Tuesday, December 08, 2020

El reto de Tatiana Clouthier

 El reto de Tatiana Clouthier

 

Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

 

Al llegar a su oficina, en la torre de la avenida Alfonso Reyes, la nueva Secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, debería fijarse un objetivo fundamental: dar certidumbre a las inversiones y generar confianza. Ése es el eje central de su tarea. 

 

La Secretaria tiene una gran oportunidad, en un entorno complejo derivado de la pandemia y los esfuerzos de reactivación económica. Pero la tarea no es sencilla. Tiene que avanzar, simultáneamente en, al menos, 15 frentes:

 

1.     Necesita pensar diferente a la doctrina que nos recetan todas las mañanas desde el púlpito de Palacio Nacional. Es cierto que, para una reactivación económica con equidad, se requiere reforzar la atención a los sectores de la población más desfavorecidos. Los programas sociales del gobierno son importantes, pero no son suficientes para impulsar la movilidad social. México requiere inversión y empleos.

 

2.     Tiene que eliminar la discrecionalidad, el exceso de normas y trámites que inhiben la inversión y el desarrollo. Las sorpresas, el cambio de reglas que genera incertidumbre a las empresas, se alejan de lo que debería ser la 4T. México necesita un ambiente de negocios propicio para la inversión donde impere la certeza, con reglas claras, estables y bajo la conducción de un Estado de derecho fuerte y eficaz. 

 

3.     Debe recordar a sus compañeros que en la esencia de la 4T está el compromiso con erradicar la corrupción, mantener la estabilidad macroeconómica, operar mecanismos transparentes que tomen en cuenta la sustentabilidad, que contribuyan a resolver los obstáculos que enfrentan la inversión privada y la creación de empleos. El compromiso es facilitar y alentar normativamente la creación de empresas y la actitud emprendedora de los mexicanos.

 

4.     Tiene que lograr que sus compañeros de gabinete también cambien la mentalidad, que dejen a un lado, de una vez por todas, la falacia del juego suma cero. Se puede establecer una relación en la que tanto el gobierno como las empresas ganen. La Secretaria de Economía debe convertirse en una “mediadora honesta” con el resto del gabinete y promover la inversión, eliminar los obstáculos, apoyar a los empresarios en su interlocución y gestiones. Ella puede abrir la puerta del diálogo con todos los sectores. Debe lograr que sus compañeros de gabinete entiendan la relevancia del contacto con el sector privado, del trabajo en equipo. Nunca debe olvidar que las empresas son aliadas del gobierno. 

 

5.     Debe ser el canal que garantice que todas las modificaciones normativas del gobierno respeten el marco legal. La Secretaría de Economía es depositaria de las “normas oficiales mexicanas” (NOM). Es la cabeza de sector de la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria. Debe asegurarse que las normas que pretenden aplicar todos los sectores, y que afectan a la industria y al comercio, ya sean de salud, alimentos, energía, promuevan la inversión y no la desalienten.

 

6.     Es la encargada de la negociación y la implementación de los tratados comerciales internacionales. Muy pronto habrá un nuevo gobierno en Estados Unidos y a todos nos preocupa la implementación adecuada del T-MEC. La Secretaría de Economía tiene que echar a andar todos los comités temáticos del T-MEC entre los tres gobiernos. Ahí se fijan las agendas para lograr los beneficios, los límites, reglas de convivencia, modificaciones legales y normativas. Debe diseñar programas integrales, sector por sector, que aseguren el cabal cumplimiento de los compromisos, particularmente en temas sensibles como el laboral y ambiental. 

 

7.     Debe recordar que en la implementación del T-MEC, el reto laboral será enorme. La relación con la Secretaría del Trabajo será fundamental. Cuando la Secretaría de Economía anticipe o sea notificada de un caso de una investigación laboral, tendrá que avisar y actuar estratégicamente. Requerirá adoptar una actitud proactiva, y no reactiva, ante todas las posibles diferencias que pudieran surgir, además de operar una estrategia legal de contención.

 

8.     Debe reconocer que hay dos elementos que hacen al T-MEC todavía más valioso: la pandemia y la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Las compañías globales están buscando disminuir el riesgo y mover la producción más cerca de los consumidores. La geografía es fundamental. Y las empresas que tienen alta exposición a China fueron muy afectadas con los altos aranceles que les impuso el gobierno de Trump. Están tratando de reducir “el riesgo chino”.

 

9.     Debe reconocer que el T-MEC, la proximidad geográfica y la naturaleza complementaria de las tres economías hacen de América del Norte una opción atractiva para las empresas globales. México ya está ganando espacio por la guerra comercial entre Estados Unidos y China y puede atraer más inversiones. Si vemos las cifras que comparan el comercio entre 2018 y 2019, hay una reducción neta de exportaciones chinas a Estados Unidos. Después de Vietnam, México ha sido el país que más se ha beneficiado. 

 

10.  También debe saber que no todo es T-MEC. La Secretaría de Economía tiene una gran tarea en lo relacionado con los tratados con la Unión Europea y la Alianza del Pacífico. Debe ahora establecer un grupo de trabajo para definir la estrategia global de negociaciones, incluyendo opciones para incorporar a Estados Unidos y China al TPP11, seguir analizando la política de aranceles, competencia desleal y contrabando.

