Javier Treviño Cantú
El Norte
5 de julio de 2006
En una democracia ni se gana todo ni se pierde todo. Sin embargo, como en toda competencia, al final del día hay ganadores y perdedores. Y uno de los actores políticos que más parecen haber ganado con el turbulento proceso electoral que seguimos viviendo son los partidos políticos. Mientras esperamos saber en definitiva quién será el próximo Presidente de la República, ya podemos hacer un primer balance sobre el impacto de la contienda en los partidos.
Por lo pronto, entre los más beneficiados por esta elección se encuentran los partidos considerados como "pequeños". El Verde Ecologista, el PT y Convergencia obtuvieron buenas posiciones en el Congreso a cambio de sus respectivas alianzas con el PRI y con el PRD. Sin grandes esfuerzos, seguirán recibiendo jugosos recursos públicos y contarán con la suficiente visibilidad mediática para mantener la apariencia de que juegan una función verdaderamente relevante.
Por su parte, los dos nuevos partidos en busca del registro definitivo lograron obtenerlo. El evidente liderazgo de la promotora que impulsó a Nueva Alianza y la disciplina que demostró su base electoral fueron determinantes para superar la prueba. Ahora, deberá demostrar si su triunfo tiene algún sentido.
En cuanto a Alternativa, a pesar del desgaste provocado por las disputas internas entre las facciones que lo conformaban, este partido logró articular una plataforma atractiva para un segmento del electorado que se identifica con la llamada "izquierda progresista". Su candidata, y el equipo que la rodea, tendrán la oportunidad de promover las políticas públicas que plantearon durante su campaña y de contribuir a la discusión.
Pero, sin duda, los verdaderos ganadores fueron los tres principales partidos de nuestro peculiar universo político. El PAN tuvo, por lo menos, tres grandes logros. El primero fue recuperarse a sí mismo. A diferencia de lo que ocurrió en el 2000, esta vez su candidato no sólo obtuvo la nominación después de un proceso interno que lo revitalizó, sino que es el abanderado de una de las corrientes ideológicas más afines a los orígenes históricos del partido.
El segundo logro del PAN fue revertir la tendencia perdedora que venía sufriendo a nivel estatal desde 2003. Sus victorias en Jalisco, Guanajuato, Morelos y en alcaldías como las de Monterrey y San Pedro en Nuevo León, le dan un renovado impulso electoral. Por si fuera poco, el PAN se consolidó como la primera minoría legislativa, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.
El PRD fue el que más puede haber ganado como partido político en esta elección. Aglutinado en torno a la figura de su candidato presidencial, se reafirmó como una creciente fuerza electoral. Logró superar muchos de los problemas que lo habían distinguido en el pasado, manteniendo una gran disciplina en materia de comunicación y evitando nuevos escándalos. Las diferencias entre sus diversas corrientes y con personalidades como Cuauhtémoc Cárdenas lograron procesarse sin mayores tensiones. Además, confirmaron su abrumadora ventaja en la Ciudad de México, arrasando en la elección para Jefe de Gobierno.
En especial, de confirmarse los datos oficiales preliminares, el PRD logró dar un salto muy importante en el Congreso. Tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado logró elevar su participación a niveles ligeramente por arriba del 29 por ciento. De esta forma, el PRD básicamente duplicó su peso legislativo, con lo que su actuación en ambas cámaras tendrá una mayor trascendencia.
Finalmente, resulta claro que el gran perdedor de las elecciones fue el PRI. Su candidato a la Presidencia no se derrumbó, como algunos anticipaban, pero tampoco logró superar el "techo" electoral en el que lo colocaban la mayoría de las encuestas. Por distintos motivos, ninguno de sus candidatos a las gubernaturas en disputa, a la Jefatura de Gobierno del DF y a las principales alcaldías lograron resultar triunfadores. Lo más grave para este partido es que por primera vez cayó hasta el tercer sitio en las dos cámaras del Congreso.
A pesar de todo, en cierto sentido el PRI también ganó en estos comicios. Por una parte mantuvo una presencia en el Congreso muy significativa, que lo podría ubicar en una posición clave para convertirse en el artífice de los acuerdos que requiere nuestro país. Por la otra ganó la plena certeza de que debe renovarse a fondo si quiere volverse a convertir en una auténtica opción electoral de centro. La decisión está en sus propias manos.
Se ha escrito mucho sobre el papel de los partidos políticos en las democracias contemporáneas. No debería haber duda: los partidos buscan ganar elecciones. Pero ganar elecciones no significa necesariamente apoderarse del Estado. En realidad, el Estado es el que debe adueñarse de ellos y utilizarlos para avanzar, porque la esencia de la política es el debate y los partidos son indispensables para debatir.
La lección de la derrota política tiene que ver con algo que escribía Edmund Burke en sus "Reflexiones sobre la Revolución Francesa": "La adversidad es un instructor severo... En la lucha en su contra templamos los nervios, afilamos nuestras habilidades, aguzamos la inteligencia. Nuestro antagonista es nuestro aliado".
Wednesday, July 05, 2006
Wednesday, June 21, 2006
Elecciones desde la ventana
Javier Treviño Cantú
El Norte
21 de junio de 2006
El "glamour" que se asociaba con la prensa extranjera, y el peso que llegaron a tener los medios internacionales en el entorno político mexicano, ya no son los de antes. En alguna época, cuando los periódicos y los medios electrónicos de nuestro país no gozaban de la plena libertad que hoy ejercen, los principales diarios de Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo llegaron a ocupar un lugar privilegiado en el panorama informativo de México.
Incluso, cuando desde el poder se quería dar a conocer un asunto de la mayor relevancia, primero se le daba la "exclusiva" a un medio internacional para que la noticia llegara "de rebote" a México. Pero, como tantas otras cosas que han cambiado durante las últimas dos décadas, los medios de comunicación "extranjeros" hoy son uno más de los actores que compiten por la atención de un público que tiene incontables opciones informativas.
Con todo, no hay duda de que los medios extranjeros siguen teniendo una gran influencia. Representan una "ventana" a través de la cual los ciudadanos de otros países se asoman a nuestra realidad. Es la "realidad" del México que los corresponsales, enviados especiales y reporteros entienden y "traducen" para sus lectores, radioescuchas o televidentes. Además, esas organizaciones de noticias son un vehículo eficaz para hacer llegar los mensajes a públicos "objetivo" muy selectos.
En especial, algunos medios internacionales cumplen una doble función "estratégica". Por una parte, sirven para que actores gubernamentales y privados de sus respectivos países manden "señales" sobre las percepciones y preocupaciones que pudieran tener sobre un tema o algún actor político en particular. Por otra parte, también pueden servir para que nuestros actores nacionales manden mensajes a los círculos del poder gubernamental, empresarial o financiero de otros lugares.
Naturalmente, el peso de los medios internacionales aumenta en situaciones excepcionales, como el caso de un desastre natural, o en coyunturas políticas de alto impacto, como podría ser una elección presidencial en donde se juega no sólo el futuro del país, sino también asuntos fundamentales como la relación con los Estados Unidos.
En el caso del proceso electoral que vivimos en México y que finalizará (esperemos) el próximo 2 de julio, los medios internacionales le han dado una cobertura relativamente amplia por varias razones, empezando porque es la primera elección desde que la alternancia democrática hizo su aparición con el triunfo del PAN en el 2000. La certidumbre de que el partido en el poder ya no puede garantizar el triunfo de su candidato, y la incertidumbre provocada por encuestas que apuntan hacia un resultado muy cerrado, generan las condiciones para construir una narrativa "dramática" sobre la contienda.
De hecho, en la mayoría de las notas publicadas por los principales diarios internacionales desde el segundo y último debate presidencial, lo que se destaca es que nadie puede predecir cuál será el desenlace de la elección presidencial.
La segunda razón que ha despertado el interés de los medios extranjeros, es que el contraste en las personalidades y propuestas de los candidatos del PAN y del PRD es ideal para acentuar el dramatismo con el que se busca revestir al proceso electoral. Los calificativos para describir a AMLO, por ejemplo, van desde el simple "izquierdista", pasando por el ya clásico "populista", hasta algunos más llamativos, como el de "líder de piel oscura en un país donde la gente de tez clara tiende a dominar la clase política", según la apreciación de los periodistas Héctor Tobar y Paul Richter del diario Los Angeles Times. Por su parte, a Felipe Calderón básicamente se le ha etiquetado como un "conservador de centro-derecha", que le daría "continuidad" a las políticas del actual gobierno federal.
Otro aspecto que ha generado atención entre la prensa de otros países, y sobre todo de Estados Unidos, es el impacto que tendrá el resultado electoral en la relación bilateral. Como señalan los mismos reporteros del L.A. Times, el voto de aproximadamente 40 millones de mexicanos "podría afectar a 296 millones de personas que viven al norte de la frontera": si gana AMLO, culminaría la tendencia en América Latina a "rechazar el Consenso de Washington", mientras que una victoria de Calderón "podría convertir a México en un aliado más fuerte que nunca de Estados Unidos".
Pero quizás lo más llamativo de la cobertura internacional sobre la elección en México, son las voces de calma que llegan de fuera. Como señaló el influyente periódico The New York Times, en un editorial publicado apenas el lunes pasado, "en México está ocurriendo algo poco común: una elección presidencial normal".
Igualmente, en un extenso artículo publicado en la revista dominical de ese mismo diario a principios de junio, David Rieff señaló que la "disposición relativamente relajada de Wall Street respecto a una posible victoria de López Obrador, refleja la visión predominante dentro de la administración Bush". El mensaje es claro: para el centro del poder financiero y para el del poder político en Washington, un triunfo de AMLO, en principio, no es motivo de mayor preocupación. Esperemos que no se equivoquen.
El Norte
21 de junio de 2006
El "glamour" que se asociaba con la prensa extranjera, y el peso que llegaron a tener los medios internacionales en el entorno político mexicano, ya no son los de antes. En alguna época, cuando los periódicos y los medios electrónicos de nuestro país no gozaban de la plena libertad que hoy ejercen, los principales diarios de Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo llegaron a ocupar un lugar privilegiado en el panorama informativo de México.
Incluso, cuando desde el poder se quería dar a conocer un asunto de la mayor relevancia, primero se le daba la "exclusiva" a un medio internacional para que la noticia llegara "de rebote" a México. Pero, como tantas otras cosas que han cambiado durante las últimas dos décadas, los medios de comunicación "extranjeros" hoy son uno más de los actores que compiten por la atención de un público que tiene incontables opciones informativas.
Con todo, no hay duda de que los medios extranjeros siguen teniendo una gran influencia. Representan una "ventana" a través de la cual los ciudadanos de otros países se asoman a nuestra realidad. Es la "realidad" del México que los corresponsales, enviados especiales y reporteros entienden y "traducen" para sus lectores, radioescuchas o televidentes. Además, esas organizaciones de noticias son un vehículo eficaz para hacer llegar los mensajes a públicos "objetivo" muy selectos.
En especial, algunos medios internacionales cumplen una doble función "estratégica". Por una parte, sirven para que actores gubernamentales y privados de sus respectivos países manden "señales" sobre las percepciones y preocupaciones que pudieran tener sobre un tema o algún actor político en particular. Por otra parte, también pueden servir para que nuestros actores nacionales manden mensajes a los círculos del poder gubernamental, empresarial o financiero de otros lugares.
Naturalmente, el peso de los medios internacionales aumenta en situaciones excepcionales, como el caso de un desastre natural, o en coyunturas políticas de alto impacto, como podría ser una elección presidencial en donde se juega no sólo el futuro del país, sino también asuntos fundamentales como la relación con los Estados Unidos.
En el caso del proceso electoral que vivimos en México y que finalizará (esperemos) el próximo 2 de julio, los medios internacionales le han dado una cobertura relativamente amplia por varias razones, empezando porque es la primera elección desde que la alternancia democrática hizo su aparición con el triunfo del PAN en el 2000. La certidumbre de que el partido en el poder ya no puede garantizar el triunfo de su candidato, y la incertidumbre provocada por encuestas que apuntan hacia un resultado muy cerrado, generan las condiciones para construir una narrativa "dramática" sobre la contienda.
De hecho, en la mayoría de las notas publicadas por los principales diarios internacionales desde el segundo y último debate presidencial, lo que se destaca es que nadie puede predecir cuál será el desenlace de la elección presidencial.
La segunda razón que ha despertado el interés de los medios extranjeros, es que el contraste en las personalidades y propuestas de los candidatos del PAN y del PRD es ideal para acentuar el dramatismo con el que se busca revestir al proceso electoral. Los calificativos para describir a AMLO, por ejemplo, van desde el simple "izquierdista", pasando por el ya clásico "populista", hasta algunos más llamativos, como el de "líder de piel oscura en un país donde la gente de tez clara tiende a dominar la clase política", según la apreciación de los periodistas Héctor Tobar y Paul Richter del diario Los Angeles Times. Por su parte, a Felipe Calderón básicamente se le ha etiquetado como un "conservador de centro-derecha", que le daría "continuidad" a las políticas del actual gobierno federal.
Otro aspecto que ha generado atención entre la prensa de otros países, y sobre todo de Estados Unidos, es el impacto que tendrá el resultado electoral en la relación bilateral. Como señalan los mismos reporteros del L.A. Times, el voto de aproximadamente 40 millones de mexicanos "podría afectar a 296 millones de personas que viven al norte de la frontera": si gana AMLO, culminaría la tendencia en América Latina a "rechazar el Consenso de Washington", mientras que una victoria de Calderón "podría convertir a México en un aliado más fuerte que nunca de Estados Unidos".
Pero quizás lo más llamativo de la cobertura internacional sobre la elección en México, son las voces de calma que llegan de fuera. Como señaló el influyente periódico The New York Times, en un editorial publicado apenas el lunes pasado, "en México está ocurriendo algo poco común: una elección presidencial normal".
Igualmente, en un extenso artículo publicado en la revista dominical de ese mismo diario a principios de junio, David Rieff señaló que la "disposición relativamente relajada de Wall Street respecto a una posible victoria de López Obrador, refleja la visión predominante dentro de la administración Bush". El mensaje es claro: para el centro del poder financiero y para el del poder político en Washington, un triunfo de AMLO, en principio, no es motivo de mayor preocupación. Esperemos que no se equivoquen.
Wednesday, June 07, 2006
Un ancla en el centro
Javier Treviño Cantú
El Norte
7 de junio de 2006
Cuando Brozo entrevistó a Andrés Manuel López Obrador el pasado 12 de mayo, cerró la conversación con una pregunta: "¿Qué pasaría si el 3 de julio no te favorecen los resultados de la elección? ¿Aceptarías lo que diga el IFE?". AMLO respondió que "sí, porque en la democracia se gana o se pierde y hay que respetar la decisión del pueblo".
La pregunta refleja las dudas sobre lo que puede ocurrir si el resultado de las próximas elecciones es cuestionado por uno o más de los contendientes. A pesar de la respuesta del candidato del PRD, aún existe la percepción de que el 3 de julio podemos amanecer sin saber a ciencia cierta quién es el nuevo Presidente electo de México.
Ya sea porque el IFE no pueda declarar un ganador, o porque algún partido haya decidido impugnar el resultado de antemano, el 3 de julio podríamos estar ante escenarios muy complicados. Aunque nadie puede predecir el futuro, otros hechos ocurridos en esa misma fecha pueden estimular la imaginación.
El 3 de julio, la Iglesia católica celebra la fiesta de Santo Tomás Apóstol, el discípulo de Jesucristo que no quiso creer en su resurrección hasta que pudo verlo y tocar sus heridas. El 3 de julio de 1883 nació Franz Kafka, el autor de "La Metamorfosis". En su obra, los elementos fantásticos o absurdos muestran la inconsistencia, lo ilógico y hasta lo inaceptable de la realidad.
El 3 de julio de 1976, el rey Juan Carlos Primero nombró a Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno español. A pesar de no ser una figura ampliamente reconocida, Suárez logró conjuntar a políticos de distintas corrientes ideológicas para iniciar la nueva era democrática en España. El 3 de julio también celebra su cumpleaños Tom Cruise, el actor de las películas de "Misión Imposible" que caracteriza al agente secreto "Ethan Hunt" para enfrentarse a toda clase de villanos.
Estas efemérides nos permiten pensar en cuatro posibles escenarios para el 3 de julio.
1. Escenario Santo Tomás: gana Roberto Madrazo. Ver para creer. A pesar de las dificultades, las deserciones y de lo que decía la mayoría de las encuestas, el voto duro, la maquinaria electoral priista y el abstencionismo se combinan para llevar a Madrazo a la Presidencia. Por las mismas razones, se multiplica la exigencia de pruebas que confirmen el resultado.
2. Escenario kafkiano: AMLO gana por un margen suficiente para disipar cualquier cuestionamiento. En "La Metamorfosis", Gregorio Samsa despierta un día convertido en insecto. Samsa no entendía qué significaba ser insecto, ni sabía qué hacer con su nuevo cuerpo. Así podríamos levantarnos la mañana del 3 de julio: con un Presidente electo que quizás no entendiera el significado de la institución presidencial en un México de equilibrios de poder, y en un país crecientemente vinculado a la economía global e integrado al espacio de seguridad norteamericano.
3. Escenario de transición a la española: gana Felipe Calderón y supera los reclamos de que su triunfo se debió a una "elección de Estado". Gracias a este impulso logra establecer un acuerdo con las demás fuerzas políticas para formar un gobierno de coalición. De nuevo crecen las expectativas de que México podrá completar la transición hacia una democracia eficaz y una economía capaz de crecer sostenidamente.
4. Escenario Misión Imposible: la votación es tan cerrada que no se puede declarar a un ganador. El IFE anuncia que hará un recuento. La decisión se va al Tribunal Electoral. Todos los partidos impugnan el resultado. Se genera una gran incertidumbre y el nuevo Congreso debe ponerse de acuerdo para nombrar a un Presidente provisional y convocar a una elección extraordinaria.
Estos cuatro escenarios pueden estar cerca o lejos de la realidad. Pero sirven para ilustrar la probabilidad de que el 3 de julio México se encuentre en la disyuntiva del conflicto o el avance hacia un desarrollo económico, político y social más equilibrado y justo. La clave para superarla está en poner un ancla en el centro.
Al momento de escribir este artículo no se conoce el resultado ni el impacto del segundo debate presidencial. Sin embargo, las filtraciones a los medios de comunicación sobre posibles ataques personales durante el evento, el anuncio por parte de la esposa de Carlos Ahumada de que presentaría nuevos videos horas antes del debate, y el presunto atentado que sufriera la misma señora Gurza ayer martes, muestran el clima de tensión al que llegamos a un mes de las elecciones.
Gane quien gane, el 3 de julio necesitamos empezar a anclar el futuro de México en el centro. La base de un desarrollo sostenible sólo puede fincarse en el estado de derecho. No podemos seguir permitiendo que la competencia política lleve al país a extremos que tiren por la borda todo lo que hemos logrado. Ni los fundamentalismos de derecha ni los desplantes de izquierda generan progreso y estabilidad.
Ganar una elección ubicándose en el centro es muy difícil. La naturaleza de la competencia electoral exige marcar diferencias con los rivales, en un sentido del espectro político o en otro. Sin embargo, para asegurar la gobernabilidad de un país tan complejo como el nuestro, sin duda hay que anclar su dirección en el centro y conducirlo por el rumbo de la estabilidad y la certidumbre.
El Norte
7 de junio de 2006
Cuando Brozo entrevistó a Andrés Manuel López Obrador el pasado 12 de mayo, cerró la conversación con una pregunta: "¿Qué pasaría si el 3 de julio no te favorecen los resultados de la elección? ¿Aceptarías lo que diga el IFE?". AMLO respondió que "sí, porque en la democracia se gana o se pierde y hay que respetar la decisión del pueblo".
La pregunta refleja las dudas sobre lo que puede ocurrir si el resultado de las próximas elecciones es cuestionado por uno o más de los contendientes. A pesar de la respuesta del candidato del PRD, aún existe la percepción de que el 3 de julio podemos amanecer sin saber a ciencia cierta quién es el nuevo Presidente electo de México.
Ya sea porque el IFE no pueda declarar un ganador, o porque algún partido haya decidido impugnar el resultado de antemano, el 3 de julio podríamos estar ante escenarios muy complicados. Aunque nadie puede predecir el futuro, otros hechos ocurridos en esa misma fecha pueden estimular la imaginación.
El 3 de julio, la Iglesia católica celebra la fiesta de Santo Tomás Apóstol, el discípulo de Jesucristo que no quiso creer en su resurrección hasta que pudo verlo y tocar sus heridas. El 3 de julio de 1883 nació Franz Kafka, el autor de "La Metamorfosis". En su obra, los elementos fantásticos o absurdos muestran la inconsistencia, lo ilógico y hasta lo inaceptable de la realidad.
El 3 de julio de 1976, el rey Juan Carlos Primero nombró a Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno español. A pesar de no ser una figura ampliamente reconocida, Suárez logró conjuntar a políticos de distintas corrientes ideológicas para iniciar la nueva era democrática en España. El 3 de julio también celebra su cumpleaños Tom Cruise, el actor de las películas de "Misión Imposible" que caracteriza al agente secreto "Ethan Hunt" para enfrentarse a toda clase de villanos.
Estas efemérides nos permiten pensar en cuatro posibles escenarios para el 3 de julio.
1. Escenario Santo Tomás: gana Roberto Madrazo. Ver para creer. A pesar de las dificultades, las deserciones y de lo que decía la mayoría de las encuestas, el voto duro, la maquinaria electoral priista y el abstencionismo se combinan para llevar a Madrazo a la Presidencia. Por las mismas razones, se multiplica la exigencia de pruebas que confirmen el resultado.
2. Escenario kafkiano: AMLO gana por un margen suficiente para disipar cualquier cuestionamiento. En "La Metamorfosis", Gregorio Samsa despierta un día convertido en insecto. Samsa no entendía qué significaba ser insecto, ni sabía qué hacer con su nuevo cuerpo. Así podríamos levantarnos la mañana del 3 de julio: con un Presidente electo que quizás no entendiera el significado de la institución presidencial en un México de equilibrios de poder, y en un país crecientemente vinculado a la economía global e integrado al espacio de seguridad norteamericano.
