Quiero aprovechar esta oportunidad para hacer un reconocimiento al liderazgo de la CROC, y a todos sus agremiados, por su colaboración a través de diversos programas para lograr estos objetivos fundamentales.
En las buenas, y en las malas, Nuevo León ha podido contar con la CROC, y la CROC sabe que siempre puede contar con nosotros.
Tiempo de definiciones
Hoy, sabemos que nuestro país nuevamente está entrando en una etapa de definiciones.
La CROC siempre ha estado a favor del progreso; del desarrollo profesional de sus trabajadores a través de la educación y la capacitación; y de las acciones que permitan seguir construyendo un país con bases más sustentables.
Estoy seguro que, en el futuro cercano, el trabajo de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos será aún más importante e intenso para que nuestro país retome el camino de la unidad…
Un camino que le permita salir adelante fortalecido de los graves desafíos que enfrenta actualmente, y volver a ser reconocidos en el mundo entero como una nación capaz de hacerse respetar por la fortaleza de sus instituciones, y —más que nada— por la dedicación de su gente para labrarse un mejor futuro mediante el trabajo honesto.
Por ello, mi más sincero reconocimiento, y mis felicitaciones por el resultado tan productivo que ha tenido su Quincuagésimo Séptimo Consejo Nacional Ordinario.
Espero que hayan disfrutado su estancia en Monterrey, y ya saben que aquí siempre son bienvenidos.
Monterrey, N.L. 12 de marzo de 2011
Estimadas amigas y amigos de la CROC:
Es un honor para mí acompañarlos en esta ceremonia de clausura de su Quincuagésimo Séptimo Consejo Nacional Ordinario.
Les agradezco su invitación, y la oportunidad de dirigirles unas breves palabras.
Antes que nada, quiero reiterar que nos da mucho gusto que hayan decidido celebrar su Consejo Nacional en Monterrey.
Nuestra ciudad, y nuestro Estado, siempre han sido símbolos del avance industrial y agropecuario del país, y ese sólido desarrollo nunca hubiera podido lograrse sin el esfuerzo y el apoyo de los trabajadores de la CROC.
Por ello, todos ustedes saben que —aquí, en Nuevo León— siempre tienen su casa.
Panorama nacional
El hecho de que hayan realizado su Consejo en Monterrey es, sobre todo, una muestra de confianza y de respaldo que en el Gobierno del Estado apreciamos sinceramente.
Pero, lo que más nos llena de satisfacción, es haber comprobado que sus trabajos se dedicaron a tratar temas de la mayor trascendencia para nuestro país.
Como la necesidad de contar con un verdadero Plan de Desarrollo Nacional con alcances de largo plazo.
Como la necesidad de fortalecer la calidad educativa para que los jóvenes y los trabajadores cuenten con las herramientas necesarias para poder competir con éxito en una economía globalizada.
Como la necesidad de impulsar una mayor integración de las empresas nacionales en cadenas productivas, para fortalecer nuestro mercado interno y consolidar el surgimiento de una clase media con mayor poder adquisitivo.
Como la necesidad de atender con propuestas eficaces el complejo reto del cambio climático, para asegurar que se traduzcan en una mayor competitividad y en una mayor capacidad de prevenir desastres naturales.
Son temas que van a la raíz de muchos de los problemas que desafortunadamente estamos viviendo en la actualidad, por la falta en las más altas esferas gubernamentales del país de una definición clara sobre el mejor camino que debió haber seguido México durante la última década.
Y, consecuentemente, por la falta de capacidad para aglutinar los esfuerzos de los distintos sectores en torno a un propósito común, compartido por la gran mayoría de los mexicanos.
En México, llevamos ya una década de crecimiento promedio muy por debajo de lo que se necesita para darle empleos formales bien pagados a los millones de jóvenes que se suman cada año a la población económicamente activa.
Llevamos ya una década de pagar costos crecientes por la falta de una política nacional en materia de seguridad pública con un enfoque integral.
Llevamos ya una década en donde se han ido perdiendo —uno a uno— los referentes que nos unen como Nación.
Si bien es cierto que muchas mexicanas y mexicanos talentosos hoy destacan a nivel internacional en el mundo de la ciencia, de la literatura, del cine, de los deportes, e incluso de los negocios, la verdad es que lo han hecho a pesar de la falta de condiciones que promuevan activamente el desarrollo y la proyección mundial del enorme talento que distingue a nuestra gente.
Llevamos ya una década de perder terreno en materia de competitividad; no sólo frente a nuestros principales socios comerciales, sino especialmente frente a otra economías emergentes que sí han sabido aprovechar las oportunidades de la globalización.
Mientras que Brasil ya rebasó a México en términos de su producto per cápita y es reconocido como un jugador clave en el escenario de la geopolítica, nuestro país se ha quedado rezagado, sin ser ni de aquí, ni de allá.
Ni parte de una auténtica comunidad Norteamericana, integrada por socios que se respetan y coordinan en condiciones de equidad relativa, ni parte de una comunidad Latinoamericana donde —por su peso específico e historia— México debe estar llamado a desempeñar un papel protagónico.
Ya no se diga parte de los países que sí han sabido capitalizar su pertenencia a la Cuenca del Pacífico para establecer relaciones mutuamente provechosas con Asia.
En especial, con China, el mayor polo de crecimiento durante esta misma década que aquí se ha desperdiciado.
O de Europa, con quien a pesar de tener un acuerdo comercial de avanzada y una supuesta “asociación estratégica”, hoy nuestras relaciones están marcadas por el escándalo, las fricciones, y los cuestionamientos a nuestra credibilidad como país comprometido con el Estado de Derecho.
