Thursday, November 08, 2012
Preguntas para el Secretario de Energía y el Director de PEMEX
Palabras del Diputado Federal Javier Treviño Cantú durante la comparecencia del Secretario de Energía y del Director General de Pemex ante la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados
México, D.F., 7 de noviembre de 2012
Señor Secretario,
Señor Director
General:
El Grupo
Parlamentario del PRI tiene absoluta claridad en que el sector energético y
PEMEX, en particular, deben ser una palanca del desarrollo nacional y que la
seguridad energética resulta crucial para el crecimiento y la integridad de la
nación.
Igualmente podemos
estar de acuerdo en que la actual dependencia que las finanzas públicas tienen
del ingreso petrolero constituye una fuente de vulnerabilidad para el
desarrollo y el crecimiento económico sostenido de nuestro país.
Nos interesa que el sector
energético nacional se mantenga debidamente actualizado, ante las tendencias
recientes que se observan en el mercado de hidrocarburos a nivel mundial y
regional, por las oportunidades que generan los incesantes avances tecnológicos en el
campo de la exploración y producción, tanto en la que se refiere al petróleo,
el gas y otros combustibles fósiles, como a las crecientes fuentes de energía
renovables y el progreso en materia de eficiencia energética.
Por ello vemos con
profunda preocupación la crisis que presenta el sector de energía y con la cual
concluyen ustedes su gestión. Porque seis años después del compromiso de
asegurar un suministro confiable, de calidad y a precios competitivos de los insumos
energéticos, como establece el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, nos
encontramos con un sector que está frenando el desarrollo del país y que
requiere de una urgente reforma.
Por lo anterior, nos
interesa dejar establecido, en forma clara y objetiva, cuál es el estado que a
esta fecha guarda el sector energético nacional, así como las responsabilidades
y omisiones correspondientes.
Veamos sólo algunos
de los problemas evidentes del sector.
En primer lugar, en
los últimos 10 meses se han presentado 15 “alertas críticas” por falta de gas
en los ductos, lo que implica un desabasto o racionamiento de gas a los
industriales, especialmente a los del centro y norte del país. Ello ha generado
un profundo malestar en el sector privado, ante pérdidas que se estiman en 150
millones de dólares diarios por cada 24 horas de alertas críticas.
Adicionalmente, el
sistema de gasoductos es anticuado y está saturado, la infraestructura
disponible no permite aumentar el consumo de gas natural, y no se está
utilizando la alternativa de importar gas natural por barco e internarlo en las
plantas regasificadoras del país, a pesar de que la demanda del sector público
energético es la que ha saturado el Sistema Nacional de Gasoductos.
Asimismo, es causa
de consternación el deterioro significativo de la seguridad industrial en el
sector energético, ante la frecuencia y la gravedad de los incidentes que
causan trágicas muertes e incapacidad de horas-hombre trabajadas, cuya
frecuencia se incrementó en un 17% en el primer semestre de 2012, con respecto
al año anterior.
También en materia
de seguridad, reiteramos la preocupación que ya hemos expresado en esta Cámara,
por el incremento de 100% en el número de tomas clandestinas, entre 2010 y
2011. A lo cual se agregan los faltantes en las refinerías, los cuales
ascendieron a 15.8 miles de barriles diarios entre enero y agosto de 2011.
Por otra parte, las
ineficiencias en el sistema eléctrico se reflejan en altas tarifas de servicio.
El problema es grave, porque no se cobra alrededor del 18% de la electricidad
generada. Y la Tarifa doméstica de alto consumo, DAC, que es la tarifa de
referencia en baja tensión sin subsidios, es de las más caras del mundo.
Las elevadas tarifas
industriales reflejan también la ineficiencia del sector y la desventaja
competitiva en que se encuentra el aparato productivo nacional. De acuerdo con
las estadísticas disponibles, el mayor consumo de electricidad está en la
industria, pues el 0.7% de los usuarios consumen el 58% de la electricidad. Y
aunque se permite el autoabastecimiento eléctrico, éste no se facilita para los
usuarios en mediana tensión.
Sin duda, el sector
de transporte también incide en las ineficiencias del sector energía. México
cuenta con un parque vehicular anticuado e ineficiente, por lo que los
combustibles para la movilidad de las personas y de la carga están orientados exclusivamente
a los derivados del petróleo. Los combustibles para el transporte son de baja
calidad, y no se cuenta con los incentivos para aprovechar otras opciones
tecnológicas, como el gas natural o la electricidad.
Estas son solamente
algunas de las preocupaciones que tenemos ante la situación crítica que
observamos en el sector de energía. En intervenciones posteriores habremos de
extendernos en temas particularmente sensibles.
Frente a este
panorama desolador para el sector energético nacional, deseamos dejar
claramente asentada la convicción que tenemos de que México está destinado a
consolidarse como una potencia emergente, pero para lograrlo no puede seguir
dejando pasar el tiempo y las oportunidades en un ámbito de carácter
estratégico.
Es absolutamente impostergable una reforma
energética de fondo que resguarde la propiedad y la rectoría fundamental del
Estado mexicano sobre los recursos energéticos y, a la vez, promueva la
inversión y facilite el aprovechamiento de la participación privada.
La potestad soberana del Estado mexicano sobre los
recursos energéticos con que contamos en el país, no está ni estará jamás a
discusión.
Lo que sí es necesario y urgente, es replantear la
forma en que el Estado ejerce su rectoría sobre dichos recursos, para asegurar
que su eficaz explotación, procesamiento y distribución contribuyan a la
seguridad energética de la nación, al abasto oportuno y a precios accesibles
para todos los consumidores, a la generación de mayores recursos e ingresos
presupuestales, así como a la asignación de tales recursos con base en
criterios transparentes y de largo plazo, como una inversión estratégica para
el desarrollo actual y futuro de México.
Señor Secretario:
Con respeto
y con la responsabilidad que merece el tratamiento de estos temas vitales para
el desarrollo del país, quisiéramos tener una respuesta puntual a las
siguientes inquietudes:
¿Cómo concibe usted la seguridad energética de México? ¿Cómo
explica la escasez de gas natural en algunas zonas del país y el hecho de que
hasta esta hora no se haya remediado el desabasto que afecta la actividad
productiva y la generación de empleos? ¿Qué respuesta inmediata tiene usted
para las agrupaciones industriales que han demandado a las autoridades cumplir
con su responsabilidad de mantener el abasto de gas natural? ¿Quién debe
desarrollar la capacidad de transporte de gas natural? ¿Cuándo estima que se
podrá tener acceso a gas natural en todos los Estados de la República?
¿Por
qué no se revisaron a tiempo la red de gasoductos para intensificar el uso
industrial y doméstico en todo el país? ¿Por qué no se hizo una revisión
completa de las tarifas eléctricas? ¿Por qué no se facilitó la compra de
electricidad entre las mismas empresas privadas?
¿En qué estado se habrá de entregar a la próxima
administración federal la infraestructura crítica nacional integrada por las
instalaciones del sector energético? ¿Cuáles son los retos y riesgos inmediatos
que deberán atenderse?
¿Qué acciones se han tomado para incentivar otros métodos de
movilidad que no usen gasolina o diesel
y qué medidas considera usted que deberán adoptarse en el plazo inmediato?
Señor Director de Pemex:
Si la respuesta es negativa, ¿quien tiene el mandato? Si la respuesta es afirmativa ¿por qué no lo ha cumplido?
¿Tiene Pemex un mandato u obligación de suministrar gas
natural?
¿Por qué debe PEMEX asumir los altos riesgos de la
exploración de petróleo en aguas
profundas?
¿Qué seguridad se tiene de la rentabilidad de las inversiones
en exploración y explotación de
petróleo?
¿Qué seguridad se tiene de que la producción de crudo
sobrepasará los 3 millones de
barriles diarios como lo estima la Estrategia Nacional de Energía?
¿Considera usted
convincente la Estrategia Nacional de Energía cuando plantea que, de manera
inercial, PEMEX una vez más producirá 3.35 millones de barriles de petróleo
crudo por día?
¿Es realmente
factible que PEMEX logre restituir con nuevos descubrimientos los 16 mil
millones de barriles de crudo que se producirían en los próximos 15 años?
¿Podría usted
explicarnos por qué no obstante que Chicontepec representa el 36% de las
Reservas 3P, sólo representa el 2.8% de la producción? ¿Cuál es su índice de
productividad?
Nos preocupa que en
11 años, del 2000 al 2011, la producción acumulada aumentó de 27,576 millones
de barriles de petróleo crudo a 39,695.
Es decir, se produjeron 12,119 millones de barriles de petróleo crudo
adicionales. Sin embargo, las reservas probadas, en ese mismo período,
disminuyeron en 13,635 millones de barriles de petróleo crudo, es decir,
bajaron de 23,660 a 10,025. Y las
reservas probables también bajaron 434 millones de barriles de petróleo crudo,
de 8,982 a 8,548. Las únicas reservas
que subieron fueron las posibles, y lo hicieron en 4,764 millones de
barriles. Es decir, las reservas
posibles pasaron de 7,275 a 12,039 millones de barriles de petróleo crudo.
¿Está usted en la
capacidad de ratificar la veracidad de estos datos? Porque parece evidente que
en un escenario como éste las finanzas públicas no podrían depender del
petróleo en el futuro. ¿Qué alternativas considera usted factibles?