3. Escenario de transición a la española: gana Felipe Calderón y supera los reclamos de que su triunfo se debió a una "elección de Estado". Gracias a este impulso logra establecer un acuerdo con las demás fuerzas políticas para formar un gobierno de coalición. De nuevo crecen las expectativas de que México podrá completar la transición hacia una democracia eficaz y una economía capaz de crecer sostenidamente.
4. Escenario Misión Imposible: la votación es tan cerrada que no se puede declarar a un ganador. El IFE anuncia que hará un recuento. La decisión se va al Tribunal Electoral. Todos los partidos impugnan el resultado. Se genera una gran incertidumbre y el nuevo Congreso debe ponerse de acuerdo para nombrar a un Presidente provisional y convocar a una elección extraordinaria.
Estos cuatro escenarios pueden estar cerca o lejos de la realidad. Pero sirven para ilustrar la probabilidad de que el 3 de julio México se encuentre en la disyuntiva del conflicto o el avance hacia un desarrollo económico, político y social más equilibrado y justo. La clave para superarla está en poner un ancla en el centro.
Al momento de escribir este artículo no se conoce el resultado ni el impacto del segundo debate presidencial. Sin embargo, las filtraciones a los medios de comunicación sobre posibles ataques personales durante el evento, el anuncio por parte de la esposa de Carlos Ahumada de que presentaría nuevos videos horas antes del debate, y el presunto atentado que sufriera la misma señora Gurza ayer martes, muestran el clima de tensión al que llegamos a un mes de las elecciones.
Gane quien gane, el 3 de julio necesitamos empezar a anclar el futuro de México en el centro. La base de un desarrollo sostenible sólo puede fincarse en el estado de derecho. No podemos seguir permitiendo que la competencia política lleve al país a extremos que tiren por la borda todo lo que hemos logrado. Ni los fundamentalismos de derecha ni los desplantes de izquierda generan progreso y estabilidad.
Ganar una elección ubicándose en el centro es muy difícil. La naturaleza de la competencia electoral exige marcar diferencias con los rivales, en un sentido del espectro político o en otro. Sin embargo, para asegurar la gobernabilidad de un país tan complejo como el nuestro, sin duda hay que anclar su dirección en el centro y conducirlo por el rumbo de la estabilidad y la certidumbre.
Wednesday, May 24, 2006
Encrucijada ilógica
Javier Treviño Cantú
El Norte
24 de mayo de 2006
El debate sobre el tema migratorio en Estados Unidos llegó a una encrucijada. Aquí confluyen la formulación de políticas públicas y la política exterior de ese país, con la política electoral y la política empresarial vinculada a lo que el Presidente Eisenhower llamó el "complejo militar-industrial".
En uno de los ejes de esta encrucijada está el derecho soberano de un país a formular las leyes que le convengan y aplicarlas con todos los recursos a su disposición, junto con la obligación que tiene esa nación, al ser parte de la comunidad internacional, de tomar en cuenta los intereses y necesidades de otros países. Es el eje de la lógica jurídica.
Nuestro vecino del Norte tiene todo el derecho de reformar su sistema migratorio. Sin embargo, la naturaleza transnacional del fenómeno exige soluciones conjuntas y estrategias coordinadas. De otra forma, la acción unilateral sólo atenderá un aspecto del problema, impidiendo regular uno de los principales retos del siglo.
En la intensa discusión sobre el tema migratorio que se ha generado en Estados Unidos, destaca la ausencia de voces que adviertan sobre el impacto que tendría en México la aprobación final de una iniciativa enfocada casi exclusivamente en el control total de la frontera.
Una de las pocas excepciones ha sido el profesor Stephen Haber, de la Universidad de Stanford, quien señaló en el Wall Street Journal que cualquier propuesta de reforma migratoria debería considerar la "fragilidad" de la economía y la democracia mexicanas. En su opinión, si se cierra esta "válvula de escape", el desempleo y el subempleo se elevarían "dramáticamente", las remesas disminuirían y la "frustración" de la gente crecería. Nada de esto favorece la estabilidad de México, y "no hay ningún escenario en el que un México política y socialmente inestable esté en el interés de Estados Unidos".
A pesar de esta llamada de alerta, y en una coyuntura tan delicada como la de nuestras próximas elecciones, el Presidente George W. Bush incluyó en su reciente propuesta dos acciones muy controvertidas: asignar seis mil efectivos de la Guardia Nacional para apoyar el control de la frontera con México y construir una "barda virtual" a lo largo de toda la línea divisoria, bajo la dirección de las principales compañías proveedoras de armamento y tecnologías de seguridad.
Así, en el segundo eje de la encrucijada migratoria convergen las elecciones en Estados Unidos y la compleja relación entre los Departamentos de Defensa y de Seguridad Territorial, el Congreso y los contratistas privados. Éste es el eje de la lógica política.
Frente a una creciente lista de escándalos y con niveles de aprobación que incluso han bajado del 30 por ciento, a finales de marzo pasado el Presidente Bush nombró a Josh Bolten como su nuevo Jefe de Gabinete y reasignó las funciones de su "gurú" político Karl Rove con un solo objetivo: asegurar que el Partido Republicano mantenga el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones de noviembre.
Los demócratas necesitan ganar 15 elecciones clave para obtener la mayoría en la Cámara baja. Según el "Cook Report", el número de contiendas que pueden perder los republicanos se ha elevado de 24 a 36. La situación en el Senado es un poco más difícil, ya que los demócratas necesitarían obtener seis nuevos escaños, y solamente siete contiendas parecen ser suficientemente competidas.
En este contexto, a principios de mayo la revista Time dio a conocer un supuesto plan ideado por Bolten para recuperar la iniciativa política. El primer punto consideraba desplegar acciones para reforzar el control fronterizo con México, con un alto contenido simbólico y fuerte impacto mediático. De ahí el uso con fines político-electorales de la Guardia Nacional, y la negación de que eso implique la militarización de la frontera.
El otro extremo de este segundo eje se relaciona con un punto del mensaje del Presidente Bush que ha pasado relativamente desapercibido: la construcción de una "barda virtual" a lo largo de toda la frontera. Esto forma parte de la Iniciativa Frontera Segura que se anunció en noviembre pasado, pero tiene una particularidad.
De acuerdo con el New York Times, el Departamento de Seguridad Territorial ha pedido a las compañías participantes que provean los equipos, pero también que diseñen toda la estrategia para "conjuntar al personal, las tecnologías y las barreras físicas" que permitan controlar la frontera. Según el diario, el Subsecretario encargado del programa les dijo que era "una invitación poco usual", porque les está pidiendo que le digan cómo hacer su trabajo.
La regulación de los flujos migratorios es uno de los retos más complejos que enfrentan México y Estados Unidos. La impericia puede convertirla en la chispa que haga estallar el andamiaje institucional que hemos logrado construir hasta ahora. El choque irresponsable de la lógica jurídica con la lógica política nos ha llevado a una encrucijada ilógica. La única salida será la promoción de políticas públicas de largo plazo, que atiendan en forma integral una situación insostenible. A corto plazo, sin embargo, habrá que esperar a que pasen las elecciones, aquí y allá.
El Norte
24 de mayo de 2006
El debate sobre el tema migratorio en Estados Unidos llegó a una encrucijada. Aquí confluyen la formulación de políticas públicas y la política exterior de ese país, con la política electoral y la política empresarial vinculada a lo que el Presidente Eisenhower llamó el "complejo militar-industrial".
En uno de los ejes de esta encrucijada está el derecho soberano de un país a formular las leyes que le convengan y aplicarlas con todos los recursos a su disposición, junto con la obligación que tiene esa nación, al ser parte de la comunidad internacional, de tomar en cuenta los intereses y necesidades de otros países. Es el eje de la lógica jurídica.
Nuestro vecino del Norte tiene todo el derecho de reformar su sistema migratorio. Sin embargo, la naturaleza transnacional del fenómeno exige soluciones conjuntas y estrategias coordinadas. De otra forma, la acción unilateral sólo atenderá un aspecto del problema, impidiendo regular uno de los principales retos del siglo.
En la intensa discusión sobre el tema migratorio que se ha generado en Estados Unidos, destaca la ausencia de voces que adviertan sobre el impacto que tendría en México la aprobación final de una iniciativa enfocada casi exclusivamente en el control total de la frontera.
Una de las pocas excepciones ha sido el profesor Stephen Haber, de la Universidad de Stanford, quien señaló en el Wall Street Journal que cualquier propuesta de reforma migratoria debería considerar la "fragilidad" de la economía y la democracia mexicanas. En su opinión, si se cierra esta "válvula de escape", el desempleo y el subempleo se elevarían "dramáticamente", las remesas disminuirían y la "frustración" de la gente crecería. Nada de esto favorece la estabilidad de México, y "no hay ningún escenario en el que un México política y socialmente inestable esté en el interés de Estados Unidos".
A pesar de esta llamada de alerta, y en una coyuntura tan delicada como la de nuestras próximas elecciones, el Presidente George W. Bush incluyó en su reciente propuesta dos acciones muy controvertidas: asignar seis mil efectivos de la Guardia Nacional para apoyar el control de la frontera con México y construir una "barda virtual" a lo largo de toda la línea divisoria, bajo la dirección de las principales compañías proveedoras de armamento y tecnologías de seguridad.
Así, en el segundo eje de la encrucijada migratoria convergen las elecciones en Estados Unidos y la compleja relación entre los Departamentos de Defensa y de Seguridad Territorial, el Congreso y los contratistas privados. Éste es el eje de la lógica política.
Frente a una creciente lista de escándalos y con niveles de aprobación que incluso han bajado del 30 por ciento, a finales de marzo pasado el Presidente Bush nombró a Josh Bolten como su nuevo Jefe de Gabinete y reasignó las funciones de su "gurú" político Karl Rove con un solo objetivo: asegurar que el Partido Republicano mantenga el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones de noviembre.
Los demócratas necesitan ganar 15 elecciones clave para obtener la mayoría en la Cámara baja. Según el "Cook Report", el número de contiendas que pueden perder los republicanos se ha elevado de 24 a 36. La situación en el Senado es un poco más difícil, ya que los demócratas necesitarían obtener seis nuevos escaños, y solamente siete contiendas parecen ser suficientemente competidas.
En este contexto, a principios de mayo la revista Time dio a conocer un supuesto plan ideado por Bolten para recuperar la iniciativa política. El primer punto consideraba desplegar acciones para reforzar el control fronterizo con México, con un alto contenido simbólico y fuerte impacto mediático. De ahí el uso con fines político-electorales de la Guardia Nacional, y la negación de que eso implique la militarización de la frontera.
El otro extremo de este segundo eje se relaciona con un punto del mensaje del Presidente Bush que ha pasado relativamente desapercibido: la construcción de una "barda virtual" a lo largo de toda la frontera. Esto forma parte de la Iniciativa Frontera Segura que se anunció en noviembre pasado, pero tiene una particularidad.
De acuerdo con el New York Times, el Departamento de Seguridad Territorial ha pedido a las compañías participantes que provean los equipos, pero también que diseñen toda la estrategia para "conjuntar al personal, las tecnologías y las barreras físicas" que permitan controlar la frontera. Según el diario, el Subsecretario encargado del programa les dijo que era "una invitación poco usual", porque les está pidiendo que le digan cómo hacer su trabajo.
La regulación de los flujos migratorios es uno de los retos más complejos que enfrentan México y Estados Unidos. La impericia puede convertirla en la chispa que haga estallar el andamiaje institucional que hemos logrado construir hasta ahora. El choque irresponsable de la lógica jurídica con la lógica política nos ha llevado a una encrucijada ilógica. La única salida será la promoción de políticas públicas de largo plazo, que atiendan en forma integral una situación insostenible. A corto plazo, sin embargo, habrá que esperar a que pasen las elecciones, aquí y allá.
Wednesday, May 10, 2006
Sin enfoque
Javier Treviño Cantú
El Norte
10 de mayo de 2006
La política exterior de México nunca ha sido el tema que define el resultado de una elección presidencial. El próximo 2 de julio, la situación no será diferente. Sin embargo, en estos meses de campaña, el asunto ha recibido una mayor atención por, al menos, cuatro razones.
La primera es que nuestro país está cada vez más integrado a la economía global, y a la de Estados Unidos en particular. Tenemos 12 tratados de libre comercio con distintos países y regiones del mundo, incluyendo al TLC de América del Norte. Esto se ha reflejado en el incremento de las exportaciones como proporción del PIB que, según la Secretaría de Economía, han pasado de representar 15 por ciento en 1993 a 34 por ciento en 2004.
La segunda razón es la suma de los problemas diplomáticos que han ocurrido a lo largo de este gobierno. En los últimos cinco años se han generado tensiones o, en el mejor de los casos, malos entendidos con diversos países de todo nuestro continente. Entre otras, se han dado fricciones con la República Dominicana y Cuba en el Caribe. En América del Sur, los roces han ocurrido con Venezuela, Brasil, Argentina e, incluso, con Chile, un país al que nos une un Acuerdo de Asociación Estratégica.
Las diferencias también se han producido con Estados Unidos. La tardía reacción del gobierno mexicano a los atentados del 11 de septiembre de 2001 y, en especial, la forma en que operó su negativa al apoyo para la guerra contra Saddam Hussein en Iraq, provocaron un enfriamiento glacial de la relación bilateral.
La tercera razón por la cual la política exterior ha sido un poco más visible en la actual contienda electoral tiene que ver con este distanciamiento entre México y Estados Unidos. La víctima más evidente, aunque no la única, fue el descarrilamiento de un posible acuerdo migratorio y la consolidación de la migración como un asunto prioritario para ambos países.
Para nosotros, porque representa una "válvula de seguridad" ante el marcado déficit en la creación de empleos bien remunerados que demanda una creciente población económicamente activa, y por los altísimos niveles que han alcanzado las remesas enviadas por los trabajadores migratorios a las zonas más pobres del País.
Para el gobierno del Presidente Bush, el tema se ha convertido en una prioridad por la inseguridad que afecta a los estadounidenses; tanto en términos de futuros ataques terroristas como de la pérdida de empleos por los nuevos procesos globales de producción y subcontratación de servicios en países como China o la India, y de la supuesta amenaza cultural que plantean los inmigrantes "hispanos".
La cuarta razón que ha generado mayor atención sobre el tema de política exterior es el nuevo imperativo de seguridad que marca las relaciones internacionales, empezando por la de México y Estados Unidos.
Pero la visibilidad del tema no ha logrado que los políticos se enfoquen. Las propuestas de los principales candidatos a la Presidencia han sido muy vagas. En materia comercial, el del PRD buscaría renegociar el TLCAN para "evitar... la libre importación de maíz y frijol" a partir de 2008. El del PRI propone "desarrollar nuestra organización económica espacial, a partir de definir cuencas económicas regionales y zonas económicas estratégicas", mientras que el del PAN ofrece "aprovechar los tratados comerciales suscritos para detonar áreas poco desarrolladas", pero sin decir cómo.
Las tensiones diplomáticas ofrecen una oportunidad al perredista para proponer una relación de "respeto con todos los pueblos y gobiernos del mundo"; una "política exterior responsable" al panista; y una propuesta "internacionalista, cosmopolita y firme partidaria del multilateralismo y del combate a las asimetrías" al priista.
Los tres candidatos insisten en que buscarían un acuerdo migratorio con Estados Unidos. López Obrador sostiene que "en la agenda con el gobierno de Estados Unidos el tema principal será la migración". Felipe Calderón señala que "México puede y debe insistir en un acuerdo migratorio", mientras que Roberto Madrazo ha dicho que buscaría "analizar conjuntamente la situación del mercado laboral (y) promover una regulación ordenada de los flujos migratorios".
La cuestión, nuevamente, es que ninguno detalla la forma en que llevaría a la mesa de negociaciones bilaterales un asunto que se ha convertido en uno de los principales temas de política interna en Estados Unidos. Según una encuesta reciente de Gallup, para los estadounidenses la migración se ha vuelto el segundo problema más importante de su país, tan sólo detrás de la guerra en Iraq.
Por último, en cuanto al tema de la seguridad, ninguno ha dicho con claridad si asumirá plenamente los términos de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, y todos los compromisos que ya parece haber contraído el actual gobierno mexicano en el marco de este opaco mecanismo de cooperación.
El 2 de julio, la política exterior no será el tema decisivo para la gran mayoría de los electores. Pero, sin duda, para el gobierno que inicia el 1 de diciembre, las relaciones internacionales de México serán una de las áreas a las que más atención deberá dedicarle. ¿Estará preparado para ello?
El Norte
10 de mayo de 2006
La política exterior de México nunca ha sido el tema que define el resultado de una elección presidencial. El próximo 2 de julio, la situación no será diferente. Sin embargo, en estos meses de campaña, el asunto ha recibido una mayor atención por, al menos, cuatro razones.
La primera es que nuestro país está cada vez más integrado a la economía global, y a la de Estados Unidos en particular. Tenemos 12 tratados de libre comercio con distintos países y regiones del mundo, incluyendo al TLC de América del Norte. Esto se ha reflejado en el incremento de las exportaciones como proporción del PIB que, según la Secretaría de Economía, han pasado de representar 15 por ciento en 1993 a 34 por ciento en 2004.
La segunda razón es la suma de los problemas diplomáticos que han ocurrido a lo largo de este gobierno. En los últimos cinco años se han generado tensiones o, en el mejor de los casos, malos entendidos con diversos países de todo nuestro continente. Entre otras, se han dado fricciones con la República Dominicana y Cuba en el Caribe. En América del Sur, los roces han ocurrido con Venezuela, Brasil, Argentina e, incluso, con Chile, un país al que nos une un Acuerdo de Asociación Estratégica.
Las diferencias también se han producido con Estados Unidos. La tardía reacción del gobierno mexicano a los atentados del 11 de septiembre de 2001 y, en especial, la forma en que operó su negativa al apoyo para la guerra contra Saddam Hussein en Iraq, provocaron un enfriamiento glacial de la relación bilateral.
La tercera razón por la cual la política exterior ha sido un poco más visible en la actual contienda electoral tiene que ver con este distanciamiento entre México y Estados Unidos. La víctima más evidente, aunque no la única, fue el descarrilamiento de un posible acuerdo migratorio y la consolidación de la migración como un asunto prioritario para ambos países.
Para nosotros, porque representa una "válvula de seguridad" ante el marcado déficit en la creación de empleos bien remunerados que demanda una creciente población económicamente activa, y por los altísimos niveles que han alcanzado las remesas enviadas por los trabajadores migratorios a las zonas más pobres del País.
Para el gobierno del Presidente Bush, el tema se ha convertido en una prioridad por la inseguridad que afecta a los estadounidenses; tanto en términos de futuros ataques terroristas como de la pérdida de empleos por los nuevos procesos globales de producción y subcontratación de servicios en países como China o la India, y de la supuesta amenaza cultural que plantean los inmigrantes "hispanos".
La cuarta razón que ha generado mayor atención sobre el tema de política exterior es el nuevo imperativo de seguridad que marca las relaciones internacionales, empezando por la de México y Estados Unidos.
Pero la visibilidad del tema no ha logrado que los políticos se enfoquen. Las propuestas de los principales candidatos a la Presidencia han sido muy vagas. En materia comercial, el del PRD buscaría renegociar el TLCAN para "evitar... la libre importación de maíz y frijol" a partir de 2008. El del PRI propone "desarrollar nuestra organización económica espacial, a partir de definir cuencas económicas regionales y zonas económicas estratégicas", mientras que el del PAN ofrece "aprovechar los tratados comerciales suscritos para detonar áreas poco desarrolladas", pero sin decir cómo.
Las tensiones diplomáticas ofrecen una oportunidad al perredista para proponer una relación de "respeto con todos los pueblos y gobiernos del mundo"; una "política exterior responsable" al panista; y una propuesta "internacionalista, cosmopolita y firme partidaria del multilateralismo y del combate a las asimetrías" al priista.
Los tres candidatos insisten en que buscarían un acuerdo migratorio con Estados Unidos. López Obrador sostiene que "en la agenda con el gobierno de Estados Unidos el tema principal será la migración". Felipe Calderón señala que "México puede y debe insistir en un acuerdo migratorio", mientras que Roberto Madrazo ha dicho que buscaría "analizar conjuntamente la situación del mercado laboral (y) promover una regulación ordenada de los flujos migratorios".
La cuestión, nuevamente, es que ninguno detalla la forma en que llevaría a la mesa de negociaciones bilaterales un asunto que se ha convertido en uno de los principales temas de política interna en Estados Unidos. Según una encuesta reciente de Gallup, para los estadounidenses la migración se ha vuelto el segundo problema más importante de su país, tan sólo detrás de la guerra en Iraq.
Por último, en cuanto al tema de la seguridad, ninguno ha dicho con claridad si asumirá plenamente los términos de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, y todos los compromisos que ya parece haber contraído el actual gobierno mexicano en el marco de este opaco mecanismo de cooperación.
El 2 de julio, la política exterior no será el tema decisivo para la gran mayoría de los electores. Pero, sin duda, para el gobierno que inicia el 1 de diciembre, las relaciones internacionales de México serán una de las áreas a las que más atención deberá dedicarle. ¿Estará preparado para ello?
Tuesday, April 25, 2006
El futuro de los periódicos
Javier Treviño Cantú
El Norte
26 de abril de 2006
En los últimos veinte años, mi experiencia profesional ha estado vinculada, de una forma u otra, a la prensa internacional. En este tiempo, aunque los nuevos espacios para la comunicación se han ampliado constantemente, el futuro de los medios tradicionales —y en especial el de los periódicos—, sigue dependiendo de dos factores clave.
Primero, de su capacidad para adaptarse a la cambiante realidad tecnológica; y, segundo, de su voluntad para asumir un auténtico compromiso de calidad con el público que los lee. Esto último significa mantener altos estándares éticos, pero sin sacrificar aquellos aspectos que los sigan haciendo atractivos para un público que cada vez tiene más opciones para informarse, entretenerse, interactuar y, lo más importante de todo, crear sus propios contenidos.