Soluciones glocales
Sin embargo, ante la falta de dirección con altura de miras que ha padecido el país en este tiempo, Nuevo León y otros Estados de la República han sabido actuar con decisión para velar por el bienestar de sus ciudadanos.
Frente a los rezagos que ya mencioné, y también frente a retos de alcance global, pero cuyas peores consecuencias se resienten a nivel local —como los efectos devastadores del cambio climático, las consecuencias de la crisis económica, o las distintas expresiones del crimen organizado a nivel transnacional—, en Nuevo León estamos trabajando en forma decidida para recuperar la paz y tranquilidad a la que todos los mexicanos de bien tenemos derecho; para atraer inversiones que produzcan más y mejores empleos; y para fortalecer nuestro tejido social.
Estado con rumbo
Es innegable que en Nuevo León estamos enfrentando grandes retos en todos los ámbitos para seguir impulsando un crecimiento que beneficie en mayor medida a los trabajadores.
Sin embargo, lo que también es un hecho, es que Nuevo León tiene un rumbo claro.
El Gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, ha definido estrategias precisas en cada uno de estos terrenos, y nos ha instruido a sumar esfuerzos con todos los sectores sociales, para alcanzar nuestro propósito de que el Estado siga a la vanguardia del desarrollo nacional.
Ante todo, por supuesto, con los sectores productivos, y en especial con las organizaciones sindicales que —como la CROC— han demostrado su compromiso con el avance del país y del Estado.
Quiero aprovechar esta oportunidad para hacer un reconocimiento al liderazgo de la CROC, y a todos sus agremiados, por su colaboración a través de diversos programas para lograr estos objetivos fundamentales.
En las buenas, y en las malas, Nuevo León ha podido contar con la CROC, y la CROC sabe que siempre puede contar con nosotros.
Tiempo de definiciones
Hoy, sabemos que nuestro país nuevamente está entrando en una etapa de definiciones.
La CROC siempre ha estado a favor del progreso; del desarrollo profesional de sus trabajadores a través de la educación y la capacitación; y de las acciones que permitan seguir construyendo un país con bases más sustentables.
Estoy seguro que, en el futuro cercano, el trabajo de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos será aún más importante e intenso para que nuestro país retome el camino de la unidad…
Un camino que le permita salir adelante fortalecido de los graves desafíos que enfrenta actualmente, y volver a ser reconocidos en el mundo entero como una nación capaz de hacerse respetar por la fortaleza de sus instituciones, y —más que nada— por la dedicación de su gente para labrarse un mejor futuro mediante el trabajo honesto.
Por ello, mi más sincero reconocimiento, y mis felicitaciones por el resultado tan productivo que ha tenido su Quincuagésimo Séptimo Consejo Nacional Ordinario.
Espero que hayan disfrutado su estancia en Monterrey, y ya saben que aquí siempre son bienvenidos.
Saturday, December 04, 2010
El Ejército Mexicano y la lealtad al orden constitucional
Mensaje de Javier Treviño Cantú, Secretario General de Gobierno de Nuevo León.
Monterrey, N.L. 4 de diciembre de 2010.
Es un honor para mí asistir en representación del Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz a esta ceremonia de clausura del 11º Escalón 2010 del Curso de Adiestramiento Básico Individual, así como a la entrega de cartillas del Servicio Militar Nacional a jóvenes nuevoleoneses.
A nombre del Gobierno del Estado agradezco al Comandante de la IV Región Militar, y al Comandante de la Séptima Zona Militar, por su invitación.
Saludo con afecto a los generales, jefes, oficiales y tropa que nos han recibido con tanta calidez, y felicito a los jóvenes del 11º Escalón que nos hicieron una extraordinaria demostración de lo que han aprendido en el Centro de Adiestramiento de Combate Individual Regional (CACIR).
El Ejército es sinónimo de disciplina y de lealtad al orden constitucional, que siempre ha velado por la defensa de los más elevados intereses nacionales.
En Nuevo León respetamos y valoramos el inquebrantable apego institucional del Ejército y reconocemos la seriedad con la que asume sus responsabilidades.
En estos tiempos en que enfrentamos algunos de los retos más trascendentes para el futuro del país, es motivo de legítima satisfacción comprobar el profesionalismo de nuestras Fuerzas Armadas, y su esfuerzo para prepararse y entrenarse continuamente y con apego a los estándares más rigurosos.
El año que está por terminar ha sido un año particularmente complejo y doloroso para Nuevo León. Por un lado, en 2010 se recrudeció la actividad criminal de la delincuencia organizada, y por el otro la naturaleza nos golpeó de frente con la embestida del huracán “Alex”.
Hoy, quiero hacer nuevamente un reconocimiento al Ejército Mexicano que con lealtad ha combatido sin descanso a los enemigos de la Nación en la lucha por recuperar la paz y la tranquilidad en el país y en el Estado.
Al mismo tiempo, y a nombre del pueblo de Nuevo León, agradezco su invaluable apoyo en las tareas de protección civil, con su participación solidaria y oportuna ante la situación de emergencia que provocó el paso devastador del huracán Alex por nuestro Estado.
Sabemos que el esfuerzo ha sido enorme, pero también sabemos que las Fuerzas Armadas siempre han sabido estar a la altura de las exigencias de cada momento histórico del país.
Ante los profundos cambios que han ocurrido en el escenario internacional, y en nuestro propio país en años recientes, el Ejército Mexicano ha demostrado su capacidad para adaptarse y encarar con oportunidad, inteligencia, valentía y eficacia los graves retos que imponen las organizaciones criminales transnacionales.