 

11.  Debe estar consciente de que no todo es el glamour de lo internacional. En el frente interno, la Secretaria tiene que salir a todo el país a visitar, región por región, a los empresarios locales para conocer sus necesidades reales. Coordinarse con los secretarios de desarrollo económico de los gobiernos de los estados para promover mayores inversiones localmente. Estimular que los gobiernos estatales siempre se manejen en un estado de derecho y promuevan la desregulación de la actividad económica.

 

12.  Tiene ante sí, una gran oportunidad de fortalecer a las micro, pequeñas y medianas empresas para conservar el empleo y el ingreso de los trabajadores. Con ello detonaría la competitividad que tanto requiere nuestro país. Estas son las empresas que generan el mayor número de empleos y son las que más están sufriendo con la contingencia del Covid-19. El gobierno no ha diseñado todavía los apoyos específicos para atenderlas. La Secretaria debería enfrentar también las necesidades de comercio y abasto en las zonas marginadas y particularmente en las áreas inundadas. 

 

13.  Debe saber que es ahora su oportunidad para redirigir las funciones y créditos de la banca de desarrollo verdaderamente al desarrollo. Fortalecer la integración nacional en las cadenas globales, y junto con la industria definir esquemas para aprovechar las reglas de origen y aumentar el contenido nacional de las exportaciones.

 

14.  Tiene que aplicar diligentemente las medidas de protección y fomento a la industria nacional, incluyendo medidas de prácticas comerciales, propiedad industrial, desregulación. Diseñar protocolos sanitarios en toda la industria similares a los de minería. Llevar a cabo un mapeo muy detallado de los diferentes tipos de financiamiento público federal y estatal, así como privado, para las empresas.

 

15.  La Secretaría de Economía no puede estar ajena al plan de infraestructura, que recientemente se anunció en Palacio Nacional, como mecanismo para presentar de manera constante nuevos proyectos y consolidar el esquema de colaboración entre sector privado y gobierno.

 

En suma, la Secretaría de Economía cuenta con instrumentos externos e internos para promover el crecimiento. Si la nueva Secretaria fortalece su equipo y logra utilizar adecuadamente estos dos instrumentos para la promoción del crecimiento económico, México estará mejor equipado para la reactivación económica durante y después de la pandemia.

 

https://www.sdpnoticias.com/columnas/javier-trevino-economia-tatiana-clouthier-amlo-estados-unidos.html

Monday, December 07, 2020

2021, el año que viviremos peligrosamente

 2021, el año que viviremos peligrosamente

 

Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

 

Recuerdo la extraordinaria película australiana “El año que vivimos peligrosamente”, dirigida por Peter Weir y estrenada en 1982. Linda Hunt ganó un Oscar a la mejor actriz secundaria. Guy Hamilton (Mel Gibson), un periodista australiano, llega a Yakarta, Indonesia para cubrir la explosiva situación que vive el país, durante el derrocamiento del presidente Sukarno. Allí conoce a Billy Kwan (Linda Hunt), un fotógrafo (sí, ella interpreta un papel masculino) que le introduce en esa cultura y actúa como su guía. Kwan le presenta a Jill Bryant (Sigourney Weaver), una funcionaria de la embajada británica, con quien Guy mantiene una intensa relación amorosa mientras el país se debate entre la revolución comunista o la dictadura militar.

 

La elección intermedia del 6 de junio de 2021 será la más grande en la historia de México, tanto por el número de cargos a elegir, como por la infraestructura y la participación. Se elegirán 21,368 funcionarios públicos, 3,528 representantes populares, 302 más que en 2018; habrá concurrencia electoral local y federal. Estarán en juego 15 gubernaturas, 500 diputados federales (siendo la primera vez que podrán reelegirse los integrantes de la legislatura actual), 1,063 diputados de 30 congresos locales, 1,926 alcaldes de 30 entidades.

 

Se proyecta una lista nominal de 94 millones 800,000 electores, 5 millones más que en 2018. Se instalarán 161,550 casillas, 4,000 más que en el 2018. Se requiere un millón de funcionarios de casilla para la jornada electoral. En esta elección habrá alianzas de partidos y un escenario nuevo, desconocido hasta el momento, derivado de la pandemia del Covid-19, lo que puede alterar la forma de llevar a cabo las campañas y la elección.

 

2021 será el año que viviremos peligrosamente porque mientras que en México estaremos distraídos y ocupados con la contienda electoral, los demás países del mundo se enfocarán en lo que realmente es importante para sus sociedades. 

 

La revista The Economist publicó la extraordinaria edición anual de “El mundo en el 2021”. Y el editor Steve Carroll nos presenta, para abrir boca, las diez tendencias que debemos observar el próximo año. Inicia diciéndonos que no todo es pesimismo.

 

En cuanto a las disputas internacionales sobre las vacunas, las discusiones pasarán de la elaboración al reto de la distribución.  La lucha será entre los países para definir quién se queda con ellas y cuándo. Y, por si eso fuera poco, la gran pregunta será cuánta gente podría rehusarse a la vacunación.

El editor también nos explica que, en la medida en que las economías rebotan relativamente por los efectos de la pandemia, la recuperación será más bien irregular. Los esfuerzos de los gobiernos no son constantes ni estratégicos, van de un lado a otro, dándoles respiración artificial a algunas empresas o ayudando a los trabajadores que perdieron sus empleos. Así que veremos la danza de las empresas fuertes y débiles, que se apartarán unas de otras cada vez más.