Según un estudio del Centro Pew (http://www.pewinternet.org/), 57% de los jóvenes en Estados Unidos que usa Internet genera todo tipo de contenidos. Como comenta el semanario inglés The Economist, la nueva forma de crear y compartir textos, música e imágenes está haciendo que la mera “transmisión” de información se convierta en un “diálogo” cada vez más intenso entre la gente.
Recientemente hemos visto ejemplos contrastantes de la forma en la que diversos periódicos están reaccionando ante la nueva realidad. Por una parte, algunos están buscando aprovechar los avances tecnológicos para reposicionarse. Según una nota del lunes pasado, el diario financiero belga De Tijd está probando una nueva tecnología para producir un “periódico electrónico”, con una pantalla digital que refleja la luz, y que por lo tanto requiere muy poca energía para poder leerse.
Otros periódicos, como el francés Les Echos y un grupo de diarios de 13 países, participan en un proceso para probar aproximadamente 300 formatos tecnológicos. El objetivo es desarrollar un periódico de plástico flexible, que pueda doblarse para poderlo llevar a todas partes y leerse como un periódico “normal”, con contenidos —incluyendo anuncios— constantemente actualizados, que tenga un precio accesible (de entre 100 y 150 pesos) y que dure unos tres o cuatro meses.
Por otra parte, algunos diarios han seguido abriendo las puertas a los blogs de sus propios periodistas. Sin embargo, los resultados no siempre son positivos. Los Angeles Times, por ejemplo, acaba de suspender la bitácora personal de uno de sus colaboradores, Michael Hiltzik, debido a que utilizaba varios seudónimos para apoyar la columna que publica en ese mismo periódico y lanzar ataques encubiertos contra otros blogs.
Algunos periodistas han reaccionado a las nuevas presiones del mercado recurriendo a una de las costumbres más antiguas y lamentables del negocio mediático: el chantaje. Hace unos días, el profesor Mark Caldwell comentaba en las páginas del New York Times sobre los antecedentes de esta práctica, la cual parece haber sido muy común en los diarios que se publicaban en Nueva York hacia finales del siglo XIX y principios del XX. Lo hizo a raíz del escándalo en el que se ha visto envuelto Jared Paul Stern, uno de los colaboradores de la célebre “página 6” del New York Post.
La “página 6” está dedicada literalmente al chisme. Su impacto para cierto tipo de negocios en Nueva York es determinante, como la industria restaurantera. Una buena reseña de un nuevo sitio significa toda la diferencia entre el éxito o el fracaso. Stern acaba de ser despedido, ya que una investigación del FBI aparentemente permitió comprobar que estaba tratando de extorsionar a un empresario, Ron Burckle, pidiéndole poco más de 200 mil dólares a cambio de un trato más favorable en la “página 6”.
Otros periódicos siguen echando mano de una práctica periodística tan vieja como la anterior: el escándalo. El lunes de la semana pasada, el rey de los tabloides ingleses The Sun —que al igual que el New York Post pertenece al grupo de medios de Rupert Murdoch— estuvo a punto de causar un incidente diplomático entre el Reino Unido y Alemania. La causa fue la publicación de fotografías “comprometedoras” de la nueva Canciller alemana, Angela Merkel, mientras se cambiaba el traje de baño durante sus vacaciones en una playa de Italia.
En contraste, tres periodistas de Estados Unidos acaban de recibir el Premio Pulitzer por su compromiso con el auténtico periodismo de investigación. Dana Priest del Washington Post recibió el reconocimiento por sus artículos sobre las prisiones secretas que mantiene la CIA en varios países de Europa, mientras que James Risen y Eric Lichtblau del New York Times lo obtuvieron por sus reportajes sobre el espionaje en suelo estadounidense contra supuestos terroristas islámicos, realizado por la administración Bush sin la plena aprobación del Congreso. Ambos premios reflejan el papel central que deben seguir jugando los periódicos en países democráticos.
A pesar de que la creatividad de toda la gente capaz de generar y compartir sus propios contenidos es más que bienvenida, nuestro futuro exige un periodismo profesional, basado en prácticas y estándares éticos, que permita ir detrás de las apariencias inmediatas, que ofrezca el contexto y los referentes históricos de los hechos.
El Norte
26 de abril de 2006
En los últimos veinte años, mi experiencia profesional ha estado vinculada, de una forma u otra, a la prensa internacional. En este tiempo, aunque los nuevos espacios para la comunicación se han ampliado constantemente, el futuro de los medios tradicionales —y en especial el de los periódicos—, sigue dependiendo de dos factores clave.
Primero, de su capacidad para adaptarse a la cambiante realidad tecnológica; y, segundo, de su voluntad para asumir un auténtico compromiso de calidad con el público que los lee. Esto último significa mantener altos estándares éticos, pero sin sacrificar aquellos aspectos que los sigan haciendo atractivos para un público que cada vez tiene más opciones para informarse, entretenerse, interactuar y, lo más importante de todo, crear sus propios contenidos.
Según un estudio del Centro Pew (http://www.pewinternet.org/), 57% de los jóvenes en Estados Unidos que usa Internet genera todo tipo de contenidos. Como comenta el semanario inglés The Economist, la nueva forma de crear y compartir textos, música e imágenes está haciendo que la mera “transmisión” de información se convierta en un “diálogo” cada vez más intenso entre la gente.
Recientemente hemos visto ejemplos contrastantes de la forma en la que diversos periódicos están reaccionando ante la nueva realidad. Por una parte, algunos están buscando aprovechar los avances tecnológicos para reposicionarse. Según una nota del lunes pasado, el diario financiero belga De Tijd está probando una nueva tecnología para producir un “periódico electrónico”, con una pantalla digital que refleja la luz, y que por lo tanto requiere muy poca energía para poder leerse.
Otros periódicos, como el francés Les Echos y un grupo de diarios de 13 países, participan en un proceso para probar aproximadamente 300 formatos tecnológicos. El objetivo es desarrollar un periódico de plástico flexible, que pueda doblarse para poderlo llevar a todas partes y leerse como un periódico “normal”, con contenidos —incluyendo anuncios— constantemente actualizados, que tenga un precio accesible (de entre 100 y 150 pesos) y que dure unos tres o cuatro meses.
Por otra parte, algunos diarios han seguido abriendo las puertas a los blogs de sus propios periodistas. Sin embargo, los resultados no siempre son positivos. Los Angeles Times, por ejemplo, acaba de suspender la bitácora personal de uno de sus colaboradores, Michael Hiltzik, debido a que utilizaba varios seudónimos para apoyar la columna que publica en ese mismo periódico y lanzar ataques encubiertos contra otros blogs.
Algunos periodistas han reaccionado a las nuevas presiones del mercado recurriendo a una de las costumbres más antiguas y lamentables del negocio mediático: el chantaje. Hace unos días, el profesor Mark Caldwell comentaba en las páginas del New York Times sobre los antecedentes de esta práctica, la cual parece haber sido muy común en los diarios que se publicaban en Nueva York hacia finales del siglo XIX y principios del XX. Lo hizo a raíz del escándalo en el que se ha visto envuelto Jared Paul Stern, uno de los colaboradores de la célebre “página 6” del New York Post.
La “página 6” está dedicada literalmente al chisme. Su impacto para cierto tipo de negocios en Nueva York es determinante, como la industria restaurantera. Una buena reseña de un nuevo sitio significa toda la diferencia entre el éxito o el fracaso. Stern acaba de ser despedido, ya que una investigación del FBI aparentemente permitió comprobar que estaba tratando de extorsionar a un empresario, Ron Burckle, pidiéndole poco más de 200 mil dólares a cambio de un trato más favorable en la “página 6”.
Otros periódicos siguen echando mano de una práctica periodística tan vieja como la anterior: el escándalo. El lunes de la semana pasada, el rey de los tabloides ingleses The Sun —que al igual que el New York Post pertenece al grupo de medios de Rupert Murdoch— estuvo a punto de causar un incidente diplomático entre el Reino Unido y Alemania. La causa fue la publicación de fotografías “comprometedoras” de la nueva Canciller alemana, Angela Merkel, mientras se cambiaba el traje de baño durante sus vacaciones en una playa de Italia.
En contraste, tres periodistas de Estados Unidos acaban de recibir el Premio Pulitzer por su compromiso con el auténtico periodismo de investigación. Dana Priest del Washington Post recibió el reconocimiento por sus artículos sobre las prisiones secretas que mantiene la CIA en varios países de Europa, mientras que James Risen y Eric Lichtblau del New York Times lo obtuvieron por sus reportajes sobre el espionaje en suelo estadounidense contra supuestos terroristas islámicos, realizado por la administración Bush sin la plena aprobación del Congreso. Ambos premios reflejan el papel central que deben seguir jugando los periódicos en países democráticos.
A pesar de que la creatividad de toda la gente capaz de generar y compartir sus propios contenidos es más que bienvenida, nuestro futuro exige un periodismo profesional, basado en prácticas y estándares éticos, que permita ir detrás de las apariencias inmediatas, que ofrezca el contexto y los referentes históricos de los hechos.
Tuesday, April 18, 2006
Wednesday, April 12, 2006
Generación M
Javier Treviño Cantú
El Norte
12 de abril de 2006
Salir de vacaciones en Semana Santa significaba olvidarse de todo. Pero las tecnologías de la información también están cambiando esa realidad. A donde vayamos, el teléfono celular, la computadora portátil, el iPod, el BlackBerry o cualquier otro aparato electrónico que pueda conectarse a una red de telecomunicaciones, hacen que sigamos pendientes de mil cosas a la vez.
La creciente conectividad nos da la oportunidad de realizar más tareas que nunca. Con una computadora y una conexión a internet podemos estudiar o hacer nuestro trabajo y, al mismo tiempo, escuchar música a través de una estación de radio de cualquier país. Podemos recibir alertas sobre las noticias que más nos interesan, revisar periódicos de todo el mundo, escuchar programas radiofónicos y ver televisión o videos en distintos formatos.
También podemos pagar nuestros impuestos, formar parte de distintas cibercomunidades, jugar toda clase de juegos en línea, responder nuestra correspondencia electrónica, abrir varios canales de comunicación por escrito con gente que está conectada al mismo tiempo que nosotros, o llamarles por "compu-teléfono" a través de servicios tan eficientes y baratos como el de www.skype.com.
Esta capacidad para multiplicar las cosas que podemos hacer simultáneamente es una de las principales características que define la nueva época en la que vivimos. Es lo que en inglés se conoce como "multi-tasking". En un sentido estricto, la habilidad para "multi-funcionar" no es nada nuevo. Desde los orígenes de la humanidad la gente ha tenido que realizar múltiples tareas. El concepto del "hombre del renacimiento" resume las diversas capacidades de personajes como Leonardo Da Vinci, que entre otras cosas fuera un pintor y escultor extraordinario, investigador del cuerpo humano, e inventor de máquinas y aparatos demasiado adelantados para su época.
Sin embargo, la "multi-funcionalidad" describe a las sociedades contemporáneas. Y en especial a los jóvenes, que han crecido durante los últimos 15 años a la par de las computadoras y de conexiones teleinformáticas cada vez más rápidas. Es la nueva "Generación M".
Los jóvenes de la Generación M se distinguen por la creciente cantidad de actividades que llevan a cabo. Desde más horas de estudio en la escuela y actividades extra-curriculares para sobresalir en un mundo marcado por la competencia exacerbada, hasta el tiempo que le dedican a mantenerse al corriente de las cambiantes modas y tendencias, para no quedarse fuera de las conversaciones del momento.
La "multi-funcionalidad" también afecta a la estructura familiar. A finales del mes pasado, la revista Time le dedicó su portada a la Generación M, definiéndola como la de los jóvenes que están en sus recámaras, pegados a la pantalla de la computadora, en un chat room de myspace o en una sesión de instant messenger, contestando sus correos electrónicos, con los audífonos de su iPod puestos y enviando mensajes SMS por su teléfono celular, todo al mismo tiempo que hacen la tarea.
Pero esta generación también alcanza a las mamás y a los papás, que a su vez deben multi-funcionar para cumplir sus respectivas responsabilidades profesionales, llevar a los hijos a sus actividades por las tardes, atender sus propias relaciones sociales, ya sea en persona o en el ciberespacio, y por supuesto, hacer tiempo para tratar de mantener unida a la familia.
El resultado, sin embargo, es un creciente desencuentro familiar. Todos pueden compartir el mismo techo, pero cada quien vive en su propio tecno-mundo. Cada quien habita un espacio personalizado, en donde los puntos de contacto y las coincidencias de intereses con la familia son mucho menores que con aquellos miembros de las cibercomunidades a las que pertenezcan.
El problema, como señala el artículo de Time, es que multiplicarse para hacer varias cosas a la vez en realidad no funciona del todo bien. Citando varios análisis académicos, la revista señala que el cerebro no puede hacer distintas actividades al mismo tiempo. Hay acciones y habilidades "automáticas", como caminar, que pueden hacerse mientras se piensa en otras cosas. Pero, en realidad, todas las decisiones que tomamos las hacemos de manera "secuencial".
Según Time, "cuando la gente trata de hacer dos o más tareas relacionadas entre sí al mismo tiempo, o alternándolas rápidamente, los errores se incrementan y se tarda más del doble de tiempo para hacer cada una, que si se hicieran siguiendo una secuencia".
En México la Generación M ya se está manifestando. Un estudio internacional, dado a conocer el año pasado por Yahoo, la consultoría de estudios de mercado TRU y la firma inglesa de comunicaciones OMD, señala que los mexicanos de entre 13 y 24 años son los que más descargan música de internet, tienen más ciberamigos fuera de su propio país, y apenas son superados por los jóvenes de la India y Gran Bretaña en cuanto al uso exhaustivo de todas las funciones que vienen incluidas en los teléfonos celulares avanzados.
Esta tendencia no se va a detener. Pero si queremos preservar la institución familiar, aprovechar las nuevas tecnologías y ayudar a que los jóvenes tengan éxito, debemos encontrar el botón de "pausa" y hacerlos entender la importancia de darse tiempo para reflexionar.
El Norte
12 de abril de 2006
Salir de vacaciones en Semana Santa significaba olvidarse de todo. Pero las tecnologías de la información también están cambiando esa realidad. A donde vayamos, el teléfono celular, la computadora portátil, el iPod, el BlackBerry o cualquier otro aparato electrónico que pueda conectarse a una red de telecomunicaciones, hacen que sigamos pendientes de mil cosas a la vez.
La creciente conectividad nos da la oportunidad de realizar más tareas que nunca. Con una computadora y una conexión a internet podemos estudiar o hacer nuestro trabajo y, al mismo tiempo, escuchar música a través de una estación de radio de cualquier país. Podemos recibir alertas sobre las noticias que más nos interesan, revisar periódicos de todo el mundo, escuchar programas radiofónicos y ver televisión o videos en distintos formatos.
También podemos pagar nuestros impuestos, formar parte de distintas cibercomunidades, jugar toda clase de juegos en línea, responder nuestra correspondencia electrónica, abrir varios canales de comunicación por escrito con gente que está conectada al mismo tiempo que nosotros, o llamarles por "compu-teléfono" a través de servicios tan eficientes y baratos como el de www.skype.com.
Esta capacidad para multiplicar las cosas que podemos hacer simultáneamente es una de las principales características que define la nueva época en la que vivimos. Es lo que en inglés se conoce como "multi-tasking". En un sentido estricto, la habilidad para "multi-funcionar" no es nada nuevo. Desde los orígenes de la humanidad la gente ha tenido que realizar múltiples tareas. El concepto del "hombre del renacimiento" resume las diversas capacidades de personajes como Leonardo Da Vinci, que entre otras cosas fuera un pintor y escultor extraordinario, investigador del cuerpo humano, e inventor de máquinas y aparatos demasiado adelantados para su época.
Sin embargo, la "multi-funcionalidad" describe a las sociedades contemporáneas. Y en especial a los jóvenes, que han crecido durante los últimos 15 años a la par de las computadoras y de conexiones teleinformáticas cada vez más rápidas. Es la nueva "Generación M".
Los jóvenes de la Generación M se distinguen por la creciente cantidad de actividades que llevan a cabo. Desde más horas de estudio en la escuela y actividades extra-curriculares para sobresalir en un mundo marcado por la competencia exacerbada, hasta el tiempo que le dedican a mantenerse al corriente de las cambiantes modas y tendencias, para no quedarse fuera de las conversaciones del momento.
La "multi-funcionalidad" también afecta a la estructura familiar. A finales del mes pasado, la revista Time le dedicó su portada a la Generación M, definiéndola como la de los jóvenes que están en sus recámaras, pegados a la pantalla de la computadora, en un chat room de myspace o en una sesión de instant messenger, contestando sus correos electrónicos, con los audífonos de su iPod puestos y enviando mensajes SMS por su teléfono celular, todo al mismo tiempo que hacen la tarea.
Pero esta generación también alcanza a las mamás y a los papás, que a su vez deben multi-funcionar para cumplir sus respectivas responsabilidades profesionales, llevar a los hijos a sus actividades por las tardes, atender sus propias relaciones sociales, ya sea en persona o en el ciberespacio, y por supuesto, hacer tiempo para tratar de mantener unida a la familia.
El resultado, sin embargo, es un creciente desencuentro familiar. Todos pueden compartir el mismo techo, pero cada quien vive en su propio tecno-mundo. Cada quien habita un espacio personalizado, en donde los puntos de contacto y las coincidencias de intereses con la familia son mucho menores que con aquellos miembros de las cibercomunidades a las que pertenezcan.
El problema, como señala el artículo de Time, es que multiplicarse para hacer varias cosas a la vez en realidad no funciona del todo bien. Citando varios análisis académicos, la revista señala que el cerebro no puede hacer distintas actividades al mismo tiempo. Hay acciones y habilidades "automáticas", como caminar, que pueden hacerse mientras se piensa en otras cosas. Pero, en realidad, todas las decisiones que tomamos las hacemos de manera "secuencial".
Según Time, "cuando la gente trata de hacer dos o más tareas relacionadas entre sí al mismo tiempo, o alternándolas rápidamente, los errores se incrementan y se tarda más del doble de tiempo para hacer cada una, que si se hicieran siguiendo una secuencia".
En México la Generación M ya se está manifestando. Un estudio internacional, dado a conocer el año pasado por Yahoo, la consultoría de estudios de mercado TRU y la firma inglesa de comunicaciones OMD, señala que los mexicanos de entre 13 y 24 años son los que más descargan música de internet, tienen más ciberamigos fuera de su propio país, y apenas son superados por los jóvenes de la India y Gran Bretaña en cuanto al uso exhaustivo de todas las funciones que vienen incluidas en los teléfonos celulares avanzados.
Esta tendencia no se va a detener. Pero si queremos preservar la institución familiar, aprovechar las nuevas tecnologías y ayudar a que los jóvenes tengan éxito, debemos encontrar el botón de "pausa" y hacerlos entender la importancia de darse tiempo para reflexionar.
Wednesday, March 29, 2006
Tres amigos en Cancún
Javier Treviño Cantú
El Norte
29 de marzo de 2006
El próximo encuentro en Cancún de los tres mandatarios norteamericanos se dará en un contexto de cambio dentro de la región. Mientras en Canadá acaba de llegar al poder un nuevo Primer Ministro, y en México el actual gobierno ya va de salida, Estados Unidos sigue ajustando sus estrategias para reforzar su seguridad y superar uno de los momentos políticos más difíciles para la administración del Presidente George W. Bush.
El recién electo Primer Ministro canadiense Stephen Harper ha causado una buena impresión. Según diarios como el Financial Times, está superando las expectativas que se tenían de él. Su "luna de miel", sin embargo, no duró mucho. La decisión de nombrar a David Emerson como Ministro de Comercio Internacional generó una gran controversia, ya que es miembro del derrotado Partido Liberal y había servido en el gobierno anterior como Ministro de Industria.
En cambio, el Primer Ministro Harper hizo otros dos nombramientos que han sido bien recibidos y que podrían tener un impacto positivo en la agenda regional. Uno fue el de Michael Wilson como nuevo Embajador en Washington. Wilson conoce a fondo la problemática norteamericana y tiene amplios contactos en la capital estadounidense, ya que negoció el TLC durante el gobierno conservador de Brian Mulroney.
El otro nombramiento fue el de Kevin Lynch como nuevo "Clerk of the Privy Council". Es el cargo "apartidista" más alto en la burocracia canadiense, y se encarga de apoyar y asesorar al Primer Ministro, como secretario del gabinete. Lynch era uno de los directores ejecutivos del Fondo Monetario Internacional, y entre sus nuevas responsabilidades destaca una muy delicada: dar seguimiento a la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, la ASPAN, firmada en marzo del 2005 y cuyos avances serán el tema central del encuentro que se efectuará el jueves y viernes en Cancún.
Para el Presidente George W. Bush, esta reunión llega en un momento complicado. Desde mediados del año pasado, su fortuna política ha mostrado una tendencia a la baja. La falta de una salida clara a la situación en Iraq y nuevos escándalos -como la intervención en suelo estadounidense de llamadas y correos electrónicos de supuestos terroristas, sin la aprobación previa del Congreso, o el accidente en el que se vio envuelto el vicepresidente Dick Cheney, cuando le disparó a un compañero de cacería en un rancho de Texas- han seguido afectando negativamente la imagen de su gobierno.
Pero el caso que más daño político le ha causado recientemente, fue la fallida operación para que una compañía de Dubai administrara algunos de los principales puertos de Estados Unidos. La falta de una comunicación eficaz para defender el apoyo del Presidente Bush al proyecto, junto con la percepción de que se estaba poniendo en riesgo la seguridad nacional del país, generó dudas sobre el liderazgo de la Casa Blanca.
La suma de estos factores se ha reflejado en las encuestas. En la gran mayoría de ellas, el nivel de aprobación del Presidente Bush está por debajo del 40 por ciento. Según un sondeo realizado en febrero por Gallup, apenas un 29 por ciento de la población está satisfecha con la situación actual, mientras que otra encuesta, realizada en marzo por la agencia AP y la firma Ipsos, indica que un 67 por ciento cree que su país va en la dirección equivocada.