El Gobierno de Nuevo León rechaza categóricamente la revelación ilegal de comunicaciones que se imputan a representantes diplomáticos de los Estados Unidos en nuestro país. Los documentos filtrados, y muchos de sus contenidos, responden a visiones inexactas.
El Estado mexicano está plenamente vigente y en control de todo el territorio nacional. Además, en Nuevo León estamos comprometidos con una estrategia integral para combatir la inseguridad. Y, en esta tarea, el Ejército Mexicano trabaja, con toda firmeza, para fortalecer la presencia de la autoridad, para debilitar y desmantelar a las organizaciones criminales, para generar mejores condiciones para nuestro pueblo, y para ayudarnos a fortalecer las instituciones estatales y municipales.
En Nuevo León se muestra con claridad que el trabajo conjunto con el Ejército Mexicano continúa avanzando en el cierre de los espacios a la criminalidad.
Nuevo León se los reconoce y agradece. Los nuevoleoneses lo valoramos y nunca lo vamos a olvidar.
Jóvenes graduandos del Onceavo Escalón 2010 del Centro de Adiestramiento de Combate Individual Regional (CACIR) de la IV Región Militar; Jóvenes que concluyen su Servicio Militar Nacional:
Todos debemos luchar de manera cotidiana contra la ignorancia, la intolerancia y la desigualdad, la pobreza y el olvido, contra la violencia, la corrupción y la impunidad. Si peleamos juntos esas batallas, sin duda, las vamos a ganar.
Quien les diga que el futuro de México es incierto se equivoca. Como Secretario General de Gobierno he tenido el privilegio de trabajar muy de cerca con las Fuerzas Armadas, y sólo hace falta ver el rostro de nuestros soldados para saber que con valor, honestidad, honor, coraje, convicción y lealtad a la patria habremos de recuperar la paz, la tranquilidad y el respeto por la ley.
Los exhorto a que mantengamos vivos esos valores fundamentales para seguir construyendo un México del que todos nos sintamos orgullosos.
Por último, quisiera aprovechar también, para públicamente darle la más cálida de las bienvenidas al Comandante de la IV Región Militar, General Noé Sandoval Alcázar, quien encontrará en estas tierras franqueza y muchas manos amigas que no dudarán en apoyarlo en este alto encargo. Está usted entre amigos que sabrán corresponder a su dedicación y trabajo.
A todos los generales, jefes, oficiales y tropa de la Cuarta Región y de la Séptima Zona Militares, les digo de nuevo que cuentan con el respaldo y admiración del Gobierno y de la gente de Nuevo León.
El Gobierno del Estado reitera su inquebrantable disposición para seguir trabajando juntos y en estrecha coordinación con el Ejército, por Nuevo León y por México.
Monterrey, N.L. 4 de diciembre de 2010.
Es un honor para mí asistir en representación del Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz a esta ceremonia de clausura del 11º Escalón 2010 del Curso de Adiestramiento Básico Individual, así como a la entrega de cartillas del Servicio Militar Nacional a jóvenes nuevoleoneses.
A nombre del Gobierno del Estado agradezco al Comandante de la IV Región Militar, y al Comandante de la Séptima Zona Militar, por su invitación.
Saludo con afecto a los generales, jefes, oficiales y tropa que nos han recibido con tanta calidez, y felicito a los jóvenes del 11º Escalón que nos hicieron una extraordinaria demostración de lo que han aprendido en el Centro de Adiestramiento de Combate Individual Regional (CACIR).
El Ejército es sinónimo de disciplina y de lealtad al orden constitucional, que siempre ha velado por la defensa de los más elevados intereses nacionales.
En Nuevo León respetamos y valoramos el inquebrantable apego institucional del Ejército y reconocemos la seriedad con la que asume sus responsabilidades.
En estos tiempos en que enfrentamos algunos de los retos más trascendentes para el futuro del país, es motivo de legítima satisfacción comprobar el profesionalismo de nuestras Fuerzas Armadas, y su esfuerzo para prepararse y entrenarse continuamente y con apego a los estándares más rigurosos.
El año que está por terminar ha sido un año particularmente complejo y doloroso para Nuevo León. Por un lado, en 2010 se recrudeció la actividad criminal de la delincuencia organizada, y por el otro la naturaleza nos golpeó de frente con la embestida del huracán “Alex”.
Hoy, quiero hacer nuevamente un reconocimiento al Ejército Mexicano que con lealtad ha combatido sin descanso a los enemigos de la Nación en la lucha por recuperar la paz y la tranquilidad en el país y en el Estado.
Al mismo tiempo, y a nombre del pueblo de Nuevo León, agradezco su invaluable apoyo en las tareas de protección civil, con su participación solidaria y oportuna ante la situación de emergencia que provocó el paso devastador del huracán Alex por nuestro Estado.
Sabemos que el esfuerzo ha sido enorme, pero también sabemos que las Fuerzas Armadas siempre han sabido estar a la altura de las exigencias de cada momento histórico del país.
Ante los profundos cambios que han ocurrido en el escenario internacional, y en nuestro propio país en años recientes, el Ejército Mexicano ha demostrado su capacidad para adaptarse y encarar con oportunidad, inteligencia, valentía y eficacia los graves retos que imponen las organizaciones criminales transnacionales.
El Gobierno de Nuevo León rechaza categóricamente la revelación ilegal de comunicaciones que se imputan a representantes diplomáticos de los Estados Unidos en nuestro país. Los documentos filtrados, y muchos de sus contenidos, responden a visiones inexactas.