 

Otra tendencia, sin duda, será la necesidad de enmendar el nuevo desorden mundial en que vivimos. ¿Qué tanto podrá Joe Biden arreglar el orden internacional basado en reglas obsoletas? Ya dijo que empezará con el zar del clima John Kerry y el tratado sobre el cambio climático de París, pero también con su equipo de seguridad nacional y el acuerdo nuclear con Irán.  Habrá que cargar con el terrible legado internacional de Trump.

 

Los editores de The Economist creen que las tensiones entre Estados Unidos y China seguirán. La guerra comercial entre los dos países no cesará. Al contrario, Biden fortalecerá relaciones con sus aliados para hacer frente a China en la guerra comercial con más efectividad.  La clave será ver si los aliados de Estados Unidos toman parte seriamente o no en esta estrategia. 

 

Una de las tendencias más interesantes a las que hace referencia la revista es que son precisamente las empresas las que estarán en la línea de fuego. El campo de la batalla geopolítica en el mundo es el de los negocios. Los líderes empresariales se enfrentarán a las presiones de sus gobiernos, pero eso no es todo. Lo malo es que también tendrán presiones de sus empleados, colaboradores y clientes que les exigirán que adopten un papel más relevante ante el cambio climático y ante la necesidad de avanzar en la justicia social.

 

Para nadie es una sorpresa que en el 2020 se han transformado los procesos tecnológicos. La pandemia aceleró la adopción de nuevos modelos, videoconferencias, compras en línea, trabajo desde casa, aprendizaje a distancia. Seguramente en 2021 vamos a ver cómo se consolida el uso de la tecnología para el trabajo a distancia.

 

El turismo es una de las actividades más afectadas por la pandemia y la recesión económica. Se ha vuelto una actividad pequeña. El énfasis ha sido en viajes dentro de los países. Las aerolíneas, hoteles, productores de artesanías, todos verán tiempos difíciles en 2021. El número de estudiantes extranjeros en las universidades se reducirá. El intercambio cultural también sufrirá una caída severa.

 

Una de las oportunidades que se derivan de la crisis es la posibilidad real de asumir responsabilidad y tomar acción en todo lo concerniente al cambio climático. Los mayoría de los gobiernos invierten en planes verdes de recuperación para crear empleos y reducir emisiones. ¿Qué tan ambiciosos serán los compromisos para la reducción de emisiones en la conferencia sobre el clima? No lo sabemos todavía. Pero Estados Unidos tendrá un papel diferente al de Trump. Eso es un alivio.

Aunque pensemos que podamos darle vuelta a la página para abandonar el año en donde creímos que ya lo habíamos visto todo, el próximo será tal vez igual, en donde muchas cosas y eventos tendrán que posponerse. 

 

Lo interesante de la publicación de The Economist es que nos hace ver que lo que vivimos en 2020 es una alarma que nos permite advertir otros riesgos. Los académicos y analistas intentarán llamar la atención de los políticos para que atiendan otros riesgos a los que no se les ha puesto el interés suficiente, como la resistencia a los antibióticos, el terrorismo nuclear y muchos más.

 

El próximo año va a ser impredecible, dadas las interacciones entre la pandemia, una recuperación económica desigual y un entorno geopolítico fraccionado. Lo que nos recuerda la edición de “El mundo en 2021” es que la pandemia es una advertencia para la humanidad. No importa todo el progreso tecnológico que hayamos logrado, la humanidad es altamente vulnerable a las catástrofes que nos pueden azotar.

 

Las diez tendencias descritas por The Economist tendrán un impacto directo en nuestro país. Mientras tanto, en México nuestros líderes estarán distraídos. Cuando más necesitamos la atención del presidente de la república, los gobernadores y los presidentes municipales, sobre los retos de las políticas públicas para enfrentar la pandemia y lograr la reactivación de la economía, tendremos a un país dividido en campaña electoral. Unos quieren llegar y otros quieren protegerse y evitarse riesgos y problemas al salir. Ninguno parece poner atención a las diez tendencias que The Economist nos prescribe para el 2021. No podemos quedarnos solamente como espectadores de lo que ocurre en el mundo. Será un año en el que los ciudadanos viviremos peligrosamente.

 

 

https://www.sdpnoticias.com/columnas/javier-trevino-estados-unidos-futuro-mexico-elecciones.html

 

Friday, December 04, 2020

AMLO necesita un "mediador honesto"

 AMLO necesita un mediador honesto

 

Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

 

Con la novedad de que, ante la salida de Alfonso Romo, el Presidente López Obrador decidió eliminar la posición de Jefe de la Oficina de la Presidencia. “La Oficina de la Presidencia desaparecerá porque ya no hace falta” dijo AMLO. Con esta decisión, su administración aprovechará para ahorrar. 

 

¿Qué le queda ahora? Pues el Presidente tiene todavía en su oficina un Coordinador de Asesores, un Secretario Particular, un Coordinador General de Comunicación Social y Vocero, un Coordinador de Estrategia Digital Nacional, un Coordinador General de Programas Integrales de Desarrollo, un Coordinador General de Política y Gobierno y un Coordinador de Memoria Histórica y Cultural de México.