El que acabó pagando los platos rotos fue el Jefe de Gabinete de la Casa Blanca. Después de mantenerse en el puesto durante cinco años y medio, Andy Card renunció el día de ayer. Fue sustituido por Josh Bolten, otro funcionario del círculo cercano al Presidente Bush y que tenía a su cargo la Oficina de Administración y Presupuesto.
En este convulsionado marco, el pasado 16 de marzo, la Casa Blanca dio a conocer la versión "actualizada" de su Estrategia de Seguridad Nacional. En la introducción del documento se enfatiza que Estados Unidos está en guerra, y que la lucha contra el terrorismo internacional y la promoción de la democracia son objetivos de largo plazo.
Uno de los aspectos novedosos de la Estrategia es que se contempla impulsar una "diplomacia transformativa", a través de la cual Estados Unidos trabajará con otros países para "construir y sostener Estados democráticos 'bien gobernados'... que satisfagan las necesidades de sus ciudadanos y actúen con responsabilidad en el sistema internacional". Otro aspecto interesante es que el primer frente donde se aplicará este nuevo enfoque diplomático es, precisamente, en las fronteras con México y Canadá, ya que si ambas "no son seguras y estables, entonces los estadounidenses tendrán menos seguridad".
La elección del nuevo Primer Ministro canadiense Harper y los avances registrados esta semana en el Senado estadounidense sobre una posible reforma migratoria integral, pueden generar un clima favorable para la reunión de los "tres amigos" en Cancún. Aun así, nadie debe olvidar que la prioridad absoluta para el Presidente Bush seguirá siendo la seguridad. Especialmente no lo debe olvidar un gobierno mexicano que ya se está despidiendo, y que debe ser más prudente que nunca sobre los compromisos que asuma dentro de la ASPAN. De otra manera, la Patria, y sobre todo quien encabece la próxima administración a partir del 1 de diciembre, seguramente se lo reclamarán.
El Norte
29 de marzo de 2006
El próximo encuentro en Cancún de los tres mandatarios norteamericanos se dará en un contexto de cambio dentro de la región. Mientras en Canadá acaba de llegar al poder un nuevo Primer Ministro, y en México el actual gobierno ya va de salida, Estados Unidos sigue ajustando sus estrategias para reforzar su seguridad y superar uno de los momentos políticos más difíciles para la administración del Presidente George W. Bush.
El recién electo Primer Ministro canadiense Stephen Harper ha causado una buena impresión. Según diarios como el Financial Times, está superando las expectativas que se tenían de él. Su "luna de miel", sin embargo, no duró mucho. La decisión de nombrar a David Emerson como Ministro de Comercio Internacional generó una gran controversia, ya que es miembro del derrotado Partido Liberal y había servido en el gobierno anterior como Ministro de Industria.
En cambio, el Primer Ministro Harper hizo otros dos nombramientos que han sido bien recibidos y que podrían tener un impacto positivo en la agenda regional. Uno fue el de Michael Wilson como nuevo Embajador en Washington. Wilson conoce a fondo la problemática norteamericana y tiene amplios contactos en la capital estadounidense, ya que negoció el TLC durante el gobierno conservador de Brian Mulroney.
El otro nombramiento fue el de Kevin Lynch como nuevo "Clerk of the Privy Council". Es el cargo "apartidista" más alto en la burocracia canadiense, y se encarga de apoyar y asesorar al Primer Ministro, como secretario del gabinete. Lynch era uno de los directores ejecutivos del Fondo Monetario Internacional, y entre sus nuevas responsabilidades destaca una muy delicada: dar seguimiento a la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, la ASPAN, firmada en marzo del 2005 y cuyos avances serán el tema central del encuentro que se efectuará el jueves y viernes en Cancún.
Para el Presidente George W. Bush, esta reunión llega en un momento complicado. Desde mediados del año pasado, su fortuna política ha mostrado una tendencia a la baja. La falta de una salida clara a la situación en Iraq y nuevos escándalos -como la intervención en suelo estadounidense de llamadas y correos electrónicos de supuestos terroristas, sin la aprobación previa del Congreso, o el accidente en el que se vio envuelto el vicepresidente Dick Cheney, cuando le disparó a un compañero de cacería en un rancho de Texas- han seguido afectando negativamente la imagen de su gobierno.
Pero el caso que más daño político le ha causado recientemente, fue la fallida operación para que una compañía de Dubai administrara algunos de los principales puertos de Estados Unidos. La falta de una comunicación eficaz para defender el apoyo del Presidente Bush al proyecto, junto con la percepción de que se estaba poniendo en riesgo la seguridad nacional del país, generó dudas sobre el liderazgo de la Casa Blanca.
La suma de estos factores se ha reflejado en las encuestas. En la gran mayoría de ellas, el nivel de aprobación del Presidente Bush está por debajo del 40 por ciento. Según un sondeo realizado en febrero por Gallup, apenas un 29 por ciento de la población está satisfecha con la situación actual, mientras que otra encuesta, realizada en marzo por la agencia AP y la firma Ipsos, indica que un 67 por ciento cree que su país va en la dirección equivocada.
El que acabó pagando los platos rotos fue el Jefe de Gabinete de la Casa Blanca. Después de mantenerse en el puesto durante cinco años y medio, Andy Card renunció el día de ayer. Fue sustituido por Josh Bolten, otro funcionario del círculo cercano al Presidente Bush y que tenía a su cargo la Oficina de Administración y Presupuesto.
En este convulsionado marco, el pasado 16 de marzo, la Casa Blanca dio a conocer la versión "actualizada" de su Estrategia de Seguridad Nacional. En la introducción del documento se enfatiza que Estados Unidos está en guerra, y que la lucha contra el terrorismo internacional y la promoción de la democracia son objetivos de largo plazo.
Uno de los aspectos novedosos de la Estrategia es que se contempla impulsar una "diplomacia transformativa", a través de la cual Estados Unidos trabajará con otros países para "construir y sostener Estados democráticos 'bien gobernados'... que satisfagan las necesidades de sus ciudadanos y actúen con responsabilidad en el sistema internacional". Otro aspecto interesante es que el primer frente donde se aplicará este nuevo enfoque diplomático es, precisamente, en las fronteras con México y Canadá, ya que si ambas "no son seguras y estables, entonces los estadounidenses tendrán menos seguridad".
La elección del nuevo Primer Ministro canadiense Harper y los avances registrados esta semana en el Senado estadounidense sobre una posible reforma migratoria integral, pueden generar un clima favorable para la reunión de los "tres amigos" en Cancún. Aun así, nadie debe olvidar que la prioridad absoluta para el Presidente Bush seguirá siendo la seguridad. Especialmente no lo debe olvidar un gobierno mexicano que ya se está despidiendo, y que debe ser más prudente que nunca sobre los compromisos que asuma dentro de la ASPAN. De otra manera, la Patria, y sobre todo quien encabece la próxima administración a partir del 1 de diciembre, seguramente se lo reclamarán.
Tuesday, March 14, 2006
Vivir en cámara lenta
Javier Treviño Cantú
El Norte
15 de marzo de 2006
El impacto de Internet y los constantes avances tecnológicos siguen provocando profundos cambios en la industria de los medios de comunicación. Como lo refleja el nuevo diseño de El Norte, la necesidad de captar la atención de un público con más opciones para informarse y entretenerse que nunca, está marcando la pauta de una evolución acelerada de los medios impresos y electrónicos.
Tres ejemplos recientes muestran algunas de las tendencias que están ocurriendo.
El primero es del lunes pasado, cuando la compañía McClatchy anunció la compra de Knight Ridder, considerada hasta ahora como la segunda cadena periodística de Estados Unidos. La operación se cerró en 4,500 millones de dólares en efectivo y acciones, más 2 mil millones de dólares de deuda.
Lo curioso es que, mientras McClatchy publica actualmente 12 periódicos, Knight Ridder edita 32 diarios, entre los que se cuentan algunos tan reconocidos como el Miami Herald. Además, en 2005, Knight Ridder obtuvo ingresos por 3 mil millones de dólares, más del doble que los 1,200 millones generados por McClatchy. Como señaló un analista, se trata de “un delfín que se comió una ballena”.
Uno de los aspectos más rentables para McClatchy de esta transacción, es que ahora tiene una participación en “CareerBuilder.com”. Es uno de los principales sitios en Internet dedicados al negocio del reclutamiento laboral, mediante el contacto en línea entre compañías que necesitan gente con un determinado perfil y personas que buscan trabajo. Junto con Knight Ridder, en esta empresa participan otras dos compañías de medios: Tribune, que publica diarios como Los Angeles Times, y Gannet, la número uno de Estados Unidos, con 91 periódicos entre los que destaca el de mayor circulación en ese país, USA Today.
El segundo ejemplo tiene que ver con la BBC. Esta empresa pública recibe fondos anuales por parte del gobierno británico superiores a los 5 mil millones de dólares. Gracias a este apoyo financiero, pero sobre todo a la excelente reputación que se ha ganado, la BBC ha logrado incursionar en los nuevos terrenos mediáticos digitales con un gran éxito.
Citando los ratings de la firma Nielsen Media, el diario Financial Times señala que la página en Internet de la BBC es el sexto sitio de noticias más consultado del mundo, tan solo un lugar por debajo del de Google. En enero de este año, más de 8 millones de personas escucharon 17 millones de horas de programación radiofónica en vivo o seleccionada “a la carta”, mediante su sintonizador en línea. Esto es casi el doble del tiempo registrado en enero de 2005.
Además, la BBC está impulsando iniciativas como un nuevo sitio de Internet llamado “BBC Jam”, en donde ofrece servicios educativos para que los niños y jóvenes puedan aprender a crear sus propios videos, caricaturas o guiones. Otro de los proyectos al que le está apostando, es a su novedoso sintonizador multi-media interactivo, conocido como “MyBBCPlayer”, que permitirá accesar todo tipo de contenidos.
A la vez, la BBC está aliándose con ITV, la empresa de televisión privada más importante del Reino Unido, para que los usuarios puedan ver en vivo sus programas de televisión a través de Internet. Aquí, sin embargo, hay que considerar que también se están modificando conceptos como la misma televisión “en vivo”.
El tercer ejemplo tiene que ver con aparatos como TiVo. Este, y otros parecidos que ya existen en el mercado, permite controlar el tiempo, al grabar en un disco duro la señal original de televisión. Esto ofrece la oportunidad de ver “en vivo” cualquier programa, pero cuando el televidente lo desee.
Gracias a este tipo de sistemas, ahora se le puede poner “pausa” a un evento o programa que esté siendo transmitido en directo, hacer “repeticiones instantáneas” o ver las imágenes en cámara lenta. El detalle está en que también permite “adelantarle” o “editar” los comerciales, afectando a los que se anuncian a través de este medio y a toda la industria publicitaria.
Por si fuera poco, a mediados del año pasado salió al mercado un nuevo aparato, el Slingbox. Es una pequeña “caja”, parecida a una barra grande de chocolate, que también ofrece la oportunidad de ver un programa en vivo. La diferencia es que permite hacerlo en donde sea, ya que retransmite la señal de la televisión a cualquier computadora, celular o aparato que pueda conectarse a Internet. Como dice el semanario The Economist, si TiVo acabo con la barrera del tiempo, el Slingbox acabó con la del espacio.
Mientras en otras partes del mundo estos cambios ocurren en “tiempo real”, aquí en México llevamos ya demasiado tiempo viviendo en un mundo al revés. Nuestros funcionarios y legisladores se han convertido en los mejores analistas de la realidad. Ocupan espacios en los medios para hacer diagnósticos detallados sobre todos los problemas que enfrenta el país, en lugar de actuar con decisión y ejercer el poder con eficacia para resolverlos.
Ante esta situación, vemos que los medios de comunicación muchas veces tienen que ir más allá de sus funciones tradicionales, para convertirse en investigadores policíacos, árbitros o incluso jueces. Ya es hora de que cada quien haga lo que le corresponde y, sobre todo, ya es tiempo que dejemos de vivir en “cámara lenta”.
El Norte
15 de marzo de 2006
El impacto de Internet y los constantes avances tecnológicos siguen provocando profundos cambios en la industria de los medios de comunicación. Como lo refleja el nuevo diseño de El Norte, la necesidad de captar la atención de un público con más opciones para informarse y entretenerse que nunca, está marcando la pauta de una evolución acelerada de los medios impresos y electrónicos.
Tres ejemplos recientes muestran algunas de las tendencias que están ocurriendo.
El primero es del lunes pasado, cuando la compañía McClatchy anunció la compra de Knight Ridder, considerada hasta ahora como la segunda cadena periodística de Estados Unidos. La operación se cerró en 4,500 millones de dólares en efectivo y acciones, más 2 mil millones de dólares de deuda.
Lo curioso es que, mientras McClatchy publica actualmente 12 periódicos, Knight Ridder edita 32 diarios, entre los que se cuentan algunos tan reconocidos como el Miami Herald. Además, en 2005, Knight Ridder obtuvo ingresos por 3 mil millones de dólares, más del doble que los 1,200 millones generados por McClatchy. Como señaló un analista, se trata de “un delfín que se comió una ballena”.
Uno de los aspectos más rentables para McClatchy de esta transacción, es que ahora tiene una participación en “CareerBuilder.com”. Es uno de los principales sitios en Internet dedicados al negocio del reclutamiento laboral, mediante el contacto en línea entre compañías que necesitan gente con un determinado perfil y personas que buscan trabajo. Junto con Knight Ridder, en esta empresa participan otras dos compañías de medios: Tribune, que publica diarios como Los Angeles Times, y Gannet, la número uno de Estados Unidos, con 91 periódicos entre los que destaca el de mayor circulación en ese país, USA Today.
El segundo ejemplo tiene que ver con la BBC. Esta empresa pública recibe fondos anuales por parte del gobierno británico superiores a los 5 mil millones de dólares. Gracias a este apoyo financiero, pero sobre todo a la excelente reputación que se ha ganado, la BBC ha logrado incursionar en los nuevos terrenos mediáticos digitales con un gran éxito.
Citando los ratings de la firma Nielsen Media, el diario Financial Times señala que la página en Internet de la BBC es el sexto sitio de noticias más consultado del mundo, tan solo un lugar por debajo del de Google. En enero de este año, más de 8 millones de personas escucharon 17 millones de horas de programación radiofónica en vivo o seleccionada “a la carta”, mediante su sintonizador en línea. Esto es casi el doble del tiempo registrado en enero de 2005.
Además, la BBC está impulsando iniciativas como un nuevo sitio de Internet llamado “BBC Jam”, en donde ofrece servicios educativos para que los niños y jóvenes puedan aprender a crear sus propios videos, caricaturas o guiones. Otro de los proyectos al que le está apostando, es a su novedoso sintonizador multi-media interactivo, conocido como “MyBBCPlayer”, que permitirá accesar todo tipo de contenidos.
A la vez, la BBC está aliándose con ITV, la empresa de televisión privada más importante del Reino Unido, para que los usuarios puedan ver en vivo sus programas de televisión a través de Internet. Aquí, sin embargo, hay que considerar que también se están modificando conceptos como la misma televisión “en vivo”.
El tercer ejemplo tiene que ver con aparatos como TiVo. Este, y otros parecidos que ya existen en el mercado, permite controlar el tiempo, al grabar en un disco duro la señal original de televisión. Esto ofrece la oportunidad de ver “en vivo” cualquier programa, pero cuando el televidente lo desee.
Gracias a este tipo de sistemas, ahora se le puede poner “pausa” a un evento o programa que esté siendo transmitido en directo, hacer “repeticiones instantáneas” o ver las imágenes en cámara lenta. El detalle está en que también permite “adelantarle” o “editar” los comerciales, afectando a los que se anuncian a través de este medio y a toda la industria publicitaria.
Por si fuera poco, a mediados del año pasado salió al mercado un nuevo aparato, el Slingbox. Es una pequeña “caja”, parecida a una barra grande de chocolate, que también ofrece la oportunidad de ver un programa en vivo. La diferencia es que permite hacerlo en donde sea, ya que retransmite la señal de la televisión a cualquier computadora, celular o aparato que pueda conectarse a Internet. Como dice el semanario The Economist, si TiVo acabo con la barrera del tiempo, el Slingbox acabó con la del espacio.
Mientras en otras partes del mundo estos cambios ocurren en “tiempo real”, aquí en México llevamos ya demasiado tiempo viviendo en un mundo al revés. Nuestros funcionarios y legisladores se han convertido en los mejores analistas de la realidad. Ocupan espacios en los medios para hacer diagnósticos detallados sobre todos los problemas que enfrenta el país, en lugar de actuar con decisión y ejercer el poder con eficacia para resolverlos.
Ante esta situación, vemos que los medios de comunicación muchas veces tienen que ir más allá de sus funciones tradicionales, para convertirse en investigadores policíacos, árbitros o incluso jueces. Ya es hora de que cada quien haga lo que le corresponde y, sobre todo, ya es tiempo que dejemos de vivir en “cámara lenta”.
Wednesday, March 01, 2006
El regreso del penacho
Javier Treviño Cantú
El Norte
1 de marzo de 2006
Hay muchos factores que están provocando un gran desánimo en México. Me refiero a cuestiones como la pérdida de competitividad, que se traduce en el avance irrefrenable de la economía informal y de la migración indocumentada a Estados Unidos, o la incapacidad de los distintos niveles de gobierno para enfrentar fenómenos tan alarmantes como el crecimiento explosivo del narcomenudeo.
Peor aún, la pobre oferta electoral de todos los candidatos a la Presidencia de la República hace que el panorama a corto y mediano plazos sea poco alentador. Sin perspectivas de grandes iniciativas que impulsen al país hacia adelante, necesitamos, por lo menos, acudir al mundo de los símbolos. Y, en estos momentos, parecen estar conjuntándose una serie de factores que podrían abrir una ventana de oportunidad para lograr un viejo propósito cargado de simbolismo: que Austria nos regrese el penacho de Moctezuma.
Es una ventana que ya se ha entreabierto antes. Hace 10 años, como Subsecretario de Relaciones Exteriores, me tocó encabezar en Viena una de las comisiones mixtas de cooperación entre México y Austria. En esas reuniones, el gobierno austriaco por lo general comienza agradeciendo el apoyo histórico de México, ya que en 1938 fuimos el único país de la Sociedad de las Naciones que no reconoció su anexión forzosa a la Alemania de Hitler.
Acto seguido, se toca el otro tema obligado de la agenda bilateral: el penacho de Moctezuma. La postura austriaca siempre ha sido consistente, rechazando una y otra vez cualquier posibilidad de que sea devuelto a nuestro país. Pero en esa ocasión, el "guión" que seguimos fue diferente. Poco antes, el entonces Presidente de Austria, Thomas Klestil, había declarado en una visita a la antigua ciudad turca de Efeso que todos aquellos objetos arqueológicos que tuvieran "un valor simbólico extraordinario" deberían regresar a su país de origen. El ejemplo que utilizó fue, precisamente, el de la "corona de plumas de Moctezuma".
Ante esa coyuntura, en la visita de trabajo que hicimos en 1996, el gobierno de México solicitó formalmente la devolución de la reliquia histórica resguardada en el Museo Etnológico de Viena. Pero, pese a la buena fe del Presidente Klestil, la entonces Ministra de Cultura de Austria, Elizabeth Gehrer, se negó a considerar la petición, declarando que no había motivo para que sus compatriotas se pusieran nerviosos: "Estos objetos existen en todo el mundo y, para poder devolver lo nuestro, tendrían que hacerlo los otros museos. El penacho se quedará aquí".
Una década después, puede ser que ahora sí tengan razones para manifestar cierto nerviosismo. El primer motivo es que algunos de los museos más renombrados del mundo están decidiendo regresar piezas de indudable valor histórico a los países que las reclaman como suyas. El caso más reciente es el del Museo Metropolitano de Nueva York, que hace apenas unos días anunció la devolución a Italia del jarrón "Euphronios".
El Met, como se conoce a este Museo, compró la vasija de unos 2 mil 500 años de antigüedad a Robert Hecht en 1972. Hecht es un comerciante de arte estadounidense, que actualmente está sometido a un proceso judicial en Italia por otro caso en el que está involucrado el Museo J. Paul Getty de Los Angeles. Después de una larga historia, el Met reconoció que Hecht pudo haber obtenido el jarrón de forma ilícita, por lo que ha llegado a un acuerdo con el gobierno italiano para regresarlo. A cambio, está negociando el préstamo, por tiempo indefinido, de otras piezas con un valor estético equivalente.
Como señala un editorial del periódico New York Times, el Met tomó esta decisión no por una cuestión de principios éticos, sino porque Italia logró demostrar que el jarrón fue robado de una tumba etrusca por saqueadores sin escrúpulos. El caso del penacho es distinto, ya que algunos de los más reconocidos historiadores coinciden en que probablemente fue un regalo del emperador azteca a Hernán Cortés, quien a su vez se lo envió a Carlos V y, después de muchas vueltas, acabó en el Museo vienés. Sin embargo, el caso del Met puede ayudar a sentar un precedente histórico, que genere un clima favorable a los reclamos de países como el nuestro.
El segundo motivo que podría poner nerviosos a los austriacos es que ellos presiden la Unión Europea hasta junio de este año, y están a cargo de la organización de la Cumbre con América Latina y el Caribe que se realizará el próximo mes de mayo, en Viena. La reunión nos ofrece una oportunidad inigualable para generar atención sobre el asunto, buscar el apoyo de otras naciones y alcanzar un acuerdo con Austria.
México necesita urgentemente una causa común, que ayude a generar un sentimiento colectivo de grandeza; un proyecto que amalgame a toda la gente y que permita fortalecer la cohesión de un tejido social que cada vez está sujeto a mayores tensiones. Por su altísimo valor simbólico, desarrollar una campaña de auténtica diplomacia pública a favor del regreso del penacho de Moctezuma sería mucho más que una última ocurrencia de un gobierno saliente: podría representar un legado invaluable para el pueblo de México.