Wednesday, October 31, 2012
Wednesday, October 24, 2012
Una reforma energética para México
Palabras del Diputado Federal Javier Treviño Cantú durante la Instalación de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados, LXII Legislatura
México, D.F., 24 de
octubre de 2012
A nivel mundial, en la
actualidad, todo el conjunto de la industria energética está en proceso de
cambio acelerado, y México no puede —ni debe— seguir empantanado en el rezago
de los últimos años.
Otros países productores de
energéticos, al igual que algunos de nuestros principales socios comerciales,
están llevando a cabo numerosas acciones para capitalizar las oportunidades que
generan los incesantes avances tecnológicos en el campo de la exploración y
producción, tanto en la que se refiere al petróleo, el gas y otros combustibles
fósiles, como a las crecientes fuentes de energía renovables.
México está destinado a
consolidarse como una potencia emergente en el concierto de las naciones, pero,
para lograrlo, no puede seguir dejando pasar el tiempo, de manera improductiva,
en un ámbito de carácter estratégico, con ramificaciones directas en todos los
planos de un avance potencialmente integral de nuestro país.
Una reforma energética de
fondo —que resguarde la propiedad y la rectoría fundamental del Estado mexicano
sobre los recursos energéticos y, a la vez, promueva la inversión y facilite el
aprovechamiento de la participación privada— es absolutamente impostergable.
El pueblo de México no
merece ser rehén de atavismos ideológicos rebasados, cuya única consecuencia ha
sido el retraso de un mayor bienestar para la población, la pérdida de competitividad
para la industria del país, y la falta de acciones decididas para aminorar la vulnerabilidad
frente a la reducción de nuestras reservas y a las volátiles condiciones del escenario
energético internacional.
México no merece ser presa
fácil de quienes hacen de la oposición sistemática a cualquier propuesta de
cambio una forma de lucrar con la política, para preservar la vigencia de un
modelo ya superado en los hechos.
La potestad soberana del
Estado mexicano sobre los diversos recursos energéticos con que contamos en el
país, no está, ni estará jamás a discusión.
Lo que sí es necesario y urgente, es replantear la forma en la que el
Estado ejerce su rectoría sobre dichos recursos, para asegurar que su eficaz
explotación, procesamiento y distribución contribuya —ante todo— a la seguridad
energética de la nación; al abasto oportuno y a precios accesibles para todos
los consumidores; a la generación de mayores recursos e ingresos presupuestales;
así como a la asignación de tales recursos,
con base en criterios transparentes y de largo plazo, de forma que no se
desperdicien ni representen un mero gasto, sino una verdadera inversión en el
desarrollo actual y futuro de México.
Durante la pasada campaña
electoral, el presidente electo, Enrique Peña Nieto, se comprometió a impulsar
una reforma energética responsable, que contribuya en forma tangible al avance
de México.
Hoy, el grupo parlamentario
del PRI en la Cámara de Diputados, también reafirma su compromiso de trabajar a
través de esta Comisión de Energía, para lograr los acuerdos que permitan
concretar una iniciativa de avanzada en la materia.
Confiamos en el patriotismo,
la altura de miras, y la responsabilidad de nuestros colegas legisladores, para
que la voluntad que han manifestado de concurrir en este elevado propósito, se
traduzca, con la rapidez que exigen las necesidades de nuestra población y
nuestras perspectivas como nación, en una reforma de largo aliento que permita transformar
al sector energético en un auténtico detonador para el desarrollo de nuestro
país.
Friday, September 14, 2012
Thursday, September 13, 2012
Política exterior eficaz: principios y resultados
Palabras de Javier Treviño Cantú, Diputado Federal por Nuevo León, durante la glosa del sexto Informe de Gobierno.
Honorable asamblea:
Es un honor para mí hacer uso de la palabra para referirme al estado que guarda la política exterior en el Sexto Informe de Gobierno.
La formulación y conducción de nuestra política exterior revisten una tarea especial y delicada, porque constituye el principal vínculo institucional de México con el mundo.
Es desafortunado, por tanto, que el capítulo dedicado a lo que el actual Ejecutivo federal denomina Política Exterior “Responsable” —como si fuera necesario aclararlo— presente serias deficiencias de forma y fondo.
Es lamentable que se haya hecho entrega a este Congreso de la Unión de un Informe tan desaseado, no sólo plagado de errores orto-tipográficos[1], sino en el que se llegan a confundir siglas de organismos internacionales como la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito[2].
Sin una introducción clara, el capítulo en la materia se reduce a un listado de diagnósticos, iniciativas y acciones, muchas veces inconsistentes entre sí.
Esta simple enumeración no indica cómo ha beneficiado en concreto a nuestra población el esfuerzo realizado en materia de política exterior, ni en qué ha contribuido a fortalecer al Estado mexicano.
Sobre todo, el Informe refleja un grave problema de fondo, porque en los últimos seis años, México ha carecido de una política exterior con una orientación estratégica.
A diferencia de lo indicado en el documento, durante su conferencia de prensa sobre el tema[3], la secretaria de Relaciones Exteriores señaló que la política exterior del gobierno saliente se planteó “tres objetivos concretos”.
El primero fue, y cito, “resolver y superar cualquier tipo de enfrentamiento con otros países”, para luego sostener que, “hoy, México no tiene conflictos con ningún país”.
Más allá de lo triste que resulta para un país con nuestra tradición diplomática sostener como fundamental este ínfimo propósito, la historia y las palabras del presidente Felipe Calderón mismo matizan dicha afirmación.
En una entrevista concedida la semana pasada a la televisión rusa, el presidente Calderón por ejemplo calificó de “complicadas y en ocasiones tensas”[4] las relaciones entre México y los Estados Unidos.
Quizás ambas naciones podemos discrepar en forma respetuosa sobre cuestiones específicas, pero no debemos olvidar que este sexenio pasará a la historia por el episodio que llevó al presidente de la República a exigir el retiro del entonces embajador estadounidense Carlos Pascual.
Fue un incidente lamentable, que reflejó las tensiones producto de una cooperación en materia de seguridad basada en criterios jurídicos vagos, y que se ha operado a escondidas, como lo demuestra el ataque en Tres Marías contra funcionarios encubiertos de Estados Unidos.
El Poder Legislativo, que una y otra vez ha solicitado información precisa sobre las condiciones en las que se conduce esta cooperación bilateral, nunca ha recibido respuestas que no sean elusivas.
Pero las persistentes
tensiones con Estados Unidos no son el único saldo negativo que deja la
administración saliente.
Es necesario recordar las
fricciones con Brasil, que hicieron que ni el presidente de la República, ni la
secretaria de Relaciones Exteriores acudieran en 2011 a la ceremonia de toma de
posesión de la presidenta Dilma Rousseff.
Y hay otros casos: como el
de Canadá, que de manera poco diplomática impuso requisitos draconianos para la
concesión de visas; o el controvertido tema de Florence Cassez, que sigue
afectando la relación con Francia; y el de Cuba, donde la detención de supuestos
activistas del PAN, en vísperas del viaje del Papa Benedicto XVI, estuvo a
punto de descarrilar la única y tardía visita del presidente Calderón a ese
país.
En la misma rueda de prensa,
la secretaria de Relaciones Exteriores manifestó que el segundo objetivo de la
política exterior en este sexenio era, vuelvo a citar, que “México fuera un
actor internacional unánimemente reconocido y respetado”, y además sostuvo que
“esto es ya un hecho”.
No cabe duda de que nuestro
país es mundialmente apreciado por numerosas razones. No obstante, lo que hoy
es un hecho, es que a México se le reconoce por la violencia asociada a la
estrategia federal para combatir el crimen organizado, por la baja tasa de
crecimiento económico en los últimos seis años, y por la incapacidad que esto
ha producido para superar los rezagos de pobreza y desigualdad extremas que aún
persisten.
Durante seis largos años, el
gobierno saliente fue incapaz de articular una política de comunicación
internacional y una diplomacia pública eficaz, que permitieran contrarrestar la
percepción negativa de México que se fue generando.
Y, todo esto, limitó en
forma notoria la capacidad de alcanzar el tercer objetivo de política exterior
que se fijó el Ejecutivo Federal saliente, que era —y cito por última vez— “dar
al país una nueva capacidad de influencia global”.
Señoras y señores
legisladores:
La actual administración deja
un legado de claroscuros en materia de política exterior: México aparece como
un país desorientado y “desdibujado” en el escenario internacional.
La cercanía con Estados
Unidos en materia de seguridad no sólo no
se ha reflejado en mejores condiciones para nuestros migrantes, sino que, por
el contrario, se ha traducido en deportaciones masivas, en legislaciones
anti-migratorias a nivel estatal, y en incesantes ataques de la Patrulla
Fronteriza contra compatriotas inocentes.
Ante dicha realidad, es indispensable
diversificar la agenda con Estados Unidos para que tenga un carácter integral; es
decir, que no solo esté supeditada al tema de seguridad, y en cambio nos
permita enfocarnos —con auténtica corresponsabilidad— en la generación de una
mayor prosperidad que, a su vez, se traduzca en nuevos empleos en ambos lados
de la frontera.
Por otro lado, la
desarticulación entre el Plan Puebla Panamá y la promesa incumplida del
Proyecto Mesoamericano, hicieron que nuestro país perdiera capacidad de
maniobra en Centroamérica, un área vital para nuestra seguridad nacional y
desarrollo económico.