 

Uno de ellos podría convertirse en el “mediador honesto” para implementar un sistema de toma de decisiones de “promoción y defensa múltiples” que ayude al Presidente a lograr un mejor gobierno. 

 

¿Y qué es esto del “mediador honesto”?

 

Ayer y antier escribí que, en Estados Unidos, los Presidentes han adoptado, por lo general, uno de tres enfoques para organizar la información proveniente de su equipo de asesores, de las secretarías y demás agencias del gobierno: la “adhocracia” (que proviene del término “ad hoc”) https://bit.ly/3g8YfNF, la “administración centralizada” https://bit.ly/36EjSSP y la “promoción y defensa múltiples” (multiple advocacy). 

 

Hoy voy a escribir sobre el tercer enfoque. El modelo de “promoción y defensa múltiples” es un sistema abierto diseñado para que el Presidente escuche y lea argumentos y puntos de vista opuestos, presentados por sus colaboradores, que son los creadores y defensores mismos, en lugar de que sean filtrados a través de la cabeza de un equipo de asesores. Estos “puntos de vista en competencia” se presentan en forma conjunta para permitir el intercambio y la argumentación entre los promotores y defensores de las políticas. 

 

Con este sistema se intenta que el Presidente tenga una reunión con asesores, secretarios y directores de agencias en la que se brinde a los participantes la oportunidad de exponer sus puntos de vista ante el jefe del ejecutivo.

 

Este método depende de un director ejecutivo del proceso, un “mediador honesto” que en inglés se le conoce como “honest broker”, quien asegura que el mecanismo sea equilibrado, justo y que todas las partes que tienen un interés legítimo en el asunto estén representadas. Se trata de que se evalúen todos los puntos de vista y consideraciones. Que nadie quede excluido. 

 

La premisa de este modelo es fomentar la competencia de ideas y puntos de vista como el mejor método para diseñar una política. No se intenta dejar a los promotores y defensores sin un adecuado control, sino de fomentar una competencia ordenada, sistemática y balanceada. El Presidente debe escuchar con atención, considerar los análisis y argumentos, pedir clarificación, sopesar la evidencia y decidir. 

 

Bajo este sistema, el equipo de asesores del Presidente es pequeño y el director ejecutivo debe ser un negociador y conciliador, en pocas palabras, un “mediador honesto”. Las secretarías y agencias proveen la información, la tarea que desempeña el cuerpo de asesores es sistematizarla y garantizar que no falte ninguna pieza importante en el esquema.

 

Este sistema de organización del equipo de asesores del Presidente permite que todos los puntos de vista sean explorados, de tal forma que la calidad de las alternativas y de los argumentos sea mejor. También cierra la brecha entre la formulación y la ejecución de las políticas de tres formas: en primer lugar, provee información valiosa sobre las implicaciones administrativas de cada propuesta; segundo, logra que aquéllos que tienen que llevar a la práctica las decisiones entiendan mejor la racionalidad existente detrás de un programa; y, por último, fortalece el apoyo requerido hacia las políticas presidenciales, en las secretarías y agencias. En otras palabras, si aquél que debe implementar una política también formo parte del proceso en que se tomó la decisión, entonces es casi seguro que no se opondrá, ni fomentará prácticas subterráneas de bloqueo.

 

En Estados Unidos, muchas de las decisiones presidenciales se toman cuando se preparan y refinan iniciativas que se someterán ante el Congreso. Si se desea que esas propuestas permanezcan razonablemente intactas, entonces el Presidente necesita todo el apoyo de las secretarías y agencias. La credibilidad de los secretarios y directores de agencias en la defensa y generación del apoyo de los grupos de interés depende de su vinculación real con la propuesta del Presidente. Su participación durante el proceso, y la sensación de que esa propuesta es en parte suya, influyen significativamente en su entusiasmo por la promoción y defensa de la política en las últimas etapas del proceso.

 

La “promoción y defensa múltiples” refleja la correlación de fuerzas en el proceso político. El Presidente tendrá una mayor capacidad de liderazgo en el poder ejecutivo en la medida en que los secretarios sean percibidos como actores que tienen acceso directo. Si a un secretario se le ve frecuentemente en la Casa Blanca, en reuniones de trabajo con el Presidente, quiere decir que es escuchado, que tiene poder y su reputación se fortalecerá. Además, si los secretarios participan, ampliarán su visión de los problemas y no se opondrán ni bloquearán las políticas.

 

Entre las desventajas de este sistema se encuentra una muy importante: la dificultad de operarlo. Las disparidades existentes entre los participantes promotores y defensores de políticas (recursos, talento, habilidades) distorsionan el proceso. La participación de cada uno de los actores toma mucho tiempo, hay un gran riesgo de filtraciones de información a la prensa y a los grupos de interés. 

 

En virtud de que el énfasis está puesto en definir diferencias, y no en generar consensos, este sistema obliga a que todas las decisiones deban ser tomadas por el Presidente. Por último, al considerar a todas las partes involucradas como iguales, se puede cometer el error de no asignar pesos específicos entre los participantes. Hay unos secretarios más iguales que otros.

 

En muchas ocasiones, el tipo de prioridades y temas que se incluyen en la agenda de un Presidente dependen del sistema que haya adoptado para manejar a su equipo de asesores. De ahí deriva la importancia de que podamos conocer cuál será el método elegido ¿”adhocracia”, “administración centralizada”, “promoción y defensa múltiples”, u otro? 

