Tuesday, February 27, 2018

La escuela en el centro del sistema educativo - artículo de Javier Treviño en Milenio Monterrey

En mi artículo anterior compartí con ustedes mi convicción de que un cambio de fondo en el país pasa necesariamente por la transformación de la educación.
La reforma educativa sentó las bases jurídicas de esta transformación al establecer la obligación del Estado mexicano de garantizar el derecho a una educación de calidad con equidad.
Para cumplir este mandato se ha diseñado una estrategia para contar con mejores contenidos, mejores maestros y mejores escuelas. Dicha estrategia orienta los esfuerzos de todos los actores involucrados para construir un nuevo modelo educativo, que está en marcha y registra avances importantes.
En la colaboración anterior mencioné que este nuevo modelo educativo se compone de cinco ejes, y abordé el primero de ellos que plantea renovar los planes y programas de estudio con la participación de los mejores académicos y especialistas.
En esta ocasión quiero hablarles brevemente del segundo eje del modelo que consiste en poner a la escuela en el centro del sistema educativo; es decir, alinear los recursos, esfuerzos y decisiones para darle a la escuela, y a los alumnos, la mayor prioridad.
Históricamente, el sistema educativo en todo el país ha funcionado de manera vertical, de modo que las autoridades, de todo tipo, imponen a las escuelas múltiples instrucciones y cargas administrativas que la limitan y desvían de su misión esencial: el aprendizaje de los alumnos.
Cambiar esta situación es el objetivo de la estrategia para poner a la escuela al centro del sistema educativo. En otras palabras, que la educación esté donde debe de estar: en la escuela; y que la escuela se dedique a lo que se debe dedicar: a enseñar.
Esto implica una profunda reorganización que ya registra importantes avances:
Avanzamos en la renovación de las escuelas, para que éstas tengan una mejor organización, y cuenten con servicios básicos, instalaciones y equipamiento adecuados. Por ejemplo, entre 2012 y 2017 se han rehabilitado y equipado más de 50 mil escuelas de educación básica. Y casi 20 mil, de las más de 25 mil escuelas de tiempo completo, cuentan con apoyo alimenticio.
Asimismo, más de 50 mil escuelas reciben recursos de manera directa, cuyo destino es decidido por la propia comunidad escolar en ejercicio de la nueva autonomía de gestión, que es uno de los planteamientos básicos de la escuela al centro del sistema educativo.
También estamos trabajando para lograr que todas las escuelas de educación básica cuenten con plantillas de maestros completas y con directivos con mayor preparación y liderazgo; para que las escuelas tengan consejos técnicos capacitados y enfocados al mejoramiento escolar; y para que dispongan de supervisión mejor preparada y ocupada en mejorar el desempeño de los alumnos y los maestros.
Si en algún lugar se gesta el éxito o fracaso de una nación es, sin duda, en la escuela. Por eso, poner a la escuela en el centro del sistema educativo, y conferirle la mayor prioridad dentro de las políticas públicas, es condición sine qua non para forjar las bases de un futuro más promisorio para todos.
Javier Treviño Cantú es subsecretario de Educación Básica del Gobierno de la República  

Monday, January 29, 2018

Transformar la educación para transformar al país - artículo de Javier Treviño en Milenio Monterrey


Transformar la educación para transformar al país.

Convertir a México, y a Nuevo León, en un lugar con mejores oportunidades para quien esté dispuesto a salir adelante con éxito, exige cambios de fondo en la forma en que preparamos a las nuevas generaciones. No es ningún secreto que detrás de las economías más exitosas está la preparación y generación de talento que compita de tú a tú con cualquiera en el mundo.

Para lograr esto no es suficiente tener más escuelas y reducir los índices de deserción escolar; es indispensable, además, que la formación académica sea de calidad, con equidad e inclusión, que permita a los niños y jóvenes adquirir conocimientos útiles para la vida, aprender a aprender y desarrollar su potencial.

De ese tamaño es la trascendencia de la reforma educativa y del nuevo modelo educativo que presentamos en marzo pasado y que está compuesto por cinco ejes:

1.     Un nuevo Plan y Programas de Estudio que hemos llamado “Aprendizajes Clave para la Educación Integral”;
2.     Poner a la Escuela en el Centro del Sistema Educativo;
3.     La Formación y Desarrollo Profesional Docente;
4.     La Inclusión y Equidad; y
5.     La nueva Gobernanza del Sistema Educativo que permite la colaboración eficaz entre el Gobierno Federal y las Autoridades Educativas Estatales.