El Norte
1 de marzo de 2006
Hay muchos factores que están provocando un gran desánimo en México. Me refiero a cuestiones como la pérdida de competitividad, que se traduce en el avance irrefrenable de la economía informal y de la migración indocumentada a Estados Unidos, o la incapacidad de los distintos niveles de gobierno para enfrentar fenómenos tan alarmantes como el crecimiento explosivo del narcomenudeo.
Peor aún, la pobre oferta electoral de todos los candidatos a la Presidencia de la República hace que el panorama a corto y mediano plazos sea poco alentador. Sin perspectivas de grandes iniciativas que impulsen al país hacia adelante, necesitamos, por lo menos, acudir al mundo de los símbolos. Y, en estos momentos, parecen estar conjuntándose una serie de factores que podrían abrir una ventana de oportunidad para lograr un viejo propósito cargado de simbolismo: que Austria nos regrese el penacho de Moctezuma.
Es una ventana que ya se ha entreabierto antes. Hace 10 años, como Subsecretario de Relaciones Exteriores, me tocó encabezar en Viena una de las comisiones mixtas de cooperación entre México y Austria. En esas reuniones, el gobierno austriaco por lo general comienza agradeciendo el apoyo histórico de México, ya que en 1938 fuimos el único país de la Sociedad de las Naciones que no reconoció su anexión forzosa a la Alemania de Hitler.
Acto seguido, se toca el otro tema obligado de la agenda bilateral: el penacho de Moctezuma. La postura austriaca siempre ha sido consistente, rechazando una y otra vez cualquier posibilidad de que sea devuelto a nuestro país. Pero en esa ocasión, el "guión" que seguimos fue diferente. Poco antes, el entonces Presidente de Austria, Thomas Klestil, había declarado en una visita a la antigua ciudad turca de Efeso que todos aquellos objetos arqueológicos que tuvieran "un valor simbólico extraordinario" deberían regresar a su país de origen. El ejemplo que utilizó fue, precisamente, el de la "corona de plumas de Moctezuma".
Ante esa coyuntura, en la visita de trabajo que hicimos en 1996, el gobierno de México solicitó formalmente la devolución de la reliquia histórica resguardada en el Museo Etnológico de Viena. Pero, pese a la buena fe del Presidente Klestil, la entonces Ministra de Cultura de Austria, Elizabeth Gehrer, se negó a considerar la petición, declarando que no había motivo para que sus compatriotas se pusieran nerviosos: "Estos objetos existen en todo el mundo y, para poder devolver lo nuestro, tendrían que hacerlo los otros museos. El penacho se quedará aquí".
Una década después, puede ser que ahora sí tengan razones para manifestar cierto nerviosismo. El primer motivo es que algunos de los museos más renombrados del mundo están decidiendo regresar piezas de indudable valor histórico a los países que las reclaman como suyas. El caso más reciente es el del Museo Metropolitano de Nueva York, que hace apenas unos días anunció la devolución a Italia del jarrón "Euphronios".
El Met, como se conoce a este Museo, compró la vasija de unos 2 mil 500 años de antigüedad a Robert Hecht en 1972. Hecht es un comerciante de arte estadounidense, que actualmente está sometido a un proceso judicial en Italia por otro caso en el que está involucrado el Museo J. Paul Getty de Los Angeles. Después de una larga historia, el Met reconoció que Hecht pudo haber obtenido el jarrón de forma ilícita, por lo que ha llegado a un acuerdo con el gobierno italiano para regresarlo. A cambio, está negociando el préstamo, por tiempo indefinido, de otras piezas con un valor estético equivalente.
Como señala un editorial del periódico New York Times, el Met tomó esta decisión no por una cuestión de principios éticos, sino porque Italia logró demostrar que el jarrón fue robado de una tumba etrusca por saqueadores sin escrúpulos. El caso del penacho es distinto, ya que algunos de los más reconocidos historiadores coinciden en que probablemente fue un regalo del emperador azteca a Hernán Cortés, quien a su vez se lo envió a Carlos V y, después de muchas vueltas, acabó en el Museo vienés. Sin embargo, el caso del Met puede ayudar a sentar un precedente histórico, que genere un clima favorable a los reclamos de países como el nuestro.
El segundo motivo que podría poner nerviosos a los austriacos es que ellos presiden la Unión Europea hasta junio de este año, y están a cargo de la organización de la Cumbre con América Latina y el Caribe que se realizará el próximo mes de mayo, en Viena. La reunión nos ofrece una oportunidad inigualable para generar atención sobre el asunto, buscar el apoyo de otras naciones y alcanzar un acuerdo con Austria.
México necesita urgentemente una causa común, que ayude a generar un sentimiento colectivo de grandeza; un proyecto que amalgame a toda la gente y que permita fortalecer la cohesión de un tejido social que cada vez está sujeto a mayores tensiones. Por su altísimo valor simbólico, desarrollar una campaña de auténtica diplomacia pública a favor del regreso del penacho de Moctezuma sería mucho más que una última ocurrencia de un gobierno saliente: podría representar un legado invaluable para el pueblo de México.
Thursday, February 23, 2006
Los artículos de Javier Trevino

A continuación encontrarás un listado de los títulos de mis artículos publicados en las páginas editoriales del periódico El Norte. En este blog podrás leer el texto de cada uno de ellos.
Alianzas diplomáticas
El triunfo del poder suave
La promesa del águila
Embajador en Washington
México y el mundo en el 2030
Clima helado
Talento mexicano
El nuevo Espíritu de San Luis
¿Cuál es el futuro de los medios?
Y ahora... la transición
Energía a la transición
Acuerdo migratorio regional
Ajonjolí de todos los moles
México partido
Elecciones desde la ventana
Un ancla en el centro
Encrucijada ilógica
Sin enfoque
El futuro de los periódicos
Generación M
Tres amigos en Cancún
Vivir en cámara lenta
El regreso del Penacho
¿Estado débil?
Recuperar el poder
Candidatos y robots
Declaracionitis aguda
Marca México
Sólo un espejo
La zona 11
Relaciones tormentosas
Guerras por Internet
Herencia insuficiente
Desilusión democrática
Extraño enemigo
El poder de la música
Blog-elección
Rompecabezas
¿Fusión o adquisición?
Límites de la Alianza
Decisión 2006
Efecto CNN
El gigante olvidado
Regreso al futuro
La blogósfera
Duelo en Washington
82 días
Pensar en el porvenir
El Tigre celta
Harvard
Decisiones difíciles
Cabildear en Washington
Maremoto global
Meros espectadores
Un mundo más seguro
Grandes metas
México - EU: Seguridad
Por una nariz
Consenso de Monterrey
Europa: nuevo horizonte
¿Independencia?
Nuevo periodismo
Poder de las Olimpiadas
El mejor modelo
Convención demócrata
Responsabilidad social
La Nueva República del Río Grande
Crear o destruir valor
Ideas claras y liderazgo
Buscando la brújula
'Out' del 'outsourcing'
La Invención de Norteamérica
Los 10 Mandamientos
Petro-Estado
Camino a Crawford
Mala imagen
Reforma migratoria
La montaña rusa
El Futuro de las Américas
2004: ¿Otro año perdido?
Autismo político
Suma cero: todos pierden
Comisión Binacional: El oso y el puercoespín
Las ideas del Gobernador
Descubrimiento
De lo global a lo local
El voto de México
La Cumbre de las ideas
¿La Cumbre de la globalización?
Perspectivas de la economía en el 2000
El mundo no va a esperar a nadie
Gobernabilidad y economía
México y E.U. en el 2000
Gustavo Petricioli
Wednesday, February 15, 2006
¿Estado débil?
Javier Treviño Cantú
El Norte
15 de febrero de 2006
Desde los tiempos de David y Goliat sabemos que los conceptos de fuerza y debilidad son relativos. Esto se ha magnificado en la era global que vivimos. Como se comprobó en septiembre de 2001, un solo individuo puede organizar un ataque asimétrico letal contra la nación más poderosa del mundo y desatar una guerra internacional contra el terrorismo con consecuencias incalculables para el resto del mundo.
Uno de los primeros efectos que tuvieron los atentados orquestados por Osama bin Laden contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono fue la redefinición de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. El 17 de septiembre de 2002, la Casa Blanca dio a conocer el nuevo marco para tratar de evitar nuevas agresiones y anticipar otros peligros transnacionales.
La decisión fue actuar con todos los recursos a disposición del gobierno estadounidense en contra de cualquier amenaza, incluso antes de que se concretara. Es decir, Estados Unidos se reservó el derecho de utilizar la fuerza en forma "preventiva" contra aquellos países que apoyaran a una organización terrorista.
Sin embargo, la estrategia incluía otro aspecto que recibió menos atención. Se trataba de la definición del "Estado débil" como factor de riesgo. Como se señala en la introducción del documento, "los eventos del 11 de septiembre nos enseñaron que los Estados débiles... pueden plantear un peligro tan grave... como los Estados fuertes. La pobreza no convierte a la gente en terroristas y asesinos. Pero la pobreza, las instituciones débiles y la corrupción hacen que los Estados débiles sean vulnerables frente a las redes terroristas y los cárteles de las drogas (que operan) dentro de sus propias fronteras".
A partir de ese momento comenzaron a realizarse diversos análisis para precisar las características de los "Estados débiles" e identificar los riesgos que suponía la posibilidad de que sus problemas se "desbordaran". Uno de los más interesantes fue el reporte "Al borde: los Estados débiles y la seguridad nacional de EU", publicado por el Centro para el Desarrollo Global en junio de 2004.
Entre sus principales conclusiones, el estudio consideraba que las "redes transnacionales ilícitas, particularmente de terroristas y grupos criminales, explotan a los Estados débiles por la porosidad de sus fronteras y la mínima capacidad que tienen de aplicar la ley, lo cual permite el movimiento de dinero, gente, drogas y armas". Según este estudio, la debilidad de un Estado se puede explicar por muchas razones, pero la clave se encuentra en la falta de un desarrollo equilibrado que genere instituciones sólidas.
Para medir el grado de debilidad, los autores del reporte identificaron tres funciones que todo Estado "eficaz" debe poder llevar a cabo: 1) garantizar la seguridad de los ciudadanos; 2) satisfacer las necesidades básicas de la población; y 3) proteger las libertades y los derechos civiles elementales. La incapacidad para cumplir alguna de estas tareas o, en el peor de los casos, todas ellas, lleva al surgimiento de "brechas" que deslegitiman a los gobiernos en turno y que debilitan al Estado en su conjunto.
A principios de enero de este año, el mismo Centro para el Desarrollo Global publicó un nuevo estudio de Stewart Patrick, el cual busca aclarar si existen evidencias que sustenten la hipótesis de que los problemas de los Estados débiles pueden "desbordarse" y poner en riesgo la seguridad de otros países y del sistema internacional. Por supuesto, su conclusión es en sentido afirmativo.
Patrick señala que la debilidad no sólo es una cuestión de capacidad, sino también de voluntad para realizar las funciones que le corresponden al Estado. Esto es particularmente delicado cuando considera que los Estados débiles son un espacio ideal para las organizaciones criminales, las cuales buscan sitios donde "el estado de derecho es inexistente o la ley se aplica de manera imperfecta; donde el control sobre las fronteras es laxo, los sistemas regulatorios son débiles, los contratos no se cumplen, los servicios públicos son poco confiables, la corrupción es rampante y el Estado mismo puede ser presa de los delincuentes".
Patrick no menciona a nuestro país por su nombre, pero el saco parece hecho a la medida de lo que ha venido ocurriendo en México desde hace tiempo. Y es precisamente en este contexto que el Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, John Negroponte, nos incluyó en la lista de naciones cuyos problemas amenazan con desbordarse y afectar la seguridad nacional de su país.
Como ciudadanos, podemos estar de acuerdo o no con su caracterización. Pero lo que es un hecho indiscutible, es que la etiqueta de "Estado débil" que nos acaba de poner el embajador Negroponte es de las que no se borran fácilmente.
Cambiar la percepción que se tiene actualmente de México en Washington debería ser una tarea prioritaria, tanto para la presente administración como para el nuevo gobierno que tome posesión el 1 de diciembre. No por favorecer al vecino del norte, sino porque eso es lo que más conviene a nuestros propios intereses nacionales. ¿Lo entenderán así nuestros actuales y próximos gobernantes?
El Norte
15 de febrero de 2006
Desde los tiempos de David y Goliat sabemos que los conceptos de fuerza y debilidad son relativos. Esto se ha magnificado en la era global que vivimos. Como se comprobó en septiembre de 2001, un solo individuo puede organizar un ataque asimétrico letal contra la nación más poderosa del mundo y desatar una guerra internacional contra el terrorismo con consecuencias incalculables para el resto del mundo.
Uno de los primeros efectos que tuvieron los atentados orquestados por Osama bin Laden contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono fue la redefinición de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. El 17 de septiembre de 2002, la Casa Blanca dio a conocer el nuevo marco para tratar de evitar nuevas agresiones y anticipar otros peligros transnacionales.
La decisión fue actuar con todos los recursos a disposición del gobierno estadounidense en contra de cualquier amenaza, incluso antes de que se concretara. Es decir, Estados Unidos se reservó el derecho de utilizar la fuerza en forma "preventiva" contra aquellos países que apoyaran a una organización terrorista.
Sin embargo, la estrategia incluía otro aspecto que recibió menos atención. Se trataba de la definición del "Estado débil" como factor de riesgo. Como se señala en la introducción del documento, "los eventos del 11 de septiembre nos enseñaron que los Estados débiles... pueden plantear un peligro tan grave... como los Estados fuertes. La pobreza no convierte a la gente en terroristas y asesinos. Pero la pobreza, las instituciones débiles y la corrupción hacen que los Estados débiles sean vulnerables frente a las redes terroristas y los cárteles de las drogas (que operan) dentro de sus propias fronteras".
A partir de ese momento comenzaron a realizarse diversos análisis para precisar las características de los "Estados débiles" e identificar los riesgos que suponía la posibilidad de que sus problemas se "desbordaran". Uno de los más interesantes fue el reporte "Al borde: los Estados débiles y la seguridad nacional de EU", publicado por el Centro para el Desarrollo Global en junio de 2004.
Entre sus principales conclusiones, el estudio consideraba que las "redes transnacionales ilícitas, particularmente de terroristas y grupos criminales, explotan a los Estados débiles por la porosidad de sus fronteras y la mínima capacidad que tienen de aplicar la ley, lo cual permite el movimiento de dinero, gente, drogas y armas". Según este estudio, la debilidad de un Estado se puede explicar por muchas razones, pero la clave se encuentra en la falta de un desarrollo equilibrado que genere instituciones sólidas.
Para medir el grado de debilidad, los autores del reporte identificaron tres funciones que todo Estado "eficaz" debe poder llevar a cabo: 1) garantizar la seguridad de los ciudadanos; 2) satisfacer las necesidades básicas de la población; y 3) proteger las libertades y los derechos civiles elementales. La incapacidad para cumplir alguna de estas tareas o, en el peor de los casos, todas ellas, lleva al surgimiento de "brechas" que deslegitiman a los gobiernos en turno y que debilitan al Estado en su conjunto.
A principios de enero de este año, el mismo Centro para el Desarrollo Global publicó un nuevo estudio de Stewart Patrick, el cual busca aclarar si existen evidencias que sustenten la hipótesis de que los problemas de los Estados débiles pueden "desbordarse" y poner en riesgo la seguridad de otros países y del sistema internacional. Por supuesto, su conclusión es en sentido afirmativo.
Patrick señala que la debilidad no sólo es una cuestión de capacidad, sino también de voluntad para realizar las funciones que le corresponden al Estado. Esto es particularmente delicado cuando considera que los Estados débiles son un espacio ideal para las organizaciones criminales, las cuales buscan sitios donde "el estado de derecho es inexistente o la ley se aplica de manera imperfecta; donde el control sobre las fronteras es laxo, los sistemas regulatorios son débiles, los contratos no se cumplen, los servicios públicos son poco confiables, la corrupción es rampante y el Estado mismo puede ser presa de los delincuentes".
Patrick no menciona a nuestro país por su nombre, pero el saco parece hecho a la medida de lo que ha venido ocurriendo en México desde hace tiempo. Y es precisamente en este contexto que el Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, John Negroponte, nos incluyó en la lista de naciones cuyos problemas amenazan con desbordarse y afectar la seguridad nacional de su país.
Como ciudadanos, podemos estar de acuerdo o no con su caracterización. Pero lo que es un hecho indiscutible, es que la etiqueta de "Estado débil" que nos acaba de poner el embajador Negroponte es de las que no se borran fácilmente.
Cambiar la percepción que se tiene actualmente de México en Washington debería ser una tarea prioritaria, tanto para la presente administración como para el nuevo gobierno que tome posesión el 1 de diciembre. No por favorecer al vecino del norte, sino porque eso es lo que más conviene a nuestros propios intereses nacionales. ¿Lo entenderán así nuestros actuales y próximos gobernantes?
Wednesday, February 01, 2006
Recuperar el poder
Javier Treviño Cantú
El Norte
1 de febrero de 2006
El mayor problema del Partido es que muchos de sus miembros creen que no existe problema alguno para recuperar el poder. Pero negar la realidad no solamente es un síntoma: es la enfermedad misma. Por ello, la cura no pasa por tomar simplemente un par de aspirinas, sino por someterse a una cirugía mayor.
El Partido ha fracasado en su misión electoral básica: definir un mensaje claro y consistente, cuestionar a sus oponentes con solidez, e inspirar a los electores para que voten por él. La cuestión no es que la gente exprese su desacuerdo con lo que propone el Partido: los ciudadanos no tienen la menor idea de lo que representa y, por ello, existe la percepción de que no sabe hacia dónde dirigir al país.
Lo anterior significa que, si en verdad quiere regresar al poder, el Partido primero tiene que recuperar su sentido de ubicación y de dirección. Su problema central no es ideológico; es anatómico. No tiene columna vertebral, por lo que necesita -y con urgencia- un trasplante de espina dorsal.
Ésta es la conclusión sobre el Partido Demócrata a la que llegan James Carville y Paul Begala. Los dos son Demócratas de hueso colorado y acaban de publicar un nuevo libro, "Take it Back", que puede servir de guía a los candidatos de su partido para retomar su futuro y recuperar el gobierno. Y, quizás, también a partidos de otros países.
De acuerdo con su análisis, los Republicanos mantuvieron el poder en la elección del 2004 por dos razones. Primero, debido a su capacidad para articular una narrativa coherente, en donde todos los temas de la agenda electoral seguían un mismo "hilo conductor". Segundo, porque el Partido Demócrata básicamente los dejó ganar, al no dejar en claro lo que representa y aquello a lo que se opone.
Según Carville y Begala, en lugar de definir un mensaje "paraguas" conciso, desde el inicio de la campaña los Demócratas hablaron de la economía, de la salud, del medio ambiente, de Iraq, de la seguridad social, de la igualdad y de otra gran cantidad de temas. Era un listado -o letanía, como le llaman los autores del libro- de asuntos, no una narrativa. En lugar de contar una historia, los demócratas se enfocaron en los grandes temas nacionales, pero nunca definieron el "marco" para ordenarlos. Hablaron de todas las "ramas" imaginables, pero los electores nunca vieron el tronco de su propuesta.
En cambio, el Presidente Bush y su equipo creían que la elección era fundamentalmente sobre el carácter y el liderazgo. Por ello, todo lo que dijeron se relacionó con tres puntos básicos: fortaleza, confianza y valores. Los Republicanos nunca se desviaron del mensaje central y lograron definir la campaña en términos de una opción entre la seguridad de lo conocido contra el peligro de la inconsistencia. Una vez que lo hicieron, fue relativamente fácil alinear cada tema a esta columna vertebral.
Detrás de este hecho existe una realidad que a muchos ciudadanos nos cuesta trabajo aceptar: la gran mayoría de los electores no votan por las posturas específicas de cada abanderado partidista sobre una serie de temas individuales, sino por la personalidad del candidato y la historia que cuenta.
La lección es evidente: una campaña presidencial no se puede basar en una "lista de supermercado". Es cierto que las ideas son fundamentales, pero sin un contexto que les dé sentido, pierden relevancia. Se requiere esa historia central, que le transmita al votante la certeza de que el candidato tiene un mapa para navegar el laberinto de pasillos que llevarán a la salida.
La "narrativa maestra", por lo tanto, debe ser definida antes que las posiciones sobre cada tema particular. De esa manera, los electores pueden entender mejor lo que propone el candidato. Carville y Begala citan al politólogo Sam Popkin, quien dice que los electores infieren y llegan a conclusiones con la información limitada a la que tienen acceso. Es como una constelación, sostiene Popkin: una estrella aquí, otra allá y luego cada uno las conecta de manera que tengan algún sentido.
¿Por qué ganaron los Republicanos la elección presidencial de 2004? Porque tenían un mensaje bien definido. ¿Por qué les funcionaron los ataques contra su contendiente? Porque a pesar de haber sido condecorado durante la guerra de Vietnam, el candidato Demócrata no logró proyectar una imagen de liderazgo. ¿Por qué obtuvieron más votos? Porque lograron motivar a los electores para ir a las casillas.
Lo único que probablemente sea peor que no tener una historia que contar, es pretender que se pueden posponer las definiciones sobre los asuntos que más le interesan a la sociedad hasta después de llegar al poder. En muchos sentidos, así funcionaban los esquemas del antiguo sistema político mexicano, pero la elección presidencial del 2000 en México también sirvió para demostrar que hay que ser claros con los electores.
Como dicen Carville y Begala, "la política no es química orgánica. No hay que pensar demasiado las cosas. El éxito tiene que ver menos con el cerebro y más con las entrañas. Lo que es difícil es la ejecución (de la estrategia electoral)". Tal vez quienes rodean a algunos candidatos presidenciales en México pueden aprender algo de este libro.
El Norte
1 de febrero de 2006
El mayor problema del Partido es que muchos de sus miembros creen que no existe problema alguno para recuperar el poder. Pero negar la realidad no solamente es un síntoma: es la enfermedad misma. Por ello, la cura no pasa por tomar simplemente un par de aspirinas, sino por someterse a una cirugía mayor.