 

Aún cuando ya decidió ahorrar y eliminar la posición de Jefe de la Oficina de la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador necesita un modelo de toma de decisiones. Su popularidad debe ser urgentemente complementada con un buen sistema y con un buen equipo, por el bien de todos.

 

https://www.sdpnoticias.com/columnas/javier-trevino-gabinete-toma-de-decisiones-amlo.html

Thursday, December 03, 2020

¿Y después de Alfonso Romo?

 ¿Y después de Alfonso Romo?

 

Javier Treviño

 

@javier_trevino

 

 

Alfonso Romo dejó su puesto como Jefe de la Oficina del Presidente. Fue un actor muy valioso dentro del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Para las empresas nacionales y extranjeras, así como para las organizaciones del sector privado, fue un interlocutor abierto con el que siempre se pudo entablar un diálogo sincero. Su compromiso con México ha sido permanente. Seguramente seguirá trabajando por el bien de nuestro país. Pronto, la 4T lo va a extrañar.

 

La inesperada salida de Romo, quien era además el Coordinador del Gabinete para el Crecimiento Económico, ilustra muy bien la serie de artículos que inicié ayer, con “Adhocracia” https://bit.ly/3g8YfNF . Escribí que no sabemos cómo toma las decisiones el Presidente. ¿Hay un método? ¿Deberíamos conocerlo? La llegada de un nuevo Jefe de la Oficina del Presidente abre una ventana para introducir un modelo de toma de decisiones. La popularidad del Presidente necesita urgentemente ser complementada con un buen sistema y con un buen equipo. 

 

Ayer comenté que, en Estados Unidos, los Presidentes han seguido por lo general uno de tres enfoques generales para organizar la información proveniente de su equipo de asesores, de las secretarías y demás agencias del gobierno: la “adhocracia” (que proviene del término “ad hoc”), la “administración centralizada” y la “promoción y defensa múltiples” (multiple advocacy). 

 

Hoy voy a escribir sobre el segundo enfoque, la “administración centralizada”. Bajo este sistema, se confía plenamente en el Jefe de la Oficina Ejecutiva del Presidente y los equipos de asesores de la Casa Blanca para que, por su conducto, se filtren las ideas propuestas y recomendaciones de las secretarías y agencias del gobierno, antes de que lleguen al escritorio del Presidente. El equipo de asesores tiene como misión trascender la perspectiva limitada de las secretarías y agencias, porque existe la presunción de que a cada unidad burocrática sólo le interesa su parcela de poder y no analiza los problemas en toda su complejidad.

 

Lo que se busca con este sistema es que el análisis y las recomendaciones provengan de individuos que comparten la misma perspectiva del Presidente. Los asesores manejan el flujo cotidiano de información que proviene de las secretarías y analizan los problemas, evalúan la información relevante y las alternativas de una manera objetiva. Los equipos de se convierten en grupos muy grandes y complejos con el propósito de que los asesores se especialicen, que desarrollen contactos dentro del poder ejecutivo, que puedan monitorear eventos y recabar información. 

 

Dentro de sus actividades, los asesores analizan las propuestas de las secretarías y agencias, median entre ellos cuando hay algún conflicto, describen los temas importantes y las consideraciones relevantes, en suma, definen las decisiones que debe tomar el Presidente.

 

Hay quienes consideran al Presidente como un tomador de decisiones racional y unitario, aislado de los desacuerdos existentes entre los demás participantes. Otros argumentan que el sistema de “administración centralizada” tiene como fin proveer un análisis “objetivo” al Presidente. No obstante, los asesores, bajo este sistema, pueden volverse defensores y promotores de ciertas políticas porque no son verdaderos intermediarios, ni conciliadores, entre diferentes intereses. Ellos conocen muy bien al Presidente, tienen acceso a él y, por ello, se sentirán con mucha mayor fuerza para proponer alternativas de política socavando, en ocasiones, la posición de alguna secretaría o agencia. 

 

La “administración centralizada” busca superar las inercias y parroquialismos de las dependencias federales. El Presidente tiene más control sobre el proceso de formulación de políticas, aunque el poder se llega a concentrar en los tres individuos que dirigen el Consejo de Seguridad Nacional, el Consejo de Política Económica, o el Consejo de Política Interna.

 

Es interesante destacar que, utilizando este sistema, los equipos de asesores del Presidente no sólo se convierten en los generadores de opciones de políticas para la toma de decisiones, sino que también logran llevar algunos temas a la agenda gubernamental que no llegarían a la Casa Blanca de otra manera.

 

Un grupo centralizado de asesores puede ser de gran ayuda para solucionar el permanente conflicto burocrático, es un equipo competente y leal al Presidente, que se dedica a servirle y que le responde rápidamente. Mantiene, relativamente, la discreción y previene las filtraciones de información a la prensa antes de que se anuncie una política.

 

Aun cuando parecería ser un sistema muy adecuado para el Presidente, presenta también desventajas.

 

Los asesores no llegan al grado de objetividad deseado porque, al especializarse y desarrollar sus propios puntos de vista y opiniones, se convierten en promotores y defensores de ciertas políticas. Presentan al Presidente lo que él quiere escuchar, en virtud de que ya lo conocen muy bien.