El Estado mexicano está plenamente vigente y en control de todo el territorio nacional. Además, en Nuevo León estamos comprometidos con una estrategia integral para combatir la inseguridad. Y, en esta tarea, el Ejército Mexicano trabaja, con toda firmeza, para fortalecer la presencia de la autoridad, para debilitar y desmantelar a las organizaciones criminales, para generar mejores condiciones para nuestro pueblo, y para ayudarnos a fortalecer las instituciones estatales y municipales.
En Nuevo León se muestra con claridad que el trabajo conjunto con el Ejército Mexicano continúa avanzando en el cierre de los espacios a la criminalidad.
Nuevo León se los reconoce y agradece. Los nuevoleoneses lo valoramos y nunca lo vamos a olvidar.
Jóvenes graduandos del Onceavo Escalón 2010 del Centro de Adiestramiento de Combate Individual Regional (CACIR) de la IV Región Militar; Jóvenes que concluyen su Servicio Militar Nacional:
Todos debemos luchar de manera cotidiana contra la ignorancia, la intolerancia y la desigualdad, la pobreza y el olvido, contra la violencia, la corrupción y la impunidad. Si peleamos juntos esas batallas, sin duda, las vamos a ganar.
Quien les diga que el futuro de México es incierto se equivoca. Como Secretario General de Gobierno he tenido el privilegio de trabajar muy de cerca con las Fuerzas Armadas, y sólo hace falta ver el rostro de nuestros soldados para saber que con valor, honestidad, honor, coraje, convicción y lealtad a la patria habremos de recuperar la paz, la tranquilidad y el respeto por la ley.
Los exhorto a que mantengamos vivos esos valores fundamentales para seguir construyendo un México del que todos nos sintamos orgullosos.
Por último, quisiera aprovechar también, para públicamente darle la más cálida de las bienvenidas al Comandante de la IV Región Militar, General Noé Sandoval Alcázar, quien encontrará en estas tierras franqueza y muchas manos amigas que no dudarán en apoyarlo en este alto encargo. Está usted entre amigos que sabrán corresponder a su dedicación y trabajo.
A todos los generales, jefes, oficiales y tropa de la Cuarta Región y de la Séptima Zona Militares, les digo de nuevo que cuentan con el respaldo y admiración del Gobierno y de la gente de Nuevo León.
El Gobierno del Estado reitera su inquebrantable disposición para seguir trabajando juntos y en estrecha coordinación con el Ejército, por Nuevo León y por México.
Monday, September 13, 2010
En defensa de la Patria
Mensaje de Javier Treviño, Secretario General de Gobierno de Nuevo León, en la ceremonia del CLXIII Aniversario de la Gesta Heróica de la Niños Héroes de Chapultepec.
Monterrey, N.L. 13 de septiembre de 2010
“En defensa de la Patria”… es más que una frase; es la razón más íntima, y más poderosa, que puede mover a toda una Nación para enfrentar retos extraordinarios.
Para el Gobierno de Nuevo León, es un honor rendir un merecido homenaje a la memoria de los cadetes del Colegio Militar que ofrendaron sus vidas, precisamente “en defensa de la Patria”.
Con su sacrificio, todos los defensores del Castillo de Chapultepec, que murieron aquel aciago 13 de septiembre de 1847, nos dieron un ejemplo de patriotismo y entrega, que se convirtió en base fundamental para consolidar nuestra Nación.
Con su voluntad para encarar la adversidad sin rendirse, y defender hasta las últimas consecuencias la esencia nacional que simboliza nuestro lábaro patrio, dieron una muestra de grandeza que ha inspirado el esfuerzo de incontables generaciones de mexicanos, para hacer realidad nuestra vocación de independencia.
Con su máxima prueba de devoción a México, pusieron un ejemplo que nos sigue animando a reafirmar nuestro compromiso con los más elevados intereses de nuestro País, y que nos exige redoblar esfuerzos para superar los graves retos que enfrentamos en la actualidad.
Hoy, al igual que ayer, cuando debemos hacer frente a graves amenazas con impactos que se extienden más allá de nuestras fronteras, es imprescindible recordar nuestra historia para aprender todas las lecciones del pasado.
No podemos olvidar que fueron las divisiones internas, y la falta de acuerdos sobre un rumbo claro para la construcción de un país plenamente soberano, lo que en gran medida propició el conflicto que acabaría cobrando las vidas de los Niños Héroes, y de todos los soldados mexicanos que cayeron en el frente de batalla.
Nunca debemos olvidar que, ante la falta de un gobierno estable debido a las constantes guerras internas y la bancarrota, durante la primera mitad del siglo XIX, México fue considerado por la comunidad internacional como un Estado incapaz de gobernarse por mano propia.
Don Justo Sierra, en su afamada obra “México y su Evolución Social”, escribía que “el pueblo y el gobierno de Estados Unidos estaban convencidos de que todo el territorio vecino que México no pudiera gobernar debía ser norteamericano”.
Don Ignacio Manuel Altamirano culpaba de la derrota también a la indiferencia y la falta de patriotismo de las llamadas clases privilegiadas, de lo que constituía la aristocracia partidaria del centralismo, que no supo anteponer los intereses de la patria a los suyos.
Las diversas interpretaciones pueden diferir sobre los aspectos militares de la batalla; sin embargo, todas coinciden en que la derrota fue una consecuencia lógica de veinticinco años de anarquía política, de falta de cohesión entre las clases dirigentes, y de que, en repetidas ocasiones, se antepusieron los intereses partidistas a los de la Nación.