Sería ingenuo pensar que las transformaciones que todos queremos para el país se pueden lograr sin hacer estos cambios de fondo en la forma en que educamos a las niñas y niños. Y sería aún más ingenuo creer que esos cambios se pueden lograr desde los escritorios en las oficinas de la Secretaría de Educación Pública. Esa transformación de la educación para transformar al país se hace desde el lugar central de la educación pública: la escuela.

Las escuelas son verdaderas comunidades de aprendizaje. Por eso estamos trabajando directamente con ellas para lograr esa  transformación y evolución de la educación básica. Como parte de ese trabajo, el pasado viernes, acompañé al Secretario de Educación Pública, Otto Granados Roldán, a visitar la Escuela Primaria Club de Leones no. 10 “General Ignacio Zaragoza”, en Mitras Centro en Monterrey —como lo hemos hecho en otras de todo el país, para platicar con su Consejo Técnico Escolar sobre lo que tenemos que hacer en los próximos meses para aplicar el nuevo Plan y Programas de Estudio de “Aprendizajes Clave”.

Este nuevo currículum de la educación básica tiene innovaciones muy importantes que vale la pena conocer:

·         Parte de una definición de qué tipo de mexicanos tenemos que formar para que puedan enfrentar con éxito los retos de un mundo en constante cambio.

·         Incorpora una nueva forma de enseñar centrada en los aprendizajes que se esperan por parte del alumno.

·         Establece una nueva forma de evaluar lo que lo alumnos aprenden, y de comunicar el desempeño escolar a los padres de familia.

·         Es una propuesta inclusiva que promueve el aprendizaje en la lengua materna en el caso de los pueblos indígenas de nuestro país, y favorece el dominio de otros idiomas.

·         Y está organizado en tres componentes: los Campos de Formación Académica, el Desarrollo Personal y Social, y la Autonomía Curricular que permitirá a cada escuela definir una parte del currículum para profundizar en las áreas de lenguaje y comunicación, pensamiento matemático, exploración de las ciencias naturales y sociales, formación cívica y ética, educación socioemocional, robótica, programación, educación física, arte y cultura, conocimientos locales y regionales, y proyectos de impacto en las comunidades.

A partir de este nuevo Plan y Programas de Estudio, y con la participación de especialistas, profesores y académicos de reconocido prestigio y experiencia, se han elaborado los nuevos materiales educativos y los Libros de Texto Gratuitos que estaremos usando en las escuelas.

La instrumentación de todo esto no es tarea menor.  Para facilitar el proceso de adopción de este nuevo modelo y asegurar que todas las escuelas tengan el tiempo necesario para prepararse, la entrada en vigor de este Plan y Programas de Estudio la haremos en dos etapas:

Primero, en agosto próximo, al inicio del ciclo escolar 2018-2019, empezaremos con los nuevos contenidos de las áreas de Desarrollo Personal y Social y de Autonomía Curricular en todos los grados de preescolar, primaria y secundaria; y con los nuevos contenidos en las áreas de Formación Académica también en todos los grados de preescolar, pero sólo en primero y segundo de primaria, y en primero de secundaria.

La segunda etapa iniciará en el ciclo escolar 2019-2020, y será entonces cuando el resto de los grados de primaria (3º, 4º, 5º y 6º), así como 2º y 3º de secundaria, adopten los nuevos contenidos de Formación Académica (lenguaje y comunicación, pensamiento matemático, exploración de las ciencias naturales y sociales, formación cívica y ética).

Esto significa que en los próximos meses se distribuirán más de 185 millones de ejemplares de materiales educativos y didácticos en más de 226 mil escuelas de educación básica del país; se dotarán de materiales gratuitos a los directores y supervisores escolares para que conozcan a fondo los Aprendizajes Clave contenidos en este nuevo Plan y Programas de Estudio; y a finales de este mes de enero se iniciará la inscripción a cursos de capacitación en línea para directivos y maestros conforme al grado y asignatura que imparten.