En América del Sur, a pesar
de que la Alianza del Pacífico entre nuestro país, Colombia, Perú y Chile abre
una ventana de oportunidad que es indispensable aprovechar, las fricciones
comerciales y nuestra marcada ausencia en el plano cultural, han hecho que a
México se le perciba distante de sus raíces y vocación latinoamericanas.
Por ello, en el PRI
celebramos que la primera gira de trabajo del presidente electo, Enrique Peña
Nieto, sea a Latinoamérica, con lo que demuestra su compromiso de estrechar los
lazos de amistad y cooperación con la región.
Respecto a Europa, en estos
últimos años México no parece haber dotado de contenido propio a una
“asociación estratégica” que ha estado muy por debajo de su potencial.
Y, frente a Asia, México
quedó rezagado, justo en el momento en que las principales tendencias mundiales
exigían poner énfasis en países clave de esa región.
Ahora, a unos meses de que
inicie la nueva administración, el grupo parlamentario del PRI se declara listo
para acompañar al próximo titular del Poder Ejecutivo, Enrique Peña Nieto, en
la formulación y conducción de una política exterior renovada, que contribuya con
eficacia al desarrollo nacional, y permita recuperar el prestigio y el activo
papel de nuestro país en el mundo.
Tenemos que redefinir la
política exterior, de forma que no sólo sea de principios, sino también de
resultados.
Nuestra política exterior
tiene que estar vinculada, más estrechamente que nunca, con la eficacia que
demanda la política interior para lograr mayor bienestar y desarrollo.
Es cuestión de contar con
una visión en verdad estratégica, claramente alineada con esfuerzos coordinados
para reconstruir la presencia internacional de México.
Con base en los acuerdos
necesarios para sacar adelante las reformas estructurales que se requieren,
habremos de establecer las condiciones para que nuestra economía crezca a tasas
más elevadas y, con ello, logremos asumir nuestra condición plena de potencia
regional.
Asimismo, trabajaremos para
dotar a la Cancillería de recursos adecuados en el Presupuesto de Egresos de la
Federación, para impulsar nuevos proyectos que permitan subsanar el rezago de
los últimos doce años.
Este es el compromiso que
asume el Grupo Parlamentario del PRI, porque la Cámara de Diputados está
llamada a jugar un papel decisivo en la política exterior del país.
Muchas gracias por su
atención.
Sunday, August 26, 2012
Debut internacional de Peña Nieto
Javier Treviño Cantú*
Poco después de tomar posesión el próximo 1 de diciembre, el “debut” en los grandes escenarios internacionales de Enrique Peña Nieto, ya como Presidente Constitucional de México, ocurrirá en Santiago de Chile, cuando asista el 26 y 27 de enero de 2013 a la Primera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) – Unión Europea (UE).
Se trata, en realidad, de la séptima Cumbre entre América Latina-el Caribe y la Unión Europea, pero a raíz de la institución de la CELAC como nuevo mecanismo regional, aparentemente se decidió reiniciar la contabilidad. Su tema central será la promoción del desarrollo sustentable y, como es usual en este tipo de eventos, además de darle continuidad al llamado Plan de Acción de Madrid —acordado en la reunión previa— con seguridad se definirán nuevas áreas para los trabajos y la cooperación entre las partes.
De cualquier forma, el entorno y la Cumbre CELAC-UE serán una excelente oportunidad para proyectar con claridad el nuevo enfoque de la política exterior que el Presidente Peña Nieto buscará seguir respecto a esas dos regiones claves para nuestro país. A la vez, su participación también servirá como referente para ir perfilando sus iniciativas diplomáticas hacia las otras dos regiones que conforman el “cuadrante geo-estratégico” para nuestro país: América del Norte, donde destaca en particular la relación bilateral con los Estados Unidos, y Asia, donde igualmente sobresale la importancia de la relación con China.
Para México, una de las condiciones para el éxito de su política exterior sin duda radica en encontrar un equilibrio en la atención dedicada a los ejes Norte-Sur (América del Norte-América Latina y el Caribe) y Este-Oeste (Europa-Asia), así como una complementariedad en el tratamiento transversal de los principales temas de las agendas bilaterales, regionales y multilaterales.
Durante el periodo de transición entre septiembre —una vez que el Tribunal Electoral concluya la calificación del proceso electoral— y noviembre, el Presidente electo tendrá oportunidad de realizar diversos viajes al exterior para establecer contacto personal con autoridades y otros grupos de interés. Sin embargo, tanto en el caso de Estados Unidos como de China —dos de los principales “nodos” para el tejido de una renovada red de alianzas diplomáticas, acorde a las cambiantes condiciones del escenario global— la situación coyuntural es compleja.
En Estados Unidos habrá elecciones en noviembre. Hace cuatro años, la única reunión internacional de Barack Obama como Presidente electo fue con el actual mandatario mexicano, Felipe Calderón. En un contexto particularmente difícil —al haber “heredado” una grave crisis económica y las guerras en Afganistán e Irak—, este gesto de Obama reflejó la importancia prioritaria que desde un principio su gobierno le asignaría a la relación con México. Por ello, en caso de que Obama logre reelegirse, sería factible anticipar la disposición de nuestros vecinos para reeditar un encuentro similar con Enrique Peña Nieto, o en su defecto programar una reunión de trabajo poco después de la ceremonia de inauguración.
De igual forma, en caso de que ganara el candidato Republicano a la presidencia de Estados Unidos, Mitt Romney, una pronta reunión con su contraparte de México refrendaría la voluntad de estrechar lazos para iniciar con el pie derecho una nueva etapa en la relación bilateral. En cualquier caso, sería muy útil que el encuentro entre los mandatarios de México y Estados Unidos se diera antes del viaje a Chile para participar en la Cumbre CELAC-UE a finales de enero. De esa forma, el Presidente Peña Nieto ya contaría con una perspectiva más clara de lo que cabría esperar para el futuro inmediato de la relación con Estados Unidos y, al menos en parte, quizás también con China, el otro actor central del escenario mundial.
El actual gobierno mexicano decidió —al “cinco para las doce”— promover la participación de México en las negociaciones para establecer el Acuerdo Trans-Pacífico (TPP, por sus siglas en inglés). Es una ambiciosa iniciativa nominalmente comercial, pero con significativas implicaciones geo-políticas, ya que algunos analistas lo ubican como parte de la reorientación diplomática de Estados Unidos hacia Asia para “contener” la expansión de China. En esta medida, la participación de México en el TPP será un elemento que el próximo gobierno chino seguramente tomará en consideración a la hora de evaluar y dar paso a la siguiente fase de la relación bilateral con México, una vez que se produzca el relevo de su dirigencia en algún momento de septiembre u octubre.
Esto nos trae de regreso al escenario latinoamericano, ya que la posible inclusión de México en el TPP embona con la reciente entrada en vigor del nuevo Acuerdo del Pacífico entre nuestro país, Colombia, Perú y Chile, así como con la creciente presencia en la región no sólo de China, sino también de la propia Unión Europea (UE). A pesar de las voces alarmistas que alertan sobre un posible retraimiento europeo del escenario mundial por su persistente crisis financiera, la UE es un actor con visión de largo plazo, dispuesto a seguir desempeñando un papel activo en el terreno internacional.
Para muestra, apenas el pasado mes de junio la UE suscribió un nuevo Acuerdo Comercial con Colombia y Perú, y un Acuerdo de Asociación con Centroamérica. Esto, sumado a las próximas resoluciones que se alcancen en Santiago de Chile, le abre una nueva ventana de oportunidad a nuestro país para reafirmar su liderazgo como un interlocutor multi-regional privilegiado.
México cuenta con su propio Acuerdo de Asociación con la UE desde el año 2000. Los intercambios comerciales han aumentado en este tiempo más de 200%, alcanzando en 2011 un total cercano a los 57 mil millones de dólares, mientras que la inversión proveniente de la UE pasó de representar un 22% del total, a un 37%. Nuestro país, además, fue reconocido desde 2009 por la UE como “socio estratégico”. En la reciente reunión bilateral entre México y la UE —realizada en Los Cabos el pasado mes de junio, en el marco de la Cumbre del G20—, ambas partes decidieron extender el Plan Ejecutivo Conjunto de su asociación estratégica, lo cual abre perspectivas para concertar posiciones de primera importancia para el país, incluyendo acciones de cooperación triangular que contribuyan a fortalecer la seguridad en Centroamérica.
De esta forma, a poco menos de sesenta días de haber asumido el poder, el Presidente Enrique Peña Nieto tendrá la oportunidad de desplegar un juego diplomático a cuatro bandas en Santiago de Chile. El valioso tiempo con el que contará durante la transición para definir su política exterior, y la asignación de un presupuesto en la Cámara de Diputados que asegure la disponibilidad de recursos suficientes para concretar proyectos ambiciosos, seguramente le permitirá aprovechar la Cumbre para empezar a retomar el lugar que nuestro país debe ocupar en el mundo como una potencia emergente respetada.
*El autor es Diputado federal electo por el PRI a la LXII Legislatura y fue Subsecretario de Relaciones Exteriores.
Friday, June 29, 2012
¡Es la política exterior...!