Por ello, en esta conmemoración, debemos refrendar nuestra disposición a sumar esfuerzos para evitar confrontaciones estériles, y a trabajar unidos por el bien de nuestro Estado, y por el bien de México.
Desde aquí, el Gobierno de Nuevo León reitera su compromiso a seguir trabajando en estrecha coordinación con las autoridades federales y con todas las autoridades municipales del Estado, así como a seguir colaborando con los diversos sectores de la sociedad y las organizaciones ciudadanas, para avanzar juntos en el logro de una mayor seguridad, de una prosperidad equitativa, y de un desarrollo sustentable.
Hoy, también debemos reconocer el decisivo papel que las Fuerzas Armadas están llamadas a jugar en la vida nacional.
La gesta de los Niños Héroes nos recuerda la importancia de los valores que se inculcan a los soldados de nuestro país en el Heroico Colegio Militar, y el invaluable servicio que siempre han estado dispuestos a prestar en defensa de la soberanía nacional.
Como mexicano le tengo un profundo respeto a cada uno de los generales, jefes, oficiales y tropa.
Como Secretario General de Gobierno he tenido el privilegio de trabajar y convivir muy de cerca con las Fuerzas Armadas, y he podido ver en cada uno de ellos sus rostros de esperanza.
En los ojos de cada soldado se reflejan el valor, la honestidad, el honor, la lealtad, el patriotismo, el coraje, y su deseo de construir un México del que todos nos sintamos orgullosos.
Este día, quiero hacer un reconocimiento al Ejército Mexicano, al igual que a la Marina Armada de México, por su indudable lealtad institucional, y por su apoyo solidario en la lucha por la seguridad pública y en las tareas de protección civil ante los devastadores desastres naturales.
A las Fuerzas Armadas de México, nuestro más sincero agradecimiento.
Señoras y señores:
Al conmemorar este aniversario de la gesta de los Niños Héroes, en el año que celebramos el Bicentenario del inicio del movimiento de Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana...
... el recuerdo del sacrificio hecho por el teniente Juan de la Barrera y los cadetes Agustín Melgar, Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez y Juan Escutia...
... nos llena de un legítimo orgullo, y nos infunde ánimos renovados para seguir dando la batalla por Nuevo León, que también es la batalla por México.
La defensa de Nuevo León, es la defensa de la Patria.
Monterrey, N.L. 13 de septiembre de 2010
“En defensa de la Patria”… es más que una frase; es la razón más íntima, y más poderosa, que puede mover a toda una Nación para enfrentar retos extraordinarios.
Para el Gobierno de Nuevo León, es un honor rendir un merecido homenaje a la memoria de los cadetes del Colegio Militar que ofrendaron sus vidas, precisamente “en defensa de la Patria”.
Con su sacrificio, todos los defensores del Castillo de Chapultepec, que murieron aquel aciago 13 de septiembre de 1847, nos dieron un ejemplo de patriotismo y entrega, que se convirtió en base fundamental para consolidar nuestra Nación.
Con su voluntad para encarar la adversidad sin rendirse, y defender hasta las últimas consecuencias la esencia nacional que simboliza nuestro lábaro patrio, dieron una muestra de grandeza que ha inspirado el esfuerzo de incontables generaciones de mexicanos, para hacer realidad nuestra vocación de independencia.
Con su máxima prueba de devoción a México, pusieron un ejemplo que nos sigue animando a reafirmar nuestro compromiso con los más elevados intereses de nuestro País, y que nos exige redoblar esfuerzos para superar los graves retos que enfrentamos en la actualidad.
Hoy, al igual que ayer, cuando debemos hacer frente a graves amenazas con impactos que se extienden más allá de nuestras fronteras, es imprescindible recordar nuestra historia para aprender todas las lecciones del pasado.
No podemos olvidar que fueron las divisiones internas, y la falta de acuerdos sobre un rumbo claro para la construcción de un país plenamente soberano, lo que en gran medida propició el conflicto que acabaría cobrando las vidas de los Niños Héroes, y de todos los soldados mexicanos que cayeron en el frente de batalla.
Nunca debemos olvidar que, ante la falta de un gobierno estable debido a las constantes guerras internas y la bancarrota, durante la primera mitad del siglo XIX, México fue considerado por la comunidad internacional como un Estado incapaz de gobernarse por mano propia.
Don Justo Sierra, en su afamada obra “México y su Evolución Social”, escribía que “el pueblo y el gobierno de Estados Unidos estaban convencidos de que todo el territorio vecino que México no pudiera gobernar debía ser norteamericano”.
Don Ignacio Manuel Altamirano culpaba de la derrota también a la indiferencia y la falta de patriotismo de las llamadas clases privilegiadas, de lo que constituía la aristocracia partidaria del centralismo, que no supo anteponer los intereses de la patria a los suyos.
Las diversas interpretaciones pueden diferir sobre los aspectos militares de la batalla; sin embargo, todas coinciden en que la derrota fue una consecuencia lógica de veinticinco años de anarquía política, de falta de cohesión entre las clases dirigentes, y de que, en repetidas ocasiones, se antepusieron los intereses partidistas a los de la Nación.
Por ello, en esta conmemoración, debemos refrendar nuestra disposición a sumar esfuerzos para evitar confrontaciones estériles, y a trabajar unidos por el bien de nuestro Estado, y por el bien de México.