A través de este esfuerzo, estaremos capacitando a un millón doscientos mil maestros de escuelas de educación básica públicas y privadas, y preparando a 15 mil supervisores. Por su parte, los maestros invertirán, en conjunto, alrededor de 48 millones de horas de capacitación en línea y 24 millones de horas de trabajo en los Consejos Técnicos Escolares.

Además, usted y toda la comunidad tendrá acceso al portal “Aprendizajes Clave” (http://www.aprendizajesclave.sep.gob.mx/), en donde estará disponible toda la información de este nuevo Plan y Programas de Estudio para la Educación Básica, así como todos los materiales para el alumno, los maestros y el personal directivo de las escuelas.

Dar a los niños y jóvenes mexicanos mayores oportunidades de éxito ante los retos de un mundo cada vez más complejo, convertir al país en un mejor lugar para vivir, y desarrollar el talento necesario para ser más competitivos frente a otros países, exige mejorar nuestro nivel educativo.  El nuevo modelo educativo, con sus cinco ejes, es parte fundamental de lo que estamos haciendo para lograrlo.

En otras palabras, para transformar al país tenemos que transformar la educación. No son cambios de corto plazo, las grandes transformaciones requieren grandes esfuerzos y continuidad; toman tiempo, disciplina y constancia a la hora de instrumentarlos.

Wednesday, June 14, 2017

Comentarios sobre el plan y programas de estudio de la Educación Básica

La próxima publicación del plan y programas de estudio para la educación obligatoria nos obliga a reflexionar sobre los cambios e innovaciones  del nuevo curriculum.


MARCO LEGAL

Como quizás saben, la Ley General de Educación en sus artículos 12º, fracción I, y 48º,  establece que le corresponde a la Secretaría de Educación Pública la determinación del Plan y programas de estudio de educación básica.
 
Además establece que el carácter de este Plan es obligatorio y de aplicación nacional. 

Con fundamento en los artículos 7º y 8º de la misma ley,  el Plan tiene  un enfoque humanista e inclusivo.

Por su parte, el artículo transitorio Décimo Segundo del decreto que reforma la Ley General de Educación  estableció el mandato, a las autoridades educativas, de revisar el modelo educativo en su conjunto, los planes y programas, los materiales y métodos educativos, a efecto de dar cumplimiento a la obligación de garantizar la calidad en la educación.

AVANCES DE LA INVESTIGACIÓN EDUCATIVA

Teniendo en cuenta los avances de la investigación educativa, el nuevo currículo de la educación básica incluye importantes cambios cualitativos:

Se concentra en el desarrollo de aprendizajes clave; es decir, aquéllos que permiten seguir aprendiendo constantemente y que contribuyen al desarrollo integral de los estudiantes. 

Incorpora los avances en la comprensión sobre cómo ocurre el aprendizaje y su relación con factores como la escuela, la familia, la docencia, el contexto social, entre otros. 

Busca comprender en mayor profundidad la labor escolar mediante preguntas y metodologías de varias disciplinas, entre ellas los estudios culturales, la sociología, la psicología y las neurociencias,  cuyos hallazgos propician la mejora de los procesos y ambientes de aprendizaje y de las escuelas.

Asimismo, resulta cada vez más claro que las emociones dejan una huella duradera, positiva o negativa, en los logros de aprendizaje. Por ello, el quehacer de la escuela es clave para ayudar a los estudiantes a reconocer y expresar sus emociones, regularlas por sí mismos y saber cómo influyen en sus relaciones y su proceso educativo.

Otro elemento fundamental en el que la investigación educativa arroja importantes aportaciones es en el aprecio por conocer y aprender como una característica intrínsecamente individual y humana. El aprendizaje ocurre en todo momento de la vida, en varias dimensiones y modalidades, con diversos propósitos y en respuesta a múltiples estímulos. No obstante, éste requiere el compromiso del estudiante para participar en su propio aprendizaje y en el de sus pares.

Desde la perspectiva del Modelo Educativo, y por ende de este Plan de estudios, las prácticas pedagógicas de los docentes deben contribuir a la construcción de una comunidad de aprendizaje solidaria y afectiva, donde todos sus miembros se apoyen entre sí.