Javier Treviño Cantú*
Milenio
29 de junio de 2012
Como nunca
antes en la historia contemporánea de nuestro país, el éxito o el fracaso del
próximo gobierno dependerá en buena medida de lo que haga en materia de
política exterior. Y no sólo en cuanto tome posesión a partir del 1 de
diciembre, sino desde el inicio del largo periodo de transición entre julio y
noviembre de este año.
Uno de los
aspectos más novedosos del proceso electoral, que está por concluir el 1 de
julio, ha sido que los asuntos internacionales tuvieron un peso significativo.
Esto se reflejó, por ejemplo, en el segmento que se le dedicó al tema en el
segundo debate entre los candidatos a la Presidencia, en la publicación
simultánea de las propuestas de política exterior de los tres principales
partidos en la prestigiada revista Foreign Affairs Latinoamérica, o en los
numerosos foros que se realizaron entre especialistas, incluyendo el de la
Fundación Colosio del PRI sobre el Futuro Internacional de México.
Sin embargo,
esto apenas es la “antesala” de la importancia central que seguramente tendrá
todo lo relacionado con la política exterior para el nuevo gobierno. Sobre
todo, porque cada uno de los grandes retos que enfrenta México —ya sea para
abatir la violencia y combatir con más eficacia al crimen organizado, impulsar
un crecimiento económico que genere más y mejores empleos, o alcanzar un mayor
desarrollo social— están directamente relacionado con el entorno internacional.
El creciente
interés por los temas de política exterior que hemos visto a últimas fechas en
México se debe a varios factores. Primero, a que el 2012 es un año
eminentemente electoral. Aparte de lo que ocurra en México, a los resultados ya
conocidos de elecciones en países clave para la estabilidad mundial —como Francia,
Rusia y, ahora, Grecia—, en los próximos meses se sumarán el relevo
generacional en la dirigencia del Partido Comunista y el gobierno de China, así
como la decisión de los votantes en Estados Unidos para reelegir a Barack
Obama, o mandar a despachar desde la Casa Blanca a Mitt Romney.
En este
sentido, el próximo gobierno mexicano tendrá la ventaja que significará
posicionarse en un escenario global renovado, donde los principales actores
buscarán reconfigurar sus propias políticas exteriores. Esto le abre una
estrecha “ventana de oportunidad” a la siguiente administración en México, que
deberá definir con claridad sus objetivos estratégicos, poner en práctica
acciones concretas de inmediato, e imprimirle un sello distintivo a su política
exterior.
El segundo
factor que explica la creciente relevancia de los temas internacionales en
nuestro país es que, a los profundos reacomodos geopolíticos que están
ocurriendo entre los países más desarrollados y las nuevas “potencias
emergentes”, se sumó el controvertido activismo internacional del Presidente
Felipe Calderón. Así, el nuevo gobierno mexicano también se encontrará con un
margen de maniobra internacional acotado por los polémicos compromisos
internacionales que han sido adquiridos por la actual administración panista.
Un ejemplo es
la reciente cumbre del G-20 que se realizó en Los Cabos. El saldo inicial
parecería favorable para nuestro país, pero las cuentas finales que entregue
México cuando termine su presidencia pro témpore del mecanismo —justo un día
antes de que concluya el actual sexenio del Presidente Calderón— influirá en
las expectativas que se tengan de la siguiente administración.
Pero éste no
será el único proceso en marcha que heredará el próximo gobierno mexicano. Y,
por supuesto, los más delicados tienen que ver con el tema de seguridad. Las
dos administraciones panistas en la primera etapa de la alternancia democrática
en México establecieron una cercanía sin precedentes en este terreno con
nuestros vecinos del norte. Primero, mediante la Alianza para la Seguridad y la
Prosperidad de América del Norte y, luego, a través de la Iniciativa Mérida.
Hay que ser
muy claros: la cooperación internacional para combatir con éxito al crimen
organizado transnacional es absolutamente indispensable. Pero la opacidad de la
Iniciativa Mérida ha despertado dudas legítimas sobre el verdadero contenido de
los acuerdos entre ambos países. El próximo gobierno de México deberá mantener
una cooperación en materia de seguridad eficaz, basada en un auténtico compromiso
con la co-responsabilidad. Tanto con los Estados Unidos, como con todos los
demás países que enfrentan este mismo reto global. Sin embargo, lo deberá hacer
con base en diagnósticos y criterios propios, y asegurando que las condiciones
de la cooperación coincidan plenamente con las leyes y el más elevado interés
nacional.
Además,
presuntamente México sería la sede del centro que coordinaría el nuevo Esquema
Hemisférico de Combate a la Delincuencia Organizada Transnacional. Resultado de
una propuesta mexicana en la reciente Cumbre de las Américas, todavía es poco
claro su alcance, cómo operaría en la práctica, y quién supervisaría su
funcionamiento. Nuevamente, es indudable que está en el interés de México
contribuir a una mayor colaboración entre todos los países del continente
americano para combatir con mayor eficacia al crimen, pero será necesario
clarificar qué compromisos implica este “Esquema”, para evitar falsas
expectativas o condiciones inaceptables.
De igual
forma, el próximo gobierno tendrá que darle seguimiento al nuevo Acuerdo del
Pacífico que acaba de formalizar nuestro país junto con Colombia, Perú y Chile
—y que en principio iría mucho más allá de cuestiones meramente comerciales—,
al mismo tiempo que deberá ser incluido desde el periodo de transición en la
incorporación de México a las negociaciones del Acuerdo de Asociación
Transpacífica (AAT). Este Acuerdo tiene aspiraciones muy ambiciosas, que se
basan en criterios muy rigurosos que deberán, otra vez, ser cuidadosamente
valorados para asegurar que respondan al interés nacional y evitar posibles
impactos negativos para la industria de nuestro país.
Además, el
Acuerdo de Asociación Transpacífica ha sido visto por algunos especialistas
como parte central de la reorientación estratégica hacia el Pacífico Asiático
que lleva a cabo la actual administración del Presidente Obama. Incluso, hay
quienes lo consideran como la pieza clave en una nueva política estadounidense
de “contención” hacia China. Por ello, el próximo gobierno mexicano deberá
extremar precauciones para evitar que nuestra posible incorporación al AAT
dificulte la renovación de una relación bilateral con China mucho más
productiva para nuestro país.
En suma, la
nueva administración federal que resulte electa el próximo 1 de julio en México
se encontrará con un escenario global extraordinariamente complejo, en proceso
de reacomodos geopolíticos estructurales. Es en ese escenario donde tendrá que
impulsar una política exterior seria, eficaz y propositiva, que contribuya de
manera integral al desarrollo de nuestro país.
________________________
*El autor fue
Subsecretario de Relaciones Exteriores y actualmente es el Coordinador de la
Campaña de Enrique Peña Nieto en Nuevo León.
http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9151762
Thursday, April 26, 2012
México-Estados Unidos: Candados Transexenales
Javier Treviño Cantú
Milenio
26 de abril de 2012
En el actual contexto electoral, es lógico esperar que desde Los Pinos y la campaña de la candidata del PAN se trate de espantar al electorado con “el petate del muerto”, pero ya es tiempo de que tanto aquí como en los corredores del poder civil y militar de los Estados Unidos quede claro que el PRI y su candidato, Enrique Peña Nieto, han sido enfáticos en su compromiso de abatir la violencia y combatir a todas las organizaciones criminales.
Desde 2009, el Comando Norte del Ejército estadounidense lanzó la revista en español Ágora (http://agorarevista.com/es). En el número 4 de 2011, Benjamin P. Gochman (“Socios en defensa cooperativa”, http://bit.ly/I9WAyv) señalaba que “los efectos corrosivos de la amenaza del crimen organizado transnacional, los retos complejos para vencerla y las abundantes oportunidades para progresar, subrayan la vital importancia de asegurar que esta relación continúe durante los próximos seis años de administración presidencial después de las elecciones del 2012 en México”.
Hace unos días se publicó en nuestro país un artículo en una línea similar. Richard Downie, director del Centro de Estudios Hemisféricos sobre Defensa —de la Universidad Nacional de Defensa de Estados Unidos—, sostuvo en “Decisión crítica para el próximo Presidente” (Reforma, abril 18, 2012) que:
Plantea que “la opción más pragmática sería una combinación de las tres primeras categorías”. Por el contrario, “una acomodación directa o tácita con la delincuencia organizada sería perniciosa para el Estado de Derecho de México, [y] la seguridad y otras formas de cooperación con Estados Unidos terminarían”, dice Downie.
El artículo es una adaptación del ensayo que Downie publicó en julio del año pasado (“Critical Strategic Decisions in Mexico: the Future of US/Mexico Defense Relations, http://1.usa.gov/IcCIOO). Ahí, sostenía que “la cuarta opción subraya la alternativa de regresar al viejo estilo corporativista del PRI, de buscar acomodos en forma directa o tácita con los cárteles”. Además, “bajo tales condiciones los Estados Unidos buscarían mantener relaciones militares de carácter institucional, mientras esperan el regreso [sic] de un gobierno que confronte a las organizaciones criminales transnacionales”.
Downie también consideraba en julio de 2011 que Estados Unidos aún estaba a tiempo de “ampliar los lazos operativos y organizacionales” con las Fuerzas Armadas mexicanas. Para ello, proponía “institucionalizar los avances logrados en materia de cooperación sobre defensa durante la administración Calderón”, ya que, “una vez establecidos formalmente, los acuerdos, consejos internacionales y unidades conjuntas son más difíciles de desmantelar”.