 

A pesar de que el equipo de asesores es grande, si se compara con todos los recursos que tiene el poder ejecutivo, y con toda la experiencia de los funcionarios que trabajan en los departamentos y agencias permanentemente, se convierte en una entidad relativamente pequeña, carente de la capacidad para realizar un examen integral de los problemas.

 

Al excluir a funcionarios importantes de las deliberaciones, cuando se analizan las alternativas de política, los equipos de asesores pueden afectar la capacidad del Presidente para conducir el poder ejecutivo.

 

Si se excluye a las secretarías y a las agencias del proceso de definición de las acciones, se toman decisiones que no reflejan necesariamente la realidad política. Los actores externos, como académicos, organizaciones de la sociedad y grupos de interés, expresan sus puntos de vista a través de estas organizaciones y son precisamente estas dependencias las que conocen mejor las posibles reacciones del Congreso y del público ante las medidas.

 

Trabajar bajo el modelo de “administración centralizada” constituye una carga excesiva para el Jefe de la Oficina Ejecutiva del Presidente. Si tiene que tomar parte en el análisis de todos los temas que decidirá el Presidente, forzosamente algunos asuntos tendrán prioridad, y muchos otros temas tendrán que esperar su turno. El coordinador de asesores se vuelve un cuello de botella y el sistema no puede reaccionar cuando viarios temas surgen a la vez.

 

Por último, es muy probable que algunos problemas sean sacados del proceso normal y se lleven a la oficina del Presidente sin consultar a nadie previamente. Esto sucede cuando los temas son sensibles, requieren decisiones rápidas o los asesores y el Presidente tienen una fuerte predisposición hacia ellos. Esto puede socavar la moral y la iniciativa de las secretarías y agencias y a perder la objetividad necesaria. Además, no se podrían movilizar los recursos que tienen a su disposición las secretarías y agencias para su implementación. 

 

El resultado de utilizar un modelo de “administración centralizada” sería la ampliación de la brecha entre la formulación de las políticas y la ejecución. Eso quiere decir que se aislaría al Presidente del resto del poder ejecutivo.

 

¿Y después de Alfonso Romo qué podemos esperar? ¿Adoptará el Presidente un sistema, un método, para tomar decisiones? ¿Seguiremos en la adhocracia? ¿Pasaremos a la administración centralizada? ¿O lograremos tener un sistema moderno de promoción y defensa múltiples de las políticas gubernamentales?


https://www.sdpnoticias.com/columnas/javier-trevino-gabinete-alfonso-romo-amlo-toma-de-decisiones.html

Adhocracia

 Adhocracia

 

Javier Treviño

 

@javier_trevino


Miércoles 2 de diciembre de 2020

 

 

El Presidente de la República cumplió dos años en su encargo. En su mensaje de ayer destacó los logros de su gobierno, la manera diferente de hacer las cosas y el apoyo que recibe de la población. Más allá del anuncio de compromisos cumplidos y del ritual de las más de 500 conferencias de prensa matutinas, todavía no sabemos cómo toma las decisiones. ¿Hay un método? ¿Un sistema? ¿Deberíamos conocerlo? 

 

Eso me recordó un análisis que hice, hace ya algunos años, sobre los modelos de toma de decisión de los Presidentes de los Estados Unidos. Los Presidentes reciben asesoría e información de muchas maneras y de diferentes fuentes. Los problemas públicos se encuentran cada vez más interrelacionados. El poder en el Ejecutivo es cada vez más difuso y, sin embargo, la clientela del Presidente espera políticas más coherentes e integrales. Por todo ello, los Presidentes han intentado reconciliar su método de toma de decisiones con los múltiples objetivos de la agenda presidencial.

 

Antes de tomar una decisión, los Presidentes necesitan información relevante y confiable, presentada de una manera que sea clara y útil, precedida de un análisis cuidadoso en el que se presente una gama completa de alternativas realistas, puntos en controversia identificados claramente, además de la descripción de las ventajas y desventajas de cada una de las diferentes opciones. Los Presidentes también necesitan establecer un proceso de asesoría que diferencie los problemas graves de los menores, de tal manera que puedan dedicar su tiempo de una manera más eficiente. El sistema de asesoría debe responder rápida y efectivamente ante las crisis y generar enfoques creativos ante los problemas cotidianos.

 

Cuando se establece un sistema de asesoría presidencial en la Casa Blanca, se considera cómo se influirá en la capacidad de liderazgo del Presidente y cómo se asegurará la instrumentación de las decisiones tomadas. Roger B. Porter, profesor de la Universidad de  Harvard y consejero presidencial de Ford y Reagan, señala que desde el establecimiento de la Oficina Ejecutiva del Presidente y el aumento en el equipo de asesores y consultores de la Casa Blanca, los Presidentes han seguido por lo general uno de los tres enfoques generales para organizar la información proveniente de su equipo de asesores y consultores, de los departamentos ejecutivos y las agencias: la “adhocracia” (que proviene del término “ad hoc”) , la “administración centralizada” y la “promoción y defensa múltiples” (multiple advocacy).

 

En el artículo de hoy, sólo voy a hablar de la “adhocracia”. Cualquier parecido con la realidad mexicana es mera coincidencia. El fundamento de este sistema es confiar cada vez menos en procesos regulares y sistemáticos para recibir asesoría. El Presidente distribuye las tareas, selecciona a aquéllos a los que va a escuchar y decide cuándo lo hará. Es él quien define las actividades de sus asesores, o de los expertos a quienes encarga un trabajo determinado.