El Partido ha fracasado en su misión electoral básica: definir un mensaje claro y consistente, cuestionar a sus oponentes con solidez, e inspirar a los electores para que voten por él. La cuestión no es que la gente exprese su desacuerdo con lo que propone el Partido: los ciudadanos no tienen la menor idea de lo que representa y, por ello, existe la percepción de que no sabe hacia dónde dirigir al país.
Lo anterior significa que, si en verdad quiere regresar al poder, el Partido primero tiene que recuperar su sentido de ubicación y de dirección. Su problema central no es ideológico; es anatómico. No tiene columna vertebral, por lo que necesita -y con urgencia- un trasplante de espina dorsal.
Ésta es la conclusión sobre el Partido Demócrata a la que llegan James Carville y Paul Begala. Los dos son Demócratas de hueso colorado y acaban de publicar un nuevo libro, "Take it Back", que puede servir de guía a los candidatos de su partido para retomar su futuro y recuperar el gobierno. Y, quizás, también a partidos de otros países.
De acuerdo con su análisis, los Republicanos mantuvieron el poder en la elección del 2004 por dos razones. Primero, debido a su capacidad para articular una narrativa coherente, en donde todos los temas de la agenda electoral seguían un mismo "hilo conductor". Segundo, porque el Partido Demócrata básicamente los dejó ganar, al no dejar en claro lo que representa y aquello a lo que se opone.
Según Carville y Begala, en lugar de definir un mensaje "paraguas" conciso, desde el inicio de la campaña los Demócratas hablaron de la economía, de la salud, del medio ambiente, de Iraq, de la seguridad social, de la igualdad y de otra gran cantidad de temas. Era un listado -o letanía, como le llaman los autores del libro- de asuntos, no una narrativa. En lugar de contar una historia, los demócratas se enfocaron en los grandes temas nacionales, pero nunca definieron el "marco" para ordenarlos. Hablaron de todas las "ramas" imaginables, pero los electores nunca vieron el tronco de su propuesta.
En cambio, el Presidente Bush y su equipo creían que la elección era fundamentalmente sobre el carácter y el liderazgo. Por ello, todo lo que dijeron se relacionó con tres puntos básicos: fortaleza, confianza y valores. Los Republicanos nunca se desviaron del mensaje central y lograron definir la campaña en términos de una opción entre la seguridad de lo conocido contra el peligro de la inconsistencia. Una vez que lo hicieron, fue relativamente fácil alinear cada tema a esta columna vertebral.
Detrás de este hecho existe una realidad que a muchos ciudadanos nos cuesta trabajo aceptar: la gran mayoría de los electores no votan por las posturas específicas de cada abanderado partidista sobre una serie de temas individuales, sino por la personalidad del candidato y la historia que cuenta.
La lección es evidente: una campaña presidencial no se puede basar en una "lista de supermercado". Es cierto que las ideas son fundamentales, pero sin un contexto que les dé sentido, pierden relevancia. Se requiere esa historia central, que le transmita al votante la certeza de que el candidato tiene un mapa para navegar el laberinto de pasillos que llevarán a la salida.
La "narrativa maestra", por lo tanto, debe ser definida antes que las posiciones sobre cada tema particular. De esa manera, los electores pueden entender mejor lo que propone el candidato. Carville y Begala citan al politólogo Sam Popkin, quien dice que los electores infieren y llegan a conclusiones con la información limitada a la que tienen acceso. Es como una constelación, sostiene Popkin: una estrella aquí, otra allá y luego cada uno las conecta de manera que tengan algún sentido.
¿Por qué ganaron los Republicanos la elección presidencial de 2004? Porque tenían un mensaje bien definido. ¿Por qué les funcionaron los ataques contra su contendiente? Porque a pesar de haber sido condecorado durante la guerra de Vietnam, el candidato Demócrata no logró proyectar una imagen de liderazgo. ¿Por qué obtuvieron más votos? Porque lograron motivar a los electores para ir a las casillas.
Lo único que probablemente sea peor que no tener una historia que contar, es pretender que se pueden posponer las definiciones sobre los asuntos que más le interesan a la sociedad hasta después de llegar al poder. En muchos sentidos, así funcionaban los esquemas del antiguo sistema político mexicano, pero la elección presidencial del 2000 en México también sirvió para demostrar que hay que ser claros con los electores.
Como dicen Carville y Begala, "la política no es química orgánica. No hay que pensar demasiado las cosas. El éxito tiene que ver menos con el cerebro y más con las entrañas. Lo que es difícil es la ejecución (de la estrategia electoral)". Tal vez quienes rodean a algunos candidatos presidenciales en México pueden aprender algo de este libro.
Wednesday, January 18, 2006
Candidatos y robots
Javier Treviño Cantú
El Norte
18 de enero de 2006
"¿Cómo pueden las personas llevar una vida razonable si no encuentran un empleo?". Al igual que el sociólogo alemán Ulrich Beck en el diario español El País, muchos mexicanos se hacen esa pregunta todos los días.
El lunes se dio a conocer que en 2005 se crearon más de 576 mil nuevos empleos formales. Es el mejor año en esta materia del actual sexenio. Sin embargo, significa que apenas se recuperaron las plazas perdidas durante los años anteriores. Y, según la nota que leímos en EL NORTE, las estadísticas de la Secretaría del Trabajo nos dicen que, en los cinco años que van de la presente administración, "95 de cada 100 empleos formales creados fueron eventuales".
Basta con leer los periódicos para ver que las perspectivas para la generación de buenos empleos no son muy favorables. Cada vez hay más datos y tendencias que reflejan la dificultad para crear suficientes puestos de trabajo en el sector formal de la economía mexicana.
Con cifras del INEGI, en noviembre pasado, EL NORTE reportó un descenso en el nivel de producción de la mitad de las ramas manufactureras del País. Tan sólo en el tercer trimestre de 2005, sectores como la fabricación de equipos y aparatos electrónicos sufrieron una caída superior al 25 por ciento respecto al mismo periodo del año previo.
A su vez, esto se ha traducido en el cierre de un mayor número de empresas. Hace unos días, EL NORTE también dio a conocer que al concluir 2005 estaban registradas en el IMSS 3 mil empresas menos que un año antes. De acuerdo con el diario, las nuevas cifras indican que entre finales del año 2000 y el 2005 se han creado apenas "mil nuevas empresas formales, la mayoría comerciales y de servicios, mientras en la manufactura y la construcción cerraron más de 20 mil firmas en conjunto".
Desafortunadamente, se presagian mayores dificultades para la creación de empleos. Entre muchas otras, podemos considerar tres razones de este panorama poco alentador:
Primero, el limitado acceso al financiamiento. Citando un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo sobre el avance del espíritu emprendedor, EL NORTE publicó que el 95 por ciento de las pequeñas y medianas empresas en nuestro país obtiene su capital inicial de familiares o amigos, más que de instituciones financieras formales.
Segundo, el crecimiento del sector informal de la economía. Se calcula que un 30 por ciento de la población económicamente activa trabaja en la informalidad. Al cinco para las doce, el Gobierno está tratando de hacer algo al respecto, mediante un nuevo programa que busca incorporar a los comerciantes informales al régimen de pequeños contribuyentes. El programa arrancó el 1 de enero, y permite a los estados recaudar IVA, ISR y otros impuestos locales de quienes se incorporen a este esquema.
Sin embargo, los alcances del programa son limitados. Como comentó hace poco Jesús Reyes Heroles, apenas incluiría a unas 200 mil personas en todo el País, y los beneficios para los gobiernos estatales son poco claros, ya que se trata de una recaudación costosa y para la cual muchos no están preparados. Por otra parte, es un programa voluntario, sin sanciones para los que decidan seguir en la informalidad.
Tercero -y aunque usted no lo crea-, el uso creciente de robots por parte de la industria mexicana. A principios de enero, la Federación Internacional de Robótica (FIR) dio a conocer que América del Norte fue la única región del mundo que superó a Japón en cuanto a la instalación de robots en 2004. Por supuesto, la tajada del león se la llevó Estados Unidos, con 12 mil 117 nuevos robots. Pero lo interesante es que las cifras registradas en México casi duplican a las de nuestro otro socio comercial norteamericano: mientras aquí se instalaron 877 robots, en Canadá el total fue tan sólo de 440.
El 2 de enero, EL NORTE publicó un artículo sobre este informe. En nuestro país existen alrededor de 6 mil robots industriales, de los cuales la mitad han sido instalados durante los últimos tres años. Más del 70 por ciento se utiliza en la industria automotriz, pero la demanda de robots es cada vez mayor en sectores como el de la tecnología de la información, o en donde pueden existir riesgos para la seguridad de los trabajadores, como el manejo de residuos industriales peligrosos.
Por si lo anterior no fuera suficiente, el avance de los robots también plantea amenazas para otros sectores laborales, incluyendo el trabajo doméstico. Según el diario Financial Times, un reporte de la misma FIR y la Comisión Económica para Europa de la ONU considera que el gasto mundial en robots caseros, como aspiradoras, cortadoras de pasto y otros artefactos, sumará más de 2 mil 600 millones de dólares entre 2004 y 2007. En el futuro cercano, además de una televisión y una computadora, en cada hogar habrá que tener un robot.
Mientras nos llega ese día, hoy nos debemos conformar con lo que tenemos: muchos candidatos en campaña repitiendo -eso sí, como robots- que sus plataformas electorales son las mejores para generar los empleos que necesita el País. Los medios de comunicación y los ciudadanos tenemos que lograr que los candidatos respondan la pregunta clave: ¿Cómo? ¿Cómo piensan traducir las buenas finanzas nacionales en buenas finanzas familiares?
El Norte
18 de enero de 2006
"¿Cómo pueden las personas llevar una vida razonable si no encuentran un empleo?". Al igual que el sociólogo alemán Ulrich Beck en el diario español El País, muchos mexicanos se hacen esa pregunta todos los días.
El lunes se dio a conocer que en 2005 se crearon más de 576 mil nuevos empleos formales. Es el mejor año en esta materia del actual sexenio. Sin embargo, significa que apenas se recuperaron las plazas perdidas durante los años anteriores. Y, según la nota que leímos en EL NORTE, las estadísticas de la Secretaría del Trabajo nos dicen que, en los cinco años que van de la presente administración, "95 de cada 100 empleos formales creados fueron eventuales".
Basta con leer los periódicos para ver que las perspectivas para la generación de buenos empleos no son muy favorables. Cada vez hay más datos y tendencias que reflejan la dificultad para crear suficientes puestos de trabajo en el sector formal de la economía mexicana.
Con cifras del INEGI, en noviembre pasado, EL NORTE reportó un descenso en el nivel de producción de la mitad de las ramas manufactureras del País. Tan sólo en el tercer trimestre de 2005, sectores como la fabricación de equipos y aparatos electrónicos sufrieron una caída superior al 25 por ciento respecto al mismo periodo del año previo.
A su vez, esto se ha traducido en el cierre de un mayor número de empresas. Hace unos días, EL NORTE también dio a conocer que al concluir 2005 estaban registradas en el IMSS 3 mil empresas menos que un año antes. De acuerdo con el diario, las nuevas cifras indican que entre finales del año 2000 y el 2005 se han creado apenas "mil nuevas empresas formales, la mayoría comerciales y de servicios, mientras en la manufactura y la construcción cerraron más de 20 mil firmas en conjunto".
Desafortunadamente, se presagian mayores dificultades para la creación de empleos. Entre muchas otras, podemos considerar tres razones de este panorama poco alentador:
Primero, el limitado acceso al financiamiento. Citando un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo sobre el avance del espíritu emprendedor, EL NORTE publicó que el 95 por ciento de las pequeñas y medianas empresas en nuestro país obtiene su capital inicial de familiares o amigos, más que de instituciones financieras formales.
Segundo, el crecimiento del sector informal de la economía. Se calcula que un 30 por ciento de la población económicamente activa trabaja en la informalidad. Al cinco para las doce, el Gobierno está tratando de hacer algo al respecto, mediante un nuevo programa que busca incorporar a los comerciantes informales al régimen de pequeños contribuyentes. El programa arrancó el 1 de enero, y permite a los estados recaudar IVA, ISR y otros impuestos locales de quienes se incorporen a este esquema.
Sin embargo, los alcances del programa son limitados. Como comentó hace poco Jesús Reyes Heroles, apenas incluiría a unas 200 mil personas en todo el País, y los beneficios para los gobiernos estatales son poco claros, ya que se trata de una recaudación costosa y para la cual muchos no están preparados. Por otra parte, es un programa voluntario, sin sanciones para los que decidan seguir en la informalidad.
Tercero -y aunque usted no lo crea-, el uso creciente de robots por parte de la industria mexicana. A principios de enero, la Federación Internacional de Robótica (FIR) dio a conocer que América del Norte fue la única región del mundo que superó a Japón en cuanto a la instalación de robots en 2004. Por supuesto, la tajada del león se la llevó Estados Unidos, con 12 mil 117 nuevos robots. Pero lo interesante es que las cifras registradas en México casi duplican a las de nuestro otro socio comercial norteamericano: mientras aquí se instalaron 877 robots, en Canadá el total fue tan sólo de 440.
El 2 de enero, EL NORTE publicó un artículo sobre este informe. En nuestro país existen alrededor de 6 mil robots industriales, de los cuales la mitad han sido instalados durante los últimos tres años. Más del 70 por ciento se utiliza en la industria automotriz, pero la demanda de robots es cada vez mayor en sectores como el de la tecnología de la información, o en donde pueden existir riesgos para la seguridad de los trabajadores, como el manejo de residuos industriales peligrosos.
Por si lo anterior no fuera suficiente, el avance de los robots también plantea amenazas para otros sectores laborales, incluyendo el trabajo doméstico. Según el diario Financial Times, un reporte de la misma FIR y la Comisión Económica para Europa de la ONU considera que el gasto mundial en robots caseros, como aspiradoras, cortadoras de pasto y otros artefactos, sumará más de 2 mil 600 millones de dólares entre 2004 y 2007. En el futuro cercano, además de una televisión y una computadora, en cada hogar habrá que tener un robot.
Mientras nos llega ese día, hoy nos debemos conformar con lo que tenemos: muchos candidatos en campaña repitiendo -eso sí, como robots- que sus plataformas electorales son las mejores para generar los empleos que necesita el País. Los medios de comunicación y los ciudadanos tenemos que lograr que los candidatos respondan la pregunta clave: ¿Cómo? ¿Cómo piensan traducir las buenas finanzas nacionales en buenas finanzas familiares?
Wednesday, January 04, 2006
Declaracionitis aguda
Javier Treviño Cantú
El Norte
4 de enero de 2006
El inicio del 2006 viene marcado por dos temas que han acaparado la atención desde hace tiempo: las elecciones de julio y las tensiones en la relación bilateral con Estados Unidos. Los dos asuntos están estrechamente relacionados. La forma en la que se resuelvan nos dirán si hay bases para ver el futuro de nuestro país con moderado optimismo.
Contra la mayoría de los pronósticos, los candidatos a la Presidencia y sus respectivos partidos han respetado el llamado de la autoridad electoral para limitar sus campañas electorales hasta el 18 de enero. Todavía no podemos cantar victoria, pero hay que reconocer que todos han actuado con cierta mesura. Unos porque así les convino, y otros porque hubieran quedado expuestos a los cuestionamientos de sus contrincantes y a sanciones por parte del árbitro.
Esperemos que quienes buscan dirigir al País durante el próximo sexenio hayan aprovechado estos días para reflexionar sobre la forma en la que van a actuar este año. Por lo pronto, el cese de hostilidades decretado por el IFE debe haberles permitido confirmar que no tienen que salir todos los días a hacer declaraciones huecas, que sólo buscan llamar la atención para mantenerse en las primeras planas de los periódicos y ser mencionados en los noticiarios de radio y TV.
Para fortuna de muy pocos, la carrera por la Presidencia arrancó al día siguiente de las elecciones legislativas de 2003. Desde entonces, hemos padecido una de las más graves enfermedades de México: la "declaracionitis aguda". Se caracteriza por la necesidad compulsiva que tienen los candidatos de hacer sonoros pronunciamientos que, por lo general, no tienen nada que ver con lo que el resto de la gente espera escuchar.
Así, seguimos sin tener claro lo que haría cada candidato para mejorar la situación inmediata de nuestro país, y generar esperanzas de que a mediano y largo plazo México pueda ser más competitivo. Lo más preocupante es que, a estas alturas, todavía ni siquiera queda claro si los candidatos están realmente comprometidos con las reglas de la contienda electoral. Apenas el lunes pasado, la Suprema Corte de Justicia tuvo que hacer un llamado a los actores políticos "a respetar las resoluciones judiciales que se emitan con motivo de las impugnaciones que llegaran a presentarse contra los comicios del 2 de julio".
Nada justificaría que alguno de los candidatos se llamara "robado" la noche de la elección y buscara una solución extralegal, después de registrarse ante el IFE para participar oficialmente en el proceso. No obstante, dadas las sospechas que aún existen, quizá sería mejor que los medios de comunicación les exijan definirse claramente sobre este punto crucial para la estabilidad del País.
Por otra parte, ojalá que la tregua del IFE también haya permitido a los candidatos pensar la forma en la que se definirán frente al otro tema central que ha provocado una "declaracionitis aguda" desde el 11 de septiembre de 2001: los desencuentros, fricciones y malos entendidos con nuestros vecinos del norte.
Sin duda, el rechazo a la construcción de muros en distintos puntos de la frontera que compartimos estará entre las primeras declaraciones que hagan los candidatos cuando acabe la tregua. El reto para ellos, sin embargo, será articular una postura coherente sobre la forma de concebir y conducir dicha relación, más allá de frases altisonantes y lugares comunes, como la intención de promover una cooperación respetuosa y mutuamente provechosa.
Por varias razones, el tema de política exterior puede tener un peso mucho mayor que en elecciones anteriores. Los conflictos experimentados por el actual gobierno con diversos países, la inconveniencia de buscar un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, la falta de conocimiento sobre el escenario mundial y otros asuntos internacionales controvertidos pueden ofrecer buenos ángulos de ataque electoral. Pero la cuestión más delicada sigue siendo la relación bilateral con Estados Unidos.
Algunos ciudadanos tenemos mucho interés en saber si los candidatos han oído hablar de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad para América del Norte. ¿Conocerán la amplitud y profundidad de los temas que se están discutiendo y resolviendo en ese marco de negociación? ¿Estarán dispuestos a mantener los compromisos asumidos por el actual gobierno en materia de seguridad regional, cooperación energética y demás áreas contempladas por la ASPAN? ¿Entenderán cómo funcionan las estructuras de poder en Estados Unidos?
Sobre todo, más allá de declaraciones retóricas, queremos saber qué proponen de manera específica para desactivar la bomba de tiempo que representa el dilema planteado por la creciente liberación del intercambio comercial, incluyendo productos agrícolas como el maíz y el frijol, junto con la búsqueda de frenos policiaco-militares a los flujos migratorios.
Lo que es un hecho, es que todo lo que digan al respecto será escuchado con gran interés, tanto por los votantes mexicanos, como por los encargados de tomar las decisiones en Washington. Sus palabras serán puntualmente recordadas después de la elección. Y, por esa misma razón, quizás valdría la pena que buscaran alguna vacuna contra la "declaracionitis aguda".
El Norte
4 de enero de 2006
El inicio del 2006 viene marcado por dos temas que han acaparado la atención desde hace tiempo: las elecciones de julio y las tensiones en la relación bilateral con Estados Unidos. Los dos asuntos están estrechamente relacionados. La forma en la que se resuelvan nos dirán si hay bases para ver el futuro de nuestro país con moderado optimismo.
Contra la mayoría de los pronósticos, los candidatos a la Presidencia y sus respectivos partidos han respetado el llamado de la autoridad electoral para limitar sus campañas electorales hasta el 18 de enero. Todavía no podemos cantar victoria, pero hay que reconocer que todos han actuado con cierta mesura. Unos porque así les convino, y otros porque hubieran quedado expuestos a los cuestionamientos de sus contrincantes y a sanciones por parte del árbitro.
Esperemos que quienes buscan dirigir al País durante el próximo sexenio hayan aprovechado estos días para reflexionar sobre la forma en la que van a actuar este año. Por lo pronto, el cese de hostilidades decretado por el IFE debe haberles permitido confirmar que no tienen que salir todos los días a hacer declaraciones huecas, que sólo buscan llamar la atención para mantenerse en las primeras planas de los periódicos y ser mencionados en los noticiarios de radio y TV.
Para fortuna de muy pocos, la carrera por la Presidencia arrancó al día siguiente de las elecciones legislativas de 2003. Desde entonces, hemos padecido una de las más graves enfermedades de México: la "declaracionitis aguda". Se caracteriza por la necesidad compulsiva que tienen los candidatos de hacer sonoros pronunciamientos que, por lo general, no tienen nada que ver con lo que el resto de la gente espera escuchar.
Así, seguimos sin tener claro lo que haría cada candidato para mejorar la situación inmediata de nuestro país, y generar esperanzas de que a mediano y largo plazo México pueda ser más competitivo. Lo más preocupante es que, a estas alturas, todavía ni siquiera queda claro si los candidatos están realmente comprometidos con las reglas de la contienda electoral. Apenas el lunes pasado, la Suprema Corte de Justicia tuvo que hacer un llamado a los actores políticos "a respetar las resoluciones judiciales que se emitan con motivo de las impugnaciones que llegaran a presentarse contra los comicios del 2 de julio".
Nada justificaría que alguno de los candidatos se llamara "robado" la noche de la elección y buscara una solución extralegal, después de registrarse ante el IFE para participar oficialmente en el proceso. No obstante, dadas las sospechas que aún existen, quizá sería mejor que los medios de comunicación les exijan definirse claramente sobre este punto crucial para la estabilidad del País.
Por otra parte, ojalá que la tregua del IFE también haya permitido a los candidatos pensar la forma en la que se definirán frente al otro tema central que ha provocado una "declaracionitis aguda" desde el 11 de septiembre de 2001: los desencuentros, fricciones y malos entendidos con nuestros vecinos del norte.