Dos acontecimientos recientes de gran trascendencia indicarían que las propuestas de Downie fueron atendidas con prontitud.
El primero fue la histórica reunión del pasado 27 de marzo en Ottawa, entre los secretarios mexicanos de Defensa, Guillermo Galván, y de Marina, Francisco Saynez; el secretario de Defensa de EUA, Leon Panetta; y el Ministro de Defensa Nacional de Canadá, Peter Mackay (http://bit.ly/HifRxG). El encuentro se centró en los retos planteados por el narcotráfico y el apoyo de las Fuerzas Armadas en casos de desastres naturales.
Esta reunión se realizó días antes de la Cumbre de Líderes de América del Norte. Los Presidentes de México, Felipe Calderón, de Estados Unidos, Barack Obama, y el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, consideraron la reunión militar como una simple “ampliación” de los encuentros a nivel ministerial para atender las agendas bilaterales y la agenda trilateral, (http://1.usa.gov/HQF5n4). Pero, con ello, dejaron en claro que su prioridad es la militarización del combate regional contra el crimen transnacional.
El segundo acontecimiento, fue la aprobación en la Sexta Cumbre de las Américas del Sistema Interamericano de Combate contra el Crimen Organizado (SICCO), que incluiría un nuevo Centro en México para coordinarlo.
En su mensaje de clausura, el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, señaló que los mandatarios habían coincidido en “la necesidad de analizar los resultados de la actual política [anti-drogas] en las Américas y explorar nuevos enfoques”, por lo que le dieron “un mandato a la OEA para tal fin”. No obstante, un comunicado adicional señaló que los mandatarios acordaron “el desarrollo de un esquema hemisférico contra la delincuencia organizada transnacional... [e] implementar una entidad coordinadora” (http://bit.ly/Jt2AGn).
Debido a la veda electoral que impide difundir “propaganda gubernamental”, y quizás para evitar una nueva violación a la Constitución por parte del titular del Ejecutivo (Milenio, abril 19, 2012), la información sobre el SICCO se limitó a un cable de la agencia Notimex (“Aprueba Cumbre de las Américas propuesta mexicana sobre seguridad”, abril 15, 2012, http://bit.ly/Jr9sBs).
Tras ambas Cumbres, la impresión que queda es que los actuales gobiernos de México y Estados Unidos buscan formalizar mecanismos más amplios en materia de seguridad a nivel bilateral y regional, antes de las respectivas elecciones en cada país, para que —como plantea Downie— sean “más difíciles de desmantelar”.
Sin duda, es necesario fortalecer institucionalmente la relación entre México y Estados Unidos, pero no sólo en este ámbito. Desde la desaparición “informal” de la Comisión Binacional —y aún considerando la ASPAN o las esporádicas cumbres de líderes norteamericanos—, nuestra principal relación bilateral ha carecido de un instrumento institucional que atienda en forma integral todos los temas incluidos en nuestra amplia y compleja agenda común.
Sobre todo, debe quedar claro que el próximo gobierno de México evaluará lo logrado hasta ahora mediante la cooperación bilateral, regional y multilateral en materia de seguridad, y definirá sus propias políticas a partir del primero de diciembre de este año. Pero lo deberá hacer con base en los más elevados intereses de México, y no en los candados transexenales que se están tratando de aplicar a punto de que concluya un sexenio cuyo legado —para su mala fortuna y la de todos los mexicanos— será el dolor provocado por la violencia.
*El autor fue
Subsecretario de Relaciones Exteriores y actualmente es Candidato del PRI a
Diputado Federal.
Milenio
26 de abril de 2012
Desde hace
tiempo, tanto en México como en Estados Unidos se ha ido hilando una narrativa
que pretende equiparar el posible triunfo del PRI en las próximas elecciones de
julio a una supuesta regresión que pondría en peligro la lucha decidida en
contra del crimen organizado y la delincuencia común.
En el actual contexto electoral, es lógico esperar que desde Los Pinos y la campaña de la candidata del PAN se trate de espantar al electorado con “el petate del muerto”, pero ya es tiempo de que tanto aquí como en los corredores del poder civil y militar de los Estados Unidos quede claro que el PRI y su candidato, Enrique Peña Nieto, han sido enfáticos en su compromiso de abatir la violencia y combatir a todas las organizaciones criminales.
Desde 2009, el Comando Norte del Ejército estadounidense lanzó la revista en español Ágora (http://agorarevista.com/es). En el número 4 de 2011, Benjamin P. Gochman (“Socios en defensa cooperativa”, http://bit.ly/I9WAyv) señalaba que “los efectos corrosivos de la amenaza del crimen organizado transnacional, los retos complejos para vencerla y las abundantes oportunidades para progresar, subrayan la vital importancia de asegurar que esta relación continúe durante los próximos seis años de administración presidencial después de las elecciones del 2012 en México”.
Hace unos días se publicó en nuestro país un artículo en una línea similar. Richard Downie, director del Centro de Estudios Hemisféricos sobre Defensa —de la Universidad Nacional de Defensa de Estados Unidos—, sostuvo en “Decisión crítica para el próximo Presidente” (Reforma, abril 18, 2012) que:
“...gane
quien gane las elecciones [presidenciales en México] tendrá cuatro opciones
para... reducir la violencia y abordar el tráfico ilícito: 1) ‘Mantener el Rumbo’.
Continuar la estrategia del presidente Calderón con las fuerzas militares en el
rol principal con el apoyo de las instituciones policiales; 2) ‘Policía en el
Rol Principal’, con el apoyo militar; 3) ‘Políticas Sociales y Culturales’...
en lugar de confrontación [sic] y reformas para despenalizar o legalizar la
marihuana y otras drogas; 4) ‘Acomodo Directo o Tácito’. Como manera de reducir
los delitos violentos en México, algunos ex funcionarios [sic] han sugerido que
el gobierno evite la confrontación con los grupos criminales. Por ejemplo, no
impedir el narcotráfico a los Estados Unidos”.
Plantea que “la opción más pragmática sería una combinación de las tres primeras categorías”. Por el contrario, “una acomodación directa o tácita con la delincuencia organizada sería perniciosa para el Estado de Derecho de México, [y] la seguridad y otras formas de cooperación con Estados Unidos terminarían”, dice Downie.
El artículo es una adaptación del ensayo que Downie publicó en julio del año pasado (“Critical Strategic Decisions in Mexico: the Future of US/Mexico Defense Relations, http://1.usa.gov/IcCIOO). Ahí, sostenía que “la cuarta opción subraya la alternativa de regresar al viejo estilo corporativista del PRI, de buscar acomodos en forma directa o tácita con los cárteles”. Además, “bajo tales condiciones los Estados Unidos buscarían mantener relaciones militares de carácter institucional, mientras esperan el regreso [sic] de un gobierno que confronte a las organizaciones criminales transnacionales”.
Downie también consideraba en julio de 2011 que Estados Unidos aún estaba a tiempo de “ampliar los lazos operativos y organizacionales” con las Fuerzas Armadas mexicanas. Para ello, proponía “institucionalizar los avances logrados en materia de cooperación sobre defensa durante la administración Calderón”, ya que, “una vez establecidos formalmente, los acuerdos, consejos internacionales y unidades conjuntas son más difíciles de desmantelar”.
Dos acontecimientos recientes de gran trascendencia indicarían que las propuestas de Downie fueron atendidas con prontitud.
El primero fue la histórica reunión del pasado 27 de marzo en Ottawa, entre los secretarios mexicanos de Defensa, Guillermo Galván, y de Marina, Francisco Saynez; el secretario de Defensa de EUA, Leon Panetta; y el Ministro de Defensa Nacional de Canadá, Peter Mackay (http://bit.ly/HifRxG). El encuentro se centró en los retos planteados por el narcotráfico y el apoyo de las Fuerzas Armadas en casos de desastres naturales.
Esta reunión se realizó días antes de la Cumbre de Líderes de América del Norte. Los Presidentes de México, Felipe Calderón, de Estados Unidos, Barack Obama, y el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, consideraron la reunión militar como una simple “ampliación” de los encuentros a nivel ministerial para atender las agendas bilaterales y la agenda trilateral, (http://1.usa.gov/HQF5n4). Pero, con ello, dejaron en claro que su prioridad es la militarización del combate regional contra el crimen transnacional.
El segundo acontecimiento, fue la aprobación en la Sexta Cumbre de las Américas del Sistema Interamericano de Combate contra el Crimen Organizado (SICCO), que incluiría un nuevo Centro en México para coordinarlo.
En su mensaje de clausura, el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, señaló que los mandatarios habían coincidido en “la necesidad de analizar los resultados de la actual política [anti-drogas] en las Américas y explorar nuevos enfoques”, por lo que le dieron “un mandato a la OEA para tal fin”. No obstante, un comunicado adicional señaló que los mandatarios acordaron “el desarrollo de un esquema hemisférico contra la delincuencia organizada transnacional... [e] implementar una entidad coordinadora” (http://bit.ly/Jt2AGn).
Debido a la veda electoral que impide difundir “propaganda gubernamental”, y quizás para evitar una nueva violación a la Constitución por parte del titular del Ejecutivo (Milenio, abril 19, 2012), la información sobre el SICCO se limitó a un cable de la agencia Notimex (“Aprueba Cumbre de las Américas propuesta mexicana sobre seguridad”, abril 15, 2012, http://bit.ly/Jr9sBs).