ORGANIZACIÓN DEL NUEVO PLAN DE ESTUDIOS

Una de las novedades del Plan de estudios es su organización, la cual parte de los preceptos establecidos en la Carta de los Fines de la Educación para el siglo XXI y, como ustedes saben, se organiza en tres componentes:

El primero se enfoca en la formación académica y consta de tres campos de formación: Lenguaje y Comunicación, Pensamiento Matemático, y Exploración y comprensión del mundo natural y social; los cuales a su vez se organizan en asignaturas.

El segundo se orienta al desarrollo personal y social de los alumnos y se organiza en tres áreas:
§ Artes,
§ Educación física, y
§ Educación socioemocional, que por primera vez se incorpora al plan de estudio con un espacio curricular específico.

El tercer componente otorga a las escuelas un margen inédito de autonomía curricular, con base en el cual podrán adaptar contenidos educativos —adicionales a los de los dos componentes anteriores— a las necesidades y los contextos específicos de sus estudiantes. 

ENFOQUE COMPETENCIAL

Este Plan de estudios tiene un enfoque competencial. 

Para que los alumnos logren los fines que propone el Modelo Educativo requieren desarrollar un conjunto de competencias. 

En el contexto curricular estas competencias han de expresarse de forma que los profesores comprendan cómo apoyar a los alumnos a desarrollarlas y, sobre todo, que puedan verificar, estudiante a estudiante, en qué medida las dominan. 

Las competencias, entendidas como la movilización de saberes ante circunstancias particulares, se demuestran en la acción. De ahí que un alumno solo pueda mostrar su nivel de dominio de cierta competencia al movilizar simultáneamente las tres dimensiones que se entrelazan para dar lugar a una competencia: los conocimientos, las habilidades y las actitudes y valores. 


LA PEDAGOGÍA

Otro cambio importante que destaca este nuevo Plan  de estudios es el pedagógico. 

Se trata de dejar atrás una pedagogía basada y sustentada en la memorización,  para tener una nueva pedagogía sustentada en que los niños y los jóvenes aprendan a aprender, aprendan a razonar, aprendan a discernir, aprendan a formular hipótesis y que también se permita a los maestros generar con su creatividad, nuevas estrategias didácticas que les permitan a los niños y a los jóvenes aprender a aprender. 

Aquí el reto más grande será el de la implementación, para lograr que los profesores, en las aulas, incorporen los 14 principios pedagógicos postulados en el Plan.


LOS CONTENIDOS

Para identificar los contenidos que habrán de incluirse en este Plan se siguió el principio de privilegiar los temas fundamentales que propicien la mejor calidad del conocimiento y el entendimiento. 

Es bien sabido que los aprendizajes que se logran de forma significativa y que se tornan en saberes valiosos, posibilitan ampliar y profundizar en otros conocimientos porque permiten movilizar prácticas hacia nuevas tareas y contextos, por ello son fundamentales para consolidar aprendizajes relevantes y duraderos.

El desarrollo de los contenidos de los programas de estudio ha sido posible gracias a la participación, en distintos niveles (como autor, como lector o revisor), de alrededor de 90 académicos y especialistas del más alto nivel. La Secretaría de Educación Pública agradece muy cumplidamente sus valiosas aportaciones, sin las cuales no sería posible que el Plan de estudios se publique en breve. Y podamos dar los pasos siguientes.

ENTRADA EN VIGOR

Por último, el Plan y los programas de estudio entrarán en vigor en el ciclo escolar 2018-2019. Como las escuelas necesitan prepararse para implementarlo y se requiere tiempo también para la correcta elaboración de los materiales educativos que darán soporte a los cambios curriculares, la entrada en vigor de los programas de estudio se hará en dos etapas:

1ª etapa, ciclo escolar 2018-2019:

I. Componente de Formación académica: 
· Preescolar: 1º, 2º y 3º grados
· Primaria: 1º y 2º grados
· Secundaria: 1º grado
II. Componente de Desarrollo personal  social:
· Todos los grados de Educación Básica
III. Componente de Autonomía curricular:
· Todos los grados de Educación Básica

2ª etapa, ciclo escolar 2019-2020:

I. Formación académica: 
· Primaria: 3º, 4º, 5º, y 6º grados
· Secundaria: 2º y 3º grados

Friday, October 07, 2016

Javier Treviño y los avances en materia de educación en México

Una reforma con énfasis en el aprendizaje

Mensaje de Javier Treviño, Subsecretario de Educación Básica
Segundo seminario de profesores del Colegio Miraflores
23 de septiembre de 2016

El 15 enero de este mismo año, tuve la oportunidad de estar con ustedes en la primera edición de “Formándonos Trascendemos”.