Desde aquí, el Gobierno de Nuevo León reitera su compromiso a seguir trabajando en estrecha coordinación con las autoridades federales y con todas las autoridades municipales del Estado, así como a seguir colaborando con los diversos sectores de la sociedad y las organizaciones ciudadanas, para avanzar juntos en el logro de una mayor seguridad, de una prosperidad equitativa, y de un desarrollo sustentable.
Hoy, también debemos reconocer el decisivo papel que las Fuerzas Armadas están llamadas a jugar en la vida nacional.
La gesta de los Niños Héroes nos recuerda la importancia de los valores que se inculcan a los soldados de nuestro país en el Heroico Colegio Militar, y el invaluable servicio que siempre han estado dispuestos a prestar en defensa de la soberanía nacional.
Como mexicano le tengo un profundo respeto a cada uno de los generales, jefes, oficiales y tropa.
Como Secretario General de Gobierno he tenido el privilegio de trabajar y convivir muy de cerca con las Fuerzas Armadas, y he podido ver en cada uno de ellos sus rostros de esperanza.
En los ojos de cada soldado se reflejan el valor, la honestidad, el honor, la lealtad, el patriotismo, el coraje, y su deseo de construir un México del que todos nos sintamos orgullosos.
Este día, quiero hacer un reconocimiento al Ejército Mexicano, al igual que a la Marina Armada de México, por su indudable lealtad institucional, y por su apoyo solidario en la lucha por la seguridad pública y en las tareas de protección civil ante los devastadores desastres naturales.
A las Fuerzas Armadas de México, nuestro más sincero agradecimiento.
Señoras y señores:
Al conmemorar este aniversario de la gesta de los Niños Héroes, en el año que celebramos el Bicentenario del inicio del movimiento de Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana...
... el recuerdo del sacrificio hecho por el teniente Juan de la Barrera y los cadetes Agustín Melgar, Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez y Juan Escutia...
... nos llena de un legítimo orgullo, y nos infunde ánimos renovados para seguir dando la batalla por Nuevo León, que también es la batalla por México.
La defensa de Nuevo León, es la defensa de la Patria.
Wednesday, July 14, 2010
Reconstrucción de Nuevo León
Palabras de Javier Treviño durante la instalación del Consejo para la Reconstrucción de Nuevo León
Monterrey, N.L.
14 de julio de 2010
A nombre del Gobierno del Estado, es un honor para mí darles la más cordial bienvenida a esta instalación formal del Consejo Estatal para la Reconstrucción de Nuevo León.
Ante todo, quiero agradecer su presencia y hacer un reconocimiento a todos los que de alguna u otra forma han ayudado y han dado muestras de solidaridad para hacer frente a la emergenca que provocó el huracán “Alex”.
Contexto
Como todos sabemos, este huracán trajo consigo efectos devastadores para la región noreste del país, incluyendo a nuestro Estado.
Tan sólo para contar con un punto de comparación, en términos de precipitación pluvial, el huracán “Alex” representó –en el área donde se registraron las lluvias más intensas– más de dos veces y media el “Gilberto”.
Está dimensión inusitada del fenómeno metereológico causó grandes daños.
Principales acciones inmediatas del GNL
Ante la aproximación del huracán “Alex”, el Gobierno del Estado activó planes de emergencia que incluyeron acciones de coordinación con las autoridades federales y las instancias de protección civil de los gobiernos municipales.
En ese momento la prioridad fue salvaguardar la vida e integridad física de la población.
Inmediatamente después, se iniciaron las tareas de respuesta a la contingencia y que tienen que ver con la atención a los damnificados, el restablecimiento de los servicios públicos, el monitoreo de riesgos, el reordenamiento de la vialidad, el reforzamiento de las labores de salud púlica, entre otras acciones.
Voluntad del GNL para trabajar por todos los ciudadanos de NL
Ahora, y al tiempo que seguimos dedicados a superar la contingencia, debemos emprender la siguiente etapa: iniciar la reconstrucción y darle un impulso renovado al desarrollo de Nuevo León.
Quiero ser muy enfático, el Gobierno del Estado está atendiendo todo aquello que requiere respuesta inmediata y definirá con claridad las nuevas acciones a emprender, sin distingos de tipo político, partidista, de ubicación geográfica, o de ninguna otra naturaleza.
Aquí no existe cabida para las diferencias ideológicas, para las descalificaciones estériles, ni para las divisiones sectoriales.
Hoy es momento de unirnos para sacar a adelante a Nuevo León, tenemos ante nosotros la gran oportunidad de surgir fortalecidos de esta nueva prueba que nos ha puesto la naturaleza.
La historia de nuestro Estado siempre ha sido la de nuestra capacidad para imponernos a los rigores del entorno natural, y la historia de nuestra gente siempre ha sido la de un pueblo con el carácter necesario para responder a los retos más difíciles, y con el espíritu emprendedor para seguir buscando nuevas oportunidades de mejorar.
Esta vez no será diferente.
Es cierto que el embate de “Alex” ha sido histórico, pero también histórica será la nueva etapa que hoy iniciamos.
Consejo Estatal para la Reconstrucción de Nuevo León y Gabinete Operativo
Las circunstancias del momento hacen necesario que revisemos nuestras metas originales de desarrollo para el presente período de gobierno.
Vamos a encarar esta responsabilidad con la mayor seriedad y altura de miras, para asegurar que el futuro avance de Nuevo León cuente con bases más sólidas.