Tras ambas Cumbres, la impresión que queda es que los actuales gobiernos de México y Estados Unidos buscan formalizar mecanismos más amplios en materia de seguridad a nivel bilateral y regional, antes de las respectivas elecciones en cada país, para que —como plantea Downie— sean “más difíciles de desmantelar”.
Sin duda, es necesario fortalecer institucionalmente la relación entre México y Estados Unidos, pero no sólo en este ámbito. Desde la desaparición “informal” de la Comisión Binacional —y aún considerando la ASPAN o las esporádicas cumbres de líderes norteamericanos—, nuestra principal relación bilateral ha carecido de un instrumento institucional que atienda en forma integral todos los temas incluidos en nuestra amplia y compleja agenda común.
Sobre todo, debe quedar claro que el próximo gobierno de México evaluará lo logrado hasta ahora mediante la cooperación bilateral, regional y multilateral en materia de seguridad, y definirá sus propias políticas a partir del primero de diciembre de este año. Pero lo deberá hacer con base en los más elevados intereses de México, y no en los candados transexenales que se están tratando de aplicar a punto de que concluya un sexenio cuyo legado —para su mala fortuna y la de todos los mexicanos— será el dolor provocado por la violencia.
Tuesday, March 06, 2012
Una clara visión y más de una década perdida
Javier Treviño Cantú
Milenio
6 de marzo de 2012
Era una noche del mes de febrero de 1994, cuando Luis Donaldo Colosio nos encargó a Samuel Palma, Cesáreo Morales y a mí que empezáramos a trabajar en su mensaje para el aniversario del PRI.
Nos dio instrucciones muy claras sobre lo que quería. Los tres trabajamos mucho tiempo en ese discurso, nos sentábamos por horas en mi escritorio a redactar juntos, luego nos encerrábamos con Luis Donaldo en la casa de campaña, o en su oficina privada en Aniceto Ortega, para revisar cada versión, cada línea. El candidato tachaba secciones, escribía frases nuevas, párrafos completos. El discurso quedó listo el 5 de marzo.
Hoy se cumple un aniversario más. Colosio pronunció el inolvidable discurso del 6 de marzo de 1994 en el Monumento a la Revolución, y lamentablemente aquel “México con hambre y sed de justicia” que describió en su mensaje está más vigente que nunca.
Si bien en los años siguientes el país transitó de manera pacífica a una democracia electoral plena, en estos casi últimos 12 años nuestro país no ha avanzado de acuerdo a su verdadero potencial.
Entre 2001 y 2010, México tuvo el peor crecimiento económico de los últimos 80 años. En ese mismo período, a pesar de las promesas, la tasa de desempleo general y juvenil se duplicó, y alrededor del 60% de quienes se emplearon en esos años lo hicieron en la informalidad.
Entre 2006 y 2010, más de 12 millones de mexicanos de clase media cayeron en pobreza patrimonial, y 3 millones más se sumaron a la filas de la pobreza multidimensional.
Después de casi 12 años de gestión ineficaz en las más altas esferas gubernamentales, seguimos viendo el México que retrató Colosio en su discurso: un país de trabajadores, profesionistas y jóvenes que no encuentran los empleos, los salarios y las oportunidades que necesitan. De campesinos y empresarios que no tienen las respuestas y condiciones que merecen. De mujeres que no tienen acceso a las oportunidades que les pertenecen. De mexicanos que no pueden esperar más a sus exigencias de dignidad y progreso. De ciudadanos, como nunca antes, angustiados por la violencia y la falta de seguridad. Y yo agregaría, un México que inaceptablemente ha perdido competitividad y en donde sus líderes han dilapidado los referentes que nos unen como Nación.
Durante estos 12 años, nunca se definió claramente el mejor camino que debíamos seguir; no se tuvo la capacidad para aglutinar los esfuerzos de todos en torno a un propósito común; ni se estableció, con una visión estratégica, qué transformaciones de fondo necesitaba el país.
En suma, hoy vemos un México que exige eficacia en el diseño e instrumentación de soluciones de corto y largo plazo, y que ya no puede esperar más.
__________________
*Javier Treviño Cantú es Coordinador de la Campaña de Enrique Peña Nieto en Nuevo León.
Milenio
6 de marzo de 2012
Era una noche del mes de febrero de 1994, cuando Luis Donaldo Colosio nos encargó a Samuel Palma, Cesáreo Morales y a mí que empezáramos a trabajar en su mensaje para el aniversario del PRI.
Nos dio instrucciones muy claras sobre lo que quería. Los tres trabajamos mucho tiempo en ese discurso, nos sentábamos por horas en mi escritorio a redactar juntos, luego nos encerrábamos con Luis Donaldo en la casa de campaña, o en su oficina privada en Aniceto Ortega, para revisar cada versión, cada línea. El candidato tachaba secciones, escribía frases nuevas, párrafos completos. El discurso quedó listo el 5 de marzo.
Hoy se cumple un aniversario más. Colosio pronunció el inolvidable discurso del 6 de marzo de 1994 en el Monumento a la Revolución, y lamentablemente aquel “México con hambre y sed de justicia” que describió en su mensaje está más vigente que nunca.
Si bien en los años siguientes el país transitó de manera pacífica a una democracia electoral plena, en estos casi últimos 12 años nuestro país no ha avanzado de acuerdo a su verdadero potencial.
Entre 2001 y 2010, México tuvo el peor crecimiento económico de los últimos 80 años. En ese mismo período, a pesar de las promesas, la tasa de desempleo general y juvenil se duplicó, y alrededor del 60% de quienes se emplearon en esos años lo hicieron en la informalidad.
Entre 2006 y 2010, más de 12 millones de mexicanos de clase media cayeron en pobreza patrimonial, y 3 millones más se sumaron a la filas de la pobreza multidimensional.
Después de casi 12 años de gestión ineficaz en las más altas esferas gubernamentales, seguimos viendo el México que retrató Colosio en su discurso: un país de trabajadores, profesionistas y jóvenes que no encuentran los empleos, los salarios y las oportunidades que necesitan. De campesinos y empresarios que no tienen las respuestas y condiciones que merecen. De mujeres que no tienen acceso a las oportunidades que les pertenecen. De mexicanos que no pueden esperar más a sus exigencias de dignidad y progreso. De ciudadanos, como nunca antes, angustiados por la violencia y la falta de seguridad. Y yo agregaría, un México que inaceptablemente ha perdido competitividad y en donde sus líderes han dilapidado los referentes que nos unen como Nación.
Durante estos 12 años, nunca se definió claramente el mejor camino que debíamos seguir; no se tuvo la capacidad para aglutinar los esfuerzos de todos en torno a un propósito común; ni se estableció, con una visión estratégica, qué transformaciones de fondo necesitaba el país.
En suma, hoy vemos un México que exige eficacia en el diseño e instrumentación de soluciones de corto y largo plazo, y que ya no puede esperar más.
__________________
*Javier Treviño Cantú es Coordinador de la Campaña de Enrique Peña Nieto en Nuevo León.
Friday, February 10, 2012
Misión cumplida
Mensaje al terminar el encargo como Secretario General de Gobierno de Nuevo León
Javier Treviño Cantú
7 de febrero de 2012
Agradecimiento
Quiero agradecer al Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz la oportunidad que me brindó de ser parte de su equipo de trabajo en la Administración que encabeza, y de servir a mi Estado como Secretario General de Gobierno desde el 4 de octubre de 2009 a la fecha.
Contexto
Durante todo este período nos tocó vivir tiempos muy complejos; los encaramos con responsabilidad, determinación, sin descanso, trabajando en equipo y concentrados en resolver los retos del presente pero con la mira puesta en la tarea de forjar un mejor futuro para Nuevo León.
Nuestro Estado también vive una realidad política distinta a la que los políticos de antes estaban acostumbrados. Ahora, la sociedad civil organizada, la ciudadanía en general y otros actores relevantes tienen una participación cada vez más activa en los asuntos de la vida pública de Nuevo León.
Concepto de la política
Esa realidad requiere una forma distinta de hacer política; por eso –y siguiendo las instrucciones del Gobernador– en la Secretaría General de Gobierno trabajamos para reivindicar el carácter constructivo que debe tener el ejercicio de la política.
Un ejercicio político que tiene que ver, no con golpes y manotazos sobre, y por debajo de la mesa, que lo único que hacen es generar más conflicto; sino un ejercicio político que tiene que ver con escuchar, entender los distintos intereses, conciliar y resolver de manera eficaz a través de soluciones que busquen el cómo sí y esquemas donde todos ganen por el bien de los nuevoleoneses.
Algunos de los logros
En todo momento privilegiamos una vinculación cercana y de puertas abiertas con el poder Legislativo y Judicial del Estado, con el Ejecutivo Federal y los gobiernos municipales; con el sector empresarial; los sindicatos; los partidos políticos; las organizaciones religiosas; las instituciones académicas; y con las organizaciones ciudadanas para superar los desafíos que enfrentamos como sociedad.
Ante todo, prevenimos el conflicto atendiendo las necesidades y demandas de los distintos grupos.
En todo momento pusimos en práctica un nuevo estilo y una gestión eficaz de equipo, en especial en tareas como la coordinación del gabinete durante la emergencia que nos tocó enfrentar y resolver ante el embate del huracán Alex.