Entre otras ideas, mencioné que el México educativo de hoy es más complejo que el de hace varias décadas.

También me referí al impresionante crecimiento de la educación en México, para pasar, en muy pocas décadas, de un sistema educativo básico que servía casi exclusivamente a las élites, a un sistema educativo abierto para todos los niños y jóvenes.

Este sistema aspira, sin descanso, a proporcionar las mismas oportunidades para todos, como mínimo, y las mejores oportunidades para quienes más lo necesitan, atendiendo a razones de equidad y de inclusión.

Como ustedes saben mejor que yo, cuando el Estado mexicano decidió, desde hace ya varias décadas, incursionar en el camino para cumplir con el objetivo de atención y educación para todos, se detonaron impresionantes desafíos en calidad.

Ése es el mayor desafío de casi todos los sistemas educativos del mundo: la calidad.

En países con severos desequilibrios socio-económicos, y con diversidad y riqueza cultural, el desafío de la calidad es monumental.
¿Por qué? Porque el Estado y la sociedad no sólo deben atender una aspiración a la calidad, sino hacer frente a los reclamos y aspiraciones de equidad e inclusión.

Es sencillo establecer en los planes de desarrollo y programas educativos sectoriales los ideales y objetivos de cobertura, calidad, equidad e inclusión. Decirlo es fácil. Implementarlo es extraordinariamente complejo, con tareas que con frecuencia se tornan imposibles en el corto y mediano plazo. (Decía uno de los gurús de la gestión de negocios que las estrategias son simples mercancías; el arte está en la implementación.)

Porque en la política pública de la educación, la autoridad no sólo lucha por avanzar en metas ideales sino que la función tiene que realizarse frente a grandes inercias o limitaciones como son los famosos desafíos estructurales, tales como la pobreza, inequidad, segregación; también a las restricciones  administrativas como los recursos limitados y decrecientes; y a los obstáculos culturales, como el rompimiento de hábitos y el reforzamiento de valores.

A estos desafíos estructurales se suma, en la vida de la política pública, otra realidad: las presiones políticas que provienen, en muchos casos, de arreglos y desarreglos de grupos de interés y líderes sociales y políticos de raíces muy profundas.

Por todo ello, yo veo a la Reforma Educativa impulsada por el Presidente Enrique Peña Nieto, como la mejor forma de acercarnos a las aspiraciones de calidad, equidad e inclusión, en un recorrido especialmente difícil porque, para decirlo en términos funcionales, la curva está cambiando de tendencia.

Esta Reforma Educativa, tiene un mérito que a mi parecer es permanente: el énfasis y el enfoque en el aprendizaje.
En esto, creo yo, no hay vuelta de hoja. Es además una tendencia mundial de largo plazo y alcance.

En la profundidad de la Reforma se reconoce, de alguna manera, que no sólo existen los estudiantes como tales sino aprendientes; que los maestros además de ser expertos en docencia son expertos en aprendizaje, siguiendo un viejo dicho del nuevo paradigma: “enseña menos; aprende más”.

En esta avenida, la Reforma también le coloca especial atención a las causas o factores que explican o predicen los resultados educativos.

Creo que todos hemos aprendido --y lo estamos tratando de encarar a través de la política educativa-- que tanto la pobreza como la abundancia, en los contextos de los estudiantes que asisten a la escuela, son cruciales para el trabajo pedagógico en la comunidad de aprendizaje.

En otras palabras, lo que sucede en los hogares  --tanto de pocos recursos como de muchos recursos-- es tan importante, o más importante, que las escuelas, ricas o pobres, para explicar el éxito o fracaso de los aprendizajes.

La escuela, pública o privada, no puede sola; y la pedagogía moderna, más orientada al aprendizaje que a la enseñanza --sin abandonarla por supuesto-- sabe que las grandes barreras para el aprendizaje de los niños y jóvenes antes de ingresar a las escuelas, día tras día, son la pobreza, la tensión tóxica ocasionada tanto por hogares con padres en condiciones de pobreza crónica, como por hogares con padres en condiciones de riqueza pero ausentes, negligentes o excedidos en sus expectativas respecto a sus hijos.
La fascinación por la educación también puede ser una trampa, cuando la cultura del hogar y de la escuela misma, no promueve un aprendizaje lúdico, fluido, divertido, armonioso y cooperativo.