Sin duda, el rechazo a la construcción de muros en distintos puntos de la frontera que compartimos estará entre las primeras declaraciones que hagan los candidatos cuando acabe la tregua. El reto para ellos, sin embargo, será articular una postura coherente sobre la forma de concebir y conducir dicha relación, más allá de frases altisonantes y lugares comunes, como la intención de promover una cooperación respetuosa y mutuamente provechosa.
Por varias razones, el tema de política exterior puede tener un peso mucho mayor que en elecciones anteriores. Los conflictos experimentados por el actual gobierno con diversos países, la inconveniencia de buscar un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, la falta de conocimiento sobre el escenario mundial y otros asuntos internacionales controvertidos pueden ofrecer buenos ángulos de ataque electoral. Pero la cuestión más delicada sigue siendo la relación bilateral con Estados Unidos.
Algunos ciudadanos tenemos mucho interés en saber si los candidatos han oído hablar de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad para América del Norte. ¿Conocerán la amplitud y profundidad de los temas que se están discutiendo y resolviendo en ese marco de negociación? ¿Estarán dispuestos a mantener los compromisos asumidos por el actual gobierno en materia de seguridad regional, cooperación energética y demás áreas contempladas por la ASPAN? ¿Entenderán cómo funcionan las estructuras de poder en Estados Unidos?
Sobre todo, más allá de declaraciones retóricas, queremos saber qué proponen de manera específica para desactivar la bomba de tiempo que representa el dilema planteado por la creciente liberación del intercambio comercial, incluyendo productos agrícolas como el maíz y el frijol, junto con la búsqueda de frenos policiaco-militares a los flujos migratorios.
Lo que es un hecho, es que todo lo que digan al respecto será escuchado con gran interés, tanto por los votantes mexicanos, como por los encargados de tomar las decisiones en Washington. Sus palabras serán puntualmente recordadas después de la elección. Y, por esa misma razón, quizás valdría la pena que buscaran alguna vacuna contra la "declaracionitis aguda".
Wednesday, December 21, 2005
Marca México
Javier Treviño Cantú
El Norte
21 de diciembre de 2005
Construir una buena reputación y mantener una imagen atractiva y confiable son tareas que, por definición, nunca terminan. Pero perder esa percepción favorable y dilapidar la confianza sólo se lleva un instante. Por ello, una de las mejores prácticas de algunos gobiernos consiste en desarrollar una "marca-país", que integre y transmita todos los atributos positivos que esa nación puede ofrecer al resto del mundo.
La imagen de un país depende de muchos factores. Es una suma de hechos históricos, decisiones gubernamentales, prácticas empresariales y condiciones sociales. Los casos de dos viejos rivales, Estados Unidos y Rusia, nos dan una idea sobre la forma en que se puede fortalecer o debilitar la marca con la que se asocia a un país.
Estados Unidos representa una de las marcas más antiguas y, hasta hace poco, exitosas. En su libro publicado este año, "Brand America: The Mother of All Brands", el consultor inglés Simon Anholt señala que Estados Unidos buscó instituirse como una marca exitosa desde sus orígenes como nación independiente, y que la ha administrado con consistencia a lo largo del tiempo.
El resultado fue una percepción generalizada de que Estados Unidos era "la tierra del dinero, la libertad y la búsqueda de la felicidad". Este aprecio por la marca estadounidense se reflejó después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, cuando el director del periódico francés Le Monde, Jean-Marie Colombani, publicó en primera plana un artículo que tituló "Todos somos americanos".
Sin embargo, la forma en la que el gobierno del Presidente George W. Bush ha respondido a dichos ataques ha tenido un costo muy alto. Ahora, según Anholt, la marca de este país se asocia a términos como "intimidatorio, mandón, arrogante, imperialista, obeso, egoísta, inconsistente, codicioso, hipócrita y entrometido". El gobierno de Estados Unidos parece estar consciente de esta realidad, y busca cambiarla a través de una renovada "diplomacia pública". La nueva encargada de esta función en el Departamento de Estado es Karen Hughes, una de las colaboradoras más importantes del Presidente Bush en el área de comunicación y amiga personal del Mandatario.
En el caso de Rusia, tras el derrumbe del sistema comunista, Boris Yeltsin logró generar la percepción de que su país había cambiado fundamentalmente, al comprometerse con la democracia, con una economía de libre mercado y con el desempeño de un papel responsable en el escenario internacional. Después de haber sido nombrado Presidente interino a finales de 1999, la llegada al poder de Vladimir Putin por la vía democrática en la elección del año 2000, con casi 53 por ciento de los votos, parecía consolidar la nueva imagen que el Kremlin quería proyectar.
Pero, de acuerdo con diversos estudios, lejos de avanzar por el camino democrático, el Presidente Putin ha buscado centralizar el poder, limitando la autonomía de las entidades que forman la Federación Rusa, ajustando cuentas con los poderosos empresarios que se le habían opuesto, y ejerciendo un gran control sobre los medios de comunicación. Además, desastres como el hundimiento del submarino nuclear Kursk y la nostalgia que ha manifestado públicamente por un mítico pasado soviético, le han causado graves problemas de imagen.
Para el Kremlin, según un artículo reciente de la revista Foreign Policy, la culpa es de los corresponsales extranjeros. Desde 2003, la respuesta del Presidente Putin fue convertir a la agencia de noticias Novosti en la punta de lanza de una amplia campaña para mejorar la percepción de su país. Ésta incluye desde un nuevo canal de televisión en inglés, Russia Today, hasta la creación del Club de Discusión Valdai, un foro al que invitan a académicos y periodistas de otros países con todos los gastos pagados.
A pesar de los cuantiosos recursos destinados a transformar la Marca Rusia, hay muchas señales que apuntan hacia el pasado autoritario y que le han restado efectividad a la campaña. Como señaló hace poco el ajedrecista ruso Gary Kasparov en el diario Wall Street Journal, no hay que ir más lejos de la plaza frente al cuartel de la policía en Moscú, donde un buen día apareció de nuevo un busto de Félix Dzerzhinsky, fundador de la temible policía secreta de los bolcheviques, conocida como la Cheka.
Estos ejemplos nos pueden servir de referencia. Estamos a seis meses de las elecciones y todavía el mundo no sabe en qué Marca México están pensando los candidatos presidenciales. Desde afuera, los principales atributos con los que se asocia actualmente la imagen de nuestro país siguen siendo la pobreza, la violencia, la corrupción y la ineficacia gubernamental.
Necesitamos con urgencia construir una marca-país de la que estemos orgullosos, que refleje todas las ventajas que ofrece la democracia y nuestra gran riqueza cultural. Una marca que genere confianza, lealtad, y que atraiga mayor inversión. Se requiere una marca sólida, que sea producto de la aplicación de políticas consistentes para mejorar la competitividad.
Por último, y si no es mucho pedir en esta época navideña, necesitamos una política de comunicación internacional eficaz, para difundir en todo el mundo una Marca México sólida y prestigiada.
El Norte
21 de diciembre de 2005
Construir una buena reputación y mantener una imagen atractiva y confiable son tareas que, por definición, nunca terminan. Pero perder esa percepción favorable y dilapidar la confianza sólo se lleva un instante. Por ello, una de las mejores prácticas de algunos gobiernos consiste en desarrollar una "marca-país", que integre y transmita todos los atributos positivos que esa nación puede ofrecer al resto del mundo.
La imagen de un país depende de muchos factores. Es una suma de hechos históricos, decisiones gubernamentales, prácticas empresariales y condiciones sociales. Los casos de dos viejos rivales, Estados Unidos y Rusia, nos dan una idea sobre la forma en que se puede fortalecer o debilitar la marca con la que se asocia a un país.
Estados Unidos representa una de las marcas más antiguas y, hasta hace poco, exitosas. En su libro publicado este año, "Brand America: The Mother of All Brands", el consultor inglés Simon Anholt señala que Estados Unidos buscó instituirse como una marca exitosa desde sus orígenes como nación independiente, y que la ha administrado con consistencia a lo largo del tiempo.
El resultado fue una percepción generalizada de que Estados Unidos era "la tierra del dinero, la libertad y la búsqueda de la felicidad". Este aprecio por la marca estadounidense se reflejó después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, cuando el director del periódico francés Le Monde, Jean-Marie Colombani, publicó en primera plana un artículo que tituló "Todos somos americanos".
Sin embargo, la forma en la que el gobierno del Presidente George W. Bush ha respondido a dichos ataques ha tenido un costo muy alto. Ahora, según Anholt, la marca de este país se asocia a términos como "intimidatorio, mandón, arrogante, imperialista, obeso, egoísta, inconsistente, codicioso, hipócrita y entrometido". El gobierno de Estados Unidos parece estar consciente de esta realidad, y busca cambiarla a través de una renovada "diplomacia pública". La nueva encargada de esta función en el Departamento de Estado es Karen Hughes, una de las colaboradoras más importantes del Presidente Bush en el área de comunicación y amiga personal del Mandatario.
En el caso de Rusia, tras el derrumbe del sistema comunista, Boris Yeltsin logró generar la percepción de que su país había cambiado fundamentalmente, al comprometerse con la democracia, con una economía de libre mercado y con el desempeño de un papel responsable en el escenario internacional. Después de haber sido nombrado Presidente interino a finales de 1999, la llegada al poder de Vladimir Putin por la vía democrática en la elección del año 2000, con casi 53 por ciento de los votos, parecía consolidar la nueva imagen que el Kremlin quería proyectar.
Pero, de acuerdo con diversos estudios, lejos de avanzar por el camino democrático, el Presidente Putin ha buscado centralizar el poder, limitando la autonomía de las entidades que forman la Federación Rusa, ajustando cuentas con los poderosos empresarios que se le habían opuesto, y ejerciendo un gran control sobre los medios de comunicación. Además, desastres como el hundimiento del submarino nuclear Kursk y la nostalgia que ha manifestado públicamente por un mítico pasado soviético, le han causado graves problemas de imagen.
Para el Kremlin, según un artículo reciente de la revista Foreign Policy, la culpa es de los corresponsales extranjeros. Desde 2003, la respuesta del Presidente Putin fue convertir a la agencia de noticias Novosti en la punta de lanza de una amplia campaña para mejorar la percepción de su país. Ésta incluye desde un nuevo canal de televisión en inglés, Russia Today, hasta la creación del Club de Discusión Valdai, un foro al que invitan a académicos y periodistas de otros países con todos los gastos pagados.
A pesar de los cuantiosos recursos destinados a transformar la Marca Rusia, hay muchas señales que apuntan hacia el pasado autoritario y que le han restado efectividad a la campaña. Como señaló hace poco el ajedrecista ruso Gary Kasparov en el diario Wall Street Journal, no hay que ir más lejos de la plaza frente al cuartel de la policía en Moscú, donde un buen día apareció de nuevo un busto de Félix Dzerzhinsky, fundador de la temible policía secreta de los bolcheviques, conocida como la Cheka.
Estos ejemplos nos pueden servir de referencia. Estamos a seis meses de las elecciones y todavía el mundo no sabe en qué Marca México están pensando los candidatos presidenciales. Desde afuera, los principales atributos con los que se asocia actualmente la imagen de nuestro país siguen siendo la pobreza, la violencia, la corrupción y la ineficacia gubernamental.
Necesitamos con urgencia construir una marca-país de la que estemos orgullosos, que refleje todas las ventajas que ofrece la democracia y nuestra gran riqueza cultural. Una marca que genere confianza, lealtad, y que atraiga mayor inversión. Se requiere una marca sólida, que sea producto de la aplicación de políticas consistentes para mejorar la competitividad.
Por último, y si no es mucho pedir en esta época navideña, necesitamos una política de comunicación internacional eficaz, para difundir en todo el mundo una Marca México sólida y prestigiada.
Wednesday, December 07, 2005
Sólo un espejo
Javier Treviño Cantú
El Norte
7 de diciembre de 2005
La difícil coyuntura por la que pasa el gobierno del Presidente George W. Bush está siendo aprovechada por otros países para promover sus intereses. Sin embargo, en México ocurre exactamente lo opuesto. En lugar de que ganemos terreno en la mesa bilateral de negociaciones, nuestra posición parece ser cada vez más vulnerable frente a nuestro vecino del norte.
En buena medida, el empantanamiento en Iraq y las distracciones causadas por los escándalos políticos en Washington explican el fiasco ocurrido en la Cumbre de las Américas. El sonoro rechazo al ALCA y la capacidad del Presidente venezolano Hugo Chávez para acaparar los reflectores en Mar del Plata, contrastaron con las imágenes de un distraído mandatario estadounidense.
Bush viajó a China y el Presidente Hu Jintao escuchó pacientemente sus llamados en favor de una mayor apertura religiosa, política y social, pero no dio señales de que tuviera la menor intención de hacer algo al respecto. En Rusia, el Presidente Vladimir Putin utiliza el momento para seguir limitando el avance de la democracia y ejercer un mayor grado de influencia en su amplia periferia. En Europa, a pesar del abierto rechazo del gobierno estadounidense, España cerró su trato con Venezuela para venderle armamento.
En cambio, México da la impresión de encontrarse nuevamente a la defensiva en su relación con Estados Unidos. Lo peor del caso es que la debilidad de nuestra posición se ha mostrado precisamente en los temas prioritarios para cada país: seguridad y migración.
Por una parte, el gobierno mexicano parecería estar asumiendo unilateral y plenamente los compromisos derivados de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte, firmada en marzo de este año. Uno de sus aspectos más delicados tiene que ver con los esfuerzos para reforzar no sólo la seguridad común frente a amenazas externas, sino también la seguridad interna de cada país. En las últimas semanas, en México se han tomado cuando menos tres decisiones que pudieran verse como casos aislados, pero que, en conjunto, parecen guiadas por este mismo hilo conductor:
1) El 28 de noviembre se reformó el Artículo 73 de la Constitución, para que el narcomenudeo pueda ser considerado como delito del fuero común y, por lo tanto, que las autoridades estatales lo combatan directamente. 2) El 30 de noviembre, la Suprema Corte de Justicia determinó que la cadena perpetua no es un obstáculo para extraditar narcotraficantes mexicanos requeridos por la justicia estadounidense. 3) El 1 de diciembre, el Senado da a conocer una reforma legal para endurecer diversos castigos relacionados con el terrorismo internacional.
Pero no hay eco al otro lado del Río Bravo. Todo lo contrario. La semana pasada volvieron a darse muestras de que existen sectores interesados en presionar al gobierno mexicano. El video en donde son torturados presuntos miembros de la banda de "Los Zetas" por supuestos agentes de la AFI, primero se filtró al Kitsap Sun, un pequeño diario de Seattle, y luego se difundió a través del sitio en Internet del periódico Dallas Morning News. La aparente fuente de la filtración y las respuestas contradictorias de las autoridades mexicanas nos colocan en una posición vulnerable.
Por otra parte, el gobierno del Presidente Bush ha retomado el tema migratorio, impulsando una nueva iniciativa para fortalecer el control sobre la frontera con México, e insistiendo en la necesidad de un programa de trabajadores temporales. Lo ha hecho por razones políticas y porque la situación actual es insostenible. La presencia de 11 millones de indocumentados en su territorio representa un riesgo inadmisible en la era post 11 de septiembre. Pero su economía los necesita para sostener industrias enteras.
De acuerdo con el nuevo estudio del Centro Pew y el Consejo de Relaciones Exteriores de Chicago, 51 por ciento de los estadounidenses opina que reducir la inmigración ilegal debe ser una prioridad de política exterior. Según The Economist, otra investigación del Manhattan Institute indica que 72 por ciento de los electores identificados con el Partido Republicano estaría de acuerdo con un plan como el que propone el mandatario estadounidense.
El Congreso de Estados Unidos, y en particular el Senado, parece estar listo para dar el siguiente paso en el tema migratorio. El próximo año habrá elecciones legislativas en ese país, y el tema tendrá un alto impacto en el ánimo de los votantes. Es una ventana de oportunidad que no debemos cerrar. Nuestro gobierno debe lograr que sus esfuerzos para mejorar la seguridad sean reconocidos y tomados en cuenta a la hora de la discusión.
No todo se resuelve en Washington. Esa capital es sólo un espejo que refleja la verdadera realidad de los estados. Para cambiarla hace falta una campaña que movilice a todos los aliados en cada uno de los distritos de aquellos legisladores que serán figuras clave en el debate migratorio. Así lo hicimos para lograr la aprobación del TLC. Las campañas no se ganan con retórica. Mucho menos si nos quedamos hablándole diplomáticamente al espejo. El triunfo exige estrategia, mensaje y organización. Podemos ganar la campaña por la reforma migratoria. Nuestros connacionales se lo merecen.
El Norte
7 de diciembre de 2005
La difícil coyuntura por la que pasa el gobierno del Presidente George W. Bush está siendo aprovechada por otros países para promover sus intereses. Sin embargo, en México ocurre exactamente lo opuesto. En lugar de que ganemos terreno en la mesa bilateral de negociaciones, nuestra posición parece ser cada vez más vulnerable frente a nuestro vecino del norte.
En buena medida, el empantanamiento en Iraq y las distracciones causadas por los escándalos políticos en Washington explican el fiasco ocurrido en la Cumbre de las Américas. El sonoro rechazo al ALCA y la capacidad del Presidente venezolano Hugo Chávez para acaparar los reflectores en Mar del Plata, contrastaron con las imágenes de un distraído mandatario estadounidense.
Bush viajó a China y el Presidente Hu Jintao escuchó pacientemente sus llamados en favor de una mayor apertura religiosa, política y social, pero no dio señales de que tuviera la menor intención de hacer algo al respecto. En Rusia, el Presidente Vladimir Putin utiliza el momento para seguir limitando el avance de la democracia y ejercer un mayor grado de influencia en su amplia periferia. En Europa, a pesar del abierto rechazo del gobierno estadounidense, España cerró su trato con Venezuela para venderle armamento.
En cambio, México da la impresión de encontrarse nuevamente a la defensiva en su relación con Estados Unidos. Lo peor del caso es que la debilidad de nuestra posición se ha mostrado precisamente en los temas prioritarios para cada país: seguridad y migración.
Por una parte, el gobierno mexicano parecería estar asumiendo unilateral y plenamente los compromisos derivados de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte, firmada en marzo de este año. Uno de sus aspectos más delicados tiene que ver con los esfuerzos para reforzar no sólo la seguridad común frente a amenazas externas, sino también la seguridad interna de cada país. En las últimas semanas, en México se han tomado cuando menos tres decisiones que pudieran verse como casos aislados, pero que, en conjunto, parecen guiadas por este mismo hilo conductor:
1) El 28 de noviembre se reformó el Artículo 73 de la Constitución, para que el narcomenudeo pueda ser considerado como delito del fuero común y, por lo tanto, que las autoridades estatales lo combatan directamente. 2) El 30 de noviembre, la Suprema Corte de Justicia determinó que la cadena perpetua no es un obstáculo para extraditar narcotraficantes mexicanos requeridos por la justicia estadounidense. 3) El 1 de diciembre, el Senado da a conocer una reforma legal para endurecer diversos castigos relacionados con el terrorismo internacional.
Pero no hay eco al otro lado del Río Bravo. Todo lo contrario. La semana pasada volvieron a darse muestras de que existen sectores interesados en presionar al gobierno mexicano. El video en donde son torturados presuntos miembros de la banda de "Los Zetas" por supuestos agentes de la AFI, primero se filtró al Kitsap Sun, un pequeño diario de Seattle, y luego se difundió a través del sitio en Internet del periódico Dallas Morning News. La aparente fuente de la filtración y las respuestas contradictorias de las autoridades mexicanas nos colocan en una posición vulnerable.
Por otra parte, el gobierno del Presidente Bush ha retomado el tema migratorio, impulsando una nueva iniciativa para fortalecer el control sobre la frontera con México, e insistiendo en la necesidad de un programa de trabajadores temporales. Lo ha hecho por razones políticas y porque la situación actual es insostenible. La presencia de 11 millones de indocumentados en su territorio representa un riesgo inadmisible en la era post 11 de septiembre. Pero su economía los necesita para sostener industrias enteras.
De acuerdo con el nuevo estudio del Centro Pew y el Consejo de Relaciones Exteriores de Chicago, 51 por ciento de los estadounidenses opina que reducir la inmigración ilegal debe ser una prioridad de política exterior. Según The Economist, otra investigación del Manhattan Institute indica que 72 por ciento de los electores identificados con el Partido Republicano estaría de acuerdo con un plan como el que propone el mandatario estadounidense.
El Congreso de Estados Unidos, y en particular el Senado, parece estar listo para dar el siguiente paso en el tema migratorio. El próximo año habrá elecciones legislativas en ese país, y el tema tendrá un alto impacto en el ánimo de los votantes. Es una ventana de oportunidad que no debemos cerrar. Nuestro gobierno debe lograr que sus esfuerzos para mejorar la seguridad sean reconocidos y tomados en cuenta a la hora de la discusión.
No todo se resuelve en Washington. Esa capital es sólo un espejo que refleja la verdadera realidad de los estados. Para cambiarla hace falta una campaña que movilice a todos los aliados en cada uno de los distritos de aquellos legisladores que serán figuras clave en el debate migratorio. Así lo hicimos para lograr la aprobación del TLC. Las campañas no se ganan con retórica. Mucho menos si nos quedamos hablándole diplomáticamente al espejo. El triunfo exige estrategia, mensaje y organización. Podemos ganar la campaña por la reforma migratoria. Nuestros connacionales se lo merecen.
Wednesday, November 23, 2005
La zona 11
Javier Treviño Cantú
El Norte
23 de noviembre de 2005
Una de las mejores prácticas de una sociedad es identificar amenazas potenciales y diseñar planes para hacerles frente. En el caso de EU hay muchas zonas de peligro. En California, por ejemplo, la falla de San Andrés hace que la pregunta no sea si se producirá un terremoto equivalente al que destruyó San Francisco en 1906, sino cuándo ocurrirá.
La revista Wired identificó diez zonas que plantean riesgos potenciales muy graves. Se tomaron en cuenta dos factores: el número de personas que podrían verse afectadas y la probabilidad de que se presenten situaciones que detonen alguna emergencia.