Resolvimos asuntos añejos; como el caso del que fuera el problema agrario más grave en el Estado, en el municipio de Galeana, con más de 25 años de no encontrar solución; o demandas de más de 30 años de diversas instituciones religiosas.
Acercamos los servicios del Registro Civil a la ciudadanía; abatimos el rezago de trámites, reformamos y modernizamos el Registro Público de la Propiedad y el Comercio.
Promovimos el involucramiento activo de la gente en la solución de las necesidades en sus comunidades, a través de crear esquemas innovadores como los Comités de Participación Ciudadana y las Escuelas de Formación Vecinal, mecanismos que han permitido mejorar la convivencia en sus colonias.
Impulsamos con éxito todos los paquetes legislativos que fueron presentados por el Ejecutivo ante el Honorable Congreso del Estado.
Coordinamos e instrumentamos, de acuerdo a las instrucciones del Gobernador, una estrategia integral para enfrentar el reto más delicado que tenemos hoy en día, que es el de la seguridad.
Como parte de esa estrategia, en la Secretaría General de Gobierno diseñamos soluciones de fondo para reconstruir el tejido social como el programa “Unidos Transformando mi Comunidad” o el programa de “Microcréditos” que ya están dando resultados.
Construimos una relación basada en la confianza con el Ejército, la Marina, la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Gobernación, que ha permitido el funcionamiento eficaz del grupo de coordinación en la lucha contra la inseguridad.
Y logramos una coordinación eficiente para instrumentar exitosamente el inicio de la segunda etapa de la Reforma al Sistema de Justicia Penal en el Estado.
En resumen, en la Secretaría General de Gobierno cumplimos las instrucciones del señor Gobernador de instrumentar una gestión política eficaz a través del trabajo en equipo, la participación, el diálogo, el consenso y la conciliación.
Cierre
Señor Gobernador, hago entrega del despacho que me confió, con resultados y cuentas claras, y con la satisfacción del deber cumplido.
Se dice fácil, pero durante los últimos 28 meses la explanada de los Niños Héroes ha estado tranquila como muestra de la paz política que hay en el Estado.
Ahora he decidido iniciar una nueva etapa para dedicarme de tiempo completo a tareas de trabajo político vinculado a las próximas elecciones federales.
De nueva cuenta, con el respeto y aprecio de siempre, le agradezco la oportunidad que me dio de servir a Nuevo León desde la Secretaría General de Gobierno, y por todo el apoyo incondicional que recibí de usted durante el tiempo que encabecé la Secretaría.
Al nuevo Secretario General, le deseo el mayor de los éxitos, le reitero mi amistad y le refrendo mi respaldo en sus nuevas responsabilidades.
Muchas gracias.
Javier Treviño Cantú
7 de febrero de 2012
Agradecimiento
Quiero agradecer al Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz la oportunidad que me brindó de ser parte de su equipo de trabajo en la Administración que encabeza, y de servir a mi Estado como Secretario General de Gobierno desde el 4 de octubre de 2009 a la fecha.
Contexto
Durante todo este período nos tocó vivir tiempos muy complejos; los encaramos con responsabilidad, determinación, sin descanso, trabajando en equipo y concentrados en resolver los retos del presente pero con la mira puesta en la tarea de forjar un mejor futuro para Nuevo León.
Nuestro Estado también vive una realidad política distinta a la que los políticos de antes estaban acostumbrados. Ahora, la sociedad civil organizada, la ciudadanía en general y otros actores relevantes tienen una participación cada vez más activa en los asuntos de la vida pública de Nuevo León.
Concepto de la política
Esa realidad requiere una forma distinta de hacer política; por eso –y siguiendo las instrucciones del Gobernador– en la Secretaría General de Gobierno trabajamos para reivindicar el carácter constructivo que debe tener el ejercicio de la política.
Un ejercicio político que tiene que ver, no con golpes y manotazos sobre, y por debajo de la mesa, que lo único que hacen es generar más conflicto; sino un ejercicio político que tiene que ver con escuchar, entender los distintos intereses, conciliar y resolver de manera eficaz a través de soluciones que busquen el cómo sí y esquemas donde todos ganen por el bien de los nuevoleoneses.
Algunos de los logros
En todo momento privilegiamos una vinculación cercana y de puertas abiertas con el poder Legislativo y Judicial del Estado, con el Ejecutivo Federal y los gobiernos municipales; con el sector empresarial; los sindicatos; los partidos políticos; las organizaciones religiosas; las instituciones académicas; y con las organizaciones ciudadanas para superar los desafíos que enfrentamos como sociedad.
Ante todo, prevenimos el conflicto atendiendo las necesidades y demandas de los distintos grupos.
En todo momento pusimos en práctica un nuevo estilo y una gestión eficaz de equipo, en especial en tareas como la coordinación del gabinete durante la emergencia que nos tocó enfrentar y resolver ante el embate del huracán Alex.
Resolvimos asuntos añejos; como el caso del que fuera el problema agrario más grave en el Estado, en el municipio de Galeana, con más de 25 años de no encontrar solución; o demandas de más de 30 años de diversas instituciones religiosas.
Acercamos los servicios del Registro Civil a la ciudadanía; abatimos el rezago de trámites, reformamos y modernizamos el Registro Público de la Propiedad y el Comercio.
Promovimos el involucramiento activo de la gente en la solución de las necesidades en sus comunidades, a través de crear esquemas innovadores como los Comités de Participación Ciudadana y las Escuelas de Formación Vecinal, mecanismos que han permitido mejorar la convivencia en sus colonias.
Impulsamos con éxito todos los paquetes legislativos que fueron presentados por el Ejecutivo ante el Honorable Congreso del Estado.
Coordinamos e instrumentamos, de acuerdo a las instrucciones del Gobernador, una estrategia integral para enfrentar el reto más delicado que tenemos hoy en día, que es el de la seguridad.
Como parte de esa estrategia, en la Secretaría General de Gobierno diseñamos soluciones de fondo para reconstruir el tejido social como el programa “Unidos Transformando mi Comunidad” o el programa de “Microcréditos” que ya están dando resultados.
Construimos una relación basada en la confianza con el Ejército, la Marina, la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Gobernación, que ha permitido el funcionamiento eficaz del grupo de coordinación en la lucha contra la inseguridad.
Y logramos una coordinación eficiente para instrumentar exitosamente el inicio de la segunda etapa de la Reforma al Sistema de Justicia Penal en el Estado.
En resumen, en la Secretaría General de Gobierno cumplimos las instrucciones del señor Gobernador de instrumentar una gestión política eficaz a través del trabajo en equipo, la participación, el diálogo, el consenso y la conciliación.
Cierre
Señor Gobernador, hago entrega del despacho que me confió, con resultados y cuentas claras, y con la satisfacción del deber cumplido.
Se dice fácil, pero durante los últimos 28 meses la explanada de los Niños Héroes ha estado tranquila como muestra de la paz política que hay en el Estado.
Ahora he decidido iniciar una nueva etapa para dedicarme de tiempo completo a tareas de trabajo político vinculado a las próximas elecciones federales.
De nueva cuenta, con el respeto y aprecio de siempre, le agradezco la oportunidad que me dio de servir a Nuevo León desde la Secretaría General de Gobierno, y por todo el apoyo incondicional que recibí de usted durante el tiempo que encabecé la Secretaría.
Al nuevo Secretario General, le deseo el mayor de los éxitos, le reitero mi amistad y le refrendo mi respaldo en sus nuevas responsabilidades.
Muchas gracias.
Saturday, May 07, 2011
Reflexión sobre Nuevo León
Javier Treviño Cantú
7 de mayo de 2011
El día de hoy celebramos la fecha histórica de la creación de nuestro Estado Libre y Soberano de Nuevo León. Hace 187 años, el Honorable Congreso General Constituyente de los Estados Unidos Mexicanos, estableció por decreto que a partir del 7 de mayo de 1824 el territorio de la antigua provincia del Nuevo Reyno de León se consideraba parte de la República Mexicana con la categoría de Estado miembro de la Federación.
Por primera vez, y de acuerdo a lo instruido por el Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, izamos la bandera nacional a toda asta para recordar la expedición del acta de nacimiento de nuestro Estado.
Conmemorar este aniversario significa mucho más que otra fecha de nuestro calendario cívico. Es recordar la entereza de los hombres y mujeres que forjaron la grandeza de nuestro Estado, y que nos legaron un ejemplo de determinación y voluntad para salir adelante, de perseverancia en el esfuerzo para construir nuestro propio destino.
Pero sobre todo es renovar el orgullo de pertencer a esta tierra, de ser nuevoleoneses.
El carácter de Nuevo León
La historia de Nuevo León es la historia de hombres y mujeres decididos a crecer, con la convicción de ver en cada reto una oportunidad de progresar.
La construcción de Nuevo León ha estado marcada por capítulos complejos, pero sobre ellos sobresale el afán de sus obreros, trabajadores, empresarios y hombres del campo de superar las adversidades.
Desde sus inicios Nuevo León tuvo la vocación de ser un estado diferente, identificado por su capacidad de ver hacia delante, de crear, de emprender; por su virtud de pensar en grande, su sentido de unidad, y su concepto del trabajo, de la tenacidad y del ahorro como instrumentos de progreso común y bienestar social.