 

Este sistema debería ser utilizado sólo durante un período corto, que corresponde a la transición presidencial. En virtud de la falta de experiencia de los colaboradores que llegan a un nuevo puesto, el Presidente encarga una tarea específica a un individuo, o a un grupo de trabajo, mientras se llega a conocer la institución. Sin embargo, algunos Presidentes deciden que este sistema no se utilice temporalmente, sino que lo instituyen de manera permanente, como su “sistema móvil” de asesoría. Es decir, se asigna la responsabilidad a un individuo o a un grupo para una tarea específica y una vez tomada la decisión se deshace el grupo. 

 

Este sistema, en su origen, provoca el caos. Se comenta que Franklin D. Roosevelt utilizaba este método de manera frecuente y gustaba de enfrentar a sus colaboradores, encargando la misma tarea a dos o más funcionarios. Roosevelt se preocupaba por los detalles y sólo él tenía la información completa, mientras que sus colaboradores tenían sólo fragmentos. 

 

El sistema de Roosevelt daba lugar al caos. Por ello, la realidad se impuso y después de FDR todas las oficinas de asesores y consultores de la Casa Blanca se constituyeron en una especie de “red de seguridad” para evitar cualquier tipo de “accidente en la toma de decisiones”. Así, la “adhocracia” se convirtió en un “bilateralismo múltiple” en el que el Presidente establece una relación bilateral con un individuo o grupo asesor, y una vez recibida la información, se consulta a otros individuos sobre el mismo problema. De esta manera se trata de garantizar un proceso más ordenado.

 

La adhocracia es un sistema atractivo porque proyecta la imagen de un Presidente que está al mando del gobierno personalmente. Esto explica la proliferación de los grupos de trabajo y los comités presidenciales. Cuando se crea un nuevo cuerpo que responde directamente ante el Presidente, se demuestra “su preocupación e interés” sobre el problema y se proyecta una idea y una imagen del “hombre en acción”.

 

Otra ventaja de la adhocracia es que el Presidente puede controlar fácilmente el número de asesores que participan en un tema, lo que lleva a mantener la confidencialidad. Por último, la adhocracia es muy flexible, puesto que no se finca en procedimientos rutinarios. Con este sistema se puede responder rápidamente ante cualquier problema.

 

Sin embargo, también hay desventajas al apoyarse en un sistema adhocrático. Su carácter aleatorio y asistemático conduce a que los temas sean tratados de manera irregular; los individuos o grupos designados son responsables de recabar la mejor información que esté a su alcance, de realizar el mejor análisis, de identificar y pensar en todas las consideraciones que el Presidente debe observar antes de tomar una decisión. Así que un examen integral de un problema, bajo este esquema, es difícil y poco probable.

 

La adhocracia es, por esencia, fragmentada. Quita mucho tiempo al Presidente porque es un proceso de toma de decisiones en constante estado de flujo y requiere que sea el Presidente mismo quien integre las políticas. En otras palabras, el Presidente deberá considerar, constantemente, la composición y tiempos de las tareas; debe escuchar a mucha gente, y tiene que tomar muchas decisiones sobre temas importantes y sobre temas que no lo son.

 

El sistema adhocrático excluye, la mayoría de las veces, a todos aquéllos que tienen un legítimo interés en el asunto. Además, se corre el riesgo de que los responsables se conviertan en promotores de ciertos puntos de vista e intereses, y que no le presenten al Presidente todas las opciones posibles. Henry Kissinger decía que el problema con los “promotores de políticas” es que cuando hay una crisis te recomiendan tres opciones: a) guerra nuclear, b) rendición incondicional, c) la opción que ellos quieren. 

 

Más adelante escribiré sobre los otros dos sistemas, la “administración centralizada” y la “promoción y defensa múltiples”.


https://www.sdpnoticias.com/columnas/javier-trevino-adhocracia-amlo-estilo-de-gobierno.html

Wednesday, December 02, 2020

Segundo paquete de proyectos de infraestructura

 Segundo paquete de proyectos

 

Javier Treviño

 

@javier_trevino

Lunes 30 de noviembre de 2020

 

Hoy, a las 7 de la mañana, se anunciará en Palacio Nacional el segundo paquete de proyectos para apuntalar la reactivación económica. La Secretaría de Hacienda y las organizaciones del sector privado han sido los jugadores clave para avanzar.

 

Más allá del monto de la inversión y del listado de los proyectos (que pronto conoceremos), ¿por qué es importante el anuncio? Al menos siete razones concretas:

 

a)     Se cumplió con un compromiso. 

b)     El Gobierno de México, junto con las organizaciones del sector privado, definieron un mecanismo para promover la inversión en infraestructura y apoyar a la reactivación económica del país. 

c)     Se está dando seguimiento a los proyectos anunciados con la finalidad de llegar a su ejecución e inicio de operaciones. 

d)     La participación del sector privado es mayor al 50% de la inversion total de cada proyecto.

e)     Las inversiones son en los sectores de energía, comunicaciones, transportes, turismo, agua, saneamiento y medio ambiente. 

f)      Ahora sí hay una definición clara sobre los beneficios sociales, el alcance de la infraestructura, su costo y su tiempo de implementación. 

g)     No hay impacto en la deuda pública.