De riesgo relativamente bajo:
1. Una ruptura del oleoducto en Alaska. Éste se diseñó para resistir todo tipo de daños, pero sus soportes están "anclados" en el suelo helado. El problema es que, debido al calentamiento global, el hielo se está derritiendo. Esto ha provocado que más de una tercera parte de los soportes ya se hayan "desalineado". En caso de que el oleoducto se llegara a fracturar, el derrame causaría un grave daño ecológico, y el todo el país se vería afectado, ya que a través de él se suministra 17 por ciento del petróleo consumido en EU.
2. La Costa Este podría verse afectada por un tsunami. A mediados del siglo pasado, una erupción provocó un deslave en la isla de La Palma, en las Canarias. En caso de que ocurriera un nuevo fenómeno volcánico, podría caer al mar una masa de tierra con un peso de 500 mil millones de toneladas, generando olas gigantescas que llegarían hasta el otro lado del Atlántico.
3. El parque natural de Yellowstone. Sus famosas fuentes termales y géisers indican una intensa actividad volcánica, y una erupción podría afectar amplias zonas del país.
Zonas de nivel de riesgo medio:
1. Boston, por la posibilidad de que se registrara un "apagón" como el que dejó sin luz a Chicago en 1995.
2. El área de Seattle, por la posibilidad de que el Monte Rainier hiciera erupción. En 1980, el estallido del Monte Santa Helena demostró la fuerza de este sistema volcánico, y una nueva erupción afectaría a millones de personas en la región noroeste de EU.
3. Dallas, Texas. Un tornado de grandes proporciones podría causar un daño mayúsculo, ya que es el área urbana más densamente poblada del llamado "callejón de los tornados".
4. Nueva York. A mediados de los 50 se construyó la planta nuclear de Indian Point, a poco más de 50 kms de la Gran Manzana. En caso de que ocurriera un accidente o un ataque terrorista, más de 20 millones de personas se verían afectadas.
Wired contempla tres zonas de alto riesgo:
1. La región que va desde la ciudad de St. Louis, en Missouri, hasta Memphis en Tennessee, podría sufrir un terremoto. Ahí se ubica una zona sísmica provocada por la falla de Nueva Madrid, la cual originó un terremoto en 1811 que se sintió hasta Nueva Inglaterra. Existe un 90 por ciento de probabilidades de que se presente un temblor con una intensidad de 6 ó 7 grados Richter durante los próximos 50 años.
2. El Mississippi. En 1993 ocurrió la "gran inundación". Aproximadamente cada 20 años se han presentado desbordamientos importantes en éste y otros ríos del noreste estadounidense, por lo que la posibilidad de que ocurran nuevas inundaciones en el futuro cercano son bastante elevadas.
3. La zona de mayor riesgo considerada por la publicación es la capital de California, Sacramento. Después de Nueva Orleans, esta ciudad es la que más depende de los diques, ya que la mayor parte del área urbana se encuentra entre unos 4 y 6 metros por debajo del nivel del río Sacramento. El primer plan para controlar las inundaciones se remonta a 1880, pero desde entonces éstas no han logrado evitarse. De acuerdo con estudios de la Universidad de California-Davis, es muy probable que los diques que protegen a la ciudad fallen antes de mediados de siglo, afectando a más de 22 millones de personas.
Wired, sin embargo, no contempla una undécima zona de peligro: la porosa frontera de más de 3 mil kilómetros que EU comparte con México. Esta zona fronteriza es única en el mundo. Aquí se reflejan todas las oportunidades que pueden generar dos países con distintos niveles de desarrollo, a través de mecanismos de integración económica y cooperación. Al mismo tiempo, aquí se manifiestan todos los riesgos que implica la falta de visión y voluntad para buscar soluciones de fondo a retos como la migración y la capacidad de operación transfronteriza del crimen organizado.
El tráfico ilegal de drogas, armas, dinero y de seres humanos representa un peligro claro para ambos países. El mayor riesgo proviene de la falta de capacidad para entendernos y ponernos de acuerdo en la mejor forma de resolver los retos comunes que enfrentamos.
Si no logramos ver más allá de nuestras respectivas narices fronterizas, es probable que prosperen iniciativas como la que acaba de plantear un Representante por California, Duncan Hunter: construir una barda de punta a punta de la frontera para dividirnos.
La "zona 11" de peligro no ha sido plenamente identificada y mucho menos se ha diseñado un plan para hacerle frente. No obstante, la probabilidad de que estalle y afecte a millones de ciudadanos es mucho mayor que la de las otras diez.
El Norte
23 de noviembre de 2005
Una de las mejores prácticas de una sociedad es identificar amenazas potenciales y diseñar planes para hacerles frente. En el caso de EU hay muchas zonas de peligro. En California, por ejemplo, la falla de San Andrés hace que la pregunta no sea si se producirá un terremoto equivalente al que destruyó San Francisco en 1906, sino cuándo ocurrirá.
La revista Wired identificó diez zonas que plantean riesgos potenciales muy graves. Se tomaron en cuenta dos factores: el número de personas que podrían verse afectadas y la probabilidad de que se presenten situaciones que detonen alguna emergencia.
De riesgo relativamente bajo:
1. Una ruptura del oleoducto en Alaska. Éste se diseñó para resistir todo tipo de daños, pero sus soportes están "anclados" en el suelo helado. El problema es que, debido al calentamiento global, el hielo se está derritiendo. Esto ha provocado que más de una tercera parte de los soportes ya se hayan "desalineado". En caso de que el oleoducto se llegara a fracturar, el derrame causaría un grave daño ecológico, y el todo el país se vería afectado, ya que a través de él se suministra 17 por ciento del petróleo consumido en EU.
2. La Costa Este podría verse afectada por un tsunami. A mediados del siglo pasado, una erupción provocó un deslave en la isla de La Palma, en las Canarias. En caso de que ocurriera un nuevo fenómeno volcánico, podría caer al mar una masa de tierra con un peso de 500 mil millones de toneladas, generando olas gigantescas que llegarían hasta el otro lado del Atlántico.
3. El parque natural de Yellowstone. Sus famosas fuentes termales y géisers indican una intensa actividad volcánica, y una erupción podría afectar amplias zonas del país.
Zonas de nivel de riesgo medio:
1. Boston, por la posibilidad de que se registrara un "apagón" como el que dejó sin luz a Chicago en 1995.
2. El área de Seattle, por la posibilidad de que el Monte Rainier hiciera erupción. En 1980, el estallido del Monte Santa Helena demostró la fuerza de este sistema volcánico, y una nueva erupción afectaría a millones de personas en la región noroeste de EU.
3. Dallas, Texas. Un tornado de grandes proporciones podría causar un daño mayúsculo, ya que es el área urbana más densamente poblada del llamado "callejón de los tornados".
4. Nueva York. A mediados de los 50 se construyó la planta nuclear de Indian Point, a poco más de 50 kms de la Gran Manzana. En caso de que ocurriera un accidente o un ataque terrorista, más de 20 millones de personas se verían afectadas.
Wired contempla tres zonas de alto riesgo:
1. La región que va desde la ciudad de St. Louis, en Missouri, hasta Memphis en Tennessee, podría sufrir un terremoto. Ahí se ubica una zona sísmica provocada por la falla de Nueva Madrid, la cual originó un terremoto en 1811 que se sintió hasta Nueva Inglaterra. Existe un 90 por ciento de probabilidades de que se presente un temblor con una intensidad de 6 ó 7 grados Richter durante los próximos 50 años.
2. El Mississippi. En 1993 ocurrió la "gran inundación". Aproximadamente cada 20 años se han presentado desbordamientos importantes en éste y otros ríos del noreste estadounidense, por lo que la posibilidad de que ocurran nuevas inundaciones en el futuro cercano son bastante elevadas.
3. La zona de mayor riesgo considerada por la publicación es la capital de California, Sacramento. Después de Nueva Orleans, esta ciudad es la que más depende de los diques, ya que la mayor parte del área urbana se encuentra entre unos 4 y 6 metros por debajo del nivel del río Sacramento. El primer plan para controlar las inundaciones se remonta a 1880, pero desde entonces éstas no han logrado evitarse. De acuerdo con estudios de la Universidad de California-Davis, es muy probable que los diques que protegen a la ciudad fallen antes de mediados de siglo, afectando a más de 22 millones de personas.
Wired, sin embargo, no contempla una undécima zona de peligro: la porosa frontera de más de 3 mil kilómetros que EU comparte con México. Esta zona fronteriza es única en el mundo. Aquí se reflejan todas las oportunidades que pueden generar dos países con distintos niveles de desarrollo, a través de mecanismos de integración económica y cooperación. Al mismo tiempo, aquí se manifiestan todos los riesgos que implica la falta de visión y voluntad para buscar soluciones de fondo a retos como la migración y la capacidad de operación transfronteriza del crimen organizado.
El tráfico ilegal de drogas, armas, dinero y de seres humanos representa un peligro claro para ambos países. El mayor riesgo proviene de la falta de capacidad para entendernos y ponernos de acuerdo en la mejor forma de resolver los retos comunes que enfrentamos.
Si no logramos ver más allá de nuestras respectivas narices fronterizas, es probable que prosperen iniciativas como la que acaba de plantear un Representante por California, Duncan Hunter: construir una barda de punta a punta de la frontera para dividirnos.
La "zona 11" de peligro no ha sido plenamente identificada y mucho menos se ha diseñado un plan para hacerle frente. No obstante, la probabilidad de que estalle y afecte a millones de ciudadanos es mucho mayor que la de las otras diez.
Thursday, November 10, 2005
Relaciones tormentosas
Javier Treviño Cantú
El Norte
10 de noviembre de 2005
El gobierno del Presidente George W. Bush está atravesando por una de sus peores crisis. Varios eventos han coincidido para formar una "tormenta política perfecta". Ésta no sólo tiene implicaciones internas para nuestros vecinos del norte, sino también para el resto del mundo, empezando por México. Es una coyuntura muy delicada, en donde se requerirá un gran esfuerzo diplomático para asegurar que la relación bilateral reciba la atención prioritaria que merece.
Desde hace más de 30 años, todos los mandatarios estadounidenses que se reeligieron han enfrentado algún tipo de crisis. Richard Nixon sufrió la "maldición del segundo periodo" con Watergate. Ronald Reagan pasó por el escándalo "Irán-Contras", producto de la venta de armas a Irán y el desvío secreto del dinero a los contrainsurgentes que luchaban contra el gobierno sandinista de Nicaragua. El Presidente Clinton incluso fue "impugnado" por la Cámara de Representantes, acusado de obstaculizar la investigación sobre su relación con Monica Lewinsky.
La tormenta que azota actualmente a la Casa Blanca comenzó a formarse en el primer periodo del Presidente Bush. Después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, un grupo de sus más cercanos colaboradores supuestamente empezó a buscar elementos para justificar un ataque contra Iraq. Hace poco, el Coronel Lawrence Wilkerson, quien se desempeñó como jefe de la oficina del ex Secretario de Estado Colin Powell, describió al grupo como una "camarilla" encabezada por el Vicepresidente, Dick Cheney, y el Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.
Wilkerson acusó públicamente a estos funcionarios de "secuestrar" el proceso de toma de decisiones al más alto nivel de la administración estadounidense. A mediados de octubre, en una conferencia sostuvo que muchas de las decisiones tomadas directamente por esta "camarilla" fueron conocidas y aprobadas por el Presidente Bush. Dijo que la entonces Asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, simplemente fue marginada, y que el daño habría sido mayor si no hubiera estado Powell.
La tempestad ganó fuerza en julio de 2003, cuando el Embajador Joseph Wilson publicó un artículo en el New York Times, cuestionando el argumento de que Saddam Hussein estaba buscando adquirir uranio para desarrollar armas nucleares. La respuesta del "grupo compacto" no se hizo esperar. Altos funcionarios de la Casa Blanca aparentemente le "filtraron" al columnista Robert Novak la identidad de la esposa del Embajador Wilson, Valerie Plame. Novak dio a conocer que ella influyó en la decisión de enviar a Wilson a África, para confirmar la historia del uranio, ya que se trataba de una agente encubierta de la CIA con experiencia en armas de destrucción masiva.
Revelar la identidad de un miembro de la CIA sin cobertura oficial está penado por la ley estadounidense. En diciembre de 2003, el Departamento de Justicia inició una investigación, la cual quedó a cargo del fiscal especial Patrick Fitzgerald. El pasado 28 de octubre finalmente se presentaron cargos por mentir bajo juramento y obstrucción de la justicia contra I. Lewis Libby, jefe de asesores del Vicepresidente Cheney. El otro funcionario que sigue bajo investigación, sin embargo, es Karl Rove, el principal estratega electoral y operador político del Presidente Bush.
Este golpe directo contra el Ala Oeste de la Casa Blanca se sumó a toda una serie de acontecimientos que han afectado a la administración Bush desde el inicio de su segundo mandato. Primero fue el fallido intento de impulsar la reforma al sistema de seguridad social. Luego vino la desastrosa respuesta del Gobierno federal al daño causado por el huracán "Katrina". Posteriormente, Tom DeLay, líder de la mayoría en la Cámara de Representantes y uno de los principales aliados del Presidente Bush, tuvo que renunciar para enfrentar el juicio que se le sigue por lavado de dinero. Poco después se anunció que en Iraq ya han muerto más de 2 mil soldados estadounidenses.
Lejos de amainar, el temporal alcanzó a Harriet Miers. La amiga personal y abogada del Presidente Bush se vio forzada a retirar su candidatura a la Corte Suprema de Justicia. Ahora, la atención de Washington está puesta en el destino de Karl Rove. Si el fiscal encuentra elementos para procesarlo, o si se ve forzado a renunciar, el Presidente Bush perderá a su más cercano colaborador. Y, junto con él, se iría la brújula que lo ha guiado durante prácticamente toda su carrera política.
En la encuesta dada a conocer la semana pasada por la televisora CBS, el nivel de aprobación del mandatario estadounidense apenas alcanza el 35 por ciento. El plan que anunció para enfrentar una posible pandemia por la gripe aviar, las nominaciones del juez Samuel Alito a la Corte Suprema y de Ben Bernanke para quedar al frente de la Reserva Federal, así como la decisión de salir de Washington para asistir a la tormentosa Cumbre de las Américas en Argentina, muestran la forma en la que está tratando de generar la percepción de que no ha perdido su capacidad de liderazgo.
Sobre todo, el Presidente Bush está buscando afianzar el apoyo de su base conservadora. Para ello, necesita urgentemente una victoria política significativa. Es posible que el Senado confirme al juez Alito. Pero, mientras tanto, existe otro tema que está causando una creciente preocupación entre sus seguidores y que le ofrece la oportunidad de demostrar que está en control de la situación: la inmigración ilegal y la gran porosidad de sus fronteras, especialmente la que comparte con nuestro país.
Karl Rove estaba encabezando el cabildeo en el Congreso para darle un nuevo impulso al plan de reforma migratoria, en particular al programa de trabajadores huéspedes. Pero ante las distracciones por el proceso legal en su contra, el que parece haber recogido la estafeta es el Secretario de Seguridad Territorial, Michael Chertoff. El pasado 2 de noviembre anunció la Iniciativa Frontera Segura. Es un nuevo plan para reforzar la seguridad en esa zona y ampliar la capacidad para detectar, detener y expulsar a la gente que se encuentre en forma indocumentada en Estados Unidos.
Aparte del tema migratorio, existen muchos otros asuntos pendientes en la amplísima agenda bilateral. El año próximo habrá elecciones legislativas en Estados Unidos, y en México elegiremos un nuevo Presidente y un nuevo Congreso. La relación no puede conducirse en "piloto automático" ni quedar a cargo de la burocracia.
Hoy dependemos cada vez más de una buena comunicación y coordinación entre los encargados de tomar las decisiones. La relación México-Estados Unidos es más importante que nunca. Si lo olvidamos, el daño será irremediable.
El Norte
10 de noviembre de 2005
El gobierno del Presidente George W. Bush está atravesando por una de sus peores crisis. Varios eventos han coincidido para formar una "tormenta política perfecta". Ésta no sólo tiene implicaciones internas para nuestros vecinos del norte, sino también para el resto del mundo, empezando por México. Es una coyuntura muy delicada, en donde se requerirá un gran esfuerzo diplomático para asegurar que la relación bilateral reciba la atención prioritaria que merece.
Desde hace más de 30 años, todos los mandatarios estadounidenses que se reeligieron han enfrentado algún tipo de crisis. Richard Nixon sufrió la "maldición del segundo periodo" con Watergate. Ronald Reagan pasó por el escándalo "Irán-Contras", producto de la venta de armas a Irán y el desvío secreto del dinero a los contrainsurgentes que luchaban contra el gobierno sandinista de Nicaragua. El Presidente Clinton incluso fue "impugnado" por la Cámara de Representantes, acusado de obstaculizar la investigación sobre su relación con Monica Lewinsky.
La tormenta que azota actualmente a la Casa Blanca comenzó a formarse en el primer periodo del Presidente Bush. Después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, un grupo de sus más cercanos colaboradores supuestamente empezó a buscar elementos para justificar un ataque contra Iraq. Hace poco, el Coronel Lawrence Wilkerson, quien se desempeñó como jefe de la oficina del ex Secretario de Estado Colin Powell, describió al grupo como una "camarilla" encabezada por el Vicepresidente, Dick Cheney, y el Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.
Wilkerson acusó públicamente a estos funcionarios de "secuestrar" el proceso de toma de decisiones al más alto nivel de la administración estadounidense. A mediados de octubre, en una conferencia sostuvo que muchas de las decisiones tomadas directamente por esta "camarilla" fueron conocidas y aprobadas por el Presidente Bush. Dijo que la entonces Asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, simplemente fue marginada, y que el daño habría sido mayor si no hubiera estado Powell.
La tempestad ganó fuerza en julio de 2003, cuando el Embajador Joseph Wilson publicó un artículo en el New York Times, cuestionando el argumento de que Saddam Hussein estaba buscando adquirir uranio para desarrollar armas nucleares. La respuesta del "grupo compacto" no se hizo esperar. Altos funcionarios de la Casa Blanca aparentemente le "filtraron" al columnista Robert Novak la identidad de la esposa del Embajador Wilson, Valerie Plame. Novak dio a conocer que ella influyó en la decisión de enviar a Wilson a África, para confirmar la historia del uranio, ya que se trataba de una agente encubierta de la CIA con experiencia en armas de destrucción masiva.
Revelar la identidad de un miembro de la CIA sin cobertura oficial está penado por la ley estadounidense. En diciembre de 2003, el Departamento de Justicia inició una investigación, la cual quedó a cargo del fiscal especial Patrick Fitzgerald. El pasado 28 de octubre finalmente se presentaron cargos por mentir bajo juramento y obstrucción de la justicia contra I. Lewis Libby, jefe de asesores del Vicepresidente Cheney. El otro funcionario que sigue bajo investigación, sin embargo, es Karl Rove, el principal estratega electoral y operador político del Presidente Bush.
Este golpe directo contra el Ala Oeste de la Casa Blanca se sumó a toda una serie de acontecimientos que han afectado a la administración Bush desde el inicio de su segundo mandato. Primero fue el fallido intento de impulsar la reforma al sistema de seguridad social. Luego vino la desastrosa respuesta del Gobierno federal al daño causado por el huracán "Katrina". Posteriormente, Tom DeLay, líder de la mayoría en la Cámara de Representantes y uno de los principales aliados del Presidente Bush, tuvo que renunciar para enfrentar el juicio que se le sigue por lavado de dinero. Poco después se anunció que en Iraq ya han muerto más de 2 mil soldados estadounidenses.
Lejos de amainar, el temporal alcanzó a Harriet Miers. La amiga personal y abogada del Presidente Bush se vio forzada a retirar su candidatura a la Corte Suprema de Justicia. Ahora, la atención de Washington está puesta en el destino de Karl Rove. Si el fiscal encuentra elementos para procesarlo, o si se ve forzado a renunciar, el Presidente Bush perderá a su más cercano colaborador. Y, junto con él, se iría la brújula que lo ha guiado durante prácticamente toda su carrera política.
En la encuesta dada a conocer la semana pasada por la televisora CBS, el nivel de aprobación del mandatario estadounidense apenas alcanza el 35 por ciento. El plan que anunció para enfrentar una posible pandemia por la gripe aviar, las nominaciones del juez Samuel Alito a la Corte Suprema y de Ben Bernanke para quedar al frente de la Reserva Federal, así como la decisión de salir de Washington para asistir a la tormentosa Cumbre de las Américas en Argentina, muestran la forma en la que está tratando de generar la percepción de que no ha perdido su capacidad de liderazgo.
Sobre todo, el Presidente Bush está buscando afianzar el apoyo de su base conservadora. Para ello, necesita urgentemente una victoria política significativa. Es posible que el Senado confirme al juez Alito. Pero, mientras tanto, existe otro tema que está causando una creciente preocupación entre sus seguidores y que le ofrece la oportunidad de demostrar que está en control de la situación: la inmigración ilegal y la gran porosidad de sus fronteras, especialmente la que comparte con nuestro país.
Karl Rove estaba encabezando el cabildeo en el Congreso para darle un nuevo impulso al plan de reforma migratoria, en particular al programa de trabajadores huéspedes. Pero ante las distracciones por el proceso legal en su contra, el que parece haber recogido la estafeta es el Secretario de Seguridad Territorial, Michael Chertoff. El pasado 2 de noviembre anunció la Iniciativa Frontera Segura. Es un nuevo plan para reforzar la seguridad en esa zona y ampliar la capacidad para detectar, detener y expulsar a la gente que se encuentre en forma indocumentada en Estados Unidos.
Aparte del tema migratorio, existen muchos otros asuntos pendientes en la amplísima agenda bilateral. El año próximo habrá elecciones legislativas en Estados Unidos, y en México elegiremos un nuevo Presidente y un nuevo Congreso. La relación no puede conducirse en "piloto automático" ni quedar a cargo de la burocracia.
Hoy dependemos cada vez más de una buena comunicación y coordinación entre los encargados de tomar las decisiones. La relación México-Estados Unidos es más importante que nunca. Si lo olvidamos, el daño será irremediable.
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