Esos son los valores que forjaron el carácter de los nuevoleoneses, y que llevaron al Estado a ser líder industrial del país, pioneros de la previsión social y de la educación superior de excelencia.
Construimos nuestra mayor ventaja competitiva en la capacidad de nuestra gente de competir al tú por tú con los mejores del mundo.
Reivindicar nuestros valores
Muchas veces, en la historia de Nuevo León, hemos demostrado nuestro potencial de transformar la adversidad en prosperidad como resultado de la unión de esfuerzos y de compartir un mismo rumbo.
Hoy tenemos el deber, como herederos de esa cultura, de transformar de nuevo nuestro Estado y reconquistar un ambiente de paz y tranquilidad, basados en los valores que nos distinguen.
Más allá de las diferencias naturales en la forma de pensar o de afiliaciones políticas, los nuevoleoneses debemos compartir una sola visión de futuro, para que con la determinación y el espíritu de lucha que nos caracterizan logremos vencer los retos que enfrentamos.
El avance de Nuevo León y la superación de los desafíos de nuestro tiempo, se dará en la medida en que todos –trabajadores, estudiantes, profesionistas, amas de casa, empresarios de todos tamaños, gobierno– compartamos el compromiso de salir adelante y de rescatar lo que somos.
Hoy más que nunca Nuevo León necesita de todos. Nunca como ahora había sido tan necesaria la reivindicación de los valores que nos forjaron, los que nuestros antepasados pregonaron con el ejemplo, la sabiduría que nos heredaron. Esa responsabilidad es nuestra, de nadie más.
Nunca, nada se nos ha regalado, lo que no hagamos nosotros, como comunidad, por nuestro estado, por nuestra sociedad, por nuestras familias y por nosotros mismos, nadie más lo hará. Los nuevoleoneses, más que nadie, sabemos que las cosas cuestan, que para conseguirlas hay que esforzarse.
Tenemos muchos desafíos, algunos de ellos muy graves, pero el reto principal, el reto del cual depende la trascendencia de este pueblo, es el de rescatar e inculcar los valores que han forjado nuestra cultura.
Nuevo León es hoy un estado de contrastes, de grandes diferencias, en algún punto del camino perdimos el sentido de cohesión, le dimos cabida a la apatía y los valores que nos amalgamaban se relajaron, dando paso a la fragmentación social, la falta de solidaridad y la supremacía de lo material.
Es por eso que debemos fortalecer el sentido de lealtad a Nuevo León, y de reforzar nuestra identidad. Privilegiar la templanza y sencillez sobre la vanidad, el ahorro y austeridad sobre el dispendio, el ser sobre el tener, el sentido de unidad sobre la indiferencia, la cultura del esfuerzo y perseverancia sobre la cultura de lo merecido, el espíritu de lucha sobre la vacilación.
Tenemos que revalorizar el valor de la familia y devolverle su lugar como sentido de vida del nuevoleonés, tenemos que renovar la cultura del trabajo como una virtud y sinónimo de dignidad y honorabilidad.
Cuando se tiene un rumbo claro, e impera la ambición positiva de avanzar y crecer, la cultura del trabajo se convierte en un instrumento integrador y articulador de la sociedad, en un medio para lograr un objetivo común de superación, de progreso, de bienestar.
Son tiempos distintos y enfrentamos retos diferentes a los que enfrentaron quienes nos antecedieron, pero los valores sobre los que se construyó Nuevo León siguen siendo los mismos que se necesitan para superar los desafíos de hoy.
Nuevo León tiene alma y corazón a prueba de crisis. Que nadie nos venga a decir quiénes somos o lo que tenemos que hacer. En Nuevo León, los hombres y mujeres se hacen a sí mismos.
El día de hoy, celebramos el orgullo de ser de Nuevo León. Yo estoy orgulloso de poder llamarme nuevoleonés, y ser heredero de esta gran cultura.
7 de mayo de 2011
El día de hoy celebramos la fecha histórica de la creación de nuestro Estado Libre y Soberano de Nuevo León. Hace 187 años, el Honorable Congreso General Constituyente de los Estados Unidos Mexicanos, estableció por decreto que a partir del 7 de mayo de 1824 el territorio de la antigua provincia del Nuevo Reyno de León se consideraba parte de la República Mexicana con la categoría de Estado miembro de la Federación.
Por primera vez, y de acuerdo a lo instruido por el Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, izamos la bandera nacional a toda asta para recordar la expedición del acta de nacimiento de nuestro Estado.
Conmemorar este aniversario significa mucho más que otra fecha de nuestro calendario cívico. Es recordar la entereza de los hombres y mujeres que forjaron la grandeza de nuestro Estado, y que nos legaron un ejemplo de determinación y voluntad para salir adelante, de perseverancia en el esfuerzo para construir nuestro propio destino.
Pero sobre todo es renovar el orgullo de pertencer a esta tierra, de ser nuevoleoneses.
El carácter de Nuevo León
La historia de Nuevo León es la historia de hombres y mujeres decididos a crecer, con la convicción de ver en cada reto una oportunidad de progresar.
La construcción de Nuevo León ha estado marcada por capítulos complejos, pero sobre ellos sobresale el afán de sus obreros, trabajadores, empresarios y hombres del campo de superar las adversidades.
Desde sus inicios Nuevo León tuvo la vocación de ser un estado diferente, identificado por su capacidad de ver hacia delante, de crear, de emprender; por su virtud de pensar en grande, su sentido de unidad, y su concepto del trabajo, de la tenacidad y del ahorro como instrumentos de progreso común y bienestar social.
Esos son los valores que forjaron el carácter de los nuevoleoneses, y que llevaron al Estado a ser líder industrial del país, pioneros de la previsión social y de la educación superior de excelencia.
Construimos nuestra mayor ventaja competitiva en la capacidad de nuestra gente de competir al tú por tú con los mejores del mundo.
Reivindicar nuestros valores
Muchas veces, en la historia de Nuevo León, hemos demostrado nuestro potencial de transformar la adversidad en prosperidad como resultado de la unión de esfuerzos y de compartir un mismo rumbo.
Hoy tenemos el deber, como herederos de esa cultura, de transformar de nuevo nuestro Estado y reconquistar un ambiente de paz y tranquilidad, basados en los valores que nos distinguen.
Más allá de las diferencias naturales en la forma de pensar o de afiliaciones políticas, los nuevoleoneses debemos compartir una sola visión de futuro, para que con la determinación y el espíritu de lucha que nos caracterizan logremos vencer los retos que enfrentamos.
El avance de Nuevo León y la superación de los desafíos de nuestro tiempo, se dará en la medida en que todos –trabajadores, estudiantes, profesionistas, amas de casa, empresarios de todos tamaños, gobierno– compartamos el compromiso de salir adelante y de rescatar lo que somos.
Hoy más que nunca Nuevo León necesita de todos. Nunca como ahora había sido tan necesaria la reivindicación de los valores que nos forjaron, los que nuestros antepasados pregonaron con el ejemplo, la sabiduría que nos heredaron. Esa responsabilidad es nuestra, de nadie más.
Nunca, nada se nos ha regalado, lo que no hagamos nosotros, como comunidad, por nuestro estado, por nuestra sociedad, por nuestras familias y por nosotros mismos, nadie más lo hará. Los nuevoleoneses, más que nadie, sabemos que las cosas cuestan, que para conseguirlas hay que esforzarse.
Tenemos muchos desafíos, algunos de ellos muy graves, pero el reto principal, el reto del cual depende la trascendencia de este pueblo, es el de rescatar e inculcar los valores que han forjado nuestra cultura.
Nuevo León es hoy un estado de contrastes, de grandes diferencias, en algún punto del camino perdimos el sentido de cohesión, le dimos cabida a la apatía y los valores que nos amalgamaban se relajaron, dando paso a la fragmentación social, la falta de solidaridad y la supremacía de lo material.
Es por eso que debemos fortalecer el sentido de lealtad a Nuevo León, y de reforzar nuestra identidad. Privilegiar la templanza y sencillez sobre la vanidad, el ahorro y austeridad sobre el dispendio, el ser sobre el tener, el sentido de unidad sobre la indiferencia, la cultura del esfuerzo y perseverancia sobre la cultura de lo merecido, el espíritu de lucha sobre la vacilación.
Tenemos que revalorizar el valor de la familia y devolverle su lugar como sentido de vida del nuevoleonés, tenemos que renovar la cultura del trabajo como una virtud y sinónimo de dignidad y honorabilidad.
Cuando se tiene un rumbo claro, e impera la ambición positiva de avanzar y crecer, la cultura del trabajo se convierte en un instrumento integrador y articulador de la sociedad, en un medio para lograr un objetivo común de superación, de progreso, de bienestar.
Son tiempos distintos y enfrentamos retos diferentes a los que enfrentaron quienes nos antecedieron, pero los valores sobre los que se construyó Nuevo León siguen siendo los mismos que se necesitan para superar los desafíos de hoy.
Nuevo León tiene alma y corazón a prueba de crisis. Que nadie nos venga a decir quiénes somos o lo que tenemos que hacer. En Nuevo León, los hombres y mujeres se hacen a sí mismos.
El día de hoy, celebramos el orgullo de ser de Nuevo León. Yo estoy orgulloso de poder llamarme nuevoleonés, y ser heredero de esta gran cultura.
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