El lunes 5 de octubre, el Presidente López Obrador dedicó una buena parte de la conferencia de prensa matutina, en Palacio Nacional, a anunciar el primer paquete de proyectos de infraestructura. Pero lo más importante fue la suscripción de un documento, “Unidos por el progreso de México y el bienestar de todos”. Firmaron el Presidente de la República, el Jefe de la Oficina de la Presidencia, el Secretario de Hacienda y los Presidentes del Consejo Coordinador Empresarial y del Consejo Mexicano de Negocios. 

 

En ese documento se establecieron compromisos puntuales de la mayor importancia:

 

1. El Acuerdo para la Reactivación Económica, entre el Gobierno Federal y el Consejo Coordinador Empresarial es el marco donde se inscriben las acciones y proyectos de infraestructura financiados por capital privado.

 

2. Se reconoce que México tiene un enorme potencial de crecimiento y desarrollo que puede realizarse a través de la colaboración entre los sectores público, social y privado.

 

3. Para una reactivación económica con equidad, se requiere reforzar la atención a los sectores de la población más desfavorecidos y un ambiente de negocios propicio para la inversión donde impere la certeza, con reglas claras y estables y bajo la conducción de un Estado de derecho fuerte y eficaz. Esto implica también: erradicar la corrupción, mantener estabilidad macroeconómica, mecanismos transparentes, que tomen en cuenta la sustentabilidad, y que contribuyan a resolver obstáculos que puedan enfrentar los proyectos.

 

4. El compromiso es promover y buscar financiar proyectos de infraestructura pública en donde la aportación privada deberá ser de al menos el 50% del costo total.

 

5. El Covid-19 ha reforzado la importancia estratégica de la integración de cadenas productivas en América del Norte. El T-MEC requiere programas para el desarrollo de proveedores nacionales competitivos, alianzas estratégicas, atracción dirigida de la inversión, mejoras en cruces fronterizos y facilitación para la participación de empresas de todos tamaños. La baja participación de las exportaciones de México en la costa este de Estados Unidos representa una oportunidad significativa de crecimiento, en especial para el sur-sureste de nuestro país, con el apoyo de nuevos medios de comunicación terrestre y marítimo.

 

6. El turismo es una importante fuente de ingresos y empleo en el país. Por ello deben plantearse opciones para reposicionar y reactivar el sector no sólo con las más estrictas medidas de seguridad sanitaria, sino también con la modernización de la infraestructura de comunicación: mantenimiento de carreteras, trenes de pasajeros, rehabilitación y construcción de aeropuertos. Así como mejorar cada vez más la seguridad pública.

 

7. Lo que se busca es lograr el objetivo de una inversión, de manera continua, de 25 por ciento del PIB, basado en las ventajas competitivas del país, activando un gran número de proyectos adicionales a los que ya están en marcha, con fuerte participación privada, con base en su rentabilidad social y económica. 

 

8. El proceso implica la realización de anuncios subsecuentes de paquetes de inversión. 

 

9. Se está trabajando en la preparación de nuevos proyectos del sector energético que permitan satisfacer las necesidades del mismo y que generen sinergias positivas entre el sector público y privado y fortalezcan a Pemex y CFE. 

 

10. Se creó un equipo de trabajo responsable de asegurar que todos los proyectos anunciados inicien su ejecución. Además se dará seguimiento a la ejecución de los proyectos para lograr su puesta en operación e informar al Titular del Poder Ejecutivo sobre los avances en la ejecución de los proyectos y de la incorporación de nuevos.

 

11. La superación de la crisis sanitaria y la reactivación de la economía requieren del concurso de todos. Es fundamental no sólo contar con una visión compartida de los objetivos, sino también de una manera novedosa y ejecutiva de organización en que opere un mecanismo de seguimiento y supervisión eficaz. Para ello, el Presidente de México convocará a reuniones periódicas para asegurar la implementación de este Acuerdo para la Reactivación Económica.

 

12. La Unidad de Inversiones de la Secretaría de Hacienda cuenta con las plataformas que definen un proceso de maduración de los proyectos. Se han establecido cinco etapas: 

 

A) Proyectos potenciales, en donde están las ideas y oportunidades visualizadas. 

B) Proyectos en preparación, en donde se cuenta con un mecanismo de inversión privada definido, se han identificado la secuencia de autorizaciones y se cuenta con una evaluación inicial. 

C) Proyectos en proceso de análisis, en donde se hace el desarrollo de factibilidades, se definen alcance, costo, tiempos, y se hace una evaluación definitiva. 

D) Proyectos en autorización, en donde las factibilidades ya están concluidas, se cuenta con la emisión de autorizaciones y permisos y hay un programa de ejecución definido. 

E) Proyectos en ejecución, cuando ya se inicia la construcción y se ponen en servicio.

 

Todos estos compromisos nos dan la certeza de que habrá anuncios subsecuentes de paquetes de inversión privada en infraestructura y energía. Las empresas de México necesitan señales claras. La inversión privada, junto con la implementación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, y el estímulo al consumo, serán las palancas para la reactivación de la economía. 


 

 

https://www.sdpnoticias.com/columnas/javier-trevino-inversiones-amlo-cce-economia-sector-privado.html