Para ello, ante la urgencia de iniciar la reconstrucción del Estado, y ante la oportunidad de resolver este inmenso reto con una visión moderna e integral a partir de un plan maestro que tome en cuenta a todos los sectores de la sociedad, el Gobernador del Estado ha estimado fundamental la instalación del “Consejo Estatal para la Reconstrucción de Nuevo León”.
Este Consejo tendrá el carácter de cuerpo colegiado mixto público-privado y su objetivo principal será analizar, asesorar y en su caso aprobar el Plan Maestro de Restauración, Reconstrucción y de Reactivación Económica y Social.
De igual manera, será atribución del Consejo conocer de las asignaciones de recursos presupuestarios públicos y privados dirigidos a la reactivación y reconstrucción, de tal forma que estos esfuerzos cuenten con total transparencia.
El Plan Maestro de Restauración, Reconstrucción y de Reactivación Económica y Social será elaborado y presentado ante el Consejo por el Gabinete Operativo para la Reconstrucción, designado por el Gobernador para atender la emergencia e integrado por distintas dependencias y entidades del Gobierno del Estado.
El Consejo lo presidirá el Titular del Ejecutivo Estatal y lo coordinará el Secretario General de Gobierno del Estado.
Además lo integrarán, como representantes del sector público: el Jefe de la Oficina Ejecutiva del Gobernador, diez representantes de la Administración Pública Estatal, un representante del Poder Ejecutivo Federal, un representante del H. Congreso del Estado de Nuevo León y un representante de H. Tribunal Superior de Justicia del Estado.
Y como representantes de la sociedad civil: los integrantes del Consejo de Planeación y Evaluación del Estado de Nuevo León que participaron en la elaboración del Plan Estatal de Desarrollo 2010-2015, y un representante del Patronato “Reconstruyamos Nuevo León”, A.B.P.… A todos ustedes, de nueva cuenta nuestro reconocimiento.
Compromiso del GNL para actuar con visión de futuro y transparencia
A partir del plan maestro de reconstrucción consensuado entre todos los miembros del Consejo, articularemos programas específicos de rehabilitación y construcción de infraestructura, de reordenamiento territorial para identificar las áreas apropiadas para el crecimiento metropolitano, así como la revisión de la normativa legal relacionada con el desarrollo urbano.
La tarea que nos estamos imponiendo, es una tarea con horizontes de corto, mediano y largo plazos.
En este sentido, deberá sentar los pilares para mejorar significativamente nuestra capacidad de prevención de riesgos; de rehabilitación del entorno ambiental; de movilidad urbana; de generación de riqueza, y de poner en práctica una política de desarrollo social inclusiva; así como de fortalecer nuestro sentido de comunidad, a partir de la recuperación y creación de mayores espacios de convivencia social.
Este Consejo no se limitará a darle seguimiento a las tareas que ya están en curso para superar la contingencia actual.
Por el contrario; su objetivo es reafirmar a Nuevo León como un Estado con visión de futuro, y —quizás más importante aún— con la capacidad para hacerla realidad.
Esto exigirá contar con recursos suficientes, y el Consejo también deberá participar en los esfuerzos para asegurar su captación.
Pero, sin duda, su mayor valor radica en que reúne a integrantes capacitados, experimentados, y plenamente comprometidos con Nuevo León.
Por último, quiero reafirmar nuestro compromiso con la rendición de cuentas y volver a destacar que los trabajos de reactivación y reconstrucción se realizarán con total transparencia.
Vamos a darle seguimiento puntual a todos y cada uno de los esfuerzos que realizaremos, y vamos a asegurarnos de que todos y cada uno de ellos contribuyan a prevenir riesgos futuros, y a mejorar la vida de todos los nuevoleoneses.
Señor Gobernador, señoras y señores:
El reto que tenemos frente a nosotros plantea dos opciones: ver las cosas como una gran tragedia, o tomarlo como la gran oportunidad para construir un Nuevo León mejor y más fuerte…
Estoy seguro que todos hemos decidido tomar la segunda opción.
Muchas gracias por su atención.
Monterrey, N.L.
14 de julio de 2010
A nombre del Gobierno del Estado, es un honor para mí darles la más cordial bienvenida a esta instalación formal del Consejo Estatal para la Reconstrucción de Nuevo León.
Ante todo, quiero agradecer su presencia y hacer un reconocimiento a todos los que de alguna u otra forma han ayudado y han dado muestras de solidaridad para hacer frente a la emergenca que provocó el huracán “Alex”.
Contexto
Como todos sabemos, este huracán trajo consigo efectos devastadores para la región noreste del país, incluyendo a nuestro Estado.
Tan sólo para contar con un punto de comparación, en términos de precipitación pluvial, el huracán “Alex” representó –en el área donde se registraron las lluvias más intensas– más de dos veces y media el “Gilberto”.
Está dimensión inusitada del fenómeno metereológico causó grandes daños.
Principales acciones inmediatas del GNL
Ante la aproximación del huracán “Alex”, el Gobierno del Estado activó planes de emergencia que incluyeron acciones de coordinación con las autoridades federales y las instancias de protección civil de los gobiernos municipales.
En ese momento la prioridad fue salvaguardar la vida e integridad física de la población.
Inmediatamente después, se iniciaron las tareas de respuesta a la contingencia y que tienen que ver con la atención a los damnificados, el restablecimiento de los servicios públicos, el monitoreo de riesgos, el reordenamiento de la vialidad, el reforzamiento de las labores de salud púlica, entre otras acciones.
Voluntad del GNL para trabajar por todos los ciudadanos de NL
Ahora, y al tiempo que seguimos dedicados a superar la contingencia, debemos emprender la siguiente etapa: iniciar la reconstrucción y darle un impulso renovado al desarrollo de Nuevo León.