El éxito en la educación de una escuela o de un sistema educativo no es si somos tan exigentes y competitivos que solo unos cuantos sobresalen; sino si somos tan pedagógicos y visionarios de manera que no unos cuantos brillen, sino que todos sean exitosos. Podríamos decir que el bienestar de mis hijos depende del bienestar de los hijos de mis vecinos.

Estimadas maestras y maestros:

Nada de mis actividades como subsecretario de Educación Básica de la SEP me da más gusto que tener la oportunidad de participar en sesiones en las que se reconoce el esfuerzo, la dedicación, la inteligencia de las maestras y los maestros.

No hay duda: vivimos momentos vertiginosos en educación. Las dos últimas décadas del siglo pasado se caracterizaron por cambios en todos los órdenes de la vida de México y el mundo. La educación no fue la excepción; al contrario, fue la punta de lanza de cambios radicales que pensamos eran signo de la época y serían la pauta a seguir por mucho años más.

A la luz de hallazgos muy recientes en las ciencias que impactan sobre los quehaceres de la educación de niños y jóvenes, la educación y el aprendizaje siguen cambiando.

Ahora, en el segundo quinquenio de la segunda década del siglo XXI, me pregunto si dichos cambios, que vimos como definitivos en el siglo pasado, no fueron más que un aperitivo del platillo principal de hoy y de mañana.

Estamos aprendiendo muchas cosas nuevas que debemos llevar a la política educativa.

Primero, que el hogar, la familia, y lo que en ella sucede, es extraordinariamente importante para explicar y predecir el desempeño educativo.

Segundo, que dentro de los factores propios de la escuela, el docente es el más importante para el desempeño de los niños y jóvenes.

Tercero, que la comunicación entre la comunidad de la escuela y su entorno externo es crucial para permitir que la pedagogía se potencie.

Ahora sabemos también, y la educación en el mundo empezará a cambiar en ese sentido, que nuestra definición de aprendizaje tendrá que ampliarse a conceptos que van más allá de las pruebas estandarizadas.

No hay desempeño sin niños ni maestros. Y antes que el desempeño están los niños y maestros.

Y los niños y maestros tienen historias --como todos las tenemos-- sobre lo que nos gusta y no nos gusta hacer, estudiar, enseñar y aprender.

Y en ese sentido, hemos aprendido en el campo de la educación, que las emociones y, en general, que las habilidades no cognitivas son extraordinariamente importantes para aumentar el desempeño de niños y maestros.

Queremos niños y maestros felices en las escuelas; queremos que antes que sepan responder pruebas estandarizadas, amen la escuela, les encante explorar y aprender, lleguen al salón de clases listos para iniciar una jornada divertida, compartida, entretenida y, también, cognitiva. El cerebro aprende mejor cuando se divierte, cuando juega, cuando coopera, cuando socializa, cuando se desafía.

Hay dos formas de ver a la educación: por sus resultados o por sus procesos. Los dos son importantes. La obsesión por el resultado le quita la esencia al proceso de aprendizaje. Ni la falta de uno ni el exceso del otro. Queremos construir fabulosos ambientes de aprendizaje en la escuela y los queremos con rumbo. Es ahí donde los maestros y directores, con el apoyo de la comunidad ampliada de la escuela, son cruciales.

Vivimos épocas nuevas, a veces parecen una vorágine que nubla el camino a seguir. Sin embargo, nunca perderemos el rumbo si lo que promovemos en nuestras escuelas --y en el sistema educativo-- es la cooperación en lugar de la competencia; el esfuerzo en lugar de comodidad; la exploración en lugar de la estructura; la diversión en lugar del aburrimiento; la innovación en lugar de la repetición; el entusiasmo en lugar de la obligación.

Nuestro gran desafío para las décadas que vienen no es cómo hacer y tener las mejores escuelas del mundo, sino cómo lograr que nuestras escuelas entusiasmen a los niños y maestros para una vida de aprendizaje. Si los niños y maestros llegan a las escuelas con entusiasmo, compromiso, saludables, centrados todos en el bienestar y felicidad de los niños, el desempeño subirá como la espuma.


Muchas gracias.