Quiero ser muy enfático, el Gobierno del Estado está atendiendo todo aquello que requiere respuesta inmediata y definirá con claridad las nuevas acciones a emprender, sin distingos de tipo político, partidista, de ubicación geográfica, o de ninguna otra naturaleza.
Aquí no existe cabida para las diferencias ideológicas, para las descalificaciones estériles, ni para las divisiones sectoriales.
Hoy es momento de unirnos para sacar a adelante a Nuevo León, tenemos ante nosotros la gran oportunidad de surgir fortalecidos de esta nueva prueba que nos ha puesto la naturaleza.
La historia de nuestro Estado siempre ha sido la de nuestra capacidad para imponernos a los rigores del entorno natural, y la historia de nuestra gente siempre ha sido la de un pueblo con el carácter necesario para responder a los retos más difíciles, y con el espíritu emprendedor para seguir buscando nuevas oportunidades de mejorar.
Esta vez no será diferente.
Es cierto que el embate de “Alex” ha sido histórico, pero también histórica será la nueva etapa que hoy iniciamos.
Consejo Estatal para la Reconstrucción de Nuevo León y Gabinete Operativo
Las circunstancias del momento hacen necesario que revisemos nuestras metas originales de desarrollo para el presente período de gobierno.
Vamos a encarar esta responsabilidad con la mayor seriedad y altura de miras, para asegurar que el futuro avance de Nuevo León cuente con bases más sólidas.
Para ello, ante la urgencia de iniciar la reconstrucción del Estado, y ante la oportunidad de resolver este inmenso reto con una visión moderna e integral a partir de un plan maestro que tome en cuenta a todos los sectores de la sociedad, el Gobernador del Estado ha estimado fundamental la instalación del “Consejo Estatal para la Reconstrucción de Nuevo León”.
Este Consejo tendrá el carácter de cuerpo colegiado mixto público-privado y su objetivo principal será analizar, asesorar y en su caso aprobar el Plan Maestro de Restauración, Reconstrucción y de Reactivación Económica y Social.
De igual manera, será atribución del Consejo conocer de las asignaciones de recursos presupuestarios públicos y privados dirigidos a la reactivación y reconstrucción, de tal forma que estos esfuerzos cuenten con total transparencia.
El Plan Maestro de Restauración, Reconstrucción y de Reactivación Económica y Social será elaborado y presentado ante el Consejo por el Gabinete Operativo para la Reconstrucción, designado por el Gobernador para atender la emergencia e integrado por distintas dependencias y entidades del Gobierno del Estado.
El Consejo lo presidirá el Titular del Ejecutivo Estatal y lo coordinará el Secretario General de Gobierno del Estado.
Además lo integrarán, como representantes del sector público: el Jefe de la Oficina Ejecutiva del Gobernador, diez representantes de la Administración Pública Estatal, un representante del Poder Ejecutivo Federal, un representante del H. Congreso del Estado de Nuevo León y un representante de H. Tribunal Superior de Justicia del Estado.
Y como representantes de la sociedad civil: los integrantes del Consejo de Planeación y Evaluación del Estado de Nuevo León que participaron en la elaboración del Plan Estatal de Desarrollo 2010-2015, y un representante del Patronato “Reconstruyamos Nuevo León”, A.B.P.… A todos ustedes, de nueva cuenta nuestro reconocimiento.
Compromiso del GNL para actuar con visión de futuro y transparencia
A partir del plan maestro de reconstrucción consensuado entre todos los miembros del Consejo, articularemos programas específicos de rehabilitación y construcción de infraestructura, de reordenamiento territorial para identificar las áreas apropiadas para el crecimiento metropolitano, así como la revisión de la normativa legal relacionada con el desarrollo urbano.
La tarea que nos estamos imponiendo, es una tarea con horizontes de corto, mediano y largo plazos.
En este sentido, deberá sentar los pilares para mejorar significativamente nuestra capacidad de prevención de riesgos; de rehabilitación del entorno ambiental; de movilidad urbana; de generación de riqueza, y de poner en práctica una política de desarrollo social inclusiva; así como de fortalecer nuestro sentido de comunidad, a partir de la recuperación y creación de mayores espacios de convivencia social.
Este Consejo no se limitará a darle seguimiento a las tareas que ya están en curso para superar la contingencia actual.
Por el contrario; su objetivo es reafirmar a Nuevo León como un Estado con visión de futuro, y —quizás más importante aún— con la capacidad para hacerla realidad.
Esto exigirá contar con recursos suficientes, y el Consejo también deberá participar en los esfuerzos para asegurar su captación.
Pero, sin duda, su mayor valor radica en que reúne a integrantes capacitados, experimentados, y plenamente comprometidos con Nuevo León.
Por último, quiero reafirmar nuestro compromiso con la rendición de cuentas y volver a destacar que los trabajos de reactivación y reconstrucción se realizarán con total transparencia.
Vamos a darle seguimiento puntual a todos y cada uno de los esfuerzos que realizaremos, y vamos a asegurarnos de que todos y cada uno de ellos contribuyan a prevenir riesgos futuros, y a mejorar la vida de todos los nuevoleoneses.
Señor Gobernador, señoras y señores:
El reto que tenemos frente a nosotros plantea dos opciones: ver las cosas como una gran tragedia, o tomarlo como la gran oportunidad para construir un Nuevo León mejor y más fuerte…
Estoy seguro que todos hemos decidido tomar la segunda opción.
Muchas gracias por su atención.
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